Capítulo 10. Rokujou Kai
Saber que la policía estaría buscando a esa niña les dio la seguridad suficiente como para creer que finalmente, vencerían aquella batalla así que, una semana más tarde de su desaparición, con sus esfuerzos agotándose a cada día que pasaba, el Doctor sintió que ya era hora de pasar a la acción. De manera que decidió que esa misma tarde, pondría el plan sobre ella en marcha.
Con el ceño fruncido, Tsuzuku descolgó el teléfono y marcó el número que aquel inesperado y odioso jefe le había dado y esperó hasta que en la otra línea descolgase. El Doctor sabía que no sería el mejor de todos los secuaces que tenían para poner en jaque a aquellos hermanos debido a su complicado carácter pero, era mejor que todos los demás por desgracia.
"-Aquí Bōkyaku no HĪRŌ, díganos qué ocurre e iremos de inmediato.-Escuchó el villano tras el auricular. Sonrió ávido y siniestramente.
-Tenemos algo que les interesa agencia de héroes Bōkyaku no HĪRŌ…-Susurró Tsuzuku funesto mientras se relamía su propia miel de los dedos."
En la otra punta de la ciudad, al norte de Musutafu, Kai sintió un enorme vuelco en el pecho al oír aquella voz aspirada y ronca al otro lado del teléfono. Sintió que esa llamada no era algo normal. Quizás fuese…
"-¿Y qué es?-Frunció el ceño intentando captar la mayor cantidad de detalles posibles tras su voz pero solo se oía el silencio. Algo en su interior le decía que ese hombre que hablaba era el causante de todos los males de su familia últimamente.
-Una niña con el pelo rojo como la sangre y ojos grises como un lobo.-Notó un vuelco en el alma. Ese infeliz era el que tenía a su hermana atrapada en contra de su voluntad. No había lugar a dudas, la había descrito a la perfección y en ese instante, en el que su hermano entraba por la puerta del despacho, Kai le hizo un gesto apresurado y alarmado a la vez. Creyendo que se trataba de la policía, Toki se acercó para intentar oír algo. Tal vez, hubiese una señal de su hermana que les aliviase por fin. Sin embargo…-De momento, está bien. Encerrada en una oscura y fría prisión, pero bien.-Expresó el villano tras el teléfono. Las esferas de Toki se abrieron de par en par al oírlo. Kai le indicó que guardase silencio y apuntase cada una de las cosas que iba a decirle. El mayor se puso manos a la obra.
-Como se os ocurra hacerle daño, te juro que…
-Tranquilo todopoderoso héroe.-Se burló abiertamente haciendo que Kai arrugara aún más la nariz del enfado. Dio un golpe seco sobre la mesa con la palma de la mano. Toki frunció el ceño. Tener a su hermano exaltado no era una buena idea y menos si su hermana era la que estaba detrás de la situación. Pero Kai necesitaba desfogar su impulsividad de algún modo. Mataría a ese hombre por habérsela arrebatado sin pensárselo ni un segundo.-Necesitamos llevarnos bien.-Siguió.-Así que, queremos que nos hagáis precisamente vosotros un favor.-Kai chistó con la lengua maldiciendo a todo el que podía y más.-Conocemos la fama de Unknown y Dispel, tenéis unas habilidades especializadas en deshacerse de ciertos recuerdos, ¿verdad?
-¿Por qué os ayudaríamos?-Preguntó cruzándose el brazo libre.-Nadie nos asegura que tengáis lo que queremos. Sobre todo…, en qué condiciones.
-¿Seguro que esa es vuestra mejor respuesta?-Susurró ampliando la terrorífica línea curva de sus labios.- ¿Por qué no le echáis un vistazo al móvil?-Kai gruñó confuso pero le susurró al mayor que lo hiciese. En cuando Toki abrió el mensaje desde un número cifrado, vio a su hermana atada con un puñal en el cuello y medio brazo derecho destrozado. La sangre fluía a través de él. No sabía si se debía al ataque en Roppongi o que ellos mismos se lo habían hecho allí pero la sola idea de ver a su hermana herida, le enfureció. Abrió sus esferas grisáceas de par en par y sintió unas fuertes nauseas. Todo su cuerpo, tembló. En ese instante, le enseñó la foto a su hermano.
Eso le enfadó aún más.
-¡Maldita sea! ¡Cómo se os ocurra tocarla un solo pelo, os juro que no lo contaréis!-De fondo, Kioku, negó a toda prisa bajo su mordaza. Había intentado huir más de una vez sin un resultado óptimo y si iban allí, estaba claro para qué les utilizaría. Además de que aquellos villanos eran lo suficientemente fuertes como para obligarles a hacer cualquier cosa. Confiaba en sus hermanos pero no podía negar que su intervención no saldría bien dada su experiencia. Chistó agobiada pensando en ellos, en Daiki y en sí misma. No podían hacerle desaparecer del mapa de ninguna forma si no, ¿qué sería de él…?
-Creo que los héroes no pueden asesinar por el bien propio.-Kai arañó la mesa al oírle y apretó los dientes. Nunca se había sentido tan hastiado. Omutsu se levantó agachándose frente a ella. -Pero, si queréis salvarla, de alguna forma, os ofreceremos un buen trato y por supuesto,-sus dedos llenos de miel se apoderaron de las mejillas de la joven, apretándolas con energía para que mantuviese la mirada fija en él. El villano se relamió,-la dejaremos ir.
