Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.
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Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".
Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).
Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.
Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).
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Artemisa: The History of The Queen Ghoul
Capítulo 8: ¿Existe víctima más fácil?
Albus no podía creer, que sus planes estuvieran yendo tan mal, faltaban muy pocos días, para las vacaciones de Yule, y sin poder encontrar una forma de que Artemisa se quedara y combatiera a Quirrell; decidió ir por algo más seguro, algo que conocía gracias a la pedagogía: los niños son curiosos, por naturaleza. ― ¿Pero, ¿cómo podría guiarla al tercer piso? ―se preguntó, un nuevo problema surgía.
―Claro, pero ya la has visto, enfrentarse a un Yeti, ¿Cuál es el problema? ―dijo su consciencia.
No temía que la pelinegra saliera lastimada, pues tenía a la mano algunos instrumentos musicales, con cualquiera de ellos, así mismo, él podría estar Ilusionado en una pared de la habitación y salvar a la chica, así que, de una forma u otra, Artemisa podría salir ilesa, al encuentro con Fluffy. El problema nacía, sobre cómo hacerle descubrir el Espejo de Oesed, y se lamentó de lo que él creía, que fue un gran fallo en el plan: Haberla enviado con los Dursley, parecía haberla hecha muy seguidora de las reglas, y no parecía ser tan arrojada a la aventura, así que: ¿Cómo lograr, que descubriera el asunto de la Piedra Filosofal?, ¿cómo lograr que se acercara al Espejo?, ¿Cuánta seguridad, podía existir en que decidiera enfrentarse a Quirrell? ―Tiempos desesperados, requieren medidas desesperadas ―pensó, mientras sacaba un pergamino, un pote de tinta y una pluma.
Querido James.
Deseo informarte, que la Capa de Invisibilidad, llegará a manos de Artemisa...
Y detuvo la escritura de la carta, entregarle la Capa ANTES de navidad, parecía ser mucho mejor.
Usando el hechizo Incendio, quemó el pergamino, y se puso de pie, abriendo la caja fuerte y extrayendo el género plateado, que guardaba en su interior, el cual tenía una sensación similar al agua. Escribió una carta escueta y rápido, luego creó desde la nada, una bolsa de papel, dentro de la cual guardó la capa y la selló. ―Rondo ―un Elfo Domestico, apareció ante él y el anciano entregó el paquete. ―Por favor, asegúrate de que esto, llegue a las manos, de la señorita Potter, no dejes que te vea, que sea una sorpresa para ella.
―Sí, señor Director ―dijo el elfo, antes de Desaparecer.
―Espero que esto sea lo correcto ―dijo a nadie en particular. Necesitaba que ella confiara en él. Artemisa debería de verlo a él, como a una figura de abuelo, como a un salvador, pero parecía ser, que lo había calculado todo mal. Los años de convivencia entre la niña y los Dursley... el hecho de que fuera una Ghoul, el hecho de que tuviera que comer humanos para vivir... ― ¿Le he dado una salvadora a este país? ―se preguntó, mientras alzaba la vista al cielo, en busca de alguna señal celestial, de que estuviera haciendo lo correcto.
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En la Sala Común de Ravenclaw, se encontraba Artemisa, repasando algunos hechizos de tercer y cuarto grado, una de las ventajas de ser de la casa de las águilas, era que tenían a su disposición esa grandiosa colección de libros, así que había agarrado una novela y a su lado, tenía una carta, a medio escribir, escuchó un sonido similar a un "Poof".
―Señorita Potter, Rondo debe hacerle una entrega ―dijo una voz, Artemisa dejó de lado el libro y miró a sus pies, encontrándose con un elfo, el cual le tendía un libro.
―Este... ¡Gracias! ―atinó a decir. Leyó por encima. ― ¿Quién lo envía?
―El señor Director ―dijo Rondo.
―Haz hecho un buen trabajo, Rondo. ―El elfo sonrió y Desapareció, la chica, curiosa abrió el paquete, encontrándose con una rara tela plateada y negra, se sentía como el agua, el olor no le dio nada que ella conociera. ― ¿Una capa? ―se preguntó, mirándola y agitándola un poco, la dejó caer en su cama, sin prestarle mayor atención, cuando fue a pararse de donde estaba sentada, vio que una sección de la cama, parecía haber sido cortada, o había desaparecido, estiró la mano y agarró la tela, levantándola y.… siguiendo un poco sus instintos, se la colgó alrededor del cuello. ― ¿Mi cuerpo...? ―corrió hacía un espejo. ― ¿Qué rayos...? ―se quitó la capa y su cuerpo volvió a aparecer, se la colocó, cubriendo su torso y piernas, y ahora era solo una cabeza y un brazo. ― ¿Una tela de invisibilidad?... genial ―se dijo sonriendo.
