Capítulo 18
Este capítulo resultó bastante diferente a cómo pensaba que podía salir; es diferente a lo que ha sido antes, pero creo que nos cuenta mucho sobre Severus y cómo se percibe a sí mismo y las relaciones. No es uno fácil en algunos aspectos – muy escaso en el aspecto smut (lo que puede complaceros o no, dependiendo de… ¡vosotros!) – (habiendo dicho esto, hay un par de momentos bastante vívidos) pero con mucho en lo que pensar y creo que un tipo de capítulo bastante realista. Curiosamente, pienso que mueve las cosas a largo plazo. ¡Me anima mucho saber que puedo escribir cosas aparte del sexo!
X
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Cuando Hermione se despertó al día siguiente en su habitación, se volvió para encontrar a Severus durmiendo plácidamente a su lado. En los brumosos momentos de lenta consciencia tras un profundo sueño, había olvidado brevemente que no estaba sola en su cama, y la visión de él ante ella concentró la intensa sensación de relajada felicidad que palpitaba en sus miembros mientras yacía a la luz de la madrugada.
Con un profundo suspiro, él se despertó e inicialmente pareció sorprendido pero cautivado por encontrarse en su habitación en la Torre Gryffindor. Hermione no dijo nada, pero se acercó para besarlo profundamente. A pesar de que había dormido poco durante la noche, se sentía más descansada de lo habitual al despertar. Su beso se hizo más profundo, e instintiva, casi inconscientemente, rodó sobre él y deslizó su cuerpo cálido y húmedo sobre su miembro ya erecto. Él gimió en su boca. Ella continuó acostada sobre él, sin romper el beso, y movió las caderas con fluidez, lánguida y firmemente a lo largo de él. No pasó mucho tiempo antes de que ambos se corrieran callada y exquisitamente.
Hermione recostó la cabeza en su pecho, trazando una de sus muchas cicatrices.
"¿Cómo te transformaste en ese chico anoche?"
"Utilicé una poción que desarrollé hace muchos años. Es similar a la Poción Multijugos, pero permite más control sobre los cambios."
"Pensando en ello ahora, pude ver un poco de ti en ese muchacho desde el principio."
"Lo habrías hecho. La naturaleza fundamental de la verdadera persona nunca puede ser erradicada por completo."
"¿Él es un chico real – el que suplantaste?"
Él hizo una pausa antes de responder.
"Lo fue."
Él habló con emoción poco discernible y la puso un poco nerviosa.
"¿Qué quieres decir?"
"Murió." Sus palabras fueron escuetas.
Hermione sintió un escalofrío atravesarla, pero no quiso mostrárselo. "Oh… ya veo… ¿cuándo?" Intentó sonar lo más casual posible, pero sabía que la tensión en su voz era evidente. Él respondió con fluidez y libertad, pero su voz todavía era extrañamente clínica.
"Hace muchos años, poco después de que comencé a enseñar aquí. La poción sólo funciona adecuadamente, dándome control total sobre la transformación, si utilizo la esencia de una persona muerta."
Hermione guardó silencio.
"¿Por qué no preguntas lo que quieres preguntar?" Su voz baja rompió el aire entre ellos.
Ella se tensó un poco. "¿A qué te refieres?"
"Quieres saber cómo murió."
Ella no respondió por un tiempo, pero no pudo negar que quería. Finalmente habló, "Continúa entonces."
Severus comenzó a hablar, su voz todavía plana, pero con un tinte de intensidad que Hermione nunca antes escuchó. "El chico era talentoso – brillante… y curioso. Se interesaba mucho en las pociones, y recompensé su curiosidad dándole instrucción adicional. Neciamente, no me había dado cuenta de que también estaba desarrollando un interés aún mayor en las Artes Oscuras. También tenía poca idea de que su madre, a quien estaba dedicado, estaba mortalmente enferma. Combinó su conocimiento de los dos campos de la magia más profunda para producir una poción que curaría su enfermedad.
"El precio de su incursión en el Lado Oscuro era que tenía que entregar su propia fuerza vital para salvarla. Esto se logró, esta amalgama de su vida en la poción, con la magia más profunda y oscura. Fue un logro extraordinario para alguien tan joven. Si tenía éxito, estaría debilitado por un tiempo, su madre se curaría, y luego él se recuperaría gradualmente. En aquel momento, yo, por supuesto, no tenía idea de que estaba haciendo esto."