-No nos fiaremos de las palabras de un villano.-Respondió Kai bastante centrado, sorprendiendo a su hermano mayor.
-En ese caso, se quedará para siempre en este lugar donde ni la policía ni vosotros seréis capaces de alcanzarla…-Sonrió y ella, sintió que el ambiente se volvía terriblemente tenebroso.-Y me podré divertir…, cada día con su preciosa cara.-El cuerpo de Kai tembló al escucharlo. Estaba claro que era una trampa y una en la que posiblemente perderían todas las opciones de ganar pero se trataba de su hermana. Era una decisión muy complicada de tomar. Si seguían sus planes, conseguirían sus malévolos propósitos que posiblemente tendrían que ver con sus habilidades pero si no lo hacían…, si no intentaban entablar ese trato, seguramente, su hermana moriría o cualquier cosa peor antes que eso. Y por supuesto, no iba a aceptarlo. Quizás, antes del encuentro se les ocurriese alguna forma de atacar o algún plan que les ayudase a escapar con Kioku así que, lo intentarían.
-De acuerdo.-Aceptó en contra de su voluntad. En contra de todas esas reglas y leyes que les impedían a los héroes actuar por su cuenta y por intereses propios pasando por encima, en este caso, de una investigación policial. Pero…, la familia era lo primero.-Quedemos, pero tendrá que liberarla de inmediato en cuanto el pacto se haya cumplido.
-Eso dependerá del tiempo que Unknown necesite para realizar todo el trabajo.-Susurró su nombre de héroe antes de lamerle el rostro impregnado de miel a su hermana cuya cara de asco fue descomunal. Kai se dio cuenta de que le querían a él así que no podía fallar bajo ningún concepto. Por muy mal que estuviese, su hermana era más importante que cualquier persona a la que pudiese borrar el recuerdo de alguien.-Nos reuniremos en un bar que hay en Asakusa.-Rápidamente le dijo a Toki que apuntase la dirección.-Tendréis que buscar entre los callejones, no tiene muy buena pinta así que daréis con él rápido. Nada de policía. Ni siquiera infiltrada. Tendremos vigilada la zona para que no haya ningún desafortunado encuentro con ellos. Si ese es el caso, ella morirá.-El villano decía todo aquello mucho más serio que antes así que se dio cuenta de que no era una amenaza infundada. Chistó. Los dos solos contra todos ellos con sus quirks tampoco era la mejor opción de todas pero…, se trataba de ella…
-Es decir, situación total de desventaja hacia nosotros.-Sonrió ligeramente pensando en lo que iba a hacerle a aquel tipo en cuanto se topase con él.
-Sería un encuentro demasiado justo de otra forma…-Esa respuesta era la típica de un villano que se veía ligeramente acorralado por sus oponentes. Kai intuyó que sería más sencillo sacar a su hermana de ese infierno, de lo que parecía.
Al menos, en ese instante.
-Pero, hasta que el pacto esté acabado tendréis que cumplir con todas nuestras exigencias y por supuesto, con la lista…-Esa palabra sacó un vuelco al corazón de Kai que, sin darse cuenta, no sabía hasta qué punto eran capaces de llegar aquellos…, villanos…"
El día en el que All Might despertó, todos se revolucionaron. Se escuchaban tras las puertas las voces de alegría de los médicos, enfermeros y pacientes, que se transmitían entre ellos la mejor noticia del mundo. Akane no había dudado en expresar su alegría nada más salir de allí y el boca a boca fue tan rápido que incluso, la prensa, se dio buena cuenta de ello antes siquiera de que pudiese hablar con él. Fuera, Kenji tuvo que salir a atender a los medios que rápidamente se acercaron a él como si fueran acosadores. Megan rió por lo bajito solo de pensar lo agobiado que estaría su querido compañero.
Con la luz del atardecer se volvió hacia el héroe más famoso de todos los tiempos y caminó hasta sentarse frente a él en el sillón. Apoyada sobre la baranda de la camilla, le sonrió. Gracias a los turnos de guardia, había tenido la suerte de estar sola hasta que Akane llegó y en ese instante abrió los ojos. En cuanto comprobaron que sus constantes vitales estaban bien, salió a toda prisa para dar a luz al gran acontecimiento.
-¿Cómo estás?
-Me duele absolutamente todo.-Suspiró. Desde luego, su aspecto no era el mejor sin embargo, no había podido hacer otra cosa más que lo que había.- ¿Cómo ha ido…?-Murmuró dolorido intentando moverse sin mucho éxito.
-Llevas en fase Rem desde que saliste de la operación. Así que te hemos hecho todas las pruebas mientras dormías.-Susurró tierna y cariñosamente muy bajito. Su tono de voz era como una suave música relajante para los oídos de All Might.
-¿Y…, qué tal…?-Su rostro estaba preocupado y desde luego, era lo más lógico.
