Un día demasiado pesado para ser real
I
Caminó con una pesadez notoria, una pequeña joroba se le formaba por como andaba, la lluvia se mantenía con la misma intensidad. Los documentos no se habían mojado, pero él atraparía un posible resfriado.
Ya estaba a solo unas cuantas casas de la suya, aunque no podría darse un merecido descanso porque tenía trabajo acumulado y el tiempo en casa era muy valioso. Trataría de evitar frustrarse porque de nada valía… por el momento.
II
—¡Linky! —Leni notó lo mojado que estaba su hermano.
—Hola Lenita —la saludó con una sonrisa apenas imperceptible.
Tras de ella aparecieron Lily, Luan, Lana y Lisa. Todas no creían que su hermano haya estado en la estación de policías. Al principio pensaron que había cometido un delito, pero después de varios minutos de suposiciones, lo dejaron hablar.
—No, nada de lo que dicen, solo fue algo casual —estaba sentado en la silla del comedor, estaba esperando que su computador portátil encendiera.
—Pero… unidad fraternal, es algo sumamente raro… casi de mala suerte —no estaba convencida de los azares, pero lo de su hermano era uno.
—Creo que lo de hace dieciocho años se está cumpliendo… parece que tengo mala suerte, je —se notaba muy cansado.
En ese momento se levantó y fue a la cocina a prepararse un café, pero antes de que lo hiciera, Luan ya lo tenía listo.
—Gracias Risitas —le dio una agradable sonrisa.
—No es nada, Linky —se notaba encantada por la expresión de su hermano—. ¿No quieres cenar?
—Si te soy sincero solo necesito el café, lo que me pasó hizo que perdiera el apetito —se sentó nuevamente en la mesa, se notaba algo triste.
Lana y las demás notaron ese momento algo extraño, pero lo dejaron pasar y se concentraron en charlar con su hermano. Él inventariaba las cosas de sus carpetas y escuchaba a sus hermanas, le costaba concentrarse y no dormirse.
—Tu coche ya funciona, no fue nada arreglarlo —le contó la fontanera, notó a su hermano sonriente.
—Te lo agradezco mucho, en serio —paró de teclear, suspiró y posó su mano sobre la de su hermana que estaba a su izquierdo, no se dio cuenta de la gran sonrisa que se formó en ella.
Ya eran más de las una de la mañana, se notaban algo agotadas. Se habían olvidado de avisar a las demás sobre la llegada de su hermano.
Solo Lily se quedó unos minutos más, no tenía tanto sueño, agregando que como eran unas vacaciones, no tenía la obligación de madrugar.
Lincoln sintió el peso de la cabeza de su hermana en el hombro, no dijo nada porque estaba concentrado y le recordaba a ella de pequeña.
—Ser un adulto es difícil —expresó Lily.
—No tanto… solo tienes que hacer muchos esfuerzo y sacrificar algunas cosas que te gustan… bueno, si tienes mis problemas, sí —se esforzaba por ser algo gracioso—. Ves a Luan siempre, conmigo solo concretas ese significado —Lily confirmó eso moviendo su cabeza.
Lily solo permanecía recargada en el hombro de su hermano, no negaba que se sentía bien.
—Esto me recuerda cuando tenías seis años y nos quedábamos hasta tarde viendo algo en la televisión —volteó a mirarla—. Y así como estás ahora, era la señal de que te dormirías en cualquier momento —volvió a seguir en lo suyo.
Lily estaba sorprendida, no creía que su hermano recordara esos pequeños detalles. No era su culpa que desde que se fue de Royal Woods creyera que su hermano se olvidaría de todo lo vivido con ellas.
—Creo que hace años… yo no te hubiera dejado ir… pero hasta estos momentos son alguien irresponsable… ni siquiera puedo con mi vida —se notaba algo triste.
—Linc… —no sabía qué decir, no esperaba eso.
—Yo no hubiera querido eso, aunque… —quería buscar las palabras exactas.
—Tómate tu tiempo... —hablaba en voz baja— otra vez…
Pasaron los minutos y Lily se durmió como ya preveía su hermano. En sus brazos la llevó a su antigua habitación, la acostó con cuidado para no despertarla. Ya no era tan ligera como cuando era pequeña.
