Ser humano
Lily y Sev charlaban en el Refugio de la Princesa en presencia de Jack.
-¿Te llega? – le preguntó ella - ¿Damos el tema por zanjado?
-Vale.
-Entonces volvamos al principio de la conversación, que es lo que realmente importa ahora. Que sepas que lamento mucho que haya tenido que ser aquí y hayas tenido que entrar en mi cuarto. Antes de que llegaran Remus y Cecile la he tenido buena con mis padres porque quería estar presente cuando te lo dijeran, no por mí, sino por ti, y me lo han prohibido tajantemente. Yo sabía que esta noche ibas a necesitarme, al menos para ponerte bien conmigo y quitarte una preocupación de la cabeza, y al final te han obligado a subir aquí a estar conmigo siendo doloroso para ti.
-Estabas en lo cierto.
-Para que veas que el criterio de mis padres no siempre es el más acertado.
-Desde luego que no, tu padre no consideraba conveniente que hablara hoy mismo de mi madre con Jack y yo necesitaba saber ciertas cosas con urgencia.
-Porque mis padres no te conocen tan bien como nosotros, hacen las cosas según su propio criterio, y no sólo eso, se enteraron de todo el lunes. Si necesitas consejo, mejor déjate guiar por quienes te conocemos bien y llevamos meses planeando cómo queríamos hacer las cosas.
-Claro…
-Pues lo dicho, volvamos al principio de la conversación. ¿Cómo estás?
-Encajando el golpe, me va a costar asumirlo.
-Claro que sí, tómate todo el tiempo que necesites. Atiende a tus propios sentimientos en cada momento y déjate guiar por ellos, no los traiciones, el corazón nunca se equivoca.
-Es lo que estoy haciendo.
-¿Piensas que te va a durar mucho el enfado con tu madre?
-Eso creo. Dudo mucho que vuelva a casa, ya no sólo por esto, sino por cosas que he hablado con ella esta tarde.
-Lo comprendo, pero al menos has de perdonarla. Perdonar es muy curativo, Sev, ya lo viste con Sirius y James, qué gran alegría y qué buen amigo te has ganado, más que un amigo, otro hermano.
-Cierto.
-Siempre has tenido muy buena relación con tu madre, ella hizo las cosas lo mejor que supo. ¿Puedes contarme sólo una cosa, si la sabes? ¿Habría podido separarse de tu padre? Cuando teníais, ¿qué edad?
-Sí, habría podido hacerlo, cuando yo ya tenía ocho años y medio y mi hermano seis.
-Buf… un año antes de conocerme a mí, la época en que pasabais hambre y te escapabas del colegio muggle.
-Ya.
-Y quizá tú y yo nunca nos habríamos conocido.
-Cierto.
-Pues ahí lo tienes, habrías recuperado a tu hermano pero en unas condiciones muy precarias, tu vida habría mejorado pero quizá la suya no, y me habrías perdido a mí para siempre.
-Desde luego.
-Pues piensa en esas cosas cuando sientas rencor hacia ella. La vida es un ensayo de lo que podría ser, si pasan unas cosas no pueden pasar otras, lo que perdiste por lo que tuviste.
-Tienes razón.
-Y que ese mismo razonamiento te lleve a intentar perder el mínimo de tiempo en este momento de tu vida. Perdona a tu madre cuanto antes para que podáis estar los tres juntos. Vas a estar muy ocupado en verano, aun así apenas vais a veros.
-Cierto.
-¿Cómo la encontraste al llegar a casa?
-Muy desmejorada.
-Comenzando a enfermar.
-Sí, esa impresión me dio.
-Hay que hacer todo lo posible para que no se hunda. Mañana iré a visitarla con tu hermano. ¿Tú vas a estar allí, Jack, enseñándole Oclumancia? ¿A qué hora habéis quedado?
-En principio a las diez por si le cuesta dormirse de noche – respondió Jack - De cualquier modo, Deborah va estar con ella y va a llamarme cuando considere adecuado que vaya.
-¿Importa que aparezca yo aunque estéis a la faena?
-Si ha extraído sus recuerdos no va a poder charlar contigo.
-Entonces considero más adecuado que me esperéis para que tengamos una charla y la anime.
-De acuerdo, así lo haremos.
-Es más urgente que se recupere que aprenda a ocluir.
-Desde luego.
-Tengo una idea – dijo Sev.
-Di – dijo Lily.
