Los dos miembros del equipo siete y el equipo Tōshirō se encontraban ya en la torre del bosque de la muerte. Estaban algo apartados del resto de los participantes. En ese momento Risa se examinaba la herida con ayuda de Sakura y soltó un bufido.

-Me quedara una cicatriz.-se bajó la camiseta luego de cambiarse las vendas.

-Tranquila, con el tiempo te olvidan que están allí. –Dijo el rubio con malicia, mirando al Uchiha. –Incluso te recuerdan cosas.

-¿Cuál es el problema entre esos dos? –Quiso saber Raigetsu hablando con las dos muchachas. -¿eran pareja o algo?

-Sasuke fue quien lo mato. –La frialdad en la voz de Sakura provocó que el moreno levantara una ceja.

-ya decía yo que sentía cierta tensión sexual entre ambos. –Se acercó a Naruto. –Así que este fue quien te "atravesó" de lado a lado.

-¿Qué problema tiene tu compañero? –Se indignó el Uchiha mirando a Naruto. Aquel comentario con doble sentido logró escandalizarlo pero lo oculto.

-Todos nos preguntamos lo mismo… -Suspiró el rubio y terminó por ignorar a ambos morenos. En su cabeza seguían surgiendo pensamientos uno tras otro. Y algunos más macabros que otros. Cuando saliera de allí buscaría explicaciones, el consejo debía pagar por lo que hicieron. Miró a Risa, casi murió por su culpa.

El día pasó y el examen terminó. Los grupos que lograron llegar al final de la etapa resultaban ser inusualmente bajo. El equipo ocho e ino-shika-cho estaban allí, el grupo de Kirigakure que les faltaba un miembro y tres grupos de Sunagakure. Al parecer no habría un pre-eliminar lo cual agradeció el Uzumaki. Su compañera no se encontraba en condiciones de pelear en esos momentos. Rápidamente se acercaron a ellos los líderes de ambos grupos. Tōshirō mantenía la calma, el previó que algo así podía pasar pero se sorprendió al notar que tuvo dificultades. Aunque claro, llevaba ese molesto sello en su frente.

-Risa, Raigetsu. Quédense cerca de Sakura y Sasuke. Debó ver a la Hokage. –Les informó Naruto para luego encararse a Kakashi. –Es urgente.

-Sí, me adelantare. –El Hatake estaba serio, atacaron a su antiguo estudiante, al hijo de su sensei. No lo permitiría. –Ten cuidado.

-¿Ahora eres el líder del equipo? No me robes el trabajo. –Se quejó Risa en broma lo cual sorprendió al rubio. Casi nunca bromeaba.

-No dejare que les pase nada. –miró a Tōshirō y asintió. Se movieron con rapidez huyendo de allí.

-Así que… ¿Nos llevan a cenar? –Preguntó Raigetsu en broma.

Tsunade ya había sido informada de lo sucedido a grandes rasgos por lo que mandó a llamar a Shikaku Nara, este en el último tiempo se había vuelto su mano derecha en lo que respectaba al consejo de la hoja y sus ancianos. Su familia siempre había sido leal al Hokage. También estaban Jiraiya y Shizune a su lado. Kakashi a un costado. Tōshirō intentó golpear la puerta sin embargo Naruto se le adelanto, entró de un portazo, conteniendo su ira. Miró con dureza a la Hokage, ella nunca había visto esa mirada en el Uzumaki.

-Te atacaron ninjas an…

-¡Atacaron a mis compañeros! –Le cortó con furia. –Casi matan a mi compañera.

-No obedecían mis órdenes. –Comenzó a hablar Tsunade.

-Eran anbus de Konoha…

-Hace un tiempo descubrimos una facción Anbu que se creía disuelta. Leales a los consejeros. –Intervino el Nara. –hemos intentado desbaratarla pero está resultando complicado.

-deben entender que no se puede consentir tal ataque a ninjas extranjeros. –Habló con calma Tōshirō. –Mis muchachos son gennin.

-Fueron los consejeros quienes dieron la orden. Entonces quiero sus cabezas. –El Uzumaki estaba furioso no parecía importarle nada más que la venganza. A ninguno en la habitación se le pasó por alto el cambio de apariencia en el muchacho, sus ojos rojos brillaban con intensidad pero era diferente a los que tenía en la reunión. Estos eran genuinos, su sed de sangre estaba desenfrenada. Tōshirō lo advirtió. –Si quieren venir contra mí no tengo problema puedo defenderme pero no dejare que vayan tras mis amigos.

-Naruto, -Tsunade le sonrió como si lo que dijera fuera una broma. –No podemos darte la cabeza de nuestros líderes solo porque lo pides.

Naruto extrajo el pergamino de su estuche y lo dejo arriba del escritorio. Gracias a los innumerables juegos de lógica que jugó con Risa y la historia que se vio obligado a aprender logró pensar en una fórmula que deseaba saliera como él quería. Abrió el pergamino y extrajo su contenido. Dos cabezas y una mano. El alboroto en la sala fue tal que la Hokage se levantó de su escritorio de la sorpresa y Shizune soltaba un gritito. Shikaku examinó las cabezas con atención.

-Durante los exámenes chunnin en Konoha. –Empezó Naruto. –Un grupo de ninjas de elite atacó al Jinchūriki que ellos mismos reconocieron pertenece a otra nación. Estos exámenes se sustentan en la confianza mutua de las aldeas. ¿Qué sucederá cuando el resto de las naciones se entere de ello? –Sonrió con malignidad, mirando a la Hokage. –Incluso alguien muy desconfiado podría formular la siguiente pregunta: ¿Los ninjas muertos que poseían Kekkei Genkai murieron por su inexperiencia o por que la Hokage los mandó a cazar?

-Estás haciendo una acusación muy grave, Naruto. –Volvió a hablar Shikaku adelantándose a la rubia que estaba por estallar, el conservaba la calma. Sabía por dónde iba el rubio. – Pero solo es tu palabra contra la Hokage, y tú, por mucho que te pese, eres un ninja que abandono su aldea en favor de otra. No serás bien visto.

-¡como…!

-Él tiene razón, Naruto. –Intercedió Tōshirō deseando calmar las aguas. –Debes tranquilizarte.

-¡Atacaron a Risa! –se volvió hacía su maestro con indignación como no podía ponerse de su lado.

-Lo sé, pero representas a Uzushiogakure. Pedir la cabeza de sus líderes no es una buena forma de entablar una relación cordial.

-Te prometo que solucionare esto, pero no puedo entregar la cabeza del consejo. Por mucho que quiera. –Tsunade volvió a sentarse pese a que las cabezas en su escritorio no era de su agrado. Ella misma deseaba matar a los consejeros pero no podía.

-Podrías hacerlo si quisiera. –caminó hasta el escritorio y tomó la mano cercenada. Se la lanzó a la Hokage que la intercepto con rapidez, sorprendida. –Pertenecía a mi remplazo en el equipo siete.

-¿Sai? –Kakashi miró la mano con sorpresa. -¿el…?

-Sí, fue uno de los atacantes. Usaba tinta.

-Lo investigare… -el Hatake tomó la mano cercenada de la Hokage. –Buscare a Sai y le sacare la información.

