Bueno, al fin estoy de vuelta, aunque antes de dejaros con el capítulo tengo que disculparme por retrasar la historia, este tiempo he tenido muchas horas de trabajo y en vez de estar trabajando 8 horas diarias durante 5 días con los fin de semanas libres, he estado trabajando de lunes a sábados 12 horas y descansando solo el domingo, lo cual me fue quemando día a día hasta que acumule muchísimo estrés y agotamiento tanto físico como mental, así que decidí darme un parón tanto en escribir, como en mi vida personal, ahora por fin el pedazo vago de mi jefe ha decidido contratar a gente y he vuelto a mi jornada normal, lo que significa que ya estoy como nueva y estoy de vuelta al lio con nuestras demonias, vampiras y humanas favoritas xD, que viene mucho drama, chicha y lemon de por medio xD, así que dejo de daros la brasa que demasiado tiempo me he tardado como para ponerme aquí a hablar como una cotorra xD, pero, peeero, no sin antes mencionar unas personitas especiales, Uzuki, AngelAkai, Karnash y Dax, muchas gracias por vuestros review y siento muchísimo la espera, en cuanto coja de nuevo el ritmo os compensare con capítulos más largos y más seguidos, espero que os guste el capítulo aquí os dejo con el capítulo ^_^.
Senki Zessho Symphogear no me pertenece.
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- Necesito sacar algo de mi mente – susurro está en un tono bajo y agarrando del cuello a Garie – y tú vas a ayudarme – la murmuro en un serio y bajo hilillo de voz arrinconando contra la pared a la chica y besándola en los labios mientras a su vez está la correspondía sin rechistar.
Garie llevo rápidamente sus manos a la espalda de Chris y la recorrió con ansias hasta llegar a la curcusilla de la peliblanca, levantando a su paso el rojo abrigo y la roja blusa de Chris, dejando expuesto su ombligo donde la mano de Garie se detuvo acariciándola el abdomen – me gusta esta ayuda – dijo una excitada Garie en un pícaro tono de voz mientras saboreaba nuevamente los labios de Chris.
(¡¿Qué me pasa?! He sido yo quien ha buscado a Garie, pero aun así…) Chris cerro fuertemente sus ojos mientras hincaba sus uñas en la espalda de Garie (no soy capaz de encenderme…) saco sus uñas de la espalda de Garie y la empujo contra los contenedores – no hables – la dijo en un siniestro susurro mientras destrozaba la elegante blusa de la vampira junto el abrigo de esta y a su vez volvía a besarla, un beso que empezó apasionado y acabo siendo agresivo, la subconsciente de Chris la estaba jugando una mala pasada, la hizo recordar el sabor de los labios de Cagliostro, la suavidad de los labios de la sexy diabla y sobre todo, la sensación que levantaba en Chris, una sensación placentera y a su vez excitante, unos sentimientos completamente contrarios a los que estaba sintiendo ahora mismo con Garie, Chris no podia sacarse de su mente y de sus entrañas a la diablesa y sus dos traicioneros besos, llegando incluso a compararlo con los sentimientos que tuvo una vez hacia Garie, dándose cuenta de que nunca se sintió tan ansiosa por un beso de Garie y si por uno de Cagliostro, lo cual la daba a entender que esos sentimientos eran mucho más que el cariño y respeto que tuvo una vez por Garie, eran unos sentimientos que llevaba por nombre la palabra amor, una palabra que Chris no quería pronunciar por un demonio y se negaba a aceptar aun sabiendo que todas las señales que recibía tanto de su cuerpo como de su corazón eran claras señales de amor, unas señales que intento tapar buscando a Garie con la esperanza de que esta la despertase esos sentimientos que tuvieron una vez las dos juntas, cosa que de momento, no estaba funcionando.
Garie subió la mano con la que estaba acariciando el abdomen de Chris y la fue subiendo lentamente con intenciones de tocar el seno derecho de Chris, sin embargo, la mano de la peliblanca la detuvo, Garie separo tanto sus labios como su rostro unos centímetros de Chris y la miro con el ceño fruncido - ¿Qué ocurre? ¿Quieres llevar tú la inciativ…
(¿A quién pretendo engañar? No está funcionando…) - …no puedo… - murmuro Chris bastante bajito – lo siento… - siguió murmurando mientras se quitaba su abrigo y se lo ponía encima a la vampira que había destrozado parte de su ropa – no puedo hacerlo
- Ya veo – sonrió pícaramente – entonces será como siempre – agarro las manos de Chris e hizo amago de besarla de nuevo - yo me encargo de to…
Chris la detuvo ejerciendo algo de fuerza – no me refiero a eso, sino a… - agacho el rostro – nosotras… - negó levemente con la cabeza mientras su mente seguía empeñada en recordarla el rostro de Cagliostro – no puedo seguir con esto – murmuro Chris apenada por haber recurrido a tal acción ante una Garie que claramente seguía sintiendo algo por ella.
