Seguimos con el fic n.n

Sé que ha pasado un tiempo desde que lo actualicé, pero más vale tarde que nunca ¿verdad? (;


Capitulo 10

-¿¡COMO HEMOS TERMINADO ASÍ?!- gritó un lindo rubio ojiazul mirándose en un espejo fijamente. A su lado estaban sus dos hermanos, sentados en un par de sillas y de sus cuerpos podía verse un aura oscura escapar y rodearles.

-Chicos~. ¿Estáis bien? - peguntó una voz femenina y con tono cantarín desde fuera de aquella habitación.

-Hai~.- respondieron sin muchas ganas los tres al unísono.

Naruto volvió a mirarse en el espejo. No sabiendo muy bien como sentirse cuando zafiros le devolvieron el gesto. Llevaba unos pantalones cortos tejanos por encima de medio muslo ajustados a su cadera por un cinturón plateado con negro. Como zapatos, unos botines negros de leve tacón, unos cinco centímetros más o menos, adornaban sus pies junto a unos calcetines largos hasta las rodillas que estilizaban sus finas piernas. En la parte de arriba llevaba una camiseta negra con el hombro descubierto y encima un chaleco tejano. Como toque final, en el brazo derecho llevaba una muñequera negra con los bordes plateados y en la izquierda unas pulseras de tela entrecruzadas.

Gaara también llevaba unos pantalones negros a medio muslo, pero en vez de unos botines, él vestía unas botas hasta las rodillas todo de cuerdas. En la parte de arriba una camiseta de manga corta roja y una chaqueta negra de media manga. Llevaba un par de pulseras de cuero y en la mano derecha un par de anillos plateados con negro.

Por último, Deidara vestía un pantalón largo de cuero apretado resaltando su figura y algo rotos; una camiseta de tirantes azul eléctrico con una chaqueta larga negra hasta por debajo de la cintura y unos botines como los de su hermano rubio. Para finalizar el conjunto llevaba un par de pulseras y una muñequera.

Los tres se miraron nuevamente y entonces un suspiro escapó de sus labios. Resignados por la situación en la cual se encontraban, decidieron que con alargar más el asunto no llegarían a ninguna parte por lo que se levantaron de sus asientos y caminaron hacia la puerta que les separaba de su destino. Nada más abrir la puerta sintieron y vieron una multitud de ojos los cuales les miraban fijamente.

-¡Kyaaaa~! ¡Os queda tan bien!- gritó una voz delante de ellos, la cual reconocieron al instante.

-Etto~ Mikoto-san... ¿por qué nos trajo tan de repente?- inquirió el rubio mayor mirando a la ilusionada mujer enfrente de su persona.

-Jejeje es que con mis hijos nunca he podido ir de compras. Ellos son tan fríos y malhumorados que nunca me han dejado escogerles la ropa.- respondió ella con una sonrisa enorme adornando sus fines y bellas facciones.

-Ya pero... ¿por qué de este estilo?- curioseó ahora el pelirrojo mirándose en otro espejo. No es que le desagradara, es simplemente que no estaba acostumbrado a que le vistieran como si de una muñeca se tratara.

-Mmm~... eso es porque pensé que os quedaría bien jejejeje.- fueron las palabras que salieron de la boca de la mujer quien se sentía encantada de tener a los chicos con ella.

-Etto... a mi me gusta pero...- susurró el rubio menor algo cohibido al sentir la mirada depredadora de muchos de los hombres del lugar. No era la primera vez que pasaba por una situación como aquella, y sin poder evitarlo un escalofría recorrió toda su espina dorsal cuando un recuerdo le vino a la mente. Cerró los ojos y cojió aire para calmarse, no queriendo que sus hermano notaran su agitación.

