Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, realmente ha pasado mucho tiempo desde que actualicé esta historia, pero realmente estoy súper atrasada con este fic, no he podido avanzar lo suficiente como para tener un colchón lo suficientemente grande de capítulos para poder actualizar más seguido o cada semana, la vida pasa y me enfoco más en otras historias, perdón por eso, pero espero que les guste, y no se preocupen, ya pronto va a comenzar lo scorily :)
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en decirme, y yo con gusto lo corregiré 💖
Un nuevo día había alcanzado a Lily en el apartamento de Ted, la joven se alejó agitada cuando el despertador comenzó a sonar indicando que se le haría tarde para llegar a la universidad, pero su novio continúo besando su cuerpo, enviando inmensas sensaciones de placer.
—Tengo que irme, Teddy –gimió cuando él volvió a adentrarse en ella.
—No es tan necesario, puedes llegar a tu segunda clase –se empujó de nuevo a su interior, arrancando la queja de que tenía que marcharse.
Lily se acomodó a horcajadas sobre él, moviéndose rápidamente, haciéndolo sonreír encantado, era simplemente hermosa, tenerla desnuda sobre él, debajo de él o a su lado, era una sensación inexplicable, estaba loco por ella, no entendía como había pasado todo ese tiempo sin ella.
Se inclinó hasta él, para besarlo mientras las manos del hombre fueron hasta sus pechos y comenzó a masajearlos, provocando un gemido en sus labios.
—Te amo –susurró dulce cuando se acomodó junto a él.
—Y yo a ti –se giró hasta ella, besó su frente e hizo que se acurrucara contra él.
—En serio tengo que ir a clases, Ted –comentó, pero cerró los ojos y se acomodó mejor.
La seguridad y el calor que Teddy le proporcionaba era tan fuerte, que la mayoría del tiempo no quería apartarse de él, como esa mañana, por un momento pensó que tendría que ser arrancada de su lado, pero en un instante, recordó algo que le hizo ponerse de pie de un salto.
—Vaya, eso es determinación –se burló Teddy, alegre.
—Lo sé ¿no te molesta que use tu ducha, o sí?
—Claro que no, vamos, date una ducha rápida y ve a tus clases.
—Qué bueno es ser maestro, no siempre tienes clases a primera hora.
Lily avanzó hasta la ducha, en ese momento tenía mucha prisa por llegar a la universidad, era una extraña sensación que le oprimía el pecho.
—Luces hermosa –aduló Ted recostado en la cama.
—Vamos, no es momento de adulación –sonrió divertida.
—Yo solo estaba diciendo un hecho real.
—Pues ahora no, Ted.
Fue hasta él, y aunque lo besó apasionada, se alejó rápidamente.
—M—
Se quedó de pie antes de ir directamente a los estantes en busca de los libros que necesitaba, pero el cabello castaño no correspondía a la señora Pince, no podía creer que la universidad había cambiado de bibliotecaria, así que se acercó, pondría a prueba sus conocimientos sobre esa hermosa y gigante biblioteca y la ubicación de sus libros.
—Disculpa –habló unas octavas más arriba, demostrando su irritación.
La persona detrás del mostrador se levantó, no era una mujer, se trataba de un chico de cabello castaño, ojos azules y un rostro totalmente hermoso, normalmente hubiese pensado que era un actor o modelo, pero ahora sabiendo el submundo que existía, tuvo que preguntarse si era siquiera humano.
—Lo lamento ¿qué ocurre? –Preguntó él en un tono tranquilo.
—Yo, estoy buscando unos libros –sonrió tontamente.
—Bueno, viniste al lugar correcto –extendió los brazos, para señalar los libros que había a su alrededor.
—Sí, que bueno, por un momento pensé que esto era una bisutería o algo por el estilo.
—Sí, fue un muy mal chiste –admitió el castaño –pero dime ¿en qué puedo ayudarte? ¿Libros de qué tema en específico?
—Ah, bueno, de eso no tengo mucha idea realmente, por eso buscaba a la señora Pince, ella sabe el nombre de todos los libros en esta biblioteca y sobre qué tratan, así que…
—Bueno, podemos comenzar si me dices la temática o el tema de interés que estés buscando –le regaló una sonrisa amable.
Se quedó observando al joven, que mantenía esa actitud servicial, por un segundo recordó las palabras de esa mujer "Si nos ves, te vemos", ¿ese chico era algo del submundo? Después de todo tenía esa clase de atractivo que solo podía ser sobrenatural, además ¿era casualidad que en cuanto ella se enterara de los Kredator y lo que pensaba ángeles un chico así apareciera como encargado de la biblioteca? Suspiró, posiblemente se estaba volviendo paranoica, pero desde que Malfoy mencionó que iba a necesitar protección, y con todo eso, no sabría que pensar.
