Cruzó el portal y su hermana no estaba esperándola como era usual. En cambio Edric estaba allí, mirándola con una sonrisa acusadora en la cara, mientras ella aún continuaba en sus cuatro patas.

"Hola pequeña bestia peluda" Su hermano estiró los brazos, intentando levantarla del piso, pero ella fue más rápida y lo esquivo con rapidez. Edric hizo un quejido de lamento.

¡Maldición! ¿¡Dónde estaba Emira para terminar el hechizo!?

"Emira está afuera, creo que habla con alguien, pero regresa dentro de poco, me dejó vigilando tu regreso". Al parecer su hermano adivinó justamente lo que pensaba.

Saco cálculos mentales y según sus resultados aún le quedaban más de diez minutos en forma de gata.

Edric continuaba mirándola con sus brazos estirados y una sonrisa en la cara, como si hubiese encontrado un juguete nuevo. Estaba realmente loco si pensaba que le daría la oportunidad de tomarla en brazos. Le dio una mirada de desprecio, esperando dar a entender que no quería a nadie cerca de ella.

Se subió por la ventana y miró hacia afuera, esperando encontrar alguna pista de su hermana.

Su búsqueda no duró mucho tiempo, encontró a su hermana cerca de la entrada de la mansión. Se encontraba de espaldas y movía sus brazos rápidamente, parecía como si estuviese discutiendo con alguien. Aunque no lograba ver la cara de la otra persona, ya que estaba oculta por el cuerpo de Emira.

Maulló a Edric, para que se acercara a la ventana, probablemente desde su altura podría ver mejor. Se acercó sin dudarlo y miró hacia afuera, apenas vio a Emira sus ojos se abrieron con sorpresa.

"¿Wow, esa es Viney?" Se acercó aún más a la ventana "¿Tú que crees gatita?"

Sin pensarlo mucho, aplastó su pata contra la mano de Edric... con sus garras afuera.

"¡Auch!" su hermano alejo la mano rápidamente, sacudiéndose mientras una línea roja se formaba en su piel "¡No tenías que hacer eso! olvide que no puedes hablar" dijo mientras reía de forma burlesca. Se arrepintió al instante de la herida tan minúscula que le había causado.

Volvió la atención a su hermana, al parecer la otra persona si era Viney, se paró apoyando sus cuatro patas contra el vidrio de la ventana y así pudo ver su rostro con claridad.

La discusión se veía fea, debía ser algo grave si la chica había venido hasta casa para discutir con Emira.

"¿Crees que debería ir a ayudarla?"

Ignoro a su hermano y continuó mirando, ahora parecía como si Viney estuviese llorando. En ese momento su hermana quedó congelada, ya no movía los brazos como si estuviera protestando. Ahora ambas se miraban fijamente, al parecer ninguna decía nada.

Su sorpresa fue grande cuando de la nada su hermana agarró a Viney entre sus brazos y de un momento a otro la besó intensamente en los labios.

"¡Lo sabía! ¡Tenía razón! Y se atrevió a negarlo en mi cara" Gritaba Edric emocionado, sin despegarse ningún centímetro de la ventana. El beso continuaba subiendo de intensidad.

Se alejó de la ventana, intentando dar un poco de privacidad, no quería verse como una entrometida, a pesar de que su hermana no sabía que la estaban mirando.

En este momento solo podía sentirse feliz, Emira necesitaba alguien a quien amar, además Viney era una bruja genial. Solo la conocía superficialmente pero estaba completamente agradecida por las muchas veces que estuvo dispuesta a ayudarla cuando necesitaba aprender magia fuera de las reglas. Ambas tenían mucho en común, chicas rebeldes e inteligentes, le asustaba un poco qué cosas podrían lograr juntas en un futuro.

Se sentó en su cama, mientras Edric continuaba mirando por la ventana, casi con la boca abierta. Supuso que tendría que esperar más tiempo en su forma gatuna. De pronto su hermano giró la cabeza para mirarla, pero sin despegarse de la ventana.

"Oh sí, Em también me dijo que te ayudará a regresar a tu forma normal"

¡Maldito Edric, lo asesinaría!

