Tiempo de Bebe 2

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Hola gente bonita del pueblo… ¡FELIZ NAVIDAD! Este es mi regalo para ustedes, y ¿ven? si cumplí, les dije que la segunda parte si la subiría esta semana.

Y también intente crear un pequeño momento rugrats en este capitulo, luego me dicen si les gusto.

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—Leni ¿y eso?— Pregunto Fiona extrañada, ella sabía que Leni también solía trabajar como niñera, pero le resultaba muy extraño que trajera un bebe a la tienda… ¿o tal vez se tratara de una de sus hermanas pequeñas?

—Ho es mi Linky-Winky, mi pequeñito bebito adorable, como que es la cosita más linda del mundo ¿verdad?— Dijo Leni de forma extremadamente cariñosa, con ese apodo que no había usado desde que Lincoln realmente era un bebe, y destapándolo ligeramente para que pudieran ver su adorable carita —yo… yo quería pasar el día con él— termino de decir algo desanimada.

Todos los presentes tuvieron un presentimiento al ver al pequeño; sabían que Leni solo tenía un hermano y era mucho más grande que se niño, pero al verlo al niño tan pequeño, tan adorable, tan tierno y tan… ¿parecido a Leni? El pequeño se parecía mucho a Leni, tanto como para ser hermanos… o tal vez algo más; y eso sumado al tono extremadamente cariñoso con el que Leni hablaba de él, ese tono tan dulce y maternal…

—¿Es algún primito o algo así?— Pregunto su Jefa, viendo al infante con ternura.

—Ha no, no es mi primo ni nada así, pero si es familia, siempre ha estado conmigo desde que nació esta ternurita— Respondió Leni, distraída y sin pensarlo, por seguir arrullando a Lincoln para que no se despertara.

Todos tuvieron una misma idea pasándoles por la cabeza, causando que se miraran incómodamente entre ellos, aun que les tomo un momento juntar el valor para preguntar lo que todos pensaban, si Leni no tenía más hermanos varones, ni era su primo ni nada así, pero si era familia y siempre había estado con ella…

—¿Él es...? ¿es tuyo?— pregunto finalmente Miguel nervioso por la posible respuesta.

—¿Si es mío?— pregunto Leni confundida —Claro que es mío— claro que lo era, era Lincoln SU hermanito.

Los 3 presentes sintieron un enorme peso caer sobre ellos cuando escucharon las palabras de Leni.

—Es… es precioso Leni, es un bebe hermoso— Dijo su jefa de forma muy cercana y afectuosa, ella también era madre y podía entender un poco más, además tenía que admitir que ese bebe era adorable.

—Leni yo… yo no sabía que tuvieras un bebe— dijo Fiona aun tratando de procesarlo.

—Ni yo, Nadie lo sabía— continuo Miguel en igual estado que Fiona.

—Si Leni ¿porque…? ¿Por qué no nos dijiste nada de… bueno de "Eso"?— pregunto Fiona con una ligera rudeza, ganándose una mirada de desaprobación de su jefa, no era como que le molestara, (aunque si le preocupaba un poco por las implicaciones) pero le costaba mucho procesar algo así.

Leni pensó en esa pregunta durante un instante ¿Qué querían decir? Ellos ya conocían a Lincoln, ¿entonces a que se referían? Tal vez… claro, que era un bebe… ¡OH NO! El que Lincoln fuera un bebe era parte de las bromas que le hacían por su cumpleaños, y las reglas decían muy claramente que nadie fuera de la familia podía enterarse de esas bromas; a ella no le preocupo llevar a Lincoln a la tienda porque nadie lo reconocería, pero ahora les había dicho que ese bebe era SU Linky-winky, su hermanito, ¡¿eso significaba que había roto las reglas?!

—¡Hable de más!— dijo Leni nerviosa —Por favor no se burlen y no digan nada, se… se supone que es como que un secreto de familia ¿pueden guardar el secreto? ¡Por favor!— dijo suplicante.

—Nosotros… claro Leni, somos amigos, no diremos nada— Dijo miguel.

—Si Leni confía en nosotros— Continuo Fiona, ambos sintiéndose mal por ver a Leni tan asustada, pensando que podrían burlarse de algo así, tomándolo como señal de malas experiencias pasadas.

Tras eso Leni finalmente pudo suspirar aliviada —Sra. Carmichael… yo se que es una gran emergencia lo de la ropa, pero… yo realmente quería pasar el día con él, no pasamos tanto tiempo juntos y ha estado deprimido, y tuvo un accidente feo y… y yo quería animarlo— Explico Leni enseñando su brazo lastimado —¿No puede alguien más ayudarla con eso?—

EL corazón de los tres presentes se rompió con las palabras de Leni, la pobre solo quería pasar un día de calidad con su bebito, su pobre bebito lastimado, y los tres sintieron corroerse sus almas por la culpa, Miguel y Fiona porque secretamente ellos fueron los culpables de ese error al mezclar unos papeles, y la Sra. Carmichael por tener que pedírselo a Leni.

—No Leni, tienes que ser tu— dijo finalmente, haciendo sentir mal a todos —sé que tendremos que hacer muchas llamadas, pero tampoco creo que nos tome todo el día, si las dos trabajamos juntas estoy segura de que terminaremos rápido y tendrás el resto del día para estar con tu pequeño, y yo te juro que te compensare— termino de decir intentando sonar lo más positiva que podía.

—Está bien— respondió Leni sin poder ocultar su desanimo —¿Pero qué hago con él? no puedo dejarlo solo, tengo que cuidarlo; No puede bajar las escaleras solito, pero insiste en intentarlo— dijo Leni, accidentalmente provocando que todos imaginaran que esa era la razón de su herida.

—Bueno, supongo que Fiona y Miguel pueden vigilarlo— sugirió su jefa.

—¡¿Qué nosotros que?!— preguntaron ambos escandalizados, pues ninguno de ellos tenía idea de cómo cuidar un bebe.

—Tranquilos, por experiencia les diré que parece estar muy dormido, podemos tomar muchos abrigos de los más suaves y apilarlos para improvisarle una pequeña cuna; y si nos damos prisa seguro que terminamos antes de que despierte— Explico su idea con calma, hablando por propia experiencia pues ella hacia eso con su hijo cuando era un bebe.

—¡Que buena idea! Iré a buscar unos abrigos suaves, cómodos y que combinen con mi Linky-Winky— Así Leni se fue a buscar los abrigos, no sin antes entregar a Lincoln y la pañalera de Lily que trajo por si acaso, después de todo encontraría todo más rápido si podía usar ambas manos.

Los tres se quedaron viendo al pequeño, intentando procesar la bomba de información que acababa de caerles encima, aun ninguno se podía creer lo que todos pensaban.

—¡Con cuidado! ¡Es un niño, no un costal! Tienes que sostener su cabeza y apoyar su peso de forma uniforme— Regaño inmediatamente la Sra. Carmichael a Fiona, ayudándola a acomodar a Lincoln correctamente.

—Jefa, lo siento mucho pero nosotros no tenemos idea de como cuidar a un bebe— se quejó Fiona.

—Vamos, está dormido, solo déjenlo tranquilo y seguro que dormirá por un par de horas, solo no lo muevan mucho… ni le hagan ruido… ni dejen que le dé frio… o calor… o que le de alguna luz en los ojos… y si se comienza a despertar solo arrúllenlo un poco… y… ¿saben alguna canción de cuna?—

—Ese es nuestro punto, son muchas cosas que cuidar y nosotros no tenemos idea de nada de eso— Apoyo Miguel a su compañera.

—Muy bien muchachos, se que lo que les estoy pidiendo se sale de sus obligaciones como empleados, pero realmente necesitamos resolver lo del envió, no sé qué pudo salir mal con eso, pero solo si cuidan bien al pequeño podremos terminar eso rápido, y Leni podrá tener su día con su pequeño— y con esas palabras el par de chico quedo convencido, principalmente por que el error fue su culpa, y de no ser por ellos Leni ya podría pasear tranquila con su pequeño.

Tal como sugirió su jefa, Leni trajo una buena pila de abrigos y acostó a Lincoln en ellos, dándole un beso en la frente y poniendo a Bun-Bun entre sus brazos para ayudarle a dormir; antes de ir con su jefa a resolver el problema. Dejo al pequeño dormido bajo el cuidado de sus amigos, quienes aun nerviosos estaban comprometidos a hacer su mejor esfuerzo… y descubrieron que cuidar un bebe era bastante fácil (mientras siguiera dormido).

