Las mazmorras eran tan frías como Harry las recordaba. Paredes de piedra sólida y lisa que le daban un aspecto terrorífico. Lo único que lo hacia sentir un poco bien era la ausencia de cuadros por lo que no se sentía observado a cada minuto.

Cuando llegaron frente a la clase Severus ya se encontraba ahí. Solo levanto un poco la cabeza de su libro para darle una mirada de indiferencia a ambos chicos. Los Merodeadores se encontraban un poco más alejados despotricando sobre los frías y oscuras que eran las mazmorras.

-Tal vez por eso Snivellus es tan pálido.

Grito Sirius y todos rieron ante el "chiste". El profesor Slughorn abrio la puerta del aula observando sonrientemente a todos sus alumnos.

-Oh...hola mis muchachos pasen...pasen...Bonitos pendientes señorita Miller.

-Mi nombre es Marlene - mascullo la Gryffindor en voz baja mientras se adentraba en el aula.

-Oh si...señorita Marcaile - el hombre dirigio su mirada al ojiverde - ¿Y usted es?

-Harry Peverell, señor.

-Oh, el nuevo estudiante...Espero que sea tan bueno en mi clase como en las demás - el hombre le guiño un ojo mientras seguía saludando a los alumnos.

La clase, como la de Defensa, estaba llena de los estudiantes de las cuatro casas. Al parecer el profesor quería que parte del salón de clase explotara con las constantes peleas.

El unico asiento libre era junto a Severus. Al parecer, prefería trabajar solo sin nadie que arruinara sus pociones, era fácil de entender cuando el hombre era un respetado Maestro de Pociones en el futuro. El pelinegro solo gruñó cuando vio que el chico no tenía otra lugar para ocupar.

El profesor Slughorn dio unos suaves toques con su varita en su mesa llamando la atención de los alumnos que habían comenzado una pequeña conversación acerca de Pociones.

-Como todos saben los TIMOS se acercan. Deberían elegir desde ya su carrera - el hombre miro con ojos vidriosos a Severus - para estar seguro que clases tomar y la nota necesaria...Ahora - su varita golpeo la pizarra y unas letras comenzaron a aparecer - ¿Alguien puede decirme que Poción estaremos preparando hoy?...¿Severus?

- Filtro de paz, señor.

-Bien,bien...Cinco puntos para Slytherin...¿Alguien puede decirme los efectos de la Poción?...¿Harry?

- Puede calmar la ansiedad y aliviar el nerviosismo...Un efecto secundario es que si exageras los ingredientes puede provocar un profundo y a veces irreversible sueño por lo que hay que prestar extrema atención a la elaboración.

Los ojos del hombre brillaron. Harry recordo vagamente la conversación con Lily acerca del profesor de Pociones y su afán por tener cerca a chicos prodigios. Casi gime de frustación cuando vio que ya estaba en la pequeña lista de su profesor.

-Diez puntos para Hufflepuff. - el profesor aplaudio suavemente como si alguien hubiera contado algun chiste - Ahora - movio su varita abriendo las puertas de cristal con los ingredientes - Empiecen.

-Busca los ingredientes Peverell...Yo me hare cargo de la preparación - gruño Severus

Harry también quería ayudar en la elaboración de la Poción, pero sabia como es Severus respecto a esta clarse, por lo que simplemente se encogio de hombros y fue por los ingredientes.

La poción estaba calentandose mientras esperaban a que tomara un color rosado. Severus escribía rapidamente en su pergamino como si hubiera echo algun tipo de descubrimiento. Harry solo vigilaba la poción con ojos críticos.

El color rosado comenzo a verse y Harry sonrio, bastante tentado de decirle a Severus, pero prefirío realizarlo él para demostrarle al pelinegro que no era ningún enclerque. Tomo el jarabe de eléboro y lo añadió al caldero hasta que vio como se volvía de un color turquesa para luego de unos minutos de dejar calentando se convirtiera en un color morado.

Severus aún seguía anotando algo en su pergamino, como ecuaciones, seguro inventando alguna poción u hechizo.

