Furia
Esta historia no es mía; fue escrita por Laurann Dohner. Esta es una adaptación (sin fines de lucro) de su trabajo con personajes del anime/manga Fairy Tail, creados por Hiro Mashima. Hace unos años leí esta historia y la empecé a compartir con ustedes como un crossover entre Inuyasha (mi anime favorito) y Fairy Tail (mi segundo anime favorito), pero perdí el archivo en el que estaba trabajando y al final, decidí que sería mejor compartirla sólo con personajes de Fairy Tail.
Esta es la primera novela de una larga saga de libros (actualmente hay 15 y por lo que veo la autora seguirá escribiendo más), tengo que admitir que me he encariñado con la resiliencia de los personajes en estas historias, imaginarme a mis parejas favoritas de FT fue relativamente fácil.
Espero que disfruten la historia tanto como yo y si es así, los invito a leer la novela (Fury) en su idioma original, inglés, ya que tengo entendido que no se ha traducido de manera oficial al español.
***Advertencia***
El contenido de esta historia es fuerte, tiene escenas de sexo, violencia física, sexual y psicológica. Así que lean bajo su propio riesgo.
Capítulo Ocho
El Director Porla fulminó con la mirada Lucy. "Quiero una explicación."
Ella le devolvió la mirada, estaba furiosa y lista para contestarle de una manera grosera. "¿Qué más tengo que explicarte? Lo he explicado unas cien veces. El oficial Natsu me ayudó a limpiarme en el interior del cuarto de baño. Estaba demasiado mal como para caminar. Tuve que matar a dos hombres, no soy militar y no tengo esa formación."
"Lo sé," le espetó.
"Estaba conmocionada por culpa de esos monstruos que irrumpieron en el edificio y no podía caminar. Si usted vio los videos de seguridad entonces hubiera visto que el Oficial Natsu tuvo que llevarme. Mi ropa estaba ensangrentada y él me prestó sus calzoncillos y una camisa. Él fue decente y amable. ¿Cuál es su problema?" Ella se levantó y se resistió a golpear al gilipollas.
"Él te tocó inapropiadamente y quiero que presentes una queja formal a las seis. Tenemos que demostrarles que no pueden hacer lo que quieran. No tenían autorización para hacer lo que hicieron. "
Lucy lo miró boquiabierta. "No voy a hacerlo. No me tocó inapropiadamente. Si quieres jugar a quién tiene el control, no me metas en ello. Ni siquiera tienes derecho a pedírmelo."
Él ignoró su comentario sarcástico. "Ese hombre te llevo a un baño y te obligó a desnudarte delante de él, después se desnudó delante de ti, obviamente paso algo más y eso es totalmente inaceptable. Escribe ese informe ahora. Es una orden. "
"No hay cámaras dentro de ese cuarto de baño. ¡No sabe lo que pasó ahí dentro!" Lucy le gritó, estaba furiosa.
"Puedo adivinarlo. ¿Paso eso, Srta. Heartfilia? ¿Estas loca por el oficial Natsu? ¿Intercambiaron algo más que la ropa? ¿Él te folló?"
Dio un paso atrás y apretó sus manos en puños. Quería golpearlo, pero no podía aunque hubiera ido demasiado lejos. "Eres un idiota de mente sucia, Director Porla. Ese hombre y su equipo me salvaron la vida. ¿Dónde diablos estaba tu seguridad cuando los hombres usaron los vehículos para embestir las puertas del edificio? ¿Dónde estaban cuando me persiguieron y me vi obligada a matar a dos hombres? ¿Dónde estaban mientras esos idiotas brutalmente me maltrataron y casi me violaron delante de las cámaras? Déjame que te diga donde estaban. Ellos estaban viéndolo en la seguridad de su sala de control. Los oficiales de seguridad de la ONE me salvaron la vida y el Oficial Natsu se mantuvo de espaldas a mí y con los ojos cerrados mientras me limpiaba. Nunca me vio desnuda." Mintió. "Y yo no vi ni un centímetro de su piel, excepto sus brazos." Mintió de nuevo. "Y no pienso hacer un informe falso para encubrir que tus medidas de seguridad son una mierda."