Por otro lado, loos otros dos chicos también se sentían un poco incómodos por la atención recibida, mirando ligeramente en dirección al grupo de hombres sentado no muy lejo de allí, los cuales parecían estar esperando a que sus acompañantes salieran de sus respectivos probadores. La morena dirigió su mirada sutilmente hacia el mismo lugar y frunció el ceño descontenta cuando notó el actuar de aquellos varones, le molestaba que unos completos desconocidos estubieran por entremeterse entre ella y algo que había querido hacer desde que tuvo a su primer hijo.

-Bueno~... ¿queréis que nos vayamos?- preguntó ella con algo de resignación.

-¿Eh? Bueno... - el rubio mayor miró a sus dos hermanos con duda. - No, no pasa nada.- finalizó su frase después de ver lo desilusionada que se veía la mujer.

-¿De verdad?- inquirió ella mirándoles con ojitos de cordero degollado.

-Claro... seguro que todavía quiere ver más cosas.- dijo ahora el pelirrojo con una leve sonrisa en su rostro.

El rubio menor no dijo nada, pero no dejó de mirar fijamente a la mujer. "Es realmente buena... necesitaré que me enseñe algunos trucos." pensó para sí mientras sonreía más ampliamente.

-¿Tu qué opinas Naru-chan?- curioseó la mujer al darse cuenta de la mirada que el menor de los hermanos le dirigía.

-Como usted quiera Mikoto-san, pero... ¿le importaría que nos cambiásemos de ropa?- preguntó mientras se mordía el labio inferior "tímidamente", con las mejillas algo sonrojadas y una mirada suplicante. Todos los hombres del lugar contuvieron la respiración al ver aquello, algunos incluso se atragantaron con su propia saliva y otro apretaron las piernas ligeramente.

-Claro...- respondió mientras le miraba al tiempo en que una sonrisa maliciosa se formaba en su rostro. "No está mal... creo con casi absoluta certeza que ha sacado esa faceta de Kushina." pensó la morena a la vez en que se acercaba un poco al rubio para luego abrazarle y así poder susurrarle algo al oído que hizoa este sonreír siniestramente.- ¿Quieres divertirte un poco?- fueron las palabras que salieron de aquella boca de forma maliciosa. El menor asintió levemente y al observar algo entre la multitud no pudo evitar ampliar su sonrisa.

-Claro Naru-chan, pero... ¿podríais probaros esto último?- pidió con voz dulce e inocente cuando se apartó del menor.

Los dos hermanos se miraron sin comprender lo sucedido, pero después de suspirar decidieron que no merecía la pena y sin decir nada asintieron resignados al tiempo en que cogían las bolsas que les ofrecía la mujer. Esta volteó a ver al menor y sonrió cual gato de Chesshire mientras este le sdevolía el gesto de forma "inocente" para quién no le conociera, pero la mujer vio el brillo en los ojos azules del chico, uno que claramente se asemejaba al de un niño el cual está a punto de hacer una travesura. Sin decir nada más este también cogió la única bolsa que allí quedaba y volvió a entrar al enorme vestidor junto a sus dos hermanos.

Una vez dentro del probador, los tres procedieron a sacar las ropas de las bolsas y lo que vieron les dejó sin aliento y a uno con un brillo de emoción en los ojos. "Es muy buena en esto, Mikoto-san." pensó el rubio menor con admiración al ver su vestimenta y la de sus hermanos.

Por su parte, los mencionados miraban con algo de horror aquellas telas en sus manos, pero cuando se percataron de aquel brillo sospechoso en los ojos de su hermano pequeño la sospecha se instaló en sus cuerpos, la cual creció al notar como este sostenía las ropas con cuidado y parecía maravillado con ellas.

-¿Qué demonios está pasando Naru?- inquirió mirando con severidad a su hermanito el cual solo sonrió para proceder a quitarse la ropa.

-¿Esto lo teníais planeado?- preguntó esta vez el pelirrojo quien se había cruzado de brazos y miraba al rubio menor con el ceño fruncido.

-La verdad es que no. Solo me preguntó si quería divertirme y accedí... pero es realmente buena en esto.- respondió a la vez en que ese brillo de admiración y malicia aparecía de nuevo en sus ojos.

