Buenas personitas de bien ! ¿Cómo están? Muchas gracias Nikki y Hechi por sus reviews. Nikki, no tengo idea del fic del que me hablas, lo lamento. Voy a rastrear con mis poderes de admin a ver si lo encuentro entre eliminados (pero no creo) y Hechi: No te preocupes: Billy siempre puede ponerse MÁS PENDEJO y creo que este capi es prueba de ello.
Aprovecho para hacer algunas recomendaciones (que son libres de no tomar, obvio pero bueno, siempre es cool mover un poco el fandom):
- Me dicen mis fuentes que hoy actualizan el FLINX "¿Y si la rosa se marchita?" que es, por supuesto, gran inspiración de esta historia y es mi fic favorito de todos los tiempos. Así que estén atentos.
- Pueden pasar a dejar amor a "Malos Vecinos" de Kid Walker que actualizó ayer. Está más avanzada la historia pero es un RaexBB fuera de lo común y creo que podría interesarles :) Yo de aquí me voy para allá.
- Si no han leído "Mala Suerte" de Cin Cin Sin pueden ir a dejarle amor así logramos que ella lo continúe.
Y creo que eso es todo. Si me quieren dejar recomendaciones (no importa que sean fics viejos, me encanta leer de todo!) las espero con ansias. Y si van a leer a estas personitas, dejen review que es alimento para quienes hacemos historias.
Me dejo de pavadas y cuelgo el capi. Espero que les guste.
8
"No puedo esperar a alejarme de ti
No me sorprende que tú también me odies
Solamente nos comunicamos cuando queremos pelear
Pero somos los mejores amigos, ¿No es así?"
— "Best Friends, right?" canción de Amy Winehouse
Desde que habíamos visto a Angel en las noticias, Wally había comenzado una incansable búsqueda de su paradero, intentando averiguar bajo qué circunstancias la habían arrestado y en base a eso, definir qué estaba a su alcance hacer como Oficial de la Unidad Especial. También se había mostrado muy preocupado por Kyd Wykkyd, cuyo semblante se había ensombrecido más de lo habitual. Caminaba arrastrando los pies y de vez en cuando lo veíamos soltar algún suspiro melancólico, con la vista perdida en un punto fijo. Además, sus extrañas comunicaciones se habían reducido. Ya no intentaba hablar mediante gestos con nosotros ni intervenía en nuestras conversaciones, sino que se ocupaba de participar únicamente de aquellas actividades que implicaban lo mínimo para su supervivencia, como comer e hidratarse.
Todos habíamos intentado comunicarnos con él pero no habíamos tenido éxito. Ni siquiera alcoholizándolo. Si bien, jamás había emitido sonido alguno, solía darse a entender con algún gesto o elocuentes expresiones; pero todo eso se había esfumado, dejando a un inexpresivo y triste muchacho que se limitaba a asentir y negar con la cabeza ante preguntas básicas.
Mientras tanto, la situación con Billy se había transformado en una suerte de Guerra Fría. No habíamos vuelto a discutir, pero la tensión era tal que habíamos llegado al punto de no poder permanecer juntos en la misma habitación, por lo que yo me la pasaba en casa de Wally y procuraba volver al departamento en los horarios en que sabía que no iba a cruzarme ni con él ni con Karen. SeeMore había intentado inocentemente que nos reconciliáramos, forzando alguna charla casual en las pocas comidas que aún compartíamos, pero cada vez que eso pasaba alguno de los dos se levantaba y elegía terminar su plato en otro lado.
Yo sentía que Billy había cruzado una línea al insinuar que mi relación no era auténtica y que Wally estaba manipulándome como Karen hacía con él. Sus palabras se habían clavado en mí como puñales y sentía que no iba a poder perdonarlo nunca, de modo que por mi parte el problema ya no se reducía solamente a su insoportable novia. Algo se había roto entre nosotros y él no parecía interesado en recomponerlo.
Gizmo y Mamooth también se habían mostrado muy afectados por los dichos de Karen y todo se había terminado de ir al cuerno tras sorprenderla queriendo entrar a su habitación sin permiso otra vez. Billy la había defendido a capa y espada, diciendo que no podían culparla por no encontrar las cosas, ya que después de todo, esa no era su casa; así que ellos también habían optado por aplicar la ley del hielo con él.
SeeMore era el más angustiado con la situación. Igual que yo, trataba de pasar la mayor cantidad de tiempo en casa de su novia. Pero al Riotz le estaba yendo de maravilla y habían conseguido una habilitación del Ayuntamiento para abrir más días en la semana, por lo que no le quedaba otra que volver a dormir en el departamento ya que Brenda estaba trabajando como nunca. Estar en casa con el ambiente tan caldeado le había chocado mucho y firme en su papel de conciliador, decidió que no tomaría partido por ninguno de los bandos y que se dedicaría a acompañar a Kyd en todo lo que pudiera.
Pero a mí esa paz armada me era insuficiente. Yo quería ver sangre. Sentía que Karen era más que una chica insoportable y prejuiciosa. Ella había sido el detonante de que nuestra armoniosa vida se fuera al tacho; así que estaba decidida a cobrarme una venganza que hiciera que no quisiera pisar nuestro departamento nunca más.
—No vale la pena, Jinx —Decía SeeMore, una mañana en la que ambos habíamos coincidido en el desayuno. Era Martes, ambos trabajábamos de tarde y Billy y Karen de mañana, por lo que era uno de los días más tranquilos de la semana ya que no teníamos que hacer malabares para no cruzarnos. —. Sólo es una niña caprichosa. La vida pone a esa gente en su lugar.
—La vida puso a esa perra en nuestra casa hace siete meses para cagarnos la existencia, SeeMore. Discúlpame si no puedo darle mucho crédito a su don de repartir personas a donde pertenecen.
