Capitulo Dieciséis

Naruto no pudo salir de la camioneta con la suficiente rapidez al detenerse en la puerta principal de la prisión de Fuller. Ningún signo identificaba la ubicación, pero los altos muros de hormigón rodeaban la propiedad con alambre de púas a lo largo de la parte superior para añadir una altura adicional de 1'50 metros. Las cámaras de seguridad y las luces brillantes se aseguraban de que su presencia fuese conocida. Kakashi e Iruka se acercaron a la cámara directamente en frente de las puertas dobles e Iruka presionó un botón para hablar con el guardia a cargo. La cámara se movió, para hacer zoom sobre ellos.

- "¿Qué quieres?" - una voz masculina salió del altavoz.

- "Soy Iruka Umino con Kakashi Hatake," - declaró Iruka. - "Abre".

- "Lo siento, pero no puedo hacer eso. El alcaide ordenó un bloqueo completo de la instalación, señor. No estamos autorizados a permitir la entrada a nadie. "

- "¡Dile que estamos aquí, idiota!" - gritó Iruka, volvió la cabeza hacia Kakashi. - "Lo siento, debe ser nuevo."

- "El director se encuentra actualmente en Washington D.C en una conferencia hasta mañana, señor. Usted tendrá que llamar a su móvil y él me tiene que enviar un mensaje para anular el bloqueo si está de acuerdo."

- "Um... mierda... increíble." - Hōshō murmuró. Dio un paso más cerca. - "Hey, idiota, éste es Kakashi Hatake en caso de que no estés mirando el monitor o hayas perdido la capacidad de escuchar a mi jefe cuando habla. Eso significa que es de mayor rango que el alcaide. Abre las malditas puertas o perder tu trabajo va a ser el menor de tus problemas. Yo personalmente voy a patearte el culo si nos haces esperar aquí por más tiempo."

No abrieron. Kakashi gruñó.

- "Exijo que nos permitan entrar ahora mismo o embestiré a través las puertas." - Hizo un gesto y el equipo de Nuevas Especies le rodeó. Todos fulminaron con la mirada a la cámara. - "No quieres que eso suceda. Eso nos va a enfadar aún más."

El zumbido era fuerte cuando las desactivaron las cerraduras. Hōshō se precipitó hacia adelante tan pronto como se abrieron lo suficientemente para pasar su cuerpo a través. Los equipos lo siguieron, permaneciendo estrechamente agrupados. El patio estaba vacío, pero se abrió una puerta lateral del gran edificio y un hombre de uniforme se apresuró afuera. En cuestión de segundos otro macho humano le siguió. Aquél llevaba unos pantalones, una camisa de vestir y era un poco más viejo que el guardia.

- "Alto ahí," - llamó el humano canoso.

- "¿Cuál es el significado de esto, Jūzō?" - Kakashi tomó la delantera, enfrentándose al humano más bajo.

- "Estamos bajo confinamiento, el Sr. Hatake. Pido disculpas por la grosería de Junsai, pero no estábamos esperándote."

- "¿Por qué nadie contesta el teléfono y qué causó la orden de bloqueo?"

El hombre permaneció en silencio.

- "Contéstale." - gruñó Iruka.

El hombre parecía incómodo.

- "No estoy seguro. Esa orden vino directamente del alcaide. Es el procedimiento habitual apagar los teléfonos y cortar el contacto con el mundo exterior." - Se tocó el bolsillo delantero. - "Sólo se nos permite retirar la alerta cuando el director llame directamente a mi móvil."

Hōshō estaba impaciente.

- "¿Por qué tus guardias vinieron tras Hinata?"

El hombre palideció, mirándole.

- "Um, ¿quién?"

- "Hinata Hyuga" - Iruka explicó - "Puse una orden de recogida por ella, pero después se canceló. Parece que dos de tus hombres entraron en Homeland bajo falsos pretextos y trataron de llevársela por la fuerza. Fue un gran error y ahora el único guardia que tenemos bajo custodia está muerto y no puede contestar preguntas. Hemos venido para llevarnos al otro detenido. Debemos averiguar por qué engañaron a los guardias de la puerta en Homeland y descubrir quien los envió."

Jūzō palideció aún más.

"Um, bueno..."

- "Aquí es donde estaba aparcado el vehículo que conducía," - A gritó desde el otro lado del patio donde estaba en una zona de estacionamiento vacía. - " Los olores en esta zona son de los mismos humanos que estaban en Homeland. El olor del aceite en la tierra es de la misma furgoneta que los llevó a Centro Médico."

