Respuestas a las reseñas
¡Mil gracias por todo el apoyo!
Kirara96: Que gusto que te hayas sentido dentro de una boda tradicional japonesa, me llena de alegría, ese Eriol no se conforma con molestar a Shaoran, ahora también a mi jajaja, ¿será que el maestro Li lo invite al acontecimiento? No te prometo nada de los castaños bailando tango, terminando esta historia trataré de hacer algo, ahí te lo mandaré para que me digas tu opinión jajaja, morí X-X. Como siempre gracias por tanto apoyo nena sin ti nada sería igual, ¡eres la mejor!
Wonder Grich: Pobre Shaoran quien sabe que le pasó, esperemos que nada grave, ¡Sakura sálvalo! Gracias pequeña por siempre estar al pendiente de mis publicaciones eres super genial y por ayudarme a mejorar, sigo atenta a tus instrucciones
MayitaLovely: jejeje sabia que alguien se iba a quejar por el título, no lo pude evitar cuando estaba escribiendo, prometo compensarlo, como bien lo señalas así justamente es que sabemos los efectos de las medicinas, el pequeñísimo error de nuestro lobo consentido fue hacerlo solo, le ganó la curiosidad y su impulsividad, al parecer no es tan perfecto, pero así lo amamos. Mil gracias por tus comentarios, por leer y todas esas cosas lindas nena, me motivan a seguir.
Los personajes de Sakura CardCaptor no me pertenecen, son una idea original de Clamp
Quédate conmigo, por favor
… el Maestro Li Shaoran cayó como peso muerto, sobre el tatami, su respiración era desigual, unos segundos después perdió el conocimiento…
Al mismo tiempo…
Sakura caminaba dando saltitos como una niña pequeña mientras bajaba las escaleras del castillo en dirección a su habitación.
Todo marchaba a la perfección, su papá, aunque aún enfermo, tenía un muy buen semblante y volvía a ser el maestro Kinomoto de siempre, hasta le había solicitado tener un almuerzo y pasear por los jardines del palacio después de estar meses encerrado y sin ganas de salir y todo gracias a cierto castaño de ojos ámbar, lo invitaría a pasear con ellos en su próximo día libre, departirían bajo la sombra de algún árbol.
Cada vez que la imagen de Shaoran pasaba por su mente una gran sonrisa la acompañaba y el sonrojo aparecía, tenía que aceptar que aunque empezaron con el pie izquierdo, ahora se llevaban de maravilla y sí, le gustaba el castaño, era muy apuesto esos rasgos de su país lo hacían tan seductor, pero más allá de la atracción física, ella se sentía tan bien cuando estaba con él, su conversación era tan atrayente, las mil y un facetas que se escondían detrás de ese semblante serio, su mirada juguetona, su sonrisa pícara, su ceño fruncido cuando estaba concentrado o molesto, sus ojos expectantes cuando hablaban de algo nuevo e interesante como cuando estudió con detenimiento su ensayo con las flores de cerezo, también estaba esa expresión tentadora que la estremecía entera, su molestia con Kero cuando le robaba sus dulces y se transformaba en un niño pequeño, el tiempo junto a él transcurría muy rápido, que decir del refugio que había encontrado entre sus brazos, la llenaba de calidez, ese aroma varonil, que podía nublar sus sentidos, comparando el sentimiento que tuvo por Yukito, lo que sentía ahora por Shaoran era muy diferente, no solo las mariposas hacían estragos en su vientre, con su eterno revoloteo, la sensación cálida en su pecho era tan… placentera… completa… no sabía cómo describirlo, podía decir que era como haber llegado al lugar correcto.
Cada vez que pensaba en el beso que compartieron su corazón latía desbocado, quería besarlo una y mil veces, en definitiva, ese chino la había embrujado, añoraba repetir esa explosión de sentimientos que le brindaron esos labios.
A pesar de que Sakura sentía todo aquello comiéndole entero el corazón no dejaba de darle vueltas a la idea de que tal vez Shaoran ya tuviera un compromiso arreglado, al final era el heredero del Clan Li, posiblemente alguna chica bella y joven lo estará esperando en su natal China, cuando el Señor Clow lo deje libre de compromisos seguro regresará a su país y ella seguirá cautiva dentro de los muros del castillo, además estaba el hecho de que su papá nunca había aceptado a ningún hombre para ella, años atrás pensó que si Yuki aceptaba sus sentimientos, podría hacerlo cambiar de opinión, pero después de todo lo que pasó…, un suspiro triste salió de lo más profundo de su ser, sabía que su padre tenía una buena relación con Shaoran pero al final él era extranjero, no se iba a quedar para siempre en Edo, ella no se podía marchar con él porque entonces ¿qué sería de la tradición Kinomoto?, aunque ansiara estar con Shaoran, esa relación no tenía futuro, debía resignarse a seguir como siempre en la consulta, hasta el fin de su vida y desearle buena fortuna a Shaoran cuando se marchara, algo que le rompía el corazón de solo pensarlo, pero era lo mejor, sabía que el medico chino estaba interesado en ella, no era tonta, pero no quería comenzar algo que al final no iba a llegar a nada, por eso huía cada vez que él intentaba acercarse aunque cada fibra de su ser deseara quedarse y vivir por siempre entre sus brazos.