-Bueno, me temo que el estómago lo tenías muy dañado y…, tu lado izquierdo ha sido complicado de recuperar. Tardaras algunas semanas en volver a respirar sin todos esos tubos aunque lo conseguirás y hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano para que puedas vivir de la mejor forma posible.-Murmuró haciendo que aquella sonrisa suya fuese un pequeño rayo de esperanza en su terrible diagnóstico.-Pero tendrás que hacer dietas blandas y pasar una buena temporada en el hospital y rehabilitación.
-Después de todo…, eso es…, bueno…, supongo…-Los ojos azules de All Might se perdieron en el techo blanco de su habitación llenos de resignación. Con la máquina de oxígeno asistida podía hablar mejor pero estaba segura de que no le estaba gustando aquella situación lo más mínimo.
-Escucha Toshinori…,-le nombró y él, por aquel tono distante y preocupado, dirigió sus ojos hacia ella,-…hay algo más…-Se mordió el labio pensándose seriamente si debía soltarlo sin más o paliar un poco el daño.
-¿Qué es…?-Torció la expresión.-Suéltalo…, estoy preparado…, para lo que sea…
-Se trata de tu poder.-Contuvo el aliento.-Debido al exceso y a la inyección que te lo potenció en el último momento…tienes, bueno…, digamos que se te ha reducido una barbaridad. Y…, solo podrás usar ese perfil heroico pocas horas…
El silencio se abrió paso entre los dos. El corazón de Megan latía a toda prisa. Durante unos segundos, el tiempo pareció ralentizarse.
-¿Cuántas…?
-Siete, seis… No sé sabe concretamente hasta que puedas ponerlo de nuevo en marcha.-Suspiró cuando él volvió ligeramente sus esferas hacia el techo de la habitación. Ambos sabíamos que después de aquel ataque, las llamas de su One for All parecían extinguirse con una velocidad desmesurada.-Ha sido, una de las batallas más complejas que has tenido jamás. Las repercusiones en tu cuerpo…, supongo que no son nada si las comparas con las de la mente…-Volvió a presionarse el labio pero esta vez, con una clara aflicción hundiéndose en su pecho. Si él había llegado hasta ese sino había sido por su culpa y por la de nadie más. All Might había perdido la mayoría de su poder por su causa…
De repente, sin previo aviso, apoyó la frente sobre sus manos en aquella barandilla y empezó a llorar afligida.
-Megan…-Quiso tocarla, consolarla, pero ni siquiera era capaz de moverse con todos aquellos cables pegados a su piel.
-Por mi culpa…, has terminado así…-A All Might se le encogió el corazón.-Si yo no hubiese investigado…, si no hubiese intervenido…, si yo no hubiese ido a buscar a Daiki esa tarde al lugar del maldito accidente…, si yo…-Su dolor era tan humando que traspasaría cualquier alma.-Lo siento…, lo siento tanto…
-No es…, culpa tuya…, querida Megan…-Susurró cuando vio que temblaba y se encogía en sí misma, vulnerable, débil…-Querías…, mejorar a esta sociedad…, ayudarnos y apoyar a los que no pueden hacer nada y quieren hacerlo con más fuerza y valor que muchos otros…
-Han cerrado la investigación de Daiki.-Anunció interrumpiendo su maravilloso discurso.-Mi equipo se ha dispersado y hemos eliminado todas las pruebas. Lo que quedaba está en la academia custodiado por Nezu. Has perdido casi toda tu luz por mi estúpida causa…-Se alzó y se miró las manos totalmente desconsolada entre lágrimas.-Las cosas por las que luché, lo que más amaba en el mundo…, se ha desvanecido como si nunca hubiese existido o importado sin que haya podido hacer nada por evitarlo, otra vez…-Se llevó aquellos dedos al rostro para ocultárselo.-No puedo más…-Sollozó.
Completamente rota, All Might se dio cuenta de que aquella joven llevaba un enorme peso sobre su espalda que no había compartido con nadie desde que las cosas empezaron a complicarse.
-Megan…,-habló de nuevo,-puede que las situaciones por las que pasamos ahora…, sean negras y tristes…, puede que finalmente, no hayan salido del todo bien…, sin embargo, mi querida Megan…, te sientes así por qué realmente no eres consciente de las cosas tan maravillosas que has hecho...-Expresó en un susurro tenue y débil.-Cogiste a un grupo de estudiantes y lo hiciste tuyo. Le diste un trabajo increíble, mejorar las habilidades de los héroes que salvan al mundo del mal…-Megan recordaba a cada uno de aquellos niños a los que ella les había dado la oportunidad de crecer en una profesión tan maravillosa.-Hiciste que tú equipo se aferrara tanto a ti como para llegar a considerarte su propia mentora, su maestra, su familia... Has hecho que All for One no vuelva a ver la luz en una buena temporada…-Sabía que lo más probable es que estuviese muerto pero no lo tenía claro realmente, hablaría con Tsukauchi después.-Has protegido a miles de personas gracias a que llegué para enfrentarle. Si no hubiese estado investigando lo de Daiki, no habría ido esa noche a verte,-Megan con sus labios temblorosos pareció dejar de temblar. La oyó sorberse la nariz,-…así que pude detenerle gracias a ti y con tu investigación me ayudaste a ganar.-El héroe sonrió un tanto.-Y con respecto a Daiki...-Suspiró.-Espero que seas capaz…, de vivir con esa desazón…
-Ni siquiera sé si quiero vivir…
-Tienes un hijo…, debes hacerlo…-Pareció regañarla por lo que acababa de decir.-Eres una mujer fuerte…, y capaz. Nunca has necesitado que nadie te cuide y te proteja. Tu misma lo has hecho sola…, siempre. Así que, piensa en tu hijo…, es el futuro que su padre quiso crear…
La joven pelirroja iba a responder cuando, de pronto, alguien entró por la puerta. Fuera se oía más alboroto pero, al parecer habían reforzado la vigilancia policial. Había que mantener al símbolo de la paz a salvo.
