Capítulo 10: Y él estaba buscando


Alphonse Elric no creía que Edward estaba vivo.
Él lo sabía. Para él, era uno de esos hechos de la vida.

Cuando despertó, con diez años de edad, y se dio cuenta que le faltaban seis años de su vida, lo primero que había hecho fue buscar a Edward. Ed sabría que había pasado. Incluso si Ed también era seis años mayor a lo que debía ser, sabía que Ed no lo miraría con esas extrañas miradas de compasión que todos parecían tener a su alrededor.

Le dijeron que Ed estaba muerto. ¿Cómo pudo ser? Al había preguntado en perplejidad. ¿Qué le paso?

Nadie sabía. La falta de información enfurecía a Al más que nada. Si no había cuerpo, ¿cómo podían decir que su hermano estaba muerto? Ellos afirmaban haber conocido a Ed por seis años más que él, pero parecían olvidar una cosa importante sobre su hermano. Ed simplemente no moría. Si se había ido, había una razón para ello.
Pero si no había cuerpo, entonces él volvería.
Ed siempre volvería con Al; era tan simple como eso.

Tal vez fue entonces cuando empezó a pensar en los demás subconscientemente como "Ellos", clasificándolos como las personas que no sabían. Abuela, Winry, Maestra, la desconocida mujer llamada Rose, los soldados que seguían apareciendo para "ver como estaba"; todos ellos estaban agrupados en su mente.

Ellos se rehusaban a hablarle de Ed. Ellos lo observaban tristemente cuando pensaban que no estaba mirando, perdidos en alguna tragedia de la cual no le dirían. Ellos no escucharían cuando él les decía que Ed seguía vivo.

Lentamente, minuciosamente, Al recolecto información acerca de los años perdidos. Encontró imágenes de su hermano con una armadura, pero no imágenes de si mismo. ¿Dónde estaba él? ¿La transmutación fallida de alguna manera lo hizo desvanecerse por completo? ¿Y por qué su hermano pasó tanto tiempo con la persona vistiendo la armadura?

Al empezó a hacer preguntas. La siguiente vez que los soldados vinieron de visita: sus nombres eran Maria y Danny, y siempre pretendían que no eran soldados, los acorralo.

Saben algo, ¿verdad? había demandado. Las generalizaciones no lo llevarían a ningún lugar; sabia esto de sus interrogatorios previos, así que salto directo a las preguntas. ¿Quién es la persona usando la armadura con la que veo a Hermano en todas las fotos? Entonces, porque sabía que siempre ponía a la gente nerviosa, permitía a su voz temblar y vacilar. ¿Acaso Hermano... me reemplazo?

Maria y Danny intercambiaron una mirada, y la familiar expresión de culpa y lastima estaba en sus ojos.
Finalmente Danny se quebró (Al sabía que cedería, Danny era demasiado bueno) y le dijo. Al había pasado los últimos seis años como un alma en una armadura, transmutado por Edward.

Más que nada, eso solo había incrementado su hirviente ira hacia todos Ellos, e incremento su confianza. Su hermano había tenido éxito en tan asombroso logro alquímico, ¿y podían caminar por ahí con caras de culpa, pretendiendo que estaba muerto? Si su hermano realmente restauro su cuerpo exitosamente, ¿cómo siquiera podían considerarlo tan débil como para morir antes de ver a Al?


Al paso las siguientes semanas contemplando lo que había aprendido. Sabia, sin duda alguna, que su hermano había intentado -y logrado- transmutación humana, y que él era la prueba viviente. Ahora que sabía esto, estaba reconfortado que las extrañas diferencias que había estado notando sobre su cuerpo últimamente no eran producto de su imaginación; estaba genuinamente cambiado.

Al se encerró en el baño, se desvistió, e inspecciono su cuerpo cuidadosamente frente al espejo.
Maravillado, Al recorrió con sus manos sus brazos y pecho, súbitamente dándose cuenta, Soy la más grande creación de mi hermano. Al inspecciono cuidadosamente cada pulgada de si mismo, buscando defectos. Con una especie de excitado asombro, encontró detalles de su cuerpo que eran muy diferentes a lo que recordaba.

Oh, todo funcionaba apropiadamente, ese no era el problema. Pero había pequeños cambios, como el hecho que algunas de sus pecas parecían haberse desvanecido (aunque realmente no esperaba que Ed recordara la exacta ubicación de pecas en lugares como la parte superior de sus muslos). Además, la forma de sus lúnulas eran mucho más pronunciadas de lo que habían sido.

