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TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS

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Capitulo 18:

Abril estaba empezando, se casaría al día siguiente y su despedida de soltera seria esa noche. Luna Lovegood no podía estar más agradecida de la vida que estaba viviendo.

Su futuro esposo, Theodore Nott, había hecho para ella una institución de rescate de criaturas mágicas que pronto se volvió famosa a nivel mundial. A su establecimiento le había tomado un mes para posicionarse a la vanguardia del conservacionismo de la fauna fantástica.

Llevaba casi cuatro meses de embarazo, y su prometido había mandado a remodelar la Mansión Nott para que vivieran en ella. Todo era perfecto, solo desearía que su madre estuviera con ella para acompañarla el día mas importante de su vida.

Ser huérfanos de madre desde temprana edad, era una de las muchas cosas que compartía con Theodore. Aun recordaba encontrarlo escondido en los salones en desuso de Hogwarts. Rara vez habían cruzado palabra, sin embargo ambos permanecían mucho tiempo en silencio haciéndose compañía cuando se sentían solos.

Luna no podría decir que ser emparejada con Theo haya sido una sorpresa. Porque siempre supo que había algo especial en ese chico desgarbado, de piel blanca y cabellos chocolatosos, sus preciosos ojos azules se lo decían, él tenía un espíritu bondadoso y sensible.

A veces la desesperaba la necesidad que tenia Theo de controlar cada uno de los aspectos de todo lo que sucedía a su alrededor, pero había llegado a aprender como tranquilizarlo cuando algo se salía de sus planes.

Mañana unirían sus vidas oficialmente, y al contrario de lo que el ministro había planeado. Su boda sería la primera en celebrarse bajo la ley de matrimonio y reproducción. Públicamente, la boda de Harry Potter había sido anunciada con una fecha anterior a la ley, por lo que para todos los efectos, su boda sería la primera.

Acariciaba su vientre, apenas más abultado de lo normal, mientras observaba los terrenos de la mansión Nott, cuando la chimenea se encendió anunciando el inicio de un viaje por la red flu. Gracias a la diseñadora de interiores Daphne Greengrass, la ancestral mansión había perdido su aspecto tenebroso y había ganado luz en cada rincón.

- ¿a dónde está la hermosa novia?

Pansy emergió de la chimenea con una gran caja blanca y Luna asumió que allí estaría su vestido de novia. Le había dado total libertad a su nueva amiga para que lo diseñara, y tan confiada estaba, de que no sería feo, que no vería su vestido hasta la hora de usarlo el día siguiente.

Segundos después de la llegada de Pansy, y mientras aun seguía saludando a la rubia, Hermione y Ginny llegaron a la mansión Nott. Esa tarde las cuatro amigas tendrían una despedida de soltera muy peculiar.

Ginny estaba más bonita que nunca. Su adorable barriga de siete meses y medio de embarazo anunciaba la próxima llegada del heredero Potter. Unos días antes habían conocido el sexo del bebé. Su esposo había insistido que un medico muggle le hiciera ecografías para poder verlo antes de que nazca.

Hermione estaba feliz, Luna se casaba el día siguiente, y para su boda solo quedaba un mes. Draco había salido de san Mungo a mediados de marzo, y aunque tuviera que volver cada semana a terapia, parecía estar cada día mejor, ahora se sentía más dispuesto a contarle lo que pasaba por su mente.

Su relación se había vuelto carnal el día que fue dado de alta del hospital. Las semanas que siguieron a ese día ambos arreglaron y decoraron la casa durante el día. y por las noches, antes de dormir, exploraban mutuamente sus cuerpos y afianzaban mas su relación. Hermione tomaba religiosamente la poción anticonceptiva, pues ambos habían decidido que buscarían el primero de los cuatro hijos antes de que el plazo establecido por la ley se cumpliera. Es decir, aun les quedaba hasta octubre para construir una pareja solida antes de embarazarse.

Las cuatro amigas habían planeado una tarde de compras en el mundo muggle y una cena en un sitio mágico exclusivo por la noche. Theodore había organizado una cena de hombres, con Blaise y Draco en la nueva casa de este ultimo.

