POV HIPO
Han pasado 5 días desde que empezamos la construcción, ya comienza a tomar algo de forma, principalmente las cabañas que han sido la prioridad. Chimuelo se las ha arreglado para junto a Tormenta ayudar a la construcción, el resto de mis dragones "entrenados" también han cooperado pero en menor medida.
En esos 5 días los chicos se las han arreglado para mantener mi secreto a salvo, Patán guiñando el ojo cada que me llama Axe y resaltando el nombre cada vez que me habla. Patapez, pobre tipo, ha evitado quedarse a solas con Heather o Astrid... o ambas.
Durante este tiempo también he llevado diario a alimentar a los dragones a los chicos, quiero que ellos se acostumbren a los dragones y quiero ver a los dragones reaccionar a todos ellos. Si bien, el encuentro Astrid-Tormenta fue inesperadamente exitoso no quiere decir que salga así de bien con el resto.
Pero ese encuentro me enseño una lección, la relación humano-dragón es mucho más sencilla de llevar cuando estos se parecen, nunca me detuve a pensar en esto ya que solo éramos Chimuelo y yo, ¿Quién diría? Estoy aprendiendo cosas muy inesperadas de dragones y admito que me encanta.
Hoy los llamé a todos a los antiguos establos, ya que hemos decidido hacer otros mucho más grandes y dejar estos solo como respaldo, o área de explosiones controladas a futuro con los gemelos.
Oficialmente hoy comienza el entrenamiento de los jinetes de Dragones... y que Thor nos ampare.
-Bien chicos- les dije dirigiéndome a todos que me veían con entusiasmo –exceptuando a Astrid, ninguno de ustedes tienen un dragón designado, sé que en estos días se ha acostumbrado a volar sobre la espalda de Chimuelo y Tormenta, pero... creo que ya están listos de ser sus propios jinetes-
-¡¿Queeeeeeeeee?!- gritó de emoción Patán
-Al fin. He esperado este momento casi una vida- decía Patapez emocionado Patapez, el resto también expreso alegría... y mucha.
-Jajaja- una mar de ternura se apoderó de mi al verlos a todos como niños esperando un dulce – ¿bien quién quiere ser primero?- al momento todas las manos se alzaron y pedían ser los primeros.
Puse mis ojos en mi rubia favorita que estaba hasta el fondo recargada en Tormenta mientras reía por toda la escena.
En estos cinco días el trabajo nos ha tenido ocupados, pero no he podido evitar momentos y miradas extrañas entre nosotros, cada día que pasa la siento más cómoda conmigo, y yo en definitiva he disfrutado más que nadie los momentos en los que nos quedamos solos, momentos que Heather se ha encargado que sean muchos.
-¿Qué te parece si comienzas del menos destructivo hacia adelante?- me rescató Astrid -no sería justo para el resto si los gemelos nos matan desde el comienzo- no pude evitar sonreír de lado, sonrisa que me correspondió para después voltear a otro lado... Thor esta chica me encanta.
-Entonces voy yo- dijo Heather dando un paso adelante
-Espera, espera...- la detuvo Patapez -yo soy un hombre pacifico... debería ir yo-
-Bien, ustedes pueden ir juntos- les dije, en realidad este par, no era peligroso, juntos no son ni un tercio de riesgosos que puede ser uno solo de los gemelos –el resto salga, prefiero que no tengan la presión, ni los dragones ni los jinetes de otras personas- los gemelos y Patán me reprocharon, pero finalmente y a regañadientes salieron.
-Yo quería ver como quemaban a Patapez- se quejó cabizbajo Brutacio.
-Caminen- les ordenó Astrid dispuesta a salir también.
-Astrid... ¿porque Tormenta y tú no se quedan?...- le gritó a lo que los chicos se miraban entre ellos –ya sabes por asuntos de seguridad- traté de disimular
-Claro- dijo ella caminando hacia mí, mordiendo su labio, ni siquiera noté cuando las puertas se cerraron.
-Bien Heather... creo que tengo el dragón perfecto para ti- para ese día, ya había resuelto guardar a todos los dragones en el establo y nos dirigimos a su jaula específica –es una látigo afilado, existen muy pocos de ellos, la encontré en un viaje abandonada en la playa muy herida, supongo por algún dragón más grande, era apenas una pequeña, desde entonces ha vivido aquí, es una guerrera aunque también es muy paciente y dulce, ¿porque no te acercas? – la invité abriendo su jaula.
