(Gravity Falls es una historia perteneciente a Disney. Todo lo redactado y expresado en este fanfiction es solo con el propósito de enriquecer el fandom. Los personajes de la obra son creación y propiedad original del animador estadounidense Alex Hirsch. Nada será utilizado con fines lucrativos o comerciales)
Por una parte, estaba Ford hablando con DIpper, y por el otro, estaba Pacífica comprendiendo a Mabel y su concepto extraño de "fiesta perfecta". Aunque no lograra entenderlo del todo, pensó que de esta forma desarrollaría un cierto quinto sentido para identificar buenos y malos planes de la chica de los suéteres.
Dipper y Mabel estaban emocionados, pues dentro de una semana sería su cumpleaños y darían un paso hacia la adolescencia, con lo que se puede esperar angustia, hastío y muy posiblemente una mala toma de decisiones. Desafortunadamente para Mabel, su hermano tenía otros planes por hacer con su tío Ford y su casi nueva amiga Pacífica simplemente se negaba a salir de la cabaña. Un mensaje de uno de los mayordomos de la mansión Noroeste le advirtió que hoy sería un día bastante agitado en la ciudad, por lo que no debería salir a arriesgar su integridad.
Ford tenía prioridades, las cuales compartió con Dipper con el fin de salir a reparar la fisura dimensional en el tiempo y el espacio, la cual empezaba a agrietarse. El joven Pines ya sabía el peso que aquello llevaba y la inmensa necesidad que era evitar que se rompiera, después de todo, si completa ruptura haría que Bill cumpliera con sus perversos objetivos. Si bien le preocupaba como se lo tomaría su hermana, al final ella no mostró problema alguno mientras se mantengan comunicados durante el resto del día.
En el cuarto de los gemelos misterio se había traslado Pacífica en busca de cierta paz interior. Tirada en la cama de Mabel y mirando al techo de madera vieja, empezó a perderse en sus pensamientos profundos.
–¿Alguna vez trataron de limpiar ahí arriba?
Preguntas con respuestas imposibles de adquirir, pero sujetos a un debate intenso.
Ella también trataba de alguna manera entender sus sentimientos hacia Dipper, otra vez; era difícil saber si era un interés entre amigos o era algo más. Antes no había amado como tal, pero si tenía una lista de potenciales pretendientes por parte de su padre. Sin embargo, esto era un sentimiento diferente, el cual le era difícil determinar.
Tal vez el tiempo le haga entender, pero el hoy solo le dice que debe ser precavida a los movimientos de su padre y lograr entender los gustos de Mabel y su concepto de moda. También su mente le decía que cambiara de cama, pero al recordar que al otro lado duerme Dipper Pines, se sintió avergonzado por tan solo considerarlo.
Unas horas más tarde, mientras el joven Pines era conducido a los restos de una nave extraterrestre, Mabel empezaba a afrontar la realidad de lo que significaba estar en la secundaria y el no poder tener a sus mejores amigas para su fiesta de cumpleaños.
Candy también se sentía terrible por el hecho de no poder estar presente en la fiesta de su amiga Mabel, pero para ella era completamente imposible el rechazar o lograr escapar del campamento de música a donde le enviaban sus padres todos los años.
Pero hasta Candy comprendía que no debía lamentarse por siempre. Con el fin de poder alegrar, aunque sea un poco a su preciada amiga Mabel, procedió a salir a la calle en busca de un regalo sorpresa para ella. Grenda no parecía estar tan centrada en lo que trataba de hacer, estaba más enfocada charlando con Marius. Luego diría que era un regalo entre ellas, no quería dejarla atrás.
Ya hace tiempo que circulaba el rumor de un supuesto chico guapo que deambulaba por las calles del pueblo. Si bien no tenía suficiente información sobre este tipo, sabía lo necesario para poder diferenciarlo del resto de habitantes. Tal parece que siempre anda vestido con un elegante traje negro del cual destacaba su chaleco celeste bien tratado y una joya verdosa que se ubicaba en cerca del cuello.
Al principio pensó en pedir ayuda de Dipper, pero todavía seguía sintiéndose incómoda por aquella vez que salieron de excursión. Tampoco tenía nada en contra de Pacífica, pero sentía, por alguna razón, que las cosas no estaban del todo bien entre ellas. Puede que un día hablé con ella para tratar de arreglarlo o simplemente esclarecer el posible malentendido.
Como sea, la misión de hoy día era algo que debía hacer sola. Dudaba de que pudiera completarla con éxito, pero seguro se topa con alguna otra sorpresa igual de sorprendente para Mabel.
Conociéndose por varias semanas a Mabel, segura estará encantada cuando le presente a este chico guapo; se la debía por pasar buenos tiempos juntos.
Mirando por otro lado del pueblo, ahora dos individuos andaban por las instalaciones de una nave espacial antigua. Estas personas eran el tío Ford y su sobrino Dipper, los cuales buscaban un super-adhesivo para sellar la fisura dimensional en el tiempo y el espacio, esa misma que desde antes se mencionaba.
El joven Pines se mostró increíblemente estupefacto al descubrir la gran rareza del espacio exterior. Pero poco después de calmarse y deambular por los fríos pasillos de la nave, una serie de pensamientos invadió su peculiar mente brillante.
Lo primero en lo que reflexionaba era sobre su relación con Pacífica. Quería pensar que estaban en un estado de más que amigos, aunque tampoco se sentía completamente seguro de tal evaluación. Tampoco se paró a pensar si llegaba a sentir algo más por ella, aunque luego de la experiencia con Candy y las otras chicas, realmente ni quería intentarlo.