― ¡Wow! ―dijeron dos voces femeninas a su derecha, haciéndola saltar del susto, al girarse vio a Hermione y a Padma, sonriente.
― ¿Qué es eso, Arty? ―preguntó Hermione.
―El director me mandó esto, como un obsequio de Yule, adelantado: supuestamente pertenece a mi padre, voy a preguntarle a mi madre. ―Explicó, arrojándoselo juguetonamente a Padma, Hermione gritó y saltó hacía un lado, al ver a la chica hindú, desaparecer ante sus ojos, la pelinegra se quitó de encima la tela y, mirando con algo de temor a Hermione, y luego a Artemisa, se la colocó encima, teniendo el mismo efecto que en Artemisa. ―Cuando acaben de jugar con ella, por favor la guardan en mi baúl, tengo de terminar de escribir una carta...
―La cual no debería de estar escribiendo ―le dijo su consciencia. Era verdad, no debería de hacerlo, pero no quería, ni podía evitarlo. Nunca había tenido amigos, y se supone que los amigos se cuentan todo.
Artemisa volvió a su asiento y mojó la punta de la pluma en tinta, para continuar escribiendo.
― ¡¿Sabes escribir en mandarín?! ―preguntó Hermione sorprendida, con los ojos a punto de salirse por las cuencas y con la boca muy abierta.
― ¡¿Qué cosa?! ―chilló Padma, acercándose rápidamente. No sabía de muchos idiomas extranjeros, excepto por su hindi nativo, el inglés y el latín (este último, al ser usado en los hechizos), pero era algo que le sorprendió, al igual que a Hermione, ambas miraban sorprendidas y maravilladas a su amiga, mientras terminaba de escribir su carta.
―No es mandarín, es japonés ―corrigió la pelinegra. La carta inició escribiéndose por el lado derecho, por lo que Hermione y Padma estaban viendo, y era escrita en vertical hacía abajo, y no en horizontal. ―Estos Kanjis, son el saludo inicial, le indico que es una carta de saludo informal, pues somos amigas íntimas ―explicó a Hermione y Padma, señalando con un dedo unos kanjis en la parte derecha, cercanas a la esquina superior. ―1991 ―señaló la fecha, luego señaló otro Kanji ―Kanji de Jūnigatsu, que es diciembre para nosotros, y es el día 8, literalmente estoy diciendo la palabra "día 8", que se pronuncia como "Yōka" ―Continuó explicando y señalando otro cumulo de Kanjis, debajo de la fecha. ―Aquí, le muestro respetos, deseando que esté en paz y harmonía, junto a su madre y amistades. ―señaló otro cumulo de Kanjis ―este es un saludo, por ser la temporada de invierno. ―Hermione y Padma, no eran las únicas Ravenclaw, pronto se habían reunido varios alumnos, sorprendidos por el hecho de que una chica de primer año, supiera escribir en japonés, y todo tipo de conocimiento, era deseado y ambicionado por los Ravenclaw. ―Aquí escribo una especie de mensaje, de tipo indicador, en mi caso, estos Kanjis son...
― ¿Qué? ―preguntó confundido un Ravenclaw de quinto año.
Artemisa envió su cabeza hacía atrás, debido a la sorpresa, de ser rodeada por tantas personas.
―Perdona por abordarte así, señorita Potter ―dijo una estudiante de sexto año. ―Pero...no hemos podido evitar, interesarnos, al ver a Hermione y Padma aquí, nos interesa todo tipo de nuevo conocimiento, que podamos vislumbrar o adquirir y bueno: nunca hemos visto a nadie escribiendo una carta en japonés.
Artemisa suspiró. ―Estos dos Kanjis se pueden traducir algo así como: "Estoy escribiendo, para..." ―todos asintieron y ella señaló la parte superior izquierda del papel. ―La parte superior, es al destinatario, la parte superior de todas las cosas (pero especialmente del papel), siempre demuestran el respeto, y la inferior es más humilde o innoble. Le estoy diciendo, que deseo volverla a ver a futuro, que estoy bien y estos comenzando mis estudios ―miró fijamente a un par de alumnos de sexto. ―Obviamente, no le estoy diciendo que asisto a una escuela mágica. ―Sentía que era necesario aclarar eso, pues con una Legeremancia pasiva, pude vislumbrar, que algunos querían gritarle. ―Espero que su vida se encuentre en orden, y que siga estudiando, así como seguir su trabajo de medio tiempo, en la cafetería de sus padres. ―Señaló un Kanji, junto a la última oración. ―Aquí digo, literalmente "Espero pronto recibir noticias tuyas", aquí, ―señaló un Kanji ―con este Kanji me despido ―señaló la parte inferior de la carta. ―Fecha, mi firma y el nombre de mi amiga. ―Señaló los conjuntos de Kanjis que correspondían a cada cosa.
