© Todos los derechos del autor reservados.
© Los personajes de One Piece pertenecen a Eichiro Oda.
© El personaje femenino que utilizará la autora se llama Rose.
No puedo creerlo. De verdad intentaba pensar con claridad qué coño hice. La besé. La besé joder. Iba demasiado rápido, joder. Me estaba maldiciendo a mí mismo en mi despacho pensando con claridad lo que sucedió ayer en mi casa. ¡Yo no me comporto así! ¿Qué estás haciendo conmigo? ¡Maldita sea! Y encima le dije de quedar este fin de semana. ¿A dónde la llevaré? ¡Joder, muchas cosas que pensar!
Me siento como un adolescente enamorado. Eso había sonado demasiado cursi para mi gusto. Hasta mis ansias de fumar aumentaron en donde no he parado en ningún momento. Apagaba uno y encendía otro. Nunca me he puesto así, ni siquiera con Hina. Me golpeaba mentalmente siendo un gran idiota. No es que me guste la chica, pero siento que voy rápido y la estoy asustando.
Ayer mismo, cuando regresábamos a su casa, ni siquiera me miró la cara. Estaba tan avergonzada de lo sucedido. Ni siquiera le di un beso de despedida porque sentí que la incomodaría. Y esta mañana no le mandé mensaje alguno. ¡Joder, Smoker! ¡Ten el puto valor y háblale para saber si al final quedáis o no! Pero ¿dónde pienso llevarla? No es tan difícil, maldita sea. Quiero que sea perfecto y que no la pueda joder. Me estoy preocupando demasiado.
Escucho como alguien toca la puerta de mi despacho.
—¡Pasa!
—Smoker-san. —La voz de Tashigi resuena, aunque escucho alguna que otra tos—. Abriré la ventana.
Cierto. Ni siquiera abrí las ventanas. Estos pensamientos me están carcomiendo demasiado que hasta ni podía pensar con claridad. El humo va desapareciendo poco a poco dejando la sensación de que una persona puede respirar tranquilamente.
—Le traigo el informe de ayer.
Ah, es verdad. Ayer fue el juicio de Foxy, por lo que me dijeron fue todo un éxito. Han encarcelado a ese maldito por veinte años. Yo le hubiera puesto una condena perpetua donde no saldría de la cárcel. Asiento con la cabeza agradeciendo a la chica que lo trajese.
¿Ella puede ayudarme? Smoker, por favor, le vas a pedir ayuda a una simple mocosa que seguramente no tiene mucha experiencia. Pero nos conocemos desde hace mucho tiempo. Puede ayudarme con esto. No es difícil preguntarlo, ¿verdad?
—Tashigi —la llamo antes de que se marchara—, ¿puedo pedirte un consejo?
La joven se me queda mirando impresionada por mi pregunta.
—Claro, Smoker-san. —Cierra la puerta sabiendo que esto es privacidad—. ¿De qué se trata?
—¿Qué sitio me recomendarías para una cita?
Pude ver el rostro de Tashigi asombrada que se acerca hacia mi mesa. Se sienta y me mira decisiva, colocándose las gafas.
—¿Está saliendo con alguien?
—Algo así.
—¿Algo así?
—No somos pareja definitivamente, nos estamos conociendo.
—¿Y cuánto llevas conociéndola?
—Esto parece un interrogatorio. —Y es la verdad. Las preguntas de esta chica me sacaban de quicio.
—Lo siento, Smoker-san. Pero quiero ayudarle. —Sinceridad, ante todo.
—Llevo como una semana —respondo a la pregunta.
—¿La conozco?
—Demasiado diría yo.
Veo como alza la cabeza a modo pensativo como queriendo recordar a alguna chica que haya mantenido contacto un tanto íntimo. Y sus ojos se agrandan. Creo que ya sabe quién es.
—¿No me diga que es aquella chica rara que es amiga de Zoro? —¿Rara?