-No me extraña que sea amiga de mamá.- comentó en casi un susurro el mayor de ellos para luego suspirar agotado. Miró nuevamente las prendas que sostenía en su mano y con desgano y resignación procedió a cambiarse, siendo seguido por el pelirrojo en sus acciones.

*Gaara llevaba una chaqueta negra con encaje, un corsé rojo y negro de satén y tul plisado junto a una falda de tul, encaje y símil de piel. De zapatos vestía unas sandalias altas con tiras y hebillas, perfectas para ese día soleado. En el cabello llevaba unas extensiones rojas y atado en una cola al lado derecho dejando unos mechones sueltos. Como accesorio en su oreja izquierda brillaba un arete negro. Todo el conjunto le hacía parecer una linda muñeca.

*Deidara portaba un vestido negro de encaje con la parte de arriba estilo corsé. En el hombro derecho se veía claramente una secuencia de rosas pequeñas que formaban el tirante y bajaba hasta el pecho. La falda era estilo volantes de encaje corto hasta medio muslo por delante y un poco más largo por detrás junto con una capa de encaje hasta los tobillos en la parte de atrás. Por zapatos llevaba unas botas altas de encaje y polipiel. Por útlimo, su cabello lo llevaba suelto, pero en la parte izquierda un poco recogido con una pinza con una calavera en ella.

* Por último se encontraba Naruto, el cual llevaba un top de tul rojo y negro con encaje, siendo la parte de atrás atada tipo corsé. Los pantalones eran cortos de tela y polipiel. Por zapatos vestía unas botas altas de polipiel y unas medias de rejilla negras. Como accesorios, en las manos llevaba unos guantes negros con tachuelas y en su oreja izquierda un par de aretes negros. Para finalizar su look, una peluca de cabello rizado negro y mechas rojas atado en dos colas, sustituía a su normalmente desordenado cabello rubio.

Los tres se miraron fijamente, a sí mismos y a los demás, observando y analizando detenidamente los conjuntos, ningún detalle escapaba de su escrutinio.

-Hay que reconocer...- dijo en un suspiro Deidara.

-... que tiene buen gusto.- terminó de decir el pelirrojo quien simplemente negaba con la cabeza entre incrédulo y exasperado.

Naruto simplemente se limitó a mirarse en el espejo de cuerpo entero, girando de aquí para allá con la intención de ver cada pequeño detalle, y luego sonrió ampliamente.

-Nee~...- comenzó llamando la atención de sus dos hermanos.

-¿Qué pasa?- preguntaron ambos a la vez.

-¿No deberíamos maquillarnos un poco?- curioseó tranquilamente. Esa pregunta sobresaltó y asustó un poco a ambos hermanos y como si la hubieran llamado Mikoto-san entró con una gran sonrisa junto con un par de empleadas de la tienda.

-¡Kyaaaaa!- gritaron las tres al unísono.

-¡Os queda mejor de lo que pensé!- exclamó emocionada la morena mujer.

-¿Mikoto-san, necesita algo?- cuestionó el mayor de los tres.

-Pensé que deberíais maquillaros un poco, poneros algo de colonia y de esmalte de uñas.- contestó con tranquilidad.

-Yo pensé lo mismo.- admitió felizmente el rubio menor para después modelar un poco la ropa para que la mujer le viese completamente.

"¿Es que estos dos piensan igual?" pensaron al mismo tiempo Deidara y Gaara viendo como hablaban animadamente sobre los accesorios, el maquillaje, etc.

-Bien... vamos a pintaros las uñas de negro para terminar de dar el efecto deseado.- dijo una de las empleadas, acercándose al pelirrojo primero, puesto que también le harían los pies al llevar los zapatos abiertos.

-En cuanto a maquillaje solo será un poco de pintalabios y algo de sombra de ojos.- habló la otra empleada mientras comenzaba a pintarle la raya negra al rubio mayor.

