Resumen: Casi cinco años después de la derrota de Papillon, Adrien regresa a París esperando que nadie lo recuerde como el hijo del villano. En una reunión de sus amigos del colegio se da cuenta de que dejó atrás un recuerdo y varios malentendidos antes de irse.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la tercera temporada
FUTURO INESPERADO
CAPÍTULO 9
Bataclan
La siguiente semana
Luka estaba afinando su guitarra, sentado en las escaleras junto al escenario del Bataclan con una leve sonrisa. Nadie quien lo viera podría adivinar que ese joven rockero era de día un serio y exitoso contador, y quien lo veía en su trabajo en la exitosa empresa inmobiliaria donde trabajaba no se podían imaginar que se trataba del talentosos hijo de Jagged Stone.
A pesar de que era un día de trabajo, el Bataclan estaba lleno de gente que había ido a ver tocar a Kitty Section.
-¿Estás listo, Luka?- dijo Juleka llamando su atención. La chica se había vuelto mucho menos tímida ahora que trabajaba como modelo en Chanel. Luka le sonrió levemente a su hermana antes de volver su mirada a su instrumento.
-Voy, dame un momento, Jules- dijo el chico aún afinando la guitarra.
-¿Kagami no va a venir?- preguntó Juleka mientras que miraba hacia el público- no la veo en su sitio habitual-
-Sí está aquí, es solo que esta noche tendremos un invitado especial- dijo Luka señalando los asientos junto al frente del escenario. Adrien estaba sentado ahí, con sus cabellos dorados peinados hacia atrás y sus gafas que le daban una apariencia distinta, sentado junto a Kagami.
Juleka alzó las cejas al verlo. A pesar de que lo reconocía, se veía muy diferente a cuando era un adolescente. Estaba segura de que nadie lo identificaría como Adrien Agreste si llegaran a verlo.
La muchacha conocía muy bien la versión de Marinette sobre él, que se había negado a escuchar siquiera la noticia de que tenía un hijo con ella y se había imaginado que Luka estaría furioso con él, lo cual no era el caso. Prudentemente guardó silencio y se volvió a su hermano con una expresión interrogante.
-Te lo explico después- dijo Luka terminando de afinar su guitarra y poniéndose de pie- solo puedo decirte que creo que todo fue un malentendido-
Juleka asintió seriamente y subió junto a él al escenario. Si algo sabía era que su hermano mayor era un mejor juez de carácter que ella y que podía confiar en él, además de que Luka estaba mejor enterado que ella del asunto gracias a Kagami.
Una vez que el espectáculo terminó y los miembros del grupo se refugiaron detrás del escenario, Kagami condujo a Adrien al mismo para saludar a los miembros de la banda y a Mylène. El joven sonrió levemente al ver a sus amigos lanzarse a abrazarlo: Juleka, Rose y Kim quien casi le rompió los huesos el el proceso.
-Bienvenido- dijo Luka con una sonrisa una vez que todos lo saludaron felices de que hubiera ido a verlo escuchar- sigo pensando en que deberías considerar venir a tocar con nosotros una noche. O varias-
Adrien sonrió. Hacer eso no le molestaría en lo más mínimo, aunque supuso que debería practicar para estar al nivel de sus amigos.
-Deberíamos teñirle el cabello- intervino Kagami.
-Sí, de rosa- dijo Rose- se vería muy bien-
Adrien se echó a reír cuando Luka sacudió la cabeza y le guiñó un ojo.
La banda se fue, Luka invitó a Kagami y a Adrien a cenar en su apartamento que estaba frente del café Bataclan. Al principio el rubio se resistió, pero se lo pensó mejor. Quería saber un poco más sobre Hugo y Marinette, hablar con ellos era una buena manera de hacerlo.
