Una sacerdotisa en Twisted Wonderland
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"Es incorrecto e inmoral tratar de escapar de las consecuencias de los actos propios."
-Mahatma Gandhi.
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Capítulo 7:
"El chico del caldero"
- ¡Mierda! ¡Es el director! – Gritó Ace levantándose del suelo para escapar.
- ¡Corran o nos atará con su "látigo de amor"! – Grim se unió a la huida.
Lamentablemente para Shiori, ella ya estaba sentada de rodillas en el piso con pequeñas lagrimas de cocodrilo en sus ojos esperando a su castigo como si fuera una niña consiente del error que cometió, aparte de nada le serviría huir siendo un blanco cercano a Crowley.
- ¡Shiori! – Gritaron el gato y el joven.
Y así Crowley con su gran látigo azotó a los dos magos sin compasión.
- ¡Ooooowww! ¡Duele! -Resonaron dos voces por toda la escuela de Night Raven.
- ¡Este es mi látigo de amor! – Exclamó Crowley a los dos jóvenes y al gato ya arrodillados frente al director. – ¡Todavía les faltan otros cien años más para que puedan superarme! ¡¿Que no les dije claro que "No causaran más problemas"?! – Crowley señaló a la estatua ahora negra de la reina de corazones. – ¡Miren como quedó la estatua de uno de los siete grandes! Tienen muchas ganas de ser expulsados ¿verdad? – Finalizó el director mirando en especial a Ace y Grim.
- ¡Espere! ¡Todo menos eso! – Rogó Ace ahora con una expresión de preocupación.
- Y tú... – Ahora se dirigió a Shiori quien estaba mirando al suelo con vergüenza. - ¿No se suponía que ibas a vigilar a Grim?
-Lo siento – Respondió sombríamente la albina.
- Dios mío - Masajeó sus sienes el director mientras suspiraba por el estrés, en eso sus ojos amarillos se percatan de la mano quemada de Shiori. - ¿Qué te pasó en la mano?
En un intento inútil de ocultar la quemadura Shiori se debatía entre si decir o no el motivo de su herida.
- Y ni se te ocurra mentir. – Habló Crowley firme pero calmado.
- Ella se quemó por nuestra culpa. – Habló Ace en defensa de la albina.
-Explícate.
- Ella intentó detenernos cuando las cosas se salieron de control y por eso su mano esta quemada. – Habló Grim en un balbuceo cargado de culpa
- Chicos... - Susurró Shiori
- ¿Eso es verdad señorita Nakamura? – Demandó Crowley cruzando sus brazos sobre su pecho.
Después de un corto silencio Shiori confesó. – Así pasó, señor Crowley.
Crowley soltó un suspiró de frustración.
– Tú, Nombre y grado – señaló Crowley a Ace.
- Ace Trappola de primer año – Respondió el Joven pelirrojo.
- Entonces, Trappola y Grim. Como castigo por quemar la estatua, les ordeno a los dos lavar las cien ventanas de alrededor del campus.
Las orejas de Grim se crisparon ante la noticia. - ¿Nyaa? ¡Pero todo esto fue ocasionado por ese payaso que se estaba burlando de nosotros!
- ¿Eeeh? ¿Yo también? -Habló Ace fulminando con la mirada al gato.
- ¡Suficiente! – Gritó la albina, callando a los dos magos, para luego calmarse y levantarse del suelo para recoger al gato. – Haremos lo mejor posible director.
- Nunca mencione que usted deba de tomar el castigo también y menos con una mano lastimada. – Añadió Crowley todavía manteniendo la compostura.
- Lo se... -Habló entre susurros Shiori. - Pero le había prometido que iba a vigilar a Grim y le fallé... – Shiori levanto la mirada hacia los ojos del director. - Por eso también los voy a ayudar a limpiar con las ventanas.