—La vida también puso a Brenda en mi camino esa noche y es lo mejor que me ha pasado. —Repuso él encogiéndose de hombros. Puse los ojos en blanco.
—No me vengas con cursilerías. Esto no es una peli de Netflix de las que te gusta ver para llorar los Domingos por la tarde. Esta es una perra odiosa que nos vino a cagar la vida.
—¿Alguna vez pensaste en que todo esto está pasando gracias a que la invitaste esa noche al Riotz?—Zanjó el cíclope, que parecía decidido a sumarse a mi lista negra esa mañana. Lo fulminé con la mirada.
—Solamente pienso en eso todos los malditos días, pero gracias por recordármelo, SeeMore. Eres muy observador, realmente.
Él soltó una risa nerviosa mientras se rascaba el cabello.
—Con más razón, yo debo encargarme de que se vaya. Yo la traje a nuestras vidas, yo la sacaré de ellas. —Sentencié, mientras le daba un violento mordisco a mi tostada.
—No estoy seguro de que funcione así…
—SeeMore, ¿En serio te da lo mismo que ella coma nuestra comida, critique nuestro programa favorito, esté ocupando tu habitación y probablemente tu ropero, se burle de personas que la pasaron peor o igual que nosotros, no aporte ni un centavo a nuestra economía y por sobre todas las cosas: diga que Violet es la drag más linda de todas? ¿En serio te da lo mismo? —Le solté ya harta de su condescendencia.
—Bueno, creo que lo de Violet fue cruzar un límite… —Concedió. Solté un grito cargado de hartazgo. — ¡Está bien, está bien! No, no me da lo mismo, Jinx. Pero… No lo sé, creo que entiendo un poco a Billy.
—¿Por qué? ¿A ti también te dejó caer tu madre de pequeño?
SeeMore alzó su ceja y dio un sorbo de su café antes de responder.
—Entiendo que sienta que tiene que sacrificar algunas cosas para que su relación funcione.
—Hay una diferencia abismal entre sacrificar, por ejemplo, no pedorrearte en la cama para no incomodar a tu pareja y mentir sobre quién eres hasta llegar al punto de arriesgar tu propia cordura y la de tus amigos, SeeMore.
—Sí, entiendo. —Repuso él, hundiendo su tostada en el café. —Pero no todos tienen la suerte de comenzar una relación con alguien que sabe quién eres desde un principio, Jinx.
—¿Qué quieres decir?
—Lo que quiero decir —Hizo una pausa para tomar su café antes de continuar. —es que cuando tú conociste a Wally, él ya sabía en qué bando estabas. Ya sabía quién eras y si bien, no fue sencillo para ti dar el paso y dejar esa vida atrás con todo lo que implicaba, no tuviste que sumarle el explicarle quién eres o quién fuiste.
Abrí la boca para decir algo, pero desistí al instante. Nunca había pensado las cosas de esa forma.
—Y no estoy defendiéndolo, pero puedo comprender que no quiera decirle a Karen que él es un mutante y que alguna vez fue un villano porque… Porque yo tampoco le he dicho a Brenda aún.
—SeeMore, pero… Lo tuyo es diferente.
—¿Por qué crees que es diferente?
—Porque a Brenda le gusta Rupaul Drag Race y sabe que la mejor reina es Sharon Needless y no esa asquerosa de Violet —Él soltó una carcajada ante mi ácida conclusión. —y nadie que piense así se tomaría a mal enterarse que su novio tuvo un pasado criminal. Además, es sexy. Toda chica quiere salir con un chico malo.
—¿Inclusive si el chico malo tiene solo un ojo? —Inquirió SeeMore alzando su ceja galantemente.
—Especialmente con los cíclopes. Es casi como salir con una criatura mitológica —Dije guiñándole un ojo. —Sexy.
Los dos reímos con ganas y me di cuenta que hacía bastante que no lo hacíamos. Se sintió como usar un músculo después de mucho tiempo.
—Gracias por el halago, —Habló el cíclope, dejando de reírse y retomando el hilo de la conversación. — pero la verdad es que no sé cómo vaya a tomárselo. Y esa es una realidad, Jinx. No es algo fácil de aceptar que estás saliendo con alguien que tiene superpoderes y un pasado turbio en una escuela sectaria dirigida por un símil cura con delirios de grandeza que ejercía control mental.
—Ni que lo digas… —Murmuré, porque si bien, Wally sabía de mi pasado y quien había sido yo, igualmente me había costado que comprendiera todo lo que me había tocado vivir y cómo eso repercutía en quien era. Como no era cuestión de cambiar un comunicador por otro o simplemente mudarme a la Torre T.
—Y en ese sentido no puedo evitar comprender que Billy no esté listo para decírselo a Karen.
—Está bien, entiendo tu punto. Pero, contéstame algo. Si mañana te enterases que Brenda aborrece a los mutantes, ¿Seguirías en una relación con ella?
SeeMore vaciló unos instantes y me sorprendió el tiempo que necesitó para pensar en su respuesta, ya que para mí era obvia.
—Le contaría quién soy y en base a su reacción decidiría. —Respondió por fin. — Pero definitivamente, no accedería a estar con alguien que no pudiera aceptar esa parte de mí.
—¡Eso es lo que intento decir! —Exclamé, alzando los brazos y mirando hacia arriba. —No nos destrozaron la psiquis haciéndonos dudar de nosotros mismos tantos años en La Colmena para que venga una pusilánime de cuarta a despreciarnos así como así. ¡Porque no somos simples mutantes! ¡Somos soldados perfectos, maldita sea! ¡Estudiantes ejemplares!
Él soltó una carcajada como respuesta a mi exagerado arrebato.