Al llegar al gran centro comercial, las cuatro amigas pusieron rumbo a una tienda donde Ginny y Luna compraron cosas para bebes. Hermione y Pansy aun estaban lejos de estar embarazadas, pero no se resistieron y ambas compraron delicados zapatitos para sus futuros primogénitos.

Luego fueron a una tienda de estilo hawaiano, donde Luna compro varios trajes de baño, pues Theo había alquilado una isla privada para su luna de miel.

La siguiente parada fue para que las damas de honor recogiesen los vestidos que habían encargado en una sofisticada tienda de marca mundialmente reconocida. Pansy había sugerido esto, ya que no llegaría a confeccionar tres vestidos de dama de honor y el vestido de novia al mismo tiempo. Aunque tuviera empleadas, el vestido de Luna era un encargo especial y no quería delegar esa responsabilidad

La última parada, antes de ir a cenar, fue un sexshop muggle. Las cuatro amigas ingresaron al local por pedido expreso de Ginny. Su esposo estaba muy enamorado de ella, y más que satisfecho con el cuerpo de su mujer embarazada, pero ella no se sentía tan atractiva como antes del embarazo y pensaba que algo de lencería le haría recuperar la seguridad perdida.

Dentro del local una explosión de cuero, plumas y encajes las recibió. La dependienta, una mulata de cuerpo escultural, se acercó para atenderlas. Ninguna tenía idea de que era lo que deseaba, así que fue Ginny la que intentó expresar como se sentía y esperaba que la vendedora supiera que ofrecerle.

Todo tipo de babydolls y lencería erótica fue puesta sobre el mostrador. Luna y Ginny se miraron sorprendidas y rápidamente comenzaron a observar con detenimiento cada prenda, ya que la primera también elegiría algunas piezas de lencería para cuando su embarazo fuera más avanzado.

Por otro lado, Pansy y Hermione se dispusieron a curiosear por la tienda para ver si algo les llamaba la atención. Disfraces, bodys, babydolls, portaligas, trajes de dominatrix, esposas de peluche, fustas de terciopelo, arneses, juguetes sexuales y todo cuanto pudiesen imaginar se encontraba al alcance de su mano.

Pansy eligió un Body de encaje rojo muy escotado y unas medias de red hasta los muslos. No sabía cuando ni con quien podría estrenarlo, pero la compradora compulsiva que guardaba adentro suyo la poseyó y tuvo que adquirirlo.

Por otro lado Hermione eligió un diminuto disfraz de colegiala sexy y un elaborado corsé de cuero verde Slytherin. Quizá fuera pronto para utilizarlo con Draco, pero los tendría listos para cuando ese momento llegase.

Luego de haber elegido lencería, la dependienta les ofreció una amplia gama de juguetes para la intimidad. Sintiéndose audaces, Ginevra Potter y Pansy Wilson eligieron objetos vibradores de interesantes proporciones, mientras que una más sensata Hermione solo adquirió un anillo vibrador masculino y un discreto aparatito en forma de lápiz labial. Luna fue más intrépida aun, y compró un surtido equipo de disciplina y dominación, que combinó con un traje completo de dominatrix.

- el bdsm señorita Luna, es una práctica erótica consensuada entre parejas. Disciplina, dominación y sumisión son alguna de sus ramas. En la dominación y sumisión, una de las partes de la pareja será la dominante, y el o la sumisa o sumiso debe cumplir con todas las tareas que se le asignen. Siempre y cuando no se realicen actividades peligrosas para la salud, y ambas partes estén completamente de acuerdo. Este tipo de práctica pondrá pimienta a cualquier pareja.

Mientras la dependienta envolvía el kit de bdsm de Luna, Sus amigas estaban completamente sorprendidas por su elección, pero ellas también habían comprado algunos artículos fuera de lo común, así que ninguna opinó.

Luego de pagar sus compras, todas se dirigieron hasta el nuevo restaurante mágico de karaoke que había abierto en Londres. Pansy había conseguido entradas y tendrían un reservado solo para ellas.

La noche transcurrió entre exquisitos aperitivos, algunas bebidas espirituosas para las no embarazadas, jugo de calabaza para las que sí lo estaban y muchas canciones completamente desafinadas. Cerca de media noche, una a una viajó por red flú hacia sus hogares, pues el siguiente día era el gran día de Luna y todas debían descansar.