Fascinado por estos descubrimientos, continúo con su inspección, y se asombró en descubrir varios "errores" no tan pequeños.
Al noto que no tenía huellas dactilares. No sabía si esto era un descuido por parte de Ed, o si al momento de la verdad las huellas dactilares no habían estado en lo alto de la lista de prioridades de Ed, pero las puntas de sus dedos eran extrañamente lisas. Una inspección más cercana mostraba que la base de sus pies eran similarmente inclasificables. Bueno, si era entre tener huellas dactilares o riñones que funcionaban, Al tomaría los riñones cualquier día.

Escudriñando su boca revelo el hecho que Ed había emparejado sus dientes por él, lo cual era bastante agradable.

Al no estaba seguro, pero tenía las sospechas que sus pestañas eran un poco más largas, y que sus ojos eran de un gris más claro del que habían sido.

Lo que le paso a su cabello, era bastante curioso. En sus recuerdos, su cabello era un rubio oscuro bastante uniforme, varios tonos más oscuro que el de Ed. Por alguna razón desconocida, su cabello realmente resaltaba, casi marrón en las capas de abajo a hebras doradas brillantes en la parte superior. ¿No hubiera sido más fácil limitarse a un solo color?

La forma de su polla también era bastante diferente a lo que recordaba, aunque tenía sentido; difícilmente Edward tendría una imagen vivida en su mente de como el pene de su hermano lucia. Al rió silenciosamente para si mismo. No le importaba tanto.

La nueva forma era tan buena como la anterior, supuso.

De alguna forma, todos estos cambios hacían a Edward mucho más real para él, más humano. Cualquiera podía cometer errores, y las pequeñas imperfecciones de su cuerpo solo reforzaban lo duro que su hermano había trabajado para hacerlo perfecto. Mirándose al espejo, Al se sentía cercano a su hermano. Esta imagen de él fue la que Ed había tenido en su mente. Cierto, era algo idealizada, una ligeramente incorrecta versión de quien Al había sido, pero era como Ed lo había visto. Sentía que mirando a su cuerpo, podía ganar acceso a la mente de su hermano.

Incluso sus facciones estaban ligeramente cambiadas, noto Al, cuando dio un paso atrás para verse al completo. Ahora que sabía buscar las diferencias, podía ver que el parecido con su madre era un poco más pronunciado, lo cual hizo a Al inexplicablemente feliz, al igual que su clara similitud con Ed.

En general, decidió, estaba muy orgullo de su hermano. El único problema evidente que podía ver era la edad, y eso era algo que no podía entender. ¿Por qué Ed había sustraído su edad?

Dado que había estado en la armadura y no había crecido visiblemente, ¿acaso Ed inconscientemente aun lo veía como de diez años, y por ende había creado un cuerpo de diez años para él? ¿Había sido esto una decisión consciente por parte de Ed, no lidiar con las complejidades de darle más edad a Al en su imaginación, y en su lugar ir a lo seguro y crear un cuerpo del cual tenía una imagen clara en su mente?

Pero más que nada, lo que más lo molestaba eran sus recuerdos perdidos. En su mente, no había siquiera un gran espacio en blanco donde sus memorias deberían estar. Todo lo que tenía era la memoria de la transmutación yendo horriblemente mal, un momento de desorientación, y luego despertar en un hospital. El conocimiento de sus memorias perdidas era lo que más le molestaba.

Al no podía concebir una situación donde su hermano manipulara su mente adrede. El pensamiento era simplemente ridículo, lo cual dejaba solo una opción.

Ed había fallado. De alguna manera, cuando transmutaba su cuerpo, Ed simplemente no había sabido como implantar las memorias en su nuevo cuerpo, o había intentado sin tener éxito. Eso, más que nada, entristecía a Al. Cuando Ed encontrara su camino de vuelta, ¿qué le iba a decir?

Los otros errores eran divertidos: Al podía imaginarse burlándose de su hermano sobre una obsesión con pestañas o algo similar. Pero la pérdida de memoria no lo era. Al sabia, sin duda alguna, que Ed lo vería como el peor tipo de fracaso e insuficiencia de su parte y que Ed se culparía.

Eso, más que nada, llevo a la decisión de Al. Las memorias podían ser irrecuperables. Pero hasta que Ed regresara, Al haría todo lo condenadamente posible por aprender todo lo que pudiera sobre lo que sucedió. Sonsacaría información a todos los que pudiera, desenterraría cada historia, foto y documento, así cuando Ed finalmente regresara, Al sería capaz de sonreírle y pretender que recordaba casi todo. Después de todo, un par de inexactitudes aquí y allá eran esperables.

