Día 08. Maldición

Escuchar canción:

Blackpink - lovesick girls

watch?v=8IgHPKaIsIU

—Carajo…

Debía ser la falta de costumbre por usar un vestido tan corto y lleno de encaje.

—Maldición…

No podía ser aquella mirada dorada que la vió fijamente con cada atuendo que le presentó.

—No debí venir…

Seguramente era la falta de costumbre por mostrar tanto escote, era un traje atrevido y lo sabía pero era todo o nada esta noche. Entonces, ¿Por qué ansiaba tanto encontrarse de nuevo con aquellos ojos que destellaban de esa manera al verla usar ese mismo atuendo horas antes? ¿Que había cambiado esa tarde que ojos dorados ahora estaban por encima de aquella mirada ámbar por la que siempre suspiraba?

—¿Sakura? —La voz de Tomoyo la sacó de aquella maraña de pensamientos y verdades a medias que tenía. La amatista la veía entre divertida y preocupada mientras ella robaba miradas y suspiros con el traje de enfermera que usaba.

—Esto fue una mala idea, Tomoyo...Shaoran debe estar rodeado de personas...siempre lo está…

—Curioso.

—¿Qué?

—Hace dos minutos que pasó frente a ti y no lo viste...muy curioso…

El sonrojo que cubría las mejillas de Sakura desapareció en el momento que Tomoyo pronunció esas palabras, en definitiva esa canción a todo volumen y la falta de aire le estaban afectando.

No podía ser el recordar lo rápido que su corazón latía al recordar aquella mirada.

Era imposible que estuviera distraída por pensar en las palabras que le había dicho justo antes de irse, "Nos veremos en la fiesta"

—Sakura, deja de soñar despierta. —De nuevo las palabras de Tomoyo la hicieron sobresaltarse.

—No se de que hablas.

—Como sea —respondió Tomoyo—, ¿Quieres bailar?

Asintiendo y tratando de que su cabeza dejará de pensar por al menos un minuto, Sakura tomó la mano de Tomoyo para dirigirse a la pista de baile. Bailar era una de sus actividades favoritas por lo que dejó que la música la envolviera mientras se movía al compás de la música. Una forma desesperada de acallar por un momento su terca cabeza.

Tomoyo conocía a su mejor amiga y prima desde que eran niñas por lo que sabía perfectamente que Sakura no estaba actuando normalmente ese día. ¿Qué habría pasado durante la tarde para que la joven al fin notará lo que había estado frente a sus ojos por los últimos dos años? Obtener una respuesta a esa interrogante sería tan difícil como que nevara en verano.

¿Sería posible que cierto rubio logrará romper la maldición del efecto Li?, aún pensando en todo aquello la visión de la amatista notó la llegada de Adalius quien vestía un traje de conde Drácula.

Tomoyo dejaría de llamarse Tomoyo Daidouji si no lograba que nevara en verano.

Ambas miradas se encontraron causando una sonrisa y una leve reverencia por parte del rubio. Tomoyo aprovechó que Sakura seguía perdida en sus pasos de baile por lo que se separó de la esmeralda para poder hablar con el joven.

—Por un momento creí que te acobardarías… —le reclamó.

—Creeme que no fue fácil armarse de valor para venir después de verla probarse todos esos trajes.

—Lo dices como si fuera un gran sacrificio, oh y me alegra ver que no fallé con las medidas —exclamó satisfecha al ver lo apuesto que se veía—. Creo que es hora de que esta enfermera desaparezca y entre en escena el conde.

—Tomoyo —exclamó Adalius antes de que la chica se fuera—, gracias…

Ella solo sonrió mientras se perdía entre la multitud dejando a un Adalius a solo un par de metros de una Sakura que seguía bailando con los ojos cerrados. Con un corazón latiendo a mil por hora y tratando de modular su respiración, avanzó con paso decidido.

Solo pedía un instante.

Una oportunidad para que ella lo viera de manera diferente.

La música seguía invadiendo sus sentidos pero su mente se negaba a dejar de cuestionar todo, "¿A dónde se había ido su plan de conquistar a Shaoran?, ¿Por qué se negaba a abrir sus ojos?, ¿Acaso sentía que buscaría a alguien más que no fuera Shaoran?", esas y más interrogantes la acechaban pero por mas que se maldecía y regañaba para sus adentros sabía que muy en el fondo deseaba verle.

Quizás por eso cuando sintió el suave tacto rodeando sus brazos y cuando escuchó la voz que la atormentaba desde la tarde en su oído, sintió mil emociones a la vez.

—Es usted un hada muy hermosa, señorita.

—Gracias por el cumplido pero la elección no fue solo mía.

—¿A quién debemos agradecer entonces?

Sakura se volteó para encontrarse con la misma mirada que había visto aquella tarde. Una mirada que reflejaba lo mismo que la de ella sentía en ese momento.

Emoción, expectativa, timidez y anhelo.

—Adalius… —murmuró casi sin aliento.

Sólo un momento.

Una única oportunidad.

Un salto de valor hacía algo nuevo.

—¿Quieres bailar conmigo?

... ... ... ... ...

NA

Maldición... Cuanta tensión jajajajajajaja se me fue el aire varias veces... Y pensar en Adalius como conde... Uff jajajaj

A quien mas le gustaria un long fic de esto? Jejeje