Los personajes y lugares de esta historia son creaciones de la maestra Rumiko Takahashi, yo los tomo prestados para dar rienda suelta a mi imaginación, la historia desarrollada si es mía. Espero la disfruten.
Esta historia toma los personajes tanto de Inuyasha como de Ranma ½, habrá algunas historias que están escritas en un tiempo diferente a la trama principal para explicar las situaciones de algunos personajes. Este capítulo es un buen ejemplo de eso.
El día que te fuiste
Sus cuerpos estaban perlados por el sudor y temblando por el cumulo de emociones que se agolpaban en sus corazones. Se miraron intensamente, finalmente se había liberado en forma de caricias y besos, todo ese amor que sentían el uno por el otro.
-Akane,yo…yo…- tartamudeo Ranma.
Ella poso su índice sobre los labios de su amado, como pidiéndole que guardara silencio, era consiente de que las palabras no eran lo suyo y no quería que arruinara el momento
-Solo abrázame – le dijo Akane, descansando la cabeza sobre el pecho del muchacho. Y así, cayeron en los brazos de Morfeo.
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La desnudez y el frio de la madrugada hicieron que Ranma despertara. Lo mejor era ir a su cuarto, pensó que no seria buena idea que lo descubrieran allí, así que tomó sus boxers y el pantalón de su gi a tientas, ya que con la poca luz que había fue lo único que fue capaz de encontrar. Cubrió suavemente a Akane con una manta que encontró; ella estaba profundamente dormida, la observó con devoción, se veía tan hermosa, tan delicada, en realidad no quería irse, pero sabía que era lo mejor. Abrió la puerta sin hacer ningún ruido y se dirigía rumbo a su habitación, cuando un punzón en su estómago le recordó que no había cenado.
Bajo las escaleras con cautela, en la sala de estar se escuchaban ronquidos. Nabiki y sus amigos habían decidido pasar la noche allí, o mas bien la borrachera no les había permitido irse.
Siguió su camino hacia la cocina para hacerse a algún bocadillo. Abrió la nevera, tomando los ingredientes necesarios para prepararse un emparedado, cuando sintió una presencia allí.
-Hola, ¿Qué tal? - le saludó una preciosa chica de cabello rubio y ojos verdes. - ¿También tienes problemas para dormir? – lo dijo en tono de notoria ebriedad.
Ranma dio un respingo, pues no pensó que alguien estuviera despierto a esa hora.
-No, solo tengo hambre – respondió secamente el trenzudo, dándole la espalda mientras proseguía en la preparación de su botana.
-Quería saber si había algo más de beber, pero al parecer todo el licor se terminó – dijo con decepción la rubia, para luego mirar con detenimiento a su interlocutor.
Ranma tenía el torso desnudo lo cual era todo un deleite para cualquier fémina que lo mirase, pues su bien proporcionado y trabajado cuerpo, hacían de él no solo el artista marcial más fuerte del Japón sino un hombre sumamente atractivo lo cual no paso desapercibido por la chica.
-Oye, no sabía que Nabiki tuviera un hermano tan atractivo – dijo mientras lo tomaba del brazo.
Ranma, se giro hacia ella y le retiro la mano. – No soy hermano de Nab…- fue lo que alcanzo a decir, cuando inesperadamente la boca de la chica selló sus labios con un beso, tomándolo con la guardia baja y descolocándolo por completo.
A Ranma le tomo varios segundos reaccionar, fue tan repentina la jugada de la chica que no sabía que había ocurrido. Tomo con sobresalto a la chica de los hombros y la alejó de él.
- ¿Qué haces?, no soy hermano de Nabiki y no vuelvas a hacer eso de nuevo – le dijo en tono muy enojado y salió de la cocina dirigiéndose a su cuarto. -Que mujer tan loca- pensó, quitándole mentalmente toda la importancia a lo sucedido.
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A la mañana siguiente, la dulce voz de Kasumi llamando a todos a desayunar lo despertó. Lo primero que vino a su mente fue Akane, lo siguiente que pensó o mas bien deseo fue que los "invitados" ya se hubieran marchado, pues no quería encontrarse con esa loca mujer que lo había acosado. Sin embargo, él era Ranma Saotome y no tenía por qué temerle a nada ni a nadie. Así que se levantó y se dirigió a la sala de estar. Para su satisfacción, Nabiki y sus amigos ya no estaban, solo se encontraban los residentes usuales, bueno o casi todos, salvo una, Akane.
Ranma pensó que podría estar "indispuesta", por lo sucedido en la noche; pero no quería preguntar directamente por ella para no hacer evidente su preocupación. Así que espero a que alguien la trajera a colación para poder saber el motivo de su ausencia. Ya todos iban terminando sus alimentos y nadie decía nada con respecto a Akane, lo cual tenía desesperado al ojiazul.
Una vez todos finalizaron, Kasumi comenzó a recoger la vajilla. Ranma pensó que esa era la oportunidad perfecta para preguntar por Akane, ya que era ésta la que siempre le ayudaba a su hermana en esta labor.
-¿Te ayudo Kasumi? Ya que al parecer a Akane hoy se le pegaron las sábanas – dijo con sarcasmo Ranma, ocultando sus verdaderas intenciones.
-Si, te lo agradezco Ranma. Aunque Akane no esta durmiendo, salió muy temprano, dijo que tenia unos asuntos personales que atender- le respondió Kasumi con dulzura.
