"Te amo, Pod. Pero si algún día tengo que elegir entre mi mamá y tú. La elijo a ella."
Pod frunció el ceño ante aquello, levantando la mirada mientras bajamente la escuchaba decir que él como podía ser su futuro también podía resultar siendo una relación pasajera. Que el futuro no estaba dicho y si tenía que apostar por alguien que la amaría incondicionalmente no importaba qué, a un hombre en el cual confiaba y amaba pero que el tiempo podía cambiar, su madre siempre ganaría.
"Sólo tengo una mamá. Siempre me puedo conseguir otro novio."
Y todo esto venía de una estúpida película que habían visto pero que clara –y calladamente– había resonado en ambos.
"Hace un año terminaste conmigo como si yo no fuera nada. Eso coloca en perspectiva algunas cosas, y no es algo que vaya a olvidar así de fácil."
Pod se sintió como despertando de un sueño y miró a su alrededor, esperando el mundo empezarse a desvanecer, pero aquello no ocurrió.
En aquel recuerdo sus palabras habían provocado culpa y lástima, pero ahora lo que despertó fue enojo al recordar lo que ella había hecho, y con la ayuda de quien.
Se levantó del mueble y bloqueó la puerta con su cuerpo para impedirle que se fuera a marchar. "¿Y no fue eso lo que hiciste? ¿Elegir sus consejos por sobre mí? ¡Puedes jurarme que no te dejaste convencer por ella que no te creeré!" no era de extrañarse que si en verdad se había ganado la confianza de Catelyn el haber engañado a su hija revertiría aquello en un parpadeo, y que de inmediato pondría en marcha planes para no dejarlos reconciliarse. Sansa le mantuvo la mirada, extrañada…y Pod muy en el fondo sabía que Catelyn no sería capaz de ir a los extremos a los que la misma Sansa había llegado.
"¡Contéstame!" la apuró, pues ahora sí el mundo se empezó a oscurecer. Pasados varios segundos ella no dijo nada, tan solo se fue unos centímetros hacia atrás desafiantemente, apretando las mandíbulas, su mirada enfriándose, y eso lo hizo apurar, "¡Di algo, maldita sea! ¡Defiéndete! ¡Cúlpame! ¡Pero di algo!" su pecho se constriñó en ese momento, su garganta se le cerró, "¡¿Por qué olvidarme?! ¡¿Por qué?! Lo que acabas de decir va en contra de olvidarme, si sabías que no podías confiar ciegamente en mí, ¿porque la sorpresa de que te engañara? ¿Tanto dolor como para hacer eso? ¡Ayúdame a entender, Sansa! ¡Te conozco! ¡No sé si te engañé, si lo hice no fue conscientemente, pero sé que eventualmente me habrías escuchado! ¡Me habrías perdonado!" Y no, no, no, la Sansa que tenía en frente de repente dejó su frío estoicismo y empezó a llorar ¡y ella no podía hacer eso! No lo podía comprar con sus lágrimas. Limpiándose su propia cara corrió hacia ella, tomándola de un brazo bruscamente, "¡DI ALGO!"
Sansa se zafó de él igual de bruscamente, colocándose en pie y enfrentándolo, "Sí confiaba ciegamente en ti."
Dos, tres latidos de su corazón, los ojos azules de ella desaparecieron. Pod quedó rodeado de vacío nuevamente.
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En la clínica al ver los signos vitales de Payne aumentando, las maquinas empezando a sonar, el encefalograma alumbrándose, Owen de inmediato se acercó, y vio que las zonas del cerebro que se regían por las emociones estaban disparadas. Se giró hacia el anestesiólogo, pero éste no estaba en la sala. De inmediato mandó a uno de sus ayudantes a buscarlo.
Al ver la puerta de la sala ser dejada abierta mientras uno de los paramédicos desaparecía por el pasillo Bronn se asomó preocupado. Viendo a Pod en la camilla, su cuerpo tensándose una y otra vez en lo que parecía ser una convulsión o alguien tratando de zafarse de algunas amarras invisibles, quejándose sin saberlo. "¿Qué putas está sucediendo?" preguntó a la vez que escuchó pasos y un jadeo de sorpresa, Catelyn Tully apareciendo a su lado, siguiendo al anestesiólogo y al ayudante quienes prosiguieron a cerrarles la puerta en la cara.
"¿Qué está sucediendo?" decidió preguntarle a ella, quien lo miró tan impactada como lo estaba él, talvez incluso un poco más.
"…No sé…" contestó angustiada y tan preocupada como lo estaba el hombre.
"¡Nos dijeron que esto no sería peligroso!" exclamó a la vez que se disponía a abrir la puerta, cuando la mujer lo tomó del brazo.
"Déjelos trabajar."
Bronn miró la mano y después a la mujer, se soltaría de ella sin paciencia, pero en su afán muy al tanto estuvo de los dos guardaespaldas cerca, "¡Si? Si fuera su puta hija ya usted estaría allá adentro." De inmediato ella lo soltó, y Bronn entró en la sala. Todos girándose hacia él y Bronn prosiguió sin parar, notando la jeringa vacía en la mano del doctor y ahora el pulso más estabilizado de Pod, ya no luchaba.
"Está bien." Owen le comentó, caminando hacia él, "Sólo las emociones apoderándose de él. Seguramente llegó a un recuerdo que le provocó gran stress."
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Se despertó en la oscuridad sintiéndose en calma. Sus ojos demasiado pesados, la cama demasiado perfecta.
…Su cabeza de repente empezó a palpitar un poco…
…La calma y optimismo que sentía lo hizo sonreír…
En un parpadeo fue de día de nuevo. Podrick miró hacia el techo y después hacia el reloj. Su habitación. Después de unos segundos notando no poder leer la hora por más que trataba. El reloj tenía cuatro brazos. La vista detrás de la ventana no tenía sentido. Y si la ventana estaba hacia la izquierda porque entonces podía ver el sol ocultándose, Un atardecer nunca sería visto desde esa dirección, "Esto es raro."
El reloj tenía cuatro brazos y no se podía ubicar.
Y sentía paz y alivio.
¿Por qué el reloj tenía cuatro brazos y no se podía ubicar? Nada tenía sentido, y todo estaba bien, no sentía preocupación alguna…
Recordó el despertarse después de la cirugía de peroné y tibia, había estado tan feliz gracias a los calmantes que le habían inyectado…
Un momento.
Estaba olvidando a Sansa.
¿Le habían inyectado algo los doctores?
No importaba.
Por fin estaba feliz y en calma.
Se podía quedar aquí toda la vida.