—¿Quién crees que sea él padre?— Pregunto Fiona sin resistir la curiosidad.

—¡Fiona!—

—Como si tu no tuvieras curiosidad—

—No tengo idea… ¿Chaz?— respondió finalmente Miguel, diciendo el primer nombre que se le vino a la mente.

—Para nada, no se parece nada a Chaz, tal vez… tal vez fue solo algún desgraciado que solo quiso aprovecharse de ella, ya sabes lo inocente que puede ser, algún tonto que solo jugo con ella y la voto en cuanto supo lo del bebe— dijo Fiona deprimiéndose por esa idea.

—Es triste… pero es lo más probable, y tener que guardarlo como un secreto, y lo difícil de que debe ser todo, a mí me resulta pesado solo llevar la escuela y el trabajo, y ella lo hace con un bebe—

—Creo que deberíamos hacer algo lindo por ella, no sé, algo—

Pero esa conversación tendría que esperar pues comenzaron a llegar clientes, al principio fue algo simple, uno de ellos se quedaba con él bebe mientras el otro atendía, pero poco a poco el numero de cliente que iba llegando iba aumentando, al punto de que resultaba imposible para uno solo de ellos atender a todos, y claro podrían trabajar ambos mientras veían al pequeño de lejos, pero... ese no era su único problema, pues conforme llegaban más clientes también aumentaba todo el ruido que esto hacían, y no tardaron en notar que esto podría despertar el pequeño.

En cuento pensaron en esa posibilidad, Fiona fue corriendo a arrullarlo, pero no lo tenía nada fácil.

—¡¿Nadie atiende aquí?!— grito Scoots.

—¡Miguel! ¡Controla a la gente! ¡Van a despertar al niño!— le grito Fiona asustada, por el problema que podrían causar.

—¡¿Podrías ayudarme?! ¡Es una locura aquí!— se quejó este, volteando a verla molesto.

—¡Esto es imposible! ¡Es un milagro que aún no se despertara! ¿Cómo rayos le hace la gente para salir con sus hijos?—

Fiona ya estaba resignada, sería imposible calmar a los clientes para mantener silencio, y cuando el pequeño se despertará llorando por su mami, todo se volvería un enorme problema que no podrían resolver, pero para su fortuna lo último que dijo le dio una idea a Miguel.

—Espera, tienes razón, salir con sus niños es muy difícil por eso cuando vienen los dejan aventados en uno de esos lugares donde los cuidan ¿no hay uno en el segundo piso junto a la juguetería?—

—¿Una cárcel para bebes?—

—Estoy muy seguro que no las llaman así–

Ambos se mirar entre ellos con la misma idea, podrían dejarlo ahí para librarse del problema, por un lado, ellos no sabrían que hacer con un bebe llorando si se despertaba, pero… por el otro lado Leni se los dejo a ellos, y no sabían si ella estaría de acuerdo, no deseaban decepcionarla… al final tenían que tomar una decisión.

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Lincoln comenzó a estirarse, y moverse todo su cuerpo para desperezarse, no recordaba en qué momento se había dormido o que había estado haciendo, pero después de ese buen rato de sueño se sentía mucho mejor, más fresco y relajado; realmente había dormido bien, tal vez fuera esa música que podía escuchar era tan suave y tranquila, juraba que la había escuchado antes, sonaba como… ¡¿una canción de cuna?!

En ese momento Lincoln se levanto de golpe abriendo los ojos y mirando para todos lados, era una pequeña habitación, con las luces bajas, donde no dejaba de sonar canciones de cuna, las paredes estaba toda decorada con motivos infantiles y colores pastel, en el piso había varias colchonetas suaves con mantas, el propio Lincoln se encontraba en una de ellas, cerca de un par de niños que seguían durmiendo y finalmente, había una chica que parecía estar muerta de aburrimiento en una esquina, al menos hasta que noto que había despertado y se acercó a él.

—Hola pequeñito, ¿dormiste bien?— dijo ella con un tono extremadamente dulce.

Lincoln podría no ser un genio como Lisa, pero no tardo nada en entender la situación en la que se encontraba. Era otra pesadilla, él debía seguir dormido y estar en una habitación tan infantil era solo una jugarreta de su subconsciente, por su miedo a quedarse como un bebe, si debía ser solo eso, solo tenía que despertarse y todo estaría bien, por lo cual de inmediato se dio a si mismo un fuerte pellizco justo en su brazo lastimado para asegurar que el dolor fuera suficiente para despertarlo, sin embargo no tuvo efecto… o mejor dicho no el efecto deseado, realmente le dolió, le dolió mucho más de lo que pensó que le dolería, y aunque pudo evitar gritar por el dolor, si comenzó a sollozar, eso era una de las cosas que más odiaba de ser un bebe, era tan delicado y se sentía tan sensible.

—No, no llores pequeño, tu mami esta ocupada, pero te dejo para que te diviertas mucho y no te dejo solo, te dejo con tu amiguito— dijo la señorita tomando a Bun-Bun que seguía en la colchoneta y se lo ofreció a Lincoln, quien de inmediato se lo arrebato de la mano para abrazarlo.

Lincoln se avergonzó un poco de haber hecho un gesto tan infantil, sin embargo, se dijo a si mismo que no era porque lo necesitara para calmarse, sino que solo era porque no quería que una extraña tocara a su Bun-Bun… ok eso también sonaba infantil, pero no lo era, él no era un bebe, no se rendiría a las cosas de bebes, pero… si el pellizco realmente si le dolió… ¡¿Entonces esto era real?! ¡¿Qué demonios había pasado?!

Por su lado la chica, aprovecho su momento de confusión para cargarlo y sacarlo de ese cuarto rápidamente, después de todo si terminaba llorando no quería que despertara a los otros niños.

Al salir, tras un pasillo llego a un gran salón, un lugar que Lincoln conocía era el "gimnasio infantil" del centro comercial, así lo llamaban ellos, aunque en realidad era solo una guardería llena de juguetes y atracciones para que los padres dejaran a sus niños traviesos en lo que hacían sus compras y en ocasiones celebraban fiestas y cumpleaños; ¡El amaba este lugar! No solo lo conocía por que dejaran a sus hermanas menores en este lugar en alguna ocasión, sino que él mismo había sido dejado ahí algunas veces cuando era más pequeño y asistido a muchas fiestas aquí, y valla que lo disfrutaba, era como quedarse en un miniparque de diversiones y una juguetería al mismo tiempo, aun no entendía que rayos había pasado pero sin lugar a duda el lugar era genial, tal vez podría quedarse un rato, solo en lo que averiguaba que paso exactamente, después de todo el limite de edad era hasta los 12 años, él aun entraba en margen y aunque muchos consideraban el lugar algo infantil pera esas edad tampoco era para bebes ¿verdad?

Lincoln se comenzó a imaginar en los que podría hacer… al menos hasta que la chica que lo cargaba dio vuelta entrando en otra habitación, mucho más pequeña.

Pero…

—¿Qué pasa pequeño?— pregunto ella, a lo que Lincoln solo respondió señalando hacia la gran habitación —¿El cuarto de los niños grandes? Aun eres muy pequeño para esos juegos y no queras hacerte otro ouchi, pero tendrás mucha diversión y podrás hacer muchos amigos en el cuarto de los pequeños—

En efecto el lugar estaba dividido en 2 partes, uno para los niños mayores, mucho más grande y otro cuarto solo para los más pequeños, lleno de bueno muchos juguetes y juegos, pero todos para bebes, por lo que Lincoln solo pudo mirar enfadado mientras lo dejaban en el piso, al cargo de otra chica que solo estaba sentada en una esquina con el celular en una mano y los audífonos puestos, era obvio que no le interesaba su trabajo.

Sin nada que hacer Lincoln se puso a recapitular en lo que había pasado, estaba en el "gimnasio infantil" del centro comercial… ¡Eso era! Había al centro comercial con…

¡Leni!— Dijo Lincoln muerto de rabia.

No podía creer que Leni lo hubiera arrojado ahí para quitárselo de encima solo por dormirse un momentito, eso le pasaba por no haber tomado la siesta con Lily cuando se lo sugirió su mama… ¡No, no y más no! Él no era ningún bebe, no necesitaba siesta, no necesitaba que lo cuidaran, él no se iba a dejar que lo trataran como un bebe como en su sueño.