-Alice me ha traído poción de sueño. ¿Puedes volver a mi casa un momento y llevarle dosis a mi madre, Jack? Así seguro que duerme.
-Claro, muy buena idea – respondió Jack.
-Si no quiere tomarla, convencedla, al médico muggle le rechazó las pastillas para dormir.
-Bueno, no tiene nada que ver, las pastillas para dormir se toman todos los días y no tienen efecto inmediato a no ser que sean muy fuertes, la poción de sueño es mucho más inocua.
-Cuéntale todo eso para convencerla.
-Que se lo cuente Deborah, que es quien más entiende del asunto.
-Vale.
-Así yo simplemente se la llevo y ya está, vuelvo de inmediato.
-Estupendo. Necesitaréis dosificador.
-Valerie o yo lo convocamos sin problema alguno.
-Que duerma diez o doce horas por lo menos, servidle la dosis sin que sepa cuántas horas va a dormir.
-Así lo haremos.
-Luego me cuentas a qué hora va a despertarse, Jack, para que no vayamos a su casa demasiado temprano – dijo Lily.
-Claro que sí, cuando vuelva de su casa vuelvo a subir un momento y te lo digo.
-¿Estás mejor, Lily? – le preguntó Sev - ¿Te ha sentado bien charlar?
-Desde luego, de maravilla – dijo Lily - ¿Y a ti?
-También muy bien.
-¿Me das un abrazo?
-Claro que sí.
Se levantaron y se abrazaron.
-Te quiero mucho, Lily.
-Y yo a ti, Sev.
-Para siempre.
-Para siempre.
Ambos comenzaron a llorar, Jack los rodeó a los dos y les dijo:
-Vamos… no estéis tristes por eso, pensad en la relación tan bonita que tenéis. Habéis recuperado la amistad, que es la base de todo lo demás, que os lieis o no es lo de menos.
-Cierto, Jack – dijo Sev.
-Tienes toda la razón – dijo Lily.
-Y todavía os quedan muchos años por delante y muchas vicisitudes de la vida por superar juntos – continuó Jack - Seguiréis siendo vecinos aquí y en Hogwarts pase lo que pase, y además colegas allí, nunca vais a estar realmente separados, siempre os tendréis cerca el uno al otro.
-Desde luego – dijo Sev.
-Qué suerte tengo – dijo Lily – No la merezco.
-Sí que la mereces – dijo Sev – Cada uno tiene lo que merece.
-Cuánto más maduro eres que yo, Sev, es increíble – dijo Lily – Llevo casi un año corriendo a marchas forzadas por alcanzarte, y a estas alturas ya pienso que nunca lo conseguiré, es imposible alcanzar la profundidad de tu alma.
-No te atormentes por eso, Lily, todos nos sentimos así con respecto a él – le dijo Jack – Nadie hemos tenido que superar todo lo que ha superado él, por algo es el único alquimista.
-Desde luego.
-Pues ya sabes. A seguir tomando ejemplo de él pero sin colgarte, has de madurar por ti misma, por tus propias experiencias, no por las suyas. Y ahora tienes una buena oportunidad de hacerlo ayudando a superar el trago a su madre. Además, matas dos pájaros de un tiro, porque también le devuelves a él parte de todo lo que ha hecho por ti. La cuidas tú ya que él no puede hacerlo en este momento.
-Claro que voy a hacerlo.
-Muchas gracias, Lily – dijo Sev.
-No, eso ni hablar, no te permito que me des las gracias por nada. Nunca más vuelvas a hacerlo.
-Está bien.
-Gracias a ti por existir. ¿Qué hubiera sido de mí sin ti?
-¿Y de mí sin ti?
-Por suerte, nunca lo sabremos.
-Vamos, ya es suficiente – dijo Jack, dejando de rodearlos – Haced un esfuerzo por calmaros, a Prince no le conviene emocionarse precisamente por esto ahora, demasiadas emociones de golpe.
-Cierto, cierto – dijo Lily.
Ella se separó de él, limpiándose las lágrimas y luchando por recuperarse, Sev también lo hizo.
-¡Ah! Voy a dormir también con Hipólita – le dijo Sev – No te extrañe que mañana por la mañana te la monte si os veis.
-Y con toda la razón, además – dijo Lily – Aguantaré el chaparrón.
-No te doy las gracias porque me lo has prohibido.
-Eso. Vamos, bajad ya, los demás deben estar echándoos de menos.
