Sabiduría.
—Lo siento Marinette. No puedo hacer nada por ti.
—Luka, no… Esto no puede ser así.
—Nunca olvides que te amo más que a nada en el mundo. Sé feliz. No quiero ser más la sensación azul que te detiene.
—Luka, ¡espera!
—Hawk Moth, estoy a tus órdenes.
Despertó.
Otra vez esos sueños la atormentaban, hicieron que pensara muchísimo en que su plan debía funcionar, era la última oportunidad que tenía de recuperarlo.
-.-
A la mañana siguiente los dos tórtolos se despertaron muy temprano y, luego de una previa sesión de mimos y caricias, se separaron para que el guitarrista vuelva a la habitación de invitados.
—Será mejor que vaya a la habitación o Juleka se preguntará que pasa, ¿te veo en el desayuno?
—S-si. ¡Claro! T-te veo ahí, fue lindo estar contigo. —dijo calmándose gradualmente.
—Hasta el desayuno, Ma-ma-marinette. —se acercó y le robó un beso en los labios, dejándola en trance por algunos segundos. Cuando lo vio bajar de su habitación, comenzó a girar por todo el lugar para terminar en su sillón suspirando de felicidad.
—¿Marinette? ¿Qué estás haciendo? —dijo un sonriente Luka volviendo a su habitación.
—¡Luka! ¿Qué haces aquí?
—Eres muy linda estando emocionada. Vine por mí casaca… —dijo al tomar la prenda que se había olvidado en la cama de la azabache. —…y ahora si nos vemos en el desayuno, cangurita—sonrió.
—Adiós Blueboy. Nos vemos después. —trató de decirlo con naturalidad, aunque por dentro estaba a punto de estallar.
Cuando cerró la puertilla, sintió que sus mejillas ardían en calor ante aquél momento.
—Bueno, ahora eres un canguro.
—Tikki, no estás ayudándome.
—Oye, fuiste tú quien lo llama de esa manera rara. Dejaste atrás el "hermoso" de Adrien.
—Sigue siéndolo.
—¿De verdad?
Terminó pensándolo. El que no supiera que ella gustaba de él era un factor que influía mucho en lo que sentía.
—Si Tikki. D-de verdad. —dijo algo insegura.
¿Lo era?
-.-
Los días pasaron volando y los Couffaine tenían que volver a casa, ya que habían reparado aquél navío y se sorprendieron al ver que todo estaba intacto como si en ningún momento hubiera habido una inundación.
—Agradézcanle a Ladybug, ella estuvo supervisando que este lugar esté listo hasta el final. —dijo el constructor que refaccionó el barco.
—¿Enserio hizo eso? —dijo Anarka.
—Sí, ha sido considerada.
Luka les quedó mirando e intentó tratar de encontrar la lógica.
—Necesito ir a la cubierta, ¿puedo, mamá? —preguntó el peliazul.
—Claro.
Subió las escaleras y se fue a su lugar donde tocaba la guitarra con una vista del río Sena, grande fue su sorpresa al encontrar a una superheroína apreciando el panorama sentada en su banca donde todo el tiempo escribía nuevas canciones.
—Ladybug, no pensé encontrarte aquí.
—Hola, Luka. Que sorpresa verte por aquí.
—Vivo aquí, no te sorprendas.
—S-si, ya s-se. P-pero quería…
—…Confirmar que todo esté bien. —interrumpió a la heroína. —Gracias por ser considerada.
—De nada. Solo quería ayudarte y agradecerte por la noche que me dejaste dormir aquí.
—Estabas cansada, Chat Noir decidió lo mejor para ti.
Sonrió.
—Sí, lo hizo.
Se sentó con ella.
—Y bien, ¿cuándo veré el talento que tienes?
—¿A qué te refieres con eso?
—Con la guitarra, veo que te llevas de maravilla con la guitarra desde hace mucho.
"Tal vez no debió soltar todo."
—¿Hace mucho? Pero recién me has conocido así.
—Bueno, soy fan de Kitty Section.
—Guau, lo siento si pensé mal. Solo que no pensé que tendría a Ladybug como una fanática de una banda de primerizos.
—A mí me parecen muy talentosos. —se acercó más a él.
—¿Y cómo haces eso?
—¿Qué? ¿Tocar?
—S-si.
—Es algo complicado al principio, pero luego... —hizo sonar algunos acordes. —…el ritmo te lleva a lugares desconocidos.
—¿Es lo que le dices a tus fans?
—No, es lo que le digo a Mari… Ehm, si, a ella.
—Oh, Marinette. Si la conozco. ¿Cómo vas con ella? —dijo algo interesada.
—Supongo que bien, no pasa nada. —siguió tocando la guitarra. —¿Y tú tienes a alguien en mente? La última vez que toqué para ti estabas algo intranquila.
—P-pues sí, pensé que habías descubierto mi identidad cuando me encontré en… t-tu cama.
—Oh lo siento. Ese día necesitabas descansar…—dejó de tocar la guitarra. —…No iba a dejar que te quedaras en algún lugar que no confiaras. Chat Noir confiaba en mí y se lo agradezco, debí ser parte importante del equipo. ¿Y ahora ya no seré un portador ya que Hawk Moth probablemente sepa mi identidad?
—Me gustaría que nos ayudes.
—Sabes que para proteger a quienes me importan, lo haría. —dijo decidido. —¿No lo has sentido? Si de repente tienes personas que están cerca de ti y tienes que transformarte y salvarlos.
—Por supuesto, muchas veces por un amigo que…—casi suelta toda la confusión que sentía. Adrien ya no era el centro de su vida, tenía que sacarlo de raíz. Hizo puño como señal de impotencia.
