"El conflicto del chico explosivo"
.
.
.
.
.
.
Por la salida de la escuela, algunos estudiantes se iban de regreso a sus dormitorios. Otros se quedaban en la biblioteca a estudiar. Otros simplemente se iban de las instalaciones a divertirse un rato antes del toque de queda.
Kirishima en su lugar, fue abordado de manera inesperada por Midoriya, quien lo llamó a la distancia, oculto en un toldo de los pasillos de afuera de la escuela.
—Pss…— Fue lo que le susurraba con suma urgencia. —Kirishima.
—¿Huh?— Se ladeó a ver a los alrededores, sobresaltado.
Miró por los posibles sitios donde creyó que alguien lo llamó, y fue así que casi le da un colapso en cuanto vio la cabellera verde detrás del toldo. Su cara literalmente expresaba ayuda.
Sin poderse contener, se encaminó a averiguar lo que necesitaba el adorable pecoso.
—¿Qué pasa, Midoriya?— Lo cuestionó.
La luz medio eclipsada que invadían sus ojos reflejaba una incertidumbre o inquietud, difícil de descifrar.
—¿Me ayudarías con algo?— Pidió el chico, temeroso.
Kirishima asintió sin pensárselo.
—Lo que sea.
—Gracias—Midoriya sonrió agradecido.
—¿Qué necesitas?
—Bueno, necesito ayuda con— Miró a los lados asegurándose de que nadie los oyera. Una vez verificado eso, se acercó a hablar en secreto. —Con Kacchan. Quiero planear una cita especial pero no sé cómo hacerlo. ¿Me ayudarías?
Una cita, pensó sorprendido.
Entonces planea darle su primer beso en la cita, supuso.
Una sensación de debilidad lo atormentó, atorando su tren de pensamiento de un sobresalto. Una especie de parálisis extraña lo hizo sucumbir a observar a Midoriya detenidamente, en caso de adivinar dentro de sí mismo la respuesta que le daría. Buscaba brindarle seguridad. No inseguridad en su relación.
Sin darle más rodeos, aceptó ayudarle.
La sonrisa que se llevó en consecuencia, fue demoledor para su corazón en recuperación. Limitándose a sí mismo a asentir, ante el nuevo objetivo que se avecinaba por ser tan condescendiente con su primer amor.
—Muchas gracias, Kirishima— Se contentó con su afirmación. Sus pecas resaltaban a borbotones cuando sonreía. —Entonces,¿Cómo le hacemos? ¿Nos ponemos de acuerdo en algún lado o lo discutimos por teléfono? Tú dime, como se te facilite.
—Como tu quieras— Afirmó Kirishima.
—Ehm— Dudó Midoriya, mordiéndose el labio inferior. —Si quieres lo podemos discutir en la nevería. Tengo un cupón que me dio Uraraka-san ayer.
—¿Que no esos los gastas con Bakugou?
—Ah, sí— Se carcajeó nervioso. —Pero este lo quiero gastar contigo— Sacó el trocito de papel con los datos y el estampado del logo de la nevería.
Kirishima se sonrojó, por el atrevimiento del chico al invitarlo a comer nieve, después de saber que era novio de su amigo.
—De acuerdo— Aceptó la invitación, sin evitar soltar una carcajada de gusto. —Vamos y lo discutimos ahí.
—Gracias— Agradeció radiante.
—Y, bien— Suspiró Kirishima, degustando del helado de menta con chocolate. —¿Qué tienes en mente?
Midoriya rodó los ojos hacia su helado de vainilla, poniendo cara de lamentación.
—Sólo se me ha ocurrido cumplir todos sus deseos— Simplificó el chico. Luego se ruborizó y pasó una mano sobre sus rizos. —Pero no se me viene nada a la mente— Se detuvo .—Digo, porque no quiero arruinar las cosas. No me quiero pasar con mis intenciones o incomodar a Kacchan, por mi torpeza.
—No lo incomodarás— Cercioró él.
Midoriya meneó la cabeza, observando tristemente el helado escurrirse en el cono de wafle.
—No estoy seguro de que con mi presencia todo salga perfecto— Descartó Midoriya, en todo lamentable. —Lo que sé es que apenas nos hablamos bien y que Kacchan se ha abierto más conmigo.
—Sólo he visto que a ti te permite contacto físico— Apuntó. Midoriya alzó la vista con hincapié a sus palabras. —Ni siquiera a mi me lo permite y eso que somos amigos.
—A sus papás tampoco les permite el contacto físico— Añadió Midoriya.