-Uno de ellos era un Abúrame. –Naruto miraba a Nara con odio, no le paso por alto que lo había llamado traidor. Shikaku y Jiraiya intercambiaron una breve mirada, a Naruto no se le pasó por alto.

-Naruto, deja que ellos investiguen, es su aldea. –Tōshirō colocó una mano en el rubio, quería sacarlo de allí cuanto antes. La Uzukage había estado muy interesada en restablecer la alianza con Konoha y Naruto podía destruirlo todo según él.

-Tsunade, -él Uzumaki habló con calma, tranquilo pero a la rubia no le pasó por alto su frialdad. –Si el consejo vuelve a ir tras los míos no me importara lo que digas. Iré por sus cabezas y la de todos aquellos que lo protejan. –Aquellas últimas palabras las dijo mirando al Nara. Las cosas no terminarían allí.

Los de Uzushiogakure salieron dejando a la Hokage y sus dos consejeros a solas, por su parte Jiraiya salió detrás del rubio. En ningún momento dijo nada pero estuvo sumamente atento a la actitud del rubio. Cierto era que se había vuelto más frio y demostraba más sediento de sangre pero seguía defendiendo a sus compañeros.

-Imaginó que estar lejos de ella te vuelve más irascible. –Dijo en broma el Sannin deseando calmar la actitud del rubio provocando su enojo.

-Un poco sí. –Reconoció el rubio para sorpresa de su sensei. Tōshirō ya estaba lejos por lo que podían hablar sin problemas. –Pero Risa casi muere por mi culpa. Porque iban tras de mí. No quiero que gente muera por mi culpa.

-¡No fue tu culpa! –Jiraiya le recriminó sus palabras. –El consejo esta descontrolado desde hace mucho tiempo…

-si intentara matarlos, ¿me detendrías? –Tanteó el rubio, mirando a su sensei.

-Sí. Te pondrías a toda la aldea en contra si haces eso. –Jiraiya lo último que deseaba era que su alumno fuera tratado como un paria nuevamente.

-Entonces hay que encontrar una forma de inhabilitarlos. –Le sonrió. "si no se pueden matar, hay que dañar su reputación. La reputación lo es todo en este mundo" Recordó las palabras que Risa les dijo la noche anterior cuando le consulto. –

-¿Eh? –Aquello tomó desprevenido al Sannin.- ¿Qué quieres decir?

-Actualmente cuentan con el apoyo de la gente de a pie. ¿Pero qué pasaría si se supiera que ellos fueron quienes ocultaron al hijo del cuarto, condenándolo a ser un paria? ¿Qué pasaría si se supiera que deseaban robar su herencia?

-¿De… De donde has sacado esa idea? –reconoció que esa idea podía llegar a funcionar. Dañar la forma en que el pueblo los veía lograría debilitar su posición con respecto al resto de clanes, pero debían tener cuidado era una jugada arriesgada.

-Risa. –Sonrió.

-¿Una de tus futuras esposas? –Preguntó deseando obtener información de ese lado, podría escribir un libro sobre ello.

-No.

-Será difícil esparcir esos rumores, deberíamos usar a alguien bueno en genjutsu para que los inicie. –Comentó luego de notar como el rubio no soltaría prenda sobre sus esposas.

-Usa a Sasuke.

-No. No usare al Uchiha para eso. No confió en él.

-En el bosque me protegió a mí y mi equipo. Yo confió en el. –Dudó. –Aunque esta raro.

-¿raro?

-parece que se negara a mirarme. –Reconoció el rubio, bufó.- Sé que tiene sellos de supresión en su cuerpo. En las finales cuando peleemos quítaselos.

-No. Están allí por algo.

-Lo sé. Pero yo necesito saber si puedo ganarle. –lo miró y le sonrió con burla. –O puedo romperlos yo. Soy mejor en sellado que tú.

-Jajaja –El Sannin se rió sacudiendo su cabeza. – ¿Mejor que el legendario Sannin sapo? Debes aprender humildad, mocoso.

Caminaron durante algunas calles más en silencio, disfrutando de la suave brisa veraniega, se dirigían al local de ramen donde se suponía estarían sus compañeros.

-No puedo verla ahora. –Dijo Naruto finalmente tras un largo silencio. –Si el consejo va tras ella…

-Hiashi no lo permitiría. –Suspiró. –Pero deberías esperar un poco hasta que esto se solucione. –Sonrió-¿Te cuesta estar alejado del pa….?

-Pervertido. –Le cortó Naruto. –Te pondré sellos de impotencia como sigas haciendo esos comentarios.

-Esos sellos no existen. –Se rió el Sannin sin embargo Naruto le regaló una mirada enigmática. -¿verdad?

/

La Uzukage estaba sentada en su oficina realizando su rutina de tareas cuando entró por la puerta Aizen, sosteniendo una carta en sus manos. Suponía que se trataba de Tōshirō y su equipo. No podía negar que una parte de su ser estaba preocupada por el rubio Uzumaki, ya no solo como esperanza de su clan sino también como hombre. De inmediato se recriminó ante eso, él no era más que una vasija con la cual restaurar su clan, luego ya no serviría. No podía ni debía encariñarse con él, sin embargo…

-Tōshirō estaba en lo cierto, El consejo fue tras Naruto. –Le extendió la carta pero ella no la tomó, le indicó que la dejara sobre el escritorio.

-¿Y? ¿Qué más? –Esa era una sospecha que habían tenido pero confiaba en que el rubio pudiera desenvolverse solo.

-Naruto supo manejar la situación. La del combate al menos. –Añadió lo último con desdén.-Se presentó ante la Hokage exigiendo la cabeza de los consejeros. Obviamente se negaron.

-Obviamente. Si alguien me pidiera tu cabeza también me negaría. Bueno, depende de que día. –Comentó con molestia.- Dile a Tōshirō que intento alejarlo de la Hokage y el consejo. No podemos arriesgarnos a tener en contra a Konoha.

Aizen se mantuvo quieto, dubitativo.

-¿Qué? –Interrogó la mujer ya con molestia por su presencia.

-También informo que el sello puede estar rompiéndose. –Eso llamó la atención de la mujer que dejó sus hojas para mirarlo. –Dijo que sus ojos cambiaron de color y no eran producto de esa técnica que le enseño…

-Eso es… -Guardó silencio. Su sello era mucho más poderoso al que el rubio tenía puesto inicialmente pero sabía que ciertas emociones fuertes podían rasgarlo. Ella no podía arriesgarse a que el rubio entablara conversación con el zorro mugroso. –Una complicación. Que lo vigile. Que intente averiguar si puede hablar con él.

-Respecto al otro asunto. –Desvió la conversación. -¿Ahora coleccionamos juguetes rotos?

-¡No te atrevas a llamarlos así! –Estalló la mujer poniéndose en pie, Aizen retrocedió, asustado. Veía la furia en sus ojos. –Mucho ha pasado ya. Trátala bien.

-Me disculpo… -Dijo con poca sinceridad. –Pero nos traerá problemas con Kumogakure. Ellos aún tienen poder.

-Si hicieras bien tu trabajo no sería así. –Desde hacía meses que la Uzukage le ordenó al castaño que incitara el conflicto entre las aldeas de la niebla y el rayo. Además también tenía planes contra Iwagakure aunque contra estos debía dañar su economía pues sus ninjas no eran particularmente fuertes.