El apartamento de Luka era un poco más pequeño que el de Marinette y Kagami, solo tenia dos habitaciones pero era mucho más espacioso que la péniche de madame Couffaine. Los tres se sentaron a la mesa del comedor cuando Luka termino de servir la cena y sonrieron levemente.
-Te extrañamos un montón cuando te fuiste de París- dijo Luka tomando asiento junto a Kagami y tomando su mano con una leve sonrisa- no era lo mismo sin ti-
-Yo también los extrañé mucho- dijo Adrien bajando los ojos- no debí haberme alejado tanto tiempo de mis amigos o de…-
La pareja se miró entre sí. Sabían que estaba pensando en Hugo.
-Ugh, ya deja de atormentarte, tarado- dijo Kagami rodando los ojos- tienes esta oportunidad, y más vale que la aproveches porque el enano te adora, y eso que solo has estado un par de tardes con él-
-¿Oh? No me conteste eso…- dijo Luka volviéndose a ella.
-Después te cuento- dijo la japonesa antes de volverse de nuevo a Adrien- solo no lo mimes demasiado. Es un niño muy amado y sus abuelos ya lo consienten horrores. Y ni hablar de su tío Luka-
El aludido rió en voz baja y pasó su brazo por la espalda de Kagami.
-De acuerdo, solo un poquito- dijo Adrien sonriendo un poco apenado al pensar en lo emocionado que se sentía. Aquello le recordó lo que quería preguntarle a Luka, sobre la conversación que había tenido con Hugo en el parque la primera vez que lo vio.
-Eh… de hecho hay algo que quisiera discutir contigo, Luka-
-Dime- dijo el joven sirviendo su botella de cerveza en un vaso con su mano libre.
-Hugo me contó una historia que le contaste… sobre una bruja que obliga a Marinette a trabajar todo el tiempo y no lo lleva al parque-
Tanto Luka como Kagami se miraron entre sí, y hubo algo que no comprendió muy bien en esa interacción porque después el chico mayor suspiró.
-La jefa de Marinette- dijo Luka en voz baja- verás, ella tuvo dificultades para conseguir su trabajo porque Hugo estaba muy pequeño cuando terminó de su carrera, y solo tuvo esa oportunidad. Pero la… bruja se aprovechó de ello y la obligó a firmar un contrato humillante-
Adrien alzó las cejas. Marinette jamás había sido el tipo de persona que se dejara pisotear.
-Marinette tiene que trabajar desde casa tres tardes a la semana, a pesar de que también trabaja 7 horas diarias de lunes a viernes- le explicó Kagami- esas siete horas diarias además de 5 horas en la tarde los lunes, miércoles y viernes-
-Estoy seguro de que eso es ilegal- dijo Adrien entrecerrando los ojos- la ley dice que no debe trabajar más de 35 horas a la semana, eso es…-
-Mucho más, lo sé- dijo Luka apenado- no solo eso, sino que sospechamos que también se roba el crédito por sus diseños-
-¿QUÉ?-
Adrien abrió los ojos desmesuradamente al escuchar eso. No podía creerlo, Marinette nunca había sido una persona que se dejara cometer ese tipo de injusticias, ella definitivamente habría peleado por lo que le correspondía. ¿Qué le estaba pasando?
-Marinette cree que no tiene opción- continuó Kagami, respondiendo a esa pregunta- se siente arrinconada porque si no lo hace, la despedirá y no podrá trabajar en ninguna casa de modas en París-
Adrien entrecerró los ojos. Por una parte seguía enojado por lo que le había hecho, pero aún así se sentía preocupado por ella. Esa no era la Marinette que siempre había conocido. Su Ladybug de todos los días no se dejaba pisotear jamás. ¿Qué le había sucedido en todo ese tiempo? Una parte de él comenzó a pensar en que quizá Hugo tenía razón y que esa bruja la tenía hechizada para que aceptara esas horrendas condiciones.
-¿Y ustedes no han tratado de convencerla de lo contrario?- dijo el rubio.