- "Enviamos un equipo a recoger suministros médicos…" - Jūzō admitió - "y la prisionera. No sabía su nombre. Ella no tenía un archivo con su nombre."

- "¿Por qué demonios los hombres mintieron a los guardias de la puerta en Homeland diciendo que acababan de venir de suministros médicos, pero luego irrumpen en los dormitorios de los hombres para recuperar a una prisionera?" - Gritó Iruka. - "Ellos lanzaron dardos tranquilizantes a una nueva especie para atraparla."

Jūzō retrocedió unos metros.

- "Yo no lo sabía. Yo no ordené eso. Yo sólo soy el asistente del director." - levantó las manos en un gesto defensivo. - "Recibimos órdenes oficiales para imprimir documentos sobre el transporte de un preso de alta prioridad y que debía entrar en confinamiento en preparación para recibir la transferencia."

Naruto gruñó, listo para arrancar el edificio y a cualquiera que estuviera dentro.

Había jurado mantenerla a salvo. Tendría que haber estado allí para protegerla, sin embargo había fracasado.

- "Es su macho y él está muy agitado. Sus guardias trataron de llevársela de su casa. Uno de ellos murió durante ese intento. Ahora, estamos aquí por el otro. Llévanos a él." - exigió Kakashi.

- "El director dijo..."

- "Me importa una mierda lo que dijo el director." - Iruka entre dientes. - "Kakashi Hatake acaba de darte una orden. Guíanos hacia el otro hombre que estaba en Homeland o vamos a ir allí nosotros mismos y lo conseguiremos. Fue una cagada importante. Yo personalmente voy a venir aquí mañana y revisaré cómo entrenas tu maldito personal. Tienes un montón de idiotas. Cancelé la solicitud de su traslado."

- "No es mi culpa." - farfulló Jūzō.

Naruto agarró al macho antes de poder contener el impulso, pero se refrenó para no dejarle sin vida.

"¿Dónde está el hombre? ¡Deje de detenernos!"

- "Naruto" - gruñó Kiba. - "Basta."

Soltó al humano con un empujón y se giró hacia las Especies.

- "¿Por qué querían a Hinata? ¿Sabes que una mujer murió aquí?"- Un movimiento en el rabillo del ojo llamó su atención. Hōshō reaccionó más rápido que él cuando el guardia humano sacó un arma de la parte posterior de la cintura del pantalón y apuntó a Naruto. El jefe del equipo de grupo de trabajo le pateó, golpeando con su bota el brazo del hombre. El guardia de Fuller gritó cuando se rompió el hueso.

- "¡A la mierda!" - gritó el hombre. - "¿Por qué hiciste eso? Ouch. ¡Hijo de tu puta madre!"

- "Ibas a dispararle." - acusó Hōshō.

- "El director dijo que nadie entrara." - Se dejó caer de rodillas, sosteniendo su brazo dañado con la otra mano. - "Mis hombres no te dejarán entrar, les dije dispararan si alguien lo intentaba."

- "¿Por qué hiciste eso, Junsai?" - Jūzō lo miró boquiabierto. - "Este es Kakashi Hatake y su equipo de fuerza. Hay un grupo de nuevas especies con ellos. Diles a tus hombres que se retiren. No pueden disparar contra ellos."

El hombre herido miró al asistente del alcaide.

- "Se nos ha ordenado mantener el edificio asegurado. Sin ánimo de ofender, señor, pero… jódete."

- "No hubo ninguna transferencia de prisioneros de alta prioridad. ¡No hay ningún preso! Esta prisión pertenece a las nuevas especies. ¡El encierro termina cuando Kakashi Hatake dice que se acabó! "- Jūzō volvió la cabeza y miró a Iruka. Se veía sacudido. - "Junsai tiene el control de los otros guardias. Les diré que se retiren, pero no sé si me escucharán a mí."

- "No van a hacer lo que tu digas. No eres más que un chupatintas y un besa culos." - jadeó Junsai, luego miró a Hōshō. - "Me has roto el brazo, imbécil."

- "No nos dispararan. Es nuestra prisión." - gruñó Naruto.

Avanzó hacia el edificio. Estaba allí para coger al guardián que había atacado a Hinata, aunque tuviera que pasar sobre los humanos que trabajaban allí para encontrarlo.

- "Espera." - exigió Kakashi.

Naruto no le hizo caso, aumentando su ritmo.

- "Cubrirle." - gritó Iruka.

El equipo de fuerzas especiales se extendió detrás de Naruto. Oyó al alcaide auxiliar dar órdenes para que los guardias en el interior se retirasen. Llegó a la puerta cerrada, pero estaba bloqueada. Él gruñó y sacudió la manija, pero no se movió.

