2013
Este capítulo ya lo habéis leído en la otra historia, lo sé, pero es que no puede haber mejor cierre a esta época de ninguna de las maneras y como pertenece a esta parte creo que queda bien para terminar con esta época.
Sora pudo ver perfectamente cómo le temblaban las manos. No sabía cómo se las había arreglado para poder hacer lo que acababa de hacer y sonar totalmente convincente, pero, lo había hecho. Había roto el compromiso y ahora estaba en un estado de nerviosismo que ni siquiera sabía qué hacer o a dónde ir. Había sacado el teléfono, sin saber tampoco a quien llamar, ni qué hacer. Estaba demasiado nerviosa. Tampoco estaba segura de tener que hablar con alguien por teléfono fuera la mejor idea, ya que era un tema que prefería tratar en persona. Y por eso mismo cuando se quiso dar cuenta, sus propios pasos la estaban llevando hacia donde, hacía no demasiado, Taichi se había mudado con Koemi. No quedaba demasiado lejos de dónde ellos habían vivido toda su infancia, le quedaba hasta de camino a casa.
- ¡Sora! – dijo Koemi sorprendida nada más verla-. ¿Habías quedado con Taichi?
- No… - la observó unos segundos-. ¿Estás ocupados?
- No, pero acabo de echarlo a la tienda. Ven entra… - sonrió, dejándola pasar.
No tenía demasiado trato con ella todavía, hasta la fecha la pelirroja había pasado casi que más tiempo fuera de la ciudad que en ella, de manera que no había tenido oportunidad. Sin embargo, por suerte, ya había dejado de tener sus dudas sobre la relación que tenían ella y Taichi. Le costaba todavía entenderlos, pero, ya no le preocupaban. Era un tipo de relación que no estaba acostumbrada a ver, pero, ya había llegado al punto en el que confiaba en Taichi. Y si él decía que eran únicamente amigos, es que lo eran.
La observó, notándola rara. Quizás nerviosa, ya que Sora solía ser mucho más tranquila, especialmente cuando la dejaba al lado de Taichi y podía compararlos. Sonrió a la vez que le tendía el brazo para que le diera la ropa de abrigo y poder ir a dejarla donde no molestara.
- ¿Estás bien? – no pudo evitar preguntar-. Pareces nerviosa…
- Pues… - cogió aire, soltándolo con algo más de lentitud-. Más o menos.
- Siéntate, anda… Te voy a preparar una infusión, que no creo que te vaya a venir mal…
Lo más raro de todo era que no se hubiera molestado en disimular, ya que por lo que la conocía, normalmente solía jugar a las buenas caras. De manera que de verdad tenía que pasarle algo, por lo que caminó hacia la cocina cuando vio que finalmente tomaba asiento, fijándose en que aprovechaba que Agumon estaba cerca para entretenerse en saludarlo. Cogió su teléfono, marcando el número de Taichi para avisarlo.
- Toma… - le dijo a la pelirroja llegando a su lado con la taza, tendiéndosela.
- Gracias… Siento haber venido sin avisar, pero es que…
- No te disculpes, no íbamos a hacer nada esta noche. Es más, así te secuestramos para que cenes con nosotros – sonrió.
Pudo ver como la pelirroja se distraía, bajando la vista hacia el líquido de la taza. Habían pasado una temporada hacía apenas unos meses complicada ella y Taichi, pero, luego, poco a poco, las cosas se habían ido normalizando de nuevo. No iba a mentir y decir que no sabía lo que les pasaba, él se lo había contado, y hasta cierto punto podía comprender la situación. Tanto la de él como la de ella.
- No os quiero molestar – dijo, volviendo a la realidad segundos más tarde.
- No molestas, no digas tonterías. Vamos a tener comida de sobra, así que si quieres puedes avisar en casa para que no te esperen.
- No me esperan, se supone que esta noche iba a cenar con Ryo – contestó de forma automática, posando la taza en la mesa y pasándose la mano por el rostro tratando de despejarse.
Aquella frase hizo que saltara una alarma en su cabeza, dándose cuenta entonces en que Sora no llevaba su anillo de compromiso en el dedo. No pudo disimular su sorpresa, aprovechando el gesto de ella para asegurarse. Tampoco se lo había cambiado de mano.
- ¿Segura que estás bien? – preguntó ya más preocupada.
