Capítulo 9

Fue así que transcurrieron unas cuantas semanas en el ahora aterrorizado pueblo de Elham, amedrentado por la súbita aparición de un asesino en serie devenido a algo más misterioso que los habitantes del lugar no podían discernir qué era; todo ante la falta de información que daban los enviados del Vaticano. Pero no eran tontos: sabían que podía tratarse de algún ser sobrenatural, pues al fin y al cabo estaban en Inglaterra, meca célebre de los seres paranormales. Pero callaban para colaborar con los consagrados, quienes, al parecer, sabían lo que hacían.

Los Iscariote, pues así se llamaba la Sección XIII del Vaticano que se encargaba de esos menesteres, pese a las pruebas presentadas y las pistas que encontraban, no tropezaban ni con un rastro del posible malhechor de las profundidades del infierno. Si bien los ataques no cesaban, ya no había muertes; sólo heridos en estado de shock que juraban haber visto una criatura gigante alada cernirse sobre ellos. Y actuaba de tal manera que los frustrados Anderson y Yumie llegaban siempre tarde o no se enteraban a tiempo de los sucesos. Era como si ese espanto se burlara de ellos.

También llegaron a escuchar que en los poblados de Lyminge y Newbarn comenzaron a caer muertos sobre los techos de las casas, provocando pavor en la sociedad. Y si seguía avanzando, ese ser llegaría a la ciudad costera de Folkestone, mucho más poblada y con mayor probabilidad de desembocar en un escándalo mediático.

Lo que nadie notaba, o, mejor dicho, nadie le daba importancia, era que asesino ya no se limitaba a mujeres jóvenes y niños: ahora los hombres y las mujeres de diversas edades se convirtieron en un blanco perfecto para el delincuente. Pero al tratarse mayormente de indigentes o personas solitarias, no se habló mucho del asunto.

Volviendo a los sucesos de Elham, Integra sabía que lo que hacía Alucard era llevarlos a otro lado para que dejaran el poblado sólo para él. Pero no podía comprender qué estaba haciendo exactamente, pues los ataques a esos pueblos eran simultáneos.

El plan del sonriente vampiro era nada más y nada menos que crear un par de ghouls que desviaran la atención y el miedo hacia otro lugar alejado del pueblo en donde estaba asentado. Mientras, él se alimentaba de manera espaciada para no levantar sospechas, cosa que lo fastidiaba. Por culpa de ese par de entrometidos, no sólo se tenía que aguantar las ganas de estar con Integra, sino que también tenía que aplacar su glotonería. Ya los destruiría en cuanto se cansara de jugar con ellos.

Por lo pronto, tenía planeado organizar próximamente una cena en su ilusoria gran finca para los habitantes más importantes del pueblo, en donde podrían discutir sobre lo acontecido y de paso él podría recabar más información de lo que leía en las mentes de los mentecatos de la policía. Los Iscariote, al igual que Integra ahora, eran un misterio.

Ya los tendría en sus manos. Y a Integra también.


Un día, Integra Hellsing desayunaba plácidamente mientras leía el periódico, cuando de repente, casi escupió lo que comía al ver la noticia que había llamado su atención. Maxwell la miró espantado y los invitados dejaron de comer para ver qué le pasaba.

— Integra… ¿te sientes bien? – le preguntó su marido alarmado, al ver que ella estaba pálida y confusa.

— No puede ser… – mascullaba ella con voz trémula sin quitar la vista del periódico y sin hacer caso a las preguntas de Enrico. De un momento a otro, le pasó bruscamente el manojo de papel arrugado para que lo leyera. – ¡Mira esto!

Enrico Maxwell procedió a enterarse de qué era lo que había alterado a su esposa.

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FELIZ NACIMIENTO DEL PRÓXIMO HEREDERO HELLSING

Sir Richard Hellsing, empresario y jefe de la organización al servicio de Su Majestad la Reina, y su señora esposa, tienen el agrado de anunciar el feliz nacimiento de su hijo primogénito, de nombre Abraham Hellsing. El pequeño, apenas nacido este fin de semana, está llamado a ser unos de los líderes del futuro como empresario y cabeza de una de las familias más poderosas no sólo del Reino Unido, sino también del mundo. Felicitamos a los orgullosos padres y a toda la familia por este gran suceso.