El Director Porla se puso en pie. "Estás despedida. Recoge tu mierda y lárgate de Fairy Tail inmediatamente. Yo personalmente te arrestaré por entrar sin autorización si dentro de una hora sigues aquí y haré que mi seguridad de mierda te pateé el trasero hasta las puertas. Seguro que la policía local estará encantada de darte un nuevo hogar en el interior de la cárcel de la ciudad. "
Ella asintió con la cabeza. "Eres un gilipollas." Se giró y salió de su oficina. Las lágrimas rodaron por su rostro. Sólo tenía una hora para recoger todo lo que tenía y dejar su hogar.
Tendría que llamar a seguridad para pedirles que llevaran su coche al edificio y así cargar sus pertenencias. Todos los vehículos personales se almacenaban en el interior de un estacionamiento vigilado. Era una medida estándar de seguridad para evitar que sus coches fueran maltratados por los que protestaban. No tenía casa, ni trabajo y en su cuenta de ahorros sólo tenía unos miles de dólares. Pero lo que más le dolía era perder a las mujeres.
Llegó hasta el guardia de seguridad de la puerta y este bloqueó su camino con una actitud sombría. "El Director Porla me ordenó recoger tu tarjeta y acompañarte personalmente fuera. Tus posesiones personales serán colocadas en tu vehículo y se te entregará dentro de una hora en la puerta principal. "
Le desgarró el corazón el no poder decirles adiós a las mujeres o empacar sus cosas.
Mierda. Su siguiente pensamiento se centró en Natsu. Nunca volvería a verlo y eso le dolía.
Sabía que ella no era su persona favorita, pero el hecho de que nunca volvería a poner sus ojos sobre él, le hizo sentirse miserable.
Ella asintió hacia el guardia de seguridad y se desabrochó la tarjeta para entregársela. La cogió del brazo.
"Puedo caminar sola gracias." Ella tiró para soltar su agarre, pero él no la soltó.
"Me han dicho que te arreste y te entregue a la policía si pones cualquier tipo de resistencia. "
Ella no estaba resistiéndose, pero quería. Así que levantó la barbilla y luchó contra las lágrimas. El hombre le dio un tirón en su brazo y la sacó del edificio. Otros dos guardias de seguridad esperaban fuera, uno le arrebató la tarjeta de la mano.
El Director Porla les había enviado a tres guardias de seguridad. Gilipollas. Los dos nuevos hombres se posicionaron delante y detrás de ella, el guardia que todavía la estaba garrando del brazo abrió uno de los coches de seguridad. Prácticamente la empujó en el asiento de atrás. Ella cerró los ojos cuando el coche se movió, sabía que la llevaban a la puerta y lejos de Natsu para siempre.
La empujaron fuera de las puertas principales y tuvo que enfrentarse a un grupo de manifestantes. Se puso nerviosa. Echó un vistazo al grupo de anti-nuevas-especies y apartó la mirada rápidamente cuando uno le frunció el ceño.
Los manifestantes no sabían que había estado trabajado con las nuevas especies, solo habían visto a su seguridad escoltarla fuera. Ella se acercó más a la puerta cuando algunos de los manifestantes se acercaron.
"Aléjate," le dijo uno de los guardias echando mano a su arma.
Lucy se quedó helada. "Estoy esperando a mi coche. Ellos no me agradan." Ella sacudió la cabeza hacia la gente detrás de ella "¿No puedo esperar dentro hasta que mi coche venga? ¿Es eso mucho pedir?"
El guardia de seguridad sonrió. "Retírate de la línea o voy a tener que disparate."
Parecía totalmente sincero. Ella se dio la vuelta y se colocó a tres metros de la línea pintada en el suelo. Algunos de los manifestantes estaban a un metro de ella. Uno de ellos la miró y se acercó. Era un corpulento y tenía tatuajes en los brazos.
"¿Quién eres tú? Vienes del interior. ¿Eres la amante de uno de esos animales?"
Ella tragó saliva. "Por favor, déjame en paz."
Una mujer manifestante la miró y se volvió hacia uno de los guardias. "¿Quién es esta mujer?"