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Pod se sonrió, dejando de mirar la televisión y tan solo mirándola a ella, a quien le tenía puesta la cabeza en el regazo, Sansa suave y ausentemente jugando con su cabello. No haciendo nada más que eso. Después de unos instantes se giró hacia su estomago y la mordió suavemente, ella emitiendo un gritillo y pegándole en la misma cabeza que acariciaba mientras le decía que se estuviera quieto, que la serie estaba buena.
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Ellos dos en la piscina, lado a lado y simplemente flotando en sus espaldas. Adormilados. La música baja relajándolos.
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Un simple abrazo, fuerte y largo, muy largo, que no venía a nada. Tan solo a la compañía, a estar cerca.
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El despertarse a media noche, Sansa abrazándolo desde atrás.
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La burla maldadosa en sus ojos azules.
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El eco de sus carcajadas.
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Un beso suave en su cuello mientras le rozaba los costados con las uñas, haciéndolo erizar y temblar.
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Pereza y calma, detrás de sus parpados el día soleado. La presencia de ella a su lado, despertándolo al juguetonamente arrastrarle el dedo desde la frente pasando por su nariz y labios para terminar en su mentón y volver a subir. La sonrisa que aquello le trajo.
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El desfile de modas para el cual ella llevaba la mayor parte de un año organizándose con seis diseños propios fue todo un éxito, y Sansa estaba que no se cambiaba por nadie. A decir verdad, muy pocas veces la había visto tan feliz y emocionada, y él estaba contento por ella, y Catelyn también, sentada a su lado mientras Sansa socializaba y trataba con las personas que eran importantes en su medio.
"Para ser sincera, no me llegué a imaginar que Sansa llegaría hasta este punto, que se asentaría y maduraría tanto, temía que no saliera del todo de su conflicto interior, de su etapa de descontrol. Estoy orgullosa de ella, de que se ganara todo esto por cuenta propia."
Sansa sí se había ganado esto por cuenta propia, eso Pod lo sabía, pero también sabía que contar con los apellidos con los que contaba le había abierto puertas más rápido que si fuera una persona del común. "Sansa siempre ha hecho el esfuerzo, desde que estudiaba, se merece este éxito, y discúlpeme que se lo diga, pero a pesar de lo que usted piensa Sansa no se descarrió. Los errores que cometió fue–"
"–Fueron malas decisiones, llevada por su actitud rebelde……Aún así, aquellas malas decisiones no hay que minimizarlas. Ni minimizárselas a ella."
Y eso era verdad, talvez estaba sacando demasiado la cara. Podrick decidió mejor por el silencio, y tiró una mirada hacia Sansa mientras hablaban, y pues sí, después de dejar su etapa de descontrol, por un tiempo Sansa había sido rebelde con su mamá solo por hacerla enojar, lo que Catelyn creyó venía a otras razones más pesadas; fiestas, drogas, él, y vengase a saber qué más, "Por un tiempo Sansa creyó que usted pensaba de ella como la oveja negra de la familia."
Catelyn sacudió la cabeza y se sonrió, "Robb ,Arya y Rickon me han dado dolores de cabeza, pero los que me dio Sansa en su primer año aquí rebasó a los de sus hermanos, a creces."
Pod vio a Sansa mirando hacia ellos, como para asegurarse de que las cosas marcharan bien. Y no por primera vez vio a otro tipo más arrimándosele, dándole un beso en la mejilla, tomándola de la cintura y hablando con ella entusiasmadamente. Y pues esto era algo a lo que Pod se había tenido que acostumbrar desde un inicio, Sansa era hermosa y trabajaba en un medio donde la apariencia personal lo era todo. Todos esos hombres que se le acercaban eran exitosos, apuestos y gente que a ella podía llamarle la atención fácilmente. Y continuaba era con él. Y aunque eso le subía el ego, no podía evitar sentir a ratos que lo desmoralizaba. Como sintiendo que la mano del hombre posada sobre la cintura de Sansa no le agradaba escuchó a Catelyn hablando.
"…Sé que usted se lleva casi todos los méritos de que ella aterrizara más en el mundo real..."
Pod se giró a mirarla y le sonrió cortésmente, aunque no sabía si en el fondo eso le agradaba o no a la mujer. Sansa había sido criada como una princesa y después había llegado él, exactamente no un príncipe... Aunque Sansa le decía con ironía y burla que lo era, y trató de no sonreírse ante el pensamiento absurdo. "También estoy orgulloso de ella." Y sí, podía añadir que Sansa no había aterrizado mucho en el mundo real, que antes fue él quien se dejó elevar un tanto para ambos encontrar un balance para la relación. Pero nadie necesitaba saber eso, sería exponer sus propias dudas.
"Podrick, a pesar de los traspiés que tuvimos en un inicio, ahora sé reconocer que usted fue su buena influencia. Estoy agradecida." Pod de nuevo le sonrió a la mujer y ella le inclinó la cabeza. Ambos miraron a Sansa en ese momento, quien seguía prestándoles atención y les entrecerró el cejo extrañada pero entretenida, lo que los hizo sonreír a ambos.
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Ella no lo había visto en todo el día, ya sabía que le había ido bien en la presentación de un proyecto que su grupo le iba a presentar a sus jefes, y mientras la esperaba afuera del restaurante la vio llegar. Jeans, camisa, chaqueta ajustada, todo realzando sus curvas. Y cuando ella lo vio a él la vio sonriéndose ampliamente mientras lo miraba de arriba a abajo.
Síp, para aquella presentación había decidido vestirse de lo más elegante. Emplear los tips que ella llevaba años dándole, y los que ahora a él le venían a segunda piel, casi sin pensarlo. Además, había aprendido no tan a la fuerza, pues ella nunca trató de hacerlo cambiar su look despreocupado sino mejorarlo. Y viéndolo desde otro punto de vista, él tenía que hacer el esfuerzo, cuando la tenía a ella como novia.
"Estoy en problemas si esto se torna de todos los días." Le susurró quejándose antes de acercársele por completo, y vio que su comentario le causó gracia. Compartieron un corto beso para ella luego separarse, "¡Estás tan guapo!"
"¡Siempre lo estoy!" se quejó de vuelta mientras ambos permanecían abrazados y se reían. Para cuando se calmaron Pod continuó, "Llevas tres años ciega."
"Nope. Sólo tienes ese don de hacerte más atractivo en cuanto más te conozco." Y se carcajeó al verlo hacer caras mientras se sonrojaba un tanto. "Eres tan adorable."
Se zafó del abrazo, pero no de su mano, "Ok, para."
"Pero te gusta cuando te hablo así."
"No cuando estamos en público." Se burló a su vez.
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Por varios días la vio pensativa, preocupada, ida, para una tarde de pereza de domingo despertarse con el peso de ella de repente sobre él, ambos se rodearon con los brazos y tan solo se quedaron descansando de esa manera por un buen rato, hasta que la escuchó hablar.
