Disclaimer: Bla, bla, bla

«Esta recopilación participa en el Drabblectober 2020 del blog "De aquí y de allá" by: TanitBenNajash».

Palabra: Evans


Tercer año

James rechazó un compartimento más. Peter se asomó, descubriéndolo vacío. No entendió nada. Sirius y Remus siguieron a James con un gesto de hastío. Se apresuró a alcanzarlos en el momento en que James miraba dentro de otro compartimento, murmuraba un saludo y seguía adelante.

—El compartimento de atrás estaba vacío —les indicó. Remus le miró y meneó la cabeza con un gesto de hastío.

James husmeó un par de compartimentos más antes de decidirse.

—Hola, Evans —oyó Peter que saludaba mientras entraba al compartimento—. Lo siento, parece que hoy están todos los sitios ocupados. ¿Te importa si nos quedamos aquí?

Peter entró detrás de Remus. James ya estaba acomodándose al lado de Evans, que le miraba con una ceja alzada. Enfrente de ella había un chico de cara alargada cuyo pelo caía a ambos lados como una cortina negra. Le sonaba de Slytherin, pero nunca habían hablado.

Sirius le dirigió una mirada despectiva antes de volverse hacia James con cara de resignación. Remus se dispuso a sentarse también, pero Sirius le tiró de la manga y le hizo un gesto con la cabeza.

—Acompáñame, Lunático. —Había comenzado a llamarle así en las cartas que los cuatro se escribieron ese verano—. Voy a buscar a la señora del carrito, tengo hambre.

—Acabamos de montar en el tren, Sirius. No puedes tener hambre.

—¿Vienes o no?

Remus asintió, sin oponer más resistencia y ambos salieron del compartimento. Peter se sentó enfrente de James, al lado del chico, que le miraba con un rictus de desprecio.

—Me… me llamo Peter Pettigrew —se presentó.

—Lo sé. —El otro chico mantuvo su mirada en Evans—. Yo soy Snape.

—Bueno, Evans —sonrió James con descaro, ignorando su conversación y sin molestarse en presentarse—. ¿Qué tal el verano?

—Habéis interrumpido una charla privada, ¿sabes? —le llamó la atención Snape con voz helada.

James le ignoró y siguió mirando expectante a la chica, que bufó antes de contestarle:

—No te molestes, Potter. Mi verano no te importa un comino.

—¡No seas borde, Evans! —insistió James.

«Debí suponerlo», pensó mientras miraba cómo James se alborotaba el pelo con chulería, sacaba pecho y sonreía. Se había pasado todo el verano hablando de Evans en sus cartas y de lo guapa que se veía cuando habían montado en los carruajes al final del curso anterior. A Peter le parecía absurdo, porque Evans no era guapa en absoluto. El pelo rojo y la cara llena de pecas no rivalizaban con la piel aceitunada y el pelo oscuro de James, que además ese verano había dado un buen estirón y ahora el más alto de los cuatro.

Suspiró, rezando mentalmente para que Lunático y Sirius volviesen cuanto antes, porque Snape y Evans tenían cara de malas pulgas y James no parecía darse cuenta.