Un silencio reino en el lugar. Crowley, después de haber mantenido por un largo rato su mirada dorada con la mirada carmesí de la joven, suspiró. – Joven Trappola, puede irse a clases lo veré en el comedor después de la escuela ¿Entendido?
- Si señor – Habló desganadamente Ace mientras se iba del lugar.
Ahora que los tres estaban solos el director se acercó a Shiori para examinar su mano.
-Primero la apuñalada y ahora una quemadura. Hasta cuando dejará de lastimarse señorita Nakamura. – Reprochó el director.
-Lo siento - Se disculpó Shiori. – Pero no es muy grave la herida, por lo que se puede curar fácilmente.
- ¡Tonterías! – Exclamó levemente ahora jalando de uno de los cachetes de la joven. - ¡¿Por qué hizo algo tan tonto como meterse en medio de un ataque de fuego cruzado?!
- ¡Lo siento! ¡Fue lo único que paso por mi mente en ese momento! – Lagrimeó cómicamente la joven.
- Antes de que hagas algo más imprudente - Crowley soltó la mejilla de la joven. - Le recomiendo que pase por la enfermería, y espero que esta vez no pase algo más. -Advirtió soltando con cuidado la mano de la joven y dejaba el lugar silenciosamente.
- Sera mejor irnos pronto a la enfermería, antes de que se infecte tu herida Shiori. – Habló Grim sentándose ahora en la cabeza blanquecina de Shiori.
- Si quizás tengas razón – Hablo Shiori mirando su lastimada mano.
- "Me pregunto si..." – Pensó la joven mirando de reojo su otra mano. - Oye Grim...
- ¿Qué pasa? ¿te duele mucho? – Grim bajó la mirada.
- ¿Quieres ver un truco? – Sonrió la joven.
- ¿Qué? – Preguntó el gato ahora totalmente desubicado.
Shiori quitó los pequeños trozos de la tela que sobraban con su mano tatuada con cuidado para luego ubicarla la misma encima en su antebrazo izquierdo y empezó a murmurar en un idioma que el demonio no pudo comprender. Por instante Grim creyó que la albina había perdido la cabeza, pero luego con su mirada azulada pudo contemplar como la palma de la mano de Shiori empezó a brillar en una leve luz lila. La sacerdotisa, quien ahora había dejado de murmurar, pasó lentamente su mano por la zona quemada y como si nada hubiera pasado, la mano que alguna vez fue quemada ahora estaba como nueva.
- ¿Cómo lo...? ¿Qué fue...? ¿Tú que...? – Balbuceó Grim con los ojos abiertos como platos mientras miraba la mano ahora pulcra como una hoja blanca de papel.
Shiori solo se dignó a sonreír mientras trasportaba a un gato confundido hacia las estatuas para finalizar la limpieza.
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La limpieza fue un éxito, tanto Shiori como Grim ahora estaban en el comedor esperando sentados a Ace para finalizar con las responsabilidades que se les fue encargado. Pero el joven pelirrojo se estaba tardando demasiado.
- ¿Así que esa magia que hiciste en las estatuas proviene de tu mundo? – Preguntó Grim mientras miraba más de cerca el tatuaje de la palma de Shiori.
-Se podría decir que algo así, pero nosotros no lo llamamos magia... – Explicó Shiori. - ...Muchos lo llaman bendición, otros le dicen un don especial, pero yo prefiero llamarlo la marca de Buda.
- Uwaaaa – Grim miro sorprendido la mano – ¿Por eso los fantasmas te tenían mucho miedo? ¿Pensaron que los ibas a mandar al más allá?
-Tal parece que si... -Respondió con una gota de sudor en la mejilla - ...pero hasta hace poco ya me hacia la idea que ya no podía hacer esto.
- ¿Qué más puedes hacer? – Grim miró de vuelta a Shiori.