-Siento haber tardado tanto en llegar. Hay un tráfico horrible pero en cuanto me enteré de que habías despertado, he querido venir cuanto antes.-Tsukauchi se quitó el sombrero y el abrigo. Megan le miró como si fuese un fantasma.-Me alegra que estemos juntos solo los tres.-Se acercó a la cama cruzándose de brazos.-Han pasado muchas cosas y no hemos podido reunirnos antes así que tenemos que ponernos al día de todo. Sé que All Might tiene tiempo y ¿usted señora Shinto?-La de ojos azulados asintió y el policía cogió una silla para acercarla a ellos.-Bien, empecemos…
Estar allí en aquel lugar en concreto en medio de la oscuridad de la noche, era inquietante. Los sonidos de los callejones, los animales escondiéndose en la penumbra, observando sus pasos seguros hacia la ubicación indicada por los villanos, hacían que la tensión se palpase en el ambiente. Toki suspiró por quinta vez. Habían llegado hasta allí pero no tenían realmente un buen plan a seguir. Si entraban en ese bar, nadie les aseguraba que pudiesen salir ilesos. Además, eran solo dos contra un número indefinido de enemigos. La situación era cuanto menos, complicada. Aunque tampoco estaba seguro con qué podría encontrarse por mucho que analizase la situación así que, se resignó un poco a seguir los pasos de su hermano pequeño que no quería esperar mucho más para resolver aquel tedioso asunto.
-¿Qué harás si su idea es que alguien olvide a toda su familia? Recuerda que no puedes hacer algo así en un abrir y cerrar de ojos.-Susurró Toki. Kai chistó. Eso significaría que no podría sacar a su hermana de aquel horrible lugar rápidamente. Tenía que haber entrenado más para hacer aquel tipo de cosas mucho más rápido.
-Podrías encárgate de intentar llevártela mientras yo me quedo por ella para cumplir con sus dichosos planes.-Expresó.
-No nos iremos sin ti, no seas idiota.-Frunció el ceño.
-En ese caso piensa una opción mejor, a mí no me ocurre ninguna otra y llevo días dándole vueltas, maldita sea.-Soltó exasperado. Sabía que aquella no sería la mejor forma de decírselo pero, la situación era tremendamente estresante.
-De todas formas, haré lo que sea para liberarla mientras tú estás en ello.-Murmuró.-Aunque…, también podríamos intentarlo sin que tengas que hacer nada de lo que ellos te digan.-Kai detuvo sus pasos volviéndose hacia el mayor.
-¿Cómo…? ¿Has pensado en algo?-Pero justo en ese momento, antes de que pudiese decir algo sobre la idea que se le había ocurrido, Toki sintió que todo su cuerpo empezaba a entumecerse. Fijó sus ojos en sus pies y antes de apartarse de aquello que lo anclaba al suelo intentó moverse sin resultado.
-¡Qué demonios…!-Ante las esferas rojizas y perplejas de Kai y en un abrir y cerrar de ojos, su hermano mayor se había convertido en piedra. Rápidamente se volvió en aquel callejón analizando cada uno de sus recovecos.
-¡¿Quién está ahí?!-Gritó sintiendo como la ira se apoderaba de cada parte de su piel. Cerró sus puños enfadado y frunció el ceño.
-Nos estorbaría sin duda para nuestro trabajo…, Unknown…-De repente escuchó la voz de alguien al fondo en la más absoluta oscuridad del callejón. Kai chistó desencajado. El apoyo de su hermano era crucial para escapar…, pero ahora estaba solo, ¿qué debía hacer? La trampa ya estaba en funcionamiento..., pensó.
Y en ese instante, oyó de fondo a su hermana gritar con desesperación. El corazón se le paralizó al segundo. Aquel chillido había sido firme y doloroso. ¿Qué diablos estaban haciéndoles aquellos mal nacidos?
-Si te retrasas más de lo necesario, no solo será tu hermana la que desaparezca de este mundo.-Agobiado, Kai se volvió hacia su hermano y palpó la inamovible piedra. Se había quedado con la expresión más estúpida del mundo y en otro momento tal vez le hubiese parecido gracioso pero en ese instante no le gustaba para nada.
-¡¿Qué cojones le habéis hecho?!-Alzó la voz enfadado.- ¡Él no tiene nada que ver!
