Titulo: I know what you did last Fucking Summer
Rating:T(?)
Disclaimers: Naruto no me pertenece. Solo uso sus personajes fuera de su papel en el manga/anime para ponerlos en mi historia. Son como actores pero sin sueldo. A mi tampoco nadie me paga por esto.
Capítulo 8
Ubicación: Suburbios de Boston
Desconocido
Fuckin escuela.
Estaba harta de los problemas que habían pasado.
Neji le había sugerido que la podía acompañar para recoger sus cosas pero lo que menos quería era que perdiera el día cuando él debía estar viendo la universidad con Tokuma. Varios alumnos estaban a las afueras de la escuela, Hinata se vio rodeada de multitudes mientras caminaba por los pasillos y un grupo de chicas risueñas la empujaron al pasar, pero ninguna se molestó en pedir perdón. Admitía que se iba a sentir sola sin su primo en la escuela. Fue a su casillero a sacar sus cosas y luego se dirigió a su salón para que le entregaran sus calificaciones.
El maestro Umino la saludó mientras pasaba por los pasillos, la Hyuga solo se limitó en levantar una mano agradeciendo que el maestro estaba platicando con el subdirector. La mirada del maestro en su cuerpo le causaba escalofríos, trato de ignorarlos en lo que llegaba a su salón. Los rumores en los suburbios se esparcieron por todas partes, la gente tenía miedo de ver más víctimas.
Cuando salió del salón, se encontró con sus dos amigos en el pasillo. Hinata suponía que Neji los había amenazado que no la dejaran sola. Los saludo y caminaron por los pasillos los tres sin decir una palabra hasta que salieron de la escuela.
-Escuche que hubo un intento de secuestro en casa de los Mitarashi.
Fue lo que dijo Kiba que caminaba a paso veloz entre la multitud de alumnos que estaban ahí solo por las cosas.
-Era de esperarse, esa casa lleva abandonada mucho tiempo-contestó Shino con su voz monótona.
-Te vez cansada Hinata.
Kiba se había dado cuenta de su cansancio. Lo estaba. Necesitaba dormir e irse de los suburbios por unas semanas, pero eso levantaría sospechas como cuando se fue de San Francisco.
-Tuve una larga noche.
Le respondió sinceramente, notó una pequeña contracción en el ojo de Kiba e inclinó la cabeza intentando comprender qué era lo quería decir.
-¿Por qué?
-Pesadillas.
No eran mentiras. Shino saca de su bolsillo una cajetilla de cigarros una vez que están fuera de la escuela. Le da un cigarro a cada uno y los encienden. Los tres observan el edificio de la escuela en silencio mientras veían a los alumnos salir por las puertas de este.
-Todavía parece difícil de creer que se acabó este año escolar- dijo Hinata.
Le dio una buena calada al cigarro y sostuvo el humo en sus pulmones. Estaba fumando a escondidas de Neji. Esperaba que nunca se enterara de esto aunque estaba segura que ninguno de sus amigos le confesaría este acto. Exhalo el humo para observar a sus amigos. Había vuelto a meter en problemas a personas que apreciaba.
-Un año más y nos vamos de los suburbios.
-¿Qué harán hoy?-pregunto Kiba con curiosidad y aun viendo el edificio enfrente de ellos.
-Uh, es martes-respondió Shino-Martes de comida china.
Kiba observa a Shino levantando una ceja cuestionandolo. Hinata sonríe discretamente para después dar otra calada del cigarro. Los Aburames tenían la tradición de comer comida china los martes, la cual su madre les había dejado. Era tierno que aún lo conservan a pesar de los años.
-Lo sé solo para tu informacion Panda Express ni siquiera es comida de verdad-discutió el castaño terminando su cigarro para tirarlo al piso.
-¿Nos traerás comida directo de China?
-Me retracto de lo que dije, Panda Express es la mejor comida China que he probado.
Hinata soltó una risilla antes de terminar también su cigarrillo y apagarlo con la suela de su zapato. Kiba comenzó a caminar en dirección a su casa cuando los volteo a ver.
-Mamá hará una cena en grande, llega Hana de California, están invitados como siempre.