Aún se sentía culpable por dejarla cuando ella más lo necesitaba y viceversa. Ellos sufrieron más la pérdida de sus padres, Lily sabía eso porque su hermano dejó de ser el mismo después de ello. Uno podía darse cuenta de ello por el cambio de comportamiento de Lincoln. Si de por sí era algo ensimismado, llegó a ser el doble.
No era momento para remembrar viejas cosas, porque nuevamente iba a distraerse con los remordimientos.
Antes de bajar al primer nivel, pasó a verificar cada habitación de sus hermanas. Recién apreciaría poco a poco que sus hermanas habían crecido en muchos aspectos.
Sin embargo, algunos modos no cambiaban, unas muestras de ello era ver a Lori con su celular al lado suyo, a Leni con sus visores nocturnos, a Luan hablando dormida, a Luna abrazando una vieja guitarra, a Lucy durmiendo como si fuera un muerto, a Lynn roncando fuerte, a Lana y Lola durmiendo con camisones de colores clásicos de ellas, a Lisa con una alarma a su lado que le daría el aviso de comenzar sus actividades diarias con tiempo exacto.
Lily se dio cuenta que Lincoln la subió, quería ser la primera en saludarlo por su cumpleaños, pero todas acordaron en hacerlo a la vez en la fiesta.
III
Ya eran las tres de la mañana y aún faltaba la mitad de lo atrasado, pero no podía avanzar porque necesitaba llegar temprano.
Se fue a dormir, pero tardó en tratar de conciliar el sueño, esas tazas de café querían seguir haciendo efecto. Antes de acostarse, colocó la alarma en su reloj para no tener el mismo problema del día de ayer, y también lo pondría al lado de él como Lori con su celular.
Una parte de su mente le quería recordar que mañana era un día especial para él, sus hermanas y algunos conocidos. La mayor parte de su mente estaba enfocada en su trabajo.
Se durmió pensando en lo que le dejarían mañana, lo de pasado mañana y así seguiría la secuencia. Realmente no iba a descansar nada.
IV
Si no hubiese sido por Lucy que fue a darle la pastilla, no se hubiese despertado.
Desayunó con Lucy, Luan, Lori y Lisa. No se percató tan rápido que lo miraban con una gran sonrisa.
—¿Sucede algo? —preguntó confundido.
—Nada, literalmente nada —respondió escondiendo una risita.
A excepción de Lisa que si podía contenerse, ellas mostraban unas ganas de reír y decir algo.
—¿Estoy mal vestido? —se notaba angustiado.
—No, no es eso, suspiro… —le respondió la pelinegra.
—¡¿Me hiciste una broma, Luan?! —ahora se le notaba alterado.
—No, solo que… que… que ayer queríamos desayunar contigo, pero no tenías tiempo —esperaba no haber levantado sospechas.
—Bueno, supongo que soy alguien exagerado, ya eres alguien adulta —bebió un sorbo de café.
Luan solo debía mantenerse sonriendo porque en realidad quería estallar de la risa ya que en verdad ella le tenía preparada una broma en el pastel que le tendría preparado en la noche.
Lincoln se fijó la hora en su reloj y se dio cuenta que ya debía estar saliendo para estar a tiempo en la oficina.
Iba a darle un beso a cada una en su mejilla de manera apresurada, pero Lori lo abrazó fuerte y le dio un beso sonoro en su mejilla. No tardó en sonrojarse su hermano.
—Lori, ya no soy un niñito —lo decía tratando de no mirar a sus demás hermanas.
—Siempre serás el menor, cuídate y procura regresar a tiempo hoy —lo acompañó a la puerta.
Lincoln encendió su auto y se despidió de las demás moviendo su mano.
Lori no se dio cuenta que sus hermanas esperaban recibir el beso de su hermano.
—Chicas, es momento de… —se dio cuenta que estaban molestas— ¿están enojadas?
—No…
—Negativo.
—No es nada .
Respondieron las tres con una mirada tan fría como la sección de pescados del supermercado.
—Muy bien… —no estaba totalmente convencida— ¡es hora de decorar todo para la fiesta! —entró alegre a la casa, pero más por el beso que le pudo dar a su hermano.
V
Los problemas empezaron nuevamente con un embotellamiento, a pesar que era temprano, no podía hacer nada.
Llegó como ayer, estaba asustado de encontrar a su jefe parado en su cubículo, pero no había nadie.