-Nee~ los labios deberían ser rojos, pero no en un toque muy fuerte por la piel pálida de Gaara-nii. En cuanto a Dei-nii... puesto que siempre lleva el ojo derecho tapado deberíamos peinarlo de otra forma que no sea con la cola de caballo. Podríamos recogerle un poco de cada lado y hacerle una trenza pequeña al estilo cascada.- sugirió el lindo kitsune.

-¡Kyaaa! Tienes muy buen gusto Naru-chan.- dijeron las tres mujeres. Este solo sonrió felizmente.

-Bien... en cuanto a ti un tono rojo algo más fuerte quedaría bien por tu piel tostada, en cuanto a los ojos un poco de sombra negra y rímel será suficiente para resaltar esos hermosos y expresivos ojos zafiro que tienes. Para el cuerpo... no hará falta ningún perfume ya que desprendes un olor natural que ya enamora a todos.- explicó con una gran sonrisa le morena mujer.

Así las tres mujeres comenzaron con su trabajo hasta que todo estuvo a su gusto y dejaron a los chicos, ahora chicas, para finalmente salir del vestuario.

-Etto... ¿Mikoto-san?- llamó el mayor mirando a la mujer que caminaba en frente de su persona.

-¿Sí?- dijo esta sin dejar de caminar.

-¿A dónde vamos?- preguntó ahora el de ojos aguamarina, al ver que salían de la tienda ante la atenta mirada de todos.

-Pues... a dar una vuelta por ahí.- respondió esta sin más.

Los dos no siguieron insistiendo al notar el tono demandante en la voz de la mujer mientras que el lindo kitsune solo sonreía divertido al ver lo avergonzados que parecían sus hermanos.

-Mikoto-san.- la llamó en un susurro una vez estuvo al lado de la mujer.

-¿Nani?- preguntó ella de igual forma.

-¿Qué pretende al vestirnos así?- inquirió con voz divertida al tiempo en que daba leves saltitos hacia delante y giraba a verla mientras sonreía "inocentemente", cruzaba los brazos detrás de la espalda y se inclinaba un poco hacia delante. Muchos de los hombres que pasaron a su lado se quedaron embobados mirándole.

-Jejejeje pues... divertirnos un rato.- respondió también divertida al ver la reacción de los hombres cuando pasaban.

Los otros dos no entendieron muy bien el por qué sonreían de aquella forma tan maliciosa, pero estaba claro que estaban tramando algo y ellos estarían, no, estaban involucrados en ello. No pudieron hacer otra cosa más que suspirar cansados y solo dejarse hacer. Después de tod no había nadie que conociera tan bien como ellos al de ojos zafiro y cuando este de decide a hacer algo... digamos que ni el mismísimo diablo le haría cambiar de parecer.

Caminaron durante un buen rato más por el centro comercial hasta que pararon a tomar algo en una de las cafeterías del lugar. Se sentaron en una mesa en la terraza y ordenaron lo siguiente:

La señora Uchiha pidió un café con leche y una rebanada de pastel de chocolate negro y ron. Deidara una coca-cola y una rebanada de pastel de chocolate negro con limón. Gaara una limonada junto con una rebanada de pastel de nueces y chocolate con leche. Naruto por su parte también pidió una coca-cola y una rebanada de pastel de fresas con nata.

Todos los que pasaban se les quedaban viendo con ojos deseosos por las lindas y sexys chicas a su parecer, sin saber que realmente no eran lo que parecían. La señora Uchiha no podía evitar reír al ver como se les caía la baba al ver a esos lindos chicos. Después de un rato de hablar entre ellos y disfrutar de sus órdenes los ojos del rubio kitsune brillaron intensamente y eso alertó a sus dos hermanos que no sabían qué esperar y la mujer le miró curiosa.

-¿Qué pasa Naru-chan?- preguntó al ver la reacción del menor.