"Tendré que ir al médico, no me he estado sintiendo bien desde hace días. Me acabo de hacer una prueba de embarazo y salió negativa. Puede ser un problema con el implante, he leído."
"…Oh…" fue lo único que se pudo traer a decir mientras el impacto inicial se daba, pero ella sí dijo que dio negativo, ¿verdad? Sintió calor invadiéndolo, su corazón acelerándose ante la preocupación.
"Ahora no vayas a salir corriendo."
"Nunca." Se inclinó para besarla en el hombro. "¿Estás bien?"
"Oh, sí, sí. Niños ahora no, en un futuro, pero por ahora no."
Pod asintió, sintiendo que el mundo se hacía más pequeño en ese momento. Preocupado tan solo se prestó para acariciarle el brazo mientras se quedaban en silencio.
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"Sé que tienes algo. Estás raro desde hace días. ¿Por qué no me quieres contar?"
Y Pod la miró, exhalando, y era verdad, llevaba su buen tiempo con una duda, sintiéndose mal, "¿Te acuerdas de esa pasantía en Marahai de la que hablé?" de inmediato la vio asintiendo, "Me la ofrecieron, pero no para este ni el próximo año sino para dentro de dos…Tengo que cumplir cierto tiempo determinado en la compañía para que me la den."
"¡Felicitaciones, Pod, eso es fantástico!" Le comentó, levantándose y abrazándolo. Sansa se separó tras unos momentos, "Para ser uno de los sueños de tu vida no te ves para nada animado. ¿Porqué?"
Y balbuceó, tomando aliento no sabiendo cómo iba a decir lo siguiente, no queriendo discusiones, pero sabía que algo se vendría de la acusación que haría, "No sé si me la ofrecen por mérito propio, o…por influencias externas."
Sansa se alejó de inmediato. "¿Mías?"
Ella se mantenía al margen de su trabajo y sentía que la insinuación que hizo era ridícula, pero sabía que había algo de verdad allí, "…O Margaery…La cuestión es que no sé. No he notado nada diferente en mi trabajo, ni en cómo me tratan…pero que me den la pasantía con dos años de anticipación y un par de meses después de ser visto junto a ti y Margaery en esa gala…es sospechoso. Además, soy bueno en mi trabajo, pero no tan bueno."
"Ni mi familia ni yo actuaríamos sin tu consentimiento. Y sé que Margaery no tuvo nada que ver en esto, al menos no activamente."
"Ese es el problema, ¿no? Que ustedes no tienen que hacer nada activamente para que las influencias se dejen notar, ¿verdad?" y sí, por su propio tono de voz, por la mirada de fastidio de ella supo que esto se convertiría en una discusión si continuaban tratando el tema.
"¿Qué de tu familia? ¿O de Tyrion? Él te aprecia…"
"Ni mi familia ni Tyrion me aprecian tanto para hacer algo así." Además, cada vez que Tyrion le ofrecía un favor lo hacía primero preguntando.
"¿Tyrion no te aprecia?" preguntó con escepticismo, "De acuerdo a ti, fue él quien presionó para que tu familia te diera la parte de tu padre que te correspondía. Quien puso las manos al fuego para ayudarte a entrar en la universidad. El que te invita a fiestas cuando viene a la ciudad. Tyrion no es un conocido. Tan solo te molesta es que ciertos favores puedan venir gracias a mi apellido, o al de mis amistades."
"Pues sí." Y por eso trajo la conversación.
"Sé que no te va a gustar lo que te voy a decir, pero Margaery tiene razón, deberías aprovechar–"
La detuvo antes de que continuara, "–No soy así. Me gusta ganarme las cosas por mi propio mérito, y no deberle favores a nadie, sabes eso."
"Siempre te quejas de sentirte estancado en tu trabajo, ¿entonces porque no tomar otro método más proactivo?"
Sí, él quería ser más para ella, ganar más, darle obsequios más costosos, sentirse más a su nivel, pero ¿hacerlo a cuestas del apellido de ella? Invalidaría todos sus esfuerzos. Talvez fue que pensó por demasiado tiempo su respuesta que de repente ella le levantó una ceja, "¿Te avergüenza que yo no esté a tu nivel?" después de todo una cosa era una relación cuando habían estado en la universidad, otra muy diferente por fuera de ésta.
"¿Te he dado a creer eso?" Sansa preguntó fríamente.
Y la respuesta era no, pero en lo más profundo de su ser estaba que ella sí le agradaría que él fuera más exitoso. "No." Y después de su respuesta, ambos se quedaron mirando, midiéndose. Verla colgándose otra vez el bolso en el hombro le dejó ver que se marcharía.
No la detuvo. Sansa siempre evitaba discutir sobre este tipo de cosas. Y él en el fondo lo agradecía, aunque también sabía que evadir el problema no era la respuesta. La vio deteniéndose ante la puerta.
"No has pensado que talvez lo que pasó fue que Margaery y tu llamaron la atención deseada e indeseada cuando se colocaron a discutir con toda la mesa sobre políticas y lo que es practicar la caridad… ¿pero ignorar la justicia social? ¿No fue así como lo pusiste delante de todos con los que estábamos?"
Sí, Pod en aquel momento había notado que incomodó a algunos individuos, pero no a todos, pues contó con apoyo en aquel momento.Pero no creía que de ahí viniera la ayuda que había recibido. ¿Cierto?
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Estaban peleándose, y Podrick miró a su alrededor confundido, no recordando esta memoria. Ni porque razón peleaban.
Sansa había sido una niña mimada que no le agradaban las confrontaciones. Lo seguía siendo. La vio que una vez más fue a dejar la habitación en mitad de discusión y de repente sintió sus mejillas hirviendo y enojo surgiendo en él. "Sí. Márchate. ¡Huye de tus problemas como siempre lo haces!" Una parte suya esperaba verla detenerse y encararlo, pero no lo hizo, "¡Te estoy borrando!" gritó, sintiendo su pecho constriñéndose. "Debes de estar muy contenta ahora, ¿pero adivina qué? Yo también lo estaré. No valiste la pena, si yo no valí la pena, ¡a mí tampoco me vales mierda!" y no sabía si eso lo decía para lastimarla o convencerse. Aún más enojado y viendo que su mundo no se desvanecía salió hacia la puerta en que ella había desaparecido y la abrió. Estaba solo.
¿Esto ya había pasado antes? Se preguntó confundido, porque se sentía así.
¿Deja vu?
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Escuchó la cerradura de su puerta y de inmediato miró hacia esta, viendo a Sansa aparecer con una bolsa de comida y una mirada burletera en su rostro en cuanto él se colocó en pie, sorprendido y acercándosele, "¡¿Qué hiciste?!" se quejó, estando dividido entre quejarse o reírse, lo que salió fue una mezcla que la hizo carcajear.