-Planeaba hacer algo sin que nos ayudases, eso no podía ser.-Rió el villano entre la oscuridad de forma psicópata.-Bien, avanza.-Le ordenó.-Dejaremos que respire liberándolo solo lo necesario antes de que se le agote el oxígeno ahí dentro si sigues todos los pasos que te daremos. Pero no puedes tardar en ponerte de acuerdo…, solo le queda una hora de aire…-Kai contuvo el aliento. Su enfado superaba al que había tenido en otras tantas ocasiones en las que su familia se había visto implicada en asuntos de villanos pero este caso, extrapolaba cualquier límite. Aun así, a pesar de que tenía pensado asesinar con sus propias manos en cuanto pudiese a todos aquellos dichosos villanos, no debía de hacer nada para ponerles aún más en riesgo, no podía discutir con aquel maldito ser perdiendo el tiempo mientras su hermano se asfixiaba y su hermana sabe Dios qué, así que, en contra de su voluntad heroica, avanzó.
Y siguió caminando unos minutos más hasta que dio con un cartel fluorescente en medio de la penumbra que parpadeaba sin cesar. Si hubiese sido algo normal, diría que se trataría de un prostíbulo o algo así. Contuvo el aliento y cuando alzó la mano hacia la puerta, notó que le temblaba involuntariamente. Gruñó. Estaba más nervioso de lo que hubiese esperado.
Sin embargo, justo en ese instante, antes siquiera de llamar, sintió como algo impactaba contra su hombro. Se volvió sobre sus pies a toda prisa preparándose para atacar. Pero, en cuanto se dio cuenta de que no había nadie allí tras revisar a fondo el callejón en el que estaba, se destensó un tanto dándose cuenta de que aquello que había tocado su cuerpo era un viejo papel arrugado. Lo cogió y lo desenvolvió y allí, vio una franja de cuatro nombres.
Únicamente cuatro.
Al segundo frunció el ceño pensando para sí mismo que al final, su hermano había tenido razón con respecto a su teoría.
Hoy no se iría de allí con ambos.
Maldijo su suerte a la vez que releía los nombres. Había dos que conocía y uno que le sonaba y otro que posiblemente estaría relacionado con este último. Y entonces, recordó lo que en aquellos meses habían estado comentando en la televisión sobre la desaparición de uno de los héroes más influyentes de Japón y de la batalla de All Might contra All for One así que al parecer, todo estaba relacionado…, indagó en su mente. Tal vez, su tarea sería mucho más importante de lo que parecía en un principio… No podía creer que ellos pudiesen estar implicados en algo de aquel calibre.
-Sigue pensando…, amigo…-Escuchó de pronto, en medio de la nada. Aunque le pareció que la voz venía desde detrás de la puerta. Suspiró molesto. Se estaba hartando de aquel juego de niños así que, con valor, abrió la puerta sin dudar.
Y allí dentro, en medio de la penumbra de aquel viejo y cutre bar, vio un reguero de sangre sobre el suelo. Se temió lo peor. Su cuerpo, temblaba sin que él quisiera y sintió que el lobo ya le había tragado. Nunca había notado esa sensación de asfixia y miedo en otro trabajo. Aquello iba a ser desesperante.
-¡¿Dónde está?!-Alzó la voz al comprobar que parecía no haber nadie en aquel cochambroso sitio y que no se escuchaba nada salvo un goteo incesante en la lejanía. Posiblemente de una tubería rota.
-Tranquilo muchacho.-La voz del villano se sintió mucho más cerca y entonces, enfocando la vista todo lo que pudo, vio que había alguien sentado en la barra. Arrugó la nariz y apretó los puños notando unas ganas terribles de darle una buena paliza a aquel tipo pero, tenía que contenerse o no saldrían vivos de allí, ninguno de los tres.
-¿Dónde está mi hermana?-Repitió serio e irascible.
-Está observándote en este momento.
-Quiero verla. No haré nada si no puedo saber que está bien.-Amenazó sabiendo lo que eso significaba. No obstante, después de haberla oído gritar, Kai necesitaba saber que ella estaría bien.
-Oh vamos, no nos amargues la fiesta.-Escuchó a alguien reírse siniestramente tras él. Se dio la vuelta alzando uno de sus puños pero no vio a nadie.-No estás en posición de exigir nada Unknown. Danos lo que queremos.-Se refería a la lista que él aún tenía entre los dedos.-Y nosotros te devolveremos lo que necesitas.
-No puedo borrar a tanta gente de una vez.-Se resignó el pelirrojo. El hecho de oponerse a algo y que Kioku sufriera las consecuencias le mataba por dentro así que, tenía que controlar al máximo sus impulsos. No sabía a quién se enfrentaba ni cuántos serían así que…, respiró hondo y tuvo que optar por colaborar de mala gana en primera instancia.-Hay unos tiempos.
-Bien, no tenemos prisa. Es un beneficio a largo plazo.-Asintió el villano conforme.-Pero si quieres que todos salgan de aquí, deberías de empezar cuanto antes.
En ese instante, a su izquierda, se encendió un pequeño foco con una luz muy tenue apuntando desde arriba hacia la persona que estaba sentada en una silla, maniatado como si fuese el mayor criminal de todos los tiempos. Tenía los ojos vendados, la cabeza agachada y la boca sellada con alguna sustancia que no supo identificar. Se fijó en que el reguero de sangre, provenía de él y de alguna parte de su piel. Nada más toparse con esa tétrica imagen, se le descompuso el cuerpo. No podía creer lo que sus ojos, abiertos de par en par, estaban viendo. Finalmente, su teoría sobre uno de los nombres que se dibujaban en aquella lista apareció más clara que nunca en su mente e inmediatamente supo de quién se trataba el susodicho.