-Me pondré a ello. –Aizen se retiró enojado, pronto partiría a cumplir su misión.

/

Era de noche cuando Sakura y Sasuke de despidieron de los ninjas de Uzushiogakure para partir cada cual por su lado, desde hacía días que se venían reuniendo con ellos para charlas y pasar el rato aunque los de Uzushiogakure sabían bien que se trataba principalmente de estar cerca de Naruto pero no les importaba. Sakura no tardó en separarse del moreno y seguir su propio rumbo aunque notó como el Uchiha lo seguía.

-¡Ya deja de seguirme!-Desde los exámenes que se pegaba a ella aunque nunca se acercaba para hablarle pero esa actitud ya le molestaba.

-Lo… Lo siento, Sakura… -Se disculpó el Uchiha, apenado. Le estaban pasando cosas raras y no tenía con quien hablar de ello y Sakura era lo más cercano a una amiga que tenía. Aunque este la odiara.

-¿Qué quieres? –Le increpó con enojo. Deseaba alejarse lo más que podía de aquel asesino de amigos.

-Necesito… -Dudo unos segundos antes de hablar. –Tu opinión médica.

-¿Eh? –La rosada parpadeó sorprendida y luego frunció el ceño. –Si necesitas una revisión médica ve al hospital.

-No es una revisión. Es… -Se detuvo, no sabía cómo explicar aquello que le estaba ocurriendo desde que vio al rubio por primera vez en el restaurante. Desvió la mirada. –Es un consejo. No sé qué está mal en mí.

-Puedo hacerte una LARGA lista. –Replicó su compañera pero notó como el moreno no contestaba y desviaba la mirada, era incapaz de mirarla, sentía vergüenza notó la rosada. -¿Qué sucede? –preguntó con más calma, esperando que todo terminara rápido.

-es complicado… -Se movió en el lugar, se encontraba indefenso ante la rosada. Algo estaba mal con él y no podía entender el que. –Es sobre Naruto…

-¿Remordimientos por matarlo?

-NO. –Se mordió el labio pero asintió. –Sí, pero también algo más… No se cómo ponerlo en palabras. Pero… cuando lo vi en el restaurante sentí alivio de que estuviera vivo, no… felicidad. Me odio a mí mismo por haberlo matado en el valle, lo lamente inmediatamente pero… pero estaba vivo…

-Sasuke… -Sus ojos estaban fijos en el moreno que miraba el suelo, batallando con el mismo.

-Obviamente no dije nada en ese momento porque aunque me invitaron sabía que no era bienvenido pero, luego al otro día lo seguí hasta las aguas termales para poder hablar con él en privado. Pero pasaron cosas…

-¿Qué cosas? –Quiso saber la Haruno. No comprendía por donde iba el Uchiha pero estaba interesada. Era la primera vez que ese era sincero y abierto con ella.

-Estaba en las aguas y me metí con él, pensé que estaría enojado conmigo pero me dijo que no me guardaba ningún rencor, que me había perdonado hace mucho. Y me enoje. ¿Cómo puede perdonarme? –Se preguntó a sí mismo. – Me costaba verlo así que use mi Sharingan y… vi su cicatriz, la que yo le hice. Pero también algo más.

-¿Qué…? –se interesó, algo en su historia provocaba que quisiera saber más. Al ver como el Uchiha se sonrojaba abrió los ojos de sorpresa. -¡Oh!

-Luego se acercó a mí, intentaba picarme para que me molestara. Pero lo tenía tan cerca que incluso podía olerlo, sus ojos estaban fijos en mí. Me puse nervioso, huí. –terminó por confesar. Con vergüenza. –En el bosque cuando estaba sin camiseta yo… me sentía incómodo. Me gustaba verlo pero… -indicó con una mirada sus partes, Sakura captó el mensaje. –Quiero estar cerca de él, pero cuando lo estoy me pongo nervioso. Y él me ataca, me hace enojar. Pero me gusta que lo haga… -se mordió el labio. Le había costado horrores reunir el valor para poner en palabras todo aquello. Se sentía completamente indefenso ante la rosada que solo lo miraba, ya no con furia o enojo, solo con comprensión. Se acercó a él y lo abrazó para su sorpresa, era lo que menos se esperaba. Comenzó a llorar. –No sé qué me pasa…

-Oh, Sasuke…

/

Naruto desde que salió del bosque de la muerte se estaba sintiendo cada vez más paranoico, sentía que lo estaban siguiendo y esta vez no se trataba de Sasuke o de Sakura, eran Anbu. Podía sentirlo. Aquello incrementaba su furia con respecto al consejo, había deseado usar el mes que tenía hasta las finales para disfrutar de Konoha para poder reunirse aunque sea una vez con Hinata y tener su cita esperada. Sin embargo en tales circunstancias verla de forma privada podía ponerla en peligro.

Por eso se encontraba caminando por las calles de la aldea buscando a su antiguo mentor. Decidió que utilizaría el tiempo para crear un nuevo jutsu que había estado pensando desde que comenzó a estudiar el elemento viento. Intentó crearlo junto con Tōshirō pero este fue incapaz de ayudarlo. Kakashi podría al menos darle las bases o eso creía. No obstante al acercarse a su casa notó como delante de él caminaba el moreno Uchiha. Aminoró el poso, siguiéndolo. Se metió en una casa que el rubio no conocía, pero estaba al lado del Hatake. Aguardó unos segundos, sonrió con malicia colocándose la máscara y la capucha. Se coló por una ventana silenciosamente.

-Sé que estás ahí. –Le llegó la voz del Uchiha dentro de la casa, estaba increíblemente oscura. –Podrías haber golpeado.

-¿No tienes luces aquí? –Interrogó el rubio mientras forzaba su vista, buscando el origen de la voz.

-Tengo el Sharingan. ¿Por qué te metes en mi casa?

-¿No puedo querer ver a un amigo? –Replicó el. – ¿O los encuentros con mi equipo son solo para ver a Risa?

- Vaya estas celoso. –Habló y luego se detuvo, esa conversación no saldría bien para él. – Jiraiya-sama me pidió ciertos favores, ciertos genjutsu.

-Hmmm –Tanteó la pared en busca de un interruptor. Lo halló. La luz lo cegó durante unos segundos. –Vaya. –La casa estaba pulcramente ordenada. Casi no parecía que estuviera utilizada. –Deberías ordenar mi apartamento.

-¿Tu pagaras los recibos de la luz? –Se quejó el Uchiha apareciendo por una puerta, molesto.

-Puede… -Sonrió con burla. –recibí mucho dinero de herencia. ¿Me ayudaras?

-¿con que? –ladeó la cabeza forzándose a mirarlo a los ojos.

-Con el consejo. Con el ataque que recibí. Fue el primero y no será el último.

-¿Quieres que te ayude con los genjutsu? Te ayudaré si la Hokage lo desea. Tampoco es que tenga otra opción. –Comentó con disgusto mientras se llevaba la mano a la nuca de manera inconsciente.

-¿Qué quieres decir?-Se extrañó el rubio mientras se acercaba a él. Mirándolo. -¿Tiene que ver con el sello de Orochimaru?

-No. No es nada. –Sasuke dio un paso hacia atrás pero Naruto se acercó más. –Me pusieron un sello de lealtad… ¿Qué sucede?

