La huída

La ira le nubló la mirada, todo en un fundido a blanco, mientras sus músculos buscaban la descarga, romper algo para liberarse. Alguien estaba con Rey, ¡alguien la estaba besando! La habitación de mandos en la que se encontraba en ese momento Kylo Ren estalló en chipas y humo consecuencia de los golpes indiscriminados y las batidas de su sable láser.

Le costaba respirar fruto del esfuerzo y la ansiedad, hasta que cayó desplomado y envuelto en sudor sobre el suelo buscando aire fresco.

Lo odiaba a él por tocarla y a ella por volverlo loco, ¿quién era ahora él? Se preguntó, un espectro de lo que fue, ahora su maldita vida giraba en torno a una jedi y ¿qué hacía ella? Besarse con el traidor, no lo permitiría, ella que le rondaba los pensamientos de día y de noche, porque no lo quiso ver claro antes, pero la mujer de sus sueños era ella, siempre había sido ella.

Rey huyó por el halcón dejando con la palabra en la boda a Finn tras escuchar la promesa de Kylo Ren: Le mataré.

No podía soportarlo, tenía que explicarle que ella, que ella no. ¡Maldita sea! ¿Por qué ella se sentía con ganas de darle explicaciones a él? Sabía que en unas horas se enfrentaría cara a cara con él, y el solo hecho de pensarlo la hacía temblar.

El escuadrón de la resistencia llegó al planeta con sorprendente tranquilidad, estaban seguros que el ataque de la Primera Orden estaría dirigido desde los cruceros imperiales que no tardarían en llegar.

Rey se quedaría en tierra con Leia y Rose, mientras que Poe y Finn partirían en un par de cazas para dirigir la operación desde el aire. En realidad, todos eran conscientes de que no había muchas oportunidades de salir victoriosos, pero debían luchar, debían demostrar que la resistencia apoyaba a sus aliados.

Todos en el centro de control miraron al cielo para ver aparecer a dos cruceros imperiales, el juego había comenzado: los cazas salieron de la ciudad amurallada de Kumak, Poe y Finn encabezaban la avanzadilla, la idea era no dejar bajar a los operativos terrestres de la Primera Orden a tierra.

Una gran nave negra destacaba entre los efectivos de la Primera Orden y Rey pudo identificarla: era la nave de los caballeros de Ren. La nave avanzaba de forma incontrolable hasta la capital gracias al refuerzo de los innumerables cazas. Los radares del centro de control alertaron del aterrizaje de la nave y Rey tuvo claro qué tenía que hacer:

-General voy a ir en su búsqueda, me quiere a mí, es innecesario perder más vidas. - Argumentó Rey.

-No Rey, quiero que luches por lo que crees que es justo, pero no tienes que enfrentarte a esto sola. Nuestra misión es intentar que no tomen la ciudad, por favor, deja que te acompañe un escuadrón. - Las palabras de Leia sonaron a súplica. - Ten cuidado y que la fuerza te acompañe. -

Rey lanzó una pequeña sonrisa para tranquilizar a Leia y junto 30 hombres que les acompañarían a buscar a los invasores, ella ya podía sentir su presencia, le atraería para evitar más daños.

-Almirante dirigíos a las entradas del hangar, accederán por ahí, yo intentaré frenarles en la sala capitular, debemos aislar el centro de control para que siga operativo todo el tiempo posible durante el ataque. -

-Pero, maestra Rey, las órdenes de la general es que la acompañemos en todo momento. - Contestó el responsable del escuadrón.

Rey no tuvo más remedio que utilizar un truco jedi, no le gustaba manipular a las personas, pero era necesario: -Yo partiré a la sala capitular mientras vosotros vais a defender el hangar. - Las palabras salieron de la boca de Rey para directamente influir en el almirante y que éste asintiera y comenzara su marcha.

