Capítulo 9: La inexistencia y mi propósito

—¡Hagamos esto! —posicioné mi espada en mi hombro izquierdo y luego en mi hombro derecho, mientras pensaba en mis motivaciones.

¡Técnica guardiana número ocho: agilidad y velocidad!

Adquirí una gran velocidad y me dirigí hacia mi padre.

Los choques no tardaron, trataba de asestarle una estocada en el torso, pero me bloqueaba con facilidad. Él también atacaba con rapidez, pero podía bloquear también.

Mi padre realizó un ataque fugaz directo a mi rostro, por poco pude evadirlo, pero consiguió hacerme una cortada en mi mejilla derecha. Me alejé un poco de él, volví a realizar la técnica guardiana número ocho para adquirir aún más velocidad y agilidad, lo repetí varias veces; así fue como le gané a mi tío después de todo.

Me acerqué nuevamente para asestarle una estocada directa en una de sus piernas y así poder inmovilizarlo, ¡pero previó mi ataque y me esquivo! ¡No era posible! ¡Era demasiado rápido! Gruñí con molestia. Mi padre trató de atacar mi rostro de nuevo, sabía que mi armadura era inquebrantable, usé eso a mi favor y me alcé para que le diera a mi armadura. Sin embargo, terminé volando por el salón.

Me levanté y lo vi con dureza, en su rostro solo podía ver la burla. ¡Maldita sea! A este paso me vencería, ¡debía potenciarme más! Realicé una cruz en el aire y luego coloqué la punta de la espada en mi pecho mientras sentía una gran valentía recorrerme.

¡Técnica guardiana número cinco: resistencia pesada!

Nuevamente me dirigí hacia mi padre, y los choques entre nuestras espadas iniciaron. La velocidad con la que transcurría la batalla era realmente impresionante.

Estocada tras estocada, cada uno de los dos intentaba asestar un golpe al adversario, pero ninguno se dejó…, ¡nos rehusábamos a perder!

La intensidad de la batalla incrementaba, yo solo pensaba en salvar este mundo, ¡tenía que vencer al Rey de alguna manera! Si tan solo hubiera un ataque que no pudiera esquivar…

Mi padre seguía atacando y yo lo bloqueaba, ¡era muy ágil! Trató de darme varias veces en el rostro, pero conseguía bloquear su ataque, ¡de no ser por la potenciación estaría perdido! Asestaba uno que otro a mi armadura, pero no pasaba más allá que alejarme unos pocos metros. Debía intentar otras cosas.

Formé un círculo en el aire y traspasé el mismo por en medio con mi espada, todo esto mientras pensaba en un momento que quisiera que durara para siempre.

¡Técnica guardiana número quince: tiempo congelado!

El tiempo se detuvo y mi padre estaba quieto en el sitio. ¡Era mi oportunidad! Me acerqué sin piedad ni clemencia hasta a él para realizar una estocada directa en su pecho. ¡Lo lograría! Sin embargo…

—¿Crees que no me sé los trucos? —preguntó burlón mientras bloqueaba mi ataque con su espada.

¡No era posible! ¡Cómo?

—Un Dagger es inmune al tiempo —realizó un corte horizontal tan rápido que me dio de lleno en el torso. Salí despedido unos dos metros, pero eso no me iba a detener.

—¡No ganarás! —fruncí el ceño.

—Entonces ven y demuéstramelo, ¡desata todo tu potencial, hijo mío! —se acercó peligrosamente hasta mi posición.

—¡Ahhhhh! —grité con todas mis fuerzas.

Me sentía frustrado ante mi padre, pensé en utilizar la técnica guardiana secreta, pero si él sabía como funcionaba, la detendría para que no pudiera ganarle.

Mi padre seguía siendo persistente: ataque, bloqueo, ataque, bloqueo… ¡a este ritmo jamás acabaríamos! Debía haber una forma, una maldita forma de acabar con él, las técnicas destructoras serían en vano ¡las esquivaría! ¡No había ninguna que…! Espera…

—¡Es hora de terminar esto de una vez! —miré con fiereza a mi padre.