Carcajeándo Sansa se pasó la mano por el cabello, ahora unos centímetros más abajo de sus hombros, "No sabía que tenía que pedirte permiso."
Pod ignoró su comentario, "¡Pero me encantaba tu cabello largo!"
Le rodó los ojos, "Pues a mí también. Llevaba un par de meses discutiéndome en si cortármelo o no. Nueva vida después de la universidad y todo eso. Quería parecer más madura, para que me tomen en serio." Lo miró de reojo, él mirándola como si lo que hizo fuera una gran tragedia. "¡¿Tan mal me veo?!"
"¡No! ¡Claro que no! Es sólo que en verdad me gustaba tu cabello largo." Y vio a Sansa girándole los ojos mientras él exhalaba, "…Supongo que es cuestión de acostumbrarme."
"…Sí." Le contestó puntualmente. "Si no estoy mal es la primera vez que lo tengo así de corto desde niña. Mi mamá también se va a quejar." Pod le sonrió de vuelta, "Y no creas que fue fácil para mí, ¿eh? Si a ti te gustaba largo a mi mucho más." Se mantuvieron la mirada por unos instantes y después Pod se acercó y le dio su pico de bienvenida. "Mmmm, sirve la comida mientras me doy un duchazo, ¿si?"
Pod le asintió, siguiéndola con la mirada, ella a medio camino mirándolo por sobre su hombro tan solo para carcajearse ante su expresión.
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"Ohhhh, ese que está afuera es un vestido elegante." Dijo tras haberlo visto colgado del marco de una puerta en el apartamento de Sansa. Ella en la tina adormilada se estiró bajó el agua y se quejó desperezándose.
"El jueves hay una gala benéfica a la cual tengo que asistir."
"Mmmmm, no me habías dicho nada, ¿Acaso no estoy invitado?" preguntó bromeando, pues era rara la ocasión en que ella no le pedía que fuera su acompañante a ese tipo de reuniones de su trabajo. Y después de un segundo en su mirada vio cierta cautela mientras se sentaba más derecha.
"Es una gala/cena benéfica a la que voy en representación de mi familia. Por lo del huracán hace quince días. Me estaba preguntando si invitarte pues puedo llevar acompañante, sólo que creí te negarías al saber cuánto cuesta cada puesto."
"Oh." Dijo, de repente sintiendo su buen ánimo mermar. Y no, él no quería saber cuánto costaba. La última vez que se dio cuenta de algo así su cara de sorpresa se lo debió de haber dicho todo a Sansa, "Es bueno que gente como tú y tu familia colaboren cuando tienen la oportunidad." Él mismo había hecho una donación ya, algo mínimo que a alguien como él no lo descuadraría de cuentas y a la vez lo dejaba sintiendo como que sí había colaborado con la causa.
Sansa le hizo una seña para que le alcanzara la toalla y Pod así lo hizo, ella se colocó en pie y mientras se secaba habló, "Si quieres venir déjamelo saber, ya sabes que me encantaría tu compañía. Esas galas suelen ser aburridas."
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"¡Oh! Ahí está mi jefe, bueno, no mi jefe directo. Más bien el jefe del jefe de mi jefe. Dudo que me reconozca, no quiero que lo haga. No quiero tener que acercarme a saludarlo. Sabía que no debí haber venido." Dijo, y sintió la mano de Sansa apretándole la pierna por debajo de la mesa.
"Podcillo, cariño, otro en tu lugar estaría aprovechando las conexiones que amistades como la nuestra traen. Te aseguro que vas, saludas, nos presentas, él tipo se da cuenta con quien sales, que por otro lado tu y yo somos amigos, yo en un minuto le lleno la cabeza con algún falso interés por su compañía, y para el lunes te estarán ascendiendo."
Pod giró los ojos, ante el comentario de Margaery, "Sí, y luego soy yo el que me tengo que aguantar al jefe preguntándome por ti, y tratando de doblegarme para que le organice una reunión con el potencial inversor."
"Sí. Pero no es tu culpa que yo sea una mujer terriblemente ocupada, ¿cierto? Mira que si apenas y le he visto la cara a tu novia en estos tres meses. Si no fuera por la gala, pasarían otros tres meses más sin vernos."
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"Wow, deja de ser tan tacaña. ¿Toda la plata que tu familia tiene y eso es lo que van a donar?" Pod le comentó a Margaery al indiscretamente verla firmando el cheque.
Sansa trató de permanecer seria, pero no lo logró, "Mi tío y mi mamá son bastantes generosos." Le comentó a Pod apretándole el brazo para que no hiciera comparaciones.
La indiscreción de Pod venía más por burla, pero Margaery no lo iba a dejar pasar, "Y esto es lo que los contadores me autorizaron a dar en esta ocasión, Pod. Benjen y Catelyn solo están donando dinero, nosotros hemos estado donando víveres, que estoy segura suma mucho más que la ayuda que el Norte completo proveerá."
"Sólo el transporte de alimentos no perecederos le sale al Norte como un ojo de la cara, así que donamos el dinero y unos representantes se aseguran de que sea bien invertido." Explicó Sansa, luego miró a Pod, "Ehhh, no continúes, creo que le heriste el ego, que es lo que más le duele."
"Cuidado con éste, Sansa. Cuando obtengas tu fideicomiso mínimo lo querrá donar."
De inmediato la sonrisa burletera de ambos Sansa y Pod se esfumó. "No es chistoso, Margaery." Era un golpe bajo, pues Margaery muy bien sabía los problemas que traía a la relación el Sansa venir de una familia rica.
"…Sólo saca las garras porque le lastimé el ego." Pod comentó, más para hacerle sentir a Sansa que no se tomaba en serio aquellas palabras. Y ella tan solo le apretó la pierna nuevamente debajo de la mesa mientras compartían una mirada rápida.
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Y sí, Pod continuaba temiendo por su cumpleaños pues no sabía con que saldría Sansa. Y ese año el reloj que ella le dio lo dejó boquiabierto. Era de marca, era costoso, era elegante y llamaría la atención. Sería uno de los objetos más caros que poseyera, "Gracias, pero no puedo aceptarlo."
"Sí puedes, no es tan costoso como aparenta, es de una colección de como hace siete años, lo compré con el dinero de mi trabajo y lo negocié con una de mis compañeras a cuyo tío se lo dio la compañía para la que trabaja como un bono o algo así, y se quería deshacer de él. Hasta le hice firmar recibo, mira," y se lo mostró.