-Shinto…No estaba…, muerto…-Susurró para él haciendo sonreír ampliamente al villano que había sobre la barra del bar y que había escuchado agudamente sus palabras. Hacer aquello estaba totalmente en contra de la ley, de ser un héroe pero sobre todo, de sus ideales. Ese hombre, les había ayudado en más de una ocasión con algunos trajes y utensilios para los héroes de su empresa. Era alguien excepcional y hacerle algo así a alguien como él…, tenía claro que nunca sería capaz de perdonárselo.
-¿Por quién te apetece empezar Unknown?-Volvió sus ojos hacia ese hombre y luego, los clavó lentamente en la lista que tenía entre sus manos inquietas.
-¡No lo hagas!-Escuchó, de repente, un grito de fondo que reconoció como el de su hermana pequeña. Sabía que estaría en alguna habitación contigua o algo parecido viendo aquella terrorífica situación. Por un lado le alivió oírla pero por otro, se le encogió el corazón y apretó los dientes debatiéndose sobre qué debía hacer dándose cuenta de que todas las opciones eran malas.
Dentro del cuarto en el que Twedloon y el Doctor junto a ella la tenían retenida, este último chistó ligeramente con sus manos tras la espalda sin perder ni un segundo la compostura.
-Calla a esa maldita zorra,-mencionó,-hará que nuestro plan se vaya al traste si sigue chillando como un animal.-El villano agarró un lazo para taparle la boca mientras el Doctor junto con Shigaraki observaban el tétrico ambiente que se gestaba una sala más allá.-Fíjate bien, Tomura…, el límite de un héroe esta siempre en aquellos que consideran importantes así que, es un buen sitio en el que atacar. Se vuelven locos. Débiles. Se desesperaran. Trabajaran fuera de la ley. Harán todo lo que quieras si esas vidas están en juego. Es ahí donde todos y cada uno de ellos pueden llegar a corromperse…
Unos rastros de lágrimas desesperadas surcaron el maltrecho rostro de Kioku que veía como todo se desmoronaba sin más…
Kai dio un par de pasos hacia el hombre que, con su rostro, se mantenía obviamente sereno a pesar de lo que estaba escuchando y entonces se preguntó cuánto tiempo llevarían torturándole sin que nadie hiciese nada. ¿Cómo era posible que ningún héroe hubiese sido capaz de ir a salvarle aun saltándose las leyes después de todo? Sabía que el primer nombre que había en la lista había sido siempre un íntimo amigo suyo. Alguien con el que se le relacionaba de vez en cuando. Sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. Tenía que hacer todo lo posible por salir de allí y contarle al mundo lo que había visto. Ese hombre no podía estar allí si no…
-¿Sabes que no tenemos todo el día, héroe?-El villano recalcó la última palabra con descaro sabiendo perfectamente la posición tan difícil en la que se encontraba pero sobre todo, lo que hacer aquello significaría para él.-Empieza, ya.-Ordenó.
En ese instante, Kai tomó aire. Si liberaba a su hermana ella podría revertir los efectos. Así que, de momento, no tenía otra opción. Tenía claro que iba a tardar mucho más de lo que había previsto pues hacer que olvidarse a ciertas personas muy allegadas era lo suficientemente complicado como para que, además, necesitase un descanso entre unas y otras. Esperaba por todos los medios, que Toki pudiese librarse de aquella piedra que le aprisionaba y que su hermana fuese capaz de aguantar la situación un poco más. Todo debía salir bien.
Leyó la lista por quinta vez y por fin, alzó la voz.
-Megan…, Shinto…
Había luchado lo indecible pero por fin, estaba allí. Oía el ajetreo por todos lados de la gente que iba y venía por la terminal mientras intentaba leer una revista que ni siquiera le interesaba. Suspiró rendida. Con el corazón en un puño aún se preguntaba si esa decisión que había tomado y que Tsukauchi le había recomendado encarecidamente a pesar del rostro contrariado de All Might sería la mejor.
Pero, por el bien de su familia, sabía que no tenía otra opción. Además, en el fondo, deseaba volver con los suyos. Estar en casa. Sentir que puede dormir un poco más tranquila o estar a salvo. De todas formas, por las últimas noticias sobre la investigación habían deducido que la muerte de su marido era prácticamente, por desgracia, un hecho real…
"Flash Back"
Nighteye chistó disgustado con el rostro de aquella muchacha pero sabía que a pesar de todo, no había nada que pudiese hacer.
-Hazlo de una vez y dime la verdad.-Sus ojos se clavaron en los de ella quién inclinó una de sus manos hacia él.
-¿Por qué insistes en hundirte aún más? ¿Es algún tipo de reto contigo misma?-Megan suspiró.
-Solo quiero saberlo para darle y darme un lugar al que volver si quisiera visitarle.-Se mordió el labio.-Por favor.
-Ni siquiera sabes si realmente está muerto, Megan.-Insistió el peli verde.-Será contraproducente para tu salud emocional. No voy a prestarme a ello.
-¿Y dejarás que me vaya sin que me quede tranquila al menos con esa parte?-La pelirroja frunció el ceño molesta con él.