-Adrien, sabes bien que Marinette ama diseñar y no será feliz si no está haciéndolo- dijo Luka encogiendo los hombros.
-Lo sé, pero tampoco es feliz siendo explotada de esa…-
-¿Crees que no se lo hemos dicho cientos de veces?- lo interrumpió Kagami rodando los ojos- como si no la conocieras, sabes que esa chica es tan cabezadura como tú. No hay manera de convencerla-
El rubio suspiró. Sí, Marinette era tan cabezadura como él y no había manera de convencerla de cambiar de opinión. Después de un ominoso silencio, Luka continuó contándole sobre Hugo y las cosas que al chiquillo le gustaba hacer, y Adrien escuchó fascinado, pero un poco incómodo por la conversación que había tenido. No le gustaba, pero estaba preocupado por Marinette.
x-x-x
Calle cerca de la Place des Vosges
Más tarde
Una vez que terminaron de cenar y Adrien se despidió de la pareja, caminó de regreso hacia el estacionamiento junto al Bataclan para recoger su auto con la intención de regresar a casa. Entró al vehículo y dudó unos segundos antes de encenderlo y comenzar a conducir. Las palabras de sus amigos aún resonaban en su mente.
Por estar pensando en ello, Adrien tomó una vuelta equivocada que lo hizo conducir por unos minutos junto al Sena hasta pasar junto a la place des Vosges y a la panadería de los Dupain-Cheng. Era sábado y seguramente Hugo estuvo ahí en la mañana con sus abuelos. Adrien sonrió ante la idea, pensando que el lunes lo volvería a ver.
"Tengo que pensar en algo para hacer con él", pensó aún con una sonrisa en sus labios.
Tras pasar la Place des Vosges por el Sena alcanzó a ver el balcón donde se había despedido de su lady todos esos años antes. Su corazón dio un brinco al ver el lugar donde había pasado tanto junto a Ladybug.
"Ma lady", se dijo a sí mismo en sus pensamientos mientras se orillaba para estacionarse junto a la acera, "si tan solo… si hubiera alguna manera de comunicarme con ella, de decirle que ya estoy de regreso en París… para volver a verla".
De pronto se le ocurrió una idea. Claro que había una manera de hacerlo, la misma manera en la que había dejado esa carta a Ladybug cinco años antes. Abrió la guantera del auto y sacó un block de notas con la idea de escribir una nota. La abrió y se quedó pensativo. Lo importante era, ¿qué le iba a decir?
Miró su teléfono celular. Era el primer día de agosto. Le daría un mes a Ladybug para ver la nota y poder encontrarse con ella. Sacó su bolígrafo del bolsillo de su camisa y comenzó a escribir.
Bonjour, ma lady.
Sé que te sorprenderás de ver esta carta, pero no tengo otra manera de comunicarme contigo. Por fin regresé a París y quiero volver a verte para disculparme contigo y ofrecerte una explicación por mi despedida precipitada. Quisiera encontrarme contigo el 1 de septiembre a la media noche. Espero que veas esta carta y podamos vernos pronto, ma bugginette.
CN
Adrien firmó la carta como solía hacer Chat Noir, con el dibujo de una huella antes de doblar la carta. Con una sonrisa traviesa, tomó un par de objetos junto con la carta: una corbata vieja color verde que estaba en el fondo de la cajuela y una rosa que vio en un jardín cercano. Con ambos objetos a la mano, trepó por la escalera de emergencias para alcanzarlo, como había hecho hacía cinco años para dejar a Plagg. Una vez que llegó al balcón, el joven ató tanto la corbata como la rosa al barandal en un sitio visible desde la calle.
-Espero que nos veamos pronto, ma lady…- susurró antes de besar la carta y ponerla en el interior de una bolsa de plástico y ésta en el suelo debajo de una piedra.
Una vez que hizo eso, bajó de nuevo a su auto y se dirigió a casa.