-Jejejejeje.- el rubio simplemente soltó una risilla maliciosa a la vez en que señalaba disimuladamente hacia detrás de la mujer. Esta giró levemente para observar lo que miraba el rubio y también sonrió con malicia.

-Nee~... ¿por qué no vais a saludar?- cuestionó sin borrar esa sonrisa de la cara. Deidara y Gaara la miraron sin entender hasta que oyeron unas voces dirigirse hacia ellos.

-¿Oka-san?- llamó una voz masculina y profunda que hizo que el rubio mayor se tensara al oírla.

-Hola hijos. ¿Qué hacéis por aquí?- curioseó ella con una sonrisa inocente en la cara mientras los observaba.

-Vinimos a dar una vuelta. Te lo dijimos ayer.-respondió ahora el moreno, cosa que hizo que ahora fuese el pelirrojo el que se tensara.

-Ohh... lo siento no lo recordaba.- dijo ella sin dejar de sonreír.

"¡Mentira! Por eso nos trajo, de seguro a esto se refería con divertirnos." pensaron pelirrojo y rubio pelilargo mientras bajaban la mirada hacia sus rodillas, con la clara intención de que los morenos no pudieran verles bien las caras.

"¡Adoro a esta mujer! No pensé que fuese a esto a lo que se refería." pensó ahora el rubio menor con una gran admiración por la mujer sentada a su lado.

-¿Y quiénes son ellas?- preguntó ahora el azabache sin dejar de mirar a su madre. Esa pregunta tensó aún más a ambos chicos menos al menor que se estaba divirtiendo de lo lindo, al igual que la única mujer presente.

-Pues... son las "hijas" de una gran amiga.- respondió ella divertida, resaltando un poco la palabra hijas.

-Ya veo.- dijo el moreno pelilargo.

-¿Queréis sentaros un rato?- preguntó la mujer, pero lo que parecía una dulce petición a sus hijos era más bien una orden que ellos entendieron. Sin decir nada se sentaron cada uno al lado de su respectiva próxima pareja, aun que claro que aquello todavía lo desconocían.

-Bueno... creo que deberíais presentaros.- comentó la mujer hacia sus acompañantes.

-Etto... So-soy... Uzumaki Mei...- dijo en un susurro Deidara sin dejar de mirar como sus manos arrugaban la tela de ropa en ellas.

-Emm... Uzumaki Kaara...- dijo ahora Gaara ganándose una leve risita por parte de su hermano pequeño y la morena mujer quienes parecían entretenidos ante lo mal que se les estaba dando al par eso de cambiarse el nombre y fingir ser otra persona.

A los Uchiha les pareció un poco rara la actitud de su madre, pero no dijeron nada. Después de oír las presentaciones de ellas dos miraron fijamente a la pelinegra esperando la suya. Pensaron que también tendría una actitud tímida, pero ese no fue el caso.

-Me llamo Uzumaki Naomi.- respondió ella con una sonrisa de lado y con la voz más aguda, como la de una verdadera mujer. Además ella si les miraba a la cara, llevaba tapadas las marcas de sus mejillas con maquillaje por lo que no la reconocieron en absoluto. Al igual que el tatuaje en la frente del pelirrojo era tapado por el flequillo del cabello y no se veía.

-Yo soy Itachi. Encantado de conoceros.- dijo este con educación por estar su madre presente, pero había algo en la rubia que le llamaba la atención.

-Yo soy Sai, un gusto.- habló con su eterna sonrisa, pero todos notaron las pocas ganas de este de estar allí.

-Sasuke.- el azabache fue claramente el más escueto y menos cortés de los tres.

-Moo~... Deberías ser más amable.- le recriminó la madre, pero se estaba divirtiendo muchísimo por toda esa situación.

-Hmp.-"respondió" sin más.

-Jejeje eres de pocas palabras ¿no?- comentó la morena algo divertida.

-Él es así. No se lo tengas en cuenta.- fueron las palabras del moreno pelilargo.