-Una tumba vacía no tiene ningún sentido y lo sabes mejor que yo.
-Me da igual, lo tiene para mí. Al menos sé que una parte de su alma estará en un sitio al que puedo ir en caso de necesidad. Por favor, Nighteye…, lo necesito.-Se echó hacia delante en aquella mesa, totalmente desesperada. Él resopló por décima vez.
-¿Y si no te gusta la respuesta?
-La aceptaré. Estoy preparada para ello.-Sus ojos se perlaron, su pequeña nariz, se enrojeció.
-No creo que lo estés realmente. Una parte de ti aún guarda ciertas esperanzas a pesar de que hayan cerrado la investigación. Te conozco. Lo sé.-La pecosa agachó el rostro.
-Claro que las tengo. ¿Cómo no? Es el amor de mi vida y nunca me he rendido con facilidad. Pero…, tengo que marcharme de Japón para proteger a los niños y a mí misma, no tengo otra opción Nighteye y, odiaría irme sabiendo que podría haber hecho algo más.-Se mordió el labio.-Por favor…-Acercó su mano aún más a él hasta que finalmente, el héroe soltó un largo suspiro aceptado aquella posibilidad.
-Muy bien…-En cuanto tocó su piel y la miró fijamente a los ojos, su futuro se vislumbró ante sus ojos. Había cosas buenas y otras terribles pero, en ninguna de ellas, estaba Daiki. Salvo en un aspecto…
Cuando acabó, cerró sus ojos y volvió a abrirlos. Ella esperaba expectante en completo silencio la respuesta definitiva a ese asunto.
-No volverás a verle…, Megan.-Expresó entristecido obviando cierto asunto.-Pero,-siguió,-ten en cuenta que en cuanto me alejo bastante del presente las probabilidades de certeza descienden con más facilidad.
Ella contuvo el aliento. Su rostro se volvió más apacible a pesar de la tristeza que sentía por dentro.
-Es ese caso, supongo que me puedo marchar tranquila a pesar de todo…-Se mordió el labio levantándose de su asiento. Se inclinó hacia delante.-Muchísimas gracias. Eres un amigo maravilloso.-Un par de lágrimas se perdieron por sus mejillas.
-Megan,-la nombró y ella alzó sus esferas azuladas hacia él,-puede que All Might no pueda hacerlo después de su imprudencia…,-sabía que se refería a esa herida que les había distanciado,-pero yo intentaré seguir investigando sobre el tema.
Y Megan Shinto, asintió conformándose con aquel trágico resultado sin saber que esa sería la última vez que vería a Nighteye, igualmente, con vida…
Unos días después, en medio de un prado verde y silencioso, Nemuri la agarró de la mano con fuerza frente aquella tumba "vacía". Aunque su cuerpo no estuviese allí, por lo menos su alma reposaría en algún lugar. Se preguntó si verdaderamente llegaría algún día a aceptar ese fúnebre suceso. A su lado, su hermana y su cuñado descansaban eso sí, de una forma más real para su desgracia. La morena, apoyó la mejilla en su hombro, entristecida.
-La vida es una mierda…-La oyó y Megan, asintió débilmente. Sin duda lo era, pensó.
-Era el amor de mi vida.-Esbozó haciendo que su querida amiga la mirase afligida.-Habría dado, todo lo que tengo por cambiarme de lugar.-Se mordió el labio sintiendo unas terribles ganas de echarse a llorar.
-Daiki te habría sacado de la tumba aun así.-Bromeó un poquito haciéndola sonreír ligeramente.-Tenía la virtud de convertir todo lo que tocaba y a todo al que conocía en algo extraordinario.
-Desde luego…-Megan se sorbió la nariz. Nunca se había sentido tan triste en toda su vida y para colmo los recuerdos no dejaban de avasallarla haciendo más evidente aquella parte tan suya que ahora siempre le faltaría.- ¿Sabes qué…?-Susurró nostálgica dándole voz a uno de ellos.-La noche de antes fuimos a cenar a casa de Hiro y Mai. Nos contaron que estaban esperando un bebé. Y ella nos preguntó que cuando traeríamos al segundo, que su hermano siempre había deseado tener un hogar lleno de niños,-a medida que hablaba, notaba como el nudo en su garganta crecía sin cesar,-y antes de que pudiese hablar, él le respondió que yo no quería tener ni uno más. ¡A su hermana! ¿Te lo puedes creer? El rostro de Mai fue todo un poema. Hiro se echó a reír y yo fruncí el ceño.-Se imitó un poquito haciendo reír a Nemuri.-Discutimos al llegar a casa supongo que fue por ese motivo aunque aún hoy no lo tengo claro…Yo quería cambiar algo en nuestra vida y no sabía explicar exactamente el qué.-Pensó en aquel momento en el que él iba tras ella mientras, enfurecida, le tiraba la ropa que se iba quitando para ponerse el pijama, a la cara y como él la cogía al vuelo.- ¿Y sabes qué me dijo?-Nemuri negó con una tierna sonrisa…
"-¿Qué es lo que quieres? ¡Porque estoy harto de tratar de adivinarlo! ¿Quieres una casa más grande? Buscaré un segundo empleo. ¿Quieres otro hijo, no quieres un segundo hijo, qué? Yo sé lo que quiero, lo tengo delante de mí ahora mismo.-La señaló sin dudar haciendo que ella se tragase su enfado sin fundamento.- ¿Tú no? ¿Sabes lo que quieres? Porque es mejor que me lo digas si no soy yo."