Inuzuka Hana, la hermana mayor y dulce de Kiba regresaba de su semestre de intercambio en California. La señora Tsume, como buena madre, le preparaba una cena con los amigos cercanos de ella. Tanto Tokuma como Mutua eran muy amigos de la Inuzuka.
-Estaremos ahí.
Siguieron caminando. Kiba los miraba con miedo a ambos. Shino se paso su mano por su cabello desesperado.
-Dilo.
-¿Saben que deberíamos hacer?
La peor idea.
Kiba quería visitar la casa de los Mitarashi. Intentaron convencerlo pero cuando Kiba tenía una idea era difícil hacerlo cambiar de parecer. Se había soltado un extremo de una tira de cinta de la escena del crimen. La cinta amarilla se partió con el viento, los tres jóvenes estaban viendo la casa a unos pasos. Hinata estaba nerviosa, sus dos amigos no aparentaba estarlo.
-Vamos.
La puerta de entrada estaba cerrada, Kiba sacó de sus bolsas del pantalón un par de fierros delgados para abrir el cerrojo. Shino volteó los ojos y la Hyuga solo se limitó a pensar que si no le iba bien en la carrera que eligiera siempre podía ser buen ladrón. El castaño sonrió en grande al escuchar el clic, la pelinegra se congela y no mueve ni un solo pie.
-¿Dónde está su sentido de la aventura?
-Tenemos sensatez. Hinata solo está aquí porque sabe que cometerás algo estupido.
Hinata respiró profundo y decidida dio un paso a la casa que ya había entrado hace unas horas. Los técnicos de la escena del crimen habían sido minuciosos. Había marcas en el suelo donde se habían tomado las medidas. Pequeñas carpas de plástico de diferentes colores mostraban dónde se habían reunido las pruebas. Artículos recubiertos de polvo negro de los que se habían levantado huellas dactilares. No había señales de que hubiera tres jóvenes aparte de los secuestrados ahí. Eso la tranquilizo.
-No toquen nada.
Las palabras de Shino hicieron eco, Hinata vio como era que Kiba evitó tocar mientras se dirigía a la sala. Le dio una mirada superficial, sin ver nada en él que indicara que había sido un área de interés para los investigadores.
-Escuche en las noticias que tenían a los rehenes por una semana aquí, en el sótano.
Eso solo significaba que Kiba quería bajar para saber donde habían vivido. Caminaron por la sala principal y encontraron la puerta que los dirige al sótano. Shino abrió la puerta que mostraba las escaleras que los llevaría a donde Kiba quería investigar. Bajaron las escaleras con cuidado cuando el Inuzuka se detiene para cubrir con sus manos la nariz.
-Huele horrible.
En medio del cuarto pegado a la pared había una silla. No tenían que ser un genio para saber que ahí los torturaban. La pared tenía manchas color rojizas, donde las víctimas eran golpeadas hasta desangrarse. Kiba tenía sus ojos en grande y sus manos aun cubriendo su nariz. Una de las peores imágenes que iba a tener guardado en su mente. Shino, en cambio, estaba petrificado del miedo.
Hinata veía a través de sus ojos grises la escena donde los jóvenes rehenes estuvieron. Varias veces que pasaba enfrente de la casa se sentía observada por esos hombres. Cubrio con sus manos su media cara inferior, habia un liquido de color oscuro que estaba apestando por la habitación y casi vomito varias veces.
-Debemos irnos de aquí.
Los tres subieron por las escaleras rápidamente con una imagen que se quedaría plasmada en su mente por mucho tiempo. Otro más para el baúl.
Cuando cruzó la puerta pudo distinguir Hoheto parado con los brazos cruzados, la estaba esperando con dos detectives dentro de la casa. Hinata se mordió el labio inferior, una señal segura de que estaba nerviosa.
-Soy el detective Hatake Sakumo y el es mi compañero Sarutobi Asuma, estamos entrevistando a varios del suburbio.
Explicó el hombre de cabello canoso, la miró por unos segundos, su mirada vagando por el rostro de la pelinegra. Debían de ser familiares del agente Hatake Kakashi, tanto por apellido como su similitud. Sonrió y fingió demencia.
-Quisiera hacerte unas preguntas-volvió a decir el detective.
-Hinata, si no quieres participar estás en todo tu derecho.