—¿Como que rara? —Eso me ha molestado y se ha notado por el tono de mi voz.
—Esto... no sé si se habrá dado cuenta con el tema de la comida.
—Ya me di cuenta. Tiene problemas, pero yo intento que coma bien.
—¿En serio? Entonces, ¿ha quedado más veces con ella? —Se me va la lengua—. Se ve buena chica.
Y no lo niego. Buena, torpe, tímida... me faltan más adjetivos para describirla, pero no quería alargarlo. Mis ojos se cierran por un momento intentando pensar con claridad. Y la voz de Tashigi se hace presente en mi cabeza.
—Yo creo que dar una vuelta por la avenida en la noche estaría bien —dice la chica—. Conozco un buen restaurante. No es caro y se come estupendamente.
—Dime el nombre de ese sitio.
—Restaurant Roulouge.
—Cada vez se inventan nombres —alego mientras lo voy apuntando en una hoja para que no se me olvide.
—Es lo que hay cuando quieres conseguir nuevos clientes. —La risa de Tashigi resuena en mi despacho y veo que se levanta de su sitio—. Con permiso. —Y con la misma se va.
Dar una vuelta y cenar. No es una mala idea realmente. Parezco un padre quien alimenta a alguien, pero ella lo necesita realmente. No me gustaría que le diese algo si no está bien alimentada. Exhalo el humo lentamente mientras voy cogiendo mi móvil que lo dejé a un lado. No sabía perfectamente si puede contestarme en este mismo instante ya que está trabajando. Miro la hora y es mediodía, debería estar comiendo.
Ya no sería muy justo de que la chica no tuviese un descanso. Vale, Smoker. Mándale un mensaje y dile eso.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
¿Te cojo en mal momento?
Me pillas comiendo, pero puedo contestar.
Dime por favor que no es ensalada.
No, Carrot trajo esto.
Me dijo que es rissoto de riccota y limón.
Delicioso.
Menos mal, ya me estaba preocupando.
Me gustaría saber si lo de este finde está en pie.
Si, ¿no?
Solo quería saber.
¿Te parece bien una vuelta por la avenida y cenar en un restaurante por la noche?
¿Eso significa que tengo que ponerme un vestido?
Espero que no haya ningún problema.
No... No para nada.
Sabes que puedes decirme si te ha molestado o no.
Es solo que... no estoy acostumbrada a ir elegante.
Vaya problema. Entonces, ¿quiere decir que no tiene ropa de ese estilo? Mierda, creo que lo cagué escuchando a Tashigi. Sin embargo, recibo otro mensaje de ella.
Pero eso no quiera decir que no tenga.
Mi amiga Nami se pasa la vida comprándome ropa.
Eso me alivia. Pensé que lo había cagado.
Tú nunca lo estropearías.
Eso ha sido un halago, hasta diría que me subido un poco mi ego. Vaya niña. Me despido de ella para que siga comiendo tranquilamente. Debo agradecerle a esa chica de la cafetería que haya traído comida para compartir con ella. Por cierto, hablando de comida, tengo hambre y es que es la hora. Me levanto de mi sitio para salir de mi despacho y dirigirme hacia el comedor que tenemos en la comisaría.
Sin embargo, mis ojos se clavan en los chicos que ninguno se había movido en su sitio y no estaba Kaku. ¿Dónde está ese chico? Me acerco hacia ellos para saber que estaba pasando.
—¿Se puede saber que estáis mirando?
—Kaku está hablando con una chica —escucho decir Spandam.
Giro mi cabeza en la dirección que estaban mirando todos y, es cierto, Kaku estaba hablando con una chica. Diría yo que tiene la misma edad que el chico. Me fijo con detalle que los dos movían las manos como para entenderse. ¿Es una chica sorda? ¿Muda? No estaba seguro, pero se veía que ambos se llevaban bien que hasta reían. Nunca vi al muchacho estar en ese estado.