El guardia ni siquiera miró a Lucy. "Ella trabajaba dentro pero acaban de echarla."
Lucy se quedó boquiabierta, el guardia acababa de delatarla y al instante sintió la hostilidad de esas personas. Ella se acercó de nuevo a la puerta, temerosa. Algunos de ellos pertenecían al mismo grupo que había asaltado el edificio de mujeres.
El guardia de la escopeta le negó con la cabeza. "Te he dicho que no te acerques."
"Sí," le gritó a Lucy uno de los manifestantes. "¿Por qué no vienes aquí, perra? Nos encantaría tener una charla contigo. "
Lucy observo la multitud. No se movían y la miraban con odio. El terror se apoderó de Lucy. Se enfrentó a las puertas de nuevo y se agarró a los barrotes. "Voy a demandarlos a cada uno de ustedes si se les dejan hacerme daño."
"Márchate," le gruñó uno de los guardias de seguridad a ella. "No pueden atacarte si no estás aquí."
"No puedo. Estoy esperando a que traigan mi coche y mis pertenencias personales. Ni siquiera tengo mi cartera. "
Se encogió de hombros y le sonrió con frialdad. "No tenemos que protegerte. Eres una exempleada, ahora aléjate antes de que tenga que forzarte a hacerlo." Hizo una pausa. "Y para mí sería un placer. Nos han dicho que quieres que las Nuevas Especies tomen nuestros empleos."
"¿Qué está pasando aquí?" Dijo un hombre enojado desde la pasarela.
Lucy miró hacia arriba. No conocía a todas que las Nuevas Especies. Pero sus rasgos le dijeron que era uno de ellos. También llevaba un traje negro de los SWAT con las letras ONE impresas en el pecho.
"Nada," le contesto el guardia de seguridad.
El nueva especie frunció el ceño cuando se encontró con la mirada de Lucy. "Soy un oficial ONE y estoy a cargo. ¿Por qué estás fuera?"
"Me han despedido." Lucy miró por encima de su hombro a la gente que estaba detrás de ella. "Tengo que esperar a que llegue mi coche para poder marcharme. Seguridad se niega a permitirme que espere en el interior." Ella se volvió hacia él. "Realmente me gustaría estar segura mientras espero."
Alguien lanzó algo y le golpeó a Lucy en el brazo. Ella hizo una mueca y se dio la vuelta para ver lo que le habían arrojado. Era una lata de refresco. Lucy retrocedió y se agachó cuando otro de los manifestantes volvió a tirarle tiró algo. Una botella llena de agua rebotó en la barra de metal al lado de su cabeza.
"Métanla " ordenó el oficial ONE. "¡Ahora!"
"Ella ha sido despedida," le explicó el guardia de seguridad. "Ella no es nuestro maldito problema."
"Te estoy ordenando que lo hagas ¡ahora!" le espetó el oficial ONE. "Por tu propia seguridad. No me hagas decírtelo de nuevo. "
El alivio inundó a Lucy cuando uno de los guardias de seguridad la fulminó con la mirada, y le asintió con la cabeza hacia la puerta. Otra cosa voló y le golpeó en el hombro. No vio el objeto, pero le dolió. La puerta se abrió y ella cruzó la valla. Se frotó el hombro que le habían golpeado y miró hacia arriba, con la intención de darle las gracias al oficial, pero había desaparecido.
"Quédate junto a la puerta," le ordenó el guardia de seguridad que estaba más cerca de ella.
Ella asintió con la cabeza. Ella espero a allí su coche mientras observaba a los manifestantes. La estaban mirando con odio. Gilipollas y le volvió la espalda. Deseaba poder sentarse, pero no lo haría en el suelo. Ella cerró los ojos, abrazó a su cuerpo y deseo no tener que esperar mucho.
"¿Señorita Heartfilia?"
Lucy abrió los ojos y se sorprendió cuando vio a Natsu acercarse junto al oficial que había ordenado a los guardias que la dejaran entrar. Natsu vestía pantalones vaqueros, una camisa negra de manga larga y un par de botas. Llevaba el pelo recogido en una cola de caballo y la miraba furioso. Su corazón inmediatamente comenzó a correr ante es visión. A pesar de su expresión enojada y tensa, estaba muy sexy con ese traje. Se detuvo a unos cuatro metros de ella.