Y sí, Pod sabía que aquel papel podía significar nada. Pero el reloj era totalmente de su gusto, y la tentación de aceptar ya estaba presente, "Por robármelo hasta me cortan la muñeca." Bromeó, y vio a Sansa sacarlo del estuche, viniendo hasta él y sentándosele en el regazo para mostrarle que lo había hecho grabar con una dedicación. Pod pujó y se lo dejó poner, notando que no habría necesidad de siquiera mandarlo a ajustar a su muñeca. Y era coincidencia o ella había hecho toda la diligencia. Algo le decía que era lo segundo.
"Hasta te luce." Le comentó haciéndolo doblar el brazo.
Pod se rio con gracia, pero algo en lo más profundo de su ser diciéndole que no debía aceptar. Al mismo tiempo sabiendo que aquello la decepcionaría, "Gracias. Me lo pondré solo para momentos importantes." Y compartieron un corto beso que él ya estaba empezando a sentir para cuando ella hizo presión en su cuello, pero no para continuar sino para usarlo de apoyo y colocarse en pie. No la dejó, echándose para atrás en el mueble y trayéndola con él. "Ya me sabes mis gustos, pero si yo fuera a elegir un vestido o algo para ti, creo que no daría en el blanco."
Se incorporó un tanto, sonriéndose, "Creo que lo harías, siempre te gusta todo lo que me pongo." Y lo besó en la nariz.
Le apretó la cintura, "Y lo que no te pones más. Pero en serio, me quedaría en blanco donde me diera por regalarte algo de vestir…y ya llevo tres años dándote el mismo tipo de regalo. Tengo que variar para el próximo."
Sansa se agachó y lo besó, primero lentamente en la boca y después deslizándose hasta su cuello, "Ya veremos para el próximo entonces. Pero sí me encantan nuestras escapadas románticas que organizas."
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La música de sus audífonos a todo volumen, queriendo desestresarse de la semana que tuvo, vaso de whiskey en mano, oscuridad y la cama cómoda. Abrió los ojos cuando vio la luz de la sala encendiéndose, la figura de Sansa en medio de la oscuridad apareciendo, viniendo hacia él, sentándose en la cama e inclinándose para dejarle un beso corto en la mano. Luego la vio diciendo algo, pero le puso el dedo índice contra los labios para que no continuara, "No te oigo." Le dejó saber, y ella se alejó, no sin antes darle una mordida a su dedo, entre seductora y burlonamente.
Entre las tinieblas la vio desaparecer hacia el baño, y minutos después sintió la cama a su lado hundiéndose más el olor a shampoo de ella y la frescura en su piel. Por segundos estuvieron así, hasta que se quejó bajamente al sentirla de repente mordiéndole en el bíceps del brazo que en el momento usaba como almohada.
"Préstame atención." Le pidió mientras le alejaba uno de los audífonos.
"Siempre te prestó atención." Pod le respondió con el mismo tono de voz. "Déjame terminar esta canción y ya, ¿sí?" Ella le asintió.
Y Pod no hizo más que volver a escuchar la canción en dos ocasiones completas para cuando ella lo volvió a interrumpir, esta vez al moverse y sentirla tomando de él el vaso. La vio medio sentada, su garganta trabajando en pasar un par de sorbos del líquido. Pod se quitó los audífonos, y se los puso a ella. "Siempre te estoy prestando atención." Le comentó antes de poner la canción nuevamente, "Te la dedico." Le dijo, y vio su sorpresa que él hizo a un lado al girarse hacia ella y acercarse para besarla lenta y profundamente mientras la canción sonaba. Sus dedos danzando suavemente en el costado de ella, haciéndola estremecer en ocasiones.
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Pod la vio parando oreja a la conversación que estaba teniendo con su contador. "Sí, sé que invertir la mitad del dinero no es la mejor de las opciones, y que nada está dicho, pero quiero invertir la mitad en Tarth y Asociados, y el resto lo pueden usar para arreglar cuentas de la compañía."
"La cantidad completa sería una salvaguarda de seis meses para la compañía."
"Lo sé." Pod exhaló sintiéndose culpable, pero casi la mitad del dinero que le entraba lo usaba para ayudar a aquella empresa en ruinas que le dejó su papá. No había nada malo en de vez en cuando invertir en si mismo. "Pero la decisión ya está tomada. Tyrion me pasó el dato de que invertir en Tarth y Asociados es casi seguro, a largo plazo, pero seguro por lo que apenas está iniciando."
"En la bolsa no hay nada casi seguro."
Eso Pod también lo sabía, había visto a gente con dinero perder bastantes cantidades en menos de un día. Y ese era un riesgo que estaba dispuesto a correr. Además, tampoco era una cantidad absurda de dinero. Algo que le dolería donde las cosas no se dieran, pero no algo que lo dejaría mucho peor de lo que ya estaba. Ante el silencio su contador no siguió insistiendo, y la pregunta que le hizo a continuación lo hizo sonreírse, "Por supuesto que es dinero legal, una parte son ahorros y la otra me la he ganado a lo largo de estos dos últimos años en las partidas de póker con Tyrion." Para cuando colgó, Sansa le levantaba una ceja.
"Nunca he oído de Tarth y Asociados."
"Una empresa de tecnología nueva. No solo Tyrion apuesta por ella, sino también gente de mi compañía. Incluso dos profesores a los que llamé a preguntarles están interesados." Pod lo pensó, "Estoy pensando vender la casa que me dejó mi papá para invertir el dinero. No es como si piense regresar a Las Tierras del Oeste." Y vio que aquello a ella le llamó la atención, pero el silencio se mantuvo hasta unos segundos después.
"No inviertas todo tu dinero en una sola compañía. Es lo que he escuchado decir."
Pod eso lo sabía. Esperó que ella le dijera que le prestaría la cantidad, pero pareció por fin entender que no querría nada por parte de ella.
"Y por otro lado esa casa es tangible y segura. El dinero que obtendrás vendiéndola y después invirtiéndolo, no. No sé, Pod, no me parece sensato."
Pod asintió con duda, "…Llevo días discutiéndome lo mismo..."
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Así como ella tenía llaves de su apartamento, él tenía del lujoso y familiar de ella. Y entró en este, no encontrándola hasta que la buscó en su habitación. Y las luces apagadas, el televisor encendido en una de sus series favoritas y ella profundamente dormida un viernes a las ocho de la noche le dijo cuan cansada en verdad estaba. Se quedó mirándola por unos instantes antes de apagarle el televisor, ella ni dándose cuenta.
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Sansa se enfocó en su trabajo una vez que dejó la universidad, así como él se había enfocado en el propio, y manteniéndose juntos. Aunque en las primeras semanas y meses de su reconciliación la notó no siendo tan cándida, ni entregada a la relación como lo había sido antes.