Aquella chica era muy jovial y se sonrojaba cada dos por tres como que las cosas que decía Kaku, le daba vergüenza. Escucho una pequeña risa por parte de Lucci que veía divertida la escena.
—No tiene gracia, Lucci-san —se queja Tashigi inflando los mofletes.
—No me estaba riendo. Solo que me parece tierna la escena.
—¿Tú sabes algo?
—Dos semanas antes, Kaku y yo estábamos patrullando, recogiendo información sobre Buggy —va explicando el chico—. Y, en una de estas, Kaku se puso a hablar con esa chica, pero se dio cuenta de que le escuchaba a medias y, obviamente, no sabía cómo comunicarse con ella. —Se acomoda un poco para seguir hablando—. Dos días después, me veo con unos cuantos libros en su mesa de "Aprender lenguas de signos". Y desde ese momento, los veo a ambos en el parque entablando conversación.
—Oh, no parecía que Kaku tuviera ese lado tierno.
—¿Y qué hace aquí? —pregunta Spandam.
—No lo sé, a lo mejor quiso verlo o le habrá pasado algo.
Veo que Kaku termina con ella dándole un cálido abrazo. El rostro de aquel reflejaba algo que me recordaba. Ilusión en encontrar a alguien diferente a todo. A veces, me miró a un espejo y eso es lo que veo en mí. Un hombre que desea estar con alguien tan diferente y especial ante mis ojos. El chico de la nariz larga se acerca a nosotros y se queda un tanto extrañado.
—¿Ha ocurrido algo?
—No nos dijiste que tenías novia —alega en broma Spandam provocando que el chico se sonrojase.
—¡No es mi novia!
—Pero si hacéis bonita pareja —confiesa Tashigi.— Y tú no te quedas atrás.
—¡Lo mío es diferente! —¿Ahora se ha puesto de moda que todo el mundo tenga pareja en verano?
Bueno, da igual, lo único que quiero es comer y cerrar los casos.
Estoy un tanto nervioso. ¿Por qué? Mierda. Esto nunca me había pasado antes. No paraba de mirarme al espejo cada dos por tres por si estaba todo correcto. Iba muy elegante, demasiado diría yo. El pelo hacia atrás con gomina. Estaba listo como para marcharme de casa e ir a buscar a Rose. Escucho las pequeñas pisadas de Snow para un lado y para otro como queriendo decirme algo.
Yo solo le miró y acaricio su cabeza a modo de que se portara bien y no hiciera alguna locura. Me ladra entendiendo el mensaje y yo me marcho ya cogiendo las llaves de casa y del coche. No quiero llegar hecho un desastre. Todo tiene que salir perfecto. ¿Desde cuándo me he vuelto perfeccionista? Me estoy volviendo paranoico con esta cita.
La casa de ella no estaba lejos, estábamos a dos manzanas de distancia, así que calculando un poco llegaré ahí en diez minutos. Tenerla cerca era demasiado tentador pienso yo. En marcha. Ya debe estar preparada, pero, antes, la aviso. Soy un hombre que cuando sale de casa prefiere avisar y así la persona lo sabe. Pongo el coche en marcha y me dirijo hacia la calle llena de edificios en donde cualquiera aprovecha la ocasión para cotillear.
Puse música para estar relajado durante todo el camino y también encendí uno de mis puros como de costumbre. Tranquilo, todo saldrá bien. No lo cagarás, tenlo eso en mente. Debes ser suave con ella y no vaya tan rápido está vez. Dale tiempo. ¿En serio que me estoy mentalizando toda esa mierda? ¡Diablos!
Ya llegué a los edificios. La verdad es que el barrio se ve que es tranquilo, no suelen pasar muchos coches por aquí. Este tipo de calles la gente prefiere pasear con tranquilidad sin que haya un vehículo de por medio. Me paro enfrente del piso donde vive ella y me bajo del coche dando una pequeña vuelta y me apoyo un poco sobre el capó mientras la espero.