"¿Qué está pasando aquí? Grey me informó de lo que te pasó afuera. " Su mirada recorrió su cuerpo, examinándola. "¿Te duele el hombro?"
Ella sacudió la cabeza, no quería hablar de eso. Se obligó a apartar la mirada de Natsu y la dirigió a Grey. El oficial ONE que la había salvado sólo la miraba con curiosidad. "Gracias por permitirme esperar aquí a mi coche. Se estaba poniendo feo ahí fuera."
Él asintió con la cabeza. La atención de Lucy volvió a Natsu. Tenía que advertirles, quería que él supiera lo que había pasado dentro de la oficina del Director. También quería despedirse de él.
"¿Podemos hablar en privado?" Miró al guardia de seguridad que estaba muy cerca de ellos, obviamente escucharía cada palabra.
Natsu le frunció el ceño pero asintió. "¿Este asunto privado entre tú y yo incluye a Grey?"
Lucy le sonrió a Grey. "Él es bienvenido a ser parte de esta conversación."
Natsu se dio la vuelta. "Sígueme."
El guardia de seguridad junto a Lucy de repente la agarró del brazo. "Ella se queda aquí. La orden del Director Porla es que ella espere fuera. Ya estoy desobedeciendo la orden al permitirle esperar en este a lado del perímetro. Ella no se moverá de aquí."
Natsu se giró. "Quítale la mano de encima." Gruñó Natsu mostrando su irritación. "Mis ordenes están por encima de las de tu Director. La mujer estará con nosotros y se quedará. ¿Entiendes? No la toques otra vez. "
El guardia de seguridad pareció aturdido, pero soltó a Lucy y dio un paso atrás. Natsu le hizo señas para que se colocara delante de él y Grey. Ella dio unos veinte pasos antes de enfrentarse a los dos hombres que estaban detrás de ella. Miró a su alrededor para asegurarse de que los guardias no estuvieran cerca.
"¿Qué es lo que querías decirnos en privado?" Los ojos de Natsu se encontraron con los suyos.
"Quería advertirte que el Director Porla quiere destruir tu equipo de seguridad. Hoy trató de hacerme presentar una denuncia falsa contra ti y tus hombres. Estoy segura que si trató de hacerlo conmigo lo intentara con otras personas. Está muy cabreado porque están tomando el control de su comunidad. Sólo quería que lo supieran." Ella hizo una pausa. "Ustedes me salvaron el otro día y creo que son mejores que la seguridad actual. Tenía que advertirles que él tratará de mantener el mando en Fairy Tail."
Natsu la estudió y asintió con la cabeza después de unos largos momentos. La expresión de Grey no revelaba qué pensaba. Natsu respiró profundamente.
"¿Qué tipo de informe quería que presentaras contra mi equipo?"
El suelo de repente se volvió realmente interesante para Lucy. Era incapaz de mirarlo a los ojos "Trató de hacerme redactar un informe sobre lo que pasó cuando me ayudaste a limpiarme en el interior del cuarto de baño. Dio a entender que debía acusarte de tocarme inapropiadamente." Ella le miró antes de centrarse en el suelo otra vez. "Me negué a escribirlo y le dije que no podía obligarme a mentir. Sólo quería advertirte de lo que intentó."
Ella podía sentir a Natsu mirándola en silencio. Ella finalmente lo miró y le dijo con el ceño fruncido. "¿Es por eso por lo que te despidieron? Me informaron de ello."