Una nueva dinámica con ella viajando demasiado al lugar y a la hora que sus jefes le pidieran. Sansa nunca había trabajado de aquella forma, o tanto, pero era experiencia lo que deseaba, también descubrir en qué dirección quería tomar su carrera. Los primeros meses fue una adaptación, con ella a veces con la moral por los suelos diciendo que quería renunciar, pero a la larga quedándose porque sabía que era para lo mejor.
Para los cuatro meses la vio encontrando cierto balance y que se empezó a adaptar, que le empezó a gustar lo que hacía.
Algo más que cambió fue que ella dejó de lado sus de por si ya inusuales apariciones como modelo en desfiles, aludiendo el querer hacer una transición y que se le tomara en serio como diseñadora. Pod secretamente no pudo estar más feliz. Y no era que ella participara en demasiados desfiles, y promociones, era solo que aquel mundo tras bambalinas dejaba demasiado que desear. Así que una tarea menos de cuasi-guardaespaldas para él.
Y Sansa tenía oportunidades de trabajo de las cuales escoger, incluso de montar su propio negocio, pero decía no estar preparada para ello, y que quería tomarse su tiempo para ver donde encajaba mejor y qué le daba más placer.
A Pod hasta le daba envidia el poder pensar de aquella manera, el tener el mundo a sus anchas para escoger sin consecuencias. La mayor parte del tiempo él no encontraba placer en su trabajo, se había convertido en una monotonía de solo presentarse y cumplir con lo que le daban, muy pocas veces quedándole tiempo para trabajar en ideas propias.
Cuando ella no estaba en la ciudad él trabajaba horas adicionales, y cuando estaba ambos se organizarían para compartir tiempo juntos, aunque a veces estaban tan cansados que no salían y solo se quedaban encerrados disfrutando de la presencia del otro, viendo televisión y durmiendo.
Era la vida de adultos suponía, que pasaba en un parpadeo dejando cierto vacío aburrido.
Y aunque sí había monotonía era una que aparte de la típica crisis existencial cada par de meses, era cómoda.
Obtuvo un ascenso y el dinero le empezó a rendir más. Se podía dar mayores gustos, y una que otra extravagancia, aunque nada del otro mundo. Trabajaba de lunes a viernes llenándose de horas extras para tener todo el fin de semana libre y disfrutarlo.
El cumpleaños de ella pasó sin ninguna circunstancia. Con ella en Essos conociendo y visitando unos proveedores de telas de las más exquisitas y alta calidad. Y con él en boxers y camiseta llamándola para desearle un feliz cumpleaños y hablar por un buen rato. Cuando ella regresó a Desembarco del Rey se tomaron un fin de semana largo para ambos en las montañas.
Lo mismo hicieron cuando cumplieron tres años juntos. Tres años. ¿Quién lo iba a creer?
"¿Pero son tres años cuando rompimos por casi cinco meses?"
"…No sé."
"Además de esos cinco meses el último estuvimos casi-juntos…"
Sansa lo invitaba cuando sus compañeros de trabajo se reunían, y él ahora hacía lo mismo.
"Me los aguanto todo el día para también tener que hacerlo un rato en las noches. No me dejes solo/a." era lo que se decían el uno al otro.
Y estos compañeros de Sansa no eran todos ricos. Lo que lo dejaba sintiéndose más cómodo que cuando habían andado únicamente con Margaery y el mismo círculo de amigos de bolsillos profundos.
Eso sí, todos bonitos y bien arreglados. A veces hasta Pod le parecía que hacían competencia por ser el centro de atención. Pero la verdad era que al menos para él, Sansa lo era, y sin siquiera hacer mucho esfuerzo. Su belleza era una natural y todo lo que se pusiera llamaba la atención independientemente si era de este o tal diseñador.
Pod no tenía la imagen de esos nuevos amigos, o jefes de Sansa, el porte elegante más el cuerpo de modelo de catálogo de los que ella fácilmente podría escoger a ojos cerrados. Y aunque ambos se celaban, casi siempre lo hacían en vano, y casi como un juego absurdo.
En su inseguridad a veces sentía que los compañeros de trabajo de ella se preguntaban que le veía a él, pero esos pensamientos quedaban relegados a lo profundo de su mente cuando Sansa se mantenía encima de él, le prestaba todo su tiempo y toda su atención, incluso delante de jefes que le hacían insinuaciones pero que le respetaban sus negativas…seguramente eso último más por los apellidos y el poder que aquello conllevaba.
"Ese tipo no te quita la mirada de encima. Trabaja contigo, ¿no?" Le dijo bajamente mientras bailaban. Y ella ni siquiera se dignó a mirar de quien hablaban, no, tan solo lo tomó de la cabeza y lo atrajo hacia ella, zampándole un beso que lo hizo sonreírse contra este mientras más la acercaba a él, y el beso se prolongaba y cambiaba a territorio no decente en público.
Para cuando se separaron en la mirada de ambos ya había deseo y después de unos segundos ambos miraron hacia donde el hombre había estado.
"Siempre me ha gustado como te quitas de encima pretendientes no deseados." Sansa le sonrió, golpeándolo en la nariz con la de ella y tomándolo de la mano, acercándose hasta donde estaban sus compañeros para despedirse.
Y bueno, a él también le hacían insinuaciones por los laditos, pero asumía que, así como él no le contaba todo a ella para no preocuparla, ella tampoco lo hacía con él. Sobre todo, cuando no tenía importancia.
Sansa no era nada sutil, ni con sus propias compañeras de trabajo, ni con las de él, a estas últimas parecía medirlas con la mirada cuando se las presentaba, lo que a él secretamente le causaba placer.A él le daba placer incluso cuando sus compañeros de trabajo la veían y le preguntaban sorprendidos como hizo para andar con alguien tan despampanante como lo era ella.
"Eres un partidazo." ella en una ocasión en que escuchó la puja que le hacían se lo susurró al oído no tan en burla. Cuando lo hacía en burla le diría bobadas al oído subidas de tono que lo dejarían sonrojándose.
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Presente.
El Norte.
Arya tenía sus sospechas de porqué su mamá se marchó tan repentinamente como lo hizo, la conocía y sabía que preferiría quedarse cuidando de Sansa que marcharse con la excusa de una reunión de negocios que le surgió urgentemente, si aquello fuera real habría mandado algún representante, no habría dejado a Sansa sola con Pod rondándola.
Todos sus hermanos también sospechaban de aquella partida repentina en medio de la noche, sin anunciárselo a nadie.
Rickon y Jon habían salido en búsqueda de Podrick cuando se dieron cuenta que estaba en el Norte. A ella la dejaron como siempre, echándole un ojo a Sansa.