-Pues sí. Desde que me lo dijeron desaparecí y no he vuelto a estar con todos, aquí hemos subido a escondidas.
-¿Y cuánto hace de eso?
-Bastante más de una hora.
-Buaaah… vaya tela, Sev. Deben estar preocupados, bajad cuanto antes a tranquilizarlos.
-Cierto, debemos hacerlo – dijo Jack – Porque además todavía nos queda por charlar algo en privado a los dos.
-Bueno, tampoco estarán tan preocupados, saben que estoy con Jack, apenas he pasado diez minutos solo justo después de que Sirius me contara lo más gordo, y después los he visto a todos – dijo Sev.
-Sí, pero te han visto llorando un montón, Prince. Si Lily está mejor vamos ya. Te toca pasártelo sola, Lily, no sabes cuánto lo siento.
-Haremos todo lo posible porque la Comunidad vuelva a aceptarte cuanto antes, no vas a estar sola mucho más tiempo.
-Desde luego que no.
-Muchas gracias, chicos – dijo Lily.
Ambos salieron del dormitorio de Lily, se vincularon, bajaron las escaleras y se sentaron un momento a la mesa de comedor.
-¿De qué querías hablarme en privado, Jack? – le preguntó Sev.
-De lo que ha pasado ahí dentro. Ya has podido darte cuenta de que no podéis quedaros los dos solos, ¿verdad?
-Sí.
-Pues ya sabes, en eso no andaban desencaminados sus padres. E incluso con gente, has de estar con ella lo mínimo posible, ahora que ya lo habéis aclarado y te has quedado tranquilo. Por ti, pero muy en especial por ella. Ya has visto lo que te ha dicho, ha construido toda su vida en torno a ti, eres la única razón de su existencia, mientras que tú tienes muchas más. Incluso su idea inicial de ser profesora de Pociones surgió por querer vivir en el castillo contigo cuando tú aspirabas a ser profesor de Defensa. Lo suyo hubieran sido Encantamientos, no Pociones.
-Cierto.
-Así que ya ves, a Lily le queda un largo camino por delante para encontrarse a sí misma, mientras no lo haga no será una pareja válida para ti ni para nadie, porque esa misma relación que ha tenido contigo la reproducirá con cualquier otro chico haciéndose dependiente de él. Es lo mismo que me ha pasado a mí con Lauren, estamos en el mismo punto, Lily y yo nos parecemos mucho. Así que le daría a ella el mismo consejo que voy a aplicarme yo, tomármelo con mucha calma antes de iniciar una relación seria con nadie, construirnos primero como personas individuales y nutrirnos de la amistad mientras tanto.
-Claro. Podéis llevar a cabo el proceso juntos, eso os unirá mucho, crearéis una relación muy sólida. Eres una persona muy válida, y en el aspecto que ya sabes puedes aprender con otras chicas mientras tanto.
-Eso es lo de menos, Prince. Yo soy poco hábil pero muy entregado, por algo Lauren se enamoró de mí.
-Sí, me lo contó y me dijo que te lo recordara y potenciara esa cualidad tuya.
-Lo que te decía, eso es lo de menos, lo difícil es estar a tu altura como persona. Lo que te digo siempre, estás hecho de muy buena pasta, ya ves el trago por el que acabas de pasar y en el último que piensas es en ti mismo. Te preocupas por tu hermano, por Lily, por tu madre, incluso por mí antes que por ti mismo. Lo que ha dicho ella, imposible de alcanzar. Pienso que las mujeres con quienes te quedes definitivamente te serán fieles porque cualquier otro hombre les parecerá poca cosa.
-Vaya…
-He reflexionado mucho sobre el tema por la parte que me ha tocado.
-Pues espero que no sea así, al menos no para Lauren.
-Buf… Lauren menos que nadie, enamorada de ti desde los once años. ¿Ya estás intentando buscarle nueva pareja?
-Sí.
Jack rio.
-No puedes aguantarte, ¿eh? Te puede tu afición a hacer de alcahuete. ¿Puedo saber quién es?
-Sirius.
Jack volvió a reír.
-Vaya… pobre Sirius, se lo va a merendar. Bueno, el sábado verás qué tal están resultando tus gestiones. Va a ser gracioso, los seis. Lauren ha estado conmigo, está contigo y pretende estar con Sirius. Valerie ha estado contigo y con Sirius, la única que se libra es Hipólita, que sólo te quiere a ti.