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Apartamento en la rue Rivoli
La noche siguiente
Hugo bostezó somnoliento mientras que Marinette lo rodeaba con una toalla al salir de la tina de baño, frotándolo para secarlo rápidamente y ayudarlo a ponerse la pijama. Habían pasado la mayor parte del día con los Dupain-Cheng, y Hugo había sido profusamente consentido por sus abuelos. Había hecho galletas de chispas de chocolate con Tom mientras que Sabine los ayudaba y Marinette tomaba video de ello.
"Quizá debería compartirlo con Adrien", pensó Marinette, pero casi de inmediato sacudió la cabeza pensando que el joven no querría saber de ella "mejor mañana le pregunto si quiere el video"
Hugo bostezó mientras que Marinette lo hacía meter la cabeza a la playera de su pijama, pero el pequeño seguía muy entusiasmando.
-Con calma, mon chéri- dijo Marinette con una leve sonrisa- necesitas irte a dormir temprano, o mañana estarás muy cansado para ir con tu papa. Porque quieres ir con él, ¿verdad?-
-Sí, maman- dijo Hugo con otro bostezo, dejando que su madre le secara el cabello con la toalla.
Marinette sonrió levemente. Aún recordaba cuando Hugo había nacido, lo feliz que se había sentido y quizá el momento en que más deseó que Adrien hubiera respondido a sus mensajes y supiera de su existencia. Recordaba que, con Hugo en brazos, estuvo a punto de pedirle a Kagami que intentara llamarlo, y ahora se arrepentía de no haberlo hecho.
"Nada de esto fue mi culpa", se recordó a sí misma "yo intenté contactarlo y él me dijo que no quería saber de mí".
La causaba trabajo creer eso, porque había visto cómo Adrien miraba a Hugo con adoración casi tan pronto como lo conoció, como si en efecto lo hubiera conocido desde el día en que nació. ¿Porqué Adrien le habría dicho eso y ahora se retractaba? Hugo hubiera podido convivir con su padre desde el principio, pero esos dos mensajes que le rompieron el corazón aún estaban pendiendo sobre ella.
Marinette bostezó cubriéndose la boca. Había tenido una semana horrenda, y el hecho de que Adrien se llevaba a Hugo tres tardes a la semana la había ayudado un poco con sus ánimos, pero a estas alturas ya estaba considerando seriamente seguir el consejo de Mylène y conseguir un psicólogo porque su trabajo la estaba volviendo loca.
Lila era realmente una bruja que disfrutaba hacerla sufrir. Una parte de ella deseaba haber fingido que creía sus mentiras en el colegio, pero pronto se deshacía de esa idea. Lila había pasado toda su adolescencia efectivamente burlándose de la inocencia y abusando de la confianza de sus amigos para tratarlos como sirvientes. No se arrepentía a pesar de que nunca le creyeron. Adrien había sido el único que le había creído.
No sabía porqué Hugo le llamaba "la bruja" sin siquiera haberla conocido, pero esa descripción le iba muy bien. Parecía que paseaba por los pasillos de Gabriel para atormentar psicológicamente a sus empleados, no solamente a ella. Marinette había resistido todo lo que había podido, pero después de tanto tiempo estaba ya a punto de quebrarse.
No, no podía quebrarse. Tenía a Hugo que cuidar, tenía que aguantar un poco más.
-¿Maman?- dijo Hugo sacándola de sus pensamientos, una vez seco y en pijama mientras miraba de reojo la cama de Marinette- te dije que si quieres dormir con mi Chat Noir-
-¿Porqué?¿Ya no quieres a Chat Noir?- dijo Marinette alzando las cejas, mirando el peluche favorito de Hugo en sus manitas.
-No es eso- dijo el niño apoyando la espalda en la cama de Marinette, y la chica supo exactamente qué era lo que quería, sobre todo cuando hacía esos ojos de gatito remojado. Resignada, se puso rápidamente la pijama y deshizo la cama.