No debería tardar mucho realmente. Pensándolo bien estará nerviosa al igual que yo. Sé que ya habíamos tenido quedadas, pero este es diferente. Aquí puede pasar cualquier cosa e incluso un beso. ¡Mierda, céntrate! Parezco un adolescente en serio. Apoyo la mano en mi frente intentando calmar estas putas hormonas. Y mis oídos se agudizan al escuchar una puerta abrirse y unas pisadas acercarse hacia mí. El ruido proviene de zapatos con tacón. Alzo mi mirada y mi rostro se quedó perplejo a lo que estaba viendo.
No es un vestido lo que llevaba. Pantalón elegante de color negro, camisa de botones con rayas de varios colores cálidos y unos zapatos con tacón que no eran muy altos. Ahora el cabello lo tiene ondulado y no se maquilló mucho como la última vez. Podía ver lo natural de ella. Hasta podría decir que tengo la boca abierta por ver tal maravilla ante mis ojos. A simple vista, para mí, no está "gorda". Se ve estupenda.
—¿Llegaste hace mucho?
—... No, solo unos minutos —reaccioné segundo después. ¡Mierda!
—Estás... muy guapo. —Nunca debe faltar aquel rubor en sus mejillas.
—Tú también lo estás. —Me mira con asombro y aquel rostro se pone más rojo que nunca.
Mierda, ¿he dicho algo malo? Se ve tan tierna así que me dan ganas de... ¡Puto viejo pervertido! ¡Céntrate que esto es importante! Me levanto de mi sitio para abrirle la puerta a que se suba, a lo que ella accede encantada. No pude evitar echar un vistazo a su trasero. Demasiada carne donde sujetar. Sacudo con violencia mi cabeza no queriendo pensar en más estupideces hormonales. Voy hacia el asiento del conductor y nos disponemos a marcharnos de aquel sitio antes de que algún vecino echará un vistazo.
Vale, primer paso hecho. Ahora es ir a buscar aparcamiento por la zona del restaurante y así no complicarme la vida. Tashigi me comentó que no había problema ya que hay aparcamiento. Más gastos que hacer hoy en día. De vez en cuando la miraba cada vez que me paraba ante un stop. Por alguna razón, me gustaba mirarla y más con esa ropa. Debo decir que su amiga tiene buen ojo. ¿Por qué no se pone ese tipo de ropa muy a menudo? Qué estúpida pregunta acabas de hacer. Es demasiada tímida e insegura con su cuerpo.
Una canción suena en la radio y parece que a Rose le gustó tanto que subió un poco el volumen. Por la letra parecía triste y romántica. La miro un momento viendo que estaba tarareando. Ya conoce esta canción.
—¿Quién la canta? —pregunto rompiendo el silencio.
—Avril Lavigne junto con Chad Kroeger, la canción es muy triste. Se titula 'Let me go'.
—Muy apropiada, sí.
Se ve que ha tenido una vida muy dura y se pasa la vida escuchando canciones tristes. O eso es lo que quiero pensar. En un momento a otro, ya habíamos llegado al sitio. Aparco el coche en la zona donde me dijo Tashigi y estoy viendo que no hay un parquímetro. Mejor para mí, así no tengo que hacer gastos. Rose baja el coche con delicadeza intentando tener cuidado de no caerse con esos zapatos.
Es que la veo y no puedo. De verdad, intento controlar mis hormonas ante ella. Sí digo algo inapropiado pensará que solo quiero aprovecharme de ella. Con delicadeza, sujeto su mano a modo de apoyo y vamos caminando con pasos lentos hacia el restaurante. No me gustaría que se cayese en cualquier momento y se rompiera el tobillo. El exterior del restaurante se veía bien, vamos a ver por dentro.
Vaya, no me esperaba que este sitio sea lujoso. Observo a mi lado que estaba el menú y tenía razón aquella mujer. Los platos se ven que son económicos. Rose tiembla a mi lado, demasiado, como si no le estuviera gustando estar aquí. No. No voy a permitir que huya. Aprieto un poco nuestras manos transmitiéndole mi confianza y mi seguridad. Parece que se ha relajado.