-¿Cómo no iba a ser él? A pesar de todas esas cosas, era él. No había nadie tan maravilloso como él.-Siguió antes de soltar un largo suspiro.
-Sé perfectamente lo que se siente no estar en un lugar hasta que él te mira…-Los ojos azulados de Megan viajaron hacia los de su amiga.-Tienes que dejar de esperar. Este es el punto en el que una historia acaba y empieza otra.
-¿Y si me vuelvo loca? Nuestro plan era sencillo: pasar juntos el resto de nuestra vida…, y ahora, ya no tengo tiempo… Todo lo que quería hacer con él se ha desvanecido. Se evaporó por completo…-Le tembló la voz. Sus ojos, perlados, se deshicieron en lágrimas.- ¿Y si no puedo soportarlo?
-En ese caso, volaré hasta el fin del mundo para traerte de vuelta, amiga…
"Fin del Flash Back"
Estaba segura de que pasaría un buen tiempo hasta que aquellos recuerdos empezasen a doler un poco menos. Aun así, sería una ardua tarea para la que no sabía si su familia estaba realmente preparada.
De reojo, observó que Nyrai se entretenía con su música pero su hijo, con el rostro más serio del mundo, observaba a través del enorme ventanal la pista donde los aviones despegaban y aterrizaban. Tenía claro que jamás le perdonaría su esporádica huida o el hecho de que no hubiese hecho algo más por su querido padre.
Esa era la peor parte. Su mirada inquisitiva.
-Megan,-de repente, la voz de Tsukauchi se alzó a su lado sacándola de sus pensamientos,-abrirán en quince minutos las puertas de embarque, ¿quieres ir a por algo de agua para el avión? Nos pondremos mientras en la cola.-Señaló hacia donde uno de los operadores alzaba un cartel indicando el orden de entrada.
-Claro.-La de pelo anaranjado se levantó llevándose un mechón ondulado tras la oreja, y caminó hacia las tiendas más cercanas de la terminal y entonces, cuando estaba pagando las botellitas, escuchó aquel tono que tanto había hecho por ella.
-¿Te irás, sin despedirte?-Nada más volverse se topó con él vestido de paisano. Sonrió. Estaba claro que si Endeavor andaba como un héroe por el aeropuerto era para preocuparse así que, lo mejor era pasar desapercibido.
-No creo que sea buena idea decirnos adiós en medio de tanta gente.
-Vengo de incógnito.-Aquella respuesta hizo reír a Megan un tanto, contra todo pronóstico. Él arrugó el entrecejo molesto con su reacción. Pero ella sabía que su cara era demasiado reconocible como para que no supiesen quién era.
-Aun así, alejémonos un poco al menos, ¿vale?-Él asintió y ambos se escabulleron hacia una zona menos transitada.-Tengo cinco minutos.
-Podría ser tiempo suficiente como para arrastrarte fuera de aquí.-Megan volvió a sonreír ante su seriedad y a la vez su preocupación infinita. Sin duda, la expresión de su cara no tenía nada que ver con lo que trataba de decir.
-Lo hablamos. Hemos aceptado que debe ser así.-Contuvo el aliento.-Lo siento. Imagino tu decepción ante esta nueva Megan que huye sin mirar atrás.-Él estuvo totalmente de acuerdo con esa frase aun así, no volvió a repetir eso que no podía dejar de pensar.
Llegar hasta allí tenía un motivo diferente a ponerse a discutir con ella por última vez. Quería hacer algo que estaba convencido que no podría volver a hacer nunca más. O al menos, eso era lo que él creía en ese instante.
-Piensas en esos niños, supongo.-Ella asintió.
-Gracias Enji, por todo. Sé que no habría podido hacer muchas cosas de las que he hecho si no hubieses estado ahí. A pesar de que, aun no soy capaz de perdonarte tantas otras.-Todoroki sabía que se refería a su mujer, gruñó.-Espero que algún día cambies en ese aspecto. No te haces una idea de lo que…-Pero antes de que pudiese seguir hablando, el héroe aprisionó sus mejillas entre sus manos y, sin previo aviso, acorralándola contra la pared para hacer del contacto algo más íntimo y menos visible de cara al resto de la poca gente que pasaba por allí, la besó sin dudarlo ni un solo segundo.
Megan sintió que le arrebataba el aliento. Y con él, recordó cada uno de los momentos que había pasado con héroe aquella noche de invierno. Notó que las pulsaciones de su corazón se aceleraban y que, por algún extraño motivo le costaba separarse de él, sin embargo…
-Cuídate.-Le susurró en cuanto se despegó un tanto de ella. Su respiración agitada empezó a tranquilizarse un poco.-Te aseguro que esté donde esté, te echaré de menos…-Megan le miró con ese brillo tan especial que tenía en sus preciosos ojos azulados cuando algo se le había escapado de las manos pero para bien. La conocía como la palma de su mano. Ella quiso decir algo pero él volvió a su estado serio natural antes de despedirse con la mano.
Y así, Megan Shinto…, desapareció de Japón.