—En eso tienes razón.
—Y por eso me ayudarás a sacar a esa perra de aquí.
—¿Qué? ¡Yo nunca dije eso!
Pero antes de que pudiera continuar insistiendo, Kyd entró por la puerta que conectaba la cocina con el pasillo, captando toda nuestra atención. Normalmente, eso no nos hubiera importado pero estábamos tan decididos a animarlo que cada vez que lo cruzábamos, dejábamos lo que estábamos haciendo para interactuar con él. Lo vimos hacerse su café y sentarse a desayunar junto a nosotros sin abandonar su característico silencio.
—¿Qué tal pasaste la noche? —Preguntó SeeMore, esbozando una sonrisa. Kyd solo alzó un pulgar en señal afirmativa. El cíclope continuó haciéndole preguntas banales que Kyd pronto dejó de responder, probablemente porque estaba más agobiado que deprimido. Pateé al moreno por debajo de la mesa para que dejara de hablar acosar a nuestro deprimido amigo.
Kyd terminó su desayuno, lavó lo que había usado y salió por donde había entrado mientras se despedía con un gesto de la mano.
—Bueno, es un progreso. —Observé, encogiéndome de hombros.
—Sí, desde lo de Angel que no usaba sus brazos para hacer algún gesto. —Apuntó SeeMore. Lanzamos un suspiro casi a la par. — ¿Alguna vez te preguntas cómo todo se fue al carajo?
—Siempre. Es más: planeo que ese sea mi epitafio. Pero, ¿A qué te refieres?
—No lo sé, es como que de repente todo es muy diferente, ¿no crees? Billy ya no se replica, Kyd no habla…
—Kyd nunca ha hablado.
—Sabes a lo que me refiero. —Se defendió y solté una risa por lo bajo. — Tú volviste con Wally, yo conocí a Brenda y casi no estamos aquí a pesar de que fuimos prácticamente quienes eligieron este departamento…
—Eso es porque Billy no sabe nada de finanzas y los demás carecen de buen gusto. Y yo no iba a irme de esa pocilga de Hostel para vivir en un cuchitril. —Le recordé remontándome mentalmente a nuestra búsqueda de departamentos y recordando por un instante cómo habíamos dado con el nuestro.
—Bueno, al menos eso sigue siendo igual —Concedió SeeMore, con un dejo de alivio.
— Los otros dos siguen bastante similares a esa época, excepto que ahora Gizmo tiene mejor piel porque el miserable sigue usando mis cremas de belleza. —Acoté, encogiéndome de hombros.
—Deja de injuriarme a mis espaldas —Dijo una vocecita insoportable a mis espaldas que significaba que Gizmo acababa de llegar de su turno matutino.
—Tu cutis indica que estoy diciendo la verdad.
—Pues miente, porque no he vuelto a usar tus cremas desde el incidente de los calzoncillos. —Replicó el chaparrito con determinación mientras trepaba en una silla para sumarse a nosotros. Apoyé la taza con violencia, haciendo que mis amigos se sobresaltaran.
—¿¡Saben lo que quiere decir eso!?
—¿Qué pronto tendremos que comprar una taza nueva?
—¡Esa perra ha estado usando mis cremas todo este tiempo! —Exclamé fuera de mí, poniéndome de pie de un salto. —¿¡Se compra marca Givenchy y usa mis humildes Tortulan!? ¡Cómo se atreve!
—¿Quién se atreve a qué? —Inquirió Mamooth apareciendo sobresaltado en el marco de la puerta con Kyd asomando tras él.
—Esa perra se va ir. Y ustedes van a ayudarme a lograrlo. —Sentencié, volviéndome a mis amigos y observándolos con determinación.
Gizmo y Mamooth intercambiaron miradas cómplices mientras una retorcida sonrisa se dibujaba en sus rostros. Kyd seguía con su inexpresivo rostro, pero noté que sus labios se curvaban levemente, de una forma apenas perceptible.
—Chicos, no creo que sea lo más…—Comenzó a hablar el cíclope con la intención de calmar las aguas.
—SeeMore, —Lo corté, impidiéndole seguir. —esto es la guerra. Si no estás con nosotros, estás en nuestra contra. Tú sabrás qué te conviene.
—Sigo pensando que podemos optar por llegar a un acuerdo.
—Ella dijo que tus anteojos eran ridículos.
—Bueno, cualquiera puede tener una opinión.
—Viejo, no le gusta Rupaul's Drag Race. —Acotó Mamooth, frunciendo el ceño. —¡Y encima defiende a Violet!
—Hay que reconocer que Violet tiene lo suyo…
—¡Dijo que Brenda no sabe cómo dejarte porque eres tan patético que sigue contigo por lástima!—Exclamó Gizmo fuera de sí.
Nos quedamos mudos al oír esa revelación. SeeMore permaneció con la boca abierta ya que había quedado a mitad de su argumento, pero sin emitir sonido. Pronto vimos como su ojo adquiría un brillo translúcido, vaticinando las lágrimas que pronto rodaron por sus mejillas.
—¿Ella dijo eso? —Todos asentimos con un gesto de la cabeza ante la pregunta del cíclope. Él simplemente refregó su cara con el dorso del brazo. —Bueno, veremos quién siente lástima por quien, entonces.
Repasé los rostros de mis amigos con la mirada y descubrí en ellos expresiones sádicas que llevaba años sin verles. Sentí que una oscuridad familiar invadía el lugar mientras una sonrisa maligna que hacía mucho tiempo que llevaba guardada se dibujaba en mi rostro.
—Bien. Comencemos.
—¿Crees que esto quedaría mejor así o con algo de amarillo? —Le pregunté a Wally, mientras retrocedía unos pasos para ver mejor el cuadro que estaba pintando.