Que sentía algún interés, sí, pero eso no era suficiente para establecer un juicio a sus propios sentimientos. Como no tenía experiencia alguna que lo respaldara, solo podía hacer suposiciones frente a la indecisión.
En un principio pensó en tomar de referente su relación de amistad con Grenda o Candy antes de la excursión con su tío Stan, y pudo darse cuenta de que el interés que tenía sobre Pacífica era mayor que el de ellas en general.
No obstante, también reflexionaba sobre el asunto de como Pacífica llegó a la cabaña en aquella noche. ¿Pudo eso interferir en la manera en que prestaba atención a la joven Noroeste? Probablemente solo sea una manera de él de preocuparse por ella, como un instinto de él de preocuparse por sus amigos.
–Es su sitio de almacenamiento, este lugar debió estar bien custodiado –comentó Ford–, pero ya no funciona nada.
Esas palabras sacaron de su burbuja mental a Dipper. Debía concentrarse, el destino del universo dependía de esto, luego tendría tiempo de ocuparse de sus asuntos sentimentales. Además, no confiaba del todo sobre que este lugar no estuviera completamente funcional, tenía que estar alerta.
–Adelante, toca lo que quieras, todo estuvo inactivo por millones de años.
Solo por curiosidad, empezó a presionar un botón cercano repetidas veces. Y definitivamente, nada. No fue del todo un desperdicio, ahora se sentía un poco más aliviado por caminar en este raro lugar.
Volviendo al pueblo de Gravity Falls, una joven chica seguía tratando de encontrar repuestas sobre el chico misterioso. Sus esfuerzos eran en vano, pues nadie parecía aportar información útil o verídica sobre su objetivo actual. Sin embargo, algo que había confirmado es que era real, pues de las pocas personas que parecían haberlo visto concordaban en la vestimenta que este llevaba y el accesorio de su cuello. Pero fuera de ello, no pudieron dar suposiciones de que era rico o algún tipo de modelo. Tal vez al final termine comprando algo del supermercado o de una tienda cercana.
Aún tenía un último lugar que visitar para finalizar su búsqueda, y ese lugar era su librería favorita. Si bien desconocía las aptitudes de su chico buscado, parecía ser alguien de gustos refinados y exquisitos, por lo que leer libros debe ser alguna de sus actividades habituales.
Con su entrada al mini-paraíso de libros, fue recibida por el sonido de una campana que estaba encima de la puerta. De hecho, aprovechando que está aquí, intentará buscar si hay algún libro del gusto de Mabel.
Al momento de doblar la esquina se encontró con otro desconocido leyendo uno de los libros. No parecía ser de una edad mayor que ella, tenían casi el mismo tamaño. Lo que más resaltaba era su chaqueta universitaria roja, la cual le daba la idea de alguien más cercano a la secundaria. No perdía nada en preguntarle sobre el muchacho que andaba buscando, puede que incluso tenga repuestas que la ayuden.
–Disculpa, puedo hacerte una pregunta.
–Lo siento estoy apresurado –Se dio la vuelta al lado opuesto de ella y con la mirada pegada al libro.
–Será rápido, por favor –Se acerca un poco.
Deteniéndose antes de perderse entre los varios estantes, suspira nuestro joven desconocido.
–Dime.
–Ah... Estoy buscando un chico que viste ropa elegante y que tiene un chaleco celeste. También, tiene joya de color verde, ¿lo has llegado a encontrar? Es para el cumpleaños de una amiga que no podré asistir
–No, nunca lo he visto.
–Oh... Ya veo –dice con una mirada baja.
Antes del que tipo desconocido se largara de su sitio, decidió quedarse quieto un momento antes de decir algunas pocas palabras.
–Maldita sea –murmura para sí mismo–. ¿Es por el cumpleaños de Mabel?
–¡Sí! ¿La conoces?
–Es una conocida. En fin, lo mejor sería que pasas tiempo con ella ya que puedes y la animes, eso sería lo mejor que puedes hacer.
–Sí, supongo que tienes razón –Su mano derecha agarra su brazo opuesto.
Candy sabía que tenía razón el tipo que se estaba frente a ella, en vez de estar haciendo todo esto, debió pasar tiempo con su mejor amiga, si quiera ayudándola a hacer su fiesta. Aún le quedaban algunos días antes de que se fuera al campamento de música.
Dándose la vuelta para salir del establecimiento, es detenido por un comentario que no pasa desapercibido para ella.
–¿Y si hacen su fiesta unos días antes? De esa forma no te lo pierdes.
Tenía razón en ello, podían celebrar unos días antes el cumpleaños de Mabel. Era una solución tan obvia que ni siquiera pudo pensarlo en su momento. Estaba más que segura que a Grenda también le encantaría la idea de festejar antes.
–¡Muchas gracias por...! –Voltea.
Al momento de posar su vista a su parte trasera para poder expresar sus agradecimientos al desconocido, este ya no estaba ahí. El sonido de la campana en la puerta fue una señal para decirle que ya se había salido.
Estando ahora fuera del local, se encontró con que el sol ahora bañaba las calles con su luz naranja. Tal parece que su propia aventura le tomó más tiempo de lo esperado, pero al final valió la pena.
Sacando su celular, empezó a marcar el número de Mabel y esperaba a ser atendida.
–¿Hola, Mabel? Tengo una idea para que poder celebrar tu cumpleaños.
Puede que en la fiesta se encuentre al proclamado conocido de Mabel con el que conversó en la librería, aprovecharía en ese momento para agradecerle como se debe por su consejo. Por ahora, solo era cuestión esperar.