Hoheto le dijo con un tono de voz grave y con el ceño fruncido. Muy en el fondo ella sabía que esto podría pasar, pero no pensaba que fuera pronto. Hinata asintió con la cabeza con nerviosismo y miró a los ojos al detective que tenía enfrente de ella. Una vez que Hoheto salió de la cocina los hombres empezaron sus preguntas. Era un cuestionario prácticamente preguntando qué había hecho el día anterior y si se sentía segura en la escuela.
-Estamos enterados que tanto como Inuzuka y Aburame encontraron el cuerpo de la mujer en el río. Le dijiste al oficial que estaban pasando por ahí, ¿verdad?
Solo pudo asentir con la cabeza, sentía la mirada penetrante del detective Sarutobi. Su apellido se le hacía familiar.
-¿Habías notado algo diferente los anteriores días?
Pensó detenidamente antes de contestar, tenía que formular bien su respuesta. El detective Sarutobi era joven y de piel morena, estaba anotando cada respuesta que daba. Debía ser más inteligente que ellos.
-Un par de hombres afuera de la casa, los veía de vez en cuando en la mañana en la ruta que corría.
-¿Solo un par?
Volvió asentir con la cabeza. Trago saliva.
-Están compilando algunas fotos policiales de aquellos que han cumplido con su descripción en este momento -hizo una pausa el hombre canoso mientras se recostaba en la silla- Creemos que son los mismos que están con el caso de los Uchihas, la noche del suceso ¿escuchaste el disparo de un arma?
Negó con la cabeza. El hombre de cabello plateado levantó una ceja.
-¿Estás segura?
El detective Sarutobi estaba escribiendo algo en un pequeño cuaderno, solo veía como era que la pluma se movía. Hinata tomó un pequeño respiro y recordó que el único disparo que se escuchó fue en donde lastimaron a Iroha. Ellos no debían saber de la interacción.
-Algunas personas dicen que escucharon disparos esa noche.
-No escuche nada.
Hinata sostuvo la mirada del hombre, este la seguía observando con determinación. El detective Sarutobi estaba apoyado en la pared de la cocina observando todo su cuerpo. La estaban estudiando.
-Dices que estuviste en tu casa.
-Así es.
-¿Viendo películas con tus primos?
-Si.
-Si te enseñara alguna foto de los secuestradores ¿los reconocerías?
Realmente necesitaba concentrarse en las preguntas que le hacían. Era su trabajo hablar con las personas y encontrar a los culpables. No comprendía porque los estaban interrogando.
-No recuerdo mucho. Solo recuerdo a uno de ojos color verde.
-¿Por qué lo recuerdas más a él?
-Me observaba mucho. El par de veces que lo vi iba acompañada.
Excepto la noche en la que corrió por el bosque. Hizo una pausa antes de volver a hablar. Sus ojos estaban empezando a mojarse, inspiró por la nariz antes de hablar.
-Pen-pensar que pudo habernos pasado algo, tanto como a Ki-kiba como a mi.
Comenzó a llorar por todos los motivos. Por el estrés que tenía. Por causar problemas a su familia. Todo era culpa de ella. Otra vez los había involucrado en sucesos criminales.
-Lo-lo siento. Creo que no soy de mucha ayuda.
-Todo lo contrario, ha sido de mucha ayuda.
El detective Hatake sonrió tensamente. Sin hoyuelos. Se quedó callado por un momento estudiando su rostro nuevamente.
-Los rehenes hablan que alguien los ayudó. Curiosamente tenían unas cuantas marcas en su cuello. Este caso es muy similar al de hace unos seis años en el estado de California.
Hinata inconscientemente trago saliva. El detective Sarutobi noto ese pequeño acto. Se empezó a sentir mareada, así que decidió no hablar. No caería en sus juegos ni en sus trampas.
-Es interesante el caso. No sabemos quienes fueron los que estuvieron ahí.
Las náuseas llegaron a su estómago. Ellos sospechaban de ella.
La señora Tsume estaba preparando la comida en la cocina y a lado de ella tenía una botella de cerveza. Hinata estaba ansiosa y temblando, la brisa del aire acondicionado se deslizaba por su cuello y la hacía temblar. Kiba estaba a lado de su madre preparando otro platillo cuando la pelinegra observa como era que el humo empezaba a salir.
-¡Kiba!