Luego de los fallidos intentos de Karen por robarle a los chicos, temí que mi habitación fuera su siguiente blanco así que había optado por llevar mis cosas de arte a su departamento. Y ahí estaba, dándole los toques finales a un cuadro de lo que podía interpretarse como una visión distópica de Jump City. Había hecho algunos edificios desproporcionados a propósito y me había inventado otros, todo en fuertes tonos violáceos que contrastaban con naranjas y amarillos. Parecía que estaba terminado, pero aún sentía que le faltaba algo.
—Mmm… —Masculló el pelirrojo observando el cuadro y entornando los ojos. Me crucé de brazos impaciente.
—Es una pregunta básica, no de física nuclear.
—Para mí así está perfecto. —Dijo él finalmente, regalándome una sonrisa.
—Gracias —"Entonces añadiré más amarillo" me dije en mi fuero interno, acercándome con el pincel para dar unos retoques.
—Por cierto… Estuve hablando con Dick…
—Ajhá.
—Que estuvo hablando con Roy…
—Ajhá.
—Que contactó con un tal Stephan Ambers...
Casi tiro mis cosas de la sorpresa que escuchar ese nombre me había generado.
—¿Stephan Ambers? —Repetí, volviéndome a Wally.
—¿Lo conoces?
—¡Todo Jump City lo conoce! —Exclamé, sacudiendo el pincel con impaciencia. —¡Es el artista vanguardista del momento! Todavía no tiene mucha fama a nivel internacional pero… Es cuestión de tiempo.
La sonrisa de Wally se amplió al ver mi reacción.
—Bueno, estaba pensando que… Si gustas, un día podrías mostrarle los cuadros que haces. Él habló con la Unidad porque quería protección especial para una exposición o algo así, así que Roy es su escolta personal y lo frecuenta. No creo que tenga problema en presentártelo.
Dejé caer mis elementos de arte y comencé a hiperventilar.
—¿Jinx estás bien?
—¿¡MOSTRARLE MI ARTE A STEPHAN!? ¡Wally, eso sería increíble! —Salté hacia él y me colgué de su cuello en un abrazo mientras llenaba su rostro de besos.
—Okey, okey, tomaré eso como un sí. —Rió él, correspondiéndome en el abrazo. Nos quedamos así unos segundos. —Qué bueno que te lo tomaste de esa forma. Pensé que te enojarías o algo por el estilo.
—¿Por qué iría a enojarme? —Inquirí, separándome para observarlo con cierta desconfianza.
—Es que has estado rara últimamente. —Puntualizó él, haciendo fuerza para volver a estrecharme contra su pecho.
—¿Rara?
—Sí, has estado muy… concentrada. Hasta me dabas un poco de miedo. —Señaló Wally haciendo una mueca. — Hubo un cambio en tu actitud. De golpe ya no te quejabas de Karen ni de Billy y estabas tan seria por momentos que pensé que ibas a dejarme.
—Es que iba a dejarte, pero ahora que has dicho lo de Stephan voy a tener que aguardar un poco más. ¿Cuándo es tu próxima ducha? —Bromeé, soltándome del abrazo. Wally me fulminó con la mirada.
—Ja, ja, muy graciosa. Pero eso no responde a mi duda.
Me encogí de hombros.
—Te dije que me encargaría de Karen y eso es lo que vamos a hacer. Ya está definido. Así que ya no es un problema. —Contesté simplemente y volví a juntar mis cosas para acercarme a terminar mi pintura, pero Wally me tomó por el hombro para volverme a él.
—¿Cómo que ya no es un problema? Jinx, ¿Qué van a hacer?
—Nada —Respondí evasiva. Wally alzó una ceja, interrogándome con la mirada. —. Nada ilegal, si quieres saberlo.
—Jinx…
—Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Artículo 19 de la Carta Magna —Lo atajé, recitando de memoria. Él me observó completamente pasmado porque definitivamente no se esperaba esa respuesta. —Así que no hay nada que temer porque nadie saldrá perjudicado y no pasará fuera de nuestro departamento.
— ¿Nadie saldrá perjudicado? Vamos, Jinx, ¿Esperas que crea que van a venir los cascos azules de Las Naciones Unidas a hacerlos firmar un tratado de paz?
—Soñar no cuesta nada —Contesté con gesto desinteresado, disponiéndome a retomar mi pintura. Pero Wally volvió a detenerme. — ¿Puedes dejar de hacer eso?
—¿Puedes responder mi pregunta?
Solté un bufido mientras rodaba los ojos.
—No vamos a hacer nada ilegal y Karen no saldrá herida, Wally. —Expliqué. Pero él seguía mostrándose disconforme, así que me explayé un poco más. —Solamente vamos a darle un pequeño susto para que no quiera seguir quedándose en casa. Eso es todo.
—¿Un pequeño susto? —El no parecía nada convencido de mis palabras. Pero yo era muchas cosas, entre ellas una soldada de La Colmena así que no iba a echarme atrás. Así que me encogí de hombros mientras asentía con la cabeza. — ¿Qué tan pequeño?
—Pues, yo, personalmente, no me asustaría si me pasara algo así. —Comenté mientras me llevaba una mano al pecho para adoptar un gesto que pretendía simular inocencia. Wally me miraba entornando sus azules ojos mientras permanecía cruzado de brazos. —Pero bueno, como soy un fenómeno de circo, quizá sea porque estoy acostumbrada.
Él negó con la cabeza mientras cerraba sus ojos, haciendo una mueca reprobatoria.
—No te entiendo.
—¿Qué es lo que no entiendes? ¿Que quiera deshacerme de la tipa que está viviendo de prestado en mi casa hace más de medio año y terminó de contaminar la relación con uno de mis mejores amigos?