-Pienso que con el tiempo también podría llegar a enamorarse de Sirius, lo quiere mucho.
Jack rio de nuevo.
-Lo que te digo, un embrollo monumental, a ver si no acabamos todos peleándonos.
Sev también rio.
-Buf… por mi parte no, desde luego.
-No, ni por la mía, pero las chicas… se ponen como gatas en celo… Ellas pueden llegar a ser mucho más maléficas que nosotros en ese aspecto. Como Lauren intente hacerle mucho caso a Sirius, que por otra parte no lo creo estando tú presente, Valerie va a sulfurarse, espera tenerlo todo el verano para ella sola.
-Vaya…
-Mejor si vas avisándola.
-Buf…
Rieron de nuevo.
-¿Y cuándo lo hago? No contaba con verla antes del sábado.
-Ella sí que quería verte, y Deborah. Contaban con visitarte mañana, mientras yo estoy con tu madre y quedan libres. A Valerie le va mejor por la mañana, porque por la tarde quiere estar con su familia, su padre sale más temprano de trabajar, apenas lo ha visto.
-¿Y no tiene que hacer gestiones para el puesto del mercadito?
-Ya lo ha dejado todo solucionado esta mañana porque ha madrugado mucho. Ha ido por los papeles, los ha rellenado, los ha entregado, le han dado la orden de pago, ha ido hasta el banco a pagar guardando cola y ha vuelto al ayuntamiento a entregarlos. Ahora sólo le falta esperar que lo tramiten, una semana le han dicho, y que le asignen un puesto. La llamarán por teléfono y un funcionario la acompañará para mostrarle dónde le toca exactamente.
-Estupendo.
-Por si hay algún ilegal ocupando su lugar y tiene que echarlo.
-Claro, ella en principio no pensaba pedir permiso.
-Ya, ya me lo ha contado, hiciste bien en convencerla.
-¿Le ha salido muy caro?
-No, no, se paga al mes, ha pagado sólo un mes, desde el día que lo instale hasta el próximo día de agosto.
-Estupendo.
-Y así también tiene unos días de descanso. Aprovecho entonces para decirle ahora dónde vas a estar mañana por la mañana. ¿Vas a estar aquí?
-En principio sí.
-Estupendo. Entonces ya llegará, no la esperes muy temprano, ya te digo que ayer se acostó tarde por estar con sus padres cuando llegó a casa y hoy ha madrugado mucho.
-Claro, claro.
-De hecho, lo mejor es que le demos ya mismo la poción de sueño a tu madre y que Valerie pueda marcharse a casa, así las dos descansan cuanto antes.
-Sí, será lo mejor.
-¿Alguna otra duda o preocupación?
-No.
-Le digo también a Deborah que te llame mañana por la mañana aquí para que quedéis, ella también quiere verte mañana mismo.
-Vale.
-Vamos con todos, anda. ¿Te sientes preparado?
-Sí.
-Ya les explico yo los planes a todos antes de marcharme, tú te sientas con tu chica y te dejas querer.
-Vale.
Se desvincularon, se levantaron y fueron a la sala de estar, Alice los vio entrar.
-Vaya chicos… Violet ha ido a buscaros a la cocina y no estabais…
Sev rodeó el sofá y se sentó entre Hipólita y Sirius, ella lo abrazó.
-Estábamos solucionando un asunto privado – respondió Jack.
-¿Estás mejor, Sev? – le preguntó Violet.
-Sí, mucho mejor – respondió él - He charlado con mi hermano.
-Ya, ya hemos oído el teléfono. Muy bien.
-Ya os explico yo los planes – dijo Jack, que no se había sentado.
Mientras Jack les explicaba los planes hasta la mañana siguiente, Sev se vinculó con Hipólita y le preguntó:
-¿Ya has ido a tu casa, mi amor?
-Sí, en cuanto te has ido con Jack hemos ido Cecile, Violet y yo.
-¿Y has traído la flauta?
-Todo, todo.
-¿Algún problema con tus padres?
-Ninguno, Prince, y no empieces con tus preguntas, hoy no te toca a ti preocuparte por mí. ¿Qué era ese asunto privado que ha dicho Jack?
-Hemos subido a ver a Lily, que está sola en su cuarto.
-No has debido hacerlo.
-Sí, sí que debía hacerlo, porque nos hemos reconciliado y me he quitado una preocupación de la cabeza.