-Hasta este momento, pensaba que lo peor que podía pasar esta noche era tu comida. No me equivoque.
Kiba había sacado la sartén del fuego. La madre de este lo mando al otro extremo de la cocina donde estaba vertiendo algo de color naranja brillante en una copa de martini. Girándose, se lo entregó a Hinata , sus ojos cafés cálidos con simpatía amistosa.
-Toma un poco.
-Lo necesita más tu mamá.
-Hinata por favor platica con mi hijo, hace menos daños platicando con los invitados que estando en la cocina.
-¡Mamá!
Hinata sonrió al ver la escena, extrañaba mucho a su madre y ver esa pequeña interacción le hacía imaginar que sería si estuviera con ella. A veces le gustaría pensar que su pasado oscuro no la sigue como una sombra en un día soleado pero parecía que siempre estaba en problemas. A pesar que tienen una buena vida en los suburbios y había encontrado la gente correcta en su camino, aun así se sentía en peligro.
Como si se estuviera ahogando. A veces necesitaba un respiro.
La puerta de la casa de los Inuzuka se abre y los Aburame saludan a todos. Shino la mira a los ojos y se acerca hacia donde están, camina con paso decidido. Estaba segura de que había notado su preocupación, Hinata puso su mejor sonrisa falsa.
-Lo siento, llego un poco tarde ¿me perdí de algo?
-Kiba acaba de quemar las papas fritas-contesto Hinata a la pregunta del castaño.
-No esperaba menos de él- respondió Shino.
Hinata se rió y notó que la mirada del Aburame estaba posada en la Inuzuka que se encontraba del otro lado del cuarto.
-Ocho semanas de verano -dijo Kiba en voz alta mientras se acercaba a sus amigos -luego volveremos a ser esposados por las cadenas opresivas.
-No me lo recuerdes.
Continuaron con la plática, la pelinegra seguía con el nerviosismo de esa tarde tan caótica para ella. Y ella no era la única abrumada, Tokuma había estado fumando más de lo normal al saber que los detectives habían entrado a su hogar. Sarutobi Asuma no había estado ahí por azares del destino, fue el que había estado en la competencia de atletismo. Todo había sido un plan para sacarle información de todo. Hinata sintió como alguien la miraba a lo lejos.
El rostro de Hana se dividió en una amplia, casi tonta sonrisa mientras cruzaba la habitación, y dirigiéndose directamente hacia ellos. Se dejó caer en el asiento que Hinata había guardado en su otro lado.
-Hola, Hinata.
Envolvió su brazo alrededor de los hombros de la Hyuga, dándole el lugar perfecto para acurrucarse en busca de calor a su lado.
-Hana, detente. La vas a asfixiar.
Hinata se sonrojó cuando los brazos de la morena la soltaron. Eso era bastante cierto, no estaba acostumbrada a que la abrazaran a menos que fuera algún conocido. Pero eso no significaba que no fuera su amiga. Solo no se sentía con tanta confianza como con su familia.
-Cada día estas mas hermosa.
Ese comentario le provocó otro nivel de sonrojo en sus mejillas. Escucho como era que Hana se reía al ver como reaccionaba su cuerpo.
Malditos genes Hyugas.
-¿Cómo estás Hana?
-Estoy bien, aquí imaginándome a mí misma en la piscina con una especie de bebida tropical con una de esas pequeñas sombrillas y estoy leyendo un libro, uno que no es de veterinaria.
-Odio derrumbar tu sueño pero estás en Boston, lejos del estado de California apunto de trabajar en los corrales de la familia-dijo Kiba haciendo muecas mientras hablaba.
-Si la memoria no me falla, en unos meses nos iremos a Texas y cerca hay una playa, así que espero que se cumpla ese sueño.
Inuzuka Hana intercambió una sonrisa cómplice con Hinata.
-Voy por unas sodas-Shino se puso de pie, sonriendo cálidamente a sus amigos-¿Quieren alguna bebida?
Hana le pidió una cerveza, Kiba se levantó para ayudarle por las cosas. Quedaron solas las dos mujeres e Inuzuka Hana la volvió a ver.
-Mi mamá me dijo lo que vivieron, lo siento mucho.