-¿Asuntos personales?- se preguntó Ranma en tanto ayudaba a la castaña.
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El día paso terriblemente lento, solo fue soportable gracias a los fugaces recuerdos que venían a su mente de lo sucedido con Akane la noche anterior; ya ansiaba verla, besarla, hablar con ella. No obstante, al llegar la hora de la cena, la peliazul estuvo de nuevo ausente.
La molestia de Ranma se hizo presente y no pudo contenerla más, así que sin detenimientos preguntó - ¿Dónde se supone que esta Akane? No es que me importe, pero considero que no estar a la hora de la cena en casa es de mala educación-.
-Ranma, después de terminar de comer, te pido que vayamos un momento al dojo y hablemos- dijo un Soun Tendo con semblante muy serio.
A lo que el chico solo asintió quedando con una intriga que no le permitió disfrutar de la comida.
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Una vez en el dojo, el señor Tendo y Ranma se sentaron frente a frente.
-¿Qué sucede?- preguntó el trenzudo con ansiedad.
- Ranma, hoy en la tarde vino Akane a hablar conmigo mientras tu estabas con los estudiantes. Ella busco ese instante en el que te encontrabas ocupado, para pedirme permiso de irse de viaje- contestó el señor Tendo.
-¿De viaje? ¿A dónde? ¿Por qué? ¿Sin Mi? – dijo Ranma desconcertado ante aquella respuesta.
- En realidad no me dijo a donde se iba, lo único que me dijo fue que era su deseo hacer eso antes de tomar cualquier decisión importante en su vida. Y que quería hacerlo sola – explico el hombre del bigote mientras unas lágrimas asomaban por sus ojos.
- Tío y ¿Usted le permitió eso? – espeto el ojiazul con ira contenida.
- No tuve más remedio – Soun cerró los ojos y prosiguió - Akane es mi hija menor, pero de las tres es la única que ha querido por voluntad propia seguir el mismo camino de su padre, es en ella que se guarda la esperanza de seguir con la escuela de artes marciales Tendo. Y teniendo todo esto en cuenta, ella me hizo una promesa: que volvería para finalmente tomar su lugar, unir las dos escuelas de estilo libre y hacerse cargo del dojo. Con esa promesa hecha, la deje partir. Ustedes dos son muy jóvenes y el que ella quiera explorar un poco antes de asentarse me parece justo. Es por eso, por lo que también te pido que respetemos su decisión y la dejemos ser – dijo el señor Tendo hecho un mar de lágrimas.
Ranma se levantó y salió del dojo en un notable estado de alteración, caminó hacia el portón para salir de allí lo más pronto posible, sentía el aire pesado y no podía procesar todo lo escuchado. No le cabía en la cabeza que luego de lo que había pasado entre ellos, Akane hubiera salido huyendo de esa manera; pero ¿si acaso no fue ella la que le pidió que se quedara?, ¿no fue ella la que condujo su encuentro?, o ¿seria acaso que estaba tan arrepentida de estar con él, que prefirió irse? ¿Sería la maldición la causa de su huida?, el chico estaba hecho una maraña de confusión e impotencia. Sumido en preguntas sin respuesta, con la sensación de ser menospreciado y sintiéndose totalmente desdichado, camino toda la noche sin dirección.
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Así pasaron seis meses, en los cuales Ranma trató de seguir con desesperación una agotadora rutina para ahogar de algún modo la tristeza y el vacío del abandono sin explicación de Akane. En el día se dedicaba a representar el papel de sensei en el dojo, y en las noches para desahogar su rabia y seguir puliendo sus habilidades ya que para un artista marcial es importante aprovechar cada oportunidad para entrenar, iba a un club de peleas clandestinas. En ese lugar desahogaba toda su frustración y cólera; por su fortaleza y destreza rápidamente se había hecho de una reputación como también de varios enemigos; unos con quienes había desquitado su dolor, - que eran en realidad todos aquellos que habían osado enfrentarlo -, dejándolos muy malheridos y otros que lo detestaban porque los había hecho perder dinero en apuestas.
Esa noche sus oponentes no habían sido nada sencillos de vencer. En su afán de enfrentar un reto más grande, aceptó enfrentarse a tres peleadores al mismo tiempo; ya lo había hecho antes porque no ahora, al fin de cuentas él era el mejor artista marcial de todo Japón y ese día estaba especialmente enojado. Akane había llamado y cuando por fin fue su turno para hablar con ella, ésta le colgó el teléfono; Ranma estaba genuinamente cabreado y necesitaba desquitarse con alguien. Con la ira a flor de piel, peleó hasta que sangró llevándose la victoria. Sin embargo, su cuerpo había recibido una gran paliza y necesitaba ir a descansar.
Rumbo a casa, sintió como un escalofrío le recorrió la espina, era una dulce voz en el viento que lo llamaba, pero no era su nombre, aunque Ranma entendía intrínsecamente que el susurro lo llamaba a él; miro en todas direcciones, pero el camino estaba desierto, pensó entonces que tal vez los golpes recibidos lo estaban haciendo alucinar, así que siguió su ruta hacia la casa Tendo.
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Despertó a la mañana siguiente con el cuerpo adolorido y con la sensación apremiante en el pecho de encontrar ese algo o ese alguien; esa sensación que lo había acompañado casi toda la vida pero que desde que conociera a Akane, se apaciguaría, aunque seguía latente en su ser. Esa mañana se sintió como no se había sentido antes en su vida, ese día se sentía diferente.
Continuará…..