Solo se sentaría ahí y esperaría por Leni, no participaría en ninguna actividad de bebes ni jugaría a nada por muy tentador que pareciera… ¡Demonios! Decir que era tentador aun para sus adentros era admitir que deseaba hacerlo, y bueno el trampolín podía verse un poco divertido, pero ¿qué tan divertidas podían ser esas cosas de bebes? A fin de cuentas, nadie parecía estarce divirtiendo… ¿Espera que?

Lincoln no había reparado en eso hasta ese momento, pero toda la sala estaba muy silenciosa todos los niños estaban sentados en las esquinas, parecían estar temerosos de algo, y su curiosidad de detective no podía evitar que fuera a investigar, levantándose y acercándose a unos niños que solo le hicieron una señal de que se callara, sin tener el valor para hablar, todos los niños reaccionaban igual al menos hasta que paso junto a una casita de juguete y de un jalón lo metieron adentro.

—¡¿Qué rayos haces?! ¿Por qué no te quedas en una esquina y ya? ¿Qué eres nueva aquí o que?— le pregunto un niño de rasgos asiáticos, que se notaba ligeramente mayor que él, probablemente de unos 3 años y bastante nervioso.

De echo sí, soy nuevo aquí—Dijo Lincoln

—Bueno eso no cambia nada, no puedes andar por ahí como si nada—

¿Por qué no? ¿Qué pasa? ¿Por qué nadie está jugando? ¿Por qué tienen tanto miedo?

El pequeño grupo de chicos se miro entre ellos sin saber muy bien que decir hasta que al fondo un chico de rasgos indios levanto la mirada y se acercó.

—Veras niño nuevo, este lugar solía ser era él oasis perfecto, un lugar precioso donde nuestras mamis nos dejaban para jugar y así salvarnos de morir por el aburrimiento de las compras o esperarlas de que terminen de trabajar, era nuestro lugar favorito de toda la tierra, pero en el lejano tiempo de hace dos semanas llego… ¡ÉL!— dijo de forma dramática, señalando por la ventana a un niño pelirrojo, bastante grande que prácticamente estaba enterrado entre todos los juguetes del salón, mirando a uno y a otro sin decidirse con que jugar.

—Su nombre es Joe, es más grande que todos nosotros ya tiene así de años— dijo una niña negrita, levantando cuatro dedos —Pero es tan grande que parece que tuviera así— afirmo de forma dramática levantando 3 dedos más.

—Él se proclamó como el rey de este lugar y ninguno pudo hacerle frente, al principio no era tan malo solo nos decía que le llamáramos rey, pero cada vez pidió más y más, primero que lo dejáramos elegir que juguete quería él— continúo diciendo el chico indio.

—Pero luego exigió que, si él quería un juguete, aunque alguien más lo tuviera teníamos que dárselo— agrego el niño asiático.

—Y finalmente nos prohibió jugar a nada hasta que él decida a que jugar, ¡Y nunca se decide! Se pasa todo el día en esa enorme pila de juguetes sin decidirse a que jugar— termino la niña negra, con clara molestia.

—Y lo peor es que no podemos jugar ni entre nosotros, si hacemos un ruido y siente que lo desconcentramos se enoja mucho y nos pega—

¡Eso está muy mal! No pueden dejar que haga eso ¿la cuidadora no hace nada?

—Ella debería de poner paz, pero no deja de ver su teléfono y no le importa nada, no hay nada que podamos hacer— Dijo el niño indio, confirmando las sospechas de Lincoln de que a ella no le importaba su trabajo.

—Si niño nuevo, escucha a Dak, no hagas nada que moleste a Joe o nos meterás a todos en problemas— dijo el niño asiático, con mal genio.

—¡No puede ser! ¡Tao! ¡El niño nuevo tiene un juguete!— Dijo la niña negrita muy nerviosa, al notar que Lincoln llevaba a Bun-Bun un poco escondido en el cabestrillo de su brazo.

—¡¿Qué dijiste Mary?!— dijeron muy nerviosos él par de niños.

—Te acabo de decir que no hagas nada que pueda molestarlo ¡¿y vas y tomas un juguete?!— le dijo Tao, bastante preocupado.

—Espera— Lo detuvo Dak, mirando el pequeño conejo de peluche —¿Ese peluche es tuyo verdad?—

Si, es mío— Le respondió Lincoln intuyendo que no sería nada bueno.

—No puedes dejar que Joe sepa que lo tienes, o te lo quitara y nunca, nunca lo recuperaras— advirtió Mary asustada.

Los tres niños le aconsejaron fuertemente que escondiera bien ese peluche si no quería problemas, consejo que Lincoln tome ocultándolo lo mejor que podía en el cabestrillo para que no se apartara de él; sin embargo, ya era muy tarde.

—¡¿Quién esta haciendo ruido?!— Se escucho un grito de enfado que hizo temblar a todos, seguido por una serie de rápidos pasos, hasta que la puerta de la casita fue abierta de golpe por Joe.

Era solo un niño de tres años, sí, pero era un niño de tres años muy grande y en ese instante Lincoln solo tenía dos, y realmente no quería problemas, así que solo le sonrió nerviosamente y preparo todas sus habilidades verbales para intentar razonar con él. Sin embargo, no tuvo momento de hacerlo de inmediato los 3 niños que acababa de conocer su pusieron delante de él de forma protectora y le sonreían Joe esperando calmarlo.

—Gran y honorable Rey Joe, no es necesario que se enoje, es solo un niño nuevo— dijo Tao sujetando a Lincoln suavemente por los hombres —Solo le estábamos explicando las reglas, ya no haremos nada de ruido—

—Si, si solo fue un segundito para asegurarnos que no diera problemas— Dijo Mary claramente nerviosa.

—Pero ya terminamos de decirle todo así que… no hay ningún problema ¿verdad?— Finalizo Dak intentando calmar a Joe.

El gran niño solo miro a Lincoln de arriba abajo, pensando si valdría la pena golpearlo o no, aunque algo llamo su atención, su cabestrillo, y no porque encontrara a Bun-Bun, sino por la misma razón que el trio lo defendió, le daba lastima, un pobre niño con un brazo tan lastimado se veía demasiado patético al punto que le quitaba las ganas de golpearlo.

—Esta bien, pero solo por que veo que ya lo golpearon de antes— Dijo Joe señalando su herida —Pero ahora solo quédense callados todos y no hagan ningún ruido o no podre decidir con que jugar primero—

Bueno eso había sido todo, todo había terminado bien, sin ninguna paliza, Lincoln se había salvado de ese terrible encuentro contra un abusón de tres añitos… su orgullo de chico mayor no podía dejar que eso terminara así, lo que hacia ese niño no estaba bien, ¿tal vez podría razonar con él?

Espera Joe— Dijo Lincoln siguiendo al grandulón, y provocando que todos lo miraran, Joe lleno de furia y los demás con pena por la que le esperaba.

Lincoln dudo durante un momento lo que estaba haciendo, pero bueno Lincoln Loud "el rey del si" seguro que podría razonar con ese niño.

Yo… bueno no parece que te diviertas mucho solo viendo los juguetes sin saber a que jugar… y tal vez si compartieras los juguetes con todos, todos podríamos jugar contigo y te divertirías mucho más ¿verdad chicos?— Concluyo Lincoln volteando a ver a todos los niños del salón.

—¡NO NOS METAS EN ESTO!— gritaron todos los niños del lugar, muertos de miedo mientras intentaban atrincherarse en sus escondites.

—Estas muerto— esa fue la única respuesta de Joe pues Lincoln olvido algo importante, sin importar que tan hábil seas; no puedes dialogar con un bebe.

Joe levanto su puño torpemente preparándose para golpear a Lincoln, quien sin saber que hacer solo cerro los ojos resignándose a un golpe más en su desventura…

—¡Espera!— Dijo Mary temblando de miedo, seguida por los otros dos —Joe sé que te hizo enojar pero… no puedes pegarle—

Lincoln no pudo evitar sonreír, aun con todo el miedo le tenían esos 3 chicos estaban dispuestos a echarle una mano, se notaba que eran buenos chicos.

—Si solo míralo, es un enano, ojeroso y desnutrido— añadió Tao.

Oye

—Si y tu lo dijiste ya esta lastimado, y es tan miedoso y cobarde que hasta tiene el pelo blanco del miedo— continuo Dak.

¡Oye!

—Pero sobre todo… ¡míralo! es aún un bebito, se nota que él aun usa pañal— dijo Mary señalando cierto bulto en el trasero de Lincoln.

