Querido/a lector/a quiero darte las gracias por ser el publico de esta historia.

*TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING Y SUZANNE COLLINS, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS*

Comité de crisis:

Todos los magos y brujas rescatados del gueto siete habían sido llamados de urgencia al gran salón de Malfoy Manor, algo grave estaba sucediendo. Draco había sido herido gravemente unas diez horas antes, pero las imágenes del enfrentamiento habían sido traídas hacia escasos minutos. Eso quería decir que Draco podría estar muerto para ese momento.

Lucius estaba preocupado, su único hijo había sido herido de gravedad y había salvado su vida de milagro, porque si la señorita Granger hubiera llegado tarde, él seguro hubiera muerto a manos de esos carroñeros. Nuevamente se enfrentaba a la necesidad de precipitar sus planes. El tercer día nunca llegaría, al menos si quería rescatar a su hijo vivo.

-Buenas noches a todos, se preguntarán por qué fueron llamados con tanta urgencia, sé que deben tener muchas preguntas, pero les pido que esperen a que les relate mis planes y luego escucharé sus opiniones.-

Lucius Malfoy le contó a sus huéspedes como comenzó a fraguar su plan en el mismo instante que vio a su esposa caer víctima del hechizo imperdonable y a su hijo ser arrojado casi muerto al gueto.

Les contó cómo debió mostrarse sumiso y le llevó un año entero recuperar su antiguo estatus, les contó sobre su alianza con Elizabeth Zabini, sobre los elfos domésticos que albergó a medida de que huían de las casas que tomaban, de los magos encerrados, otros mortífagos.

Les comentó de cuando, a un año y medio de encerrarlos, Voldemort decidió hacer una quema publica de varitas para disciplinar un gueto y él las cambió por pedazos de madera de los arboles de su jardín.

Les mostró los planos de los guetos, con todas sus fallas, ya que él las había creado a propósito. Les dijo que las fallas eran huecos que se creaban si un mago lanzaba el hechizo de escudo en algún lugar donde hubiera una roca o cualquier cosa que obstaculizara el cierre hermético y luego simplemente, desvaneciendo el obstáculo, el escudo jamás se cerraba.

Les narró su plan para atacar el gueto n°7 con elfos y rescatar a Draco y a quienes pudiera, y les habló de cómo había tenido que apresurar sus planes porque su hijo había sido elegido para la arena. Comentó que sabia por Elizabeth que Hermione manejaba la ballesta y del imperio que lanzó al armero para que la colocara en la mesa de armas. En un principio su plan había sido rescatarlos al tercer día pero eso no podía esperar, sólo habían pasado veinticuatro horas desde el inicio de los juegos pero Draco estaba malherido.

Lucius Malfoy abrió su alma a esas personas que antes consideraba sus enemigos, les habló como un padre que busca la seguridad de su linaje y les habló como alguien que busca ser elegido como líder pero no les habló de sus sospechas sobre la nueva profecía porque aun no era el momento.

-Para esta operación debemos repartir los recursos sabiamente, contamos solo con cincuenta y seis de magos y brujas aptos para luchar en los asaltos y setenta elfos domésticos. Formaremos equipos para los once guetos y para la arena. Atacaremos antes del amanecer, primero la arena y luego los guetos cuando estén desprotegidos. El resto de ustedes se trasladará hacia el nuevo refugio seguro-

Ginny había escuchado el relato con máxima atención, eran pocos y hacia mucho que no se batían a duelo, pero con varitas dispuestas y los elfos quizá funcionara ya que la mayoría había luchado en la batalla final, aunque podía notar en las caras de sus compañeros que reinaba el escepticismo, por lo que decidió tomar riendas en el asunto levantando su mano.

-Sí, señorita Weasley, la escuchamos. Puede brindarnos su opinión libremente- Lucius sabía que hasta que Ginevra no lo aprobara sus planes no podrían ponerse en marcha.