De repente el rostro del rubio se trastocó. Saber que el moreno llevaba el mismo sello que él no hacía más que enfurecerlo. Ese era un sello horrible, estaban jugando con la libertad y la mente de ambos.

-Date la vuelta. Te lo quitare.

-¡NOO! –Empujo al rubio alejándose de él mientras se llevaba su mano al sello. No deseaba tenerlo puesto pero no quería enfurecer a los líderes. Estaban allí por una razón, lo sabía en su interior y no quería que se le extrajeran. ¿Pero no era eso lo que provocaba el sello? Suspiró. –Solo Jiraiya-sama puede quitarlo.

-Yo soy mejor en sellos que él. –Se ofendió el Uzumaki. Mirándolo fijo.

-Ja, seguro. –Se burló mientras sonreía. –En la academia no sabías escribir bien tu nombre.

-Le diré a ero-sennin que te lo quite.

-No me molesta que este allí.

-¡Claro que no! –Contraataco con una furia que sorprendió a su interlocutor. -¡Eso es lo que hace el sello!

-Déjalo allí, dobe. –Se ofuscó el Uchiha y bajó el interruptor de la luz. –Me voy a dormir.

-Son las seis de la tarde. –El Uzumaki levantó una ceja ante sus palabras. Ciertamente era una forma muy rara y descortés de echarlo de su casa.

-El sol se está poniendo.

-¿Si la Hokage no te lo ordenara pero yo te pidiera ayuda para ir contra el consejo, me la darías? –Preguntó el rubio mientras escuchaba como el moreno se alejada.

-Si… Te ayudaría en lo que necesites… -el rubio pudo notar tristeza en su voz aunque no supo comprender porque.

No tardó en salir de la casa con un regusto amargo en su boca por la conversación pero golpeó la puerta del Hatake. Sorprendentemente este si se encontraba en su casa. Hablaron unos minutos y acordaron reunirse en el campo de entrenamiento al día siguiente.

-Apenas está amaneciendo. -Murmuro Kakashi mientras bostezaba. Ese día apareció sospechosamente a tiempo en el campo de entrenamiento donde el rubio ya lo esperaba con paciencia.

-Es el mejor momento para entrenar. –Comentó Naruto y notó que el Hatake sonreía. -¿Qué?

-Suenas como Gai…

-Debería conseguirme uno de esos trajes verdes.

-Jiraiya-sama dice que tienes que revivir un clan. –Le comunicó el jounnin que estaba al tanto de una nueva entrega de Icha Icha. –No podrás hacerlo vistiendo esas cosas. ¿Debería probar tu nivel antes de entrenar?

-No será necesario. –De repente el rubio se puso serio. –El jutsu que uso contra Zabuza. Quiero verla.

-¿El raikiri? –Elevó su única ceja de la sorpresa. –Es una técnica muy avanzada de Raiton. Ni Sasuke pudo dominarla. ¿Eres afín al Raiton?

-No. –Negó el rubio. –Soy afín al Futon. Quiero verla, tengo una idea para un nuevo jutsu. –Esas palabras lo alertaron y lo interesaron a partes iguales.

-Está bien. Cuéntame la idea.

-Je je je. Primero quiero verla. Que sino intentaras robármela. –Se adelantó el rubio sonriendo.

/

Salía del campo de entrenamiento más enojado que otra cosa. Su idea si bien estaba bien encaminada manipular el chakra de viento a ese nivel resultaba extremadamente inestable. Su mano dolía increíblemente, al punto que sus dedos dolían al ser flexionados. Le requería mucho tiempo y dedicación poder completar su jutsu. Pero tenía el presentimiento que cuando lo perfeccionara sería imbatible. Pero su plazo límite era un mes.

Esa noche le pidió a Risa que curara su mano y se sorprendió cuando esta le informó que le estaba resultando muy difícil lograrlo. Esta herida era diferente a cualquier otra herida de viento. Estaba lo estaba dañando a él mientras lo hacía.

-A un nivel celular. –Le dijo con preocupación la rubia. –Ten mucho cuidado al usarla.

El siguiente mes lo pasó casi exclusivamente en el campo de entrenamiento con Kakashi entrenando. Al plateado no le molestaba eso, al contrario, Naruto notó que siempre se presentaba a tiempo para los entrenamientos, al parecer deseando pasar tiempo con su antiguo alumno e hijo de su mentor. Se pasaban el tiempo libre entre entrenamientos hablando de su tiempo en Konoha e incluso este lo contó algunos retazos de su vida. Naruto notó como el Hatake intentaba disimuladamente encender su llama por la aldea, que volviera. Aunque este dudaba que pudiera pasar.

Por el contrario, una noche que ya todos estaban durmiendo se permitió extraer su katana rojiza de su mano y examinarla con cuidado. Desde que salió del bosque algo lo había estado incomodando. Cada vez que recordaba la pelea con los Anbu y como casi estos lo capturaban su mente se dirigía a la katana. El en su fuero interno sabía que no fue obra suya que la cabeza del Aburame se desprendiera así de su cuerpo ni que la mano del moreno fuera cercenada con tal maestría. Fue la katana quien reacciono sola y realizó esos cortes, él solo había sido el instrumento que la mecía en el viento. Aquello le asustaba, intuía que poseía un arma con voluntad propia por muy loco que sonara, y era un arma que no dudaba a la hora de matar. No podía utilizarla en el examen, no cuando esos peligros estaban allí. La guardo nuevamente y examinó la otra, la katana de color claro. Esta nunca la había utilizado en un combate pero se suponía que eran hermanas con la rojiza, tampoco se animaba a utilizarla en los exámenes. Luego debía hablar con Isane de ello.

/

El mes pasó rápido para el rubio, con el paso de los días y a medida que se acercaba la fecha límite dejó de reunirse con sus compañeros de Konoha o de Uzushiogakure para dedicarse a entrenar al completo. También estaba el hecho de que sentía la constante mirada sobre él y no de forma agradable. Kakashi lo notó también por lo que de forma consciente no se alejaba del rubio hasta que este estuviera en contacto con otras personas. Por su parte los dos de Uzushiogakure entrenaban de manera separada cada uno mejorando lo que era su especialidad, al igual que Sakura que se centraba en su Taijutsu combinado con los jutsus médicos. Sasuke al igual que desde hacía dos año entrenaba solo pero gracias a sus ojos podía leer las antiguas escrituras de su clan con claridad. No deseaba utilizar esos ojos pero sentía que era su deber. Debía mejorar para poder proteger a su… ¿amigo?

La conglomeración de personas que invadían el estadio de la hoja no tenía comparación con ninguna de las anteriores. Delegaciones de Uzushiogakure, Kirigakure, Sunagakure y los nativos de Konoha se arremolinaban buscando un sitio con buena vista al campo de batalla. En el palco del Hokage se encontraban ya la Hokage junto con sus pares de las diferentes aldeas, pero además, se encontraban delegaciones de los daimyos del país del fuego, agua y viento cosa casi insólita.

-Esto trae recuerdos… -Habló Naruto que en ese momentos entraba por una de las puertas, miraba a Gaara.

-Quítate esa mascara… -Le recriminó el pelirrojo, sonriendo. –Muchos recuerdos. Ahora te tocara pelear a ti contra el Uchiha.