Se acerca un camarero con una sonrisa fugaz y nos lleva hacia la zona de ventanas. Genial, es un buen sitio. A lo mejor ella al ver el paisaje le vendrá la inspiración. Como me gustaría ir a su casa y ver aquellos cuadros, debe de dibujar increíble. Nos sentamos en nuestro respectivo sitio mientras el camarero nos daba las cartas, agradeciéndole como de costumbre. Sí, realmente no era caro.
Creo que pediré algo con carne, tengo antojo. ¿Tal vez albóndigas al curry? Eso suena bien. Miro a la chica y la noto indecisa. Claro, su problema. Llevar mucho tiempo comer ensalada no es nada bueno. Le podría recomendar algo o que pida lo mismo que yo.
—No sé qué elegir. Es muy variado.
—¿Quieres que pida lo mismo que yo?
—Sí, por favor. —Eso demuestra confianza.
—¿Ya saben que pedir? —escucho al camarero acercarse.
—Sí, ambos pediremos lo mismo: albóndigas con curry. —Recibo una mirada de sorpresa por parte de la chica.
—¿Quiere que le traiga nuestro mejor vino? —La típica pregunta cuando ven a una pareja.
Yo solo dedico una pequeña mirada en ella a lo que niega con la cabeza. Es de mi estilo.
—No, prefiero tomar una cerveza y la señorita me supongo que agua.
—Efectivamente.
—¿Cuál cerveza, señor?
—Pensándolo bien, tomaré sake. —Echaba de menos tomar esa bebida alcohólica.
—Enseguida le traiga el pedido.
Y nos deja a ambos solos donde el silencio reina en aquel pequeño círculo. Sé que había más gente a nuestro alrededor, pero había un campo invisible que nos protegía de aquel ruido molesto. Y menos mal que me llevó a la sala de fumadores, eso es porque vio los puros en mi bolsillo. La que no estaba cómoda era Rose que miraba de vez en cuando a la gente como si temiera de lo que le dijesen.
Inclino un poco mi cuerpo hacia ella para que notara mi presencia y me mirase a los ojos.
—No debes preocuparte. Estoy aquí, ¿recuerdas?
—Lo siento, no estoy acostumbrada a estar en este tipo de sitios. —Me lo imaginaba.
—Si alguien te dice algo, estoy yo para defenderte. —Y lo digo totalmente en serio, a lo que recibo una pequeña sonrisa por su parte, agachando la mirada. ¡Deja de ser tan jodidamente tierna!
—Aquí tienen el pedido.
El camarero deja en la mesa los platos de comida junto con las bebidas. Oh, exquisito sake cuanto te echaba de menos. Debo reconocer que soy un fanático en cuanto a las cervezas. Sé que es fuerte esta bebida, pero ya llevo años de experiencia tomándolo. Y la comida debe tener buena pinta. Las albóndigas sí que son algo pequeñas a lo cual es fácil de que quepan en mi boca sin ninguna dificultad. Voy probando uno. Dios, debo de agradecer a Tashigi en recomendarme este sitio. La comida es exquisita.
Me gustaría saber si Rose piensa lo mismo que yo. Echo un vistazo y creo que estoy viendo algo de lo más tierno del mundo. La pobre intentaba pinchar una de esas bolas de carne, pero se le escapaba. Sus mofletes se inflaron un tanto molesta, hasta que se rinde tan fácilmente. No pude evitar reír internamente al ver tal escena. Tendré que ayudarla, ¿no? Así que lo único que se me ocurre para no ser un desastre en la mesa es levantarme, coger la silla y ponerme a su lado trayendo mi plato y mi bebida.
Pude recibir las miradas de la gente, pero yo los ignoré completamente. Y Rose simplemente no entendía del porqué me puse a su lado. Aunque su mirada se torna de color rojo al recibir el mensaje.