Las noticias vuelan, pensó. "Eso y también por el insulto que le dirigí cuando se cabreo ante mi negativa." Ella le sonrió con tristeza. "Probablemente me habría dejado hacer las maletas antes de insultarlo. "
Los labios de Natsu se movieron, pero no sonrió. "Ya veo." Hizo una pausa. "Necesito tu dirección y tu número de teléfono por si Jellal quiere hablar contigo. Sólo dímelo y lo recordaré. "
Los hombros de Lucy cayeron, odiaba tener que admitir su situación ante él. "Conseguiré una habitación en un motel de la ciudad y buscaré otro empleo. Me mudé de otro estado para trabajar aquí. No tengo casa en estos momentos. Te puedo dar mi número de teléfono móvil, aunque no se si estará en las maletas con mis cosas. Si no está, siempre puedo llamar a la oficina para dar el número de mi habitación en el motel. Si realmente crees que Jellal querrá hablar conmigo. No tengo ni idea de en qué motel me alojaré. "
Los ojos oscuros de Natsu parpadearon y su boca se apretó en una línea firme. Él la miró fijamente, parecía estar estudiándola en algo que no pudo comprender. Se obligó a apartar la mirada de Natsu cuando Grey habló.
"Estoy seguro de que estarás bien, Sra. Heartfilia. Por favor, no se olvide de llamar a la oficina para dejar su información de contacto."
Lucy asintió. "Lo haré y gracias una vez más." Su mirada regresó a Natsu. Se dio cuenta de que esta sería la última vez que hablaría con él y la embargo la tristeza. Él estaba mirándola en silencio. Quería decirle tantas cosas, pero sólo pudo decir una cosa que lo resumía todo.
"Por favor se feliz y gracias por decidir que no debería morir." Ella le dio una sonrisa triste antes de regresar junto a los guardias que la estaban esperando junto a la puerta. Ella sintió su mirada durante todo el camino, pero no miro atrás.
No quería verlo alejarse por última vez. Él tenía su libertad ahora. Media hora después, el coche llegó a la puerta. Ella tomó las llaves, y vio su bolso en el asiento delantero, un gran dolor la golpeó con fuerza. Nunca volvería a ver Fairy Tail o a Natsu. No tenía ni idea de adónde ir o de qué hacer con su vida.
Los guardias abrieron las puertas e hicieron retroceder a los manifestantes. Alguien le arrojó algo contra el costado de su coche. Ella se estremeció, pero no se detuvo a comprobar si le habían causado algún daño. Ese era el menor de sus problemas.
"Hiciste lo correcto." Jellal puso su mano sobre el hombro de Natsu. Había estado esperando junto a su amigo en la puerta durante casi cuarenta minutos. "Sé que fue difícil para ti a dejarla ir."
Natsu luchó contra sus emociones y se reunió con la mirada preocupada de su amigo cuando él volvió la cabeza para ponerle fin a su vigilia. "Hice lo que me pediste cuando me informaste de que había sido despedida. Le permití marcharse. Ella estará más segura ahora que no está aquí, por si vuelven a atacarnos."
"Nuestros enemigos podrían haberla matado," le recordó Jellal. "Sé que esto es difícil para ti."
"No puedo imaginarme no volver a verla nunca, " admitió Natsu. "Siento dolor."
Jellal apretó el hombro de él una vez más. "Yo no sabía que era tan fuerte. "
"Lo es."
"Lo siento."
"Me doy cuenta de que ella estará mejor en su mundo que aquí. Ella dijo que no tiene casa. ¿Qué va a hacer? Tal vez, debería haberle pedido que se quedara. Podríamos haber forzado al Director para que la mantuviera con las mujeres. "
"No podemos hacer nada en este momento, Natsu. Hay un tiempo y un lugar para todo. Hiciste lo mejor para nuestro pueblo. Lamento que fuera a tan alto precio para ti. Lo único que puedo decirte es que puedes ofrecerle un trabajo nuevo cuando tengamos el control total de Fairy Tail."
Eso alivió un poco del dolor dentro del pecho de Natsu. "Quiero que vuelva." Él la necesitaba. El hecho de nunca volver a verla sonreír o escuchar su voz le dejaba un sabor amargo en la boca. Un futuro sombrío apareció en su mente. "Fue despedida por defendernos. Quiero el derecho de hacer lo mismo por ella. "
"Entonces, vuelve a ofrecerle su trabajo cuando seas capaz de hacerlo. No pasara mucho tiempo más. Sólo necesitamos aprender un poco más para hacer las cosas bien. Hay algunas cosas que no sabemos todavía. Cada día nos acercamos un paso más al control de nuestro propio destino."