- "Muévete." - insistió Hōshō.

Miró hacia atrás mientras Hōshō sacaba su pistola y apuntaba a la cerradura. Naruto se apartó. La explosión fue más fuerte cuando el macho disparó tres veces a la cerradura. Alargó la mano hacia ella, pero Hōshō negó con la cabeza.

- "Déjame ir primero. Llevo puesto Kevlar."

Ibiki se abrió paso hacia adelante.

- "Yo también." - no le preguntó antes de agarrar un rifle de asalto de uno de los miembros del grupo de trabajo. - "Iremos juntos."

Hōshō miró el arma.

- "¿Sabes cómo usar esto? Yo no creo que alguna vez estuvieras de misión."

Ibiki tristemente asintió.

"Desafortunadamente sé cómo usarlo. Nunca fallo donde apunto. Di mi palabra que asumir la responsabilidad de la hembra y eso también significa garantizar su seguridad recuperando al humano que intentó robarla."

- "Solo debe haber dos guardias más en servicio." - Hōshō intercambió su cargador por uno nuevo. - "Es el protocolo tener tres guardias y un administrador en cada turno, pero quién sabe qué demonios está pasando. Creo que ellos tiraron el maldito libro de reglas por la ventana hoy." - Hizo un movimiento con la mano a su equipo. - "Van a extenderse detrás de nosotros y rodear el edificio."

Ibiki sostuvo la mirada de Naruto.

"Quédate detrás de mí. Échate al suelo si terminamos en una batalla. Recuerda que tu mujer espera que estés allí cuando ella despierte y necesitas estar vivo para hacer eso."

A Naruto no le gustaba que ellos entrasen primero, pero la Especie tenía un punto.

- "Está bien."

- "Cuando cuente." – les instó Hōshō. - "Tres, dos, uno."

Él abrió la puerta y se precipitó en el interior con Ibiki sobre sus talones.

Naruto les siguió y también lo hizo el resto del equipo especial. El interior era un largo pasillo que conducía a una habitación donde eran procesados los presos. Pasaron un par de puertas cerradas, que eran las oficinas y armarios de suministro. Las puertas metálicas dobles que conducían al interior de la prisión se alzaban delante.

Un solo guardia se enfrentó a ellos, bloqueando el acceso a las puertas. Estaba pálido y su arma temblaba en su mano.

- "¡Alto!"

- "¡Baja el arma!" - ordenó Hōshō, con su arma apuntando a la cabeza del humano.

- "No voy a morir por Junsai." – dijo el guardia bajando el arma.

- "¿Cuántos más hay?" - preguntó Ibiki usando su aterradora voz.

- "Sólo Kakuzu . Desapareció, diciendo que algo estaba seriamente jodido, al en cuanto nos dimos cuenta todo el equipo especial se había presentado aquí."

Hōshō arrancó el arma de la mano del guardia.

- "No jodas. ¿Qué demonios está pasando aquí?"

- "Eso no es uno de los humanos que vinieron a Homeland," - gritó A desde detrás de ellos. - "No lo he visto todavía."

- "¿Dónde está el humano?" - Ibiki agarró al guardia por la garganta con una mano y lo levantó hasta que se quedó sin aliento. La punta del rifle de asalto se clavó en el costado de la cara del hombre. - "Tienes cuatro segundos antes de que decida si estrangularte o hacerte un agujero en la cabeza. Una de esas dos cosas sucederá si no contestas a mi entera satisfacción."

"No lo sé." dijo el guardia con voz ahogada. - "Sólo regresó uno. Él consiguió su dinero y se fue sin explicar por qué no tenía a la prisionera. Nos dijeron que simplemente debíamos pagarle. No se quedó más de cinco minutos. Ellos fueron contratados para traer a la prisionera aquí. Ni siquiera sé cómo se llaman y nunca los he visto antes."

- "¿Qué demonios?" - Hōshō parecía desconcertado. - "¿Eran subcontratistas?"

"Si. Eso creo."

- "Aquí". - Ibiki bajó al hombre y lo empujó a un miembro del equipo especial. - "Cuidado con él."

Naruto avanzó lejos del grupo y abrió las puertas, mirando las jaulas en la larga habitación.

Los seres humanos estaban cerrados por dentro. Se adelantó, mirando hacia abajo las filas, buscando el olor del hombre que había estado en su casa.

- "¿Eres tú, 710?" - gritó Hidan desde su celda.