-Quiero formar parte del grupo que se dirija a la arena, Hermione debe ser rescatada y quiero formar parte de eso. Además dijo que tiene varitas debería dárnoslas ya para que tengamos tiempo de conocerlas, algunos de nosotros no hemos realizado magia en muchos años.-

-Excelente Ginevra, iras a la arena, los grupos pueden formarlos ustedes, según mis cálculos con doce magos y diez elfos para la arena y cuatro para cada gueto con cinco elfos cada uno, debería ser suficiente. En cuanto a las varitas, en cualquier momento debería llegar mi esposa con ellas.-

En ese preciso instante, como si su entrada hubiera sido cronometrada, una joven bruja de largos cabellos negros como ala de cuervo y exquisitamente vestida emergió de las llamas verdes de la chimenea, levitando consigo un enorme baúl de viaje. Pansy Malfoy, Parkinson de nacimiento, había sido comprada por Lucius hacia un año cuando su padre intentaba casarla con algún mortífago a cambio de dinero, ya que a su parecer las hijas mujeres eran una pérdida de galeones, hasta que se les encontraba un buen marido y se las ponía a parir herederos.

Lucius había decidido casarse con ella para evitarle el sufrimiento de caer en las manos de alguno de los mortífagos más sádicos, la niña se había criado con su hijo y recordaba verla jugando en los jardines de su mansión, casi desde que nació, pues su madre y Narcissa eran grandes amigas.

Pansy había perdido todas las esperanzas cuando su padre le anunció que debía casarse con un mortífago, muy atrás habían quedado sus ideas de pureza de la sangre, supremacía y esas cosas. Muy tarde se había dado cuenta de que su condición de mujer, por muy sangrepura que fuera, no la ponía por encima de ningún hijo o hija de muggles, pues sería subastada y entregada al mejor postor, seria "ensillada y entregada, lista para montar", pues había sido criada como yegua para reproducción. Muy tarde se dio cuenta de que todo lo que creía representar era una mentira, ella era mujer y las mujeres no accedían a los privilegios de la sangre en ese nuevo orden establecido por Voldemort.

Pansy intentó quitarse la vida cortando sus muñecas, pero fue encontrada a tiempo y las cicatrices que quedaron en sus manos bajaban su precio según su padre. Malfoy había accedido a casarse con ella por la módica suma de cinco mil galeones, muy por debajo de los quince mil que su padre había esperado conseguir. Pero la mercancía dañada debía sufrir un drástico descuento si quería ser vendida.

Cuando llegó a Malfoy Manor siendo la nueva señora todos sus miedos se hicieron realidad, estaba casada con un hombre que la duplicaba en edad y que probablemente querría tener otro heredero muy pronto, ya que Draco debía ser dado por perdido pues era un traidor. Sin embargo, esa noche Lucius no la tocó, ni la siguiente y luego de una semana sin recibir ninguna visita en su lecho, decidió que era hora de hablar con su marido pues su actitud era cuanto menos extraña.

El señor Malfoy fue comprensivo cuando una muy asustada Pansy pidió hablar una mañana cuando él se encontraba en su estudio. Pansy le preguntó porqué no había buscado consumar su matrimonio para sellar el trato, si el problema era ella o que era lo que en realidad sucedía.

Lucius le explicó que no se había casado con ella para poseerla, si no para evitarle un destino peor que la muerte al ser casada con algún despreciable cerdo adinerado de las filas del lord, y que mientras no se consumara el matrimonio podrían divorciarse algún día. Le contó que mantendrían la farsa del matrimonio hasta que el lord cayera o hasta que pudieran idear un plan para sacarla del Reino Unido; y que si alguien preguntaba por qué no se embarazaba, simplemente dijera que aun no lo había logrado pero seguiría buscando.

Esa mañana, en el despacho de su marido, Pansy había recibido el mejor regalo que se le puede dar a una persona que no tiene ninguna perspectiva de futuro, Lucius Malfoy le había regalado esperanza. Y ella le retribuyó con lo único que tenia, con su inquebrantable respeto y lealtad.

Por seguridad y para no levantar sospechas, Pansy había fingido visitar a sus padres los últimos días pero ya era hora de volver a donde pertenecía, al lado de su esposo. Cuando partió, llevó consigo un baúl muy valioso. En él había escondidas cien varitas en un compartimiento secreto que nadie revisaría porque, al ser mujer, lo único que debería tener en su baúl seria joyas y vestidos. Nadie nunca sospecharía que Pansy cargaba consigo las armas para la liberación de la sociedad mágica inglesa.