-Pfff, yo no necesito una armadura de arena para defenderme. –Le picó el rubio pero Kankuro se adelantó a Gaara, con acidez.

-¿la última vez que peleaste contra él no te mato?

-¿Por qué trajiste a este? –Señaló con desdén burlesco a Kankuro. –Hubieras traído a Temari.

-Si, a todos nos quedó claro que prefieres a mi hermana. –Comenzó a reírse a carcajadas atrayendo la mirada de la Hokage y sus acompañantes (Jiraiya y Shizune) además de la de Uzushiogakure (Isane y Aizen)

-¿Qué quieres decir? –Interrogó desconcertado el Uzumaki.

-Que ya sabemos lo que estaban haciendo ustedes dos en la habitación de Gaara. –soltó otra risita. –En la habitación de su propio hermano. Eso es un poco retorcido.

-No encuentro problema en ello. –Habló Gaara esperando zanjar ese asunto. –Y ella prefirió no venir, por… razones ajenas a ti.

-Naruto, tu y yo debemos tener una larga charla… -Habló Jiraiya con seriedad acercándose a ellos.

-Tengo que ir a prepararme. –Se alejó con rapidez del Sannin y dirigió una mirada a Isane, esta asintió levemente. Naruto salió de allí.

-Jiraiya, ¿has aceptado la petición de Naruto? –Quiso saber la rubia y este asintió con desgana. –Luego vuelve a colocárselos.

-¿Uzukage-sama ha podido pensar sobre mi propuesta? –Habló respetuosamente Gaara mientras miraba a la pelirroja.

-Así es, Kazekage-sama. –Asintió con el mismo respeto. –Sin embargo, sobre esa propuesta es solo Naruto quien posee la última palabra. Y aun no se ha pronunciado sobre ello.

-Vaya, pensé que estaría complacido. –Terminó Gaara y miró el campo de batalla. Atónito.

-Tanto Temari como Naruto son jóvenes aun para ese tipo de decisión. –Le dijo Kankuro con cuidado. Sabía bien de la propuesta que este envió a Uzushiogakure y también el consecuente ataque de ira que tuvo la rubia.

-¿Propuesta? –Intervino Tsunade con desconcierto al notar como hablaban del rubio sin que este estuviera allí.

-Una alianza matrimonial. –informó Gaara como si no comprendiera que casar a su hermana implicaba algo más que una simple alianza.

-Eso es… -Inició Tsunade.

-Interesante. –Terminó Jiraiya. Sorprendido por esa información.

/

En las gradas donde se encontraban la mayoría de los shinobis de Konoha también estaban los de Uzushiogakure. Risa y Raigetsu se hallaban sentados junto con Sakura y Sasuke mientras Tōshirō charlaba animadamente con Kakashi. Un poco más alejado se encontraba Hinata junto con su equipo y siempre que podía miraba a la rubia compañera del Uzumaki con furia. A la Hyuga no le pasó desapercibido que siempre que podía la rubia se pegaba mucho a Naruto, cuchicheaban entre ellos y ella no sabía de qué. Luego de que terminaran la segunda parte de los exámenes chunnin ella intentó reunirse con el sin embargo mientras se acercaba a ella Jiraiya se interpuso en su camino.

-Sé que quieres ver a Naruto. Y el a ti. Pero por ahora no es posible. –Le informó con una amabilidad rara para la Hyuga que las pocas palabras que habían intercambiado en su vida siempre fue formal.

-N-No sé de qué habla y-yo… -Desvió la mirada hacía el rubio que se veía a lo lejos. –Yo y el n-nunca…

-Lo sé todo. –Le sonrió con gracia. –El me lo contó hace unos días. Pero no es seguro que te veas con él por ahora.

-¿P-por qué no? –Preguntó con ira, algo en su mente le decía que se trataba de algo referente a la Sakura y como esta era alumna de la Hokage.

-Porque en el bosque fue atacado por ninjas Anbu desleales a la Hokage.-aquello sorprendió de gran manera a Hyuga que miró fijo al Sannin. – Lo querían capturar por ser un Jinchūriki y por ello atacaron a sus compañeros. Que te vean cerca de él puede provocar que te cacen a ti para llegar a él.

-Pero a Sakura se le permite verlo. –Replicó con una fiereza que provocó que el Sannin levantara una ceja durante un segundo.

-Así es. Pero ella es la alumna de la Hokage. Los Anbu saben que no pueden tocarla. Además. –Se detuvo, eligiendo con cuidado sus palabras. –Sus sentimientos por ella ya no son lo que eran en el pasado. Pero por ti… sus sentimientos por ti crecen, y no se perdonaría que algo te sucediera.

-E-él… me… -Se detuvo pensando en ello, deseaba con toda su alma que el rubio correspondiera sus sentimientos y sabía en su interior que al menos en parte así era.

-Eso no lo sé. –Le cortó el Sannin, adoptando una mirada compasiva. –Pero sé que te quiere. Y si te ama, eso deberás preguntárselo cuando todo esto se solucione.

Ahora, en las gradas, Hinata miraba con celo a su Naruto mientras charlaba con la rubia. Kiba podía notar su molestia e intentaba distraerla sin lograrlo, suspiro. El primer combate dio inicio con rapidez, se trataba de dos ninjas de Sunagakure. La pelea duró poco más de veinte y sin ninguna pompa especial dio lugar al segundo combate y el Uzumaki se maldijo por lo bajo.

-INO YAMAKA CONTRA NARUTO UZUMAKI. –Grito el jounnin puesto como árbitro. Ambos bajaron al campo.

-Ino, ríndete. –Habló el rubio con preocupación. Sabía muy bien las técnicas maestras de la Yamanaka y sabía que si las utilizaba contra él perdería sin remedio. –Tus técnicas no sirven conmigo.

-Estás demasiado chulo para ser el peor de tu generación. –Se burló con coquetería la Rubia. – ¿Pero sabes qué? Si me ganas te dejare invitarme una cita.

Sin embargo el rubio se mantenía serio ante sus palabras. No lograba saber que tanto había avanzado esa kunoichi con el paso de los años pero en su momento la considero una compañero, incluso extendiendo lo suficiente las palabras una amiga. Pero dudaba que siquiera pudiera llegar a su nivel en esos momentos en los que no llevaba ningún sello de supresión en su cuerpo.

El combate dio inicio y ella se lanzó de frente contra el con un kunai en sus manos, lanzando cortes que el Uzumaki esquivaba sin dificultad moviéndose hacía los costados. Ese acto provocó una sonrisa en el rubio al darse cuenta de lo que sucedía. Sin la ayuda de Shikamaru para sostenerlo no podía invadir su mente por temor a que este lo esquivara y quedara a su merced. Se dedicó a moverse en círculos alrededor de ella esquivando.

-¿Por qué no me atacas? –Se quejó con furia la rubia mientras intentaba acertarle un corte en su rostro con el kunai. Este lo desvió golpeando su muñeca y luego con fuerza dio un cabezazo en su frente. Lanzándola hacía atrás más de la sorpresa que por el dolor.

-¿No querías que te atacara? –Refutó con burla, mirándola.

-Je je je. –Se rió la Yamanaka mientras se masajeaba la frente. –Menos mal que no eres Sakura sino ese cabeza me hubiera matado.