-¿Y... qué hacíais? ¿Habéis quedado con vuestras novias?- inquirió maliciosamente el kitsune.

-¿Ehh? ¿Por qué la pregunta?- cuestionó a su vez el pintor.

"¿A qué viene esa pregunta Naru?" pensaron sus hermanos, pero al ver la mirada del kitsune lo entendieron. El menor quería saber las verdaderas intenciones de los varon, si iban en serio con ellos o solo estaban jugando y planeaban dejarles después de conseguir lo que querían.

-Solo por curiosidad. Mikoto-san nos dijo que sus hijos eran muy populares así que...- respondió como si nada.

-Pues... no. No tenemos pareja.- decidió responder Itachi para luego ver una sonrisa en el rostro de su madre.

-¿Ehhh? Qué aburrido...- se quejó el kitsune siguiendo con el juego.

-¿Y no hay nadie que os interese?- cuestionó ahora la linda rubia, mirando de reojo a Itachi.

-No, ¿por qué?- ahora el moreno fue quien habló.

Esa respuesta hizo que una vena de enfado saliese en la frente de las, ahora, pelirroja y rubia. ¿Con que era así? Pues se iban a enterar esos dos.

-Mmm... ya veo. Así que... ¿sois de los que les gusta jugar?- preguntó ahora la pelirroja de forma seca.

-Bueno... no es que vayamos saliendo con toda la que nos lo pida.- respondió defendiéndose Itachi. Había algo en todo aquello que no le gustaba nada.

-Pero entonces significa que aunque no sean todas sí habéis jugado bastante.- dijo ahora la rubia que le miraba a los ojos fijamente.

-Emm... bueno, no tanto como parece. Las chicas suelen ser bastante pesadas y al final acabas accediendo por no hacerlas llorar.- Sai intentó explicar la situación lo mejor que pudo, lo cual fue bastante deplorable al parecer de los Namikaze y la única mujer presente.

-No parecéis de los que les importaría hacer llorar a una o dos chicas.- comentó la pelirroja mirando a su novio con el ceño fruncido.

-No somos tan insensibles. Claro que hemos salido con algunas chicas, pero no somos del tipo mujeriego.- se defendió Itachi entre molesto por las acusaciones e inquito por que sentía que algo no andaba bien con toda la situación. Algo dentro de su persona le decía que debía cuidar muy bien sus palabras o lo lamentaría después.

-Ahh... ¿entonces saldríais con nosotras?- preguntó la rubia acercándose al mayor.

-Puesto que no tenéis novia ni os interesa nadie... ¿por qué no pasarla bien un rato?- dijo ahora la pelirroja.

"Si dice que sí, ¡LO MATO!" pensaron los dos mirando a sus respectivos morenos.

-Bueno... tendríamos que pensarlo.- dijeron ambos a la vez. Esa respuesta molestó bastante a ambos chicos.

-Vaya... ¿es que no cumplimos las expectativas?- presionó más la pelirroja.

-No, si sois muy guapas.- comentó Sai algo incómodo.

-Además esa ropa os queda realmente bien.- alabó Itachi lo mejor que pudo.

-¿Entonces? Si somos vuestro tipo, no hay novia ni nadie que os interese...- comenzó la rubia.

-¿Por qué dudáis en acceder a una cita?- finalizó la pelirroja alzando una ceja en claro acto de curiosidad.

Los dos morenos se sentían acorralados y no sabían qué hacer. No querían decir nada delante de su madre a cerca de la relación que mantenían con ambos Namikaze, pero... sin o hacían algo pronto terminarían teniendo una cita con ellas y por muy guapas que fuesen y les recordasen a otro pelirrojo y rubio, sinceramente no era algo que quisieran hacer.

-A mí sí.- el azabache dejó escapar de su boca en un leve susurro que solo oyó el kitsune.

-¿Disculpa?- preguntó mirándole sin entender.