—¿Ya ves?— Dijo divertido. —No tienes nada qué temer. El otro día que le pedimos perdón, te agarró la camisa y te pidió que te quedaras. Si eso no es amor, yo no sé qué es.
Midoriya se sonrojó. Y sus ojos se orillaron a su nieve, viendo pausados el proceso de derretimiento.
—Bueno, puedo llevarlo a un restaurante de comida picante— Supuso Midoriya, sonriendo ligeramente.
—Ajá sí— Apoyó.
—Y luego lo puedo llevar a caminar por un parque— Siguió. —Puedo tomar su mano, puedo reconfortarlo con mi presencia, y le regalo flores.
—No le des flores— Advirtió de golpe. —Se las das y las explota.
Midoriya se rió en realización de su argumento.
—Cierto, cierto— Dijo risueño.—Mejor lo llevo al parque y dejemos que lo demás surja solo. No quiero presionar las cosas.
—Sí, será mejor que no lo presiones— Aconsejó. —Yo digo que mejor no presiones nada y que dejes que Bakugou decida lo que quiera hacer en su cita.
Midoriya le dio una especie de mordida a la nieve, terminando la mitad de la porción de un impulso. Sus mejillas sonrosadas cristalizaban frente a su consejo, del cual recibió con aparatosidad.
—Tienes razón— Asintió Midoriya, dándole la razón. —Dejaré que sea Kacchan, quien decida lo que suceda en la cita.
—Muy bien— Sonrió Kirishima.
Se terminaron el helado, del que le supo mejor a como sabía la vez pasada en la que fue y conversó con Todoroki, quien se convirtió en su nuevo amigo. Aunque esa tópica no se la comentaría a Midoriya, hasta después. Tal vez luego de que su relación con Bakugou mejorara.
Pero mientras tanto, se mantendría sereno. Esperanzado de que su corazón se enmendara pronto, en lugar de que el dolor se avivara cada vez que lo viera.
Al día siguiente de haber hablado con Midoriya en la nevería, podía decir que la experiencia fue más disfrutable de lo que recordaba ser, aun cuando se juraba que superaría al chico más rápido de lo estipulado, puesto que pasar tiempo con él, hacía que la labor de sanar fuese más complicado de lo previsto.
De cualquier manera, ayudó a Midoriya lo mejor que pudo. Lo aconsejó y lo guió en el proceso de elaborar la cita, luego de que éste le preguntó a Bakugou lo que quería hacer en la cita(como habían quedado), a lo que él respondió con un simple "Lo que sea está bien, siempre y cuando no hagas el ridículo".
Entonces, planearon algo memorable. Algo deslumbrante y maravilloso.
Midoriya se ponía gravemente nervioso cada vez que hablaba sus líneas sobre sus sentimientos, ya que él no le había propuesto noviazgo a Bakugou de manera formal, sino informal. Y eso, por alguna razón, no iba de acorde a la educación que se le fue dada.
Por lo que alcanzó escuchar, la madre de Midoriya lo había educado para ser un hombre respetuoso, amable, considerado, empático, etc. Pero sobretodo, ser un caballero con su pareja. Su educación se veía contrariada con la manera de lidiar de Bakugou, porque éste estaba rebosando de felicidad por ser el novio del rollo de canela de su clase. Y Midoriya, no es que no estuviese contento con ser el novio de Bakugou, sino que él quería hacer las cosas bien.
Proponerle noviazgo de manera formal. Darle su primer beso frente a un hermoso atardecer. Tratarlo como si fuera de cristal.
Ese era el tipo de tratos de los que fue criado y por nada del mundo, cambiaría de abordaje. Puesto que estaba orgulloso de ser quien era, junto con la educación que se le fue asignada.
No negaría que alguien orgulloso de sus orígenes le parecía atractivo.
En especial si se trataba de Midoriya.
Por otro lado, notaba que Bakugou se mostraba más y más explosivo que de costumbre (Como si eso no se pudiera evitar). Observando que sus conductas estaban inclinadas hacia el buen humor, en lugar de rendirse a los estragos del mal humor que con anterioridad, padecía enormemente.
Esas conductas de su amigo, las interpretaba como muestras de su aparente nerviosismo frente a la esperada cita con Midoriya. Éranse señales casi indetectables, que si no se le prestaban la debida atención, pasaban desapercibidos por el ojo humano. En su lugar, él sí prestaba toda la atención posible y percibía aquellas señales con facilidad.
Aunque eso sí, pensaba que era cómico ver a su amigo todo nervioso por una cita.
Es raro ver a Bakugou nervioso por algo. De hecho, es la primera vez que lo ve así.