Un poco desanimada por los últimos pensamientos llegó hasta su habitación, agitó su cabeza para deshacerse de esa nube gris de ideas tristes, iba a disfrutar el hoy, haría recuerdos lindos junto a él, estaba decidida, entonces vio que la luz en la recamara del castaño aún seguía encendida, se cuestionó ¿Qué estaría haciendo? ¿y si iba a desearle buenas noches?
Decidió que mejor no lo hacía, quizás él estaba realizando algo importante, así que Sakura se dirigió a sus aposentos, pero antes de cerrar su puerta volvió la mirada hacia la habitación de su vecino.
—Hasta mañana Shaoran, descansa—dijo con una sonrisa llena de ilusión y entró a su habitación dispuesta a tener un sueño lindo en el que apareciera el ambarino.
Esa noche Sakura trataba de dormir, pero por alguna razón estaba intranquila, algo andaba mal, no sabía ¿qué?, daba vueltas en su futón tratando de adoptar una posición cómoda, pero no lo logró en toda la noche.
Se levantó muy temprano, le fue imposible conciliar el sueño, debajo de sus ojos se marcaban las ojeras, la sensación de que algo no estaba bien seguía ubicada en el centro de su pecho, era un sentimiento de angustia que no le permitía respirar bien.
Se preparó para iniciar un nuevo día, se vistió con un sencillo kimono color azul, que tenía pequeños bordados de estrellas, salió de su habitación, pero antes de dirigirse a su destino volteó hacia la habitación de Shaoran, al parecer seguía dormido o tal vez ya había salido a entrenar, suspiró resignada y sonrió, en unos momentos mas lo vería en la consulta.
Sakura decidió que para sentirse un poco mejor después de la horrible noche que pasó prepararía una infusión relajante en cuanto llegara a la consulta, caminó por los pasillos del castillo saludando a todos los sirvientes con una sonrisa, la misma que las personas contestaban más una reverencia, Sakura era muy querida por todos ellos.
Al llegar a la consulta se encontró con Yukito, quien tenía la guardia nocturna, el medico peliplateado estaba concentrado ordenando sus agujas de acupuntura en su estuche, cuando escuchó un caminar ligero entrar al recinto, sabía que el maestro Li siempre llegaba temprano, así que siguiendo con su labor comentó:
—Hoy llegó muy temprano maestro Li, se nota que Hiragizawa no está, ahora tiene que ejercitarse solo, ya revisé los tratamientos que me comentó ayer, me parece muy interesante la manera en que planea combinar los puntos de acupuntura, hice algunas notas al respecto, las dejé junto con los libros que le comenté, ¿si gusta lo revisamos en la tarde para contar con la opinión de Takashi y de Sakura? me gustaría estar presente cuando aplique el tratamiento— al no recibir respuesta, levantó la cabeza—.¡Oh! Hola pequeña Sakura, pensé que era Li.
—No Yuki, solo soy yo, no pude dormir bien, así que decidí dejar de dar vueltas en el futón y venir para acá, haré una infusión relajante—explicó Sakura dirigiéndose a la tetera.
La maestra realizó su té y lo bebió con detenimiento mientras revisaba las asignaciones del día, Shaoran debería presentarse en breve, hoy no estaba marcado dentro de sus actividades encargarse de su padre, debía quedarse a explicar algunos procedimientos a las aprendices y por lo que escuchó de Yukito estudiaría un nuevo método para ayudar a su padre, ella tampoco bajaría a la ciudad, por lo que les esperaba todo un día juntos, al parecer sería un lindo día a pesar de la mala noche que tuvo.
Después de algunos minutos Yamazaki llegó con su actitud sonriente de siempre y Yukito se fue a descansar, las aprendices Naoko y Chiharu, también llegaron, comenzaron a preguntarle a Sakura sobre el matrimonio de Tomoyo, la castaña especificó lo mejor que pudo el acontecimiento, las chicas estaban muy emocionadas escuchando a su maestra, quien detallaba con cuidado toda la celebración desde el kimono, el templo, la ceremonia y el banquete.
La mañana ya estaba en todo su apogeo y no había rastro de Shaoran
—Qué raro que el maestro Li, aun no haya llegado—dijo Naoko a Chiharu—. Hoy prometió enseñarnos a suturar y prevenir que el procedimiento se infecte.
—Quizás se quedó dormido—comentó Chiharu sonriente—. Siempre hay una primera vez.
—No creo, él siempre es muy disciplinado—dijo Naoko—. Puntual y apuesto—completó con una sonrisita traviesa.
Sakura solo las observaba y reía, ese par de jovencitas estaban en lo correcto Shaoran era muy atractivo, un suspiro salió de los labios de la castaña al pensar en su compañero, si se había quedado dormido se burlaría de él, era su oportunidad de decirle impuntual, la maestra Sakura estaba armando su plan en su cabeza para molestarlo, quería ver que expresión ponía, sería divertido, o tal vez se había confundido en sus actividades y había ido a la habitación de su padre, en ese caso debería esperar hasta medio día para verlo, suspiro resignada.
Sakura estaba en medio de sus cavilaciones, cuando de la nada un sirviente de palacio llegó corriendo casi sin aliento a la consulta.
—Maestra… Kinomoto, el… maestro… Li… esta… muerto— dijo tratando de normalizar su respiración.
La castaña dejo caer el recipiente de tinta que tenía en las manos, ensuciando su kimono y los pergaminos en los que pretendía escribir, se puso de pie de golpe al igual que Yamazaki.