Hermione escuchaba con atención arrebatada. Nunca lo había oído hablando tan libremente sobre su pasado, mucho menos con respecto a su preocupación por otro ser humano. Temía lo que diría a continuación, pero tenía mucha curiosidad y estaba cautivada por su profundo y palpitante discurso. "¿Qué sucedió?" lo presionó.
"Subestimó el costo que la experiencia tendría en su propio cuerpo y alma. Su madre en efecto se recuperó, pero el proceso lo dejó deshecho y agotado, y en lugar de fortalecerse en los días siguientes después de regresar al colegio, se debilitó. Fue entonces cuando me explicó lo que había sucedido. Me maldije a mí mismo por no ser más consciente. Debería haber visto muy bien las señales de un joven mago brillante siento influenciado por las Artes Oscuras." Ella oyó claro arrepentimiento amargo en su tono, y supo que estaba hablando de sí mismo. "Yo mismo intenté devolverle la salud, pero era demasiado tarde. La oscuridad había invadido su cuerpo tan extensamente que no había nada que pudiera hacerse. Murió aquí en el colegio unas semanas después de administrar la poción. Su madre, a quien había salvado con su propia vida, se desvaneció en la desesperación y el dolor y sucumbió al mismo destino que su hijo pocos meses después."
Hermione escuchaba en aturdido silencio. No podía asumir plenamente todo lo que él había dicho. La tragedia de la historia del muchacho era en sí misma profundamente conmovedora, pero lo que la afectó aún más fue cómo Severus se había sentido claramente responsable de su muerte, y cómo ahora se había sentido preparado para transmitirle la historia con integridad y honestidad. Se sentía profundamente honrada por sus palabras y sólo pudo volver la cabeza para plantar un tierno beso en su devastado torso.
"¿Cómo se llamaba?" No pudo ocultar la emoción en su voz.
"Laszlo Treworgan."
Hermione se encontró pensando en sus palabras anteriores. La confundieron y preocuparon. "Dijiste que necesitabas tomar la esencia de una persona muerta para hacer tu poción."
"Sí." Su voz estaba extrañamente vacía de nuevo.
"¿Qué quieres decir con… esencia?"
"Tuve que tomar su sangre." Fue escalofriantemente sincero. Hermione sintió que se le helaba la sangre.
"¿Cu…cuándo?"
"Antes de una hora después de su muerte."
Los sentimientos de preocupación y arrepentimiento que había removido fueron repentina y severamente atemperados por el recordatorio de cuán desapasionado y clínico podía ser. Severus la sintió tensarse.
"Recuerda – soy un Maestro de Pociones. Como tal, tengo que tomar como y cuando puedo. La magia más profunda requiere soluciones profundas. La sangre de una persona fallecida recientemente es uno de los ingredientes más potentes conocidos en el mundo mágico. No podía ignorar la oportunidad."
Hermione guardó silencio. La complejidad y contradicciones del hombre la golpearon con fuerza perturbadora. La idea de lo que había hecho después de haber descrito la tragedia del muchacho con tanta sinceridad la preocupaba. Esta inquietud se vio agravada por la imagen del intenso rostro del chico mirándola en la sala común la noche anterior, aún más intenso por el alma de Severus mirando a través de sus ojos. No podía hablar más sobre ello.
"Creo que iré a desayunar."
Lo besó con evidente rapidez y ligereza en el pecho y se levantó, sin mirar atrás. Severus la observó después de que regresara del cuarto de baño. La tensión incómoda estaba claramente escrita en su rostro bajo. Él rompió el silencio con tonos mesurados.
"Has estado expuesta a cosas más oscuras."
"Sí." Aun así, no levantó la mirada, pero logró hablar. "No importa. Es sólo que… puedo ver claramente su rostro ante mí ahora… sentado en el rincón… Recordándolo ahora… es como si hubiera vuelto de entre los muertos."
"Sabes que era yo quien estaba sentado allí. No podría haber venido aquí de otra manera. Siempre hay un precio que pagar por el placer."
Al fin ella levantó la vista hacia él. Él estaba mirándola con tranquila curiosidad. Sus palabras no hicieron nada para mitigar su malestar; simplemente agregaron culpa a los problemáticos sentimientos que ya estaba experimentando.
"¿Cómo volverás?" Sabía la respuesta, pero lo preguntó de todos modos.
"Del mismo modo que fui capaz de entrar."