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Draco se sentía bien. Esa era su primer tarde completamente solo en la nueva casa. Desde que había salido de San Mungo, siempre había estado acompañado por Hermione, su madre o sus amigos Blaise y Theodore. Ese día su novia había salido con sus amigas a festejar la despedida de soltera de Luna Lovegood.

La nueva casa había quedado hermosa luego de que la pintaran completamente en tonos neutros y cálidos. La gran luminosidad del lugar y todos esos muebles, que en realidad poco tenían que ver con el buen gusto, sino con la comodidad de los habitantes habían hecho de ese lugar más un hogar para él, en esas últimas semanas, que toda una vida en Malfoy Manor.

Los medimagos de San Mungo estaban satisfechos con su progreso. Semana a semana tomaban un aspecto de su vida antes de Azkaban y lo conversaban, analizando las consecuencias. Draco había estado reticente en cuanto a contar su vida a un extraño. Pero con el correr de las sesiones, y al no sentirse juzgado por sus actos, se fue sintiendo más cómodo.

Ellos habían sugerido que Draco tuviera un pasatiempo aparte de su trabajo. Algo que lo abstrajera de los pensamientos y que lo hiciera sentir bien por la tarea cumplida. Hermione aun se negaba a contratar un elfo, así que Draco había decidido que aprendería a cocinar para los dos.

La noche que cocinó con Hermione, en una de sus citas, había descubierto que ese podía ser un pasatiempo interesante. Y ella solo lo había alentado trayéndole decenas de libros y videos que podía observar en el aparato muggle que su prometida había traído del departamento en el que vivía antes de mudarse a la nueva casa.

Esa noche Blaise y Theodore vendrían a cenar motivados por los halagos que su novia le prodigaba cada vez que mencionaba su nueva afición a la cocina. En realidad, para él, la cocina no distaba mucho de las pociones. Seguir una receta tenia la misma complejidad que un brebaje de los que se preparaban en su farmacéutica.

Su empresa estaba creciendo, aun no trabajaba a tiempo completo, pero aun así sus empleados hacían todo para que las ganancias aumentaran día a día. La poción más vendida era la que borraba los rastros de las cicatrices. El "ungüento Granger para Cicatrices y heridas" era la más famosa.

Muchos magos y brujas de toda Inglaterra hacían pedidos de su milagroso invento para borrar los rastros de accidentes o ataques. Nada había revolucionado tanto el mercado desde la poción crece huesos.

Revisando sus libros de cocina, decidió que aquella noche cocinaría algo sencillo, que se pudiera comer mientras conversabas y bebías alguna cerveza de mantequilla con amigos.

Pizza sería la mejor opción. Le fascinaba el proceso que hacia aumentar el tamaño de la masa y la textura que adquiría luego de hornearse. Para su desgracia la salsa se había terminado. Así que no le quedaría otra que caminar rumbo al pueblo.

En esas semanas, desde que había salido de San Mungo, descubrió que su nuevo hogar quedaba en un pueblo en el que convivían pacíficamente magos y muggles. El mercado quedaba a unas cuantas millas de donde vivían, y Draco había decidido que caminar hacia él era una buena forma de hacer ejercicio y poder ver de cerca a los muggles.

En terapia había descubierto que su aversión a los muggles era algo que había sido inculcado por su padre y no una animosidad innata. Así que para conocer la cultura de su futura esposa, se había propuesto conocer a los no magos y aprender lo más posible de ellos.

Camino al mercado se cruzó con un pequeño perro sucio que dormitaba bajo el sol, a un lado del camino. Cuando el canino hoyó sus pasos instantáneamente lo comenzó a seguir.

- shuu, vete chucho. Si eres un reportero animago es mejor que te vayas, lo más divertido que veras esta tarde será a mí comprando comida.

El pequeño animal movía su cola al oír las palabras del rubio. Probablemente ignorando completamente el sentido de sus frases.

Draco siguió caminado, tratando de ignorar el hecho de que el perro aun lo seguía. Cuando finalmente llegó al mercado, el animalillo lo esperó paciente en la puerta del local.