—¡¿Qué?! ¡¿Dónde está?! —preguntó la esmeralda con desesperación.
—En… su habitación, …entre a limpiar y …lo vi sobre el… tatami, estaba pálido… al parecer… no respira— respondió el sirviente aún con la respiración entrecortada.
Sakura tomó rápidamente su caja de medicamentos, le dijo a Naoko que la acompañara, Yamazaki y Chiharu se quedarían en la consulta, para atender a los pacientes del palacio.
Corrió tan rápido como el kimono se lo permitía, estaba odiando ese atuendo que no la dejaba dar pasos más largos, se preguntaba ¿por qué no había usado algo más cómodo para caminar?
Mientras intentaba correr una sensación horrible la recorría, la angustia que sintió en toda la noche regresó a ella, trayendo consigo recuerdos espantosos.
Flashback
Dos años y medio atrás…
Sakura se encontraba subiendo las escaleras de palacio, hasta los aposentos del pequeño Yue, quien estaba resfriado, por estar jugando bajo la lluvia el día anterior, presentó un poco de fiebre, sin embargo, había respondido bien al tratamiento así que la esmeralda esperaba que ese día se encontrara un poco mejor.
Al llegar a los aposentos del pequeño, dos Samuráis flanqueaban las puertas, al ver a Sakura realizaron una reverencia que la castaña contestó y abrieron las puertas para que la maestra ingresara.
—¿Como te sientes joven Yue? —dijo Sakura cruzando la primera sala que era parte de la habitación del menor, siguió caminando, pensaba encontrarlo en su futón, pero el pequeño estaba en su mesita baja practicando su caligrafía, instruido de cerca por Ikeda Ryusei.
La castaña saludó con una reverencia, que Yue respondió, Ikeda solo inclinó un poco la cabeza.
—El joven se encuentra mucho mejor—contestó el hombre mirando de arriba a abajo a Sakura con una sonrisa lasciva—. Ya me enteré que su protector se casa, que maravilla, el Shogun si que tiene formas interesantes de actuar ¿no lo cree maestra? o tal vez fue el propio Touya quien tomó la decisión.
—No sé a qué se refiere Señor Ikeda, si me permite, revisaré al pequeño Yue, para cerciorarme de que su salud es adecuada para que pueda regresar a su instrucción—dijo Sakura en tono seguro tratando de ignorar a Ikeda.
—Ya me siento mucho mejor Sakura—dijo el pequeño peliplateado.
—Debemos estar seguros de eso—comentó Sakura mientras se llevaba al niño a su futón y comenzaba a examinarlo, era verdad el joven Yue se encontraba en excelentes condiciones—. Solo te tomarás la medicina y podrás volver a tus actividades y por favor no vuelvas a huir de los guardias, solo por querer ir a mojarte en la lluvia.
—Pero es divertido, siempre estoy haciendo deberes aburridos—se quejó el niño—. Esa cosa sabe horrible—protestó viendo como Sakura preparaba un remedio.
—Tómatela o le diré a Touya—amenazó con una sonrisa Sakura, mientras le ofrecía un cuenco con una sustancia verde.
El niño la tomó e hizo una mueca de total desagrado, que hizo reír a la castaña, de su cajita de medicina, Sakura sacó un pequeño envoltorio y se lo entregó a Yue, era un dulce, el niño de cabello largo lo comió con desesperación para quitarse el sabor de la medicina, a pesar de ser un niño la mirada en sus ojos azules era fría, muy imponente, pero Sakura lo conocía desde que nació así que esos ojos de hielo no lograba ningún efecto en ella, que no fuera profundo cariño.
—Yo me retiro, mañana vendré a revisarte nuevamente—dijo la castaña viendo al niño—Ya puedes regresar a tus labores, aprende mucho Yue.
—Mañana me traes más dulces—pidió el chico.
Sakura se despidió con una reverencia, pero antes de que abandonara la habitación escuchó a Ikeda
—Joven Yue debe ser mas serio y más aplicado, recuerde debe aprender a comportarse como todo un gobernante, aunque sea el hijo menor debe ser estudioso para ayudar a su padre y a su hermano para que este siga siendo un país próspero, la historia lo recordará joven Yue, le recomendaría que no le diera tanta confianza a la maestra Sakura, recuerde que ella esta muy por debajo de usted.
Sakura salió de la habitación negando con la cabeza, Ikeda Ryusei desde que había sido rechazado por su padre y amenazado por Touya para que no se acercara a ella, siempre la intentaba minimizar, pero ella no le iba a dar importancia, hasta el propio Shogun por petición de su hijo le había prohibido acercarse a la castaña si no era por motivos de salud, así que a Sakura no lo intimidaba ese sujeto, aunque sus miradas fueran entre lascivas y de profundo desprecio.
Cuando Sakura iba caminando hacia la consulta se percató de que había demasiado movimiento, los samuráis cercaban el espacio, el General Daidouji corría hacia los jardines con otro grupo de samuráis, Sakura se apresuró, nunca en toda su vida había visto tanto ajetreo cerca del área médica, Eriol dio indicaciones para que la dejaran pasar, al entrar en el recinto vio a al Shogun y a su padre de rodillas, el último trataba de reanimar a Touya quien estaba tendido en el tatami, a su lado estaba el cuerpo de su prometida, pero Sakura sabía que era imposible reanimarlo, el pelinegro que quería como su hermano tenía los ojos abiertos, esos ojos que brillaban cuando la molestaban o le llamaba monstruo estaban vacíos, Touya no estaba más, ese cuerpo era solo un contenedor desocupado.