― ¿No debería de ir al inicio de la carta, el nombre de tu amiga? ―preguntó un confundido Terry, compañero del mismo año que las tres chicas.
―No para los japoneses ―dijo Artemisa, para luego sonreír, y salir de la Sala Común, caminando hacía la lechucería, con Hermione siguiéndole, por el trayecto, hasta su destino, donde colocó la carta, en un cumulo de cartas, que tenía una cinta adhesiva roja, con las palabras «Correspondencia Internacional» ―Espero verla pronto.
― ¿Cómo has sabido que estaba aquí? ―preguntó Daphne Greengrass, apareciendo.
―Soy muy especial, más de lo que piensas. ―Dijo la pelinegra, retirándose algunos cabellos del rostro.
Daphne tenía sentimientos encontrados, con respecto a Artemisa Potter: Aunque su instinto, en muchas ocasiones, le había dicho que estaba en peligro, ella jamás había hecho caso a esos sentimientos, y en cambio, se había hecho cercana a la pelinegra, cuando Artemisa necesitaba algo de ayuda en Astronomía y Herbología. Así mismo, Daphne recibió ayuda en Transformaciones y Defensa Contra las Artes Oscuras.
La rubia chica de Slytherin, entró y colocó su carta, en la sección de «Correspondencia Local», ambas salieron de la habitación, y caminaron a paso calmado, no estaban haciendo nada...
Al escuchar un vidrio quebrarse, cerca de donde estaban, se miraron mutuamente, y decidieron ir a investigar, sacando sus varitas, Artemisa estaba lista para usar el Incendio, y Daphne, lista para usar el Desmaius, se acercaron a la habitación, entraron, pero no vieron nada, solo algo que se parecía al marco de un espejo, y los trozos de la anterior superficie de vidrio, roto en el suelo. Se escucharon pasos.
― "Ven, no creo que sea buena idea, si algún profesor, además de nosotras lo ha escuchado" ―susurró Artemisa, arrastrando a Daphne, hacia un rincón y sacando la Capa de Invisibilidad, para colocársela ambas encima.
Dumbledore entró en la habitación, solo para encontrar el espejo roto, se acercó y frunció el ceño, sacando su varita― ¡Factum! ―los tres, vieron una silueta de contornos rojos y unos pocos detalles, en ese mismo color, vieron lo que parecía ser la superficie del espejo, mientras que "la sombra" de aquel a quien reconocieron como Quirrell, parecía intentar hacer algo, pero no estaba funcionando muy bien, lo veían con la varita en mano, como si intentara hacer que el espejo actuara de alguna forma, hasta que parecía haberse enfurecido y quebrado el espejo, parecía buscar algo, en los restos del espejo, antes de salir, por una puerta lateral, que ni siquiera había cerrado del todo.
Aun bajo la capa de invisibilidad, Artemisa y Daphne, salieron de allí, teniendo cuidado, aunque Daphne miró una última vez hacía atrás, viendo al profesor Dumbledore, recoger algo del suelo, que brillaba en un color rojo.
El director salió de allí, con la piedra filosofal en sus manos y fue a ocultarla. Al menos podía tener la seguridad, de que no fue robada por Quirrell, y ahora, iba a preparar a los restantes maestros, para poder enfrentar al mago del turbante.
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Luego de despedirse, en las mazmorras, Artemisa subió las escaleras, y fue hacía su torre, con el deseo de poder descansar. Estando en el cuarto piso, se quitó la capa, pues se había calentado, por algún motivo. Entonces, vio que no era la capa, sino que provenía de uno de los salones, supuestamente cerrado, por ser de noche, trató de acercarse, trató de ver cuidadosamente, lo que pasaba en el interior, pero la puerta se abrió, haciéndola saltar hacía atrás, su rostro formó una mueca de horror, al ver a Quirrell sin su turbante, pero lo que la asustó, fue ver una cabeza, en la parte trasera del hombre.
― ¿Qué tenemos aquí? ―habló el segundo rostro, el cual tenía los ojos rojos, pupilas de rendija, como las serpientes, su nariz era la de una serpiente. ―Artemisa Potter.
― ¿Es ella, mi señor? ―preguntó Quirrell, con una voz fuerte y decidida, que absolutamente nada, tenía que ver con la voz de temor, nerviosismo y el tartamudeo, que caracterizaba al profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. ―Oh, Artemisa... me temo, que has visto algo, que no deberías de haber visto. ―La chica no habló, solo permaneció rígida, mientras que el hombre dio un paso hacia ella.