¡OYE!— se termino de quejar Lincoln claramente sonrojado por los argumentos con que intentaban "defenderlo".

—¡NO ME IMPORTA! ¡YO SOY EL REY Y NADIE ME DA ORDENES! ¡Ni él! ¡Ni mucho menos ustedes!—

El gran Joe vio al trio muy molesto levanto nuevamente el puño listo para golpear a Mary por intentar defender "al niño nuevo" en primer lugar, sin embargo ese golpe nunca fue propinado, algo lo interrumpió nuevamente, y esta vez no fueron palabras; Lincoln con todas las fuerzas que le daba su cuerpecito de bebe se lanzó dándole un empujón al bravucón, que si bien no logro derribarlo si logro ser lo bastante fuerte como hacer que trastabillara, en este punto ya todos sabían cómo terminaría y todos los niños hicieron lo único que podían ante un momento como ese.

—¡PELEA! ¡PELEA! ¡PELEA!—

Comenzaron a correar todos los niños, si podría darle miedo lo que pasara, pero esto sin lugar a duda era lo más emocionante que había pasado desde que Joe reclamo el puesto de Rey y lo iban a disfrutar, iban a ver esta pelea, y todos miraban a Lincoln, no sabían quién era, ni de donde había venido, pero sin lugar a duda era el niño más valiente o más estúpido que había llegado a ese lugar en mucho tiempo; pero por ser el primero que se enfrente a Joe el corazón de todos estaba con él, todos deseaban que ganara.

—¡APUESTO DOS DULCES POR JOE!—

—¡Yo apuesto cuatro dulces a Joe!—

—¡Todo en Joe!—

—¡Yo…! ¿Qué numero sigue del cinco?—

Si, todos apostaban por Joe, no lo mal interpreten, todos preferirían que ganara Lincoln pero nadie albergaba verdaderas esperanzas de que eso pudiera pasar.

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Mientras tanto.

—Eso fue muy pesado— dijo Leni quien salía junto con su jefa de la oficina, muy fatigada por todo lo que tuvo que hacer.

Pero en cuanto salió Fiona y Miguel se miraron nervioso, ellos esperaban que tardara más tiempo y poder ir a recoger al pequeño más tarde sin que Leni se enterara nunca de lo que paso.

—Bueno Leni, te debo una, puedes disfrutar del resto de tu día libre, y te debo otro día libre cuando quieras y… bueno ven a verme cuando puedas, creo que puedo ser más flexible con tus horarios y también creo que podría darte un pequeño aumento— dijo la Sra. Carmichael quien esperaba poder apoyar a una pobre adolescente que se encontraba en una situación complicada.

—Wooow ¿Enserio? ¡Muchas gracias!— dijo Leni emocionada y dándole un abraso a su jefa —Chicos ¿Dónde esta Linky-winky? Ya quiero llevármelo para nuestro día juntos—

—Bueno… si… sobre eso…— comenzó a decir Fiona quien no estaba segura si Leni se enfadaría con ellos por lo que hicieron.

—Le pagamos un par de horas en el gimnasio infantil— Dijo finalmente Miguel.

Ambos recibieron de inmediato la cara molesta de su jefa que no podía creer que los dos fueran tan irresponsables para no poder cuidar a un niño dormido por miseras 2 horas.

—¡Que lindos! Él ama ese lugar, debe estar muy feliz— Dijo Leni alegremente abrazando a sus amigos.

Los amigos de Leni no pudieron evitar sentirse culpables, Leni tomo como un gesto dulce algo que hicieron simplemente para librarse del problema, pero al menos pareció que eso la hizo feliz.

Tras eso, la Sra. Carmichael se quedó a cargo de la tienda un rato en lo que los amigos de Leni iban a recoger al bebito de Leni, atravesaron el lugar rumbo al salón de los pequeños, pero antes de llegar escucharon fuertes gritos de un niño, gritos que los preocuparon, haciendo que se apresuraran y al abrir la puerta vieron al niño que no dejaba de gritar: Joe.

Joe estaba en el suelo, desesperado, con Bun-Bun en su mano derecha, mientras que Lincoln mordía ferozmente el brazo izquierdo de Joe sin soltarlo, mientras le lanzaba torpemente algunos golpes, completamente furioso; mientras alrededor el resto de pequeño gritaba, saltaba y celebraba la paliza que le estaba tocando a Joe, y al final vieron a ambas empleadas de la zona para pequeños, pues ante tal escandalo la responsable del cuarto no podía ignorarlo y la responsable del cuarto de las siestas fue a ver que pasaba cuando escucho un escandalo tan grande, ambas intentaban separar a los pequeños sin mucho excito.

—¡BASTA!— grito Leni en forma de regaño, logrando que finalmente Lincoln dejara de morder a Joe y con eso los separaran —¿Qué haces? ¿Por qué le estabas pegando a ese niño? Tú no eres así—

Leni esperaba que Lincoln calmadamente le diera alguna explicación muy bien elaborada de lo que había pasado, de la que probablemente solo entendería la mitad, pero cuando Lincoln alzo la mirada, vio como la miraba con los ojos llorosos, mientras señalaba al Joe.

¡Me quito a Bun-Bun!— se quejó Lincoln en tono suplicante, esperando la ayuda de Leni para poder recuperar a su conejito.

—Bueno sé que quieres mucho a Bun-Bun pero tu sabes que tienes que compartir tus juguetes con tus amiguitos— Le regaño Leni con un tono maternal, mientras le quitaba a Joe el muñeco para regresárselo a Lincoln, quien lo apretó fuertemente entre sus brazos.

¡NO ES MI AMIGO! ¡ES UN BRAVUCON!— Grito Lincoln bastante enfadado mientras revisaba que Joe no hubiera roto nada de su peluchito.

Esas palabras activaron el instinto protector de Leni, quien muy molesta se volteo hacia las encargadas del lugar exigiendo una explicación.

—Yo… um bueno es solo un niño un poco más grande, y más fuerte, es normal que no mida sus fuerzas y pueda ser algo brusco, pero no por eso es un bravucón— Intento escusarlo la encargada, a sabiendas de que si Leni se quejaba con el gerente estaría en problemas.

Mientras todos los niños del lugar solo miraban indignados a la encargada que por su pereza siempre dejaba que Joe se saliera con la suya.

—Oye tienes razón, este niño es bastante grandecito para su edad, creo que…— Dijo la otra encargada tomando a Joe y poniéndolo junto a una barra de medir —Si justo como pensé, ya tiene la altura necesaria para ir al salón de los niños grandes, ¿Qué dices peque? ¿Te gustaría ir al otro salón? Ahí muchos más juegos y otras cosas divertidas que hacer—

—¿Qué? Pe… pero…— comenzó a tartamudear Joe nervioso, pues tenía miedo del salón de los niños grandes, el estaba acostumbrado a ser él más grande en todos lados y poder aprovecharse por eso, y ahora no sabia que hacer que no lo seria, intento resistirse, pero la encargada no dejaba de darle empujoncitos para conducirlo al otro cuarto, así que sin más opción hizo lo único que ponía, intentar hacerse el rudo —¡SI! Yo estaré bien en el salón de los niños grande y no con estos tontos bebes llorones—

Joe dijo con enfado mirando principalmente a Lincoln, abandonando el salón de los pequeños mientras aun temblaba de nervios; y pasados unos segundos de la partida de Joe, todos los niños comenzaron a festejar, gritando, saltando y corriendo, y sobre todo abrazando a Lincoln.

—¡NIÑO NUEVO ERES LO MAXIMO!— grito un niño de la sala.

–¡SI! Tu te desiste del malvado rey Joe, eres nuestro héroe— dijo una niña ilusionada.

—Nos has salvado estamos agradecidos— dijo un grupo de trillizos al mismo tiempo.

—¡NIÑO NUEVO! ¡NIÑO NUEVO! ¡NIÑO NUEVO!— comenzaron a corear todos, celebrando lo ocurrido.

—Hey esperen, es nuestro héroe, no podemos solo llamarlo niño nuevo… ¿Cómo te llamas niño nuevo?— Pregunto finalmente Dak calmando un poco a todos y haciendo que todos lo miraran expectantes.

—Soy Liii…— Lincoln se detuvo un segundo sosteniendo la letra de forma nerviosa, por mucho que no conociera a estos niños y probablemente nunca los volviera a ver, le daba vergüenza admitir su identidad fren a ellos.