-Trae a Chat Noir- dijo Marinette sonriéndole mientras que subía a su cama. Los ojos de Hugo brillaron de emoción y se metió debajo de las sábanas, abrazando a su maman por la cintura. Marinette lo abrazó también, estiró la mano para apagar la luz.
-¿Maman?-
-¿Sí?-
-¿Mi papa es un príncipe?-
-No lo sé. ¿Porqué preguntas algo así, chaton?- dijo Marinette.
Hugo no respondió, pero pudo sentir que encogió los hombros y se acurrucó a su lado, hundiendo su carita en su pecho. Con una leve sonrisa, la joven besó su frente y cerró los ojos sin dejar de acariciar el cabello del pequeño, una maniobra que sabía que le ayudaba a quedarse dormido.
-¿Maman?-
-¿Mmm?-
-Papa dijo que lo llevaste a la rueda de la fortuna en un teléfono celular- dijo Hugo cada vez más somnoliento- y que… uaaaaah…-
Por fin el chiquillo cayó rendido por el sueño, y Marinette se inclinó a besar sus cabellos con una leve sonrisa.
-Buenas noches, Hugo-
x-x-x
Apartamento de Alya y Nino Lahiffe
La siguiente semana
Era viernes y tanto Nino como Alya estaban agotados, pero no querían dejar pasar el día de la semana en la que tenían la mayor parte de la tarde libre los dos. Además podían hablar con Marinette y llevarse a Hugo con ellos. Sabía que la chica tenía los viernes llenos de trabajo, pero al menos podían llevarse al pequeño a divertirse un rato con Odette.
Y tenía el bonus que Odette tendría una distracción y no tendrían que correr tras ella a todos lados en el parque. Amaba a su hija pero sabía que era un torbellino; al menos Hugo era un poco más tranquilo.
Tras comunicarle sus intenciones a su esposo, Alya tomó el teléfono y llamó a Marinette.
-Salut-
-Hey, chica, ¿cómo estás?- dijo Alya rápidamente sin darle tiempo de intervenir- escucha, queremos ir al parque con Odette. Sé que estás ocupada esta tarde, pero queríamos llevar a Hugo con nosotros, ¿qué dices?-
Hubo un breve silencio en la línea, como si estuviera procesando lo que dijo la pelirroja.
-Lo siento mucho, Alya, pero hoy es el día que Adrien viene por Hugo- le respondió Marinette.
-¿QUÉ?-
Eso no lo sabía Alya, ¿cómo no lo había sabido? Habían pasado un par de semanas desde que había visto a Adrien en la fiesta de Chloé, pero no había que había estado en contacto con Marinette o siquiera sabía la existencia de Hugo.
-Vamos, Alya, siempre has sabido que Adrien es el padre de Hugo, no deberías sorprenderte- dijo la joven. Su voz no se escuchaba normal, sino más bien entristecida.
Aquello era cierto técnicamente. Sí, desde que Hugo nació, todos los amigos de Marinette habían notado inmediatamente lo mucho que el pequeño se parecía a Adrien y sabían que nueve meses antes de su nacimiento había estado en una relación con el rubio. Pero los Lahiffe ni siquiera sabían que Adrien ya estaba enterado de que era padre y mucho menos frecuentando al chiquillo.
-Sí, pero no sabía que él sabía. Creí que no quería saber nada de él después de lo que pasó- dijo la pelirroja frunciendo el entrecejo- ¿cómo fue que ocurrió eso?-
-Alya…- dijo Marinette en un tono tan serio que sorprendió a su amiga- realmente prefiero no hablar de eso contigo, es algo entre Adrien y yo-
La pelirroja no dijo nada más al respecto, pero hizo la nota mental de decirle a Nino que hablara con el rubio y averiguara qué era lo que había pasado entre ambos. O mejor aún, quizá lo podían invitar a acompañarlos esa tarde y lo interrogaría.