—Quiero ver que lo intentes —trató de asestarme una estocada, la bloqueé y me alejé un poco de él.

Pasé mi mano izquierda por toda la espada mientras sentía desesperación.

¡Técnica guardiana número diez: bloqueo de resguardo!

Ante el siguiente ataque de mi padre, al bloquearlo, salió despedido hasta el otro extremo del salón. Era ahora o nunca.

Hice un movimiento artístico con la espada, deslizándola por el suelo y luego alzándola en el aire, haciendo un movimiento ondulado en el proceso y, con otro movimiento ondulado, puse la espada a mi lado derecho y comencé a darle vueltas, al tener supervelocidad, las vueltas que daba la espada eran demasiadas. Llegó un momento en donde sentí un gran poder posándose sobre mi mano y, inesperadamente, solté la espada…, mas esta seguía dando vueltas mientras yo emanaba una energía anaranjada de mi mano.

No le tomé importancia en el instante porque debía enfocarme en derrotar a mi padre. Estaba concentrando todos mis pensamientos en derrotarlo, todo mi ser ansiaba acabar con él. La técnica se potenciaba con cada giro que la espada daba. Mi mirada estaba concentrada en mi padre.

La espada comenzó a irradiar un brillo intenso de color blanco. Sin darme cuenta, mi tío llegó al campo de batalla.

—¡Qué está sucediendo? —exclamó asustado. No lo volteé a ver, no podía desconcentrarme, ¡este ataque era imposible de esquivar!

—¡Estoy descubriendo el máximo potencial de mi hijo! —mi padre mostraba ahora una sonrisa orgullosa mientras presenciaba mi firmeza.

—¡Estás loco? ¡Este poder es inmenso! ¡Cuánta esencia le diste? —preguntó asustado.

—¡Dos quintas partes! —rio después de decirlo.

—¡Yasir, maldita sea! ¡Con esa técnica puede alcanzar tu poder total!

—¡Lo sé!

—¡Sabes lo que eso significa?

—¡Sí! —continuó riendo.

A mí nada me importaba, solo quería ganar. De pronto, mi tío Will emanó energía turquesa de sus manos y pude ver a las afueras una energía turquesa que, al parecer, rodeaba el castillo.

—¡No escaparás, padre! —declaré con fiereza. La espada continuaba girando violentamente.

—¡Dalo todo!

—¡Yasir! ¡Haz que se detenga! ¡Tu poder total es capaz de destruir casi toda la existencia!

—¡Estoy consciente!

Sentí como mi espada seguía girando, pero ya no podía potenciarse más.

—¡Tío Will, Lynn, esto va por ustedes! —tomé mi espada con mis dos manos y la alcé para clavarla ferozmente contra el suelo—. ¡Técnica destructora secreta: supernova!

Cuando la espada tocó el piso, una explosión de proporciones incalculables se dio en el sitio. Todo se tornó de color blanco y, antes de que todo ocurriese, oí a mi tío.

—Que Dios nos ampare…

Yo seguía sosteniendo mi espada mientras la explosión seguía efectuándose adentro del escudo de mi tío Will. Podía escuchar como el escudo se quebraba lentamente, hasta que escuché claramente un crujido provenir de arriba, ¡el escudo no había resistido!

Afortunadamente, la explosión cesó a tiempo y el escudo terminó hecho pedazos…, excepto que un rayo alcanzó a colarse por la pequeña abertura que había generado la explosión.

Al terminar la técnica caí rendido…, el suelo era suave. Volteé a ver a mi costado y estaba sobre las nubes, el castillo dejó de existir. Miré a los cielos, una figura se alzó y las nubes comenzaron a juntarse…, pude visualizar una trayectoria blanquecina que había dejado un rastro de colores bastante sombríos y deformes, pareciera como si Destructo hubiera abierto un portal inmenso que se dirigía al infinito…, después comprendería que la realidad había sido levemente destruida por mi culpa.