—¿Lee?— (Lee se pronuncia como Li) Pregunto Mary, siendo eso lo único que alcanzo a oír —OK… ¡LEE! ¡LEE! ¡LEE!—

De nueva cuenta todos los chicos volvieron a festejarlo por haberse logrado deshacer, de Joe, todos muy felices, aunque él se sentía algo extraño por el nombre falso que inintencionalmente se acababa de inventar, lo hacia sentirse raro.

Pero bueno todos los niños estaban felices, en realidad todo parecían felices, excepto por cierta monitora que no dejaba de ver de mala forma a su compañera.

—¡¿Cómo pudiste dejar que dos pequeños se pelearan así?! Tu trabajo es vigilarlos, no a tu celular—

—¿Puedes culparme? Este trabajo es un muy pesado, los mocosos son insoportables—

—¡OYE!— se quejaron los pequeños de los llamaran de esa forma.

—¿Qué? Tu tienes él mejor trabajo del mundo, solo tienes que pasártela jugando con las linduritas, mi trabajo es él verdadero fastidio solo puedo verlos dormir sin nada que hacer durante horas, me mata de aburrimiento—

—Yo mataría por tu trabajo, es mucho que esto— se respondieron, subiendo cada vez más el tono.

¡Silencio!— grito Lincoln o mejor dicho "Lee" cayendo a ambas.

—Tu no me digas que hacer enano— Se quejo una de las encargadas.

—pequeñín no esta nada bien que le grites a tus mayores— dijo la otra

Lo siento… pero si a cada una le gusta tanto el trabajo de la otra ¿Por qué no cambian de puesto y ya?— dijo el pequeño señalando lo obvio, y de esa forma logrando resolver otro problema en su corta estadía en ese lugar.

Tras de eso Leni dijo que ya se tenían que ir, las encargadas les ofrecieron un vale para más tiempo gratis, como compensación por el descuido de la pelea, mientras que en los pequeños la despedida causando un extraño pero emotivo momento en que todos los niños se despedían de nuestro pequeño "Lee", como si hubieran sido amigos de toda la vida, diciéndole a nuestro pequeño "Lee" lo valiente que era, lo mucho que lo admiraban y que nunca lo olvidarían, y aunque podía resultar extraño para él, es que los niños pequeños son así, pueden ser tan afectuosos y se dejan llevar tan fácil que pueden lograr ser los mejores amigos solo en 10 minutos.

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Ya afuera Fiona y Miguel se despidieron de Leni y de "Lee", poniendo a este bastante nervioso de lo que pudo decirles Leni, sabia que la forma tan inocente de ser de Leni a veces la llevaba a hablar de más y no quería que nadie supiera quien era en realidad, aunque todo parecía estar bien, no se burlaban y lo trataban con naturalidad, tal vez Leni si pudo inventar algo bueno como decir que era un primito o algún niño que estaba cuidando y ya, por lo que se limito a actuar su papel para no levantar sospechas.

—Bueno chicos nos vemos luego, quiero pasar un rato con mi hermanito— Termino la charla Leni, aun hablando con ese tono tan afectuoso.

—¿Hermanito? Que no dijiste que era tu…— comenzó a preguntar Fiona siendo interrumpida cunado recibió un codazo de Miguel quien le hacia una ligera seña con los ojos, para recordarle sobre que "algo" debía mantenerse en secreto —Ha si, claro, claro entiendo tu "hermanito"— Dijo Fiona levantando el pulgar y guiñando el ojo de forma muy exagerada.

Tras eso Fiona y Miguel los miraron partir, aun pensando en la situación de su amiga y lo sorprendentemente bien que la manejaba, es decir a su edad y siendo…

—Hola chicos, ¿ho es Leni? ¡Le…!— Dijo Mandee quien llegaba junto con Jackie, pero siendo callada por Miguel y Fiona, quienes le taparon la boca bruscamente.

—Lo sentimos, pero Leni ahora esta ocupada y no pueden interrumpirla—

—¿Qué? ¿Por qué no?— Preguntaron el par, algo indignadas.

—Es que ella… no podemos decirles, pero ahora tiene que ocuparse de otro "asunto"— Explico Miguel.

—Si de un "pequeño asunto"— completo Fiona.

—¿Qué? Somos las mejores amigas de Leni, ¿Por qué no lo podemos saber?— Se quejaron bastantes molestas, pues si bien aceptaban compartir a Leni, con otros amigos, no les gustaba para nada que tuvieran secretos entre ellos que no les dijeran a ellas.

—No es personal, solo… es complicado— Intento excusarse Miguel.

—Bueno, si ustedes pueden saberlo no veo por que nosotras no, le llamare a Leni y le preguntare— Dijo Mandee muy molesta sacando se teléfono.

—¡No! Ni siquiera se supone que nosotros deberíamos saber, pero… a Leni sele escapo hablar de más y bueno…—Intento defenderse Fiona sin mucho excito.

—Entonces es un secreto de Leni—

—Somos sus amigas, ella debe decirnos sus secretos para que la ayudemos si tiene un problema, además si ese asunto es pequeño como dijiste debería poder decirnos—Continuo Jackie.

—Yo no lo dije en ese sentido— Dijo Fiona muy nerviosa.

Era una situación complicada, no querían que fueran a interrumpir a Leni, en su día especial con su pequeño, ellos ya habían hecho bastante de eso, pero por el otro tampoco querían causar algún malentendido o pelea, así que hicieron lo único que se les ocurrió…

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Mientras tanto.

—Y bien ¿te divertiste en el gimnasio infantil?— Dijo Leni tratando de hacer conversación, pero este solo agacho al cabeza mientras seguía caminando de la mano con Leni.

A él no le gustaba caminar de la mano, le parecía algo vergonzoso, no quería dejar de sentirse como un preadolescente, pero tampoco podía ser necio y negar la verdad, era demasiado pequeño ahora y seria peligroso que lo dejara caminar solo; aunque eso solo era la punta del iceberg de las incomodidades de Lincoln, y cada vez se notaba más deprimido.

—¿Quieres ir ya por tu helado?— pregunto Leni, sin respuesta alguna —Bueno… ¿Qué tal a la tienda de comics?— Aun sin respuesta —¿O la de vidojuegos?— pregunto Leni comenzando a sentirse mal por el silencio de Lincoln.

Ya no tenia ganas de nada, salir con su hermana sonó como algo divertido por un momento, intentar distraerse con todo lo que había en el centro comercial pero ahora no podía, lo había echado a perder y no podía dejar de entirse mal.

—¿no quieres nada?... lo siento mucho, no se como lo eche a perder ahora, pero sé que muchas veces hago cosas que no debo sin darme y… lo siento— se disculpo Leni con mucha honestidad, no entendía que había pasado pero ahora, su pequeñito se veía mucho más decaído que antes, y eso la hacia sentir terrible, ella solo quería animarlo, no hacerlo sentir peor.

¿Qué? No Leni, tu no hiciste nada malo, yo… yo fui quien lo echo todo a perder

—¿Qué? ¿Cómo que por que?— Dijo Leni de forma cariñosa, inclinándose para estar a su altura y mirándolo dulcemente a los ojos.

Él solo miro a Leni decaído, sabia que Leni no era la más brillante, y dudaba mucho de si pudiera entender todo lo que pensaba, pero por el otro ella aun sin ser la más lista era él alma más pura y dulce que conocía, y no quería dejar que pensara que ella era la culpable, y… le avergonzaba mucho admitirlo, pues en ese momento lo creía como un sentimiento tan infantil que le avergonzaba sentirlo pero… realmente quería un abraso, no podía dejar de sentirse triste y solo quería un abrazo de su hermana mayor, deseaba ese calor, ese cariño, sentirse querido y contenido en sus brazos para desahogarse un poco.

La lucha interna entre ambos lados, duro un momento pero entre él más pensaba en lo que lo molestaba, peor y peor se sentía y más necesitado de afecto estaba, al punto que ya no pudo más y se abrazo a Leni con fuerza, soltando un pequeño sollozo pero que estaba cargado de sentimiento, y el Instinto maternal de Leni no fallo, al instante lo abrazo con dulzura y cargándolo en brazos busco donde pudiera sentarse con el pequeñito un momento para consolarlo, encontrando rápidamente una banca.