-Bien, entonces será después. Nos vemos, chica- dijo la pelirroja antes de colgar.
-¿Qué sucedió, chérie?- preguntó Nino al ver su expresión, bajándose los audífonos y apagando por un momento la música de su laptop.
-Al parecer Adrien ya sabe que es el padre de Hugo- dijo Alya después de haber colgado, volviéndose alarmada hacia él- y está frecuentándolo. Va a pasar por él esta tarde para pasar tiempo con él-
-Oh, ¿entonces qué fue lo que sucedió entre ambos?- dijo Nino entrecerrando los ojos- creí que habías dicho que le había respondido a Marinette que no quería saber nada-
-Lo sé, yo tampoco entiendo que pasó entre ellos dos y Marinette no me quiso decir nada al respecto- dijo la pelirroja cabizbaja. Respiró hondo- estaba pensando, ¿no quieres invitar a Adrien a traer a Hugo?-
-Claro, no sería mala idea- dijo Nino encogiendo los hombros- lo llamaré a ver qué dice-
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Apartamento de Marinette
Más tarde
Una vez que Marinette se despidió de Hugo y el chiquillo se fue con Adrien para pasar la tarde con él, la chica caminó dudosa de regreso a su habitación. Tenía una montaña de trabajo, pero quería descansar un poco primero. El recuerdo de lo que pasó la primera vez que Adrien le dijo que sabía sobre Hugo la había hecho sentir terrible de nuevo, además de que había tenido un día horrible por culpa de la bruja de Lila.
Se dejó caer un momento en su cama. Esa no era definitivamente la manera en la que había imaginado su futuro. Se había imaginado viviendo su sueño, trabajando en su vocación ideal, estar casada con Adrien y teniendo tres hijos y un hámster.
Nada de eso había pasado. Trabajaba en diseño, pero no podía diseñar lo que ella quería y sabían bien que Lila le había robado el crédito de sus bocetos. Tenía a Hugo y lo adoraba, pero no podía pasar el tiempo que quería con él porque Lila la llenaba de trabajo y aplastaba su autoestima. Ni en sueños podría tener una mascota y sobre Adrien… pues el padre de su hijo la odiaba.
Era como una pareja divorciada, tomando turnos para ver quien se llevaba al hijo de ambos. Tenía ganas de llorar, de tirar todo, de rendirse de una vez. Si Papillon aún estuviera activo, estaba segura de que hubiera sido akumatizada varias veces.
-Ya no puedo… ya no puedo más…-
Se deslizó de la cama al suelo con la cabeza entre sus manos y gruesas lágrimas rodando de sus mejillas. Estaba harta de todo. Quería terminar con su miseria, renunciar a su horrendo trabajo y buscar otra cosa aunque no fuera su pasión.
Levantó la mirada y su vista se fijó en su armario. Antes tenía a una amiga, a alguien que conocía su vida por completo y con la única que no tenía que guardar secretos, quien la comprendía y la apoyaba, incluso la regañaba cuando se equivocaba.
"Tikki", pensó al ver el sitio donde escondía la Miraclebox.
Apoyada en sus manos y rodillas, caminó hacia el armario y lo abrió, presionando el botón oculto en el fondo del mismo para revelar una cerradura. La chica introdujo una llave que tenía oculta en la puerta del armario y la giró.
La Miraclebox apareció en una pequeña área bajo el suelo falso del armario. Abrió el compartimento superior, en el cual estaban solamente sus aretes y el anillo de Chat Noir. Tomó los primeros y, tras quitarse los que llevaba puestos, se los colocó en los oídos.
La conocida luz color rosa apareció frente a sus ojos, para después revelar a la kwami.
-Tikki…- dijo Marinette entre sollozos, pero sonriendo levemente al verla.