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Maxwell enarcó una ceja. En el fondo no le sorprendía, pues ya sabía, al casarse con Integra, que Richard tenía planes de hacerlo también de manera inmediata. El hombre sólo había esperado a que su molesta sobrina se alejara de Londres para hacer su vida y despojarla de cualquier derecho de sucesión directa, sin previo aviso ni derecho a confrontación. A él también le causaba algo de resquemor el hecho de que un hijo suyo con Integra no podría ser el líder de Hellsing, pero se había consolado con recibir pronto el título nobiliario que se le había prometido y el poder que ello conllevaba. Cosa que todavía Richard no le había cumplido. Pensando en ello, arrugó aún más el periódico en sus manos y lo arrojó a un lado.

— No tengo idea de cómo pudo haber pasado semejante cosa. – se quejó, tan contrariado como su mujer. Los Iscariote, a quienes les importaba poco y nada el drama familiar que se estaba desplegando, decidieron retirarse en silencio y dejarlos solos en lo que ellos iban a cumplir con su deber celestial.

— ¡¿Te das cuenta de lo que esto quiere decir?! – bramó Integra, furiosa con su traicionero tío. Su rostro había pasado de estar pálido a quedar colorado de la ira. – ¡Me han quitado mi derecho como líder de la organización! ¡Más siendo este niño un varón, teniendo preferencia en la sucesión por encima de mí! – sollozaba de ira. Toda su vida había soñado y se había preparado para servir a la Corona y ser digna heredera de su padre, como para que su tío, quien supuestamente era estéril (porque si realmente lo fuera, esta noticia no hubiera trascendido), ahora le viniera con esta desagradable sorpresa. De repente, estaba casado y con un hijo que sería el próximo líder de Hellsing. Y ella… nada. No tendría nada, así tuviera diez hijos.

— Integra, ese niño no tiene la culpa. – empezó Enrico.

— ¡Lo sé! ¡Él es el más inocente aquí, pero a mí también me han engañado, Enrico! – seguía ladrando la rubia. Unas náuseas horribles surgieron debido a la cólera que traía. – ¡No puede ser! ¡Tantos años y tanta preparación para nada!

En ese momento, una sirvienta entró al comedor con un teléfono.

— Disculpen. Señora Integra, tiene una llamada.

Pensando que se trataba de su tío y con ganas de gritarle y reclamarle a la distancia, la joven le arrebató el aparato a su asustada empleada y se dispuso a tomar aire para comenzar la segunda ronda de berridos. Quedó en silencio y con el rostro pasando esta vez al color verde cuando escuchó la inconfundible voz de la persona que más odiaba en el mundo.

— ¡Integra, querida prima! ¿Estás ahí? – habló una voz alegre y con un dejo sensual. Integra dejó salir un gruñido para darle a entender que la escuchaba – Te llamo para felicitarte por el nacimiento de nuestro primo, aunque nosotras tenemos más edad para ser sus madres que sus primas. – Laura Wingates comenzó a reír – Hablando de eso, aquí en Liverpool las cosas van de maravilla. Georgie y yo tenemos serias intenciones de imitar al querido tío Richard y su esposa. – informó con malicia – Lo que más deseamos es ser padres, pero el trabajo de Georgie nos tuvo muy movidos por el país, y ahora que estamos más asentados y tranquilos, creo que es el momento. – y quiso saber, poniendo más leña al fuego – ¿Y tú cómo vas con Enrico? Sabía que ustedes sí querían tener un bebé inmediatamente, pero hasta ahora no se les da… pobres.

Integra estuvo a punto de gritarle que se fuera al diablo para luego tirar el teléfono por la ventana, pero se contuvo. No sería justamente con ella con quien perdería los estribos… Además, ¿cómo te atreves a llamar "Georgie" a George? Desgraciada, te crees con derecho a ponerle motes como si fuera un peluche. Porque eso es él para ti… un trofeo… ¡sólo querías alejarlo de mí!

Laura prosiguió con su monólogo. – ¡Ah, Integra! ¡Ahí viene Georgie! Quiere hablar contigo, ahora te lo paso. – Integra contuvo la respiración, pues no recordaba la última vez que había hablado con él. A todo esto, Maxwell se había marchado a alcanzar a los Iscariote; por un lado, quería ayudar en lo que fuera, y por el otro quería evitar y escapar a esta realidad que a él también le afectaba. Dejó a Integra sola sufriendo con su odiosa prima.

— ¡Hola Integra! – una voz fuerte, amable y varonil se hizo escuchar. Integra se ruborizó y sintió que su corazón latía a mil por hora. Y otra cosa dentro de ella también se estaba alborotando. Dio gracias que Enrico ya no estuviera.