—Ya, ya, no pasa nada, Leni esta aquí— no es que su pequeñito estuviera llorando, pero por su respiración Leni podía notar lo triste que estaba, todo el peso que sentía y lo apoyaba dándole tanto amor como podía en ese tierno abrazo —Anda dime ¿que paso? ¿ese niño feo fue malo contigo?—

¡NO! ¡YO FUI MALO CON ÉL!— Grito finalmente sacándoselo del pecho, aun si Leni no lo entendía.

—¿Por qué lo mordiste?— Pregunto Leni, haciendo sollozar al pequeñito entre sus brazos, mientras afirmaba con la cabeza, mortificado por sus acciones —Bueno, eso como que no esta bien, pero no fue solo tu culpa, él empezó verdad—

¡Eso no importa!— se quejo un bastante molesto —¡Se supone que yo soy más grande! ¡se supone que yo tengo que ser él maduro! ¡se supone que yo no debo pelear con niños más pequeños! ¡se supone que yo no actúe como un bebe!— le grito sacando todas sus emociones, sacando toda la vergüenza y culpa que sentía y junto con ellas salieron muchas lagrimas.

—Ho Linke-winky anda no llores, tranquilo, solo dime que paso—

Y con eso se rindió al afecto de su hermana y acurrucándose entre sus brazos fue contando todo lo que le paso en el día, su pesadilla sobre quedarse como un bebe, sus sentimientos, su miedo y su pelea con Lily, como le grito y como estuvo a punto de golpearla, y aún más importante como ahora él "sabia" que si la hubiera golpeado; él quería creer que no lo hubiera hecho por ser su hermanita pequeña, pero ese niño también era solo un pequeño de prescolar e igual lo golpeo con toda su rabia cuando…

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Todos los niños estaban en circulo alrededor de "Lee" y Joe, correando por le pelea que estaba apunto de comenzar, todos apostando por Joe, aunque apoyando a "Lee" de corazón; Sin embargo era claro que "Lee" no quería pelear, no dejaba de hacerse hacia atrás e intentar hablar con Joe para calmarlo, y aunque todos lo tomaban como un acto de miedo (y en parte lo era) había algo más, por muy grande que se viera ese niño a comparación suya, no dejaba de ser un niño de prescolar, un niño "más pequeño que él"… si solo desde cierta perspectiva pero era así como Lee lo veía, pero fue durante esos momentos en los que camino hacia atrás, intentando mantener el espacio entre ellos que se tropezó, haciendo que se diera un sentón en el suelo y por desgracia haciendo que cierto peluche se saliera de su cabestrillo.

—¡TOMASTE UNO DE MIS JUGUETES!— Grito Joe furioso recogiendo a Bun-Bun del suelo.

Eso no es verdad, ese es mío, yo lo traje— intento explicarse, tanto esperando que así se lo devolviera como para calamar su enojo.

—¡NO ME IMPORTA! ¡Todos los juguetes son míos! Incluso los juguetes tontos de bebitos como tu—

¡YO NO SOY UN BEBE!— Reclamo, ofendido pues en este instante ese era un tema muy sensible para él.

—Solo los bebes traen a sus peluches todo el tiempo, BE BE— dijo Joe de forma burlona.

¡QUE NO SOY UN BEBE!

—Ha ¿no lo eres? Bueno entonces no necesitas tener a tu peluchito pegado todo el tiempo verdad?—

yo… bueno no lo necesito… pero…

—Que bueno, entonces no creo que te deba molestar… ¡SI LO ROMPO!— dijo con fuerza y burla, tomando la cabeza de bun-bun con una mano y tirando de ella intentando arrancársela.

Nuestro pequeño guerrero vio horrorizado eso, él no era un bebe, él ya no necesitaba a bun-bun pero… no estaba bien lo que hacía… no era correcto, pero él era un chico grande, tenía que encontrar una forma de resolver esto como un chico mayor lo haría, solo eso quería … quería… quería… quería…. ¡QUERIA A SU BUN-BUN!

Lleno de rabia se lanzó contra Joe gritándole que se lo devolviera, a lo que Joe solo tuvo se sostener al peluche en lo alto para mantenerlo fuera del alcance de su adorable atacante, y se limitó a ponerle la mano en la cabeza para mantenerlo a distancia mientras se burlaba de él.

Era la más simple de las tácticas de un abusón, algo simple pero efectivo que usar contra niños más pequeños… pero lo uso contra la persona equivocada, pues su contrincante no era realmente un niño pequeño, y con años de experiencia en peleas con su familia y los entrenamientos con Lynn ese truco era inefectivo contra él, en lugar de seguir empujando contra Joe como lo hubiera echo cualquier pequeño, simplemente dio un pequeño giro a un lado haciendo que la mano de Joe se fuera de largo y dejándolo libre para recurrir a una maniobra más por instinto que por experiencia, lo mordió.

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Y… y eso fue lo que paso— termino de contar aun entre sollozos, mientras abrazaba a bun-bun de forma protectora contra su pecho.

Había perdido, había perdido contra sus impulsos infantiles, no pudo evitar la pelea, y aun peor termino golpeando a un niño "más pequeño" por que quería su conejito de peluche, había echo un berrinche como un bebe, y no dejaba de sentir que si Lily lo hubiera echo enojar solo un poco más en la mañana igual la abría golpeado a ella.

Yo… yo también hubiera golpeado a Lily igual si mama no hubiera estado— dijo mortificado.

—No lo creo— Respondió Leni acariciando su cabellito para calmarlo —No es lo mismo, ese niño era malo, y él fue quien busco pelea, pero sobre todo la mayor diferencia es que tu amas a Lily, y sin importar cuan molesto estuvieras no la golpearías—

Lynn me ama y me golpeo

—Bueno es que Lynn es Lynn, y tu eres tu, son diferentes, Lynn muestra su amor con golpes, y tu muestras tu amor cuidando a todas, Tu nunca le has pegado a Lucy, ni a Lana ni a Lola, pero si has golpeado a niño de su edad cuando querían molestarlas—

Pero… ¿enserio lo crees?

—Claro que si, yo lo sé, siempre has sido el niño más dulce y maravillosos del mundo– Dijo Leni de la forma más maternal del mundo abrazándolo con cuidado de no lastimar su bracito mientras lo llenaba de besos, y aunque era un poco penoso, realmente le gustaba todo el cariño que le daba su hermana, como Leni con todo su cariño y dulzura podía quitarle ese pesar de su mente, no pudo evitar comenzar a reírse pues con tantos besos le estaba cosquillas.

ya para… me hago pipi— dijo entre risas, casi como un reflejo.

—¿Enserio? Que bueno que traje la pañalera, déjame ver como esta tu pañalito— Dijo Leni que sin ninguna vergüenza le quito el pantalón de golpe para revisarlo —No, aun está bien—

¡LENI!— le grito muerto de vergüenza por lo acababa de hacerle —¿Por qué tienes que tratarme como un bebe? no quiero no quiero rendirme a ser un bebe, no quiero que me traten como bebe

—¿No quieres? Ayer cuando todas te consentíamos como un bebito pareció gustarte mucho—

Ese comentario lo sorprendió y avergonzó a partes iguales, la noche anterior solo se sentía mal por sus golpes y quiso dejarse consentir sin darse cuenta que dejo que lo trataran como un bebe todo el rato, casi ni había caminado todo ese tiempo solo se había dejado cargar por sus hermanas, había perdido ante sus "instintos infantiles" desde antes de darse cuenta, y sin saber que decir solo miro a Leni mortificado.

—No, no, vamos no tiene nada de malo—

¿Cómo que no? Todos me tratan como un bebe

—Bueno es que por ahora eres un bebe— sentencio Leni con simpleza —Pero… no creo que tenga nada de malo, se que no entiendo muchas cosas y dime si digo algo tonto pero… todas te amamos, y aunque no queramos que te quedes como un bebe te seguiremos amando aun si pasara, yo te amo con todo mi corazón desde que llegaste a la casa por primera vez, mucho más pequeñito que ahora, y nunca he dejado de amarte, y aunque vuelvas a ser un bebe, no dejaremos de amarte Linky, tendrían q cambiar muchas cosas, pero nunca cambiaria que nosotras estamos para ti, y tu estas siempre para nosotras, y… si no te gusta que te traemos como bebe… bueno es difícil porque eso eres y queremos cuidarte, pero no creo que tenga nada de malo… ¿Recuerdas cuando fui a la guardería de Lily por error? A mucha gente q le dije lo tomo como algo tonto, que debería darme vergüenza, pero yo la pase muy bien, fue divertido y yo creía que a ti también te gustaba un poquito volver a ser bebe—

yo… bueno…— no pudo evitar sonrojarse, aunque odiara admitirlo si lo disfruto en muchos momentos, sobre todo por el desmedido cariño y ternura que recibía de su familia y la interesante oportunidad de ver todo desde una perspectiva diferente pero… —Bueno puede que un poco, pero eso no hace que deje de ser humillante

—¿Por qué?—

¿Por qué? ¿Cómo que por que? Por que todos me tratan como bebe y yo, yo no quiero ser un bebe

—¿Qué?... creo que ya me perdí, solo serás bebe por unos días más ¿verdad?—

Bueno, si

—Y dijiste que te gustaba ¿verdad?—

Bu… Bueno si, pero solo unas partes y solo por momentos, también tiene sus cosas malas

—¿Y por qué te preocupas tanto por lo malo?—

Ya se lo que vas a decir, me vas a dar el mismo consejo de Luan de que no piense en eso, que lo piense como una enfermedad y acepte que necesito ayuda— Dijo él pequeñito con algo de fastidio.