-Veamos... - Shiori sostuvo su mentón. – Aparte de exterminar espectros, hacer talismanes, purificar la energía negativa y curar algunas heridas, puedo detectar la energía que nos rodea ya que cada persona, animal, naturaleza, emociones y espectros tienen una energía distinta que los identifica y un poco de autodefensa personal.
- ¡Espera! ¿Sabes pelear? – Exclamó el gato.
- No pelear exactamente, pero si puedo defenderme usando los puntos de presión que hay en el cuerpo humano. No me gusta lastimar a los demás.
Así la charla se mantuvo durante mucho tiempo, de los minutos pasaron a las horas y el joven pelirrojo nunca apareció.
- He oído de retrasos por perder la noción del tiempo, pero esto ya es ridículo ¿A dónde se habrá metido ese muchacho? – Preguntó Shiori frunciendo un poco el ceño.
- ¡No me importa lo que le haya pasado! – Gritó Grim casi expulsando fuego por la boca. - ¡Está llegado demasiado tarde! ¡Casi pareciera que no quisiera venir a limpiar!
Un eco resonó en el lugar seguido después de un momento de silencio. Tanto Shiori como Grim se miraron mutuamente riéndose de lo último dicho por el demonio. Y entonces se dieron cuenta de lo obvio.
- ¡Espera, realmente se escapó de su castigo! – Grim se levantó de golpe. - ¡Ese niñato no sabe con quién se metió!
- Lo sabía... - Grim trago grueso su saliva ante la voz carente de emociones de la albina, eso solo significaba una cosa. Ace está muerto.
La joven se levantó de la banca bruscamente sorprendiendo al gato ahora tembloroso y con una sonrisa amable, pero con varias venas en la frente, le habló a Grim. – Vamos a buscarlo.
Grim, recordando el motivo por el que estaba molesto, solo asintió con su cabeza mientras subía rápidamente a su hombro - ¡Vamos, secuaz! ¡Atrapemos a Ace y obliguémoslo a que lave las ventanas!
- Si señor. – Respondió Shiori saliendo del comedor.
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Les había tomado mucho tiempo buscar el salón de clases, pero después de preguntar a varias personas del campus y algunos profesores por fin dieron con la ubicación exacta del salón del pelirrojo.
Ya frente al portón, con un fuerte empujón Shiori abrió la puerta del salón y empezó a escanear la habitación con su mirada en búsqueda de alguna cabellera pelirroja.
- ¡Oraaaa! – Gritó Grim a un lado de Shiori. - ¿Dónde estás Ace? ¡No te dejaremos escapar!
Nadie en la sala respondió las amenazas del gato porque el salón estaba vacío.
- ¿Ah, no hay nadie aquí? – Voló Grim en cada escritorio buscando al joven.
- ¡Valla así que no está por aquí! – Shiori sonrió tétricamente. – Es una pena que no haya nadie por aquí.
- En realidad yo estoy aquí. – Habló una voz rasposa.
Shiori, dejando de lado su ira, intentó buscar el origen de la voz.
-Aquí en la pared – Instruyó la misma voz
En una de las paredes había una especie de retrato de un hombre canoso, de aspecto intelectual, con lentes. Vestido con una especie de túnica negra y un gran sombrero en copa, los estaba saludando con una mano.
Grim pegó un fuerte gritó agudo mientras se escondía detrás de Shiori que por alguna razón no estaba sorprendida.
- "Sin duda alguna me estoy acostumbrando este mundo" – Pensó Shiori acercándose al cuadro.
- ¿Y ahora qué? No es nada raro que las pinturas hablen en esta escuela... – El hombre habló manteniendo la misma postura elegante. – La dama de la pared de allá, el caballero de la pared de aquí, todos pueden hablar. Los retratos podemos hablar porque tienen boca, es normal ¿Sabes?
Shiori miró por toda la habitación en búsqueda de los retratos que fueron mencionados, y en efecto todos se movían; algunos la saludaban cortésmente y Shiori solo le devolvía el saludo con una sonrisa.
