Semana 4 - semana de positividad

Día 26 / sonrisas y risas

Es la fiesta de celebración del ascenso de Rukia y la integración de Ichigo a la cámara de 46, Orihime y Renji tienen una conversación acerca de que aunque no están con quién aman son felices, pero que nunca habrían hecho felices a esas personas.


Hace mucho que ella no venía a la Sociedad de las Almas, entre la universidad, el trabajo y la vida adulta no había tenido nada de tiempo para visitar a sus amigos. Ella había cambiado mucho, su cabello ahora lo llevaba corto y le agarró gusto a la ropa ajustada o escotada que le era muy útil en su trabajo de modelo, aunque también era inversora en una casa de modas pequeña pero con mucho potencial; había tenido muchos novios, unos de una sola y otros de manos sudadas, cuando encontró ropa que la hacía sentir sexy sin enseñar realmente nada; aún no encontraba al hombre con el que desee pasar el resto de su vida y, tal vez, nunca lo haría, aunque, tampoco seguía enamorada del mismo chico que en secundaria; ahora tenía un hijo al que había decidido criar sola, Ukyou de tres años, y que amaba más que nada en el mundo y al que le dedicaba su tiempo y alma. Se sentía feliz, se sentía realizada... y lista para hacer más cosas, ir a más lugares, probar más comida y conocer más personas.

— ¡Inoue, te ves increíble!— Los shinigamis no dejaban de saludarla y felicitarla de lo bien que se veía.

— Gracias, Rangiku-san, me alegro tanto que nos hayan invitado.

— ¿Fue difícil venir?

— Un poco, lo más complicado fue traer la carreola, ja, ja, ja— Dijo la pelirroja mientras arrullaba a su hijo con la carreola.

— Pero es un niño hermoso, casi se me antoja tener uno propio, je, je, je— Rangiku Matsumoto ya estaba maquinando pedirle uno a su capitán.

— Un hijo es mucho trabajo, Rangiku-san— Inoue sentía que se le resbalaba una gota de vergüenza por las caras que hacía Rangiku.

La mujer pelirroja sonreía y hacía conversación a todos los amigos a los que no había podido ver años, era maravilloso reconectar con ellos.


Hace mucho que no veía a ¿sus amigos humanos?, al menos le gustaba pensar que eran amigos, aunque fueran más de Ichigo que suyos. A diferencia de ellos, que viven poco en comparación, no sentía que hubiera cambiado poco o nada. Seguía siendo teniente de Byakuya, seguía viviendo en la misma barraca desde que se convirtió en teniente, seguía visitando bares y acostándose con la primera chica que aceptara sus avances o entendiera que lo suyo no tenía futuro; y también seguía enamorado de la misma mujer, aunque ya la supiera inalcanzable románticamente. Tal vez su cabello era el cambio más significativo en su persona, su cabello lo había dejado crecer tanto que ahora lo llevaba en una compleja trenza que iniciaba en la parte superior de su cabeza y terminaba a la mitad de su espalda, cuidarlo se había vuelto su orgullo. A pesar de su estancamiento laboral y, un poco, el emocional, no era infeliz.

— ¡Abarai-kun!

— Inoue— Se sorprendió de la mujer, que se había vuelto más bella con los años y la maternidad sólo había acentuado su aura amorosa.

— Te veo algo alejado de la fiesta, ¿está todo bien?

— Sí, lo que sucede es que...— Se empezó a rascar la cabellera— ya van a llegar los invitados de honor y no me gusta lo acaramelados que son.

— ¿Te incomoda o son muy cursis?— Preguntó nerviosa.

— ¡No te imaginas cuánto!

—... Me alegro por ellos, Abarai-kun— Dijo la pelirroja con una sonrisa sincera y enorme en su rostro.

— Yo también, siento que nunca habría hecho a Rukia tan feliz como luce ahora.

— Yo tampoco creo que hubiera hecho feliz a Shiba-kun.

A lo lejos podían ver a sus mencionados amigos, una estaba siendo ascendida a Capitán del Decimotercer Escuadrón y el otro le estaban dando un asiento dentro de la Cámara de los 46. Ambos lucían extáticos, las sonrisas parecían que no les cabían en sus rostros cuando anunciaron que aprovecharían la ceremonia para contraer matrimonio, justo a tiempo para el nacimiento de su primogénito que también fue una sorpresa. En especial para Byakuya que estaba pálido por no haberse dado cuenta que su hermana ya estaba a la mitad de la gestación.

— Llamame Renji, tenemos mucho de conocernos,

— Sólo si tú me llamas por mi nombre.

— De acuerdo, Orihime— Saboreo el nombre de la chica en sus labios y descubrió que le agradó.

— Gracias, Renji-kun, tenía años deseando que llamaras por mi nombre— Dijo con un tierno sonrojo en sus mejillas.

Cruzaron sus miradas de un modo que olvidaron todo lo que sucedía a su alrededor, sólo estaban ellos y no pudieron evitar acercarse poco a poco.

Las luces del lugar se apagaron, para que todos los invitados pudieran disfrutar de los fuegos artificiales y del casamiento express de los héroes del Seireitei, que se volvió el único lugar iluminado del jardín. El Capitán General y el Consejero Presidente de la Cámara de los 46 empezaron el protocolo matrimonial para un Capitán, un miembro de la Cámara, ambos nobles de del Seireitei. Pero nada de esto fue atestiguado por el par de pelirrojos, sin saber cómo, tal vez alentados por la repentina oscuridad del jardín, unieron sus labios y rodearon con sus brazos la figura del otro. Sus bocas y lenguas batallaron por el dominio del beso que no se detuvo hasta que el resto de los invitados comenzaron a gritar felicitaciones a los novios.

— Le diré a Uryuu que se lleve a Ukyou, lo hará muy feliz pasar un día extra con él.— Dijo Orihime cuando rompieron con el beso y recuperó la conciencia lo suficiente, pero sin dejar de presionar sus pechos contra Renji.

— Déjalo, tengo que partir de misión en unos minutos— Renji pasó su nariz al cuello de la bella mujer.

— Ah, pero...— Podía sentir una ligera erección en su estómago y no quería que se desperdiciara.

— Te veré en tu casa cuando termine, si no te molesta— Volvió a mirarla a los ojos.

Orihime estaba con las mejillas arreboladas, los labios hinchados, y deseosa, mientras Renji subía y bajaba una de sus manos por su espalda, casi tocando sus glúteos.

— Está bien, Renji-kun, te veré pronto— Le guiñó el ojo derecho de un modo que hizo que el rostro de Renji tomara la misma coloración que su cabello.

Lo de ella con Uryuu no funcionó pero obtuvo un bello regalo de esa relación; y con Renji, seguramente, tampoco lo hará pero puede ser una bonita y gratificante experiencia que les dé una pizca de las sonrisas y risas que comparten sus queridos amigos Ichigo y Rukia.

雨響

~ Ukyou ~

significado:

"雨" lluvia. "響" sonido.