Naruto giró y gruñó mientras miraba al humano que le había causado tanto dolor y miseria. Él estaba colocado delante de los barrotes de su jaula, mirando a Naruto con una sonrisa fría.

- "Eres tú. Joder, lo sabía. Todavía estás vivo. ¿Conseguiste finalmente poner tus patas en esa pequeña perra que trabajaba en Drackwood? Yo sabía que tenías una debilidad por ella." - sonrió Hidan. - "Tu gruñías y rugías a todo el mundo hasta que ella entraba en tu celda. Entonces eras tan manso como un cachorro, haciéndole ojitos a ella."

- "Hidan." - gruñó Naruto.

"¿Por qué no te acercas un poco más? Quiero echar un buen vistazo a un animal vestido de un uniforme. El blanco se vería mejor en ti."

"Tienes mejor aspecto encerrado dentro de una jaula y vestido de color naranja."- respondió Naruto.

Hidan vaciló.

- "Las cosas pueden haber resultado mejor para ti que para mí, pero al menos yo no soy un animal." - Se echó a reír.

Las manos de Naruto formaron garras y gruñó, pero volvió la cabeza y consiguió poner su ira bajo control. Levantó la vista y miró con calma a Hidan sin intentar ir tras él.

- "Te contaré la fórmula de cría que finalmente conseguimos si tú me sacas de aquí," - Hidan prometió. - "Envié por correo electrónico una copia de la misma a una cuenta on-line cuando se la vendimos a un santurrón preocupado con su erección. Él realmente quería tener acceso a esa droga después de leer sobre ella Estaba obsesionado con un fármaco que funcionara en las mujeres normales. Se puede dar a cualquier puta que te atraiga y ellas suplicara que la folles." - Abruptamente se enojó. "Planeaba usarlo yo mismo hasta que terminé aquí."

Ibiki avanzó un poco.

- "¿Tienes la fórmula exacta de la droga de cría dirigida a las hembras humanas?"

- "Las hembras humanas." – imitó Hidan, resoplando. - "No me gusta la forma en que habláis, cabrones. Todas son perras, ¿no es así? Le dije a todo el mundo aquí que estaba dispuesto a hacer un trato para salir pero a ellos no les importó una mierda porque eran demasiado estúpidos como para entender lo que les estaba ofreciendo. Sin embargo tú lo sabes, ya que probablemente la hayas tomado. Nos las arreglamos para regular la fórmula lo suficiente como para que no haya dolor para la puta que lo toma, pero ella se pone tan cachonda que te jode tu pierna mientras está mendigando que te la folles."

Su expresión cambió de enojado a algo casi jovial.

- "¿Quieres probar, hombre león? Sácame de aquí y puedes tener la fórmula. Quiero un indulto total y un millón de dólares enviados al país de mi elección. Uno sin extradición, por supuesto. Apuesto a que quieres la prueba. Y, como parte del acuerdo, una vez que su químico lo compruebe, quiero ver a tu amigo animal montando a esa mierda de mujer porque me molesta que él no lo hiciera cuando quise que lo hiciera. Dale a esa perra, Hyuga. Sé que la deseaba y yo sé que es el coño que se ha ido de la lengua desvelando nuestra ubicación a vosotros, cabrones. Ella no está aquí, así que debiste encerrarla en otro lugar. Quiero ver cómo se la folla hasta que ella se desangre."

- "Nunca." - maldijo Naruto.

- "Sabes que deseas a esa perra." - rió Hidan. - "Podría poner tus uñas en ella. Tu amigo hombre león también podría. Infierno, todos tus amigos podrían." - Miró a los miembros del equipo de grupo de trabajo. - "Ella no diría exactamente que no. La droga se haría cargo de eso. Tendrías que haberla visto con la droga. La única razón para no follarla entonces fue porque Kabuto dijo que él no quería arriesgarse a matarla sin una buena razón. Su ritmo cardíaco ya era demasiado alto y no estaba seguro de que sobreviviría una buena follada. Quería arreglar eso y quería que una especie la follara. Cuando él encontrara la dosis correcta y se asegurara que era posible que quedara embarazada, él quería hacer algunos estudios de reproducción. Me pidió que encontrara a un animal que lo hiciera de buena gana, sin tratar de matarla, al llegar a esa etapa del proyecto. Finalmente perfeccionamos nuestra fórmula y comenzó su dosificación con fármacos para regular su ciclo de ovulación, así que podría inyectarle pero fuimos descubiertos antes de eso. Estábamos tan cerca."

Hidan miró a Naruto y continuó burlándose de él.