—No, es decir… —Hizo una pausa antes de continuar y procuré no enojarme e interrumpirlo, dándole tiempo para seguir. —Mira —Dijo mientras posaba una mano en mi hombro y señalaba el cuadro que estaba terminando de pintar.
—¿Qué estás queriendo decir? ¿Que con mi arte alcanzaría para espantarla?
—No, Jinx, mira bien —Insistió él, moviendo mi cabeza suavemente para posar mis ojos en el resto de mis obras que estaban desplegadas por el departamento. —todo eso es tu potencial. Todo esto es lo que eres capaz de hacer. Creo que deberías ocuparte de ello y no perder el tiempo en venganzas sin sentido.
—Eso es muy lindo, pero parte del problema es que sólo puedo tener mi potencial aquí. —Me defendí, volviéndome hacia él. —Porque en casa sigue estando vigente ese problema.
—Bueno, entonces... —Wally paseó su mirada por el lugar y vaciló antes de terminar la oración. —Quizá deberías quedarte donde puedes explotar tu potencial.
—¿Me estás pidiendo que me mude contigo?
Él se encogió de hombros mientras seguía sin verme. Adiviné que se había puesto incómodo y que quizá, no quería que el planteo sonara muy apresurado.
—No es como si las cosas fuesen a cambiar demasiado si lo hicieras. —Siguió, intentando reducir el asunto. —Es decir, duermes aquí prácticamente todas las noches, inclusive las que a mí me toca hacer guardia o algún operativo. Tienes llave de mi casa y hasta ya tienes un cajón con tu ropa. Tus cosas de arte están aquí…. No cambiaría mucho nuestra vida si te mudaras y no tendrías que andar soportando a Karen ni ideando tontas venganzas contra ella.
Me sentía aturdida. Por un lado, era una propuesta hermosa. Era Wally invitándome a vivir con él, a formar parte de su vida 24/7. Pero por el otro… Se sentía como escapar de una situación de mierda que pedía a gritos ser solucionada. Y aunque quizá, él tenía razón y la venganza no era el mejor camino, irme de mi hogar sólo porque había una sociópata soberbia sin conciencia de clase tampoco era una solución. Yo quería que mi relación con Wally creciera, pero no a costa de tener que huir de un lugar donde no me sentía bien. Ya había hecho eso antes y no me había llevado a buen puerto.
—Escucha, Wally. Aprecio mucho tu propuesta pero… Creo que aún no es el momento. —Pero antes de poder terminar, él posó un dedo en mis labios, silenciándome suavemente. Se acercó a mí, me tomó del mentón y me dio un largo beso, bajando sus manos en una caricia continua de mi rostro hasta llegar a mi cintura. Cerré los ojos y me dejé llevar por el momento, abrazándolo por detrás de su cuello.
—Sólo piénsalo. —Murmuró él tras separar sus labios de los míos, viéndome directamente a los ojos. —No tienes que responderme ahora.
Asentí con la cabeza y le robé otro corto beso. Nos quedamos abrazados un tiempo más, escuchando solamente la respiración del otro sin decir nada. Esos eran los momentos que me hacían sentirme en paz y con calma, que me hacían reafirmar cada día que estábamos conectados por algo más que simples casualidades. Eso se sentía distinto, como vivir en un constante sueño.
Decidí que lo más prudente sería no tocar más el tema de la venganza contra Karen ni de mi potencial mudanza. Estaba mucho más tranquila desde que habíamos ideado el plan con los chicos porque sabía que sería efectivo. Pero no estaba en un estado de calma suficiente como para decidir sobre mi futuro inmobiliario. Esa noche me costó dormir, así que procurando no despertar a Wally, tomé mi mazo de Tarot y me escabullí a la cocina.
Prendí la luz de la mesada y tras mezclar brevemente las cartas pensé en la pregunta que tenía dándome vueltas en la cabeza y la formulé: ¿Era prudente vengarse de Karen? Saqué la carta con seguridad y vi a La Sacerdotisa. Todo indicaba que tenía que confiar en mis instintos e intuición para tener un buen juicio. Sonreí. De eso se trataba: de seguir mis instintos.
—¿Por qué yo tengo que ser el señuelo? —Protestó SeeMore, cruzándose de brazos mientras le quitaba la tierra a su viejo casco verde.
Puse los ojos en blanco al oír su protesta por enésima vez.
—Ya te lo dije, SeeMore… Billy sólo confía en ti porque eres el único que no lo ha enfrentado respecto a Karen.
—¿Y qué hay de Kyd Wykkyd?
—Necesitamos a Kyd arriba. Es una formación Delta, sus poderes son fundamentales para que salga bien.
—En resumen, si no querías ser señuelo, no hubieras sido tan lameculos, SeeMore. —Lo cortó Gizmo, que estaba sentado en el suelo de la habitación con un destornillador en la mano dando unos retoques finales a un control remoto. SeeMore abrió la boca para protestar nuevamente, pero el chaparrito estaba envalentonado: — No empieces. Sabes cómo es esto. Aquí nadie viene a lucirse, hay una misión que cumplir y el objetivo es lo más importante.
—Vaya, el Hermano Sangre estaría orgulloso de escucharte hablar así. —Puntualizó Mamooth, rascándose la cabeza distraídamente.
—No seas tonto—Replicó Gizmo, sin despegar los ojos del aparato que estaba arreglando. —. Sangre jamás estaría orgulloso. Seguro respondería diciendo algo pasivo agresivo que me haría sentir bien pero hacerme dudar por sentirme bien.