La caja de medicamentos que Sakura traía consigo cayó de sus manos provocando un ruido de frasquitos rompiéndose, corrió hasta el cuerpo de su hermano y le tomó el pulso, nada… miró una vez más sus ojos, nada…
En ese momento entro corriendo el maestro Tsukishiro, quien se quedó helado al ver la escena, el maestro Kinomoto negó con su cabeza en dirección al Shogun quien se derrumbó sobre el cuerpo sin vida de su amado hijo mayor, Yukito se derrumbó cayendo de rodillas, Sakura solo pudo mirar esos ojos vacíos mientras las lágrimas brotaban sin control.
Eriol cerró las puertas de la consulta tras de sí, limpiando una pequeña lágrima que se escapó de sus ojos azules, permitiendo que las personas mas cercanas a Touya desahogaran toda su pena y se quedó de guarda flanqueando la entada con una mano sobre la empuñadura de su katana, para no permitir el paso a nadie más.
Fin del Flashback
Al llegar a la habitación de Shaoran, Sakura tenía la respiración entrecortada miró al castaño tendido en el tatami, estaba pálido, las lágrimas se agolparon en sus ojos verdes, alrededor de él un jarrón se había roto en mil pedazos, la castaña sacudió su cabeza y trató de mantener la calma dando una respiración profunda, se acercó lo más rápido que su kimono le permitió, tomó su muñeca, estaba frio, se concentró para sentir su pulso, no sintió nada…
La desesperación la comenzó a invadir, debía calmarse y concentrarse, nuevamente tomó la muñeca de Shaoran y cerró los ojos para evitar distractores, ahí estaba el latido de su corazón, débil, muy débil y arrítmico, pero seguía con vida, el alma le volvió a la castaña, limpió los restos de lagrimas de sus ojos, necesitaba actuar rápido.
Su lobo estaba vivo, pero muy grave ¿Qué paso?, si ayer estaba totalmente saludable, necesitaba hacerlo entrar en calor.
Entonces se percató que el kimono que vestía el castaño estaba todo desaliñado, como si hubiera tenido una pelea con el atuendo antes de caer y la mitad de su torso estaba expuesto, Sakura no pudo pasar por alto lo atlético de su cuerpo, en otras circunstancias, lo hubiera contemplado fascinada, pero no era el momento.
Le pidió a Naoko, que la ayudara a cambiar de ropa a Shaoran con algo que lo cubriera más, al parecer había estado sudando, porque su atuendo se encontraba húmedo, la pequeña asistente se apresuró a traer un kimono limpio, le retiraron el que tenía puesto y le colocaron uno más abrigador, en el proceso Sakura se percató de las maravillas que provocaban las artes marciales, pero una vez que el estuviera fuera de peligro pensaría con detenimiento en lo que acababa de admirar, necesitaba reanimarlo lo más pronto posible, Shaoran era muy pesado para Sakura y Naoko solas, por lo que Taki, el sirviente, las ayudo a colocarlo en el futón.
Inmediatamente Sakura comenzó a revisarlo observó con detenimiento sus ojos, abrió su boca y estudió su lengua, abrió el kimono dejando expuesto su bien esculpido torso nuevamente, colocó su oído sobre su pecho, para escuchar de nuevo su corazón el cual estaba arrítmico, dio varios golpecitos en puntos específicos de su cuerpo y por último con ayuda de Naoko lo colocó sobre un costado para escuchar el aire entrando a sus pulmones, su respiración era desigual.
El sirviente ponía en orden la habitación y quitaba de en medio la fina porcelana rota para no ocasionar más accidentes. Cuando llegó a la mesita baja observó un pergamino con caligrafía desigual, él no sabía leer, pero pensó que sería útil para la maestra Kinomoto.
—Maese, encontré esto— dijo entregándole el papel.
En el pergamino, la escritura de Shaoran siempre impecable ahora eran un montón de trazos totalmente desprolijos, pero sin duda era la caligrafía del castaño, al parecer intentó dejar un mensaje antes de que todo sucediera, la maestra pudo leer.
"Kinomoto Sakura, amargo sabor a cerezo, sensación dulce, agradable y cálida, eso me gusta…Sak..."
Y por último un manchón de tinta.
Sakura no supo descifrar el pergamino y lo guardó en su obi, ya tendría tiempo de analizarlo con calma, ahora la prioridad era estabilizar al castaño.
El cuerpo de Shaoran comenzó a entrar en calor, Sakura empezó a administrar remedios que sacaba de su caja de medicamentos, pero de repente la temperatura del castaño remontó de forma súbita, ahora estaba ardiendo en fiebre y comenzó nuevamente a sudar frio, no había explicación a ese cambio tan repentino.
Sakura le solicitó a Naoko agua y paños limpios, para colocarlos en su frente, junto con un ungüento de alcanfor, la pequeña asistente se apresuró a traer lo necesario.
—¿Qué te pasó Shaoran? —preguntó al lobo tendido en el futón—. ¿Te intoxicaste? ¿Con qué? si comimos lo mismo, ¿es acaso una alergia?