-Es hermosa- murmuró Heather un poco nerviosa, ya estaba acostumbrada a sentirse cerca de dragones, pero no con el suyo.
-Bien ahora acerca tu mano y permite que ella sea quien decida cuando la puedes tocar- Heather asintió y estiró la mano, la látigo afilado retrocedió un poco, pero después de unos segundos, regresó a ella para olerla y al final recargó su cabeza sobre la mano estirada de la chica.
-Lo hiciste- dijo Astrid orgullosa de su amiga
Entonces Heather comenzó a acariciar a su dragona, la conexión estaba lista.
-Tu turno- me dirigí a Patapez
-Bi..bien- dijo muy nervioso acercándose a mí
–Demuéstrale a Heather de lo que eres capaz- le susurré a lo que él asintió y cambio su cara a una de valor... fingida...exagerada quizá... pero de valor -Bien Patapez, tengo a la chica perfecta para ti-
-Además de Heather- dijo Astrid fingiendo toser, me reí con ella mientras veíamos a los otros dos sonrojarse, admito que es divertido estar del otro lado de la broma para variar.
-Bien- dije después de superar la risa –tú y ella seguro tienen historia- le contaba mientras dejaba salir a una tierna y dulce gronckle –ella fue liberada la misma noche en que los rescate a ustedes... me he dado cuenta es una chica muy pasiva pero inteligente, demasiado- no podía dejar de ver a Patapez temblar –dale una oportunidad... que su pasado no te aterre-
-Bien- dijo tragando saliva, entonces repitió el movimiento que le enseñe a Heather, la conexión fue incluso más rápida, cuando lo aceptó se aventó hacia él y comenzó a lamerlo, Patapez solo desbordaba emoción.
-¿Quieren ir al aire y montarlos un rato?- los invité –para que se conozcan entre ustedes... tómense el día libre- ambos asintieron y subieron no muy ágilmente a sus dragones su despegue fue un poco torpe, pero en algún momento se acostumbraran.
-Bien hecho chico dragón- murmuró Astrid cuando salieron los otros dos
-Todo el trabajo lo hicieron ellos- admití... y era real, la conexión solo era trabajo de ellos
-Aun así, les acabas de abrir un mundo de posibilidades...- me contestó caminando hacía mi -¿sabes que Patapez siempre odió la idea de matar dragones?, los admiraba lo suficiente como para no querer hacerlo... pero era lo que tenía que hacer para ser aceptado como vikingo- me contaba mientras los dos sin darnos cuenta cortábamos la distancia que nos separaba -en realidad te estima, en tan poco tiempo-
-Es un buen chico...- admití -es bueno saber que me he ganado su cariño en poco tiempo- le conteste cuando solo eran unos centímetros los que nos separaban.
-Jah... eres el ídolo de los gemelos, y de Patán en secreto... y él solo se admira a sí mismo, lo has hecho bien maestro dragón- me dijo cuando la distancia que nos separaba ya era nula.
Entonces un cálido silencio se apodero de nosotros, esos ojos azules eran mi perdición -¿Qué hay de ti?- murmuré mientras nuestros alientos se hacían peligrosamente uno solo
-¿De mí?- me preguntó sin despegarse un milímetro
-De ti- le respondí poniendo mi mano sobre la pared para dejarla acorralada entre esta y mi cuerpo
-Bue...bueno...- trataba de decir, pude notarla luchando por regular su respiración –creo que eres un buen tipo... un gran líder... definitivamente inteligente...-
-¿Astrid...?- la interrumpí acercando mi cara un centímetro más y acercando mi boca a la suya para después alejarla rápidamente retándola a no besarme.
-Cuidado Chico Dragón... no querrás jugar este juego conmigo...- me adviritó dándome una sonrisa entre picara y malvada alejándose unos centímetros de mi cara
-Me gustan los retos- respondí doblando el codo del brazo que tenía en la pared y permitir a mi cuerpo quedar mucho más cerca del suyo, su silencio fue un abrazo a mi corazón, no quería seguir con esto... no siendo Axe, pero ya no había vuelta atrás, la necesitaba, la necesitaba ahora, tomé su cuello con mi mano libre y la acerque a mí...