Comencé a sentir la lluvia que provenía de las nubes que se habían juntado en los cielos. Los rayos eran intensos y monstruosos y los truenos rugían con fuerza.

Era imposible que sobrevivieran a eso…, quizá maté a Will y a mi padre… ahora el mundo estaría a salvo.

—Estoy muy orgulloso —mi corazón se detuvo en ese instante. Me levanté como pude y observé al frente.

Un gas oscuro estaba en frente de mí, era como una esencia. El gas comenzó a recubrirse hasta formar un cuerpo: mi padre se hallaba ahora frente a mí, caminando como si nada.

—No… —me traté de levantar, pero no lo conseguí. Caí rendido en las nubes nuevamente…, había sobreexplotado el poder que mi padre me había dado.

—Hijo mío, estoy muy orgulloso de ti —formó su espada de energía.

Había perdido, yo… les fallé a todos. Le fallé a mi tío…, le fallé a Lynn…, le fallé a la Tierra.

—No… —estaba frustrado. Quería desaparecer en ese instante, no podía soportar la deshonra.

—Eres digno de ser mi heredero —se agachó a mi posición—, eres digno…, de saber la verdad.

—Padre… no —traté de alzar mi mano, pero mi padre, con un movimiento de su espada, cortó la nube que me sostenía.

Vi en cámara lenta el como mi padre se alejaba de mí. Estaba cayendo hacia mi muerte segura…, no resistiría el impacto. El aire recorría toda mi armadura y paseaba sobre mi rostro. La velocidad a la que iba incrementaba con cada segundo que pasaba en el aire. Decidí afrontar mi destino final de frente, por lo que volteé a ver directamente hacia la Tierra: era hermoso todo desde los cielos, una verdadera lástima que mi vida terminaría tan rápido.

Suspiré y cerré los ojos.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez… diez segundos pasaron y ocurrió el impacto; la oscuridad se presentó.

Fue entonces cuando abrí los ojos y pude presenciar el Universo. Avisté las maravillas de la existencia misma, el paisaje del cosmos era una de las cosas más hermosas que había visto en mi vida entera.

Repentinamente, un destello de luz se presentó delante de mí. La curiosidad me invadió y mi mano se fue acercando hacia aquel destello; mi dedo rozó la luz y mis ojos se iluminaron.

¡El conocimiento de todo había sido revelado!

Y entonces conocí… la verdad.

Averigüé la verdad que le daría sentido a todo y, al mismo tiempo, se la quitaría.

Ante mi se presentó la inexistencia…, pero ¿qué era la inexistencia?

La inexistencia era un secreto que se ocultaba de todos los que residían en ella, pocos eran los que conocían acerca de este concepto; entre ellos los Dagger. La inexistencia me demostraba que era un ser irreal, una persona que no tenía consciencia propia; la inexistencia era la causa misma acerca de la extraña velocidad a la que iba el tiempo; la inexistencia era el destino y la coincidencia definida por un ser inteligente; la inexistencia… era la verdad sobre mí y sobre todo aquél que residía en ella.

Cerré los ojos y los volví a abrir. Mi padre estaba de pie frente a mí. Me levanté y mi padre se acercó…, no tenía palabras ni expresiones…, estaba… desconectado de esta realidad.

—Ahora lo sabes —comentó estando de espaldas—, ahora sabes que nada tiene sentido —volteó a verme—. Somos encaminados en contra de nuestra voluntad, no importan las decisiones que hubieras tomado o no porque esas decisiones no las tomaste tú realmente —me dio la espalda de nuevo—. Ante la inexistencia, todo cobra sentido. El tiempo, el destino, la coincidencia, las peleas, el dolor, el sufrimiento… todo cobra sentido y entiendes el porqué de todo —me miró de nuevo—. También entiendes por qué te escogí, también entiendes por qué tu familia es vital para este Universo —se acercó—. Ahora entiendes todo.

Estaba perdido, no podía expresar ningún sentimiento.