Sakura estaba desesperada, no había visto síntomas tan cambiantes anteriormente, variaba a cada momento desde frio que lo hacía temblar, calor que lo bañaba en sudor, frio, calor, frio, calor, era un total desequilibrio entre el ying y el yang, como si ambas fuerzas estuvieran luchando por poseer el cuerpo del ambarino, su respiración y su corazón comenzaban a estabilizarse cuando de repente un cambio brusco ocurría y nuevamente el desequilibrio, Sakura fue por la caja de medicamentos de Shaoran y también comenzó a administrar algunos de los remedios que él tenía, necesitaba parar esos cambios.
De pronto Sakura reparó en el dorso de la mano izquierda del ambarino, Shaoran tenía una herida, como una quemadura, era pequeña, pero debía ser dolorosa, curó su mano con un ungüento y colocó una venda.
Hidrataba al castaño constantemente colocando la cabeza de Shaoran en su regazo y vertiendo un poco de agua en su boca, teniendo cuidado de que tragara el agua en el estado en el que estaba podía ahogarse si no realizaba el procedimiento con total atención, él seguía sin recobrar el conocimiento, pero ya tenían un avance de vez en cuando se quejaba, Naoko atendía con prontitud todo lo que Sakura pedía.
Durante todo el día la esmeralda realizó varias medicinas e infusiones hechas con plantas para equilibrar el ying y el yang, como ginseng, ñame, moxa, jengibre, realizó acupuntura en varias zonas de su cuerpo para tratar de equilibrar su qi(1), ella no se iba a dar por vencida, Shaoran debía recuperarse, toda una vida dedicada a la medicina debía serle de utilidad, no sabía lo que estaba pasando con Shaoran, pero lograría ver esa sonrisa nuevamente.
—Quédate conmigo, por favor— suplicó al hombre que temblaba y se quejaba, mientras tenía la cabeza en su regazo porque recién acababa de administrar medicamento, entonces se atrevió a darle un pequeño beso en la mejilla—. Regresa…
Sakura no se movió de la habitación de Shaoran, se mantenía totalmente concentrada en sus labores, esos ojos ámbar tenían que abrirse nuevamente, ese ceño tenía que volverse a fruncir, tenia pendientes muchas peleas con Kero.
Machacaba hojas y flores en su mortero, las combinaba con remedios, que colocaba en zonas estratégicas, la castaña estaba agotada, no había comido nada en todo el día, estaba intentando de todo, jamás se rendiría.
Al caer la noche Shaoran ya no presentaba los cambios bruscos de temperatura, al parecer solo dormía, había dejado de quejarse y su pulso y su respiración parecían ser normales.
—Despierta Shaoran— imploró Sakura, de sus ojos comenzaron a escapar lágrimas, de cansancio y de frustración.
Se sentó a un lado del futón y tomó un paño con agua perfumada con raíz de oro y comenzó a pasarlo por su frente, sus ojos, sus cejas, en medio de ellas, donde se fruncía su ceño todo el tiempo, su respingada nariz, sus labios, delineando cada detalle, le estaba comenzando a crecer la barba y el bigote aunque era casi imperceptible, acarició su cabello rebelde, para acomodarlo hacia atrás; mientras pasaba sus dedos por las sedosas hebras color café, siempre había querido pasar sus dedos por ese cabello, pero no así, no en esa situación, dio un suspiro largo y lo observó con impotencia, las lágrimas comenzaron a caer y empezó a sollozar, tuvo que cerrar sus ojos para retener la tormenta que se avecinaba.
Los ojos del castaño comenzaron a abrirse con pesadez, sintió como Sakura pasaba sobre su rostro el paño con un aroma delicioso, el jugueteo con su cabello era una sensación placentera que lo traía poco a poco a la realidad, su cuerpo se sentía pesado y su cabeza dolía terriblemente, escuchó los sollozos de la castaña.
—¿Por qué lloras? —Preguntó Syaoran en chino con un tono de voz demasiado grave, sentía su garganta adolorida.
En ese momento los ojos de Sakura se abrieron de sobre manera y comenzó con un llanto más profundo, pero al mismo tiempo estaba aliviada, no había entendido lo que el castaño había dicho, pero era él, estaba despierto, ahí estaban esos orbes ámbar mirándola.
—¡Shaoran! —se lanzó hacia él en un abrazo.
El correspondió el abrazo aferrándola por la cintura, el castaño no sabía qué estaba pasando, trataba de recordar, pero todo era tan borroso, al mover sus brazos para abrazar a Sakura un dolor fuerte se hizo presente.
—Eres un tonto, me asustaste horrible, pensé que te perdía—regañó Sakura, pero se aferraba a él con más fuerza.
—¿Qué pasó Sakura? ¿Por qué lloras? — cuestionó el castaño en japonés con una mueca de desconcierto mientras veía como la esmeralda se incorporaba un poco, pero sin dejar de abrazarlo, una de las manos de Shaoran se movió por voluntad propia, fue doloroso moverla, pero tenía la necesidad de enjugar las lágrimas de Sakura, así que pasó sus dedos por las mejillas de la castaña.
—Eso es lo que yo quisiera saber, ¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? ¿Tienes frio? ¿Tienes calor? —tocaba la frente de Shaoran en busca de rastros de fiebre.