—N... No es necesario —dice mientras pincho uno sin dificultad.
—¿Y ver cómo te mueres de hambre por tener una pelea con una bola de carne?
—Es por la salsa —se queja. Mira que es tierna cuando quiere.
—Ya veo que es por la salsa. —Acerco la albóndiga muy cerca de sus labios a lo que me mira.
Sus labios un tanto finos y al mismo tiempo gruesos se abren lentamente para recibir con gusto aquel manjar de dioses. Va masticándolo sin prisa alguna y sus ojos brillan con intensidad. Eso ya me demostraba que le ha gustado demasiado. Hice el mismo proceso y la chica no se había quejado en ningún momento; no obstante, le incomodaba aquellas miradas. Se ve tan pequeña a mi lado.
Y mi grata sorpresa es ver que Rose coge mi tenedor y con precisión coge una de las albóndigas ya cogiéndole el truco y lo acerca a mi boca. Noté en su rostro un pequeño rubor como si se estuviera mentalizando de lo que estaba haciendo era correcto. O por la vergüenza que sería posible. Yo sonrío de lado y abro la boca para recibirlo con gusto. Y menos mal que ya había retirado mis puros, sería incómodo comer con ellos.
Estuvimos un buen rato dándonos la comida de esta. Quien nos esté viendo pensará que somos pareja o algo por el estilo. ¿Y sabéis qué? No me importa. Estoy haciendo una gran labor en que la chica coma sin miedo olvidándose todo lo que hay a su alrededor. Solo está centrada en mí. Aquella conexión que tenemos no se rompía en ningún momento. Me encanta ver aquellos ojos de color verde esmeralda que tanto me hipnotizan. Estaría toda la vida mirándolos.
Y llegó la hora del postre; aunque, ya los dos estábamos llenos y complacidos por la comida. Sí, esas albóndigas fueron exquisitas. Pago la cuenta y nos marchamos de ahí. La verdad que el clima era agradable por la noche no hace frío ni calor. Era perfecto como para dar una vuelta por la avenida. Sin remordimiento, tomo su mano con delicadeza y vamos caminando. Noto tensión en su cuerpo. ¡Mierda! ¿Fui rápido? Lo apartó un poco; sin embargo, ella me lo sostiene con más fuerza como no queriendo romper este momento.
¿Sabéis esa sensación de alivio? Pues sí, mi cuerpo se ha relajado completamente. No hemos dirigido palabra alguna en todo el camino y eso bastaba con saber que estábamos bien. De verdad, no sé qué está haciendo esta chica conmigo. Hace que mis hormonas se activen y piense en cosas sucias. ¡Joder! En serio, intento relajarme. Esa ropa dejaba ver lo que hay detrás de ella. Quisiera verlo y hacer que se mirara en el espejo y decirle que no diga que es horrible. Es demasiada bella. Quisiera volver a besarla, probar aquellos labios. No pude dejar de pensar en ello desde aquella vez.
Siento que ella detiene el paso a lo cual la miro intentando ver qué es lo que pasaba. Estaba mirando a un simple artista que se pasaba la vida haciendo cuadros para otras personas para ganar dinero. Debo reconocer que hay unos cuantos que tienen un don para eso. Me gustaría ver los cuadros de Rose. ¿Por qué no los lleva a un museo? ¿Vergüenza quizá? ¿O solamente los hace para sí misma? No tengo ni idea la verdad.
Pero su rostro reflejaba un toque de ese brillo de ilusión como si le gustaba lo que estaba viendo. ¿Le está viniendo la inspiración? Verla así es muy tierno. Siento una debilidad absoluta ante la ternura. Me daban ganas de abrazarla y hacerle cosas de mayores. ¡Mierda, céntrate! Sacudo la cabeza con fuerza no queriendo tener esos pensamientos impuros.