Edric hizo un movimiento con sus manos, y la hizo regresar a su forma normal.

"¡Por qué no hiciste eso desde un principio, estúpido!" Fue lo primero que gritó al volver a recuperar su voz.

Edric se rió con tantas ganas que lágrimas comenzaron a formarse en el borde de sus ojos.

Lo miro roja de enojo.

"Eras mas linda en tu forma de bestia peluda"

"Cállate maldito y deja de mirar por la ventana"

"No puedo, míralas, son tan lindas"

"Lo sé" Ver ese beso la había hecho anhelar tanto a Luz. Su primer y único beso había sido maravilloso pero también muy doloroso, llevaba tanto tiempo deseando más. Se sonrojo tan solo en pensarlo "¿Ya sabías lo de ellas entonces?"

"Era muy obvio, pero a Em no le gusta hablar de esos temas con nadie. Es idéntica a ti, y eso que es mi gemela" Su hermano se cruzó de brazos y le dio una mirada seria. "Puedes verlo ahora, no tengo idea hace cuanto que tiempo te escabulles al mundo humano y yo recién vengo a enterarme"

"No hace mucho" En realidad nunca quiso ocultarlo de Edric, pensó que Emira le diría de inmediato, ellos casi nunca se guardaban secretos, o eso creía.

"Bueno te creeré esta vez, entonces ¿Cómo está tu noviecita?"

No alcanzo a responder cuando Emira interrumpió en el cuarto, se veía acelerada y le faltaba un poco la respiración. "Hermanita, que bueno que regresaste sana y salva" dijo, mientras miraba a Edric, quien le daba una sonrisa acusadora y levantaba sus cejas en un gesto que buscaba decir Lo sé todo.

"Tuve que decirle a Edric que vigilará tu regreso, tuve un pequeño problema…" Edric comenzó de inmediato a hacer sonidos de besos, interrumpiendo lo que Emira estaba hablando. La cara de su hermana se puso completamente roja mientras se daba cuenta que ellos ya sabían todo "...¡Idiotas, ustedes lo vieron todo!" Grito furiosa al ser descubierta.

"Ella se puso a mirar por la ventana, es la culpable" Edric dijo señalando con el dedo.

"¡Yo ni siquiera podía hablar, aún estaba en forma de gata!"

"¡Te dije que le quitaras el hechizo apenas regresara, por que no lo hiciste!" Emira miro doblemente furiosa a Edric.

"¡Mira mi mano, ella me atacó!" Su hermano se defendió, mostrando su mano rasguñada de forma dramática.

"¡Pueden parar de gritar los tres! La sonora y dominante voz de su madre, los hizo callar a los tres de inmediato.

El miedo cortó su respiración por unos segundos, ¿Cuánto de la conversación había escuchado su madre? Emira fue la primera en hablar, ella siempre salía al rescate cuando los tres se metían en problemas.

"Madre, regresaste temprano hoy"

"Correcto, ahora quiero que me expliquen inmediatamente el alboroto que tenían hace unos segundos, no logre entender nada entre tanto griterío"

"No era nada importante, solo que Edric no hizo algo que le pedí y le gritó a Mittens por eso, pero solo fue un malentendido, no te preocupes" Emira se acercó a su madre y le susurro algo al oído, su madre hizo un gesto leve de sorpresa.

"Bueno, ustedes dos resuelvan su malentendido y ¡Sin gritar!" le dio a Edric y ella una mirada severa "Estaré conversando con Emira, espero no escucharlos". Se dio la vuelta y caminó por el pasillo con su hermana siguiéndola.

Ambos esperaron en silencio, hasta que escucharon el ruido de la puerta de la oficina de su madre cerrándose.


Tres golpes rápidos sonaron en su puerta, se levantó nerviosa, pensando en la posibilidad de que fuese su madre.

Ella confiaba en su hermana, pero de todas formas no podía evitar sentir pánico al pensar en qué pasaría si Emira mencionaba alguna cosa sobre sus viajes al mundo humano a su madre.

Su corazón se calmó al instante al ver la cara de su hermana en la entrada de la puerta, sin embargo su cara de preocupación hizo que toda la calma se desvaneciera en un instante.