Garie frunció aún más enojada el ceño – ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Has sido tú la que me ha buscado y…
- ¡Lo se Garie! - volvió a interrumpir la peliblanca – ¡Y siento haber hecho eso! Estaba ofuscada y la única salida que encontré fue esta, lo siento Garie – dijo Chris haciendo una pequeña reverencia a la enojada vampira.
(Normalmente habría arrancado la cabeza si otra vampira me hace esto, pero siendo Chris…) suspiro pesadamente y se abrocho el abrigo que la misma Chris la había tendido – al menos, quiero saber la razón por la que has llegado a actuar así – dijo Garie en un tono más calmada, a pesar de que por dentro tenía todo un huracán de rabia que estaba destrozando todo su organismo…
Chris se separó de Garie y se apoyó en la pared mientras desviaba su rostro hacia otro lado que no fuese el rostro de su ex – he… tenido un día bastante…
- Es por esa maldita demonia, verdad – su tono cambio a uno menos amigable.
- ¡¿Qué?! – miro a Garie – ¡Eso no…
- Crecimos en el mismo clan, te conozco desde que tengo uso de razón y conozco todos los aspectos de ti, incluidos los íntimos – sus ojos cambiaron por los vampíricos – y tanto tu forma de actuar, como tus ojos - su cuerpo se envolvió en una oscura y mágica aurea – te están delatando, no me has buscado para quitar tu ofuscamiento por un simple día malo, si no para negar tus sentimientos hacia esa demonia, no soy idiota Chris, ese monstruo te ayudo aquel día cuando nos encontramos y sigues viva a pesar de que tiene ordenes de matarte – hinco sus uñas en las palmas de sus manos – y viendo tu reacción al pronunciarla… me lo estás diciendo todo…
(A pesar de querer negarlo todo… no podría hacerlo ni sacando todo el orgullo que llevo dentro, Garie es la única que me conoce mejor de lo que yo misma podría conocerme nunca…) - yo… - agacho el rostro – lo siento Garie – volvió a decir Chris en un tono apenado, era lo único que podia decir la peliblanca ante su mal comportamiento, sabia que no tenia que haber usado a Garie para librarse de sus negados sentimientos hacia Cagliostro, pero a pesar de todo, corrió en busca de Garie aun sabiendo lo que esta sentía por ella…
- Mas lo siento yo Yukine Chris – su voz se quebró a un tono oscuro y sus ojos cambiaron de vampíricos a unos completamente negros y llenos de oscuridad – no he dejado todo para ver como hechas tu vida a la basura por un maldito demonio – la dio la espalda – solo yo soy la única que podría hacerte feliz – dijo Garie envuelta en su propia oscuridad y desapareciendo de la visión de Chris.
Chris cerro fuertemente los ojos y se maldijo mentalmente durante minutos - soy una estúpida… - Chris apoyo su cabeza en la pared y se deslizo lentamente hasta acabar sentada en el suelo – creía que Garie era la solución y sin embargo la he herido… y lo peor es que esto me ha confirmado lo que no quería confirmar… – abrazo sus piernas con sus brazos – me he enamorado de esa arpía – dijo Chris apenada y hundiendo su rostro entre medias de sus brazos, busco a Garie para solucionar de una tajada sus sentimientos hacia quien no debía y sin embargo acabo la cosa peor de lo que Chris pudo imaginar, con una Garie despechada y unos sentimientos aclarados.
La peliblanca se quedó sentada bajo la intensa luna llena ordenando tanto su mente como su corazón, ahora que tenía claro sus sentimientos no iba a actuar sin cabeza de nuevo, Chris tenía claro que debía de hacer algo con esos sentimientos antes de que empezasen a desbordarse y que estos empezasen a doler por la ausencia de Cagliostro, sin embargo, no quería actuar sin conocer antes de que bando era la peliceleste, Chris podia intentar actuar concuerdo a sus sentimientos siempre y cuando Cagliostro se uniera al bando de Ryoko o al menos en un bando donde no matasen a humanos a doquier y por pura diversión, sin embargo, si Cagliostro resultaba ser del bando ciego de Natassja, prefería sufrir antes que estar con alguien que siguiera las ordenes de esa mujer, una encrucijada que debía abordar la peliblanca con cuidado debido a que tenia que tratar con un demonio de un rango fuerte y del cual cabía recordar que como bien había dicho Garie, tenía ordenes de matarla.