— Hola, George… ¿cómo estás? – habló tímidamente ella. ¿Quién diría que la enfurecida mujer de hacía unos minutos ahora se comportaba de manera dócil como una adolescente?

— Muy bien. Como te dijo Laura, estamos en Liverpool y con los negocios yendo viento en popa. ¿Y tú cómo estás? – se preocupó – Hace mucho que no nos hablamos, Integra… y no nos vemos desde mi boda con Laura, hace un par de años atrás. No quiero que nuestras nuevas vidas nos separen; eres mi mejor amiga y me gustaría seguir contando contigo, y que tú también cuentes conmigo. Te aprecio mucho y te extraño.

— Eh… sí… yo también te extraño mucho… – la voz de la joven Hellsing sonaba estrangulada, y lágrimas de frustración amenazaban con querer salir. Frustración no sólo por su nueva situación, sino también por su vida en general, siendo ella la culpable de sus decisiones e indecisiones. Si antes hubiera sido más valiente, más decidida… tal vez ahora sería feliz con él. Sin importar las intrigas de su tío, pues contaría con todo el apoyo del hombre que amaba.

Pero su realidad era que estaba sola, en medio de un marido desentendido con sus metas y de un monstruo que se creía su dueño. ¿Le gustaba el vampiro con el que intimaba? Sí. ¿Sentía algo de aprecio por el hombre con el que estaba casada? Sí. Pero ninguno de ellos era George Islands, el hombre ideal y perfecto con el que había crecido.

Por más que Alucard comenzara a moverle el piso de otras maneras diferentes que a ella no le gustaban nada.

— Espero que pronto podamos encontrarnos todos en Londres. – continuó hablando George con su voz serena y soñadora – El nacimiento del pequeño Abraham puede ser la excusa perfecta para reunirnos la familia y los amigos. Ahora debo dejarte, pero volveré a llamar.

— Adiós. – balbuceó la joven con la mirada apesadumbrada. Dejó el teléfono sobre la mesa y se dirigió a su empleada.

— Prepárame un té, por favor. – pidió – Y no quiero que nadie me moleste el resto del día. Me siento algo enferma.

— ¿Quiere que llame al doctor Trevelian, señora?

— No hace falta. – se negó – Ya se me pasará. – En esos momentos, extrañaba a Walter Dornez, el fiel mayordomo de la familia que supo ser un segundo padre para ella. El destino aciago también quiso arrebatarle la vida cuando ella era una niña. Él sí sabría qué aconsejarle y cómo apoyarla.

Una vez en la habitación con su té, sólo le bastó acercarse a oler el dulce contenido de la taza para tirarla y salir corriendo al baño para vomitar todo su desayuno. Agotada y demacrada, se miró al espejo y se preguntó si no había cogido alguna bacteria estomacal o un virus estacional, pues su semblante era lamentable. De un momento a otro parecía que algo la tenía debilitada y chupándole las energías. Seguramente era por los desagradables y nostálgicos sucesos matinales.

Arrastró los pasos hasta su cama y se tumbó para dormir durante el resto del día.


— ¿Has visto cómo Heinkel mira a la monja esa?

— No seas indiscreta, Rip.

— No se trata de indiscreción, se trata de hechos que una ve con sus propios ojos.

— Pero por el momento, sólo estás especulando con algo que ni sabes si es verdad.

— Lo que sea... ¿A qué hora piensa llegar Integra?

— Dijo que iba a pasar por los resultados de su examen médico antes de reunirse con nosotras.

Rip Van Winkle y Seras Victoria estaban sentadas en la confitería local tomando té apaciblemente. Hacía unos días que no veían a la rubia abogada, ya que habían escuchado que se encontraba enferma. Aquello las preocupó, cada una a su modo, temiendo que fuera verdad lo que los campesinos decían sobre seres sobrenaturales derramando enfermedades por doquier y ese tipo de delirios. Y el contexto de un asesino serial en la región no ayudaba.

— Nos ha llegado una invitación del conde Zebul para una cena en su finca el viernes. – informó Rip – Qué hombre tan guapo y desperdiciado; ya casi ni se aparece por el pueblo.

— Según Pip, prefiere confinarse por temor a todo esto que está sucediendo. – explicó la chica sonrojada. Hacía muy poco había formalizado su relación con el francés – Y las pocas veces que ha salido fue para informar a la policía de haber escuchado cosas raras cerca de sus propiedades.