Silecio. Silencio seguido de ver cómo negaba con la cabeza, olvidando un poco esa fachada que intentaba mantener y dejando de lado su aparente tranquilidad, mostrando que estaba completamente hecha un manojo de nervios.
- Tómate la infusión, anda… - no sabía si debía de preguntarle o insistirle, no tenía tanta confianza con ella como para saber si hacerlo. Solo esperaba que Taichi moviera el trasero rápidamente y volviera de hacer la compra rápido.
- Tengo que irme a Los Ángeles una temporada. Me han ofrecido un proyecto… Justo el que llevo esperando años.
- Pero eso es bueno, Sora… - aquello la perdió algo más si era posible.
- Lo sé, si todo sale bien podría conseguir por fin tener mi propio estudio… Lo que pasa es que es un proyecto de mucho tiempo…
- ¿Y os ha estropeado los planes de la boda? – terminó la frase por ella-. Sora… Lo siento…
- No, no ha sido eso. No me ha apoyado. Pretende que no lo acepte y le he dejado… - soltó de golpe.
No esperaba escuchar de repente una confesión así por parte de Sora. Ahora podía entender que hubiera pasado por allí directamente, ella de estar en su lugar, también hubiera ido en busca de Taichi. Y entendía que estuviera tan nerviosa y alterada en ese momento.
- Sora… Tómate la infusión, te va a ayudar. Y… sé que no es cosa mía, pero… Si te ha salido la oportunidad de tu vida y no te ha apoyado… Solo te puedo decir que has hecho bien. Has hecho muy bien.
Taichi no tardó demasiado en llegar a casa, todavía haciendo malabares con las bolsas y las cosas que traía con él, cerrando con el pie. Había ido lo más rápido que había podido, pero, la cola a aquella hora del día no había querido colaborar.
- Trae, ya lo coloco yo – le dijo Koemi antes de quitarle las bolsas de las manos-. Mira a ver si consigues que se calme tú, anda…
- ¿Le ha pasado algo? – preguntó con clara preocupación.
- Malo al menos no… - le hizo un gesto con la cabeza-. Vete, venga… Y voy haciendo la cena para que podáis hablar tranquilamente.
Dejándolo más confuso de lo que estaba, decidió asentir y hacer lo que decía. No habían pasado por la mejor de sus temporadas en los últimos meses, eso no lo podía negar. Le había resultado completamente imposible no volver a insistir en alguna ocasión en que tenía que pensar mejor las cosas y lo que quería para su futuro antes de seguir con todo hacia delante. Se preocupaba demasiado por ella como para guardar silencio solo para no generar incomodidades. Estaba seguro de que sería mucho más incómodo al revés.
- A ver – comentó mientras que tomaba asiento a su lado-, si se me acusa de algo, posiblemente sea cierto, ¿has venido a darme la colleja en persona? – bromeó para atraer así su atención y que despertara, ya que estaba con la vista fija en la pared-. ¿Qué ha pasado?
Poco a poco fue girando la cabeza para poder observarlo, tardando aún unos segundos más en contestar con un encogimiento de hombros. Le costaba arrancar porque estaba atragantada con las palabras. Estaba segura de que si abría la boca iba a acabar explotando. Aunque, ¿en qué mejor compañía que él para hacerlo?
- Eh, no me asustes. Primero me llama Koemi para que vuelva a casa a la de ya y ahora no me contestas, así no ayudas, ¿lo sabías?
- Lo siento – acabó por decir finalmente con un hilo de voz.
- ¿El qué? – frunció el ceño, confuso-. ¿Se supone que has hecho algo que tengas que sentir?
- El no hacerte caso… - cogió aire antes de poder seguir-. He dejado a Ryo.
No pudo evitar sorprenderse, a pesar de que todo apuntara a que exactamente era eso lo que pasaba. Sin embargo, viniendo de Sora cualquier opción podía ser posible y no había querido dar las cosas por sentado.
- Me llamaron para lo que te conté de Los Ángeles. Me han aceptado… El mes que viene me voy y empiezo a trabajar en el proyecto. Con un poco de suerte al volver podré ponerme por mi cuenta y tener mi propio estudio…
- Pero… Pero… ¡eso es muy bueno! ¡Sora! ¿Tú has escuchado lo que acabas de decir?
- Sí, todavía no he tenido tiempo de asimilarlo – resumió. No había tenido tiempo de darse cuenta de la magnitud de sus palabras y la fuerte repercusión que iban a tener en su vida-. Pero a Ryo le han ofrecido un puesto fijo aquí y… digamos que no se tomó demasiado bien la noticia.