6 de enero del 2440, infierno, 2:40 de la madrugada del martes.
Tsubasa volvió a apoyar sus manos en el pecho de Maria y de nuevo la alejo unos pocos centímetros de ella, aunque esta vez iba acompañado de un bofetón que la veloz mano de Maria la impidió, la pelirrosa sujeto la mano de Tsubasa al vuelo y tiro de ella atrayéndola por tercera vez a su cuerpo y besándola de nuevo mientras agarraba las dos manos de la ojiazul, Tsubasa empezó a forcejear para librarse de la diabla, pero esta tuvo que tirar de sus poderes para conseguir inmovilizarla, Tsubasa no paraba de insistir en alejarse de Maria, pero según pasaban los segundos iba aceptando esos labios que tanto se negaba a aceptar, bajando su intensidad de forcejeo y a su vez correspondiendo lentamente aquel beso que estaba calmando a su acelerado corazón y a la vez la estaba aportando un eje de felicidad a sus emociones encerradas, Maria al notar que Tsubasa dejo de pelear decidió liberar sus manos, las cuales para su sorpresa la rodearon por el cuello mientras Tsubasa pegaba su cuerpo al de la pelirrosa, correspondiendo a los labios de Maria y profundizando las dos aquel apasionado beso.
Las dos chicas estuvieron besándose con pasión durante 3 larguísimos minutos donde los labios de cada chica demostraba sin palabras sus fuertes sentimientos, unos besos que hablaban más de lo que hacían sus corazones o sus propias conciencias, cualquiera que las vieran podrían decir que son una pareja de enamoradas demostrando cuanto se querían, sin embargo esa realidad de momento no se estaba dando, contra más tiempo pasaban besándose, más notaban las dos cuanto sentían la una por otra, un sentimiento que Maria quería seguir descubriendo y sacando a la luz mientras que a Tsubasa le aterraba sentir tanto por una demonia a la cual su familia podría dar caza.
Maria al igual que fue la primera en besar a Tsubasa, también fue la primera en alejarse unos pocos centímetros de los adictivos labios de la chica - …lo siento… - susurro la pelirrosa a escasos centímetros del rostro de la peliazul.
Tsubasa cerro fuertemente los ojos mientras notaba la respiración de la pelirrosa sobre ella - …porque… te disculpas… - respondió Tsubasa en un bajo y ronco tono de voz y sin moverse ni un centímetro de su cómoda posición.
- Porque… - Maria rodeo la cintura de Tsubasa con sus dos brazos – no quiero parar… - susurro bajito mientras cerraba sus ojos y se embriaga del dulce aroma que desprendía el cuerpo de Tsubasa, un aroma que estaba memorizando por cada segundo que la mantenía cerquita de su cuerpo.
(Yo… tampoco quiero parar…) Tsubasa levanto su rostro y miro al tranquilo rostro de una diabla que parecía disfrutar de su compañía (sin embargo…) sus manos dejaron de abrazar el cuello de Maria y los dejo descansando en los hombros de esta mientras a su vez la alejaba con cuidado unos centímetros de su cuerpo – llévame de vuelta a casa… - apretó con sus dos manos el blanco abrigo de Maria – necesito pensar… - murmuro agachando su rostro.
(Creo que me he precipitado… o quizás he sido demasiado directa, aunque tampoco el escenario era el más adecuado… abrirla mis sentimientos y besarla en pleno infierno… muy romántico por mi parte…) Maria se golpeó mentalmente al caer en ese pequeño detallito– Tsubasa yo… lo sien… - una acción de Tsubasa la interrumpió.
- Yo… - bajo lentamente sus manos hasta el abdomen de Maria – n-no… - su rostro se tiñó de rojo – no me ha disgustado lo que has hecho, o más bien… - aclaro su garganta – l-lo que hemos hecho… - murmuro en un hilillo de voz.
