Un tiempo después y una discusión desagradable con Hestia y Artemisa Perséfone estaba yendo con Hécate a su puesto de trabajo mientras le mostraba las distintas secciones.
—Y aquí esta la biblioteca—
Era una gran habitación y seres luminosos azulados escribían en unos pergaminos rojos.
—¿Que escriben?—preguntó con curiosidad.
—Registran las vidas de los mortales a medida que transcurren—Hecate le mostró un pergamino enrollado—Cada pergamino representa una vida mortal—
Hecate le explicó los conceptos de los pergaminos a una asombrada Perséfone pero una pregunta no dejaba su mente y la deprimía.
—¿Que pasa cuando se van?—
La diosa le mostró unas grandes estanterías llenas de rollos de pergamino.
—Pues se archivan aquí, este es tu trabajo casi todos los humanos llevan vidas normales pero hay algunos que llevan vidas muy buenas o malas. La muerte suele ser complicada pero todos merecen un juicio justo con Hades—
La diosa más joven procesaba todo lo que escuchó, era increíble.
—Algunos juicios pueden ser muy complicados incluso para el rey del inframundo, de echo Uno el que te salvó y lograste calmar fue una de las sombras más difíciles de judgar—
La diosa de la primavera la miró sin creérselo.
—¿En serio?—
—Si fue un soldado muy famoso por sus gestas y también por ser sanguinario pero ingenioso era uno de los favoritos de Atenea—dijo sonriente Hécate—Y ese es tu trabajo ayudaras a Hermes y Thanatos a reunir información para ciertos juicios.
Perséfone no sabía si sería apta para semejante responsabilidad a pesar de que Hecate estaba segura de que podría.
En ese momento Hecate tuvo que irse y la diosa rosa exploró el lugar, para su gran alegría se encontró con Hades.
—Hades me alegro de verte—y le tendió una caja rosa—Es baklava—
El semblante serio de Hades no cambió seguía serio.
—Lo siento pero no puedo aceptar regalos de los empleados—
En ese momento Minthe apareció en el ascensor y le dio un profundo beso a Hades. El dios se apresuró a alejar a la ninfa.
—No en el trabajo—
Luego Minthe se percató de la presencia de Perséfone y e hizo comentarios sarcásticos pero se calló enseguida cuando el ascensor se paró y entro Uno, la ninfa se apresuró a despedirse de Hades e irse.
Perséfone se alegró de verlo le caía bien a pesar de su exterior brusco y sus tendencias algo violentas (además de ahuyentar a Minthe)
—¡Hola Uno! ¿que tal por aquí? ¿ya te lo mostraron todo?—
Negó con la cabeza.
—Me dieron un mapa para este sitio enorme y ya está—
—¿En serio? No lo puedo creer yo estoy haciendo el recorrido ¿me acompañas?—
La sombra se encogió de hombros, pero para Perséfone eso era un sí. En ese momento llegaron Hermes y Thanatos, quienes se quedaron paralizados al ver a Uno allí junto a Hades y Perséfone.
—¡Hermes!—le tendió la fiambrera—Es baklava—
El dios encantado se puso a comer bajo la atenta mirada de un celoso Hades, Thanatos miraba con hambre.
—Para ti no vago—pero luego se lo pensó mejor y le tendió al dios—Mmmm bueno coge algunos—
Le tendió a Uno.
—No gracias pero al estar muerto no necesito comer y aunque lo intentara no podría saborearla—
Perséfone se apagó un poco—Oh ser una sombra es complicado ¿no?—
—Se acostumbra uno con el tiempo supongo que los mortales estamos hechos para eso—
Se hizo un silencio y en ese momento Hécate llegó para decirle a Perséfone que no podía darle el resto de la gira pero que Hades sí. Se formó un jolgorio cuando Hermes y Thanatos se enteraron de que la diosa rosa había conducido el coche de su jefe y Hades se escandalizó cuando descubrió que no tenía carnet de conducir.
—Bueno pues decido vas a enseñarme el resto ¿no?—la diosa de la primavera se volvió hacia Uno—¿Vienes con nosotros?—
A Hades se le crispó un ojo no se había enterado de eso antes y si Uno tubo alguna duda se evaporó cuando vio al señor del inframundo, cualquier cosa para fastidiarle era bienvenida.
—Claro—
Sonrió internamente cuando vio la cara irritada de Hades.