—¿Eso iba a hacer? Que raro, yo pensaba más como que diría q lo vieras como una oportunidad y no un problema—

¿Qué?

—Como cuando fui a la guardería de Lily, aun no puedo creer que saliera vestida así— Dijo Leni avergonzada —Pero igualmente fue tan divertido, pude hacer muchas cosas que no hacia desde pequeña y la pase muy bien ¿no ahí cosas que tu quieras hacer que como niño grande no puedes?—

Esas palabras de Leni, volvieron a abrir una pequeña puerta dentro de él, una puerta que se abrió en su día en la guardería con Lily, poder disfrutar de pequeños sin preocuparse de lo que nadie pensaría, solo que la ultima vez se dejo llevar a lo que Lily quería pero Leni básicamente le estaba proponiendo hacer lo que él quisiera… pero… Cuándo volviera a la normalidad ¿se burlaría de él por actuar como bebe? Claro que no, era Leni, ella no haría eso.

Rayos, debí de aprovechar y saltar en el trampolín al menos un par de veces antes de irnos

—oh ¿eso querías? Me dieron un vale para más tiempo gratis, puedo llevarte si quieres—

Y aunque la oferta era tentadora, sabia que Leni deseaba pasar tiempo con él, y había algo de lo que tenia muchas ganas, y podían hacer juntos.

¿mejor podemos ir por un helado solos tu y yo?— dijo con una tierna y adorable sonrisa a su hermana mayor.

Leni de inmediato sonrió, feliz de poder pasar tiempo de calidad con su hermanito.

—Claro, bueno creo que ya tengo que ponerte esto— dijo sosteniendo sus pantalones frente a él.

Con todo lo que paso, el pequeño se olvido que Leni le saco los pantalones para revisar su pañal… pero nunca se los volvió a poner, haciendo que se sonrojara completamente y se tapara con sus manitas en un acto reflejo al notar que llevaba un largo rato en medio del centro comercial frente a cintos de personas que podían verlo usando un pañal, comenzando a ver a todos lados esperando ver a alguien riéndose de él… pero nada, todos pasaban normales, a fin de cuentas era solo un bebe ¿Qué tenia de raro? Y con eso vino una pequeña idea, si pensaba no solo soportar su tiempo como bebe sino disfrutarlo… tal vez podría…

¿Sabes que? ¿puedes dejarme así? Es mucho más comodo andar sin el pantalón— dijo algo avergonzado, pero hey, el siempre amo andar desnudo cuando era bebe, y ahora incluso como preadolescente le gustaba solo andar en ropa interior.

—No— Le contesto tajante mientras le comenzaba a poner lo pantalones —Seguimos en invierno, si te dejo andar solo en pañal te vas a resfriar— sentencio Leni de forma maternal ganándose una pequeña queja del pequeño.

Después de eso los dos pasaron él día paseando pro el centro comercial, comieron sus helados juntos, helado que disfruto especialmente nuestro pequeño protagonista al descubrir que al ser más pequeño los helados era relativamente más grandes, el cono que Leni le compro aun siendo un cono normal, apenas podía sostenerlo, era casi tan grande como su cabeza.

Pasaron a la tienda de videojuegos para que curiosear entre los nuevos títulos, pudo ver muchas cosas geniales.

Pasaron a la tienda de comics donde después de revisar si había algo nuevo que le interesara comprar, cierta persona no se pudo resistir a presumir que ya sabia leer, y no hablo de Leni; nuestro pequeño se puso a leer en voz alta algunas paginas de un comic de Ace Savvy maravillando a todos los presentes de que un niño tan pequeño supiera leer, incluso algunas madres se acercaron a preguntarle a Leni cual era el secreto para hacer leer a un niño tan pequeño, a lo que Leni solo pudo responder con un "no se"; aunque extrañamente pudo notar que se equivocaba o se atoraba con algunas palabras, aunque no le dio mucha importancia, seguramente solo fuera que se distraía con todas las personas que lo miraban sorprendidas.

Y finalmente para coronar él día fueron al cine, ganándose una mirada molesta de la dependiente pues estaba segura que meter a un niño pequeño a una película para niños de más de 13 años terminaría con su… ¿madre? ¿hermana? ¿niñera?... quien sabe no era su asunto, pero sospechaba que terminaría con ella sacándolo llorando, pero solo le pagaban por cobrar, el resto era problema de ella; y nuevamente el pequeño se sorprendió de lo grande que era todo ahora que él era pequeño, pues literalmente ahora podría caber dentro de la cubeta de palomitas.

A final de cuentas este había sido uno de sus mejores días, había sido super divertido pasear con Leni por el centro comercial haciendo todo lo que quisiera, simplemente dejándose llevar.

Pero ya se había echo tarde y era hora de volver a casa, recibiendo una calurosa bienvenida de todas sus hermanas, bueno menos Lisa que seguía trabajando en su cuarto, todas preguntando que había hecho, y aunque él no estaba del todo cómodo con que todas se enteraran Leni comenzó a contar un par de cosas, por suerte sin entrar en detalle, aunque por otro lado Lily se ofendió bastante cuando escucho que su gemelito fue al "gimnasio infantil" sin ella.

Tranquila Lily, nos dieron un pase gratis por 2 horas más, si quieres podemos ir tu y yo un día antes de que Lisa me regrese a la normalidad— ofreció con una sonrisa, poniendo a Lily a saltar de felicidad mientras lo abrazaba.

SI había sido un muy buen día, a final de cuentas Leni y Luan tenían razón, no solo no tenia que preocuparse de las cosas de negativas de su estado, sino disfrutar mucho más de las positivas, a fin de cuentas en unos días Liso lo regresaría a la normalidad, y tampoco era como que hubiera algo importante y por lo que hubiera esperado mucho tiempo justo ese fin de semana ¿verdad?... ¡SU CUMPLEAÑOS!

Era sorprendente, pero con todo lo que había pasado se le había olvidado que justamente ese sábado seria su fiesta de cumpleaños, tenía que asegurarse que Lisa resolviera todo a tiempo para eso, así que apresuradamente se dirigió a las escaleras y… se quedo congelado al pie de estas, desde su accidente le había desarrollado un pequeño temor a las escaleras así que bueno tuvo que aceptar las cosas malas de su estado nuevamente y pedirle a una de sus hermanas que lo subieran para hablar con Lisa.

¡Lisa!— exclamo tan solo entrar.

—¿Qué pasa?— pregunto ella con claro fastidio, al ser interrumpida a gritos.

¿Cómo vas con las pruebas?— pregunto lleno de nervios, recibiendo como respuesta un quejido pesado de Lisa, que lo puso nervioso por lo que comenzó a morderse las uñas en lo que esperaba una respuesta más clara.

—Van bien, la formula funciona correctamente en los ratones, creo que es muy claro que es segura pero prometí a mama hacer todo el ciclo de pruebas, así que un tardara—

Pero… ¿crees que este lista para antes de mi cumpleaños?— pregunto él pequeño aún más nervioso.

Lisa no contesto por un rato, solo volteo a mirarlo por un momento mientras hacía cálculos con su cabeza, poniendo al pequeño más y más nervioso con el silencio.

—Si, creo que para el viernes por la noche podre tener los estudios listos, así que podrás pasar tu cumpleaños con tu edad real—

Bien— dijo aliviado, pues podría disfrutar correctamente su cumpleaños, aunque la forma no tan convencida en que lo dijo Lisa le seguía molestando —y… ¿puedo ayudar con algo?