Rey llego a la gran sala, le resultaba curioso que las dos veces que iba a encontrarse con Kylo Ren fueran en una sala del trono, en lugares de poder, quizá era el destino. Los nervios la carcomían durante la espera, sabía que en cualquier momento debería enfrentarle. Se encontraba de espaldas cuando lo sintió, se giró para enfrentarle y vio que portaba su máscara y al contrario de otras ocasiones no parecía tener interés en desprenderse de ella. Rey hablo:

-Ya estamos cara a cara, dime lo que era tan importante. -

El líder supremo parecía dubitativo pero su posición se mantuvo fija mientras replanteaba sus palabras:

-Perdiste tu oportunidad de venir a mí de manera voluntaria y te lo advertí, ahora deberás asumir las consecuencias jedi. - Kylo fue tajante.

Acto seguido Rey avanzó su pierna derecha mientras encendía su sable láser y se colocaba en posición de lucha mientras comentaba: -No iré contigo a ningún lado. -

-Eres una ilusa Rey de Jakku- contestó Kylo mientras encendía su láser rojo carmesí - No puedes huir del destino, de la fuerza, ni de mí. -

Comenzó el cruce de sables, rápido, sin piedad, cada uno de los contrincantes se movía con destreza para parar el golpe del contrario. Rey dio un salto ayudada de la fuerza para marcar un poco de distancia y ser capaz de respirar.

-Estamos conectados tu y yo y no fue algo que provocó Snoke, ¿acaso quieres negármelo? - Kylo acompañaba esas palabras con los movimientos sinuosos de un depredador mientras se acercaba a su presa y sin más opción comenzó de nuevo el cruce de fuerzas. Rey le respondió:

-Tú no me conoces, no sabes nada de mí, ni de mi destino.-

-¿Y el traidor sí? ¿Por eso le besaste? ¿Porque él te conoce como nadie? Respondió Kylo mientras su furia se iba incrementando al recordar la visión de Rey. El embiste de Kylo, con más fuerza física que Rey hizo que la jedi cayera rodando y terminara en el suelo.

-No es lo que tu piensas, ¡No entiendes nada!- Los ojos de Rey comenzaban a humedecerse, pero ella no iba a dejar que él ganara esta batalla y se levantó para seguir luchando.

Kylo era fiero, como nunca antes cuando habían cruzado espadas, notaba su ira y sentimientos de celos, en un despiste de la jedi Kylo aprovechó para bloquearla entre sus brazos y acercar su máscara al oído de Rey:

-¿Le has dicho al traidor que sueñas con otro? ¿conmigo? ¿Le has contado lo que hacemos? Niégalo por el tiempo que quieras Rey pero tu destino está sellado al mío. - Kylo Ren fue contundente.

Rey no lo podía creer, ¡sus sueños también estaban conectados! ¿Qué les estaba pasando? Kylo parecía tener todas las respuestas, pero no podía, no podía irse con él. Caminó unos pasos hacia atrás mientras baja su espada, las imágenes de Leia, Finn, Poe, Rose e incluso los droides rondaban su cabeza. Ella podía sentirlo, de manera clara y nítida: necesitaba estar con él, pero no de esa forma, no traicionando todo por lo que había luchado ni por sus amigos.

De pronto un estruendoso ruido fue seguido del lanzamiento de trozos de piedra, cristal y humo, Rey no podía ver nada, algo había impactado a escasos metros de ella. Sintió un fuerte dolor en el costado, la costaba respirar, se llevó las manos hasta sus costillas y no vio nada, no estaba herida, era él.

-¡Ben!- Gritó Rey de forma instintiva.

Entre la niebla de humo pudo vislumbrar al líder supremo bajo unas rocas que aprisionaban su pierna y costado izquierdo.

-¡Ben! - Volvió a gritar mientras se aproximaba a él. Sentía que no podía respirar así que le quitó rápidamente la máscara. Sus ojos estaban clavados en ella, como intentando absorber todos los rasgos de su rostro. No fue capaz de articular palabra, simplemente se desmayó.

Rey entró en pánico y le agarró la cara:

-¡Ben! ¡Por favor Ben! ¡Quédate conmigo!