- ¿aun estás aquí bestia?, vete a tu casa.

Como única respuesta el perro rodó sobre su espalda y dejó expuesta su barriga esperando que Draco lo acariciase. Él jamás había tenido mascota, y no tenía mucha idea de que era lo que el animal deseaba, así que optó por ignorarlo y caminar nuevamente hacia su hogar.

Varias veces se detuvo e intentó inútilmente que el pequeño peludo no lo siguiera, todos sus esfuerzos fueron en vano. El perro parecía no entender la orden de volver con sus dueños.

Al llegar a la blanca verja, el animal esperó pacientemente a que Draco usara la llave muggle para ingresar. Aunque fuera un pueblo mixto, el estatuto del secreto le prohibía hacer magia en público. Su sorpresa fue mayúscula al ver que el perro se había colado detrás de él.

-¿y tú?, ¿no tienes una casa a la que ir?

El perro movía su cola contento, ya que el humano le estaba hablando con un tono amable. Aquel humano rubio era muy distinto a los otros que había encontrado en ese camino. Este traía una rama en su bolsillo y quizá se la arrojaría y se mostraba lo suficientemente juguetón. Habiendo crecido en las calles abandonado, buscar comida, alguien que jugara con él y una casa calentita eran sus únicas prioridades.

Draco pensó por un momento. Quizá el animal no tuviese dueño y por eso lo había seguido. Probablemente por eso estaba tan delgado y sucio. Él jamás tuvo mascota, salvo el pajarito que cuidó en la prisión, pues su padre los detestaba y decía que la alta sociedad no se detiene en ese tipo de nimiedades. Crookshanks, el feo gato de Hermione había muerto un par de años antes según le había contado. Y ella amaba a los animales, por muy feos que estos fuesen. ¿Y si se quedaba con el perro?, los terrenos de la casa y la casa misma eran lo suficientemente grandes como para tener una mascota.

- bien tu ganas. Veré que puedo hacer para que te quedes, pero primero hay que sacarte esa suciedad.

Draco caminó hacia el patio trasero de la residencia con el perro pegado a sus talones. Allí le dijo al animal que se quedara quieto mientras el dejaba las compras en la cocina. Y el perro así lo hizo.

A su regreso, Draco limpió a su nueva mascota con varios hechizos limpiadores, y descubrió que bajo toda esa tierra seca y pelo enredado, había un cachorro negro bastante lindo.

- ahora si bestia. No eres tan horroroso sin toda esa suciedad. ¿Cómo te llamaremos?

El perro lo miraba expectante, como si entendiera que pronto tendría que decidir algo importante.

- ¿Qué te parece Fido?

El animal gruño, ese nombre era demasiado común para él. Tenía que ser un nombre especial, no tan complicado como Crookshanks, pero igual de singular.

- ¿Qué tal Murzim?, es el nombre de una estrella de la constelación del perro.

Murzim ladró mientras movía su cola y daba pequeños saltos rodeando a su nuevo dueño y aceptando el nombre que este le había dado. Al fin había encontrado un hogar y ya no pasaría frio ni hambre.

- Será Murzim entonces, ven creo que hay algo de carne para ti.

Luego de que su nueva mascota comiera, Draco se dispuso a cocinar para la cena con sus amigos. Mientras preparaba la comida, no se percató de que Murzim seguía atento todos los movimientos de su dueño desde el rincón donde Draco le había dicho que debía quedarse.

Cuando la noche llegó, también lo hicieron Theodore y Blaise. Ambos estaban alegremente sorprendidos del nuevo comportamiento de su amigo. Ellos sabían lo mal que Draco la había pasado durante la guerra, y se sintieron muy mal cuando el intentó suicidarse. Pero verlo en ese estado que si no era se asemejaba mucho a la felicidad, completamente enamorado y presentándoles a su nueva mascota, los hacía sentir en paz.

- debo felicitar a Granger, te ha domesticado a tal punto que eres su nuevo elfo domestico. La comida ha estado deliciosa, si Granger te corre, bajo mi alacena puedes hacer tu nido.

- cállate Blaise.

-déjalo Theodore, lo que sucede, es que el tiene envidia. Mi mujer si me quiere y me deja complacerla en todos los sentidos.