—Loud, el jefe no puede venir, pero hemos reasignado algunas labores por hoy —le dejó una pila de documentos—. Necesito que llames a cada uno de los números de estos contratos y trates de convencerlos de renovar el contrato, habrá comisión extra —se fue con dirección a otro cubículo.
Fue tan rápido todo que no le dio tiempo de sentarse y dar un respiro, en estos momentos empezaba a enojarse y con justa razón. Esas labores no son de su rubro, pero solía suceder eso cuando no estaba el mandamás. No podía reclamar porque estos supervisores eran más listos de lo que se pensaba, siempre tenían una excusa para que realicen diversos trabajos.
Tenía que terminar eso porque no podría seguir con lo suyo, lo cual se iba a acumular nuevamente. Llamó a los números y le costó en algunos tener una charla civilizada porque usualmente siempre había un pequeño problema con los servicios de la empresa. Eso no ayudó en nada en la calma que requería. Sin embargo, eso sería algo leve.
VI
Luego de enojarse por el trabajo que le dejaron, se fue a almorzar y trató de olvidar todo por unos momentos. Se notaba que iba bien, su rostro con expresión de enfado.
Al terminar de almorzar, observó la hora en su reloj y se dio cuenta que le faltaba media hora para regresar, es por eso que decidió caminar con tranquilidad hasta llegar a su piso y su cubículo.
—Lincoln… —logró que hiciera un alto.
No tardó más de dos segundos en dar un alto a sus pasos, al mirar hacia esa persona… no dudó en enojarse más.
Discutieron por varios minutos, él pensaba que ella se había ido, todo ese tiempo quiso hablar con ella, pero siempre estuvo allí.
Había ido con las mejores intenciones, pero su amigo estaba en su derecho de seguir enojado.
—Siempre quise hablar… pero ahora pienso que sería algo de más —se notaba muy enojado.
—Linc… no quiero decirte que lo siento… pero sabes que era de mis mejores amigas también… —no lo podía mirar a los ojos.
Lincoln solo le dio la espalda y se fue caminando, no sin antes dejarle en claro algo.
—Discúlpate con ella… yo estoy demás —ahora estaba deprimido.
Iba a seguirlo, no obstante, notó que estaba peor que aquella vez. Sus intenciones solo eran saludarlo por su cumpleaños y hablar sobre ese tema, pero ella ya tenía la idea de que podría suceder eso.
Solo esperaba que se le pasara y no le haya arruinado su día. Se fue en dirección a su piso, ya había perdido a su mejor amiga… no quería perder a su mejor amigo también.
VII
Terminó exacto a su hora de salida, se sentía muy enojado y con ganas de desahogar muchas cosas. Fue por un trago al bar, pensaba que uno sería suficiente… Terminó saliendo muy embriagado y discutiendo con el barman, pero como no tenía compañía, condujo en ese estado hacia su hogar.
Sabía que hacía algo imprudente, pero la frustración y el enojo reprimido podían más. Antes de ir a su casa, fue a un lugar para desahogarse del todo.
Después de destruir algunos arbustos y flores en ese lugar, fue a su casa y aún seguía cegado por todo lo que le sucedió en la mañana y en la tarde. No sin antes beber un poco de la botella que se llevó del bar.
Sus hermanas tenían todo apagado, estaban esperando desde hace más de una hora. Escucharon el auto aparcarse frente a la cochera.
Esperaban que Lincoln entrara, pero pasaron varios segundos y no entraba a casa. Se escuchó el sonido de los cubos de basura caerse.
—Deberíamos… —fue interrumpida.
—¡Silencio, ya va a entrar! —Lola advirtió en voz baja a todas.
Se escuchaba el sonido de que su hermano estaba tratando de abrir la puerta con mucha dificultad, también algunos murmullos.
Cuando finalmente entró, cayó al suelo y se levantó con dificultad, pero prestó poca atención a lo que dijeron sus hermanas.
Todas estaban muy asombradas por el estado en que llegaba. Impactó tanto que no pudieron evitar que Lincoln hiciera destrozos en toda la decoración y casa.
Lincoln terminó por arruinar su propia fiesta sorpresa y dejando con una mala impresión a sus hermanas.
Pero lo que realmente coronó la noche fueron las cosas que dijo estando ebrio, cosas que dejó pensando a más de una…