-No tiene caso no decir nada porque Oka-san esté aquí. Se enterará de todas formas así que...- suspiró para luego coger aire.- Si... hay alguien que me interesa muchísimo.- finalizó para luego desviar la mirada de la gente que caminaba, a la pelinegra a su lado. Justo se topó con unos enormes y preciosos zafiros que le recordaron a los de su rubio.

-¿En serio? ¿Y quién es?- inquirió emocionada la mujer mayor.

-Ya lo sabes mamá. Además no voy a ir diciéndolo por ahí si ni siquiera tenemos algo.- respondió malhumorado, pero con un deje triste en la voz.

-¿Es que no le interesas?- cuestionó suavemente el kitsune.

-No lo sé. Nos hemos besado, nos llevamos más o menos bien, pero... no pasa de ahí. Es como... si todo fuese un juego y es algo deprimente. No puedo evitar querer que me sonría solo a mí, que me miré con esos enormes zafiros que tiene y... que me diga que me quiere. Es la única persona que... me ha hechizado completamente con una sola mirada. - no pudo evitar sincerarse ante aquellos ojos que le miraban fijamente.

-Y... ¿no será que hiciste algo por lo que no se atreva a sincerarse?- preguntó ella sin dejar de mirar los orbes oscuros del azabache.

-Yo... ¿y qué se supone que he hecho? No se me da bien tratar con las personas y mucho menos con alguien que me guste puesto que nunca me había gustado nadie de esta manera.- respondió con total sinceridad y algo desesperado.

-Sasuke...- susurró sorprendida su madre.

Todos estaban algo sorprendidos. El azabache nunca había hablado de sus problemas, pero... debía de estar realmente frustrado por todo lo relacionado con el rubio kitsune. Este no solo le miró sorprendido sino que un brillo cálido se instaló en sus orbes zafiro por lo que bajó la mirada mientras se mordía el labio inferior, pensando en qué decir.

-¿Y vosotros?- preguntó ahora la madre a los morenos.

-Yo... no se que hacer con Dei-chan.- respondió sinceramente Itachi después de suspirar.- Me gusta. Realmente me gusta, pero... no le entiendo. Me grita, después me besa delante de todo el mundo, luego huye, discutimos, nos volvemos a besar... y cuando estamos a solas parece que todo entre nosotros va genial, pero... en cuanto hay alguien más se avergüenza, pone distancia... no sé. Es la única persona que puede sorprenderme y atraerme más que nadie en el mundo.- finalizó con una sonrisa de lado. Se sentía muy bien el desahogarse completamente.

-En cuanto a mi... no se si realmente Gaa-chan quiere salir conmigo o solo lo hizo porque le chantajee.- confesó pesadamente el moreno pintor.

-¿Cómo que le chantajeaste?- inquirió la madre.

-Es una larga historia, pero... realmente me gusta. Tiene carácter, sabe lo que quiere, no se deja manejar fácilmente y... sobretodo... sabe cómo tratarme. Me hace luchar y romperme la cabeza para conseguir un solo gesto amable suyo. Es capaz... de conseguir que haga lo que quiere con tan solo pedírmelo. Soy incapaz de decirle que no a algo que él me diga porque... me ha deslumbrado completamente como nadie lo había hecho antes.- finalizó para asísuspirar entre aliviado por dejar salir todo de su pecho y dolido por las dudas que le corroían por dentro.

Ambos hermanos estaban que no se creían lo que acababan de oír. Tanto Itachi como Sai se habían sincerado y, por el semblante feliz de la mujer presente, parecía que por primera vez en su vida. Eso era lo que realmente sentían, pensaban y querían... y ellos no podían seguir jugando.

Era hora de ser también sinceros con esos arrogantes chicos por que... habían conseguido enamorarles completamente desde el momento en que les vieron por primera vez.

...Continuará...


Bueno... pues parece que la cosa va avanzando ¿no?

Espero que os esté gustando n.n

PD: ¡Feliz Navidad a todos! (=^w^=)