- eso fue un golpe bajo Draco, ¿qué culpa tengo yo de que Charlotte haya estado en pareja antes de la ley, pero este no haya sido compatible, y que la obliguen a estar conmigo?

-perdón, debe ser difícil, lo lamento. Yo también pensé que mi relación con Granger sería un tormento, pero de alguna forma todo está saliendo bien.

Theodore observaba a sus amigos mientras bebía su copa, Draco parecía estar bien y Blaise por primera vez se interesaba por algo que no fuera el dinero o él mismo.

No eran, tal vez, hombres verdaderamente felices, tampoco eran hombres valerosos, pero si eran hombres cuya aspiración máxima no era la fortuna y la gloria, si no la felicidad y el valor para afrontar los desafíos que les deparase el futuro. Eso anhelaba, así le gustaba pensarse.

Habían estado distanciados por mucho tiempo, pero ahora podía ver que las cosas no habían cambiado realmente entre ellos. Aun eran grandes amigos, y a pesar de los insultos amistosos, sabía que daría su varita por defenderlos.

Al día siguiente se casaría con Luna, y en unos meses seria padre. Theo había conseguido, en poco tiempo, más de lo que hubiese deseado para sí mismo. Blaise sería su padrino de bodas junto a su prometida. Él y Luna habían decidido esto debido a que Draco y Hermione serian los padrinos de su bebé.

Cerca de media noche, cuando Granger emergió de la blanca chimenea, los hombres dieron por terminada su reunión y cada uno se retiró a su hogar. El día siguiente seria un día importante y cargado de actividad, así que lo mejor era descansar temprano.

- ¿Qué tal ha ido tu reunión?

-excelente, fue una gran tarde de chicas. ¿Y tú? ¿Qué hiciste?

Hermione se deshacía de sus altos tacones, mientras conversaba con su prometido en el salón de la nueva casa. En muy poco tiempo habían convertido aquel lugar en un hermoso sitio para vivir. Y luego de ese primer encuentro carnal que mantuvieran la primera noche, su relación alcanzó un nuevo equilibrio en el que podían conversar y realizar actividades como dos grandes amigos, y por la noche demostrarse lo mucho que se deseaban. Las cosas marchaban bien.

-bien, fui hasta el pueblo a comprar algunas cosas.

- ¿alguna novedad?

- emmmm, si. Pero promete que no te enojaras por no haberte consultado.

-¿Qué pasó Draco?

El corazón de Hermione comenzó a correr desbocado. Había mil posibilidades en torno a lo que Draco podría haber hecho y el estaba pidiendo que prometiera no enojarse. ¿Había hecho algo grave?

- No te asustes, ven te mostraré.

Draco tomó su mano y la guió a través del salón con rumbo hacia la cocina. Luego de atravesar una cocina mucho mas equipada que al principio, terminaron en un pequeño cuarto que según Hermione seria el lugar donde se lavaría la ropa. Allí, en un gran almohadón verde, Murzim dormía tranquilo bajo una suave manta gris.

- el es Murzim. Me siguió desde el pueblo. Quise espantarlo pero no lo logré. Luego le puse nombre y lo bañe. Terminé transfigurando uno de mis abrigos de Hogwarts en una cama para él. ¿Estás enojada?

Hermione estaba atónita, dentro de las mil posibilidades que barajaba, nunca había estado el hecho de que Draco pudiese adoptar un perro callejero, y menos que estuviera aterrado de su reacción.

- ¿cómo podría enojarme con esto?, solo estoy sorprendida. No sabía que te gustasen los animales.

- en realidad no sé si me gustan, jamás tuve mascota. Lo más cerca que he estado de tener una fue el pájaro de la prisión y la vez que yo mismo fui una.

Hermione sonrió al recordar la vez que Barty Crouch Jr, disfrazado de Ojo Loco, lo había convertido en un hurón. A pesar de no ser un castigo ortodoxo, ese día, Draco había tenido un gran baño de humildad.

-no te rías de mi Granger. ¿Qué opinas, puede quedarse?

- Draco, puedo ver que ya has decidido. No me opondré, solo tengo que decir algo, bienvenido Murzim.