—Bueno, realmente no sé en qué categoría esté pero dime ¿sabes algo sobre el término Kredator? –sonrió.
—La verdad es que no ¿es de algún juego o algo de moda? –Frunció el ceño un poco confundido.
—Ehm, no –soltó.
—Ah, es que no quiero parecer ignorante con esas cosas modernas –se llevó la mano al cuello.
La mirada de Lily fue hasta el músculo que incrementó el tamaño, sin duda era un espécimen bastante agradable a la vista, y su actitud amable incrementaba su atractivo, y por alguna razón, creyó que podía confiar completamente en él.
—Pues, posiblemente esté mezclado con algo de los ángeles.
—Ángeles ¿qué tipo de ángeles te llaman la atención? –Sonrió.
—En realidad ninguno, quizás algunos libros sobre almas y ya sabes, reencarnación.
—Posiblemente encuentres algo más general en los libros de religión.
—Genial –sonrió –dime ¿en dónde los encuentro?
—En la biblioteca principal del Vaticano –sonrió divertido.
—No es gracioso, lo digo en serio.
—Después de la guerra de la fe, los libros religiosos fueron quemados por la sociedad civil, así que lo único que queda de libros de religión los encontrarás en el Vaticano, o alguna iglesia clandestina.
—Las iglesias no son clandestinas –sonrió Lily.
—Pero lo único que encontrarás ahí es un lugar para orar, no un libro que pueda usarse para dominar la mente del débil para esclavizarlo mediante su fe.
—Oh –la pelirroja frunció el ceño de nuevo y desvió la mirada al suelo –quizás debí prestar más atención a mis clases de historia.
—Posiblemente debiste –admitió.
—Dime ¿tú prestaste atención a eso en tus clases de historia?
—La historia sobre la guerra de la fe nunca ha sido mi fuerte, lo siento.
—No, está bien –suspiró.
—Posiblemente en algún libro de metafísica pudieses encontrar algo de lo que buscas.
—Dudo que la metafísica hable sobre los Kredator –observó al chico.
—No, pero dijiste que te interesaba eso de las almas y no sé qué más.
—Es cierto –suspiró –dime ¿dónde puedo encontrarlos?
—Sígueme –le sonrió.
El joven salió detrás del mostrador, dejándole ver a Lily que tenía realmente un cuerpo bastante musculoso, sus ojos olivo no se apartaron del trasero del joven hasta que se giró y solo pudo ver otra parte de su anatomía, se puso un poco roja.
—Aquí están, si necesitas ayuda, puedes llamarme, pero no debo abandonar mi lugar de la puerta –sonrió.
—Gracias, en serio.
—Me alegra ser de ayuda –se encogió de hombros.
—La señora Pince hubiese sido de más ayuda, pero bueno ¿qué puedo hacerle?
Se entretuvo buscando entre los libros, así que él se alejó sin perturbar su pronta concentración al respecto de lo que buscaba, ni siquiera se fijó la hora.
—X—
Teddy observó a su alrededor, Lily no estaba sentada con sus amigos, así que decidió buscarla, desde que Scorpius había sido lo suficientemente idiota y traidor como para contarle sobre los kredator, no estaba del todo segura, y menos alguien como ella, con esa mente tan curiosa, su despreocupación y actitud impulsiva.
Cuando recorrió la mayoría de lugares posibles se detuvo, se golpeó la frente y avanzó hasta la biblioteca, ya que él no había podido darle una buena respuesta al respecto de qué eran los kredator y las almas comunes y las almas gemelas, suponía que iría a la biblioteca a buscar en los libros.
Los libros de religión habían sido prohibidos hacía bastantes años, el único lugar donde podían encontrarse era en el Estado de la Ciudad del Vaticano, que tenía autonomía completa y un decreto especial que les permite seguir existiendo.
Cuando cruzó la puerta, le extrañó no encontrar a la señora Pince, abandonar la entrada era estrictamente prohibido en la universidad a menos en horario escolar, así que le sorprendió, avanzó hasta el área de estudio, la joven estaba sentada y un chico estaba de pie a su lado, aunque inclinado sobre lo que ella estaba leyendo, su mano estaba sobre el libro, señalando una parte.
—Lily ¿todo bien? –Preguntó serio.
—Ah, Profesor Lupin –sonrió el chico levantando la vista.
—Hola Jarvis –sonrió Ted, tranquilo –se me hizo extraño encontrar la entrada vacía, debí suponer que tu tía no estaría el día de hoy.
—Hasta alguien como ella tiene que descansar –comentó el castaño de ojos azules, en un tono amistoso.
—Suponiendo que sea humana –comentó Ted, haciendo que Lily se tensara ¿en serio? Jamás había pensado en que la señora Pince pudiese ser alguien del submundo.
—Ah, muchas gracias por la ayuda, firmaré la tarjeta para el préstamo de estos libros, ah…
—Jarvis Whisp –comentó, alejándose rumbo al mostrador –y ¿cómo está tu tarjeta?