¡Quien por fin se dignó a aparecer! A altas horas de la madrugada y frunciéndole el ceño cuando Arya le preguntó de frente si había estado hasta esas horas con Baelish, "…Esa propuesta de trabajo debe de ser bastante interesante." Le dijo con tono de voz que le dejaba saber tanto que iba detrás de algo como que se burlaba.
La vio sonrojándose, y evadiendo el tema de inmediato.
"Con Jeyne, de hecho." Mintió, "¿Qué haces despierta a estas horas?" Sansa preguntó, notándola acostada en el sillón que llevaba al corredor donde las habitaciones de ambas estaban situadas.
"Insomnio." Respondió, teniendo de ante mano su respuesta lista.
Sansa pensándolo caminó hacia Arya y se acostó en el mueble de enfrente, "No creerás lo que pasó en el restaurante en que estuve más temprano con Baelish."
Y aunque aquello ya Arya lo sabía, y no era precisamente lo que le interesaba, le levantó una ceja demostrando curiosidad, y la escuchó hablar de Tyrion, y como el acompañante atrevido de éste le había colocado los pelos de punta y provocado casi un ataque de pánico con su presencia. A lo cual Arya frunció el ceño, "Estarías más cómoda contigo misma si supieras artes marciales." Dijo lo que se asumía Sansa esperaba dijera, y la vio girándole los ojos. "…¿Y no conocías al tipo de antes?"
"¡No! ¿De dónde iba yo a conocer a alguien así? Andaba con Tyrion, pero por encima se le notaba la falta de clase sobre todo con su forma de actuar."
Ante eso Arya levantó una ceja.
Sansa le giró los ojos, "…Un verdadero patán..."
"Sí, pero dices que en un principio te llamó la atención."
Sí lo había hecho, y ahora se preguntaba si el haberle mantenido la mirada por tanto tiempo en un inicio lo hizo creer que tendría una oportunidad con ella…aunque debió ser más sutil. Y sí, el hombre no era su tipo, pero le había llamado la atención, había algo en él que se le había hecho atractivo, su apariencia descomplicada, su forma de vestir, todavía ni sabía qué. "Pues sí…fue bien raro." exhaló, "Pero ya sabes, siempre me meto con el que no debo, y supongo que esta vez que él actuara tan rápido me bajó de la nube desde un principio."
"Mmmm." Y Arya no quería hacerla sentir como que trataba de indagar más de lo que debía…y prontamente la escuchó decir que había quedado con tantos nervios que después de la película con Rickon volvió con Baelish para buscar consejo y comer en su hotel. Y que allí habían estado hasta que se fue a visitar a Jeyne. ¿Y Sansa la creía estúpida o qué? Podía no llevarse bien con Jeyne, pero Arya sabía que esta no bebía, y a Sansa el olor del tufo la delataba en el momento.
"Sabes que encuentro las conversaciones con Baelish interesantes. A diferencias de ti y nuestros hermanos él trató de calmarme."
Y sí, Sansa era estúpida o estaba demasiado tomada si se negaba tanto para que no sospechara de Baelish trayéndolo a cada rato a la conversación. "¿Viniste manejando?" decidió preguntarle. Y Sansa le sacudió la cabeza azarada, explicándole como llegó a la casa. "Y bueno, ¿Cómo el bueno de Baelish trató de calmarte?" preguntó, midiendo sus palabras y subiendo y bajando sus cejas en un gesto de burla que realmente no existía. Vio a Sansa sacudiendo la cabeza, pero su sonrojo era visible aun con las luces mermadas. "Espera, ¿Baelish reconoció al tipo ese?" y de inmediato notó su metedura de patas.
"¿Cómo iba Baelish a conocerlo?"
"…Él dice que conoce a todo el mundo, ¿no? Y si el tipo ese anda con Tyrion es porque es alguien." Respondió, y para no hacerla sentir que continuaba pescando por información continuó, "¿Qué hace un puto Lannister aquí en el Norte en todo caso?"
Sansa se encogió de hombros, a ella también la había sorprendido encontrarse con Tyrion, "Ni idea. Pero te digo, no creo que ese tipo sea alguien importante. Y no, Baelish no lo conoce, aunque me dijo que mandaría a seguirle los pasos para asegurarse que me dejara tranquila."
"…Mmmmm…" Baelish definitivamente conocía a Pod, y aquello llamó su atención, aunque no lo suficiente pues Baelish podía estarle siguiendo la corriente a pedido de su mamá. "Ese Baelish siempre tan caballeroso, ¿no?" preguntó, y no esperó respuesta, "Por cierto, mi mamá se tuvo que ir a las Tierras de los Ríos, algo sobre un problema con una de las compañías madereras."
"¿Oh? ¿Quién fue con ella?"
"Se fue sola hace un buen rato ya."
"Oh, me hubiera dicho la habría acompañado. No es como que tenga mucho que hacer aquí en el Norte en todo caso…"
"Dijo que no le tomaría más que un par de días. Máximo." Y después de aquello silencio. El silencio incomodo que casi siempre surgía entre ambas, aunque para ahora no era por solo no haber contado con una buena relación mientras crecían, sino también porque Arya se sabía estar inmiscuida en todo esto, por estar mintiéndole a la cara, por estar preocupada, por de repente querer rebuscar en todo lo que había sucedido para que las cosas llegaran hasta este momento.
Sansa después de pensarlo por unos segundos decidió tratar el tema, aunque sabía que acudir a Arya no era la mejor de las ideas, "Me he estado sintiendo mal las últimas semanas al no saber qué rumbo tomará mi vida de aquí en adelante. Talvez debí de haber pensado mejor el renunciar a mi trabajo sin tener nada fijo esperándome." Vio a su hermana dándole la razón a aquello último con una inclinación de su cabeza y una subida de ceja. "Cuando te graduaste, ya tenías tu negocio planeado, ¿o fue algo que se dio fortuitamente?" preguntó. Y Arya era feliz, Arya ya sabía a qué se dedicaría del todo mientras ella se sentía en el limbo. Nunca creyó que intercambiarían papeles…
Su pregunta la extrañó, pero también era natural que le hiciera esa pregunta, Robb y Jon habían entrado a los negocios familiares sin siquiera dudarlo, mientras ellas dos habían tomado caminos diferentes a la vida corporativa."…Ya sabía lo que quería…" contestó honestamente, el único inconveniente había sido convencer a su mamá para que la patrocinara y de paso dejara radicarse en Braavos. "Pero como lo veo es diferente…si estás haciendo comparaciones…" y sí, sabía que eso último podía traer una discusión entre ellas, pero nada se vino y prosiguió. "Tu trabajo depende del campo de la imaginación y una clase de talento diferente…A mis ojos es más complicado y hay que esforzarse más que en montar un dojo aprovechando el mercado no explorado."