(¿No la ha disgustado? No hay quien la entienda, aunque… si no la ha disgustado, eso quiere decir que…) Maria dibujo una enorme sonrisa en su rostro mientras admiraba el rostro sonrojado de Tsubasa – entonces…
- Antes - interrumpió rápidamente la sonrojada peliazul – tenías razón, siento algo por ti y no quería… ni quiero admitirlo… - murmuro bajito – sin embargo, es inevitable que estos sentimientos sigan creciendo día a día y después de lo de ahora… - su sonrojo se pronunció aún más en su rostro – va a ser peor – (ese beso… no lo voy a poder borrar nunca…) – sin embargo, ahora mismo no puedo darte una respuesta Maria, ahora necesito…
- Necesitas pensarlo debidamente, lo sé – esta vez fue el turno de Maria de interrumpirla – yo también tuve que pensarlo antes de tomar esta decisión – (aunque en mi caso, fueron los celos los que me han empujado a dar el paso) fijo sus orbes en los preciosos zafiros de la cazadora mientras a su vez se separaba de esta para evitar caer en la tentación de volverla a besar – entiendo que tengas dudas a pesar de que nuestros corazones se correspondan – cogió la mano de Tsubasa y se teletransportaron de nuevo al punto de partida, el hogar de la humana – tomate el tiempo que necesites para pensarlo, yo te esperare el tiempo que haga falta – soltó la mano de Tsubasa y se alejó lentamente de la chica – cuando tengas una respuesta, ya sabes dónde encontrarme, mientras tanto podremos entrenar dejando los sentimientos apartados a un lado – (aunque eso me resultaría bastante difícil, tenerla cerca y no poder besarla…) apretó un puño mientras sonreía a la peliazul.
(¿Entrenar como si nada? ¡¿Cómo podría hacer eso después de lo que ha pasado?!) pensó Tsubasa mirando fija y seriamente a la pelirrosa mientras aun podia notar los labios de Maria sobre los suyos – tienes demasiada confianza Maria – respondió la peliazul con su orgullo en alza, aunque en su tono estaba escondido un eje provocativo.
La sonrisa de Maria se hizo más notoria – solo me agarro a los hechos, los cuales me han dicho ya el resultado – cambio su elegante sonrisa por una picarona – me has admitido tus sentimientos y a la vez me has correspondido los besos, creo que tengo razones para apostar por el caballo ganador, o quizás debería decir, apostar por el demonio ganador – respondió Maria con bastante picardía en su tono de voz y devolviendo a Tsubasa la provocación.
Tsubasa soltó una notoria risa ante la soberbia de la noble demonia – veremos qué pasa – respondió Tsubasa en un tono burlón mientras la guiñaba un ojo y la daba la espalda, la peliazul no tenia intenciones de entrar en el juego de la provocación, sin embargo, la voz de Maria y el recuerdo de esos labios, la estaba dejando mella e incluso sus palabras salían solas sin siquiera dar ella una orden de lo que debía o no decir.
- …eso ha sido injusto… - murmuro Maria en un hilillo de voz al quedarse embobada con esa respuesta y ese provocador gesto de aquella atrevida y valiente peliazul, si no fuera porque Tsubasa estaba pisando el césped de la casa, Maria se habría lanzado a secuestrarla de nuevo, pero por desgracia, era una chica de palabra y de honor, respetaría a Tsubasa tal y como la había dicho, normalmente Maria habría insistido más si se hubiera tratado de cualquier otra chica, pero esta muchacha era distinta, esta chica no iba a ser una diversión de una noche, ni un rollo de dos o tres días, Tsubasa era especial y quería tenerla a su verita toda la vida aun sabiendo que era humana y podría morir hasta por un simple golpe mal dado en la nuca, se había enamorado de la cazadora e iba a hacer todo lo posible para tenerla, incluso si tenía que actuar al son que bailara Tsubasa, así lo haría, no iba a perderla y mucho menos quería cometer ningún fallo que la alejase de ella, Maria dio sus pasos y ahora era el turno de Tsubasa para coger o no el testigo lanzado por la pelirrosa.
Tsubasa entro al interior de la casa cerrando la puerta tras de sí y apoyando su espalda en la madera, podia sentir como su corazón la reclamaba por salir detrás de Maria y que dejase sus dudas atrás, pero no podia, Tsubasa no era una persona que actuaba impulsivamente, a ella le gustaba pensar las cosas antes de lanzarse de cabeza al infierno y nunca mejor dicho, después del apasionado beso con Maria pudo aclarar lo que tanto se negaba a admitir, sin embargo, necesitaba primero mirar los pros y los contras de dar rienda a ese amor que sentía por esa diabla que penetro su corazón en poquitos días, un logro que en sus 23 años nunca nadie había conseguido alcanzar.
La peliazul cerro fuertemente los ojos y se llevó una mano a su pecho (no es tiempo para actuar irresponsablemente…) le hablo Tsubasa a su corazón intentando calmarlo mientrasllevaba su otra mano a su boca y repasaba en mitad de la oscuridad esos labios que se atrevió a profanar Maria (ese fue mi primer beso…) dibujo una pequeña sonrisa y se encamino hacia la ventana del salón, donde podia ver desde la distancia a la pelirrosa entrando a su casa (quizás… no tarde en darte una respuesta, aunque…) apoyo una mano en el cristal mientras seguía acariciando lentamente sus labios – creo que la molestare durante un tiempo - murmuro con una sonrisa y mirando con brillo en sus zafiros orbes aquella casa.