Y sorprendentemente, la ira del rubio no cayó sobre él. Sino que fue al revés. Bakugou lo trataba con mayor calma, sin ser agresivo, ni nada. Eso sin dudas, daba qué reflexionar.
Sin mucho espacio entre los futuros acontecimientos que serían de la cita, Bakugou lo abordó, previo a la hora de la cena. Su expresión de urgencia y su cuerpo tenso, lo hacían pensar que se debía a la cita.
Por tanto, fue tras suyo, acomodándose en los pasillos que daban con los dormitorios del primer piso. Se sentaron en el suelo, recargando la espalda en la pared tersa.
—¿Qué sucede?— Le preguntó Kirishima. El rubio aparentaba solemnidad, aun cuando sus manos sopesaban sobre éstas y su ceño fruncido se veía forzado. —Sabes que puedes decirme, no por nada me hablaste.
—Es Deku— Espetó el rubio, cerrando los ojos. —Es Deku— Repitió. Y halló en su voz, inquietud frente a la incertidumbre.
—¿Qué pasa con Midoriya?
Bakugou abrió los ojos, situando su vista hacia sus manos.
—No quiero tu ayuda— Aclaró. —Sólo quiero que me escuches y no digas nada hasta que termine—. Desvió su mirada a él. —¿Entendiste?
Asintió.
¿Por qué habría de negarse si su amigo le pedía ayuda?
Bakugou soltó aire, destensando su cuerpo.
Sus manos seguían jugueteando entre sí, a pesar de que su mirada ceñuda se centraba a la pared.
—Mañana es la cita— Inició con una leve pausa. —Y Deku está emocionado por lo que haremos. No diré que yo no, pero— Exhaló haciendo un sonido similar a un gruñido. —Yo no sé besar. Si Deku me besa, no quiero arruinarlo. Yo no quiero ser la causa de que Deku sienta que lo rechazo, si yo lo arruino todo.— Hizo un puchero. —Quiero que Deku sepa que lo quiero, no que lo odio.
—Ajá— Asintió, en señal de que entendía.
—Quiero que sepa lo mucho que me importa— Admitió dentro del enorme sonrojo que crepitaba en sus mejillas. —Lo mucho que significa para mí. Lo mucho que quiero que sepa que me vuelve un idiota con su estúpida presencia— Hizo una mueca de circunstancia, apretando sus manos. —Demonios, ya quiero que sea mañana.
Kirishima cabeceó, procesando el conflicto que era la cabeza de su mejor amigo, quien aunque negaba que pedía ayuda, en cierta forma estaba consultándole lo que pasaba por su mente.
Entendió a cuestas de su dolor, que Bakugou sí quiere a Midoriya. Que lo adora más de lo que aparenta hacer.
—Ya veo— Dijo en señal de que lo entendía. El rubio lo ojeó con un puchero en los labios. —No arruinarás el momento con Midoriya, no tienes qué sentir miedo por lo que vaya o no vaya a suceder entre ustedes. Sabes que será perfecto.
—No pedí tu opinión—. Refunfuñó él. Su labio superior se torció, instaurando disgusto. —Sólo te pedí que escucharas.
—Te escuché— Reiteró. —Sólo quise darte apoyo. Es eso.
—No quiero apoyo— Negó. —Yo no sé para qué carajos te cuento esto, si tu gustas de Deku.
—Me gusta— Dijo precavido. —Pero no te lo quitaré— Cercioró. —Midoriya es tu novio y respeto que sea así como se dieron las cosas.
Bakugou abrió la boca, subiendo las cejas en su punto.
—¿Estás seguro de lo que dices?— Preguntó amenazante.
—Sí, por supuesto—. Aseguró con el pulgar arriba. —No tienes qué dudar de mis intenciones. Te juro que no intervendré en su relación.
—Si haces algo para intervenir, te mato— Amenazó sin chistar un segundo en siquiera hacerlo. —Deku está fuera de tu alcance. Él ya es mío.
—Bro, lo sé— Se rió Kirishima, aplacando la tensión que irradiaba su amigo a una escasa distancia. —No haré nada que tu no quieras. Además, conozco mi lugar.
—Conócelo bien, entonces— Refutó contundente. —Dejando eso de fuera, ya terminé de decirte lo que tenía que decir.— Se paró dando por concluido el tema. —Y me siento motivado por mañana— Lo miró a él, soberbio. —Nos vemos, pelo pincho.
Kirishima se quedó enmudecido con la despedida de su amigo.
.
.
.
.
.
NOTA: Edite el capítulo que previamente había subido y este es el resultado.
Katsuki e Izuku pidiéndole ayuda a Kirishima, es todo un reto para Kirishima de lidiar.