-¡TE MATARE INO-CERDA! –se escuchó desde las gradas.

-No deberías distraerte. –Le recriminó la mujer mientras le lanzaba un kunai que solo lo esquivo desviando la cabeza.

-¡Mierda! –Debió dar un salto rápido al notar el papel que colgaba de este, la explosión rozó sus pies. –Eso fue a traición.

Utilizó un clon para impulsarse en el aire y lanzarse contra la Yamanaka, dando una patada que esta apenas pudo bloquear poniendo sus manos. Usando las manos de la rubia como asidero usó su otro pie para descargar una patada en su brazo izquierdo antes de caer al suelo. Esta retrocedió mientras se llevaba la mano a donde recibió la patada. Él rubio caminó hacia ella, lento.

-Pelearemos y pelearemos. Pero no me podrás ganar. No esta Shikamaru para pararme… -el rubio se detuvo a menos de un metro. Extendió su mano hacía el costado, preparando su rasengan. –Sera mejor que te rindas.

-¿Por qué siempre creen que dependo de Shikamaru? –Se molestó la Yamanaka mientras dejaba caer sus brazos al costado, el rubio notó el dolor en su voz y como esta parecía haberse rendido. Apagó su técnica. –Soy una excelente ninja médico, incluso mejor que Sakura. Se curar heridas, extraer venenos.

-No lo dudo ni un segundo. –Le rebatió con sinceridad. –Siempre has sido la mejor de la clase, desde la academia pero en esta pelea no podrás ganarme.

-No soy débil ni estúpida. –volvió a hablar Ino con dolor en su voz, mantenía la cabeza baja. Dio un paso hacía el rubio y este no retrocedió, confiado. – Pero también se crearlos…

-¿Qué? –el rubio levantó una ceja ante su comentario e intento retroceder, dio un paso pero enseguida notó como su cuerpo se encontraba entumecido antes de poder hacer algo más Ino se abalanzó sobre él. Rodeando su cuello con sus brazos.

-No deberías confiarte tanto solo porque soy mujer. –Sus rostro en esos momentos estaban casi pegados, la Yamanaka sonría de forma burlona, ni rastro de esa voz triste que había estado usando hasta ese momento. – ¡Jutsu: Cambio de Cuerpo y Mente!

-Nooo –Gritó el rubio con pánico antes de caer hacía atrás. Pero contrario a lo que pudieran pensar en las gradas el pánico que sentía no era por él. Era por su contrincante. Estaba metiéndose en la cueva del zorro sin protección.

Ambos shinobis cayeron hacía atrás, desmayados. Pasaron casi treinta segundos antes de que uno de ellos se levantara. Masajeándose la frente. Miró a Ino que parecía tener espasmos leves en esos momentos. Colocó su mano en su frente y envió chakra, para luego tomarla en brazos y correr con ella hacía los médicos. Enseguida apareció Inochi, su padre.

-¿Qué sucedió? –Preguntó con alarma, el jutsu de su hija era infalible sin embargo Naruto parecía inmune.

-No soy solo yo quien está en mi mente. –Le informó e Inochi entendió.

-Lo entiendo. ¿Ella…?

-Sí, su encuentro fue leve. En cuento la sentí la expulse. Pero… -El Uzumaki se detuvo. Había algo que no estaba contando.-Estará bien. Solo un poco sorprendido.

-Uzumaki… -Comenzó a hablar el Yamanaka y se detuvo. –Gracias.

-No podemos dejar que suceda lo dela ultima vez, ¿verdad? –Finalizó con acidez fría el Uzumaki mientras se iba de nuevo al centro. Dejando a un muy sorprendido Inochi con su hija.

La pelea terminó con Naruto como vencedor dejando a todos los que conocían las técnicas Yamanaka sorprendidos. No tardó en volver a las gradas junto a sus compañeros.

-¿Cómo le has ganado a Ino, su jutsu te dio? –Exclamó con sorpresa Choji a unos asientos de distancia.

-Su técnica es perfecta contra una persona. –Se tocó la frente.-Contra dos, no tanto.

-El Kyubi. –Terció Shikamaru ante las miradas desconcertadas de todos los presentes.

-Sigue ahí dentro y no le gustan las visitas.

-¿Eso quiere decir que los genjutsus tampoco funcionan contigo? –Se interesó Sasuke mirándolo.

-Tendrás que averiguarlo. –Naruto sonrió y echó la cabeza hacía atrás, tenía jaquecas.

-Fuiste engañado por palabras melosas. –Le reprochó Risa con indignación. –Si hubiera usado un kunai en vez de su técnica estarías muerto.

-Ah, bueno. –Intercedió Raigetsu antes de que el Uzumaki hablara. -¿Quién no querría morir abrazado a una rubia sexi? Claro tú eres rubia, pero no sexi…

-Cálmense ustedes dos. –Les recriminó Tōshirō metiéndose en la conversación. –Pero Ella tiene razón, Naruto. No deberías bajar tu guardia así solo por una kunoichi bonita.

-¿estás seguro de ser el más indicado para reprocharme eso? –Sonrió el rubio sin abrir los ojos. –Cuando vuelta a Uzushiogakure necesitare ropa nueva…

-Oh, yo conozco una tienda perfecta. –Combinó Raigetsu, soltando una risita.

-Luego de los exámenes los convertiré a ambos en esculturas de hielo.-Suspiró el anciano volviendo a la conversación con Kakashi.

El siguiente combate se trató de un ninja de Sunagakure contra uno de los de Kirigakure. Raigetsu fue el primer interesado en dicha pelea. Notó como el shinobi de la niebla mostraba gran desempeño en técnicas de agua y en el arte de la espada contra el viento del shinobi de la arena. Sin embargo sin que él de la niebla lo notara, el shinobi de Sunagakure había ido dejando papeles explosivos en un área del suelo, en cuanto piso uno de ellos todo terminó. Sunagakure ganó y el ninja de la niebla tuvo que ser sacado de allí en camilla apenas con vida.

-Raigetsu Hōzuki contra Kaneki Urohara. –Informó el árbitro.

-Bien, esta pelea durara menos de dos minutos. –Sonrió con malicia Raigetsu. Su combate se trataba con el último combatiente de Kirigakure. Sus dos compañeros lo miraron con preocupación al recordar su último encuentro con ninjas de esa aldea.

-Intenta que la pelea dure más de diez minutos. –Le dijo Risa, recordando su misión.

-¿diez minutos? –Se quejó. –Ese está demasiado verde.

-Si dura más de diez minutos te conseguiré la colección Icha Icha firmada por su autor. –Sonrió Naruto sin mirarlo. –Pero él tiene que estar vivo para cuando termine la pelea.

-¿Eso incluye el libro que saldrá este año? –El moreno abrió los ojos con sorpresa y asintió con fuerza. Aquella era una oportunidad de oro. -¡Tenemos un trato!

En el campo Raigetsu miraba con diversión sangrienta a su enemigo. Un shinobi de pelo blanco, delgado y con una katana en su espalda. Miraba con cierto temor al moreno, recordaba lo que le había hecho a su compañero.