—Como Lily Luna Potter –comentó.
—Bien –comentó distrayéndose.
La mirada de Ted se posó en la pelirroja, que seguía viendo al castaño con cara de boba, la mayoría de las chicas que conocían a Whisp coincidían que era un tipo agradable y guapo, así que supuso que Lily no sería le excepción.
Que fueran almas gemelas, no significaba que no tenían ojos para nadie más, aun podían encontrar a otras personas atractivas y en algunos casos, sentir cierta atracción, pero Ted no podía entender la razón.
—Cuando saliste de mi cama esta mañana completamente desesperada, pensé que era porque tenías alguna clase de trabajo importante o examen, no esto.
—Vamos, Ted –suplicó –en serio, necesito comprender qué ocurre, por qué tuve ese sueño de Scorpius Malfoy arrojándome a la muerte.
—Lily, lo mejor para nosotros es que nos mantengamos alejados de él y su mundo, eso nos garantizará una vida larga y feliz.
—Claro ¿y quién nos asegura de que él no aparecerá un día y me matará? –Negó –tengo que asegurarme de que eso no pase, ni en esta ni en ninguna otra vida ¿comprendes?
—Quieres matarlo –comentó sorprendido.
—Tiene que haber alguna forma.
Avanzó a grandes zancadas hasta el mostrador, Jarvis ya había terminado la tarjeta, así que sujetó el lapicero y firmó, dejando su credencial de estudiante sobre el mueble y salió sin esperar a su novio.
—Se ve que tiene un carácter fuerte –se burló Jarvis.
—Sí, bastante fuerte, es algo que jamás cambia –soltó distraído.
—Dime ¿no es en contra de las normas salir con estudiantes? –Cuestionó el chico, guardando la credencial de Lily.
—Ella no es mi alumna.
—El reglamento establece alumnos y profesores, pero se da a entender que eso aplica aun y cuando uno no de clases al otro.
—Por fortuna, no seré profesor por mucho tiempo aquí.
—Pues buena suerte con ella, Teddy.
El castaño se concentró en hacer los pendientes que tenía, así que él pudo salir de la biblioteca sin decir más y seguir a su novia, pero parecía que había desaparecido, no quiso alarmarse, si hubiese sido algo malo, habría gritado, podía casi jurarlo.
Avanzó tranquilo hasta el edificio central, para encerrarse en el aula de profesores, para evitar que algún alumno lo detuviera con excusas tontas, por lo regular solo alumnos dedicados lo buscaban en aquel lugar.
Ted dio un paso preocupado hasta la pelirroja frente a él, habían estado discutiendo sobre las investigaciones que seguía haciendo, y de la nada se había casi desvanecido, le sonrió dulce cuando la sujetó.
—Me gustan tus brazos, me siento segura –murmuró.
—Lily ¿todo está bien? –Cuestionó.
—Todo bien, estoy bien, quizás me brinqué el desayuno –sonrió.
—Desde hace tres meses ¿cierto?
—Ted, no quiero discutir sobre…
—Tienes que olvidarte de eso, te lo suplico.
—No entiendo ¿por qué? Creí que te dejaría más seguro si realmente nos deshacíamos de él, que no pudiese seguirnos en más vidas.
Él la observó, aunque realmente se veía como una propuesta tentadora, no estaba muy seguro de que eso fuese a funcionar, los Malfoy eran los encargados de los castigos a las infracciones sobre lo que ella estaba buscando.
—Dime ¿no te llama la atención? –Preguntó Lily.
—Sin duda suena como un sueño –aceptó –pero no estoy muy seguro, Lily, es bastante complicado, y sabes que tanto interés en eso, sin duda te traerá problemas.
—Tonterías –sonrió y se alejó de él –tengo que ir a casa.
—Te llevaré, no me confío que llegues a salvo si te vas así, y quiero estar seguro.
—Bien.
Ted observó de vez en cuando a Lily que se fue quedando dormida en el trayecto, una vez que fue hasta la casa de los padres de Lily, regresó hasta la Torre, tenía que hablar con Scorpius, aunque no quisiera hacerlo.
—Vaya, sin duda se está poniendo de moda esto –se burló una mujer, que lo hizo girar.
—Necesito hablar con Scorpius –comentó.
—El jefe está ocupado –se encogió de hombros.
—Es sobre Lily, dile eso y aceptará a verme de inmediato.
La chica tomó su radio y se alejó, no tardó ni treinta segundos en volver.
—Te lo dije –sonrió y avanzó.
—En realidad ha dicho que no le interesa el tema –comentó –que te marches, antes de que autorice que los maten.
—Realmente dudo que él dijera eso –informó.
—Pues bienvenido a la nueva realidad, ahora márchate, chico bonito.