-Pero ahora vas a volver a quererla.
-Cariño, a Lily voy a quererla siempre, la he querido durante siete años y ella a mí, es y será siempre una persona muy importante en mi vida. No te preocupes, por el momento y durante una larga temporada, sólo vamos a ser amigos y no vamos a pasar juntos mucho tiempo, ni siquiera con gente, y menos todavía solos.
-Vale, si es así me parece bien. ¿Qué más me cuentas? ¿Va a venir Ariel a dormir?
-Sí, sí que va a venir, pero más tarde. Lo llamaremos dentro de un rato, cuando estemos un rato más a gusto. Ahora somos demasiada gente aquí.
-Estupendo. ¿Qué le ha parecido que vayamos a dormir los tres juntos?
-Ha sido muy gracioso, porque me ha dicho que nunca se lo cuente a Shelley para que no se ponga celosa de ti.
Hipólita rio.
-Vaya tontería, si ella sabe de sobra que yo a quien quiero es a ti, se lo he dicho muchas veces desde que estamos juntos.
-Claro, pero él no debe saberlo, ya sabes, secretos de chicas, ella no le cuenta tus secretos.
-Bueno, pues yo esta noche se lo dejaré bien clarito, que no se haga ilusiones conmigo.
Ambos rieron.
-Prince – lo llamó Jack.
Se desvinculó de Hipólita.
-¿Qué, Jack?
-Alice es la bomba, ha contado también con tu madre, ha traído dos frascos de poción de sueño y dos dosificadores.
-Vaya, Alice… muchas gracias, no era necesario…
-Ya, ya me lo ha dicho Jack – dijo Alice - Pero bueno, trabajo que os he quitado, y así la tenéis a mano los dos estéis donde estéis no sólo para hoy, sino también para los próximos días. Puede tomarse incluso durante una semana seguida sin peligro de efectos secundarios.
-Vaya… estupendo…
-Y así ambos tenéis el envase con la tabla de dosis.
-Muy bien, pero Jack, lo que hemos quedado, esta noche dadle vosotros la dosis sin que sepa para cuántas horas está tomando.
-Claro, Prince, lo que hemos quedado, vamos a darle para doce horas, que mañana esté como nueva – dijo Jack.
-Estupendo, porque el sábado tiene que trabajar y no va a poder dormir tanto.
-Claro, claro…
-Severus – le dijo Peter – No deberías estar preocupándote por tu madre en este momento.
-Perdona que no te dé la razón, Peter, pero sí que debo hacerlo, es mi madre, y ella, a su manera, siempre se ha preocupado por mí – dijo Sev - Vuestras hijas también lo harían por vosotros si supieran que estáis pasándolo mal, incluso aunque ellas también estuvieran sufriendo.
-Claro, papá, tiene razón – dijo Petunia – Yo también me preocuparía en todo momento por vosotros.
-Claro, yo la he conocido esta misma tarde sabiéndolo ya todo y no estoy enfadada con ella, en absoluto – dijo Hipólita - Entiendo que Prince se haya enfadado, pero sé que se le va a pasar enseguida, él perdona muy fácil.
-Y no sólo eso, ya podéis ver que yo me siento perfectamente en este momento, incluso me he reído, y ha sido precisamente gracias a la charla que he tenido con Jack, en la que sí que me ha hablado de parte de la historia de mi madre y me ha resuelto muchas dudas que habrían estado atormentándome durante horas si no las hubiera aclarado desde ya – dijo Sev - Siento decíroslo así, Violet y Peter, pero vosotros todavía no me conocéis bien. Soy una persona que no puedo evitar estar preocupándome continuamente por la gente que me importa, pongo a todos los demás por delante de mí mismo y sufro por cada persona que pueda estar sufriendo a mi alrededor. Que os lo confirme cualquiera de los amigos que me conocen mejor que vosotros.
-Totalmente cierto – dijo Remus.
-Así es, sin duda – dijo Cecile.
-Por algo he traído los dos frascos de poción – dijo Alice.
-Desde luego que es así – dijo Sirius.
-Conmigo está siempre con sus preguntas – dijo Hipólita.
-Sobra que yo diga nada – dijo Jack.