—Tranquila son muchas preguntas— respondió el lobo, hablar lastimaba su garganta y la cabeza le punzaba—. Me duele todo, la cabeza me va a explotar, me siento cansado, no tengo ni frio ni calor, creo que tienes la temperatura perfecta— dijo juguetón debido a que la castaña aun lo abrazaba.
Entonces Sakura se percató de que estaba totalmente encima de él, se sonrojó violentamente y se incorporó volviendo a sentarse a un lado de su futón.
—Pe…perdón es solo que… me asusté mucho—señaló con timidez, tocando nuevamente su frente para comprobar lo que ya sabía, no había signos de fiebre.
Shaoran trató de sentarse y Sakura lo ayudó, le punzaba todo el cuerpo, como si le hubieran pasado por encima un grupo de samuráis a caballo, contempló el desastre que había en su habitación, el contenido de su caja de medicamentos y la de Sakura estaba esparcido por todo el tatami, había un mortero que reconoció como el de la maestra Sakura y también estaba el suyo, ambos contenían una sustancia de un color verde horrible, había platitos con medicina a medio terminar, recipientes con agua y paños por todas partes, su estuche de agujas también estaba presente y el de Sakura.
Entonces su memoria comenzó a regresar, la incomodidad que sintió al traer puesto el kimono, se miró y se percató que vestía otro atuendo, ¿Sakura lo cambió de ropa?, se sonrojó de pensarlo.
—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? —preguntó mientras observaba la venda en su mano izquierda y tocaba su dorso, provocándole un leve ardor.
—Todo el día, pero supongo que lo que sea que te pasó comenzó en la noche de ayer—respondió la castaña sin dejar de observarlo.
Shaoran recordó el hormigueo en sus piernas, el cúmulo de sensaciones horribles, pero antes de todo eso recordó que tuvo una alucinación donde la castaña lo estaba acunando entre sus brazos con dulzura, por último, un sabor amargo.
—Extracto de flores de cerezo— dijo en voz baja.
—¿Qué pasa con el extracto? Pensé en usarlo sobre la quemadura de tu mano, pero no lo hemos probado, no sé qué podría pasar—dijo sincera Sakura.
—Ya sabes lo que pasa, discúlpame, Sakura— atinó a decir el castaño, mientras inclinaba su cabeza apenado.
—¿Por qué debería disculparte? — lo miró desconcertada Sakura, puesto que no enlazó las ideas.
—Ayer ingerí un poco y al parecer es una especie de veneno muy potente ya que primero tortura a su víctima hasta que pierde la vida poco a poco— confesó arrepentido Shaoran, había ocasionado un desastre, lo podía ver en las hermosas esmeraldas de Sakura, estaban llenas de preocupación y las ojeras debajo de sus preciosos ojos denotaban que ella estaba totalmente agotada.
Sakura se quedó de piedra, por fin conectó las ideas, entonces Shaoran estaba tan grave porque ingirió el extracto, que resultó ser veneno.
—¡Eres un grandísimo tonto Li Shaoran! — gritó Sakura mientras lo comenzaba a golpear en el pecho, con sus puños cerrados— ¡No sabes el susto que me llevé!, ¡la angustia que viví!, ¡pensé que te perdía!, ¡No reaccionabas!, ¡Tu pulso era casi imperceptible y desigual!, ¡tonto mil veces tonto!, ¿Por qué no me esperaste? ¿Por qué lo probaste tu solo? ¿Por qué te arriesgaste? —preguntaba sin parar de golpearlo, mientras las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos esmeralda, poco a poco los golpes comenzaron a menguar y solo lo abrazó mientras seguía sollozando.
Shaoran tenía todo el cuerpo adolorido y cada golpe que recibió dolió horrible, pero tenía que aceptar que los merecía, debido a sus imprudencias Sakura estaba triste y preocupada.
El ambarino se arriesgó a envolverla entre sus brazos con miedo al rechazo, pero ella no lo rechazó, pequeñas convulsiones acompañaban los sollozos de la castaña estaba muy molesta, pero también estaba aliviada de que estuviera vivo, después de cómo lo encontró por la mañana, después de los recuerdos horribles que rememoró mientras llegaba a la habitación de Shaoran.
—Soy un imbécil Sakura, te lastimé, te hice llorar, te preocupé, todo por mi estúpida curiosidad, espero que algún día puedas perdonarme —dijo con sincero arrepentimiento por su error, Shaoran sabía que en ocasiones era muy impulsivo y no pensaba en las posibles consecuencias, el maestro Kinomoto se lo hacia notar siempre que jugaban Go.
Sakura levantó su cabeza en dirección a Shaoran, irguió su espalda a toda su altura, aún era mucho más pequeña que él, la diferencia de tamaño era evidente aun sentados sobre el tatami, pero tenía una mirada amenazante, que hacia destellar sus ojos esmeralda.
—¡Prométeme que nunca Shaoran, y escúchame bien Li Shaoran, nunca volverás a hacer otra estupidez así! —ordenó la castaña mirándolo con determinación—. ¿No te das cuenta que pudiste morir?, ¡eres un grandísimo lobo tonto!
—Lo juro por lo más sagrado—se comprometió Shaoran solemne—. Jamás me podría perdonar que por mi culpa volvieras a llorar.
La esmeralda lo abrazó con fuerza y él correspondió el abrazo.
—Li, ¿me puedes explicar qué es esto? —preguntó sacando de su obi el pergamino que tenía su nombre, pero sin deshacer el abrazo, se sentía muy cómoda, en el fondo sentía un gran alivio de tenerlo consciente nuevamente con ella, aunque debía recordar que estaba molesta con él.
