Disclaimer: Theo es de la Rowling, pero lo comparte.
"Este fic participa en la actividad extra de noviembre para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Condición: Elegí la casa Slytherin y me sortearon la palabra Fraternidad.
Personaje: Blaise Zabini (feat. Theodore Nott y Pansy Parkinson).
Beta: Nea Poulain.
Algún día
Theo estaba sentado en el suelo frente a la chimenea de la sala común con las rodillas abrazadas. Tenía una manta cubriéndole los hombros, pero temblaba de frío. Blaise se sentó a su lado, contemplando juntos el crepitar del fuego. Permanecieron así un rato, en silencio. El castañeo de los dientes de Theo se hizo más audible. Blaise apuntó con la varita al fuego, haciendo que este creciese y ardiese con más ímpetu.
—¿Cómo estás?
—En la mierda.
—¿No ha vuelto Pansy?
—No.
—¿Quieres hablar de ello?
—¿Qué quieres que te diga que no sepas ya? ¿Qué todo es una mierda?
Blaise no contestó inmediatamente, considerando su respuesta. Aquello era una putada. Desde que los Carrow habían llegado, todo había ido en picada. Draco no había vuelto tras el primer trimestre, demandado por el Señor Tenebroso. Greg había llegado después de navidades con aquel horrible tatuaje en el antebrazo izquierdo. Vincent presumía que lo conseguiría en Pascua.
«Los dos gilipollas seguirán la locura de Draco hasta el final sin ser conscientes de que él ya ha despertado de ella y se ha encontrado en medio de un nido de serpientes venenosas».
Mientras tanto, Greg y Vincent eran felices ayudando a los Carrow en sus cacerías. Algunos, como Tracey, Daphne o él mismo, que no tenían parientes mortífagos directos, mantenían un perfil bajo, pero otros como Theo se veían obligados a participar en las sesiones de castigos que organizaban los dos mortífagos que imponían su propio reinado del terror en Hogwarts.
Theo empezó a tiritar más violentamente y su respiración se aceleró. Blaise se acercó más a él y le pasó el brazo por los hombros, atrayéndole hacia sí.
—Lo sé, lo sé… Es una mierda.
—Estaba gritando, Blaise —lloró Theo contra su pecho. Blaise lo abrazó con más fuerza, rodeándole también con la otra mano—. Estaba chillando con todas sus fuerzas y, de repente, se desplomó en el suelo. Creí que la había matado.
No le preguntó de quién hablaba. No importaba, realmente. Longbottom, Abbott, Weasley, Lovegood, Corner… Si no había sido uno, habría sido otro.
—No puedo hacer que no duela —continuó Theo—. Lo intento, pero si ven que no lo estoy haciendo bien…
No pudo terminar la frase, pero no hacía falta. Los Carrow daban ejemplo a aquellos que no cumplían con sus expectativas a la hora de las torturas. Sobre todo con los hijos de mortífagos, a los cuales siempre estaban destacando y presionando con falsas sonrisas, recordándoles lo mucho que esperaban de ellos.
Pansy entró en la sala, tambaleándose. Sujetándose el estómago, se dejó de caer de rodillas en el suelo y vomitó. Blaise se levantó rápidamente, ayudándola a levantarse y llevándola hasta donde estaba Theo. La tapó con otra manta tras hacer desaparecer el vómito con la varita y frotó su espalda, intentando que entrase en calor.
—No va a acabar esta mierda nunca, ¿verdad? —preguntó Pansy con la mirada perdida.
—Algún día.
—Suena lejano —musitó Theo.
—Mientras estemos juntos, soportaremos cualquier cosa.
NdA. Estoy cansado de los Theo psicópatas y sin sentimientos (algunos me gustan, pero hay una gran mayoría que resultan el fanfic del fanfic de Mortífago) y también del cliché de que los Slytherin son leales a su manera. Vamos a humanizarlos un poco.