No sabía qué sentir, de todas formas, ante la inexistencia, seguramente sentiría cosas en contra de mi voluntad, quizá y nunca sentí nada realmente, quizá y toda mi historia no la estoy diciendo yo, pero ante la inexistencia, nada de eso importaba.

Desvié mi mirada hacia el horizonte. Mi padre se acercó de nuevo y me abrazó por el hombro.

—Todo iba a terminar así, hijo mío. No me hubiera gustado mostrarte esta información porque hace que pierdas tu humanidad y que dejes de tomar en serio la vida —posó sus manos detrás de su espalda—, pero justo por eso debía enseñártelo. Eres parte del legado y tú serás el más fuerte de él —suspiró—. A pesar de la inexistencia, debes cumplir con tu propósito.

—No es como si pudiera negarme —comenté mientras lo volteaba a ver—. No es como si fuera realmente importante —miré hacia el suelo, mi espada estaba en el suelo. La recogí y la enfundé—. Pero no estoy dispuesto a matar a mi familia, padre… —ensombrecí mi mirada.

—Lo entiendo —puso su mano en mi hombro—, ¿a pesar de saber que todo esto no es real… te rehúsas a matar a tu familia? —volteé a verlo y asentí—. Lincoln…, sin duda alguna eres el más indicado para representarme en toda mi esencia…, solo te faltaría ser orgulloso y soberbio, pero esos detalles son únicos de mí —sonrió burlón—. Mira…, hagamos un trato —me extendió su mano—. Acaba con la familia Loud y te prometo que, cuando todo esto termine, estará con vida.

Mi padre jamás se atrevería a mentirme, mi padre era todo…, menos un mentiroso. Sí, podía engañarte y estafarte hasta cierto punto, pero sus palabras nunca eran falsas, él siempre se ha caracterizado por decir la verdad.

—Sé que no estarán conmigo, te conozco —lo miré, pero sonreí—. Aún así, sé que estarán felices en otra parte.

—Así será, Lincoln… así será —hizo aparecer su espada de energía—. Lincoln Dagger Loud —posicionó su espada en mi hombro izquierdo y luego en mi hombro derecho—, estás a punto de destruir al Universo y es por eso por lo que yo te nombro —alzó su espada al cielo y un rayo impactó de lleno en ella. Los truenos emitían estruendos de gran magnitud y la lluvia se intensificó—… El Jinete del Apocalipsis.

—Cumpliré con mi deber, mi Rey —me arrodillé frente a él, pero mi padre se negó.

—Ya no te arrodillarás más ante mí, pues ahora tú eres igual que yo —puso sus manos en mis hombros—. Fue todo un honor y un orgullo haber sido tu padre —y el Rey me dio un último abrazo. Lo abracé de igual manera, sintiendo muchas cosas en ese momento.

—Gracias por todo, padre…, espero volverte a ver algún día.

—Te dejaré un regalo y, a donde quiera que lo lleves, yo voy a estar contigo.

—¿Cuándo me darás mi regalo?

—Cuando despiertes… —nos separamos y sonreímos. Solté un profundo suspiro.

—Entonces…, supongo que es momento de hacerlo —lo miré con decisión. Mi padre asintió.

—Ciertamente, hijo mío. Te veré cuando termines —asentí.

—¿Cómo me iré?

Mi padre sonrió burlesco.

—Ahora eres El Jinete del Apocalipsis, algo de tu calibre tiene el honor de montar una bestia legendaria.

—¿Dices qué…? —asintió. A pesar de todo, podía sonreír, pero la tristeza vendría después.

Un dragón salió de entre los cielos y llegó hasta nosotros. Destructo estaba preparado para llevarme.

—La última travesía os espera, mi Amo —inclinó su cabeza en son de respeto.

—Muchas gracias, Destructo —me dirigí a él y me subí con el poder que mi padre me había otorgado. Volteé a ver a mi padre—. No tardaré mucho.

—Lo sé —y dicho aquello, se esfumó.

Destructo se alzó entre los cielos, llevándome hasta la residencia actual de mi familia…