Nada, no reaccionaba, así que Rey hizo uso de su poder para levantar la enorme roca que aprisionaba a Ben. Sus heridas comenzaron a emanar sangre de manera preocupante.

-No te preocupes, volveré con ayuda. - Poco le importaba a Rey que Ben no la estuviera escuchando, necesitaba decírselo.

Rey fue corriendo en busca de un droide médico y una camilla transportadora, afortunadamente no le llevó mucho tiempo. Junto con el droide fue capaz de montarlo en el transportador.

-¿Dónde llevamos al paciente señora? - Le preguntó educadamente el droide.

-Vamos al hangar, necesitamos salir del planeta.- Le contestó rápidamente la jedi.

Rey lo tenía claro, necesitaba sacar a Ben del lugar. La resistencia no dudaría en rematarlo, y con tal estado de debilidad no le extrañaría que entre los acólitos de la Primera Orden alguien aprovechara la oportunidad para hacer lo mismo. Se dirigieron al halcón, que en esta batalla no participaba.

-Tú vendrás conmigo, necesito que le mantengas a salvo. ¿Cómo está su situación? - Preguntó Rey.

-Se encuentra en estado crítico señora, ha sufrido daños en órganos internos, ¿me permite preguntar si cuenta con un tanque de bacta en la nave?- Respondió el droide.

Sí, te ayudaré a transportarlo, de momento estamos solos. Rey ayudó a mover a Kylo para transportarlo y meterlo en el tanque. Sus constantes vitales se mantenían estables, era muy poderoso en la fuerza, pero ahora ¿qué haría con él? ¿Dónde podrían dirigirse? Había traicionado a todos sus amigos por salvar a su enemigo y los había abandonado en medio de la batalla, solo había una persona a la quien recurrir: Leia.

Rey cogió su comunicador para intentar hablar con la general:

-General, ¿puede oírme? General ¿está ahí?- Preguntó la jedi

-Rey, ¿dónde estás? El escuadrón que debía acompañarte ha tenido que replegarse en los angares y han dicho que les abandonaste en la sala capitular.- Respondió la general.

-Leia, por favor tienes que escucharme, estoy a bordo del halcón con Ben.- Se sinceró Rey.

-¿Cómo?.- Respondió Leia.

-Nos enfrentamos en la sala capitular del palacio pero algo impactó y un gran trozo de piedra de la estructura cayó sobre Ben, tiene la pierna y parte izquierda del torax muy dañados.- Explicó Rey.

Leia se había dado cuenta en el tono de voz de Rey de la preocupación que emanaba de su voz, así como ya se dirigía hacia su hijo como Ben.

-No pude dejarlo ahí, tanto la resistencia como la Primera Orden seguro que aprovechan la oportunidad para acabar con él y yo...yo no podía...- Rey no pudo continuar.

-Rey...- Respondió Leia.

-Necesito un sitio seguro donde llevarle para que se reponga.- Le interrumpió Rey.

-Hay un lugar, donde quizá podríais pasar desapercibidos para todos. En Naboo, el planeta de mi madre poseo una casa en el país de los lagos, solo está custodiada por algunos droides que cuidan de las instalaciones. Solíamos llevar a Ben cuando era pequeño, la casa está enfrente de un lago y es un sitio aislado. Te facilitaré las coordenadas exactas, pero debes guardar muy bien el halcón, esa nave no hará más que levantar sospechas.- Concluyó Leia.

-Muchísimas gracias Leia.- Respondió Leia.

-No hay de qué, haría lo que fuera por proteger a mi hijo, pero creo que ahora está en las mejores manos. Infórmame cuando lleguéis, yo inventaré alguna excusa no te comuniques con nadie, excepto por este canal conmigo, será la única forma de que estéis a salvo. Suerte.- Tras estas palabras de Leia la conversación terminó.

Rey podía al menos estar más tranquila, tenía un lugar donde refugiarse y dar una oportunidad a Ben de sanarse y de estar juntos.