Cualquier cosa era mejor que decirle a su hermano que se había equivocado, que la que era probablemente la más asombrosa e importante transmutación de su vida era menos que perfecta.


El problema era que tuvo poca o nula colaboración de la gente a su alrededor.

Nadie parecía dispuesto a decirle mucho de nada sobre esos años perdidos.
Aparentemente, tenían miedo de que hiciera algo tonto, como suicidarse en un intento de resucitar a Ed. Al trataba de ser razonable. Después de todo, explicaba, no había razón para resucitar a Ed, ¡ya que Ed no estaba muerto en primer lugar!

Como regla general, eso mataba la conversación. Quien fuera con quien estuviera hablando, ya fuera Rose, o Maestra, o Winry, o incluso Sig y Pinako, quedarían silenciosos, con una expresión triste en sus caras. Después de un momento, tratarían de explicarle gentilmente a Al que Ed no iba a volver, o murmurar un poco entusiasta "sí..." o "Espero que tengas razón..."

Era increíblemente frustrante, por no mencionar solitario.

Al se preguntaba a veces si lo culpaban por la desaparición de Edward. Nadie sería tan insensible de decir algo así, por supuesto, pero Al aún se lo preguntaba.

Con todo, la combinación de su escepticismo, pena, y la súbita brecha de edad sirvió para separar a Al de la gente que más hubiera amado. Él aun los amaba, por supuesto, pero no podía evitar sentirse traicionado en nombre de su hermano. ¿Cómo podían haberlo dado por perdido tan rápidamente?

Y, un poco placentero pensamiento trepaba la mente de Al, si algo así fuera a pasarle a él, ¿se habrían rendido tan fácil también?

Rose finalmente hablo. No sabía tanto sobre la vida de Ed, pero había sido la última en verlo. El problema era, explicaba, esas memorias eran muy nebulosas, y no estaba segura de lo que había pasado, o donde. Pero Rose le dijo sobre la rebelión de Lior, y lo que Ed había hecho, y sobre Cicatriz y los militares y todo un montón de gente cuyos nombres Al no sabía.

Todo mientras tenía en brazos a su bebé, y Al tenía la sospecha que ella deseaba que fuese de Ed. Esa noche, Al oyó la estridente pelea entre Rose y Winry, y podía distinguir algunas palabras: "¡no deberías alentarlo!" "Tiene derecho a saber..."

Eso, más que nada, le aseguro que la extraña historia que Rose había contado estaba basada en la verdad. De otra manera, a nadie le hubiera importado que él la supiera. Armado con conocimiento y un nombre, Al se dirigió a Central.


Se preparó para el encuentro cuidadosamente. Paso horas estudiando las fotos de Ed, notando los detalles, hasta que finalmente consiguió la imagen que quería. Cuando emergió de su habitación, vestido por primera vez con su nuevo estilo, no estaba preparado para las miradas.

La gente lo miraba. Podía sentir sus ojos en él todo el tiempo mientras caminaba por las calles, podía oír sus susurros detrás de él. Al principio se sintió ligeramente acomplejado, pero pronto enderezo su espalda con orgullo. Su largo cabello rebotaba contra su espalda, y el abrigo rojo ondeaba dramáticamente, y él sabía que Ed también había caminado así.

Nadie olvidaría a su hermano. Cada paso que daba era una re-afirmación de lo que él sabía.
Algún día, Ed regresaría, y hasta entonces, mantendría la imagen de Ed, su leyenda, viva en el pensamiento colectivo.

Al entro a la Sede de Central, ignorando las miradas con una confianza que no sabía que tenía. Solo le tomo unos minutos llegar a la oficina que estaba buscando.

Toco la puerta y entro, un par de minutos antes de su reunión.

Roy Mustang había sido el oficial en jefe de su hermano, y su reacción fue todo lo que Al había esperado.

Por un momento, el soldado se quedó helado, viendo a Al, su cara blanca como si hubiera visto a un fantasma. Al siguiente, Mustang arrastro a Al violentamente hacia la habitación, dando un portazo detrás de él.

— ¿Estas demente?— siseó, sacudiendo a Al por los hombros — ¿Que estabas pensando, caminando por ahí vestido así? ¿No sabes que tu hermano es un hombre buscado?

—No— dijo Al fríamente, frunciendo el ceño al hombre —No lo sé, porque nadie me dice nada— Su corazón latía mas frenéticamente sobre su pecho. ¿Buscado? ¿Que podría haber hecho su hermano?