Y de nuevo silencio.
"…Talvez no es el no saber qué quieres de tu vida lo que te esté desanimando. Talvez es que el desánimo pueda estar infiriendo en lo que quieres, ¿no?"
Sansa exhaló con una burla, "Eso fue lo que dijo el psicólogo esta mañana."
Arya se burló de vuelta. "¿Ves? Al menos también aprendí algo en mi tiempo con él." Se sentó en el mueble, "…¿Acaso no deseas tener nada que ver con el mundo de la moda ya?" preguntó extrañada pues una cosa habría sido que las dudas surgieran mientras estaba en la universidad, pero ya después de haberse graduado y trabajar en el medio...se le hacía inverosímil.
"Sí… es solo que…nunca pensé mucho en lo que pasaría después de que me graduara. Esto sonará absurdo pero creí que…" pujó, sintiéndose como una niña rica y mimada, lo cual era, "contaría con renombre casi de inmediato. Como digo, no lo pensé de a mucho."
"Ah." Y aquello y hasta la sorprendía, pues hacía mucho tiempo que había dejado de ver a Sansa tan mimada como su comentario la hacía recordarla. "Ahí está tu motivación, ¿no?"
"Ese es el problema, no tengo motivación." Susurró pensativa.
"Oh." ¿Era todo esto algo que haber olvidado a Podrick había traído? Porque si recordaba algo de Sansa es que siempre había tenido motivación. "Ya eres como reconocida con lo del diseño de interiores, ¿no? En tu anterior trabajo estabas enfocada en la moda, pero creo haber escuchado decir a mamá que te iba mejor económicamente trabajando por tu cuenta y con los trabajos de diseño de interiores, ¿me equivoco? ¿Que todas estas señoras ricas te buscaban y te pagaba una minita de oro?"
Sansa se encogió de hombros, "Pero es la moda lo que me llena. El diseño de interiores fue algo en lo que me metí sin pensarlo mucho y dándoseme casi innatamente…" exhaló, no sabiendo si burlarse o ponerse a llorar, "prácticamente me metí en ello porque la abuela de Margaery me ofreció mi primer trabajo, yo necesitaba el dinero porque en ese momento mi mamá me había reducido los gastos…y pues a la señora le gustó." Se burló, "Totalmente me estafó porque qué iba yo a saber de cobrar, y me lo dejó saber ya terminado el trabajo, no me dio ni un centavo de más de lo que le había pedido y me aconsejó que para la próxima me asesorara, que esa era una lección de la cual aprender. Pero al mismo tiempo hizo correr la voz entre sus amigas haciéndome la promoción…y a la larga funcionó."
"Mmmm, tampoco es que le habrás cobrado muy barato."
Sansa se encogió de hombros, "Todo ese asunto hizo que al final del día a mi mamá le saliera el golpe por la culata con su castigo, porque con el tiempo me pude independizar económicamente de ella." No se podía dar los lujos sin preocupaciones que normalmente se daría con el dinero de la familia, pero algo era algo.
"¿Mi mamá ya no te paga tus cuentas?"
Giró los ojos. "Eso sino lo cuenta. No lo ha hecho desde que me gradué." Contestó, de repente sintiéndose orgullosa de aquello, pues hasta donde sabía a Arya sí le pagaban los gastos.
"…¿Qué tanto cobras?" Porque recordaba las cuentas de Sansa. La vio dudar para después darle una cifra a la cual no le encontró sentido, "¿Anual?"
"No. Cada vez que saco el tiempo para hacer un trabajo."
"…¿Y cada cuanto sacas el tiempo para hacer un trabajo?"
Se mentiría a sí misma si dijera que no le estaba agradando la reacción de Arya, "Hago ocho o nueve al año." De inmediato la vio sorprendida, para después pasar a hacer cuentas mentales.
"¿Qué mierda, Sansa? ¡Eso es bastante! …Olvídate de irme a pasar factura." Se quejó bajamente, porque conociendo a su mamá y a Robb se lo sacarían de su fideicomiso. Y ella que se la había llevado de buen corazón para Essos y que se olvidara de Pod.
"¡Ja! Como si pudieras darte el lujo de costearme." Contestó ante la absurdidad en la que se tornó la conversación.
"¡Sansa! Eres estúpida. ¡Estás preocupada porque no sabes que hacer de tu vida, cuándo evidentemente ya eres buena en algo…¡Deberías aprovecharlo!"
Y poco a poco la sonrisa se le borró de los labios. "Lo sé. Pero es que no quiero conformarme con algo que no me apasiona, ¿sabes? Me apasiona es el diseño de modas. No el diseño de interiores."
"Pues mientras piensas en como proseguir, sigue dedicándote al diseño de interiores. Obviamente la gente cree que eres buena."
Le alzó una ceja, siendo pesimista, "¿Qué si no lo soy, y me están contratando por mis apellidos?"
"…Entonces podrías diseñar una monstruosidad de vestido y habría gente que te alabaría y te lo compraría."
El comentario no sirvió de a mucho. Y esta conversación con Arya no la ayudaba en sus dilemas, pero si lo estaba haciendo con su estado de ánimo.
Arya continuó, "Si les gusta una cosa les va a gustar la otra también…Sólo necesitas…un empuje, la motivación…"
Sansa exhaló, la conversación dando la vuelta completa, "Y he ahí el problema."
"Oye, creo que ese es el problema. Las personas artísticas como tú, no siempre van a tener la inspiración al lado, ¿la musa? Sólo tienes que esperar a que aparezca, o buscarla, ¿no?"
De hecho, ese era un buen punto, "Mmmm, puede ser que por primera vez en la vida hablar contigo esté sirviendo de algo."
Y fue en ese momento en que Arya recordó porque en verdad había estado aquí, esperándola, "A la orden." La vio pujando, para quedarse pensativa por un largo rato. "Creo que te estás ahogando en un vaso de agua por cuenta propia." Añadió.
Pues sí, también sentía aquello a ratos. Después de unos minutos y sintiéndose relativamente mejor consigo misma se colocó en pie al ver a Arya con su celular en mano, ya dando por terminada aquella conversación. "Que descanses."
Arya le asintió, siguiéndola con la mirada. Y después de un par de minutos más y de verificar estar a solas se colocó en pie al haber encontrado motivación para algo que llevaba rondándole la cabeza por tres meses.
Fue hasta la sala de seguridad, encontrándose que Jory no estaba de turno para hablar con él de todo esto, era casi de la familia, y no le quedaba en duda que estuvo al lado de su mamá cuando todo este asunto con Sansa se dio. Así que por el momento simplemente le pidió a uno de los guardas que averiguara donde se estaba quedando Tyrion Lannister.