"¿Y si ella no quiere el trabajo? ¿Y si ella no quiere volver? Ella podría encontrar otro trabajo en su mundo." Un destello de dolor atravesó a Natsu. "Yo no volvería a verla."
"Entonces la dejarlas ir Natsu e intentaras superar tus sentimientos. "
Natsu no dijo nada, pero el dolor quemó su pecho. Él no quería dejar ir a Lucy y estaba seguro de que jamás podría superar esas emociones que experimentaba cuando se trataba de ella. Ella estaba en su sangre, era una parte de él, pero ahora, ya no sería parte de su vida.
"Ven," le instó Jellal en voz baja. "Vamos a dar un paseo juntos. No debes estar solo en estos momentos. "
Natsu vaciló y miró a la puerta, pero sabía que no volvería. Él asintió con la cabeza. "Gracias."
Lucy maldijo salvajemente mientras miraba la pintura en su coche, uno de los manifestantes debió de haberla seguido hasta el motel. Ella había estado mirando continuamente por el espejo retrovisor y no había visto a ninguno seguirla desde Fairy Tail. Cabrones.
Ellos sabían en qué motel se había registrado y destrozaron su coche. Odiaba a esos idiotas fanáticos. Lucy pisoteó camino a su cuarto, estaba enojada porque ahora tendría que llamar a la policía, presentar una denuncia y ponerse en contacto con su seguro. No podía conducir por la ciudad con esas palabras en su coche. Daría muy mala impresión cuando se presentara a una entrevista de trabajo.
Ella resopló y agarró la bolsa de comida rápida, sacó la llave del bolsillo de sus vaqueros para abrir la puerta de su habitación. Trató de meterla en la cerradura, pero algo le impedía entrar. Ella se agachó para mirar la pequeña cerradura, sus ojos se estrecharon mientras examinaba lo que parecía ser una goma verde. La puerta de al lado se abrió de golpe.
Giró la cabeza y vio a tres grandes hombres salir al pasillo y mirarla. El miedo la golpeó cuando se dio cuenta de que estaban totalmente concentrados en ella. Soltó la manija de la puerta y se tambaleó hacia atrás. Tres metros los separaba de su habitación, no estaban lo suficientemente lejos, pensó. Uno de los hombres se abalanzó rápidamente hacia ella.
"Te tenemos," jadeó y agarró a Lucy cuando trató de correr.
"Arrástrala aquí, Bernie," murmuró con urgencia uno de los hombres.
"¿Cuál es tu problema?" Lucy se aferró a la barandilla con ambas manos mientras el pánico se apoderaba de ella al sentir la fuerza con la que la agarraron de las caderas. "¡Suéltame!"
"Mi problema" susurró el hombre contra su oído mientras deslizaba su brazo alrededor de su cintura e intentaba que ella se soltara "es que tenemos que salvar tu mente. Esos animales te han lavado el cerebro."
¿Salvarla? Al menos no estaban tratando de matarla. Algo es algo, pensó. Esos idiotas pensaban que la habían obligado a cambiar su forma de pensar. Ella gritó y pateó duramente al hombre más grande. Su mirada se lanzó frenéticamente alrededor, en busca de ayuda. Vio a algunas personas que estaban mirándolos boquiabiertos en el estacionamiento de abajo. Alguien le gritó al hombre que la dejara ir.
"Maldita sea," gritó un hombre desde la habitación de al lado. "¡La gente los está viendo!" Parecía preso del pánico. "Suéltala."
El brazo en la cintura de Lucy de pronto la soltó. Los tres tipos se alejaron. Ella jadeó y se apoyó en la barandilla. Giró la cabeza y vio cómo los tres hombres huyeron del edificio. Casi se desplomó en el pasillo, las rodillas le temblaron pero logró mantenerse en pie. Le temblaba todo el cuerpo. Una puerta se abrió y se volvió en guardia hacia el ruido. Una mujer con un bebé se asomó, la mujer estaba pálida.
"¿Eran ladrones?"
Lucy se relajó. "No."
"La policía está de camino" gritó un hombre desde el estacionamiento. "¿Estás bien?"