Mustang se apartó, y paso una mano distraída por el cabello, y aun así Al pudo ver la mirada que le lanzo por el rabillo del ojo. Sí, Mustang tenía la misma mirada que los otros tenían: culpa, tristeza, y Al no estaba por encima de jugar con ellas para conseguir lo que quería.

Mustang se compuso, y volvió para sentarse tras su escritorio. Hizo un gesto, y Al se acomodó en uno de los sofás.

— ¿Por qué es buscado?— Al lanzo la pregunta de apertura.

Mustang tenía dificultad para encontrar su mirada —Se lo cree responsable de la destrucción de Lior, y del asesinato de novecientos soldados.

El pensamiento era tan ridículo, que Al ni siquiera se sintio enojado ante la acusación. ¿Su hermano, asesinando? Ridículo. —Usted era su comandante en jefe. Debe saber que él nunca haría eso.

—Lo sé— Mustang dijo firmemente. —He presentado la prueba en mi posesión, con el interés de limpiar su nombre. Pero solo fue suficiente para que consideraran que tal vez él no es el responsable.

—Bueno, — Al estaba confundido —será mejor que hagamos al respecto, ¿cierto? Sería realmente tonto para mi hermano volver y encontrar este desastre, ¿no es así?

Mustang guardo silencio por un momento, y Al espero. Ahí venia, la charla "él no va a volver".

—Considera esto, — dijo Mustang finalmente —Si el caso de tu hermano fuera revaluado, propiciaría a investigaciones. Investigaciones que, — lanzo una mirada filosa a Al —podrían eventualmente guiarlos a ti. Créeme cuando digo que tu hermano preferiría ser recordado como un asesino en masa, a que pasaras el resto de tu vida en un laboratorio.

Al se heló, solo ahora dándose cuenta de las implicaciones de su vida. Si la milicia sabía que era el producto de transmutación humana... aun así — ¡Mi hermano va a volver!— dijo Al acaloradamente.

Si tu hermano vuelve, esperemos que tenga algo que decirnos sobre lo que paso que ayude a limpiar su nombre.

Al fulmino con la mirada al soldado — ¡Tú también! ¿Por qué crees que está muerto? ¿Cómo puede pretender conocer a mi hermano, cuando cree que él me dejaría tan fácilmente?

Mustang lo miro, y otra vez, Al podía ver la profunda culpa en sus facciones —Alphonse, el ultimo día que lo vi, sabía que Acero estaba dispuesto a sacrificar su vida por tu bien, y sabía que había una gran posibilidad de que sería necesario. Lo deje ir, y solo tu regresaste— El dolor estaba en su voz, y Al de repente se sintió bastante incómodo.

No era culpa de Ellos que no conocieran a Ed lo suficiente bien para saber que volvería, pensó Al para si mismo. En todo caso, estaban sufriendo más que él, pensando que Ed se había ido.

—Entonces, — Mustang aclaro su garganta, regulando su tono —Creo que ahora entiendes porque no puedes merodear usando esas ropas.

Al sonrió ligeramente, y asintió —Veo porque debería dejar de usar esta ropa. Pero no lo voy a hacer. — No dejaría que olvidaran a Ed —Y encontrare a mi hermano.

Mustang lo miro, pero al mismo a través de él, y Al supo que estaba recordando a Ed. Finalmente, Mustang bajo la vista, y se reclino pesadamente en su silla.

—Ustedes dos siempre estuvieron dementes— murmuro tristemente. Abruptamente, recobro control de si mismo, y observo a Al, emociones escondidas una vez más tras una máscara profesional —Te deseo suerte, Alphonse— dijo gravemente.

Sí, Al pensó triunfalmente. Esto funcionaria.
—Ayúdeme— rogo gentilmente —Hábleme de mi hermano.

Mustang lucia como si fuera a resistirse, así que Al se acercó al escritorio y se inclinó, viendo directamente al ojo de Mustang —Sabe que perdí mis recuerdos. A menos que me ayude a averiguar lo que paso, ¿cómo siquiera puedo saber de donde traer a mi hermano?

La combinación de ruego, el parecido, y la ropa hicieron su trabajo.
Mustang aparto la mirada, dolido, y Al sabía que el hombre no le negaría nada que no pudiera darle. Una parte de él se sintió mal de explotar la culpa de Mustang, pero Al sofoco el sentimiento. Era lo mejor, se dijo a si mismo. Si nadie cooperaba, tal vez nunca encontraría a Ed, y si encontraba a Ed, dejarían de sentirse tan culpables sobre él.