Acaricio lentamente la zona de palma de su mano como una forma de decir que nos tenemos que marchar. Asiente con la cabeza y gira sobre sus talones volviendo a retomar nuestra caminata.
—Aún tengo que ir a tu casa para ver tus obras.
—No son del otro mundo.
—Eso ya lo veremos cuando los vea con mis propios ojos —exhalo lentamente el humo de mi boca.
—Smoker —me llama con ese tono de voz que daba la sensación de que algo serio me iba a decir—, quisiera saber una cosa que... me está carcomiendo mucho.
—Te escucho.
—... Nos conocemos desde hace muy poco y parece como si nos conociéramos de toda la vida. —En eso le doy la razón—. Y cada vez que hablo contigo por teléfono o en persona, tengo la sensación de que... te gusto.
Mis pasos se detienen en seco cuando escucho aquellas palabras en la boca de la joven. ¿Que si me gustaba? No es que llegara a enamorarme del todo de ella, pero me gustaba todo de ella. Dejando de lado el problema que tiene con la comida o de las conversaciones de la gente cuando le dicen "gorda". Ella es diferente. Muy diferente a las demás chicas que he conocido.
Tomo sus hombros con mis manos y la mira directamente a los ojos. Vuelve de nuevo esa conexión y yo simplemente acaricio lentamente uno de sus pómulos que estaban ardiendo por aquel rubor.
—No puedo mentir. Eres una chica diferente a las que he conocido. Me prometí a mí mismo no dar la oportunidad a ninguna mujer. Hasta que llegaste tú.
Sus ojos vuelven a brillar mucho más, como si no se hubiera esperado aquella respuesta.
—Smoker...
—No puedo engañarte. Me gustas, Rose. Y haré todo lo posible para que te sientas bien contigo misma en cuerpo y alma. —No pude evitar apoyar la frente en la de ella sin perder aquella conexión—. Te haré sentir como una verdadera mujer hecha y derecha.
—Yo... —Unas cuantas lágrimas van resbalando por sus mejillas como si mis palabras le hubiesen afectado de alguna manera.
—Puede que yo no te guste por ser dos personas diferentes y esté yendo demasiado lejos.
—... Tenía miedo de lo que pudiera suceder porque ya sufrí demasiado. Pero cada acción, cada gesto que dabas, sentía esperanza. —Coge mis manos sujetándolas con fuerza—. Esperanza de haber encontrado a alguien que realmente le gustara.
—Joder, claramente que me gustas. ¿Es que no se nota?
—A lo mejor lo ocultaba.
—Pues, sinceramente, en ningún momento lo he ocultado. Puede que aún no tenga sentimientos hacia ti, pero eso no implica que me gustes.
—Lo sé.
—Rose —la llamo atrayéndola hacia mi cuerpo donde ya no hay distancia que depara—, démosle una oportunidad a esto.
Ahora era quien estaba insegura de aceptar esa condición. Por favor, solo deseaba esto. Nunca en mi vida me sentí tan jodidamente bien después de lo ocurrido con Hina. Siento sus manos acariciar mis mejillas y nuestros se conectan de nuevo. Asiente lentamente con la cabeza y no lo esperé más.
Quité los puros de mi boca retirando aquel humo y de un movimiento bastante lento le doy un beso. Firme y casto apoyando mi mano sobre su cadera no queriendo separar este momento. Ni ella tampoco porque posa las manos en mi pecho recibiendo con gusto aquel gesto. Los dos anhelábamos aquel beso. Y, aunque esto fuera cursi, la luna llena era testigo de este juramento.
Reseñas:
Monnie's: ¡Gracias por tus palabras, de verdad! Siempre he querido que mis obras pues estén vivas, es decir, que los lectores se sientan identificados o vivan el momento que están viviendo los personajes. Es una cosa bastante complicada, y más aún si quieres leer un fanfic de tu personaje favorito y encontrarte escritos no tan bien hechos. Si deseas descubrir lo que pasará con ellos, te invito a que sigas leyendo.