Tomo mandrágora cocida y la agito energicamente para añadirla hasta que la poción se volviera de un color rojo. Desde aquí podía sentir la satisfacción de Lady Magia por sus logros en esta rama de la Magia. Harry se preguntaba porque nunca le gusto Pociones, era como cocinar y él amaba cocinar.

Comenzo a revolver hasta que la poción tomo un color naranja y añadió más mandrágora cocida. Severus ahora conversaba con el compañero en la otra mesa junto a él sobre algunas de las características de una extraña planta. Harry se preguntaba si realmente Severus Snape, el maestro de Pociones mas joven, se había olvidado de su poción. Aunque tal vez Harry tuviera mucha culpa en eso.

Se encontraba en el paso 12 y la poción ya estaba de un color morado precioso. Severus se levanto y comenzo a hablar con el profesor Slughorn acerca del bezoar.

Harry quiso reirse por haber quitado el hechizo de alarma en la poción de Severus, el cual estaba tan seguro de sus habilidades que ni siquiera había mirado a la poción esperando sentir el toque de esta.

Tomo cuernos de unicornio echos polvos y los añadió a la poción hasta volverla de un color rosa.

-Eres tan bueno en pociones - dijo Lady Magia mientras tocaba suavemente su pelo, como una leve caricia.

-Uy, si, buenisimo - bufo la muerte.

- ¿Estas seguro que la muerte no se fue de vacaciones dejando a un mocoso en su lugar? - pregunto Harry mentalmente, esperando ser oidos por ellos.

No le gustaba mucho la comunicación mental, se sentía extraño o como si Voldemort estuviera tratando de entrar en su cabeza.

Un jadeo lo trajo a la realidad - ¿Cómo te atreves?

El aula se enfrio grandemente y todos empezaron a moverse inquietos en sus puestos.

Harry comenzo a revolver la poción hasta que esta se volviera de un color rojo nuevamente. Dejo que se calentara poniendo un hechizo de alarma mientras miraba a la muerte discretamente.

-Arruinaras mi poción y juro que te matare por eso.

La Muerte solo se giro como si aquello fuera una ofensa y desaparecio haciendo reir a Lady Magia y a Harry casi se le escapa un risa.

Luego de unos cuantos pasos más Severus ya venia de regreso. En su rostro se encontraba la preocupación de que su hechizo no hubiera funcionado y la poción se hubiera hechado a perder. El profesor Slughorn venia detrás de él, deseoso de ver su trabajo como siempre hacia.

Toda el aula quedo en silencio al ver lo nervioso que estaba Severus. El chico nunca estaba nervioso en esta clase, siempre jactandose de sus buenas habilidades en esta rama de la magia. Cuando llegaron a la mesa Harry estaba tomando las púas de puercoespín y las había añadido al caldero volviendo la poción de un color blanco. El habia hecho toda la pocion solo y la boca de Severus se abrio en una gran O.

-Oh, joven Peverell, magnifica poción.

-Realmente profesor, Severus hizo una gran parte, pero él realmente quería hablar con usted y como habiamos quedado para hacer unas tareas luego de clase le comenté que podia hablar con usted ahora mientras yo terminaba la pocion asi tendriamos tiempo después.

El profesor sonrio, claramente orgulloso por el dúo que formaban ambos. Aquello les gano 15 puntos a cada uno para su casa y un pase rápido a las reuniones de Slughorn. Necesitaba una excusa para perderse la mayoría de las reuniones y recordo vagamente que las pruebas para el equipo de Quidditch serían esta fin de semana. Coloco en su agenda mental preguntar por el capitán de Quidditch.

Harry termino de subir las escaleras para salir de las mazmorras encontrandose con un grupo bastante extraño. Cuatro supremacista de la sangre con un "traidor de la sangre", si es que Harry podia llamarse asi, un mestizo y una sangre sucia, como ellos la llamaban.

Comenzaron a caminar hacia el Gran Comedor, aunque recibió un pequeño recordatorio por parte de Lucius sobre la reunión en Slytherin. Harry sentía que la suerte estaba de su lado, solo llevaba aproximadamente cinco días en la escuela y algunas personas estaban comenzando a apoyar su causa.