― ¿Puedes ver, en lo que me convertí, por tu culpa?, en sombra y quimera.
―Dime... ―finalmente, su voz floreció, y el valor Gryffindor de sus padres, también apareció. ― ¿Ya obtuviste lo que buscabas, en el tercer piso?, ¿Qué hay del espejo ese, que fue destruido?
―No. No lo obtuve, por desgracia ―se lamentó el espectro. ―Pero... quizás con tu muerte, pueda conseguir algo más. ―Quirrell chasqueó los dedos, y ambos fueron rodeados por un circulo de fuego.
―Magia sin varita, interesante ―dijo Artemisa. ―Y, cuéntame... ―su ojo izquierdo pronto fue cubierto por una sustancia negra, un brillo apareció en centro de la esclerótica, y tanto la pupila, como el iris, aparecieron de nuevo. ― ¿Obtuviste lo que buscabas, de los unicornios?, traté de probar algo nuevo, pero los acabé vomitando. Excepto... supongo que lo único que no vomité, fueron los centauros, ellos sí producen células RC, así que he logrado mantener mi cordura, más allá del café.
― ¿Tu cordura más allá del café? ―repitieron Quirrell y Voldemort, confundidos.
La chica dejó salir su lengua de su boca y se salivó los labios, mientras flexionaba las piernas y el torso iba hacía el frente. ―Ambos son humanos... y la humanidad: es mi presa, predilecta. ―el instinto de cazadora, floreció en Artemisa, y en instinto de supervivencia, floreció en Quirrell, quien levantó su varita, al verla correr hacía él.
― ¡Flipendo! ―exclamó Quirrell, mandando a volar a la chica, la cual usó su cola/Bikaku, para golpear la pared, y no ser ella quien saliera lastimada.
―Venga, déjame comerte ―dijo la chica, siendo dominada completamente, por su instinto de Ghoul, antes de correr nuevamente contra su enemigo/víctima, quien trató de usar el hechizo nuevamente, pero la chica saltó hacía un lado, giró sobre sí misma, y le dio un coletazo, que mandó al mago a la distancia, la chica sacó su varita― ¡Lumos Máxima! ―Quirrell fue deslumbrado, provocándole gritar.
― ¡Maldito inútil! ―gritó Voldemort, haciéndose cargo de la situación― ¡Fulgari! ―unas cuerdas aparecieron, atando a la chica, con las manos y piernas, suspendidas, pero no así su cola, logrando ella darle un coletazo con gran fuerza, mandando a volar, al poseído maestro, contra una pared, provocando un fuerte estruendo.
― ¡Lumos Máxima! ―repitió la chica, volviendo a deslumbrar a sus enemigos, antes de arrojarse contra ellos y atravesarle las extremidades, con su Ukaku terminado en un punzón ―Con esto dejarán de molestarme, mientras cómo ―cuando la vista regresó a Voldemort, sintió como era aplastado, al bajar la mirada, vio que era la cola de la chica, la cual ahora clavó algo junto a su cara, provocándole un corte, era una especie de espada, la cual salió de su brazo, rápidamente, lo ahorcó, haciéndole abrir la boca a Voldemort y luego le metió el Kōkaku en la boca, para que no pudiera gritar, al tiempo que ella procedía a morder al líder Mortífago, a la altura del cuello (cuello para Voldemort/nuca para Quirrell), siendo que los gritos de Quirrell interrumpieron la comida de la chica, ella desató el Ukaku del cuerpo y lo ahorcó, mientras seguía comiéndose vivo al líder Mortífago y al profesor de Defensa, hasta dejar los huesos la nuca al descubierto, los agarró con su mano derecha y se los partió con un único golpe, usando su palma abierta. Mientras que Quirrell fallecía, el alma de Voldemort, salió del cadáver, sin siquiera buscar acercarse a Artemisa.
Después de todo: Era normal, que la presa temiera a su cazadora, ¿o no?
Luego de devorar el cadáver, la chica se limpió la sangre de la boca, con la manga de la túnica de Quirrell (o lo que quedaba del cadáver), miró un poco, pero no había nada más interesante, usando la fuerza sobrehumana, que le daba su condición, pulverizó con golpes, los huesos restantes del cadáver.
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A la mañana siguiente, se informó del "desafortunado accidente", sufrido por el profesor Quirrell, durante la noche.
El año terminó, y todos los alumnos, hicieron su viaje a casa, antes de volver el próximo año, a la escuela.