Hermione suspiró. No quería volver a ver a Laszlo en él. Adoptó un tono formal, superficial. "De acuerdo. Voy a desayunar. ¿Qué tal otro paseo más tarde?" No estaba segura de sonar particularmente entusiasta.
Levantó la vista hacia él. Su mirada era penetrante. Ella tragó saliva.
"Eso me gustaría."
Su fácil aceptación de una sugerencia completamente ordinaria la reconfortó de algún modo. Sonrió lo más cálidamente que pudo. "Estaré en contacto más tarde."
Entonces Hermione abandonó la habitación, permitiéndole hacer lo que tuviera que hacer para mantener su engaño.
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Se apresuró a desayunar y se dio cuenta de que sentía alivio por estar con sus amigos arrogantes y entusiastas.
"Hola, 'Mione," saludó Ginny con calidez. "Llegas un poco tarde… ¿estás bien?"
"Sí… bien," Hermione bajó el rostro sonrojado.
"Conozco esa mirada," sonrió ampliamente Daisy, una de sus amigas más descaradas. "Pareces completamente… ¡follada!" se rio a carcajadas.
Hermione levantó la cabeza, fulminando con la mirada el humor grosero de su amiga. Podía haber acertado de alguna forma, pero ahora estaba lejos de ser la razón de sus pómulos teñidos.
"La cosa es," continuó Daisy con una sonrisa burlona, "que Laurence Filmore ha estado sentado allí durante más de una hora, así que… ¿quién es el chico afortunado?" La miró con expectación burlona.
Hermione no le siguió la corriente con una respuesta. Levantó la vista hacia Ginny, que estaba mirándola atenta pero sinceramente. Hermione ahora se sonrojó carmesí con verdadera vergüenza. Ginny sintió su incomodidad y cambió de tema con algunas noticias.
"Me llegó una lechuza de Harry esta mañana. Él y Ron van a venir de visita al final de la semana."
El rostro de Hermione estalló en una amplia sonrisa. "¿De verdad? Eso es genial. Oh dios, no puedo esperar."
Estaba tan encantada y transportada a sus sentimientos de su época juntos en Hogwarts, que olvidó por un momento que estaba teniendo una relación con Severus Snape. Cuando la realidad de su situación volvió a abrirse paso en su mente, un sentimiento de temor llenó la boca de su estómago y su felicidad se desvaneció. No había razón para que Harry y Ron lo descubrieran, pero la idea de tener que engañarlos la puso mal del estómago.
Después del desayuno salió afuera tranquilamente y caminó alrededor de las murallas del castillo. Sabía que quería a este hombre, que estaba preparada para aventurarse en su futuro con él, pero la realidad de quién era él, como mago y como hombre, y quiénes eran ella y sus amigos, la golpeó de repente. No iba a ser fácil. No tenía dudas de que Harry en particular sería cortésmente tolerante con su relación, aunque no podía dudar de que secretamente le chocaría hasta el punto del horror. Ron sería otro asunto completamente diferente. Aunque ya no estaban juntos, todavía sentía una parte de su compromiso con él. Sabía que no debería, pero su naturaleza lo dictaba.
Mientras respiraba profundamente el aire, recordó que le había dicho a Severus que irían a pasear. Después de todo lo que había sucedido esa mañana, no estaba segura de querer hacerlo. Necesitaba tiempo para sí misma, para procesar sus sentimientos, pensar en las emociones conflictivas que él mismo presentaba. Hermione sintió que la conversación de la mañana había profundizado su relación; se sentía más cerca de él que nunca en muchos aspectos, ciertamente sentía que él había dado un enorme paso hacia ella, lo que le parecía que la honraba y la emocionaba. No quería que él pensara que era menos ardiente que antes, pero sabía igualmente que su cuerpo y su mente necesitaban tiempo para adaptarse.
Hermione no podía negar que sus palabras la habían perturbado antes, pero igualmente sabía que podría hacerle frente, dado un momento de asentamiento.