6 de enero del 2440, gimnasio abandonado, 2:40 de la madrugada del martes.
Shirabe estaba en la sala principal de entrenamiento esperando a que apareciera la rubia con la que se citó hace unas horas, Shirabe se quedó con un mal sentimiento después de que su gran cita fuera interrumpida, la morena estaba disfrutando como nunca con Kirika y cuando aparecieron aquellos ángeles caídos estuvo a punto de viajar al cielo y cargarse a todos los ángeles con posibilidades de caer y así evitar futuras peleas, sin embargo sabía que no podia hacer eso y tenía que conformarse con lo poco que disfrutaron juntas y por primera vez a solas sin los ojos de las mayores encima suya, sin embargo Shirabe no quiso conformarse con aquello, por eso mismo decidió enviarle unos mensajes a Kirika citándola en el gimnasio a las 2:30, aunque la morena se presentó 2 horas antes escapándose silenciosamente de casa, Shirabe consiguió helar todo el suelo de la sala mezclando hielo seco con helio líquido, creando una pequeña pero resistente capa de hielo sobre la tarima de aquella sala, la morena tenía pensado acabar con Kirika lo que habían empezado, pero esta vez en un lugar donde no serían molestadas por nadie.
- Juro que, si aparece un demonio, ángel, humano o extraterrestre, acabare lentamente con su vida – dijo una siniestra Shirabe sentándose en un banquito y mirando fijamente la puerta que se estaba abriendo.
- Por culpa de Cagliostro me he retrasa… - recién había abierto la puerta Kirika cuando miro al interior de la sala - ¡DEEESS! – se quedó sin palabras al ver una improvisada pista de patinaje en mitad del salón de entrenamiento.
Shirabe se levantó de su asiento y se dirigió a Kirika con un par de patines en la mano – h-he pensado que… - el rostro de Shirabe cogió un color rojizo – podríamos continuar con nuestra cita, y-ya que no pudimos acabarla bien
- Es… - sonrió ampliamente – una gran idea Shirabe - (¡¿Cómo es posible que no lo haya pensado yo antes?! Soy un maldito desastre…) cogió los patines y se los puso rápidamente – continuemos donde lo dejamos – cogió las manos de Shirabe y la arrastro hasta la pista de hielo.
- ¡Espera Kiri-chan! ¡Todavía no me he puesto los míos, sin ellos me…
Kirika agarro fuertemente de la cintura a la morena – no hacen falta Shirabe, mis manos serán tus botines – dijo una picara Kirika mientras se adentraba más adentro de la pista y sin dejar caer en ningún momento a Shirabe.
- ¡Eso no me da confianza Kiri-chan! ¡Apenas sabes patinar! – contesto la morena inflando los mofletes.
- ¡Dess! – y está la respondió demasiado animada…
- No tienes remedio Kiri-chan – respondió Shirabe resignada y dejando sus manos sobre la clavícula de Kirika, a pesar de sus palabras, Shirabe estaba a gusto y segura entre los brazos de la rubia, sabía que mientras Kirika estuviera sujetándola no la dejaría caer en ningún momento, o si caían seguramente ella acabaría encima de la rubia usándola como cojín…
Las dos chicas se pusieron a patinar abrazadas durante 2 horas, no había nada que las interrumpieran y ellas tampoco querían acabar con ese momento, ambas querían estar así por el resto de la vida, abrazadas, queriéndose y sin nadie a su alrededor que pudieran acabar con esa conexión que tenían, una conexión que tanto en el campo de batalla como en la vida amorosa, se compenetraban como si fueran uña y carne, dos almas gemelas que al fin se habían juntado y que nunca iban a separarse, al menos no de momento…
- Kiri-chan – la llamo una tranquila Shirabe que tenía su rostro reposando sobre el hombro derecho de Kirika.
- Mmm – respondió esta con los ojos cerrados, Kirika estaba memorizando cada aroma que desprendía el cuerpo de Shirabe, no quería olvidar nunca su olor y sobre todo ese cuerpo que a pesar de que todavía no la había poseído, ya sabía sus medidas y cada rincón que tenía esa hermosa y rosada piel.
- ¿Te acuerdas del trato que hicimos el otro día?