"¿Qué ocurrió, porque traes esa cara?" Su hermana se sentó al borde de su cama, palpando en el lugar vacío a su lado invitando a sentarse a su lado "No es nada grave Mittens, tranquilízate"

"¿Sobre qué hablaron?"

"Solamente necesitaba su permiso para ir a un viaje junto a Viney y otros amigos"

"¿Cuando has necesitado su permiso?, además ya eres mayor de edad"

"Lo sé, pero aún vivo en su casa, bajo sus reglas, prefiero mantenerla del lado bueno" Amity sabía que eso era verdad, a pesar de que su hermana actuaba como una rebelde, en el interior era una persona demasiado responsable, o quizá solo le tenía miedo a mamá.

"¿Y qué te dijo?"

"Me dijo que sí. Pero solo por una semana..."

Eso significa que…

"No podré ayudarte" completó con voz triste, una de las características que más admiraba de su hermana era que odiaba desilusionar a las personas a las que prometía ayudar.

"¿Edric puede hacerlo, no?

"Claro que puede hacerlo, pero mamá me obligó a invitarlo, de otra forma no podría ir" Su leve ilusión de esperanza fue destruida en segundos.

Una nube de tristeza espesa envolvió todo su cuerpo. Estaría una semana entera sin poder ver a Luz. Era poco comparado a todo el tiempo que habían estado alejadas, pero tenerla tan cerca todos los días hacía cada vez más difícil separarse de ella.

"Lo siento Mittens, pero solo será por una semana, no te darás cuenta y ya estaremos de vuelta" Su hermana le dio una leve sonrisa.

"Aunque siempre podrías ir sin disfraz, por menos tiempo claro, para asegurarte de que nuestros padres no te atrapen" dijo de pronto sin sonar tan segura. "Si quieres mi consejo, solo arriésgate, a veces puede salir mejor de lo que esperamos". Un pequeño sonrojo se formó en las mejillas de su hermana.

"¿Lo dices por Viney?"

"Hmh... por supuesto que sí" Edric tenía razón, ambas eran muy parecidas en lo que respectaba al romance.

"Se ven realmente lindas juntas"

"Gracias Mittens, no te burles, pero… estoy realmente loca por ella. Espero que pronto tu y Luz puedan ser felices como se merecen"

Amity abrazo a su hermana con fuerza "Realmente necesitaba escuchar eso. No te preocupes por mí, disfruta de tu viaje"

"Definitivamente lo haré"


La noticia del viaje de sus hermanos la había atrapado desprevenida, en el fondo trataba de convencerse que mantenerse alejada de Luz durante unos días, ayudaría a disminuir cualquier sospecha existente.

Por otro lado, su lado valiente y temerario quería hacerle caso al consejo de su hermana. Quería mostrarse ante Luz, abrazarla y explicarle todo lo que sentía. Necesitaba pedirle perdón por todo el daño que había hecho al mantenerse en silencio, explicarle lo arrepentida que estaba de no haber respondido sus cartas, conociendo el daño que eso le causaba. Sabía que tenía muchas cosas que decir, tantas, que su pecho se sentía apretado cada vez que imaginaba esa escena en su cabeza.

Había solo una cosa que le impedía hacerlo. Ella sabía que Luz añoraba con todo su corazón regresar a las Islas Hirvientes, el problema era que aún tenía prohibido regresar, y si alguien la atrapaba cosas horribles podrían sucederle. Ella no sería capaz de romperle el corazón, prohibiéndole regresar al mundo que tanto extrañaba.

Aunque quizá era una excusa barata que su lado cobarde sacaba a relucir. Luz era inteligente y podría entender los peligros que corría si volvía al mundo mágico. Amity sabía que no podía tomar decisiones por ella y la única forma de resolver este problema era conversar, cara a cara….

Pero no podía permitirse hacer eso ahora mismo.


Pensó que sería fácil volver a estar lejos de Luz por unos días, pero en realidad no estaba más alejada de la verdad.