- Normalmente las pinturas no hablan. – Respondió Grim mientras salía de su escondite.
- Tú "normal" y mi "normal" son diferentes en lo que respecta a nuestras rarezas. ¿No lo crees? – preguntó el hombre del cuadro.
Un recuerdo fugaz pasó por la mente de Shiori provocando que ella se sintiera con un poco de felicidad y nostalgia. Este hombre le recordó la manera en la que hablaba su maestro cuando compartía su sabiduría con los aprendices.
- Es chocante - Grim y el cuadro miraron fijamente a Shiori quien se encontraba mirando a un punto vacío. - Que lo que más temor inspira a los hombres sea aquello que les aparta de sus costumbres.
-Eres una niña muy lista para tu joven edad – Sonrió el cuadro.
-Aprecio mucho sus palabras. – Respondió cortésmente la sacerdotisa. -Lamentamos mucho haber entrado de forma ruda a la sala. Estamos buscando a un estudiante de por aquí.
- Si, un chico llamado Ace. – Tomó la palabra Grim. – Tiene un tatuaje de corazón en la cara y cabello que sobresale.
- Aaah, lo conozco. – Mencionó el hombre del cuadro. - Es uno de los estudiantes de primer año que comenzó sus clases hoy. Regresó a su dormitorio no hace mucho...
Grim y Shiori gruñeron al ver que tenían razón sobre la huida de ese muchacho.
- Ese niñato ¡Así que está tratando de escapar! – Gruñó Grim
- ¿Sabe por dónde se fue? – Preguntó calmadamente la joven albina.
- En la entrada del edificio del este. – Señalo el hombre.
- Muchas gracias por la ayuda señor. – Shiori le agradeció. – Vámonos Grim.
- Espero poder volver a tener otra oportunidad para conversar con usted señorita- El cuadro se despidió de los dos. – ¡Buena suerte!
- Gracias. - Gritó por ultimó Shiori antes de salir del salón.
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- De ninguna manera iré a limpiar cien ventanas con esos dos. – Caminó por el pasillo un joven pelirrojo mientras fruncía el ceño y recordaba el evento que sucedió esta mañana. En especial a la bella joven albina. – Me voy a casa...
- "Me pregunto si esa chica... Shiori... se encuentra bien" – Preguntó mentalmente Ace ignorando totalmente a las dos presencias que corrían a toda velocidad hacia su dirección. – "Esa quemadura se veía muy mal"
- ¡Hey tú! – Gritaron dos voces que interrumpieron todo pensamiento de Ace y al mismo tiempo levantando todas las alertas en su cerebro.
- "No jodas" – Pensó Ace volteando su mirada para toparse con el gato que volaba con una mirada de enojo puro y aun lado de él una joven albina que traía una mirada de muerte. Esa mirada fue la que más le preocupó.
- ¡Mierda! ¡Me encontraron! – Ace empezó a correr a toda prisa.
- ¡Desgraciado! – Gritó Grim acelerando el vuelo. - ¡Ríndete! ¡No te dejaremos escapar!
- ¡No pienso detenerme ahora! – Exclamó el joven mientras doblaban una esquina.
- ¡Deja de comportarte como un niño y asume tus responsabilidades como todo un hombre! – Exclamó Shiori manteniendo el ritmo de la persecución.
- ¡No es justo que solo tú evadas esta tarea! ¡Yo también quiero saltearme! – Grim añadió.
Mas adelante de ellos Shiori pudo vislumbrar la silueta de un estudiante peliazul rondando por la cámara de los espejos. Él estaba vestido del mismo uniforme y gema que el que llevaba Ace, pero con la diferencia que él llevaba un tatuaje de picas de naipe en la cara. – "Quizás él sea de ayuda". – Pensó la albina.
- ¡Fuera del camino! – Gritó Ace moviendo un brazo a un lado repetidas veces.
- ¡¿Eh?! – Exclamó el joven peliazul apuntó de moverse a un lado.