-¡Marinette!- dijo la kwami con una expresión preocupada y voló hacia ella para abrazarla- ¿qué sucedió?-
-¡Lo siento, Tikki, lo siento tanto!- dijo la chica en voz baja- pero necesitaba hablar con alguien… no tienes idea de todo lo que ha pasado… ya no sé que hacer…-
La kwami sonrió levemente.
-No te preocupes, aquí estoy para ti- dijo Tikki en voz baja, acariciando su mejilla con su manita- cuéntame que fue lo que pasó-
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Parque cerca del colegio Françoise Dupont
Más tarde
Adrien no estaba tan seguro de querer compartir el tiempo que pasaba con Hugo con otras personas, pero al mismo tiempo supuso que no sería tan malo pasar una vez con sus amigos y ver cómo se llevaba con Odette.
Después de que pasó por Hugo a casa de Marinette, Adrien se lo propuso y el pequeño aceptó emocionado, diciéndole que le iba a enseñar a su amiga que también él tenía un papa. La emoción en los ojos de su hijo fue lo que lo decidió.
Tan pronto como llegaron, Hugo tomó la mano de Adrien y prácticamente lo arrastró hacia donde estaba la familia Lahiffe. El rubio apenas alcanzó a tomar la mochila de Hugo del auto.
-¡Odette! Mira, Odette, él es mi papá- dijo Hugo.
La pequeña a la que había conocido en la fiesta de Chloé lo miró y, a diferencia de esa ocasión en la que se había escondido detrás de las piernas de Nino, esta vez lo saludó con la manita. Después de ello, Hugo tiró nuevamente de su brazo para llevarlo a donde estaban Nino y Alya.
-Mira tante Alya, él es mi papa- dijo Hugo emocionado.
Después de las presentaciones, Hugo y Odette se sentaron sobre una manta en el pasto, jugando con los juguetes que cada uno de ellos traía consigo. A pesar de que él estaba teniendo una conversación con Nino y Alya, Adrien no podía quitar los ojos de encima de su hijo.
-¿Cómo lo supiste, mec?- le preguntó Nino de pronto a la mitad de la conversación.
-Lo vi en la fiesta que hizo Chloé el otro día y… pues se parece mucho a mí- dijo Adrien borrando su sonrisa- después de eso, Kagami me ayudó a tener un momento con Marinette para… hablar a solas con ella-
-¿Y…?¿Qué fue lo que pasó entre ustedes? Creí que no querías saber nada…- dijo Alya con curiosidad, pero Adrien sacudió la cabeza señalando a los niños.
-No voy a hablar de ello frente a Hugo- la interrumpió el rubio alzando un poco la voz- además, lo que pasó es algo entre Marinette y yo-
La pelirroja se mordió el labio frustrada no dijo nada. Si bien moría de curiosidad por saber que había pasado entre sus dos amigos e hizo una mueca frustrada, pero decidió tragársela y no decir nada más.
-Bah, Marinette nos dijo lo mismo- dijo la chica a pesar de que se moría de curiosidad- pero ambos tienen razón, esto es entre ustedes-
Adrien alzó las cejas al escuchar eso, aunque eso solo lo sorprendió por un momento. Sabía que Marinette era una buena persona a pesar de todos sus errores, y no cedió a la tentación de hacerse la víctima ni siquiera con su mejor amiga. Poco a poco tenía más respeto por ella a pesar de todo.
Hugo interrumpió sus pensamientos.
-Papa, tengo sed- dijo el pequeño levantando la mirada hacia él.
-Yo tambieeeeen- dijo Odette volviéndose a Nino, quien le pasó una cajita de jugo.
Adrien no había pensando en ello y abrió esperanzado la mochila que Marinette le había preparado. En efecto, en su interior había un termo de agua. No sabía cómo hacía esa mujer para predecir lo que iba a necesitar cada día. ¿Era un super poder que tenían los padres? ¿Él lo iba a adquirir algún día?
