Personajes: Barty Crouch Jr ft. Rabastan Lestrange.
Prompt: Beso.
9. Detrás de las apariencias
Se despertó cuando él le depositó un beso en el cuello. La acción le sorprendió porque no le parecía que Rabastan fuera del tipo que besaba —de hecho, en las tres veces que habían follado la noche anterior, en ningún momento lo había hecho—, pero no se apartó sino que le entregó plena libertad sobre su cuerpo.
Sabía que era cuestión de tiempo para que su padre rompiera la burbuja de felicidad en la cual estaba inmerso. No había llegado a la cena de Navidad —su familia podía estarse cayendo a pedazos por su excesiva disciplina y falta de cariño, pero a su padre le gustaba fingir que era perfecta— y, en medio de la vorágine de manos y pantalones por los tobillos, había hecho saltar las barreras mágicas que rodeaban su casa, por lo que era inevitable que su padre supiera que estaba con alguien.
—¿Qué crees que le moleste más: tu ausencia en Navidad o no saber con quién te acuestas? —dijo a modo de «buenos días»—. Cuando sepa que tienes un mortífago prófugo en tu habitación, va a colapsar.
Su padre casi había colapsado cuando fue seleccionado para Slytherin —cuando todas las generaciones anteriores se habían dividido entre Ravenclaw y Hufflepuff— y también cuando le había llegado el rumor de que estaba coqueteando con las artes oscuras.
Pero aquello solo era la punta del iceberg.
Barty no solamente era un Slytherin que tenía amplios conocimientos sobre magia negra sino que, al mismo tiempo, era un mortífago ya consagrado y había participado tanto en ataques como asesinatos. Su maldición favorita era la torturadora. Bellatrix se la había enseñado —«tienes que sentirlo, Barty. Es la única forma de hacerlo»— y Rabastan lo había ayudado a perfeccionarla.
Estaban unidos por el tatuaje en su antebrazo izquierdo, formaban parte de algo más grande que ellos mismos y que traspasaría los límites de la mortalidad. Cuando se encontraba con Rabastan, podía ser él mismo. No tenía que ocultar su «naturaleza imperfecta» —en palabras de su padre— o la Marca Tenebrosa.
«Y estaría mintiendo si dijera que no he fantaseado con la posibilidad de ser descubierto.»
—Teniendo en cuenta su necesidad de tener todo bajo control, le molestaría más no saber con quién estoy —respondió Barty, poniéndose de pie—. Si supieras que sus aurores te están buscando y te encuentras aquí...
—¿Me has traído solamente para enfurecer a tu padre? —interrogó.
—¿Has venido solamente porque Andromeda Tonks pasó de ti? —Rabastan desvió la mirada. «Eso sospechaba», pensó. Él vivía de una ilusión, pero Barty se consideraba una persona muy paciente. Estaba dispuesto a esperarlo el tiempo que fuera necesario—. Iré a buscar algo de comida. Con algo de suerte, mi padre ya está trabajando y no me dará la charla del siglo.
Al abrir la puerta, el otro lo detuvo.
—Oye Barty, gracias...
—¿Por salvarte de una Navidad muy patética? ¿Por darte el mejor polvo de tu vida? —preguntó, con su sarcasmo habitual—. Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras.
Entonces lo besó.