- ¡No lo hagas! – Gritó Shiori intercambiando miradas con el joven a la lejanía - ¡Quiere evitar su castigo, atrápalo por favor!
El joven peliazul la miró desconcertado y nervioso por la repentina orden.
- ¿Magia para capturar a alguien? Debería congelar sus piernas, no, ¿Qué pasa si lo lastimo? – Dudó el joven pensando en varias maneras de como capturar al joven pelirrojo. – O podría... Ummmm...
- ¡Usa lo que sea! – Gritó Shiori
- ¡Solo golpéalo con algo pesado! – Añadió desesperadamente Grim. - ¡Rápido!
- ¿Cualquier cosa? Cualquier... - Murmuró el joven sacando su pluma mágica del bolsillo teniendo ya en cuenta que usar para detener a Ace. – "¡Que sea cualquier cosa, así que toma esto!"- Gritó apuntando con la pluma.
Con un rápido movimiento de muñeca una pequeña luz se prendió encima del joven pelirrojo y con ello un gran caldero negro cayó con fuerza sobre él.
- ¡¿Qué demonios?! ¡¿Un caldero?! - Ace gritó del dolor y la sorpresa por la inesperada convocación del peliazul.
Shiori y Grim por fin pudieron alcanzar al dúo de jóvenes y cuando vieron el estado deplorable en el que se encontraba Ace, no pudieron aguantarse la risa.
- ¡Gyahahaha! ¡Shiori mira como esta! – Grim sostiene su barriga por la falta de aire. – ¡Ace quedo como panqueque debajo de ese caldero! ¡Que patético! – Enfatizó lo último con fuerza.
La joven se limpiaba las lagrimillas con el dorso de su mano tratando de recuperar su aliento. – Muchas gracias por ayudarnos a detener a este irresponsable. – Habló Shiori al joven peliazul que miraba la escena muy preocupado.
- No pensé que saldría un caldero de ese tamaño ¿Me excedí demasiado?
Shiori puso su mano en el hombro del joven para poder calmarlo a su vez que ahora la miraba de cerca con sus ojos aguamarina.
- Para nada, estuvo perfecto. – Sonrió la ojicarmesí.
El chico solo balbuceó mientras movía su rostro a otro lado para ocultar sus mejillas sonrojadas mientras que por otro lado Ace gruñía mientras intentaba salir por debajo del caldero a duras penas. Shiori dejando de lado al joven sonrojado, se acercó al caldero calmadamente y la empujó a un lado para ayudar a liberar a Ace.
- Rayos, eso dolió... - Se quejó Ace mientras se masajeaba su cabeza y se sentaba en el piso.
- Te lo mereces por intentar huir de tus responsabilidades. – Regaño Shiori frunciendo el ceño mientras colocaba sus manos sobre su propia cadera.
- ¿Acaso no pueden limpiar las cien ventanas sin mí rápidamente? – Se quejó Ace mirando fijamente a la albina.
- En primera, eso no es algo que se hace "En un instante", Ace – Se agachó Shiori a la altura del joven sentado en el piso. – Y en segunda ¡Estas son las órdenes del director! ¡Acaso quieres que te ponga más castigos! – Gritó lo último.
El joven peliazul, dejando su sonrojo, al escuchar lo último que dijo Shiori tuvo curiosidad de saber qué fue lo que hizo exactamente su compañero de dormitorio para llegar a este punto.
- Limpiar cien ventanas como castigo...- Susurró el joven del tatuaje de picas. - ¿Qué demonios hiciste? – Dijo mirando a Ace.
- Digamos que me metí en una pelea con la bola de pelos flotante y que por accidente carbonizamos la estatua de la reina de corazones en el proceso. – Explicó Ace omitiendo los detalles de la pelea.
- ¡¿Dañaste una de las estatuas de los siete grandes?! – Exclamó el Joven peliazul sorprendido. – Eso enojaría a cualquiera.