- "Mentiste acerca de ella, ¿no? Debería haberla empujado en tu habitación y le dejarte suelto de esas cadenas. Tú la habrías jodido, ¿verdad? Sólo dímelo."

- "Yo nunca hubiera hecho daño a ella."

- "Joder, lo sabía." - Hidan echó atrás la cabeza y gritó con frustración. - "¡Malditos animales! ¡Odio a todos ustedes!" - Miró a Ibiki. - "Haz un trato conmigo. La fórmula funciona y sé que la queréis, hijos de puta."

Naruto se enfermó. El hombre estaba loco.

- "No tengo que hacer un trato contigo." - declaró Ibiki con calma. - "Necesito simplemente pasar un poco de tiempo contigo dentro de una sala de interrogatorios." - Él miró a Hōshō. - "Haz que eso suceda."

- "Hecho." - Hōshō estuvo de acuerdo. - "Averigua a quién se lo vendió."

- "Eso está hecho." - respondió el Especie.

- "¡No puedes hacer eso!" - gritó Hidan. - "Sólo conseguirás lo que quieres de mí si aceptas todas mis Condiciones."

- "Vete, tu mujer te necesita." - Ibiki le ordenó tranquilamente a Naruto. - "Nos quedaremos hasta que yo sepa lo que él sabe."

- "¡Al diablo con eso! ¡Detenles, Kakkō! Haz tu maldito trabajo o voy a decirles lo que le hicisteis a las mujeres de aquí." - Hidan rabió.

Naruto se detuvo bruscamente y miró a Hidan, después al guardia.

- "¿Qué has dicho?"

"Los guardias les gusta follar a las mujeres presas." – dijo Hidan sonriendo.

Naruto gruñó y su mirada se cruzó con Ibiki.

- "Los guardias deberían haber trabajado para Drackwood. Violaron y mataron a la última mujer presa. Yo..."

- "Yo me encargo. Ve a casa con tu mujer."

- "¿Oíste lo que dijo?"

- "Lo hice." - Ibiki bajó la voz. - "No tengo ninguna tolerancia para los hombres que hacen daño a las mujeres. Permíteme hacerle sangrar a él y a los otros. Va a confesar todos sus crímenes."

Naruto gruñó al tembloroso guardia pero retrocedió, dio media vuelta y caminó por el largo pasillo entre las jaulas y luego a través de las puertas dobles. No se detuvo hasta que abrió de una patada la puerta ya dañada y salió del edificio. Kakashi e Iruka Umino seguían hablando con Jūzō.

- "Este lugar es un infierno." - gruñó Naruto. - "Los guardias mataron a la última presa."

- "¿Qué?" - El tipo humano se quedó sin aliento. - "No. La puerta de su celda de alguna manera no cerraba y los prisioneros llegaron a ella durante la pausa para ejercicio. Los guardias estaban tomando el almuerzo y no oyeron sus gritos. Llegaron para encerrar a los hombres de nuevo, la hallaron muerta en su celda."

- "Los guardias abusaban sexualmente de ella. Ibiki conseguirá la verdad." - Naruto se volvió hacia Kakashi. - "Quiero volver a Homeland. Hinata podría estar despierta. Quiero estar a su lado."

- "Voy contigo." - declaró Iruka.

- "Yo también." - ofreció Kiba mientras se acercaba a ellos.

- "Quiero que el alcaide me llame el momento en que regrese." - Kakashi exigió. - "¿Qué clase de lugar está él dirigiendo? Voy a ordenar una investigación completa y enviaré a los miembros equipo especial para hacerse cargo hasta que todo se resuelva."

- "Estoy de acuerdo." - Iruka suspiró. - "Mi equipo permanecerán en las instalaciones y enviaré reemplazos por la mañana para relevarlos." - Sacó una radio, alejándose para informarles de sus órdenes.

"No tuve nada que ver con esto." - protestó Jūzō. - "Te lo juro."

- "Ahórratelo, Jūzō." - refunfuñó Kakashi. - "No tengo ningún cariño por nadie encerrado allí después de todo lo que le han hecho a mi pueblo, pero se merecen un trato justo. Somos mejores que ellos. Dejamos a los humanos a cargo de los humanos porque creí que tendrían más compasión. Parece que fue un error."

Naruto simplemente se alejó. Se detuvo junto a un todo-terreno, abrió la puerta, subió y cerró de golpe. La otra puerta se abrió y Kiba tomó asiento a su lado. Kakashi e Iruka subieron al todo-terreno y volvieron hacia Homeland y Hinata.

Continuará...