-Un Hōzuki. –Dijo un muchacho joven de pelo azul en el palco de los kages, guardaespaldas de la Mizukage. –Creí que ya no quedaban…

-No pudieron erradicarlos a todos. –Comentó reprimiendo la burla Isane. La verdad era que poner a Raigetsu contra un ninja de Kirigakure funcionaria perfecto para dar el mensaje. Pocas personas había que sintieran tanto odio por dicha aldea como él.

-Eso fue obra del anterior Mizukage. –Recalcó Mei, mirando a la pelirroja.

-Por desgracia, cuando un gobernante deja el poder sus malas obras no desaparecen. –dirigió la mirada hacía el campo. –Esto no terminara bien para tu shinobi.

En el campo la batalla dio inicio, con Kaneki lanzándose sobre el moreno mientras desenvainaba su katana. Raigetsu se limitó a esquivar los cortes con movimientos rapidez y certeros. Incluso al alejarse lo suficiente lanzó una mirada de enojo hacía las gradas. Tendría que esperar hasta poder tomar su venganza. La katana cortó su cabeza con rapidez y el griterío de asombro inundo las gradas. Estaban viendo como el ninja de Uzushiogakure estaba muerto. Su cuerpo se deshizo en aguas para volver a formarse con rapidez, lanzó una patada al estómago del peliblanco.

La batalla continuó durante unos minutos más con Raigetsu esquivando los ataques con ningún problema y cuando acertaban volvía a formarse sin problemas, el de Kirigakure cometió un error al lanzar un jutsu de agua contra él que solo lo recibió con los brazos abiertos. Eso había servido para que el Hōzuki recuperar sus energías más que para dañarlo.

-¿Qué está haciendo Raigetsu? –Se quejó Aizen desde el palco. Sabía cuál era su misión pero estaba jugando con el sin dañarlo siquiera.

-YA PASARON LOS DIEZ MINUTOS- le llegó el grito de Naruto desde la otra punta de las gradas.

-¡¿ese jutsu es….?! –Exclamó sorprendida la Mizukage al notar como el campo de batalla era cubierto por una densa y oscura niebla, impidiendo la visión del campo.- Jutsu de ocultación en la niebla.

-Si… -confirmó Isane, sonriendo. –Los Hōzuki siempre se han destacado en dicha técnica.

Todos estaban sorprendidos por ese jutsu. El equipo siete incluido Kakashi recordaron su primera misión en el país de las olas y los efectos que tenía esa niebla. De repente, para horror de todos los presentes los alaridos de dolor invadieron el estadio. Los ninjas con técnicas oculares como el Sharingan o el Byakugan se vieron forzados a activarlos para poder ver lo que ocurría sin embargo excepto los más curtidos en combate lo desactivaron de inmediato.

-Por dios… -Escucharon susurrar a Hinata que apagaba su Byakugan y desviaba la mirada, incomoda.

-Esto es… -Neji mantenía sus ojos activos pero se mostraba compungido. –Es un sinsentido.

Poco a poco la niebla comenzó a disiparse y allí estaba Raigetsu, con su botella de agua bebiendo tranquilamente. Sonreía. A pocos pasos de él Kaneki estaba tirado en el suelo aún vivo y profiriendo gritos de dolor aunque cada vez menos audibles. Estaba completamente ensangrentado con sus manos y piernas estiradas en el suelo. Presentaba cortes en sus muñecas y los talones concretamente sobre sus tendones. Su camiseta abierta de un corte limpio dejaba ver su pecho lleno de cortes transversales el uno del otro. Sin embargo lo más grotesco de aquella escena eran los dos kunai que se encontraban incrustados en sus ojos, cegándolo de por vida.

-El ganador es Raigetsu Hōzuki. –Indicó el jounnin a quien parecía costarle mirar el cuerpo del gennin. Los ninjas médicos se acercaron deprisa a él, lo subieron a la camilla mientras le daban calmantes para el dolor.

-¡Eso es pasarse! –Se indignó Mei mirando con odio a la Uzukage. –Era un simple gennin no hacía falta esto.

-¿A cuántos como él cazaron? –Indagó Isane con veneno. –Su clan entero fue casi exterminado porque tú y los tuyos los cazaron. Los torturaron, violaron y mataron solo porque eran diferentes. Porque tenían un Kekkei Genkai que ustedes no conocían. Y su clan solo fue uno de los muchos que exterminaron. ¿La aldea sangrienta de la niebla ahora le teme a la sangre?

-¡Eso fue obra del anterior Mizukage! Nosotros estamos tratando de enmendar sus errores. –Intervino Choujiro colocando una mano sobre el hombro de la Mizukage que irradiaba furia pura.

-Está bien. Revive a sus familiares, revive los Yuki también y a todos aquellos que fueron exterminados. Solo así podrás enmendar los errores que tiñen tu aldea de sangre.

-Estimados compañeros. –Intercedió Gaara tratando de mediar entre ambas líderes de aldea. –Por favor, La mala sangre y rencores antiguos manchan nuestras aldeas pero podemos ser mejores. La relación entre mi aldea y Konoha es prueba fehaciente de ellos, hace tan solo pocos años estuvimos en una guerra y ahora somos aliados.

-Kazekage-sama lleva razón. –Terció Tsunade con cuidado. –Que actos llevados a cabo por antiguos gobernantes no impidan la buena relación entre los actuales.

-Me disculpo en nombre de mi alumno, Raigetsu. –Habló cautelosamente Aizen, tratando de calmar las aguas también. Y sabía que Isane no daría el brazo a torcer por lo que tocaba a él. –Él es… pasional.

-Quiero mi colección de libros. –Dijo Raigetsu mientras tomaba asiento al lado de su equipo, bebiendo de su botellita de agua.

-El trato era si quedaba vivo… -replicó el rubio con seriedad, hasta él le costaba mirar el desastre que realizó en el ninja de Kirigakure.

-Y quedó vivo. Incapaz de usar piernas, brazos u ojos. Pero vivo.

-¿Así que ahora encuentras huecos legales en los tratos?-Lo miró Risa aunque sin reproche. Ella tampoco sentía empatía por la niebla.

-Que puedo decir, soy genial. –Soltó una risita que pretendía aliviar el ambiente pero el resto lo miraba con preocupación o directamente con asco por aquellos que habían visto lo que paso dentro de la niebla.

El siguiente combate se trató de Sasuke contra Choji Akimichi. El rubio sonrió al saber que por fin podría ver la habilidad del moreno en combate pero su desgracia fue mayor al ver que ni bien comenzó el combate Choji cayó al suelo producto de un poderoso genjutsu. Desde el campo el Uchiha miró al rubio y le sonrió.

-¿tan poderosos son esos ojos? –Miró a Kakashi ante la pregunta y este negó con la cabeza levemente.

-Ese no fue el Mangekyo Sharingan. Fue solo un genjutsu normal del Sharingan.

-Pero… -Miró a Choji tirado en el suelo, siendo llevado por los médicos.

-Hasta ahora nunca lo vi utilizando el Mangekyo Sharingan en combate. –Le dijo el Hatake.

-RISA RINHA CONTRA HINATA HYUGA.-proclamó el árbitro y ambas bajaron al campo.

-Esta será una pelea interesante. –Habló Kankuro en el palco, desde que Hinata rondaba su casa con Naruto sabía que había cierta enemistad entre la rubia y la Hyuga.

-¿A qué te refieres? –Isane lo miró extrañada ante ese comentario.