—¿Li?
—Sí, estoy enojada Li, estoy esperando la respuesta —dijo imperativa.
Shaoran tomó el pergamino y observó su horrenda caligrafía, si su madre viera ese pedazo de papel el regaño sería monumental Li Ieran no se detendría, aunque él ya fuera todo un hombre, el heredero del Clan Li no podía escribir con esos trazos tan desprolijos, una sonrisa brotó de sus labios.
—Es lo que se siente en un principio cuando se ingiere el extracto— respondió tranquilamente.
—¿Por qué dice Kinomoto Sakura? — cuestionó la maestra
—Porque lo creas o no fuiste la protagonista de varios de mis síntomas—recordó con una sonrisa torcida.
—¡Hoe!
Shaoran le detalló lo que sucedió después de ingerir el extracto, puso especial énfasis en la parte donde ella lo mimaba con especial cuidado, cuando Sakura escuchó aquello no pudo dejar de sonrojarse.
—Ahora que lo recuerdo hace un momento me volviste a mimar con cariño, si mi memoria no me falla, acariciabas mi rostro y mi cabello, te puedo asegurar que esta vez no estaba alucinando— dijo sin reparo—. Sakura…—Shaoran aclaró su garganta que le dolía terriblemente cada vez que hablaba, pero sentía que era necesario hablar, dio un profundo suspiro y continuó—. Sé que no es el mejor momento y que estás… molesta conmigo, pero… es necesario que te diga que… tú me… gust…
La castaña fue más rápida se puso de rodillas para alcanzar su estatura, no lo dejó terminar y lo besó, ambos se estremecieron de pies a cabeza con el contacto, después de las emociones del día Sakura necesitaba hacer catarsis y los labios de Shaoran eran ideales para desahogar todos esos sentimientos.
El beso fue muy diferente en esta ocasión, esta vez era más demandante, más apasionado, más exigente, el sube y baja de emociones era tal que el ímpetu del beso no disminuía, él la aferró más por la cintura, por su parte Sakura lo abrazó por el cuello comenzando a desordenar más su ya alborotado cabello, Sakura mordió el labio inferior del castaño, haciendo reaccionar todas sus terminaciones nerviosas y logrando que él devorara los labios de ella sin el menor pudor, el beso concluyó porque ambos necesitaban respirar.
—Sabes a medicina—dijo Sakura juguetona e hizo una mueca infantil de desagrado—. También me gustas Shaoran —completó con una gran sonrisa, sus labios estaban un poco enrojecidos por el maravilloso beso que compartieron y las mejillas de ambos estaban teñidas de rojo.
Sakura había decidido darse una oportunidad con él, si bien antes se había negado a hacerlo, los acontecimientos del día y el tenerlo casi al filo de la muerte, la hicieron decidirse, era mejor tener unos momentos de felicidad con él, que nunca haberlo intentado, esperaba no arrepentirse y no terminar con el corazón roto.
—Volví a ser Shaoran— festejó el lobo triunfante, Sakura solo rodo los ojos, pero le sonrió feliz.
—Aún no te perdono tu imprudencia— comentó la castaña, mirándolo fijamente.
—Discúlpame cerezo, te hice llorar, eso nunca me lo voy a perdonar—se disculpó apenado nuevamente.
La castaña solo negó con la cabeza y abrazó al ambarino, recargando su oído en su pecho.
—Late muy rápido, pero ya no está arrítmico, respira profundo— ordenó sutilmente, el castaño obedeció—. Sostén en aire, déjalo salir poco a poco, al parecer ya estas mucho mejor, lobo tonto.
—Gracias por salvarme cerezo— dijo mientras levantaba la barbilla de la castaña y le daba un pequeño beso en la frente, una calidez inundó el pecho de ambos.
—Veo que ya se recuperó maestro Li—dijo Yukito, llegando con dos bandejas con la cena de los castaños, la puerta estaba abierta, puesto que Naoko entraba y salía, así que para hacer mas eficiente el proceso no la cerraron.
Los médicos que estaban muy acaramelados se separaron y se sonrojaron como tomates maduros al ser descubiertos por el hombre de cabello plateado, quien se limitó a reír al ver sus reacciones.
—Ya me encuentro mucho mejor maestro Tsukishiro, sin duda la maestra Sakura es una excelente profesional— aseguró el castaño, mirando de reojo a la mujer que lo tenía hechizado.
—Que gusto saber que ya se encuentra bien maestro Li, nos tenía muy preocupados— dijo Naoko quien entraba atrás de Yukito y comenzaba a recoger el desastre de medicina esparcida por todo el lugar—. Hacen una linda pareja, me acaban de dar una idea, para una historia.
—En cuanto la termines la quiero leer, estoy seguro de que será extraordinaria tienes una imaginación increíble— dijo Yukito con una sonrisa, los dos castaños solo se veían de reojo, mientras sus mejillas estaban teñidas de carmín.
—Gracias maestro Tsukishiro, será el primero el leerla— aseguró la pequeña aprendiz.
—Lamento haberlos preocupado— trató de cortar el castaño, eso se estaba poniendo algo incómodo, ahora sería el protagonista de alguna loca historia de romance.