Y no podía culparlo. Llevaban así desde que habían empezado la relación y habían terminado la carrera. Cuando no era él, era ella. Así de fácil. Se les había hecho imposible el poder estar más de un mes en el mismo lugar del mundo con tiempo libre para poder verse. Y el problema era que… para bien o para mal a ninguno de los dos le había molestado. Estaba a favor de las relaciones a distancia, pero… Cuando no te importaba ni los más mínimo irte meses del lado de tu pareja es que las cosas estaban mucho peor de lo que ella pudiera imaginar.
- Puedo entenderlo, Taichi… Si nos vamos a casar, ¿qué narices pinto en el otro extremo del mundo?
- ¿Perseguir tu sueño? Sora… No me vayas por ahí que te tiro de las orejas otra vez… Lo mismo podrías decir tú de él. Hospitales los hay de sobra en todas partes del mundo y con lo bueno que es él en su campo… Casi que me atrevería a decir que no tendría problemas para encontrar trabajo dónde le viniera en gana. Y si me vuelves a decir que es médico la colleja no te la va a quitar nadie – sin embargo, aquello sí que lo hizo ver un poco más las cosas desde la forma en la que podrí estar haciéndolo ella-. Y si la gente tiene algo que hablar, que hable y que les den. Tus padres te van a entender y el resto de personas que pruebe a meterse en su vida, que igual hasta descubren que es una mierda en comparación con la tuya.
Lo observó en silencio unos segundos. Podía imaginarse exactamente lo que pasaba por esa cabeza. No le caía mal Ryo, es más, si no tenía más relación con él era porque, hasta cierto punto, algo de culpa tenía. No era culpa de él nada de lo que había pasado con Sora y todas y cada una de las veces que le había llamado la atención a ella por algo de esa relación había sido por cosas que consideraba que ella hacía mal. Él parecía que a pesar de lo centrado que estaba en su trabajo, de verdad la quería. Posiblemente fuera la pareja más correcta y apropiada que alguien pudiera querer en su vida, y, además, estaba seguro de que él sí que quería a Sora sinceramente. ¿Cómo no iba a hacerlo? ¿En qué cabeza cabía eso? Hasta él se sabía de cierto zoquete que debía de estar a muchísimos kilómetros de ellos que debía de seguir pensando en ella.
- Has hecho bien… Y mira, si tú misma te das cuenta de que de verdad querías estar con él… No creo que te vaya a cerrar la puerta – lo que no creía era que ella fuera a cambiar de idea con tanta facilidad.
- ¿Por qué siempre tienes que tener la razón?
No hacía falta que especificara a lo que se refería, ya que, Taichi no era conocido especialmente por su forma fría de ver las cosas. Sin embargo, con ella no solía equivocarse. Y si tenía que decirle las verdades a la cara, aunque dolieran, lo hacía. Y los dos lo sabían. Sonrió ligeramente a modo de respuesta, abriendo los brazos cuando la vio acercarse para abrazarla y que así terminara de explotar todo lo que necesitara.
Bueno, hasta aquí llegamos con esta parte de la historia. Seguramente que si me diera por ahondar en estos años intermedios tendría para largo porque se desarrollan algunas líneas de tiempo que me parecen muy interesantes y podemos ver a algunos personajes más, peeero bueno, poco a poco. Este capítulo, como ya os aviso arriba, ya lo habéis leído, pero queda bien como cierre aquí.
Creo que ya ha quedado bastante claro el punto de vista que tengo sobre todo esto, pero, por si acaso, esta línea de tiempo - aparte de dejar claro lo bien que se me da bipolarizar entre OTPs - ayuda un poco a ver la evolución que hay de fondo en algunos personajes, especialmente Sora. Si os digo la verdad el principal problema que prioriza en la cabeza de ella a la hora de afrontar las cosas es que realmente se cree lo que dice, se había autoconvencido de que lo que estaba haciendo era lo que tocaba y parece que ni con la bronca que le había pegado Taichi en el último capítulo funcionaba. Ahora ya hemos visto que llevándola realmente al límite sí que despierta y sabe hace reaccionar y el resto ya sabéis cómo sigue.
Aprovecho para desearos a todos una feliz noche y una feliz Navidad y de paso daros las gracias por leer y por vuestras review.