— Lo tenía más valiente. – rezongó la pecosa – Pero parece que resultó casi tan cobarde como Enrico. ¡Allá está! ¡Integra! – movió los brazos frenéticamente para captar la atención de la rubia de lentes.

Cuando la joven en cuestión se sentó con ellas en la mesa, ambas notaron que tenía un brillo extraño en la mirada y un nerviosismo latente que hacía que sus manos no se quedaran quietas. Su expresión se encontraba dulcificada y no lucía tan imponente como de costumbre; era como si un aura distinta se hubiera apoderado de ella de un día a otro. Ante la mirada interrogante de las dos mujeres, Integra se puso aún más nerviosa, pero con decisión les informó lo que le sucedía.

— Estoy embarazada.

Las mandíbulas de Rip y Seras llegaron hasta el piso debido a la sorpresa, mientras Integra sonreía por primera vez en mucho tiempo. El alivio, la felicidad y el consuelo la embargaban.

Por fin ella y Enrico tendrían lo que siempre quisieron desde que se casaron. Había pasado por muchas decepciones en ese ámbito, y sumado a lo ocurrido con su tío, el próximo nacimiento de su primogénito era un bálsamo para su atribulada alma.

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Notas: Por fin... bebé a bordo. Regalo para Integra en medio de su mal momento.

Y por la "ilusoria gran finca" de Alucard, digo justamente eso, es una ilusión. Sólo Integra, porque al vampiro se le dio la gana, ve la casa como realmente es: un lugar macabro. Para el resto, es como ver el rancho de la serie Dallas XD.

Creo que me estoy entusiasmando mucho con el dichoso George Islands. Voy a tener que bajarle un poco al protagonismo indirecto que está teniendo XD.

Respondo reviews:

la-novh94: Gracias por la actualización de Locura... una genialidad que me dejó con ganas de matar a Alucard XD.
Anderson ni lento ni perezoso, e Integra menos, siendo que los hospeda en contra de su voluntad.
Jajaja, pobre Maxwell. Nunca me pasó de ver algún conocido experimentando el llamado, debe ser algo fuerte de ver...
En cuanto a la Organización Hellsing, justamente por no haber existido previamente Abraham Van Helsing fue que no tiene esa misión de combatir monstruos y esas cosas. Mi historia no tiene ese precedente Van Helsing/Drácula. Quién sabe, tal vez en algún futuro... Por el momento, preferí que fuera como la CIA de la Corona.
Respecto a la escena que me citaste: no, no la edité, ya estaba allí al publicarla. Aprovecho para decir que si llegara el caso de tener que editar algo en medio de la historia, les avisaré sin falta. En todo caso, menos mal que lo releíste, así no te perdías de esa escena.
Gracias por tu comentario y espero que este también te guste. ¡Saludos!

Ligia dAfrodita: ¡Ay, qué linda! Te agradezco mucho esas palabras :). Espero cumplir las expectativas respecto a esa cuestión que planteás en este nuevo capítulo ;). Ya vas a ver... ¡Saludos!

Midgardian geek: Me da gusto tu observación, hice un pequeño trabajo de investigación en el que me enteré de seres bastante interesantes que quise compartir en este fic. El tema de Baron Hill lo pesqué de casualidad en un ranking de vampiros supuestamente reales XD: no hay mucha información al respecto más que la leyenda de un fantasma o vampiro de una niña rondando por el lugar. Todo basándose por el hecho de que la tumba de esa chica, en el camposanto familiar, se mantiene en condiciones óptimas, a diferencia del resto de la familia. Y ahí se me vino a la mente Girlycard y una manera de meterla en la historia de manera indirecta. Por si te interesa, el lugar queda en la isla de Anglesey, Gales, en el bosque junto al pueblo de Beaumaris: en el Google Maps se pueden ver las ruinas de la mansión tomadas por la naturaleza. Me encantó investigarlo :).
¡Espero que el capítulo te guste! ¡Gracias por el comentario y saludos!

JULIETH NOBUNAGA: Gracias por el comentario. Me puse de tarea investigar leyendas y creencias vampíricas de todo el mundo, además de las históricas de Europa. Sinceramente, me impresionó mucho enterarme hasta qué punto tomaban en serio a los vampiros, si hasta kit para eliminarlos tenían... Volviendo al fic, sí, ya viste que ha llegado la sorpresita con patas (dos, mejor dicho) XD, el próximo capítulo revelará más cosas. Espero que te guste ;)
¡Saludos!

¡Hasta la próxima!