Cerré los ojos, escuché a mi alrededor y sentí la naturaleza en todo su esplendor, comencé a correr como si no hubiera un mañana. Cuando abrí los ojos estaba en el filo del acantilado, el aire se estrelló en mi cara, haciendo que mi pelo diese en ella, sonreí y salté, una vez en el agua nadé dirección a aquella pequeña isla, una vez allí me recosté en la orilla y sonreí.

Antes de ocultarse el sol, decidí volver a casa cenar algo rápido y descansar.

Días después de llegar a la reserva recibí la llamada de Astrid.

-Hola Astrid-dije contenta-

-Hola Leah, tengo algo que decirte

-¿De qué se trata?

-Los chicos y yo estamos en Seattle, pasaremos el fin de semana contigo, aunque dormiremos en un hotel en Port Ángeles, tranquila.

-¿Cómo?-dije levantándome de mi sitio junto al resto de la manada, que otro día más se habían reunido a comer en mi casa-

-Leah, tranquila todo será perfecto los chicos, Sam y yo lo hemos planeado todo, cenamos todos aquí en Port Ángeles y ya mañana nos enseñas la ciudad y por la tarde vamos a tu casa, nos dijiste que había playa ¿no?

-Estamos en pleno invierno… está bien nos vemos en Port Ángeles en…dos horas.

-Leah…-me interrogaron Jake y el resto-

-Lo siento tengo que marcharme, mañana hablamos-dije entrando a casa para cambiarme rápido de ropa-

Una vez vestida, me monté en el coche que fue de papá y salí dirección a Port Ángeles.

1h y 30 después…

Una vez llegué a Port Ángeles busqué a Astrid y los chicos, que me esperaban en LD's Woodfired Grill. Una vez aparqué el coche, me bajé y fui a unirme con ellos.

-Hola chicos-dije con una sonrisa-

-Leah, nos alegra que ya estés aquí-me dijo Astrid nada más verme-

-Hola Leah-contestaron el resto-

-¿Entramos?-pregunté-

Una vez dentro, nos sentamos en la mesa y pedimos nuestra cena.

-Y bueno Leah, ¿qué tal lleváis la reserva y tú, la protección de los lobos?

-Muy bien Astrid, ya está todo solucionado, hemos logrado echar de aquí a los cazadores furtivos-contesté algo nerviosa-

-Vaya y nosotros que vinimos a ayudaros-dijo Sam-

-Me alegro Leah, entonces mañana nos enseñarás esta ciudad y por la tarde el lugar donde naciste-dijo Astrid emocionada-

-Claro, sin problema, si queréis podemos ir a dar una vuelta, antes de volver al hotel-dije pensando en que tenía que hablar con la manada-

-Quédate con nosotros esta noche-dijo Astrid, agarrándome del brazo-

-No puedo, no he avisado y ya es muy tarde, seguramente mamá y Seth ya están durmiendo-dije tensa, al notar una mirada a mi espalda, respiré hondo y noté un olor que no me gustaba nada, vampiros-

-Chicos, tengo una idea, ¿por qué no nos echamos una carrera hasta los coches? -dije pensando rápido-

-¿Es enserio Leah?-preguntó Patrick el novio de Astrid-

-Sí rápido, una, dos y.. tres, correr-dije concentrándome a mi espalda-

Todos empezamos a correr dirección a los coches y una vez los vi a salvo, me giré y miré atrás en busca del vampiro.

No veía a nadie, pero podía sentirlo, la sangre en mi cuerpo corría a gran velocidad al igual que la adrenalina, preparándome para entrar en cualquier momento en fase, o al menos eso esperaba. Cogí el teléfono y hablé con Astrid.

-Astrid, mira al final no puedo quedarme con vosotros debo volver a casa, nos vemos mañana ¿vale?

-Pero, ¿va todo bien Leah?

-Sí, sí tranquila, descansar del viaje-dije colgando, a la vez que veía a alguien en frente de mí-

-Vaya, vaya, que buen regalito me he encontrado-dijo un vampiro acercándose a mí-

-Aléjate de mí chupasangre-dije empezando a respirar de forma apresurada-

-Asi que sabes lo que soy, bueno mejor, así disfrutaré matándote bebiéndome tu sangre-dijo acercándose a mi-

-Jajaja eso tendría que verlo para creerlo-contesté alejándome de la zona donde el resto de humanos pudieran vernos-

-Voy a divertirme mucho contigo-dijo relamiéndose-corre.

Corrí como el pidió, pero solo para así poder entrar de una vez en fase, sin preocuparme de que ningún humano me viera.

Mientras corría escuchaba su risa macabra, la adrenalina ya corría despavorida por mi cuerpo, empecé a tener espasmos y a entrar en calor.

Y unos segundos antes de entrar al fin en fase, el vampiro saltó sobre mí.

Intentaba quitarme de encima al chupasangre, pero era casi imposible, ya que aún no había entrado en fase.

Con mis piernas intenté apartarlo, pero aún no tenía suficiente fuerza en ellas. De pronto un aullido a mis espaldas me hizo relajarme, supongo los chicos me siguieron hasta aquí, por una vez estaba agradecida.

Pero cuando vi al lobo saltar sobre el chupasangre, me di cuenta de que ese lobo no era de la manada.

Una vez los vi luchar entre ellos, me oculté y ya sí, entré completamente en fase. Salí para ayudar al otro lobo y una vez los dos juntos, acabamos sin problemas con el chupasangre. Cuando me giré para darle las gracias y preguntarle quién era, ya no había nadie.

Extrañada volví a mi forma humana y una vez vestida, decidí subir al coche y volver a casa.

Cuando llegué a La Push eran cerca de las tres de la mañana. Nada más llegar aparqué el coche y me fui a descansar.