Lucy tuvo que aclararse la garganta. "Estoy bien. ¡Gracias!" Ella vio su bolsa de comida rápida en el suelo, la dejó caer para agarrarse a la barandilla. Se inclinó para recogerla y se estremeció ante el dolor en su cintura. Maldijo en voz baja, esperaba que el idiota no le hubiera dejado moretones, se sentó en las escaleras y miró hacia la gente que la miraba boquiabierta. El corazón le latía aún muy rápido, pero ahora estaba segura y tenía hambre. Metió la mano en la bolsa. Podía comer mientras esperaba a la policía.
Lucy empezó a comer su hamburguesa, abrió la tapa de su agua saborizada y agarró su teléfono. Había llamado a la oficina de Jellal para dejar su número de móvil, pero su secretaria había insistido en que también le diera su dirección. Y ahora ya no podía quedarse en este motel.
Marcó el numero de la oficina de Jellal. Quería salir antes de que anocheciera y casi eran las cinco. "Hola," dijo Lucy cuando finalmente la pasaron con la secretaria de Jellal. "Hablamos antes. Soy Lucy Heartfilia. Dejé la dirección de mi motel por si el Sr. Jellal quería ponerse en contacto conmigo, pero tengo que cambiar de motel. Llamaré mañana por la mañana para dejar mi nueva dirección. Usted tiene todavía mi número de celular, ¿verdad?"
La mujer en el otro extremo de la línea se quedó en silencio por un momento. "¿Por qué cambias de motel?"
"Uh..." Lucy vio el coche de la policía entrar en el estacionamiento. "Tuve algunos problemas. Prometo que llamaré por la mañana con mi nueva dirección. Realmente tengo que irme ahora. La policía ha llegado y tengo que empacar rápidamente para que me puedan escoltar fuera de aquí. Hablaré con usted mañana." Lucy colgó.
Natsu paseaba por su oficina. Lucy nunca volvería, nunca volvería a verla y él necesitaba mantener el control sobre esa dolorosa realidad. Llamaron a su puerta. Él respiró profundamente y se aclaró la garganta. "Entre."
Orga, su amigo y el hombre al que había puesto a cargo de las clases de las diferentes habilidades para las especies entró y cerró la puerta detrás de él. Se apoyó contra la madera. "Tenemos un problema."
"¿Qué hay de nuevo? ¿Qué es esta vez?"
"Algunos de los guardias humanos están coqueteando con nuestras hembras. Los machos son muy protectores con ellas."
Una sonrisa curvo la boca de Natsu. "Nuestras mujeres pueden manejar a un ser humano. Todavía no he conocido a un ser humano que pueda acabar con uno de las Nuevas Especies, ya sea hombre o mujer si están enojados." La sonrisa murió. "¿Es acoso o simplemente el típico coqueteo?"
"Coqueteo, pero nuestros hombres pueden comenzar a pelear con ellos. Ninguna de las mujeres se siente amenazadas o han presentado quejas. Deseo evitar los conflictos entre los humanos y nosotros. Si nuestros hombres empezaran a romper las cabezas de los humanos si continúan guiñando a nuestras mujeres, eso puede causar mucha tensión."
"Voy a hablar con ellos. Convoca una reunión." Él echó un vistazo a su reloj. "¿Digamos que para dentro de dos horas?"
"Me parece bien." Orga le dirigió una sonrisa. "¿Te das cuenta de que te has convertido en una figura paterna para todos? Das consejos y amenazas cuando nos portamos mal. Jellal es nuestra madre, nos da protección y un nuevo hogar."
Natsu levantó la mano y extendió su dedo de en medio. "Ésta es tu lección de hoy, hijo."
Un ladrido de risa llenó la habitación. "Me niego si eso es una oferta. Tú no eres mi tipo."
"Nadie lo es." Se rio Natsu. "Nuestras mujeres son demasiado inteligentes y elegirán aparearse con ustedes."
Orga se apartó de la pared y dio unos pasos más cerca, su sonrisa se desvaneció. Sus ojos se estrecharon mientras miraba a Natsu. "Hablando de mujeres, escuché que la pequeña humana fue expulsada."