—Gizmo tiene razón. —Dije yo y enderecé mi espalda mientras entornaba los ojos en lo que pretendía ser una mirada sombría. —Sangre diría algo así como: Bien dicho, Gizmo, pero no debemos olvidar que más allá del rol que nos toque en esta estrategia, todos estamos unidos por un bien superador —hice una pausa dramática, mirando a la nada. —: enseñarle al mundo de qué estamos hechos. Porque el mundo merece ver y ser parte de La Colmena. Merece conocer lo que es la verdadera excelencia.
—Okey, eso directamente me dio escalofríos —Expresó SeeMore, abrazando su cuerpo mientras Kyd asentía con un gesto de la cabeza a su lado.
—Tomaré eso como un halago. ¿Te falta mucho, Gizmo?
—Me falta lo que tenga que faltarme —Respondió él de mal modo. —. No entiendo porqué estás tan apurada, faltan horas para que ese par de imbéciles regresen del trabajo.
—Regla quinientos treinta y cuatro, parágrafo vigésimo sexto, renglón octavo del "Manual de estrategias y Ofensivas": "Siempre tienes que esperar lo peor. No debes abusar del exceso de tiempo. Cualquier minuto que te sobre podría ser la definición entre…" —Recitó Mamooth, pero Gizmo lo cortó con un ademán de la mano.
—"Entre una victoria y una derrota catastrófica." Sí, sí, ya lo sé. —Refunfuñó, despegando su vista del aparato para fulminarnos con la mirada. —Si hubiera sabido que iban a ponerse en modo zombies de La Colmena a la máxima potencia me habría pensado un poco más esto de colaborar.
—Menos queja y más acción —Apuré, un tanto divertida por verlo tan molesto. —. Las palabras no ejecutan formaciones Delta.
—Entonces cierra tu bocota y déjame trabajar en silencio —Replicó, mientras revolvía la caja de herramientas que tenía a su lado.
Gizmo estaba en lo cierto. Todavía nos quedaban al menos dos horas hasta que Billy y Karen llegaran. Pero era preciso que no nos cruzáramos para que creyeran que SeeMore era el único que estaba en casa.
Habíamos tenido que desempolvar nuestros conocimientos de La Colmena y para nuestra sorpresa, los teníamos más frescos de lo que creíamos. Del control mental y la excesiva disciplina a la que nos sometía el Hermano Sangre podían decirse muchas cosas, pero la efectividad de los mismos al momento de aprender había quedado por demás de demostrada.
Lo más difícil había sido conseguir espacios físicos para discutir el plan con tranquilidad y sin levantar sospechas, algo que era bastante complejo porque por más que Billy se estuviera comportando como un completo dominado, él no era ningún tonto. Había estado observándonos de reojo y nos había sorprendido cuchicheando un par de veces en el pasillo, sin mencionar que Karen seguía entrando sin escrúpulos a la habitación de Mamooth y Gizmo en búsqueda del bendito collar, por lo que era imposible reunirnos ahí. Terminamos usando mi cuarto a altas horas de la noche, confiando en el sueño pesado que parecía tener Karen a quien nunca sentíamos por las noches (ni siquiera se levantaba a usar el baño) y en que Billy no se iba a arriesgar a perturbar el descanso de su infumable novia.
No había sido fácil. Teníamos los conocimientos teóricos frescos pero no así nuestros reflejos. Había sido preciso ensayar el despliegue de la formación hasta perfeccionarlo y lograr ejecutarlo en el tiempo justo. Si todo salía bien, sólo quince minutos serían suficientes para que Karen sufriera el susto de su vida y decidiera irse de nuestro departamento para siempre. El tiempo era lo más importante, ya que era preciso terminar la demostración lo antes posible para evitar que Billy nos descubriera y no ensalsar más el conflicto preexistente.
Yo había evitado decirle a Wally lo que íbamos a hacer porque la última conversación que habíamos tenido me había hecho tambalear un poco. Pero yo era una soldada, había sido discípula del más siniestro de todos los villanos y no iba a echarme atrás. Bastaba con recordar todo lo que Karen nos había hecho en ese breve tiempo para volver a enfocarme. Esa maldita no merecía mi compasión. No recordaba haber estado tan enojada desde que había tenido el "gusto" de conocer a mi ídola Madame Rouge.
Aquella tarde de Miércoles transcurrió con una lentitud insoportable, como si el tiempo se estuviera burlando de nuestra ansiedad. O quizá, dándonos una última chance de retractarnos. Lejos de interpretarlo como una invitación a desistir, usamos esas horas para repasar el plan todas las veces que pudimos hasta que finalmente, el sonido de la puerta del ascensor cerrándose en el palier nos dio la pauta de que Billy y Karen habían llegado.
Kyd, Mamooth, Gizmo y yo ya estábamos en el descanso de la escalera de incendios, exactamente un piso más abajo por si Billy desconfiaba de la palabra de SeeMore y se le ocurría revisar asomándose por la ventana de mi habitación. Estadísticamente, si nos basábamos en nuestro comportamiento desde la gran pelea el día del noticiero, a Billy no debería sorprenderle que decidiéramos salir sin invitarlo. Pero el diablo está en los detalles y ahí estábamos nosotros, cubriendo cualquier cabo suelto.
El plan era sencillo: SeeMore le diría a Billy que nosotros no estábamos en casa. Si Billy indagaba, él tenía coartadas para cada uno de nosotros. Ellos cenarían sin nosotros y se irían a dormir temprano, pues al día siguiente Billy y Karen trabajaban de mañana. Cuarenta y cinco minutos después de que eso, Gizmo accionaría un mecanismo que haría que el departamento se quedase sin luz y desprendiera un ligero olor a quemado. No demasiado fuerte como para que algún vecino lo sintiera y terminara llamando a los bomberos pero sí lo suficiente como para que SeeMore sugiriera revisar los fusiles generales de la Planta Baja y le pidiera a Billy que lo acompañara, dejando a Karen sola en el departamento y la escena despejada para comenzar con la formación Delta.