Una vez que le dio de beber, Hugo volvió a sentarse en el suelo para seguir jugando con Odette y Adrien comenzó a examinar curioso el contenido de la mochila.
No solamente le había puesto un cambio de ropa y toallas húmedas como la primera vez que había salido con Hugo. Marinette le había dejado un par de termos con agua, pañuelitos, una bolsa de plástico con galletas de avena, un suéter, y un dinosaurio de plástico. Además había agregado una barra de granola con una nota autoadhesiva que decía "Por si te da hambre" que supuso que era para él.
-Eres muy precavido para ser nuevo en esto, mon pote- comentó Nino al ver el contenido de la mochila que llevaba- yo aún olvido traer cosas para Odette, no podría sin ayuda de Alya-
-No fui yo, Marinette siempre lo envía con la mochila- admitió Adrien apeando- es la primera vez que la vacío para ver qué es lo que pone dentro-
La pareja se miró entre sí con una leve sonrisa, y Adrien tuvo una linda sensación en su pecho al tomar la barra de granola y guardársela. Esa era la Marinette que conocía, preocupándose por los demás.
-Puedes venir al parque con nosotros los viernes, si quieres- le dijo Nino- siempre venimos un rato con Odette. A veces traemos a Hugo, pero Marinette nos dijo que los viernes son tus días para estar con él-
-Así es- dijo él- lo pensaré…-
-Pero no el próximo viernes- dijo Alya de pronto, sacudiendo la cabeza- recuerda que es el cumpleaños de Marinette. Nos dijo que había pedido permiso en el trabajo y nos invitó a cenar a su casa-
Adrien alzó las cejas y borró su sonrisa. ¿Cómo había podido olvidar que era el cumpleaños de Marinette? Tenía su completa atención que incluso había olvidado en qué día estaba. Los otros dos adultos notaron eso.
-Hablando de eso, hay algo importante que tengo que hacer en esta semana- dijo Adrien para sí mismo, mirando a su hijo.
Hubo un momento en la conversación en el que Nino se llevó a Adrien aparte mientras que Alya cuidaba a los niños.
-Mec, no sé que pasó entre ustedes dos- dijo el chico moreno- solo te puedo decir que, poco después de que Marinette supo que estaba embarazada, trató de contactarte. No supimos que sucedió, pero las siguientes semanas se encerró en su habitación sin dejar de llorar. Tuvo una depresión… mal. Kagami tenía que vigilarla y Alya se fue a quedarse con ella las tardes que Kagami tenía que trabajar-
Adrien hizo una mueca. Otra vez con eso, ¡pero si él no había recibido ningún mensaje!
-Yo no recibí ningún mensaje ni llamada de ella- dijo Adrien seriamente- no puedo creer que haya sido capaz de inventar eso…-
-No digas tonterías, mon pote- lo interrumpió Nino sacudiendo la cabeza- tú y yo sabemos muy bien que Marinette no es tan buena actriz. Es de lo más transparente con sus sentimientos. Las chicas estaban muy preocupadas por ella-
Adrien gruñó como respuesta. Sabía que Nino tenía razón, podía ver las emociones plasmadas en el rostro de Marinette y no era buena fingiendo que todo estaba bien.
-Y sabes también que Marinette no es capaz de mentir con algo así- añadió el chico moreno.
El rubio gruñó porque sabía que Nino tenía razón, pero no dijo nada más. Se soltó de Nino y regresó a donde estaba su hijo. No quería pensar en eso, en ese momento estaba disfrutando el momento con Hugo.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Las cosas siguen difíciles entre nuestros héroes, pero al menos son cordiales y no pelean delante de él. Marinette está al borde del quiebre, y quizá la presencia de Tikki va a ayudarle a animarse un poco. Adrien ya hizo su primer movimiento para volver a ver a Ladybug sin saber que la ve varias veces a la semana. ¡Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Abrazos a todos.
Abby L.