-Y aprovecho para contaros algo más y dejarlo zanjado también – continuó Sev – Es sobre ese asunto privado que os ha comentado Jack, se trata de Lily. Hemos subido a verla ambos a su dormitorio porque yo estaba muy preocupado por ella, ya desde ayer, lo sabes, Violet. Nos hemos reconciliado, hemos quedado como amigos y también me ha sentado muy bien. Que sepáis todos que a Lily voy a quererla para siempre, lo que ha hecho no es tan grave, simplemente estuvo confusa durante unas horas y el malentendido se prolongó por mi culpa, por no volver a vincularme con ella. Los dos seguimos queriéndonos mucho, y quizá en un futuro, cuando ambos hayamos tenido tiempo de reflexionar sobre lo que ha pasado, volvamos a estar juntos. Por el momento vamos a tomárnoslo con mucha calma y vamos a evitar en la medida de lo posible el contacto, pero no por las razones que habéis decidido los demás, que no me haga daño, sino porque pienso que debe tomar distancia conmigo para madurar por sí misma.
-Muy bien hablado, Prince – dijo Alice.
-Así que os pido a los demás, desde ya, que si vuestro rencor hacia ella se debe a su supuesta deslealtad hacia mí, la perdonéis ya mismo, porque yo ya lo he hecho. De hecho, pienso que no había nada que perdonar, estáis condenándola a la soledad sin merecerlo. Fue la primera en darse cuenta, quien ideó todo el plan con Jack y lo hizo muy bien, lleva seis meses dándole vueltas al tema. Violet y Peter, deberíais haberla dejado estar con todos esta noche como ella quería y ha luchado por hacerlo esta misma tarde. Ella me conoce mucho mejor que vosotros, mejor que cualquiera de vosotros, y también a mi madre, era la persona más adecuada para darme la noticia.
Todos se mantuvieron unos largos segundos en silencio. Por fin, Peter exhaló un hondo suspiro y habló:
-Siempre me dejas alucinado, chico. Pensaba que de algún modo, estábamos a la misma altura, porque ambos, cada uno a nuestra manera, sufrimos mucho en nuestra infancia y fuimos capaces de superarlo. Pero con lo que acabas de decir, tanto sobre tu madre como sobre mi hija, me doy cuenta de que yo mismo, a mis más de cuarenta años, no te alcanzo ni de lejos y probablemente nunca lo haré. A tus dieciséis años eres un gran conocedor del alma humana, mucho mejor que muchos, que la gran mayoría de adultos. Y no sólo eso, en menos de dos horas, has canalizado lo que todos suponíamos que iba a ser un trago insufrible para ti y lo has transformado en alivio para las dos personas que han sido más importantes en tu vida hasta hace muy poco. No fallas cuando se te necesita, incluso a aquellos que sí que te han fallado, y ésa es una de las cualidades primordiales para merecer llamarse ser humano. Eres el ser humano por excelencia. Por lo tanto, lejos de intentar seguir imponiéndote nuestro criterio, vamos a dejarnos llevar por ti, por lo que consideres adecuado en cada momento, y si en algún momento estás confuso o no lo tienes claro, recurriremos a consultar a nuestra hija o a los amigos que te conocen mejor. ¿En quiénes crees que podemos confiar sin temor a que erren su criterio?
-Por lo que he visto esta noche, en Lily, en Jack, en Alice y en mi propio hermano.
-Está bien, será entonces con ellos con quienes contemos en primer lugar para que nos aconsejen si flaqueas. ¿Quieres que baje Lily?
-No especialmente, ya somos demasiados, tanta gente me abruma, ése ha sido quizá el único error del plan.
-¿Quieres que nos marchemos, Sev? – le preguntó Cecile.
-No, no quiero que os marchéis ninguno ya que os habéis tomado la molestia de venir hasta aquí, y ahora ya me siento capaz de estar con todos. Me apetece pasar un rato con vosotros y que todos os quedéis tranquilos con respecto a mi estado de ánimo, y quizá dentro de un rato vuelva a necesitaros. Prefiero que os quedéis hasta que sea una hora adecuada para irnos a dormir.
-¿Me marcho entonces ya a tu casa, Prince? – preguntó Jack.
-Sí, Jack, ve sin miedo y tómate el tiempo que necesites para asegurarte de que mi madre está bien, mejor si la ves meterse en la cama y tomar la poción. Ya sabes, doce horas.
-Todo correcto. Hasta dentro de un rato.
Jack tomó un puñado de polvos Flu, se metió en la chimenea, pronunció la dirección de La Hilandera y lo lanzó desapareciendo en las llamas verdes.