Natsu asintió. "El Director la despidió y Jellal me pidió que no me involucrara. Quería sobrepasar la autoridad del Director, devolverle su trabajo y mantenerla aquí. Pero aquí continuará en peligro si vuelven a atacarnos. Jellal me ayudó a entender que ella tendría una vida mejor sin mí a su lado."
"Si no fueran tan gilipollas se darían cuenta del poder que tenemos."
"Eso es lo que dijo Jellal. Me sentí en conflicto, Orga. Yo no quería que se fuera, pero tengo responsabilidades con nuestra gente. Estoy desgarrado por la mitad. La única manera de tener nuestra casa en control es que yo asuma el puesto del Director. Eso es necesario para nuestra comunidad."
"¿Tu realmente te preocupas por esa mujer?" Sus cejas se arquearon. "La vi un montón de veces y es muy diferente a nuestras mujeres. Ella es pequeña. "
"Soy consciente de nuestra diferencia de tamaño."
"Y ella es humana." Orga frunció el ceño. "También trabajó para Tártaros. Soy consciente de por qué lo hizo, todo el mundo ha sido informado de que ella trabajo allí en secreto para reunir las pruebas, pero también he oído que tuviste un problema personal con ella. Yo estaba en esa sala de conferencias, Natsu. Temí que la mataras en la sala llena de seres humanos."
Natsu se dejó caer en el borde de la mesa, cruzó los brazos sobre su pecho y suspiró ruidosamente. "Pasó algo entre nosotros y me sentí traicionado por ella. Perdí totalmente el control. "
"No me digas. Nunca te había visto tan salvaje. ¿Qué te hizo ella?"
Hizo una pausa. "Te hablé de ella cuando nos pusieron en libertad. Ella es la humana que vino a mi celda y mató a Jacob. "
"Mierda," murmuró.
"Nunca había reaccionado tan fuertemente ante nadie. Yo estoy... " Buscó las palabras para expresar su emociones. "Estoy obsesionado con ella. Ella me sonríe y me derrito. Sólo quiero oír su voz y estar cerca de ella. "
"Mierda," repitió Orga.
"Quiero que vuelva. Antes, aunque no podía estar con ella al menos la observaba desde la distancia. Ahora no tengo ni siquiera eso. Y... me duele."
El silencio se prolongó. Y Orga habló por fin. "Cuando nos hagamos cargo de Fairy Tail podrás traerla de vuelta. Tendrás el control de la seguridad y no habrá necesidad de preocuparse de los humanos. ¿Puedes esperar hasta entonces?"
"No lo sé" admitió. "Sólo la quiero de vuelta. La quiero cerca de mí. " Hizo una pausa. "Necesito que este aquí aunque no pueda estar con ella. Todo en lo que puedo pensar es en que estará haciendo en este momento, donde ira, y en… " Su voz se profundizó en un gruñido. "Si los varones humanos están tratando de tocar lo que es mío."
Las cejas de Orga se alzaron. "¿Tuya?"
"Mía." Asintió Natsu. "Es lo que siento cuando pienso en ella."
"Aguanta. Nuestra gente aprende rápido, pronto seremos capaces de manejar Fairy Tail. Podrás ofrecerle volver. Espero por tu bien que ella acepte tu oferta. "
"Yo también lo espero." Natsu gruñó. "Haz esas llamadas y organiza la reunión. Hablaré con nuestros hombres y programaré sesiones adicionales de formación para que saquen fuera su ira. Los humanos que están dentro Fairy Tail no son nuestros enemigos, al menos en gran parte. "
…El Director y esos guardias son unos idiotas.
…
¿Cuánto apuestan a que cuando Natsu se entere del intento de secuestro de Lucy prácticamente volará hasta ella?
Lo que sí, es que al releer estas historias estoy recordado todas estas meteduras de pata, incongruencias y mentes cerradas y empedernidas. ¿Lo peor? Que aunque esto sea ficción…si hay gente que piensa y peor aún actúa de esa manera. Un recordatorio de que sí hay monstruos entre nosotros, usando rostros parecidos a los nuestros.
Lo bueno…que las parejas sí son tiernas (aún con las meteduras de pata cof* cof*) y definitivamente, se retrata la fortaleza de las víctimas y de aquellos que no sólo son conscientes pero que también practican el hacer lo correcto.