A pesar de sus protestas, SeeMore tenía un rol fundamental en el plan: él era el encargado de entretener a Billy el tiempo suficiente para que pudiéramos ejecutar el plan. También tenía que asegurarse de que Karen no quisiera acompañarlos a ver qué pasaba con los fusiles. Era el único chivo expiatorio que nos quedaba, ya que Billy no confiaba en nadie más.
Exactamente a las 21.30 Gizmo comprobó en su pequeño aparato que las luces del departamento se habían apagado y SeeMore dijo la palabra clave (¡Repámpanos!) a través del walkie talkie que estábamos usando para comunicarnos, indicando que ya se habían ido a dormir. Tras cuarenta y cinco minutos exactos, Gizmo presionó uno de los botones de su control y sentimos una pequeña explosión a la par que un suave olor a quemado salía del departamento.
—¿Seguro que no rompiste nada?—Pregunté extrañada, ya que no esperaba que el aroma se sintiera tan fuerte.
—Claro que no, cerebro de vómito. —Me espetó él, con su habitual humor. —Pero tenía que ser creíble, ¿no?
Iba a responder pero escuché la voz de SeeMore en mi walkie talkie decir la palabra clave (¡Córcholis!), indicando que él y Billy ya estaban fuera del departamento. Busqué la mirada de Kyd Wykkyd y lo encontré en posición. Con un ademán de la mano creó uno de sus portales e invitó a Mamooth a cruzarlo. El gigante lo atravesó sin vacilar y Kyd hizo desaparecer aquel hoyo negro enseguida. Luego abrió otro, que era el que a mí me tocaba ocupar. Cerré los ojos unos instantes y me dejé envolver por esa misteriosa aura negra que me recordaba un poco a los poderes de Raven. Abrí los ojos y estaba en el living del departamento, exactamente bajo la ventana. Me arrastré con el cuerpo a tierra para ocupar mi posición, que era debajo del televisor ya que ahí tenía la visibilidad necesaria para apuntar a la puerta de la habitación que ocupaba Karen que era uno de los blancos que me tocaba cubrir. Chequeé mi reloj de pulsera y cambié a una pose más apta, porque en exactamente treinta segundos sería mi momento para intervenir.
Tres…
Dos…
Uno.
Las luces del departamento se encendieron y tal como lo habíamos predicho, Karen salió de la habitación al pasillo. Todo volvió a quedarse en penumbras y lancé un fugaz rayo rosado que cerró la puerta detrás de ella de un azote, haciendo que ahogara un grito por la sorpresa. Sentí desde la cocina el sonido de los pisotones de Mamooth y comprobé al ver el rostro de Karen apenas iluminado por las luces de la calle, que ella también los había escuchado. La vi correr torpemente hasta la cocina para averiguar la fuente de aquel espeluznante ruido, pero tal como habíamos planeado, ya no había nadie ahí.
Gizmo volvió a accionar las luces, pero esta vez las hizo parpadear unos segundos, otorgándole al lugar una atmósfera tétrica antes de volver a apagarlas. Corrí con sigilo hasta el pasillo y vi por el rabillo del ojo como Karen giraba sobre sí misma observando con desasosiego toda la situación, sin comprender qué sucedía. Tomé posición en el pasillo, pegando mi cuerpo a la pared para que no pudiera ver ni mi sombra.
—¿Quién está ahí? —Inquirió Karen, moviendo sus ojos en todas las direcciones ya parada nuevamente en el living.
Miré hacia mi lado y me encontré con Kyd que estaba ahí, tal como lo habíamos ensayado. Conté hasta cinco enseñándole los dedos y sentimos un estruendo metálico, proveniente de la escalera de incendios, indicando que Mamooth estaba saltando ahí. Esta vez Karen no ahogó el grito de terror.
—¡Llamaré a la policía! ¡No estoy sola! ¡Mi novio llegará en cualquier momento!
Y, tal como habíamos predicho, avanzó hasta la puerta de calle con la intención de salir del departamento. Con un ademán de la mano, hice magia para que la cerradura se moviera sola, abriendo la puerta al tenebroso palier que por supuesto también estaba sumido en la oscuridad.
Karen quedó completamente paralizada al ver como los dos enormes ojos rojos de Kyd Wykkyd la observaban de frente. Él comenzó a flotar en su dirección, acercándose cada vez más. Ella soltó un grito de horror y quiso correr, pero yo disparé un rayito a sus pies que haciéndola tropezar y caer al piso y obligándola a arrastrarse, presa de la desesperación.
Entonces Kyd abrió otro portal en el suelo del cual salió la enorme mano de Mamooth que tomó el tobillo de Karen, jalándola hacia él. Ella se aferró a las patas del sillón para evitar ser chupada por esa misteriosa mano mientras Kyd no dejaba de avanzar.
Yo observaba todo complacida, presa del éxtasis que me producía ver que todo estaba saliendo como lo habíamos planeado. Sabía que faltaba poco para mi intervención y por lo tanto, para el cierre. Estaba tan concentrada que ignoré la voz de SeeMore saliendo del walke talkie colgado en mi cintura.
Otro portal apareció frente a mi rostro y tras hacer que mis ojos brillaran con mi energía rosada, esbocé una sonrisa maniática y metí la cara en él. Aparecí frente al rostro de Karen, que al verme tan repentinamente y de tan cerca profirió un grito de horror interminable…
Y entonces la luz se encendió de golpe.
