Día O8: Gafas.
"Inevitable"
Créditos de la imagen a: https/kumatan0720./post/629796886607527937/hermiones-feeling-her-very-fit-husband-up
Pov. Draco Malfoy
Desde hace unos días sus ojos le molestaban demasiado. Se cansaban rápidamente y no podía ver muy bien después de un rato.
Su vista empezaba a ser borrosa y cansada. Y eso le molestaba muchísimo, no quería usar gafas, no quería ser un topo como San Potter, pero su vista era primordial antes de su ego, aunque le doliera.
Un día sin avisarle a Hermione, se levantó muy temprano, tenía pensando ir al callejón Diagon en busca de unas gafas decentes. Se levantó con el amanecer, se ducho y se colocó el uniforme de Autor.
Su querida esposa seguía durmiendo, no quería interrumpir su sueño y morir por a ver la despertado, las hormonas la traían loca y eso era decir poco, así que solo se acercó y le dió un beso en la frente y salió de la habitación.
Solo tuvo que aparecer en el medio del callejón y empezar a caminar unos cuantos metros, se encontraba cerca el loca de anteojos.
Decidido entro con elegante porte, se percato que no era una tienda de gafas normal, tenían cosas muggles a su alredor.
Del otro lado del mostrador se encontraba un hombre, estaba seguro que no era mucho mayor que el, era castaño con facciones delgadas pero masculinas, de ojos castaños.
Amablemente aquel hombre lo atendió rápido, Draco le explicó que su vista estaba mal, que necesitaba con urgencia las gafas adecuadas, pero eso sí, no quería que fueran parecidas en lo más mínimo a las de Harry Potter.
El hombre comprendía lo que quería, pero primero le realizaría una prueba para saber la graduación que necesitaba, hizo que entrara a una habitación donde solo había un corral con muchas letras sin sentido y números. Empezaba con una letra muy grande y terminaba con unas letras imposible de ver.
Le pidió a Draco que se entera en la única silla que había y después con unas gafas extrañas empezó a cambiar los cristales y se los colocó, empezó a preguntarle hasta que número podía distinguir las letras claramente.
Pasaron alrededor de 20 minutos hasta que encontró la graduación perfecta, ahora era el momento de escoger el armazón de las gafas.
Había muchos diseños y tamaños, descarto de inmediato las gafas grandes y circulares, esos eran estilo de Potter.
Llegó a la sección de los que tenían forma cuadrada y rectangular, había de colores y tamaños, escogió unos de forma rectangular de un tamaño medio en color negro, el vendedor le insistió en probarlos.
Draco se los colocó y tomo el espejo que el vendedor le ofrecía, sin duda aquellas gafas le quedaban bien, no se veía ridículo, sino que le daban un toque muy profesional y serio, eso le gustó.
El vendedor solo hizo un simple movimiento de barita y las gafas ya tenían la graduación que Draco necesitaba.
Draco salió satisfecho del local, salió con las gafas puestas, aunque al principio le mareo, se tenía que acostumbrar al uso de las gafas.
Llegó al Ministerio sin problema, entro y saludo a todo el mundo con normalidad. Pero a él no lo miraban con normalidad ¿Acaso usar gafas era un gran cambio? ¿Podía ser otra persona?
Miro como cada una de las secretarias lo miraba de manera ... Se atrevería a decir que de manera lasciva, eso provocó un escalofrío en su espalda.
Llegó al departamento de Aurores, se dirigió a la oficina que compartía con Potter.
Tenía mucho papeleo ese día, agradecía a todos los magos a ver ido esa mañana al callejón Diagon, esas gafas eran milagrosas.
Tanto Potter como Weasley lo miraron extraño, Ron empezó a molestarlo con que quería quitarle algo de su estilo a Harry, y que después se pintaria el cabello de naranja para tener algo de él.
Draco solo hizo una mueca de asco al imaginarse con cabello naranja, Harry se empezó a carcajear, el solo le había hecho un cumplido, diciéndole que se veía bien.
Después de una larga jornada y de mucho papeleo, Draco se dejó caer en su silla, se quitó las gafas y empezó a masajear su cien. El papeleo era tan estresante.
Pero gracias a Merlin, era hora de ir a casa,se colocó las gafas, tomo su saco y su capa de autor, no se las pondría, estaba tan cansado y hacia mucho calor como para abrigarse.
Se dirigió a las chimeneas del ministerio, despidiéndose de Potter y Weasley, diciéndoles que los vería mañana.
Salió de la chimenea y vio que Hermione estaba tan entretenida en la sala de estar viendo una película,que no se había dado cuenta que había llegado. Se acercó despacio, solo tuvo que tocar sus hombros para darle un buen susto que provocó que su razón de palomitas saliera volando.
—¡OYE! Mis palomitas. —Hermione hizo un puchero.
Draco reía escandalosamente, no pudo evitarlo.
—Lo siento cielo, ahora te hago más.
Hermione no lo había visto bien... ¿Llevaba gafas? Abrió mucho la boca al percatarse que efectivamente, traía gafas, justo en ese momento las hormonas las hormonas la atacaban, bendito embarazo.
Miro cada unos de sus momentos, verlo sin el saco ni corbata, con el cabello todo despeinado y además con gafas hizo que se levantará y lo empezará a seguir.
Draco ponía en práctica sus habilidades en la cocina, en los últimos meses había mejorado, ya que Hermione adquirió la costumbre de pedirle que cada uno de sus antojos los hiciera el, con sus propias manos.
No se dió cuenta cuando Hermione entro a la cocina, si no fue hasta que sintió como lo abrazaba por detrás.
—¿Pasa algo cariño?
—No.
—¿Necesitas algo?
—Si.
—¿Que necesitas?
—A ti.
Hermione escondió más su cara en la espalda de su marido, sus cara estaba completamente roja y caliente.
Con tal confesión, Draco empezó a reírse, sentía como Hermione apretaba más su agarre por la vergüenza.
—Que descarada eres Granger. —En su pálido rostro se dibujo una sonrisa burlona.
—No puedo evitarlo, además, es tu culpa.
—¿Por qué mi culpa? —Pregunto fingiendo indignación.
—Es tu culpa verte tan sexi con gafas.
Draco se volteo si romper aquel abrazo, pudo notar el brillo en los ojos de su mujer, si la mirada de las secretarias era fuerte, la fuerza de la mirada de su mujer era mil veces más fuerte.
—Vaya Señora Malfoy, no me esperaba este comportamiento viniendo de usted, —Su voz empezaba a ponerse ronca.
—Es inevitable cuando hay algo que altera mis hormonas.
Definitivamente Draco Malfoy agradecía al gran mago o muggle inventor de las gafas y a las hormonas de su embarazada mujer.