- Ni te imaginas cuan enojado estaba el director - Añadió Shiori levantándose del suelo.
- Entras en una prestigiosa escuela y luego haces tonterías de esa magnitud en tu primer día. – Reprochó el muchacho de mirada aguamarina mientras negaba con la cabeza decepcionado. - ¿En qué estabas pensando?
- Cállate - Silenció Ace al otro joven - ¿Y quién eres tú?
- Me llamo Deuce, Deuce Spade – Se presentó el chico del tatuaje de picas cruzando sus brazos sobre su pecho. - ¿Te cuesta mucho recordar al menos las caras de tus compañeros de dormitorio...? Ummm – Levanto una ceja tratando de recordar el nombre del Ace.
- Tú tampoco te lo has memorizado ¿Verdad? – Frunció el ceño Ace.
- ¡De todos modos! Si el director te lo ordenó, eso significa que lo tienes que cumplir.
- Por fin – Agradeció la joven albina acercándose a Deuce. – Alguien que habla mí mismo idioma. Shiori Nakamura – Saludó la albina extendiendo su mano al joven peliazul. Deuce tomó de la mano de la joven y la sacudió a modo de presentación mientras sonreían mutuamente. Ace solo gruñó ante la escenita.
- Sí, sí, ya entendí – Interrumpió Ace cortando el momento a propósito. – Acabemos con esto de una vez quieres – Dijo Mientras se levantaba del suelo y se sacudía el traje.
- A sí me gusta – Dijo Shiori lista para llevarse a Ace para completar sus tareas. – Volvamos Grim...
El gato no respondió el mensaje, es más durante toda la charla en la que ella estuvo con Ace y Deuce el gato no había emitido ni un solo ruido. Algo estaba mal. Shiori busco con la mirada en toda la sala en búsqueda de cualquier señal del pequeño demonio, pero no había señal alguna del felino.
- "¡Un momento!" – Gritó mentalmente la albina mientras abría los ojos con preocupación.
Ace dio un grito de sorpresa al ver que el gato había desaparecido. - ¡Esa bola de pelos se fue!
- "¡Je je! ¡Se los dejo a cargo! ¡Adiós! "– Una imagen de un alegre Grim volando hacia el campus llegó a la mente de Shiori.
- Primero Ace desapareció, Y ahora Grim también. – Murmuró Shiori mirando hacia la puerta del pasillo.
- ¡Ese estúpido gato me hizo tomar su lugar! – Encolerizó Ace formando un puño en su mano. - ¡Tú, Jugo! – Señaló a Deuce.
- ¡Me llamo Deuce! – Corrigió el peliazul.
- ¡Como te llames! ¡Eres parcialmente responsable, así que ayúdanos a atrapar a la bola de pelos!
- ¡¿Por qué yo?!
- Porque la señorita responsabilidad – Señaló Ace a Shiori. – Es un peso muerto en esta búsqueda porque no sabe usar magia, así que no cuenta.
Ace estaba a punto de preguntar a la joven por donde podría haberse ido el gato, pero al ver la mirada de furia de la joven decidió que lo mejor era quedarse callado. Ace tenía mucha suerte de que Shiori no allá estado escuchado lo último por estar absorta en sus pensamientos.
Shiori empezó a tronar los huesos de sus manos con fuerza mientas gritaba - ¡Ese gato tonto! ¡Cuando lo tenga en manos le voy a enseñar a "pellizcos" a como no escaparse de los deberes!
- "Que miedo" – Pensaron al mismo tiempo Ace y Deuce mientras una gota de sudor caía por su cabeza.
- ¡Ustedes dos, vámonos! – Gritó Shiori a los dos jóvenes mientras corría a la salida de la habitación seguía de los dos ya mencionados que guardan cierta distancia prudencial por su seguridad.
Continuará ...
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Próximo capítulo: Tácticas desesperadas