—¿Podrías dejar de hacer eso? Me pones nerviosa—

¿Qué?

—Eso— enfatizo Lisa señalándolo, pero aun su ahora hermanito menor, no parecía entender a que se refería por lo que simplemente camino hasta él y le saco el pulgar de la boca, haciendo que se sonrojara.

Ni siquiera había notado en que momento dejo que morderse las uñas para chuparse el dedo, pero… decidió no darle importancia, y solo salir del cuarto de Lisa, había sido un día muy bueno y no dejaría que ese pequeño momento de vergüenza lo arruinara.

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Los siguientes dos días, no fueron muy diferentes, él se la podía pasar en casa jugando con Lily, solo teniendo que hacer un poco de tarea de la escuela, y en la tarde era el total consentido de sus hermanas, quienes estaban felices de hacer todo por él, en parte para aliviar su culpa por lo que provocaron, pero principalmente por que verlo como bebe era muy adorable y sabían que era una oportunidad de una única vez él poder verlo así, y no querían desaprovecharla.

Y esos dios también fueron interesantes para Leni, por alguna razón todos la trataban diferente, siendo mucho más amables, Fiona y Miguel por alguna razón, le regalaron una tarjeta de regalo para una tienda de ropa para bebes, tarjeta que no desaprovecho en comprarle alguna cosa linda a Lily y claro a su pequeño Linky-winky solo para que no tuviera que usar ropa de niña durante todo el tiempo que siguiera siendo un bebe, pero no eran solo ellos, sus amigas también eran mucho más ambles y siempre le preguntaban si todo estaba bien o si necesitaba algo de ellas, Leni no entendía por qué hacían eso pero era un lindo detalle.

Y tal como le prometió a Lily, hizo que Leni los llevara al "gimnasio infantil" donde por coincidencias de la vida nuevamente se topó con Dak, Tao y Mary, los tres pequeños que estuvieron muy felices de verlo, y contaron a Lily la histórica historia de como su gemelito los salvo a todos del malvado Rey Joe, aunque la versión de ellos era muy exagerada, la verdad prefería esa versión lo hacía sonar más heroico; y al final se hizo amigo de esos tres, aunque fue corto el tiempo que pasaron juntos, se notaba que eran buenos chicos, pero bueno cuando volviera a la normalidad ya no podría juntarse así con ellos, pero al menos abría ayudado a Lily a hacer nuevos amigos.

A final de cuentas la semana que paso como un bebe nuevamente fue un buen tiempo para compartir con sus hermanas y divertirse con un montón de cosas, y aunque fue una buena experiencia, al llegar el viernes por la noche la verdad ya estaba ansioso por volver a la normalidad.

¿Ya esta? ¿Ya esta? ¿Ya esta?— Pregunto ansioso justo antes de la cena.

—Si, ya está listo— Dijo Lisa entregando le una botella con un liquido que parecía leche, a lo que su hermanito solo la miro enfadado recordando cierta broma que le hizo el primer día que se volvió un bebe —No es leche normal, enserio es mi formula de envejecimiento acelerado, solo bébetela y regresaras a la normalidad para la mañana, incluso seguí tu consejo sobre el sabor, sigue teniendo la consistencia de una malteada, pero le di un nuevo sabor—

Algo dudoso dio un pequeño sorbo, seguido por otro y muy pronto se la termino.

Estaba bueno, sabia a pollo

—¿Con sabor a pollo y la consistencia de una malteada? Con razón te gusto, eso suena como comida para bebes— bromeo Luna, sacándole risas a todas sus hermanas, quienes al saber que todo volvería a la normalidad estaban lo suficientemente relajadas para poder bromear.

Él solo le saco la lengua a sus hermanas, antes de que todos fueran a cenar, con muy buen humor, pero mientras cenaban fueron notando a su hermano un poco raro.

—Que pasa cariño— pregunto su madre, al notar que no estaba comiendo —¿No tienes hambre?—

Yo… me siento raro— respondió de forma pausada, sin saber que decir, pero preocupando mucho más a los presentes cuando notar que comenzó a estremecerse y temblar.

—Tranquilos es normal, significa que la formula esta comenzando a hacer efecto— dijo Lisa de forma clamada —Puede que le de un poco de fiebre como efecto secundario del proceso de crecimiento—

—Menos mal, ¿ya escuchaste Linky? Muy pronto volverás a ser el hermano mayor— Le dijo Lola de forma afectuosa frotando su espalda para animarlo.

Si, que… que bien— dijo aun de forma pausada y sin dejar de temblar.

Al principio todos seguían calmados, conforme pasaba el tiempo notaron que su hermanito temblaba cada vez más, poniendo más pálido y sudando en frio, pero eso no era todo, eso era solo lo que podían ver, Lincoln se sentía mucho peor de lo que se veía, sentía un frio extremo recorriendo todo su cuerpo, sentía como temblaba y todo el cuerpo le hormigueaba, se sentía mareado, muy mareado sintiendo que podría vomitar en cualquier momento, y sintió como si el piso entero se moviera debajo de él.

Yo… no me siento bien

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Todo negro; Lincoln intentaba acomodarse, aún tenía mucho frio, pero podía sentir como estaba rodeado de algo cálido y acogedor, solo quería acurrucarse en ese lugar y seguir durmiendo, ¿Por qué no lo dejaban dormir? ¿Por qué tantos gritos? ¿Por qué lo movían tanto?

No podía entender por que no dejaban dormir, así que finalmente se animo a abrir los ojos; seguía en el comedor de la casa más específicamente en los brazos de su madre que se veía muy asustada, y podía ver a todas sus hermanas; en particular le rompió el corazón ver a las gemelas abrazadas a Lily y a Lucy mientras lloraban muertas de miedo, Lynn estaba sacudiendo a Lisa con brusquedad reclamando por algo, y las demás solo corriendo por todos lados gritando, sin que él lograra entender de que hablaban; no podía entender que pasaba, estaba muy cansado solo quería cerrar los ojos y dormir, sin embargo entre todos los gritos alcanzo a captar una palabra ¿convulsiones? El procesar esa palabra fue lo único que logro ponerlo alerta por un momento usando toda la fuerza que le quedaban para enderezarse un poco, mirando detenidamente a toda su familia, todas se veían muy asustadas pero parecían estar bien ¿tal vez escucho mal?

—¡LINCOLN!— Grito su madre al ver como se incorporaba un poco, aliviada de verlo reaccionar —¡LINCOLN! ¡LINCOLN! ¡¿Estas bien?! ¡Di algo por favor!—

Él quería calmar a su mama, se veía tan asustada, decirle que se sentía bien aunque fuera mentira, pero no podía hablar, se sentía muy confundido como si el cuerpo no quisiera responderle, y entre más intentaba reaccionar para decir algo, más mareado se sentía.

Todo negro, valla debía estar cansado para quedarse dormido así, solo sentía como todo movía y escuchaba sollozos de fondo, él solo quería dormir, pero la curiosidad le pudo, y abrió los ojos solo un momento, seguía en los brazos de su madre, quien lo abrazaba contra su pecho, pero ya no estaba en su casa, estaban en vanzilla con su padre conduciendo bastante rápido, sin saber a donde estaban yendo, realmente no le importaba, no sabía que había pasado, y le costaba recordar que fue lo ultimo que paso, él tenia sueño y no se sentía bien, aun tenia mucho frio y se sentía mareado, solo quería dormir un poco más, ya pensaría en que pasaba cuando despertara, así que se dejó llevar.

Todo negro.

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Bien así finaliza este capítulo.

Como siempre mis preguntas.

¿Qué parte les gusto más?

¿Qué creen que Fiona y Miguel pensaran de Leni y "Lee"? ¿Qué Creen que le contaron a Mandee y Jackie para que no molestaran a Leni?

¿Qué les parecieron el grupito de amigos que le invente a Lincoln para el "gimnasio infantil"? ¿y su nombre falso Lee?

¿Pensaron que "Lee" le ganaría Joe? ¿o como pensaron que terminaría esa pelea?

¿Les gusto la forma en que Leni consoló a su pequeñito?

¿Qué creen que pasara ahora?

Y la pregunta más importante al final ¿les gusto el capitulo?

Bueno espero que lo disfrutaran, esta es la recta final de la historia, ya solo faltan 2 capítulos antes del final.

PD: en el próximo por fin aparecerá la novia de nuestro pequeño, es su ultima oportunidad de adivinar quien es ¿por quien apuestan?