Yukito y Naoko se cercioraron de que todo estuviera en su lugar y que las medicinas del maestro Li, estuvieran preparadas y abandonaron la habitación deseándoles buenas noches, antes de marcharse del lugar Yukito se dirigió a Sakura y expresó con total sinceridad
—Pequeña Sakura, me da gusto que lo hayas encontrado.
Las mejillas de Sakura adquirieron un tono rosa que combinaba a la perfección con su sonrisa y el brillo de sus ojos.
—Gracias Yuki—dijo y miró al castaño quien no entendió nada de la conversación.
Al quedarse nuevamente solos los maestros, Sakura se aseguró de que su lobo tonto no tuviera fiebre por enésima vez, al parecer ya solo estaba adolorido y cansado, volvió a revisar los platitos con la medicina que debía de tomar, para recuperar fuerzas, caminaba por la habitación moviendo los objetos y volviéndolos a dejar en el mismo lugar.
Shaoran estaba recostado en su futón mientras la miraba caminar de aquí para allá, Yukito lo había ayudado a asearse y colocarse un kimono para dormir color azul, ya que aún estaba débil y le costaba mantener el equilibrio, se mareaba con facilidad.
—Sakura—dijo el castaño y la maestra volteó a verlo—. Quédate conmigo, por favor.
—Aquí estoy Shaoran, aun no me voy— dijo acomodando nuevamente los platitos de medicina.
—Quédate esta noche a dormir conmigo.
—¡Hoe! — los ojos de la castaña se abrieron como platos y nuevamente se sonrojó.
—Solo dormiremos Sakura, mi cuerpo aun no esta en condiciones para nada más— dijo un poco apenado—. Y primero debo hablar con tu padre, además que mejor que la maestra que tiene a cargo mi tratamiento me cuide de cerca— dijo tratando de ser coqueto.
—Solo porque aún estoy preocupada y no estoy segura si los síntomas pudieran regresar— dijo más para convencerse a sí misma de tener un pretexto profesional, porque en verdad quería quedarse con él—. Voy a cambiarme y regreso, por cierto, me debes un kimono, ya viste la mancha horrible de tinta que tiene por tus tonterías— dijo sonriente señalando la sombra negra en su atuendo y se fue, dejando a Shaoran confundido, ¿en qué momentos se había manchado de tinta por su culpa?, pero no importaba un kimono con la mejor seda del Clan Li llegaría pronto y ¿por qué solo uno? ¿debería pedir ayuda a Tomoyo?
Sakura salió de la habitación del castaño y entro a la propia, estaba nerviosa, nunca antes había dormido con nadie, pero de verdad lo quería sentir cerca, después de la angustia de todo el día, necesitaba saber que él estaba bien.
Se aseo rápidamente y se vistió con su nemaki(2) favorito, blanco con pétalos de cerezo, se miró en el espejo, se veía agotada, pero al mismo tiempo su sonrisa era radiante.
Al llegar nuevamente a la habitación del castaño cerró la puerta tras de ella.
—Sin duda eres una hermosa Yosei— dijo el ambarino abriendo la manta de su futón invitándola a entrar.
—Espera primero toma tu medicina— indicó tomando uno de los platitos, Shaoran obedeció, aunque eso sabia horrible hizo una mueca de desagrado—. Te lo mereces por tu imprudencia.
Después de reír un poco por la cara que puso el castaño, se acostó junto a él en el futón y se cubrió con la manta, se acercó y recargó su cabeza en el pecho del médico. Se sentía tan bien estar en esa posición.
—Se que es apresurado, pero de verdad es algo que siento, te quiero Sakura—dijo finalmente el lobo—. Hueles a flores, delicioso— la aferró por la cintura acercándola más a él.
—Te quiero Shaoran— Dijo mientras colocaba una de sus pequeñas manos sobre el pecho del castaño.
El cansancio en ambos era demasiado y la comodidad que tenían en la posición en la que estaban abrazados era tan placentera, era como si sus cuerpos se acoplaran a la perfección, inmediatamente se quedaron profundamente dormidos.
Continuará…
Notas de la Autora:
1 Qi. En la medicina china se llama qì al flujo de energía vital
2 Nemaki. Kimono para dormir
Un capítulo lleno de estrés tenía mil emociones cuando estaba escribiéndolo, lloré con Touya y después caí en la desesperación porque Shaoran no reaccionaba, después el alivió llegó, pero luego me dieron ganas de darle un golpe en la cabeza, por no esperar a Sakura para probar los efectos de su investigación, pero al final terminaron muy acaramelados.
Por cierto ya comenzó el Fictober tengo el honor de formar parte del equipo que armaron Wonder Grich y Maii Alfonso, estoy super agradecida por que me tomaron en cuenta para el proyecto, los invito a que se den una vuelta a sus cuentas de Fanfiction y Wattpad respectivamente, el grupo de escritoras esta maravilloso puras chicas talentosas, yo me siento en una nube por estar aprendiendo de ellas, que fortuna tan grande, les aseguro que cada Shot es una joya.
Agradecimiento mega gigante jumbo a mi beta preciosa Kirara96, siempre atenta a los detalles para que los capítulos queden lindos, siempre teniendo teorías geniales y ayudándome a darle un mejor sentido a lo que quiero expresar.
Ahora si ya fue mucho bla bla bla, millones de gracias por leer, comentar y todo eso tan bello que hacen, cuídense mucho, que tengan mucho éxito y nos leemos el próximo sábado.