Se escuchaba sincera y Hinata lo que hizo fue verla. Ella no sabía qué decir y como ayudarles, así que lo que intentaba hacer era tratarlos como cualquier adolescente. Hinata tenía muchas preguntas en su cabeza. Desafortunadamente, cada uno de ellos lo vivía como podía.
-¿Crees que alguno de nosotros volverá a ser normal?
-Espero que pronto, Hina. Te agradezco que estes a lado de mi hermano, eres una buena persona.
Kiba se acercó a ellas con las bebidas y los snacks, en cambio la pelinegra nota como era que Shino estaba más tenso que de costumbre.
-¿Qué opinan de su escuela?-se aventuró a preguntar Hana.
Ninguno de sus amigos dijo alguna palabra. No eran del tipo de adolescentes que iban a fiestas salvajes. Ni siquiera eran requeridos. Shino era el que sufría de más problemas en la escuela, Hinata era tímida y odiaba interactuar con las personas. Kiba era el que no le importaba que fueran de los marginados y siempre veía como interactuar con la gente.
-Podría ser mejor.
Fue lo que respondió Shino ante la pregunta de la hermana mayor de Kiba. Hana mira con curiosidad a Hinata a lo que solo ella le regala una sonrisa tranquilizadora.
-Hermana, ellos son mis amigos. Los tuyos están por allá.
Hana Inuzuka tenía el mismo tono de piel bronceada que Kiba, tenía el pelo castaño liso y largo y a diferencia de su hermano tenía unos grandes ojos cafés que parecían hipnotizar a cualquier hombre. Tokuma decía que era el tipo de chica que los chicos miraban solo porque no podían evitarlo, pero tan pronto como ella los miraba con sus ojos, sabían que clase de mujer era la que tratan. Una mujer fuerte e independiente.
-Curiosamente son familiares de mis amigos. No seas celoso Kiba.
-¿Recuerdas esa conversación de anoche cuando dije que te extrañe mucho? Me retracto.
Hana se rió y pasó su brazo alrededor de los hombros de su hermano Kiba.
-Aw, sabes que te aburrirás mucho aquí sin mí.
Se amaban mucho. Se tenían respeto y eso era de admirarse. La puerta de la casa de los Inuzuka se abre y a través de esta pasan todos los Hyugas. Neji la mira desde la puerta y nota que se encontraba tenso, se acerca la besa en la mejilla y envuelve su brazo alrededor de la cintura con un toque familiar.
Sabía lo de los detectives y estaba preocupado por ella.
-¿Cómo te fue?-pregunto la pelinegra.
-Todo bien, acabo de llegar-Neji responde y Hinata sabía que era mentira.
Hyuga Neji nunca llega tarde. Estaba segura de que llegó y discutió con sus tíos sobre el incidente de los detectives y estaba pensando todo. Como el genio que era siempre estaba enterado de todo.
-Hey Neji ¿estás aplicando a la universidad el próximo año?
Neji no pudo esconder lo sorprendido ante la pregunta de la joven Inuzuka. Hinata le sonrió al ver que su primo relajo su rostro. Neji asintió con la cabeza al no encontrar palabras para responder mientras retiraba el brazo de la cintura de Hinata.
-¿Qué universidad?
-Aún no ha dicho nada-comenzó a decir Hinata- Tuvo uno de los promedios mas altos en todo Massachusetts.
-No me sorprende, ustedes los Hyugas son inteligentes.
-Estoy indeciso aún si quedarme en un colegio.
- No se te ha ocurrido ¿Harvard?
Neji levantó la ceja.
-¿Por qué preguntas?
-Deberías considerarlo- dijo Hana mientras sonreía de forma maliciosa- Eres tan inteligente.
Neji se sonrojó y abrió los ojos en grande. Hinata se separó de él para verlo directamente a los ojos. Soltó un suspiro y vio como un mechón de cabello giraba alrededor de su frente. Neji la miró por el rabillo del ojo y ella se puso rígida cuando vio que se sonrojó ligeramente sus mejillas.
-¿Neji? ¿Me estás escondiendo algo?
-Pensaba decirles en estos días.
Neji había sido aceptado en la Universidad que quería.