Luka dejó la guitarra a un lado y puso una mano en su hombro.
—Descuida, si no quieres decirme nada, no lo hagas.
—¿Estoy haciendo algo mal, Luka? —dijo finalmente.
—¿Mal? ¿Con qué?
—Estoy siendo egoísta, no soy alguien que cuenta sus problemas. Debo ser fuerte.
—Oye, no está mal sentirse débil.
La intentó consolar.
—Eres alguien valiente que quiere el bien para todos, no te sientas mal por tener esa responsabilidad. —dijo el guitarrista. —Confía en ti.
—Pero él está con otra y probablemente yo esté haciéndole daño a otra persona mas.
Ladybug por un momento vio aquella situación muy similar como cuando ella estaba dejando ir a Adrien para que tenga una oportunidad con Kagami. Y también porque ella comenzaba a creer que no tendría posibilidad con él, por eso ahí estaba Luka. No quería tener esos pensamientos.
No ahora que estaba con alguien que verdaderamente la hacía feliz.
—Alguien que quiero mucho pasó por lo mismo, Ladybug. No es nada fácil sacar a alguien de tu corazón y más cuando comenzaste a enamorarte. Duele mucho, ¿no?
La chica del traje rojo comenzó a sentir que caerían lágrimas de sus ojos, asintiendo tristemente.
—Sigue tu corazón, ¿en verdad aún sientes cosas por él? ¿Es solo un amigo para ti?
Que Alya se lo dijera en New York era una cosa, pero que su propio novio le diga eso, la dejaba con un dilema en su corazón.
—Creo que será mejor que me vaya. —dijo Ladybug dirigiéndose a uno de los barandales del barco.
—Espera…—tomó su brazo, la jaló y se fundieron en un abrazo. Ella no aguantó el dolor y comenzó a derramar todo lo que había contenido en su ser.
Llanto.
Por su indecisión.
Quería que eso se volviera como un nuevo saber para el futuro, porque el estar con Luka hacía que todo el pasado que tenía fuera superado.
Los dos se soltaron y se miraron.
Sus ojos comenzaron a brillar como si de perlas se trataran. Se limpió las lágrimas.
—Ven a verme si quisieras hablar, me gusta saber que puedes confiar conmigo.
—Gracias, Luka. —ella se acercó a su mejilla dándole un beso para luego colgar su yoyo y emprender el vuelo.
Él perplejo, la quedó mirando cuando se fue.
—Gracias, Ladybug.
-.-
Al día siguiente, Luka fue a la escuela para ver a Marinette y de paso darle algunos postres a su hermana que compró de la panadería Dupain-Cheng.
—Hola hermanito. —saludó Juleka.
—Estos son para ti, Juls.
—Gracias.
—¿Has visto a Marinette?
—La vi en el salón, de seguro ya sale. Me dijo que tenía algo que hacer, por cierto, ¿puedes entregarle esto? —le entregó unas hojas. —La Srta. Bustier dijo que debíamos dejar un ensayo que nos dejó ayer y me olvidé entregárselo, como Marinette es la presidenta de la clase, ¿podrías decirle que lo deje en su oficina? Debo irme en un rato con Rose a buscar algunos libros para nuestras tareas, nos vemos más tarde en casa.
—¿Por qué no entras tú?
—¡Juleka, ya nos vamos! ¡Llegó el autobús! —gritó Rose a lo lejos.
—Porque ya me voy, adiós hermano. —dijo Couffaine, saliendo disparada del lugar hacia el autobús.
A Luka no le quedó más remedio que entrar a la preparatoria y arreglar ese asunto con Marinette.
Nunca había entrado a un instituto como ese, era muy diferente al suyo y no quería perderse en algún lugar…
—¿Hay alguien por ahí?
—No podemos hacernos esto, somos amigos y prefiero alejarme…
En uno de los salones, el peliazul escuchó la voz de la chica de coletas que al parecer hablaba con alguien.
—Dime si he hecho algo malo, por favor. ¿Hay algo que te haya molestado?
Otra voz que Luka reconoció al instante.
—No, solo quiero no ser más tu amiga. —soltó.
Se acercó más a la puerta del salón y seguía escuchando los ruidos.
—Entonces dímelo, ¿por qué no?
—No quiero. —Luka vió por una de las ventanillas de la puerta y vio a su novia con Adrien, hablando o al parecer en un tono alto que jamás había escuchado de sus labios.
—Marinette…—la abrazó por detrás, dejando a la azabache estática ante aquél movimiento. —Eres… importante para mí, no sé qué haría si pierdo a la amiga más confiable que he tenido.
"Está mal que espíes, Couffaine. Pero, ¿por qué demonios lo estás haciendo?"
—¿Podrías dejar… de hacer eso? —dijo algo tranquila.
—¿Hacer qué?
—¡Enamorarme, enamorarme cuando tienes novia, joder! —le gritó y salió corriendo del salón, empujando la puerta y no dándose cuenta que empujó a alguien y que terminara en el suelo.
—L-lo siento…—dijo llorosa, tratando de ayudar a la persona y sorprenderse cuando lo vio. —Luka… ¿Qué haces aquí?
¡Capítulo 8 terminado!
Ahora si ya me puse mal, porque cuando comencé a pensar esto me lo imaginaba leve… Pero no, ¿las cosas se enredan o tendrán arreglo?
En fin, aquí está el cap de hoy, lo siento por actualizar tarde, tuve tareas que hacer y que aún tengo que realizar más, pero si quería ya publicar esto pronto uwu
Ahora sí, nos vemos la siguiente semana y como sorpresita, estoy preparando algo para ustedes, de todas formas, ya lo verán pronto.
¡Nos leemos!
-Ann.
Capítulo 9: Dulces.