- Lo llevo grabado a fuego, aunque me está costando un poco lo de la sangre animal, pero te juro que no he dañado a ningún hum…
- Quiero romper mi parte – dijo Shirabe de la nada consiguiendo con sus sorpresivas palabras que Kirika se tropezase y casi cayeran congelado suelo, aunque para suerte de la rubia, Shirabe fue la que mantuvo el equilibrio de las dos.
(¡¿A QUE SE REFIERE CON SU PARTE?! ¿Se ha arrepentido de estar con un demonio? No, ¡Seguramente he hecho algo mal!) – Shi-Shirabe ¿Q-Que…
Shirabe sujeto con sus dos manos las mejillas de Kirika y atrajo el rostro de la rubia hacia ella, juntando sus labios con los de la sorprendida y sonrojada diablilla.
(¡DEEEESS!) Kirika se quedó sorprendida y paralizada en el lugar sin soltar en ningún momento el delgado cuerpo de la morena, Kirika se esperaba algo malo y sin embargo se encontró con lo que más estaba deseando desde el primer día que vio el rostro de esta traviesa y a su vez delicada humana.
Shirabe separo sus labios de los de Kirika y miro sería los bloqueados orbes verdes de la diabla – el otro día dije que deberíamos conocernos más antes de dar ese paso, pero… - esta vez fue el turno de Kirika de interrumpirla.
Kirika coloco su pulgar derecho sobre los labios de Shirabe – aceptare cualquier cosa que me pidas Shirabe – acerco sus labios - …cualquier cosa… - susurro en un hilillo de voz antes de sellar sus labios con los de la morena.
Unos labios a los que Shirabe correspondió rápidamente, transformando esa acción en un tierno, tímido y a su vez torpe beso, ninguna de las dos tenían experiencia en el amor y ninguna de las dos había besado nunca a nadie, lo cual hacía que este beso fuese el más puro e inolvidable para ambas, un beso del que a pesar de no profundizar con sus lenguas, podian notar el respeto, la pasión y el amor que tenían la una por la otra.
Tanto Kirika como Shirabe se separaron a la vez y se miraron mutuamente a los ojos, soltando las dos una tierna y adorable sonrisa.
- Creía que… - apoyo Kirika su frente con la de Shirabe y siguió hablando con una gran sonrisa en su rostro – querías esperar a que yo avanzara más con la sangre animal antes de dar este paso y…
- Kiri-chan – interrumpió Shirabe en un serio tono de voz y sin perder el sonrojo de su rostro – mi intención era la que te dije, pero ayer cuando nos atacaron, volví a recordar que soy mortal y que puedo morir en cualquier momento - se quedó por unos segundos callada al recordar ese defecto del cual ahora ya no estaba tan orgullosa de ser humana – no quiero perder un tiempo que no tengo – rodeo el cuello de Kirika con sus brazos – quiero vivir mi amor por ti como tiene que ser, como una pareja normal, besándonos, agarrándonos de la mano, teniendo citas, peleando contra todo aquel que quiera interponerse entre nosotras
(Creo que esa última parte no es muy normal entre parejas…) pensó Kirika para sus adentros.
- He incluso… - su cara se puso como un tomate y la temperatura en su cuerpo subió unos grados de más – ha-hacer e-esas cosas… a-aunque e-eso e-es…
Kirika interrumpió a Shirabe con un corto y tierno beso en los labios – entonces a partir de ahora, seremos una pareja normal
- … - la sonrojada morena asintió tímidamente apartando su mirada de la determinante y burlona diabla.
- Y… - sonrió Kirika con picardía – haremos esas cosas… - llevo sus manos al centro de la espalda de Shirabe acariciando todo el recorrido de la cintura hasta el centro – cuando sea el momento – termino Kirika la frase añadiendo un tono burlón al ver como de la cabeza de Shirabe salía vapor.
- E-Eres una pervertida Kiri-chan – murmuro Shirabe en un puchero y apoyando su barbilla en el hombro de Kirika.
- Ha sido Shirabe la que me ha dado la id… ¡Dess! – grito Kirika al notar un pellizco en su cuello – te-tengo una mente sucia… - rectifico a tiempo mientras enterraba ella también su rostro en el hombro de la que oficialmente era su novia.
Después de ese momento, las dos pequeñas se deslizaron durante horas por la pista de hielo, por momentos se besaban y por otros simplemente se miraban mutuamente a los ojos en un silencio en el que no hacían falta palabras, ni gestos, solo con mirarse podian entenderse a la perfección, lo que sentían estas dos chicas era un amor puro e inocente, aunque dividido por la mortalidad de una y la inmortalidad de otra, un precioso amor que para desgracia de las pequeñas, tenía fecha de caducidad…
6 de enero del 2440, en alguna parte del cielo, 5:30 de la madrugada del martes.