Draco había estado bastante nervioso toda la noche pensando en cómo le diría a su prometida que había adoptado un perro. Hermione podía ser muy meticulosa en sus decisiones y eso que había hecho él no estaba en ningún tipo de plan que hayan trazado.

Hermione pudo ver como el alivio embargaba a Draco, sin dudas el perro era importante para él, y la aprobación de ella era elemental para que se pudiera salir con la suya. Reflexionar sobre esa búsqueda de su consentimiento, calentó el corazón de la antigua Gryffindor, sin dudas eso significaba que Draco consideraba importante su opinión, en otras circunstancias seguramente no le hubiera importado si ella se enojaba por su decisión.

- ven, dejemos descansar a Murzim. Vayamos a dormir Draco que mañana debemos celebrar una boda…

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Angelina Johnson ordenaba la última caja en el nuevo depósito de Sortilegios Weasley. En el último tiempo, muchas cosas habían cambiado en esa empresa, y ella era la causante de casi todas.

Luego de que confirmara que George se sentía atraído por ella, las cosas habían mejorado notablemente. La tensión sexual entre ellos se había disipado y podían trabajar en paz, dejando los fogosos encuentros para su departamento.

Gracias a la compensación que recibieron del ministerio, George, Ronald y ella, habían invertido en un nuevo depósito para poder agrandar el stock de la tienda. También habían comprado lechuzas, y con su nuevo sistema de logística, los productos de sortilegios Weasley se vendían como pan caliente en toda Europa.

La publicidad que Angelina había contratado en la televisora mágica atrajo clientes de todos lados, y pronto se hizo necesario aumentar la producción. George se había dedicado de lleno a la invención de nuevos productos, y Ronald a la venta de los mismos. Mientras que ella administraba y expandía el negocio.

Pronto abrirían una sucursal en Hogsmeade y, luego de casarse, ella y George vivirían allí. Dejando para Ronald la sucursal del callejón Diagon y el departamento que estaba sobre ella. También habían presentado los papeles a la oficina de patentes mágicas para que habilitaran ciertos productos para ser vendidos en el mundo muggle, si los inquisidores concluían que esos productos no incumplían con el estatuto del secreto, Sortilegios Weasley se expandiría aun mas.

- George tenemos que hablar.

El único gemelo Weasley tembló. Cada vez que su prometida usaba esa frase o una similar, algo ocurría y todo se volvía patas para arriba.

- dime

- he estado pensando. Es tradición que los padres del novio organicen la fiesta de boda.

-sí, ¿Qué hay sobre eso?

- tus padres deberían organizar tres bodas en menos de un año, una sola es demasiado cara. Estaba pensando en que reunamos a tus hermanos y prometidas para proponerles que realicemos una sola boda comunal. Eso reduciría los gastos para tus padres.

- tienes razón, aun recuerdo que papá tuvo que trabajar horas extras en el ministerio para pagar la boda de Percy, creo que aun no han saldado todas las deudas. Podríamos convencer a Ron y Charlie para celebrar todos juntos y luego convencer a papá de que nos deje aportar con algo de dinero.

- enviaré lechuzas a sus prometidas. Tú encárgate de tus hermanos. Diles que nos reuniremos en unos días para conversar sobre esto y luego atacaremos como un frente unido a Arthur y Molly.

- si señora.

George hizo gesto como si de un militar muggle se tratara y estuviera saludando a su comandante. Angelina solo se rió de su prometido y estampó un casto beso en sus labios.

Si todo salía bien, los Weasley festejarían una gran boda triple en unos seis meses. Molly tendría mucho que hacer para la celebración, y era justo que ellos ayudaran evitando más problemas de los que habría de por sí en una boda tan grande.

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n.a: capitulo de transición, básicamente un par de escenas de la vida cotidiana...

Lamentablemente mis vacaciones terminaron y es probable que las entregas se distancien un poquito más porque tendré menos tiempo para escribir. Como mínimo trataré de publicar un capitulo por semana, pero si no lo hago, y demoro un poco más, no se asusten. Esta historia seguirá cueste lo que cueste. Espero sus opiniones en los comentarios. ¡HASTA LA PRÓXIMA!