Así que se sentó en silencio y escucho mientras Mustang le decía acerca de su salvaje y joven subordinado que había sido el Alquimista de Acero.

Esa noche, Al empezó su primer cuaderno sobre su hermano. Pacientemente escribió los detalles, tratando de capturar quien había sido su hermano para el Coronel.

También hizo una lista de gente que Mustang había mencionado, resuelto a interrogarlos también.

Al día siguiente comenzó su investigación basado en la populares series de ficción que Mustang le había señalado, sobre las aventuras del Alquimista de Acero, y comenzó una de muchas estadías en bibliotecas, excavando por recortes de periódicos.


Y así comenzó su viaje a través de Amestris.
Prácticamente a cualquier lado que iba encontraba historias, y sus cuadernos se llenaban rápidamente.
Muchas historias contradecían entre si, y él no era felizmente bienvenido en todos lados.

Algunas personas creían que Ed era realmente responsable por la masacre en Lior. Otros pensaban que era un complot de la milicia para desacreditar al heroico Alquimista del Pueblo.

En algunos pequeños fuera-del-mapa lugares preguntaban, "¿Que masacre?"

Extrañamente, mientras más tiempo pasaba merodeaba por ahí en la ropa de Ed, más la gente creía que él tenía razón, y que Ed podía realmente regresar algún día.

A menudo eran solo cosas pequeñas, como Winry comentando que el automail de Ed estaba definitivamente arruinado, y reflexionando cuanto debía haber crecido, pero cada comentario como esa le daba a Al una ráfaga de triunfo.

A medida que el tiempo pasaba, la gente alrededor de él empezó a tener más esperanza, pero Al empezó a pelear con la duda.
Era casi aterrador, a veces, lo mucho que la gente parecía querer creer en él, en querer a su héroe devuelta. Tanta gente inspiraba su esperanza en Al, basada en nada excepto habladurías y sus convicciones, y Al encontró su confianza casi preocupante. ¿Y si estaba equivocado? ¿Y si esto era nada más que una expresión de su propio deseo?

Y si todos estaban hablando de ello, y pensando sobre ello, ¿entonces porque no aparecía siquiera un indicio del paradero de Ed? Dentro de poco, Al se quedaría sin lugares donde buscar.

Al siempre aplastaba esos pensamientos rápidamente, pero aún estaban en él, volviéndose progresivamente más preocupantes.

Hasta la noche del sueño.


Al a menudo soñaba sobre su hermano. A veces eran sueños que sabía estaban basados en historias que la gente le había dicho, usualmente presentando a su hermano ruidosamente causando problemas en algún pueblo. Estos sueños invariablemente dejaban a Al con un sentimiento agridulce al despertar, porque no importaba cuanta gente le dijese esas historias, él sabía que había pequeños huecos en los cuentos. Los huecos describiendo las veces que Al y Ed habían estado juntos a solas, y no había nadie para decirle como había sido Ed entonces.

Pero había otros sueños, unos borrosos donde siempre miraba a Ed desde arriba, y lo dejaba inseguro sobre si eran solo su propia hiperactiva imaginación, o realmente algún remanente de su memoria perdida.

Este sueño era diferente. Era muy borroso y difuso, pero Ed aparecía en él. Ed, como Al nunca lo había visto o imaginado antes. Este Ed era mayor, y tenía su cabello atado en una simple cola de caballo, mientras sus ropas eran apagados blancos y marrones. En el sueño, Al le estaba hablando, aunque más tarde no pudo recordar de que habían hablado. Lo que más recordaba cuando despertó fue el aura de depresión alrededor de su hermano, la manera que su sonrisa era poco entusiasta, y como sus hombros se desplomaban, movimientos tiesos. Despertando de golpe, Al tomo el cuaderno más próximo y rápidamente escribió todo lo que podía recordar. Deprimentemente, no era mucho, difícilmente más que un revoltijo de palabras desconectadas, pero Al se encontró a si mismo energizado a mas no poder.

No sabía de donde había venido el sueño, pero estaba seguro que significaba algo.
En algún lado, muy lejos, Ed estaba vivo, y tratando de encontrar su camino a casa. Al redoblo sus esfuerzos, lleno de una nueva convicción.


Nota de traductora:

"El pensamiento era tan ridículo, que Al ni siquiera se sintió enojado ante la acusación. ¿Su hermano, asesinando? Ridículo."

Homúnculos: Am I a joke to you?