-Mujeres… -Sonrió y luego se puso serio de repente dándose cuenta de su comentario. –Quiero decir… hago comentarios tonto, no tiene importancia.

Al dar inicio la pelea Hinata se lanzó de frente contra la rubia lanzando golpes ya con su Byakugan activo. Ataques rápidos y certeros que a Risa le costaba esquivar, sabía que no podía bloquear sus ataques debido a que estos bloqueaban su red de chakra y eso sería problemático. Aprovechaba cada esquive para realizar cortes leves con sus bisturí de chakra sobre los brazos de la Hyuga que parecía no notarlo. De repente, la rubia dio un poderoso salto hacia atrás alejándose.

-Deberías relajarte un poco. –Se masajeó el antebrazo izquierdo, allí donde un puño suave había dado en el blanco.

-Pelea. –La timidez que poseía naturalmente la Hyuga ahora parecía haber desaparecido para dejar lugar a una kunoichi letal. Aunque para ella no se trataba del examen chunnin. Ella recordaba muy bien las primeras palabras que le dirigió en Sunagakure, y luego como día tras día intentaba separar al rubio de ella. De cómo desde que estaban en Konoha se la pasaba pegada a él. Siempre detrás de su Naruto. Ahora le demostraría no solo a ella sino también al Uzumaki que no era una kunoichi débil, que podía defenderse.

Volvió a lanzarse contra la rubia con rapidez lanzando su puño suave contra los distintos puntos de chakra de Risa que no tardó en verse apretada por dichos ataques, cada vez le costaba más y más esquivar. Pateó el pecho de la Hyuga y lo utilizó como trampolín para alejarse todo lo que podía. Tropezó y cayó al suelo sin embargo logró recomponerse y seguir alejándose.

-Deja de huir. –La Hyuga adoptó la pose de pelea de su familia y aguardo.

-Si crees que voy a atacarte estas locas.-sus manos cambiaron a verde y comenzó a curarse velozmente.

-Puño Suave: Águilas redentoras –Un chakra azul espeso cubrió las palmas de Hinata mientras esta lanzaba un puñetazo al frente, vacío. Sin embargo algo golpeó el hombro de Risa, empujándola hacía atrás. Lanzó un segundo golpe, aunque la rubia no sabía que la golpeaba rodó en el suelo y comenzó a dar saltos tratando de evitar lo que sea que la golpeaba. Claro, para el ojo normal no notarían nada pero para un usuario el Byakugan como ella podrían ver como águilas de chakra perseguían a su víctima hasta dar en el blanco. Risa no podía hacer más que evitar los ataques saltando. Volvía a tropezar y rodaba en el suelo alejándose.

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-¿Qué está pasando? –Se interesó Naruto al ver como Risa huía de algo invisible.

-Tu compañera ya perdió. –Sonrió Neji aunque él también estaba sorprendido. –Hinata-sama llevó el puño suave al siguiente nivel. Ese jutsu le permite atacar a distancia y a menos que tengas el Byakugan no podrás ver lo que te ataca.

-Esas águilas le están dando caza. –Señaló Sasuke que tenía el Sharingan activo.

-En el mismo momento que le tocó contra Hinata-sama ella perdió. –Finalizó Neji con soberbia.

-eso se verá… -Raigetsu no estaba tan convencido como los de Konoha. Si algo sabía de su compañera era que siempre tenía un plan.

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-Por qué… cof cof- Risa colocó una rodilla en tierra al tiempo que tosía sangre miró con dureza a la Hyuga y luego sonrió. –Ya te recuerdo… Eres la que estaba detrás de Naruto en Sunagakure.

-Cállate y pelea, cobarde. –Hinata por su parte también respiraba con agitación. Utilizar aquella técnica de forma continua estaba mermando su chakra de forma increíble y deseaba acabar con ella cuanto antes.

-"N-Naruto-kun" –Risa imitó su voz con gracia, con maldad. –En el fondo me das lastima, estuviste una semana detrás de él y no obtuviste más que un simple beso. En cambio, un día después de irte Naruto ya se estaba follando a la hermana del Kazekage, ¿Cómo era su nombre? Temari.

-¡CALLATE!- Las palabras de la rubia provocaron ira en su interior que volvió a lanzar otro ataque, aunque esta vez con duda.

-Y luego, en Uzushiogakure, en su apartamento, en el hospital mientras revisaba sus heridas, en el campo de entrenamiento donde cualquiera podría vernos… ¡Ah! Nos hemos divertido tanto. –El golpe impactó en su hombro pero ella notó que era más débil, seguía hablando enfureciendo a la peli azul. –Supongo que tiene predisposición por las rubias, ¿no crees?

-¡QUE TE CALLES, FURCIA!-Hinata corrió hacia ella ciega de furia y celos a partes iguales, sabía que no podía creer lo que esa mujer le estaba diciendo, su Naruto no era así, no era un mujeriego. No obstante, tantos años alejados y como él se negó a ir más lejos en Sunagakure no hacía más que provocar dudas en ella, reprimió sus lágrimas. Ahora debía acabar con esa mujer.

-Activación. –Pronunció Risa luego de toser nuevamente. Antes de que Hinata pudiera advertirlo piso un pergamino abierto que se encontraba semi oculto por la tierra. Intentó saltar pero las agujas que salieron del pergamino fueron demasiado rápido. Más de una docena de agujas se incrustaron en sus piernas, estómago y pecho. Cayó al suelo tosiendo adolorida, su Byakugan se desactivo. Risa caminó hacia ella lentamente, también su cuerpo dolía. Se paró frente a ella. -Perdiste. No traigas las emociones a una pelea.

-N-No perderé… -Susurró Hinata con dolor, tenía algunas agujas clavadas en su pecho lo que dificultaba su respiración.

-Sí, perderás. –sacó un kunai y lo puso en el cuello de Hinata. –ríndete.

-Yo… ¡No perderé! –Antes de que Risa pudiera reaccionar recibió dos puñetazos rápidos, el primero en su estómago y el segundo en el pecho, tal fue la fuerza del golpe que la expulsó hacía arriba. Hinata se saltó tras ella. –Ocho trigramas: Palmas del cielo vacío. –En el aire, comenzó a rotar sobre si misma con velocidad creando una esfera que lograba cubrir todo su cuerpo y golpeaba a Risa en sus puntos de chakra sin piedad, esta trato de evitarlo pero lo era imposible, demasiados golpes. Demasiado rápido. Lentamente la esfera perdió fuerza y la Hyuga realizó un último golpe que la lanzó con fuerza al suelo. Pero eso no terminaba allí, apenas tocó tierra se abalanzó contra ella que se encontraba de rodillas, apenas consciente. Ese era su fin.

Las cosas parecían haberse dado vuelta desde el primer examen chunnin y ahora era a Hinata a quien tenían que detener aunque esta vez solo intervino Naruto. A una velocidad asombrosa bajo al campo de batalla y atrapó el brazo de la Hyuga con el suyo aunque el impulso provocó que este golpeara en el hombro del rubio logrando que una mueca de dolor surcara su rostro. Detrás de Naruto surgieron Shizune y Sakura que tomaron el cuerpo de Risa, con cuidado, la muchacha parecía un muñeco de trapo.

-Tu y yo debemos hablar.