Una aturdida Carol se encontraba atada mágicamente en una columna, la rubia iba cobrando el conocimiento poco a poco mientras notaba como la magia que la retenía la quemaba las muñecas, era una magia que conocía bastante bien, ya que su difunto padre lo usaba comúnmente para atar a brujos o incluso demonios y así poder sonsacarles toda la información que necesitase, pero también era una magia que solo los arcángeles podian hacer, lo cual significaba que había tenido la mala suerte de encontrarse con Sakurai Ryoko, la misión de Carol era encontrarse con ella, pero no de esa manera, ahora estaba a la merced de esa mujer a la cual responsabilizaba de la muerte de su familia y odiaba con todo su ser, Carol tenía una misión que cumplir, pero la situación en la que estaba no la daba muchas opciones.
Carol soltó un larguísimo suspiro al ver como aparecían de la nada Ryoko junto a su hija Saint-Germain.
- Así que era cierto… - murmuro Saint-Germain mirando anonadada a Carol.
- Demasiado cierto para mi gusto – hablo Ryoko bastante seria y acercándose a Carol – la última vez que te vi, todavía llevabas pañales, ¿Ya te has aburrido del infierno querida? ¿O acaso querías probar lo bien que se vive en el cielo? – pregunto Ryoko en un tono cargado de desconfianza y sarcasmo.
(No hay tanta diferencia entre cielo e infierno, ninguno de los dos mundos merece la pena) Carol levanto su rostro y sin miedo ninguno en su cuerpo mantuvo su mirada con la de Ryoko – más bien… - dibujo una sonrisa llena de confianza – me he cansado de Natassja
- O ella es la que te ha enviado aquí – respondió Saint-Germain con incredulidad, no se fiaba de nadie que viniera del infierno y mucho menos de la que era la carta más fuerte de su otra madre.
- ¿Qué sentido tiene enviarme herida? – miro de reojo a Saint-Germain – además, ¿Por qué iba a enviarme a la boca del lobo? Soy la única maga que queda con vida, me necesita más que yo a ella y enviarme aquí seria sentenciar mi vida – respondió una indiferente Carol, su voz se mantenía firme y segura, la rubia no era fácil de intimidar.
- ¿Quizás para confiarnos? Podría ser perfectamente un truco planeado por ella – respondió Saint-Germain con sarcasmo, esta chica conocía muy bien las malas artimañas de su madre.
(He de reconocer que conoce muy bien a su madre, para llevar tanto tiempo sin verla ha dado en el clavo a la primera…) suspiro internamente (voy a tener que tirar de todo mi repertorio para ganarme la confianza de las dos y continuar así con la misión) - ¡Ella fue la que me hizo esto! ¡Yo solo quería salir del infierno y vivir en paz en la tierra! – respondió Carol a la defensiva y en cierto tono de dolor, la rubia era una gran actriz.
- Para necesitarte tanto, no se molestó mucho en herirte, las heridas que tenías no iban a acabar con tu vida y si es verdad lo que dices, eso sería considerado como traición por Natassja, lo cual no te hubiera dejado escapar con unas simples heridas – siguió Saint-Germain con su sarcasmo.
- No olvides que soy una maga hibrida, pude usar mi poder para escapar de tu madre, por es… - la sarcástica risa de Saint-Germain la interrumpió.
- ¿Escapar? Si quisieras escapar lo habrías hecho mucho antes, sin embargo, preferiste servirla en su absurda guerra, además, ¿Te recuerdo que intentaste matarme en varias ocasiones y que por alguna razón odias a mi madre? Intenta escusarte todo lo que quieras, no te va a servir de nada
- En el infierno no puedes dar un solo movimiento sin que Natassja se entere, de alguna manera se enteró que estaba abriendo un portal y apareció de la nada para impedir mi huida
Ryoko se mantenía en silencio, tenía las mismas dudas que su hija y prefirió dejar que esta hablara mientras ella observaba las reacciones y las palabras de Carol.
- Y si, odio a Ryoko, ella fue quien mato a mi familia, pero ahora mismo, quiero vengarme de Nats… - esta vez, Ryoko se pronunció.
- ¿De dónde has sacado eso? – pregunto Ryoko bastante confundida.
- ¡Qué más da madre! ¡Ella solo…
- No da igual, Carol era una niña cuando sucedió ese fatídico evento – giro su serio rostro hacia su hija – esto cambia mucho el escenario Saint-Germain
- ¡¿Qué Cambia?! ¡Sigue siendo una mentirosa y una aliada de esa señora! – hablo Saint-Germain con bastante desprecio tanto hacia Carol como hacia su malvada madre.