No tuve tiempo de hacer un paneo general para descubrir qué rayos había pasado, porque al vernos interrumpidos, Kyd ejecutó la maniobra de escape y nos teletransportó a todos a mi habitación. Aturdida, busqué a mis amigos con la mirada y me topé con Mamooth, Gizmo y Kyd en el suelo con una expresión de confusión en sus rostros.
—La distracción falló. —Dijo Gizmo. —SeeMore solo pudo retenerlo doce minutos y medio.
Antes de que yo pudiera decir algo al respecto, la puerta se abrió haciendo un gran estruendo. Billy avanzaba hacia mí hecho una furia, seguido de SeeMore que intentaba detenerlo inútilmente.
—¿¡TE VOLVISTE LOCA!? —Me espetó, acercándose tanto que algunas gotas de saliva aterrizaron en mi rostro.
—¿Disculpa? —Inquirí, siguiendo el plan que habíamos acordado por si nos descubrían: fingir demencia.
—Yo puedo explicarlo… —Seguía SeeMore, intentando interponerse entre Billy y yo, pero este último lo corrió de un brusco manotazo haciendo que cayera al suelo.
—¿Cuál es tu problema? —Repliqué, desafiante y molesta por la innecesaria agresión. Pero Billy seguía mirándome con odio.
—¿Por quién crees que me tomas, Jinx? Sé perfectamente lo que vi.
—No tengo idea de que me…
—¡Fueron ellos! —Karen se hizo presente en la habitación, entrando por la puerta con lágrimas en sus mejillas. Avanzó hasta Billy, sin dejar de señalarnos con un dedo acusador y tembloroso. — ¡No sé cómo lo hicieron pero estoy segura de que fueron ellos!
—A mí me parece que has estado viendo muchas películas de terror… —Continué, aferrada a mi papel de desentendida y acercándome a SeeMore para ayudarlo a levantarse.
—Karen, amor, por favor, ve a tomar un poco de agua y a calmarte que yo me encargaré de esto. —Indicó Billy, acompañándola hasta la puerta. Hice una mueca que simuló ser una arcada al ver esa escena. Una vez que ella abandonó mi habitación, Billy se volvió a nosotros con un semblante completamente sombrío. — ¿Te crees muy lista, eh?
—Por última vez, Billy, no sé de qué demonios…
— ¡No me vengas con cuentos, Jinx! ¡Ya estoy harto de ti! —Gritó él fuera de sí. Me puse de pie de un salto y lo enfrenté.
—Pues el sentimiento es mutuo.
—Estoy cansado de que hagas siempre lo mismo. ¡No puedo creer que ustedes hayan sido tan estúpidos! —Siguió, dirigiéndose al resto de los chicos que observaban la escena sin mover ni un músculo. —¡Ella siempre hace lo mismo! ¡Siempre eres igual!
— ¿Y qué es exactamente lo que siempre hago?
—¡Usas a la gente a tu conveniencia! ¡Haces que confíen en ti y cuando más te necesitan les fallas o desapareces! ¡Lo hiciste con nosotros cuando nos abandonaste y lo hiciste con Wally cuando lo dejaste en la Torre porque no soportaste ser una Titán!
Abrí los ojos como platos porque no podía dar crédito a lo que acababa de escuchar. Definitivamente, cualquier relación que pudiera existir entre Billy y yo se había roto para siempre después de oír esas palabras.
—¿Yo uso a la gente por conveniencia? —Repetí. —¿Y si siempre lo has sabido, por qué demonios te mudaste conmigo, eh?
—¡Porque fui un ingenuo y creí que sería diferente! ¡Pero después de esta noche veo que nada ha cambiado! —Exclamó con sorna sin bajar la mirada.
—Pues si no te gusta vivir conmigo, eres libre de marcharte. —Contraataqué, herida. —¿O qué? ¿Soy tan manipuladora que no te lo permito?
—Eso es exactamente lo que voy a hacer —Respondió él, con decisión. Abrí la boca para contestar pero me quedé paralizada. —. Antes del fin de semana, Karen y yo nos habremos ido. Y entonces no tendré que saber de ti ni de ninguno de ustedes, inútiles manipulados. —Terminó dirigiéndose a los chicos. Gizmo le sacó la lengua mientras lo fulminaba con la mirada, pero SeeMore se acercó tembloroso y quiso tomar a Billy del brazo para calmarlo.
—Billy, nadie quiere que te vayas. Discúlpanos, nosotros…
—Suéltame —Le escupió él, liberándose de su agarre con un violento ademán. —. Tú eres el peor de todos. Me apuñalaste con la espalda, llevándome de las narices para que ella pudiera salirse con la suya.
—Pero Billy…
—Déjalo, SeeMore. —Intervine, tomando al cíclope de la mano y alejándolo de Billy. — Él no está enojado. Dice todo esto porque lo piensa. Piensa que yo soy una perra manipuladora que usa a la gente y que ustedes son unos inútiles descerebrados que se dejan llevar por mis órdenes. —Dije todo eso sin que me temblara la voz y observando a Billy directo a los ojos. —Pues bien, déjalo que se vaya. Que haga lo que quiera. En lo que a mí concierne, ya no somos amigos y según él, nunca lo hemos sido.
—Jinx…
—Vaya, por fin dices algo que es cierto —Lanzó Billy con sorna y soltó una risa frenética y sonora.—. Tienes razón, Jinx. Ya no somos amigos y ya no tengo nada que hacer aquí.
Giró sobre sus talones para cruzar la puerta y la cerró con una fuerza excesiva, provocando un estruendo que sacudió todo el edificio.
Parece que se pudrió la momia, ¿no? Me cuentan en comentarios si creen que Billy se irá del departamento o si recapacita y se queda. Y qué les pareció, obvio. Gracias a mis poquitas lectoras tan fieles y lindas. Les mando un abrazo, manténganse a salvo y que estén bien.
Coockie