El primer día pasó con rapidez, se enfocó completamente a terminar todos los deberes que había descuidado durante toda la semana por estar junto a Luz. Hasta que llegó la hora de dormir y a penas cerró los ojos, todo lo que estaba evitando pensar durante el día la golpeó sin piedad.

Los pensamientos sobre Luz volvieron a ocupar cada espacio en su mente. A veces lograba controlarlos y recordar momentos bonitos, otras veces, esos lindos recuerdos eran demolidos por pensamientos llenos de todas sus dudas e inseguridades.

Trato con fuerza de alejarlos, intento imaginar su sonrisa y su risa boba, la forma en que sus ojos brillaban cuando se ponía feliz, por insignificante que fuese el motivo. Recordó las veces en las que se habían tomado de las manos, los muchísimos abrazos robados y la… maravillosa sensación de sus labios unidos. Ese era un recuerdo dulce, pero también sumamente doloroso, el que infructuosamente siempre terminaba recordando, cómo la criatura masoquista que era su cabeza.

"No quiero irme Amity, esto no puede terminar así".

La cabeza de Luz estaba apoyada en sus piernas, ella podía sentir la humedad de las lágrimas en su ropa. El único consuelo que podía darle era acariciar su cabello con suavidad.

"Todo estará bien, Eda lo solucionara, será solo por un tiempo y volveremos a estar juntas".

"¿Lo prometes?"

Luz giro su cabeza, sus ojos rojos y su cara empapada en lágrimas la miraban con ilusión y esperanza, como si ella tuviera algún poder para poder arreglar todo el problema.

"Lo prometo, lo prometo por todo el amor que siento por ti"

La cara de sorpresa e inocencia la recordaría por siempre. Sin dudarlo más, porque ya no había tiempo, bajó su cabeza y atrapó con suavidad los labios de Luz, manteniendo sus labios juntos y quietos por una fracción de segundos, los cuales en realidad parecieron una eternidad.

Ella había pensado que el beso podría animar aunque sea un poco a Luz. Sin embargo, lágrimas más grandes y un pequeño jadeo salió de su pecho. Luz se mantuvo en su posición y la abrazó con más fuerza, ocultando el rostro contra su estómago.

"Ahora tampoco podré tenerte"

No había forma en que ese recuerdo no la hiciera llorar como una bebe, sin embargo recordar la rota promesa que le había hecho a Luz fue una tortura necesaria.

Se levantó de su cama y se vistió con la capucha más grande que tenía. No necesitaba escabullirse por la ventana, cuando tenía el poder de crear portales. Con un movimiento de sus manos, una puerta de su misma altura se abrió.

Al otro lado, a pesar de la oscuridad parecía como si estuvieran en pleno día, repleto de luces y criaturas que buscaban solución a sus problemas.

El mercado nocturno de Bonesborough, era un lugar prohibido para aprendices de bruja del nivel de ella. Solo brujas errantes y comerciantes ilegales trabajaban allí, buscando de todas las formas posibles estafar a cualquiera que se cruzara en su camino.

Ella sabía que buscar una solución a sus problemas en ese lugar era bastante peligroso, pero no perdía nada intentándolo. Camino segura y decidida entre los puestos, mirando algo que sirviera; Piedras malditas, pintura encantada, muñecos de piel y montones artilugios ilegales repletaban el lugar.

Luego de unos minutos dando vueltas, un puesto cuyo cartel anunciaba Pociones y Metamorfosis Bestiales llamó su atención. Se acercó y comenzó a mirar si algo podía ayudarla; Pociones para transformaciones temporales, estaba escrito en un pequeño estante, miro los pequeños viales, cada uno etiquetado con el nombre y el tiempo de duración del efecto. Las etiquetas anunciaban; Arpías, basiliscos, grifos, quimeras y varios nombres conocidos. Demasiado bestial para su necesidad, solo quería la oportunidad de volver a ver a Luz en su disfraz gatuno, antes de tomar una decisión definitiva.

Se dio la vuelta y continuó caminando entre los puestos, tenía que existir algo que la ayudara, no podía ser tan complicado.

De pronto, una voz inconfundible le hablo por la espalda, causando pequeños escalofríos por todo su cuerpo.

"¿A quien buscar maldecir pequeña Blight?"