Caminó sin detenerse hasta las mazmorras y pronto se encontró fuera de su salón de clases. De inmediato pudo verlo dentro. Llamó y entró. Él alzó la mirada, sorprendido de verla tan temprano, pero se levantó enseguida y se acercó a ella, cerrando la puerta con un gesto de la mano. La agarró enérgicamente por los brazos, y sin una palabra, la atrajo hacia sí y presionó los labios con fuerza contra los suyos. Su pasión la cogió por sorpresa. Sus entrañas se sacudieron y sintió la familiar filtración de humedad entre sus piernas, pero su mente estaba decidida a resistirse. No había venido aquí para esto. Su lengua estaba explorando su boca con urgencia y su mano había bajado, desabrochando sus vaqueros y deslizando dos largos dedos en sus pliegues cálidos y húmedos. Ella gimió y se presionó por instinto contra su mano. Necesitaría todo su autocontrol para resistirse a él. Ahora su boca se había separado de la de ella y estaba viajando hacia abajo por su cuello. Su placer y necesidad estaban aumentando y supo que tendría que actuar ahora si iba a detenerlo a él o a sí misma.
"Severus… Severus… para… ahora no."
Sus dedos acariciaban su doliente clítoris, y ella gimió antes de bajar la mano para intentar sacar la de él de su ropa interior. "Para… lo digo en serio… para."
Él se separó y la miró con molesta confusión. "¿Qué?" siseó. "Te deseo ahora."
Era como un niño pequeño a quien se le negara un caramelo.
Ella levantó las manos a su rostro y lo acarició. Él intentó una vez más alcanzar su boca, pero ella retrocedió. "No. Escucha… yo sólo… tengo algunas cosas que hacer esta tarde… no creo que pueda ir a pasear después de todo."
Él parecía conmocionado y desolado. Ella bajó la cabeza avergonzada. "Tengo trabajo que hacer para mis exámenes."
"No, no lo tienes. Podrías hacerlos mientras duermes," escupió con enojo.
Ella levantó la vista hacia él con valentía. Tenía que ser honesta. "Severus. Sólo quiero algo de tiempo para mí misma. Para aclararme la cabeza. Todos lo hacemos a veces. Seguramente lo sabes."
Nunca lo había visto tan herido. Volvió la cabeza bruscamente. "No debería haber sido tan honesto contigo esta mañana. Debería saber que es una locura hablar abiertamente. ¡Qué tonto soy!" Sus palabras fueron frías y amargas.
Ella trató de volverle la cabeza de nuevo para mirarlo. "No, no. No es eso en absoluto. Lo que me dijiste esta mañana fue extraordinario – Me siento honrada de que sintieras que podías contármelo. Eso es por lo que simplemente quiero tomarme tiempo para procesarlo – para asimilar tu… tu… franqueza."
Él se encontró con sus ojos, pero todavía parecía dolido. "Quiero estar contigo," habló en voz baja y con urgencia. Su necesidad la abrumaba.
"Y yo quiero estar contigo, pero esto es importante para mí, necesito ordenar mi cabeza adecuadamente, a falta de mejores palabras. No debes sentirte amenazado por eso. Es completamente normal."
"¡No seas condescendiente conmigo!" le siseó de repente. "Pobre Snape – nunca habiendo tenido una relación adecuada – ¡mientras que tú, con todos tus diecinueve años de conocimiento y experiencia, puedes enseñarme cómo llevar mi vida con sensibilidad y tolerancia!"
"Severus…" Se quedó conmocionada por su repentino estallido. "No quise decir eso."
"Si ésa es tu actitud, puedes marcharte… vete a tu soledad… al menos tienes el privilegio de ser capaz de elegir cuándo estar sola."
Su conmoción se profundizó; el alcance de su desolación emocional se hacía cada vez más obvio. Se acercó a él. "Muy bien. No me iré. Estaremos juntos."
Él la fulminó con la mirada. "No quiero tu compasión. Márchate ahora." Ella se mantuvo firme. El rostro de él estaba erizado de ira, pero ella sostuvo su mirada. "Dije, ¡fuera!"
Ella sacudió levemente la cabeza, una sensación de náusea brotando en su interior. Pero no tenía sentido perseguir las cosas con el estado de ánimo en que estaba él. Le dolió el corazón, pero se giró para marcharse y caminó hacia la puerta. Al alcanzarla, miró atrás hacia él. Quería decirle cuánto lo deseaba, cuánto lo necesitaba en toda su paradójica complejidad, pero estaba tan bloqueado por la amargura en medio de la habitación, que sólo pudo ofrecerle el tiempo que ella misma le había pedido – para pensar en la multitud de nuevas emociones que atravesaban su mente y su alma.
Sabía que era un hombre brillante; un hombre que podía resolver los enigmas más complejos de la magia más profunda, pero esperaba que ahora tuviera la cruda capacidad de lidiar con esta sutileza más profunda de la condición humana.