- Cambia todo Saint-Germain, se ha criado con una mentira y se han aprovechado de su ira – volvió su mirada a una Carol que tenía el ceño fruncido ante las palabras de Ryoko – la ira es el mejor aliado para tu enemigo, ya que la mente es más manejable cuando el juicio está perdido – se acercó más a Carol – ¿Natassja te conto que fui yo quien mato a tus padres y a tu hermana Elfnein? – la pregunto Ryoko en un tono neutral y manteniendo su seriedad.
- Si – respondió escuetamente Carol mientras la miraba cieguita de ira, algo que no pudo controlar al escuchar el nombre de su hermana pronunciado por la boca de quien la mato.
- Hay que ser bastante estúpida para creer algo de lo que dice esa mujer – siguió hablando Saint-Germain con desprecio.
- Esa mujer me ayudo a sobrevivir y a dominar mis poderes, ella me…
- Te ha estado utilizando a su antojo y beneficio propio – interrumpió Ryoko en un tono molesto, no estaba molesta con Carol, sino con Natassja – no solo tienes magia Carol, tu padre era un poderoso arcángel mientras que tu madre era una bruja a la que transformaron a la fuerza en demonio, tus poderes van más allá de la magia y sin embargo, Natassja solo se ha centrado en ese campo, dejando de lado tu poder celestial y tu poder oscuro – apoyo una mano en el muro donde estaba Carol atada y la otra la llevo a las muñecas de esta – ¿Sabes lo que son estas cadenas verdad? – Carol asintió con una mirada desafiante – si todos tus poderes estuvieran desatados, esas cadenas no tendrían ningún efecto en ti
- ¡Espera un momento madre! ¡¿Si no la afecta porque se lo pones?!
- Porque sabía que no tenía desarrollado todo su potencial – dejo las manos de Carol y dirigió su mano al mentón de esta – su sangre era roja cuando debería de ser negra – la agarro fuerte del mentón y fijo su rostro en ella – seguiremos con el interrogatorio después de enseñarte la verdad, así que presta atención querida, porque solo te lo voy a enseñar una sola vez – hablo Ryoko cambiando sus ojos por unos dorados.
Ryoko ilumino la mano que tenía libre con una luz dorada y la dirigió a los orbes de Carol, iluminando sus ojos con una luz dorada donde la mostraba un pasado en el que sus padres y su hermana fallecieron, dejándola solita con apenas 9 añitos de vida.
(Esto es…) Carol sonrió al ver de nuevo aquel hogar donde fue tan feliz y donde se desprendía amor por todos los lados, un hogar situado en un limbo que hacía conexión entre el cielo y el infierno y en donde solo podian acceder seres tan poderosos como lo era Natassja y Ryoko, una época en la cual Natassja todavía tenía libertad de movimiento antes de ser encerrada de por vida en el infierno, Carol no pudo evitar soltar otra sonrisa, aunque esa pequeña felicidad la duro poco al ver a Natassja aparecer junto a una mujer que no conocía, Carol frunció el ceño con desconcierto, la magia que estaba usando Ryoko solo podia mostrar la verdad, a pesar de que ella quería que fuese mentira, debido a que se quedó tantísimos años en el infierno atada a Natassja para poder vengar la muerte de su familia, pero si era verdad que Ryoko no fue quien los mato, tal y como defendía la mujer, ese tiempo perdido con Natassja en un bando que nunca sus padres habrían querido estar a pesar de que su madre era un demonio, no habría valido para nada, Carol se negaba a aceptar que había estado viviendo una mentira manipulada por aquel semejante ser, pero lo cierto era que esas imágenes que veía, se lo confirmaban de la peor manera, dejándola en una posición en la que tendría que elegir entre seguir la mentira que creía que era la verdad y que tantos años de su vida había dedicado en cuerpo y alma, o encauzar su vida ante esta nueva verdad…
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¡CHAN CHAN CHAAAAN! En el siguiente capi se sabrá lo que vio Carol y de paso lo que de verdad paso entre Ryoko y Natassja, vamos lore a tope xD, por cierto, hablando del siguiente capítulo, tengo que coger el ritmo de nuevo así que seguramente actualice cada dos semanas hasta que coja el ritmo y vuelva a cada semana, algo que no creo que tarde mucho porque tengo la inspiración a full xD, pero hace tiempo que no escribo y ahora mismo una tortuga escribe más rápido que yo xD, así que no os preocupéis porque soy de esas personas que acaban lo que empiezan ^.^, dicho esto, me despido, un saludos a todos y espero que estéis bien ^^.