Había sido becado por sus excelentes calificaciones y tenía varios días que había enviado sus formularios de alojamiento universitario. Neji no viviría bajo el mismo techo que Hinata. Los días habían pasado y aunque la noticia fue bien recibida por todos, los sentimientos de la pelinegra le causaban conflictos internos. Se pasaban los días entrenando o jugando algún juego de mesa, pero ninguno de los dos tocaba el tema de la mudanza. Había noches que Hinata esperaba que todos durmieran para ir a escabullirse a la cama de Neji y dormir a lado de él. Otras noches cuando ella terminaba cansada del día podía sentir que el castaño le besaba la frente antes de irse a su cuarto.
-¿Qué pasa entre Neji y tu? Nunca habían estado así.
Le preguntó un día en la mañana Iroha a Hinata después del desayuno. Ese día Neji había ido a Boston junto con Hoheto a ver el campus y llenar papelería.
-Nada.
-Están actuando extraño.
No sabía como explicarle a Iroha todo lo que pasaba por su cabeza. Miró con tristeza su plato de cereal y suspiro. El hambre se la había ido al recordar que en un par de días se iría de la casa.
-No sabemos como actuar enfrente del otro.
Iroha suspiró y cerró los ojos.
-Hinata, se que estas preocupada por él pero es la universidad- dijo Iroha con la voz más tranquila y poniendo una de sus manos en el hombro de la de ojos grises- Neji es un joven muy inteligente que sobresaldrá. Es un genio. Hoheto y yo no sabemos de quien heredó eso.
Hinata se mordió su labio inferior. Exasperada, cubriéndose la cara con las manos reúne las fuerzas para confesar sus sentimientos.
-Lo se, es egoista de mi parte que no quiera que se vaya.
Iroha la abrazó con fuerza. Las rodillas de Hinata se doblaron y sintió un hormigueo en las palmas de las manos, los brazos de Iroha la sostuvieron y en ese momento solo pudo llorar. Ese día sacó todos sus sentimientos y sus inseguridades en la cocina de su casa.
Se había llegado el día de la mudanza, la pelinegra lo sentia mas un funeral que un día de alegría. Se separaría de su mejor amigo y de su protector. Hinata estaba cargado dos cajas cuando siente que alguien le quitó la caja que le estorbaba para ver de las manos. Tokuma le sonrió para caminar junto a ella con la caja. Llegaron a la puerta 241 que estaba entre abierta, Neji estaba acomodando sus cosas en uno de los closets.
-El cuarto se ve bastante bien.
La voz de Tokuma retumbó por toda la habitación. Hinata observó la habitación con paredes blancas y las camas gemelas que estaban una en cada esquina.
-No creo que mi respuesta importe. Es lo único que hay.
Contestó Neji sin dejar de abrir cajas. Hoheto vio de reojo a Neji, a lo que la Hyuga pudo distinguir que su tío estaba preocupado por él. Era un cambio completamente nuevo y alejados de todos los Hyugas del Estado.
-Yo... yo creo que está bien-vacilo Hoheto desde su lugar.
Cuando Hoheto pensaba las palabras que tenía que decir, siempre era una mentira. Neji se congeló en su lugar y Tokuma no pudo evitar que se le saliera una risilla. Hinata tratando de calmar la situación se le ocurrió agregar su comentario.
-E-es acogedora.
Hinata puso la caja sobre el escritorio que tenía cerca. Tenía un amargo sabor en su boca y sus ojos se estaban empezando a llenar de lágrimas, tendría que acostumbrarse a la distancia y a no depender de él. Observó que la cama del otro lado de la habitación ya estaba cubierta con ropa y cajas.
-¿Hay más cosas en la camioneta?-preguntó Tokuma
-Si. Solo unas cuantas cajas más.
Hinata salió del cuarto y bajo acompañada de Tokuma. Él no había dicho nada al respecto, pero no tenía que ser un genio para identificar la tristeza que abundaba en su persona. Cargaron cada uno las ultimas cajas y regresaron al cuarto.
-Esto es realmente agradable- dijo Hoheto, mirando alrededor de la habitación y colocando una caja en el cuarto.
Hinata tenía en sus manos otra caja con las cosas de Neji. Estaba nostálgica, no pensaba que algún día estarían separados. Sabía que era lo mejor. Era lo que habían decidido para ambos.
-No huele mal- dijo Neji con los brazos cruzados junto a la puerta.
-¿Qué opinas de este Hinata?
-Es una habitación...blanca.
-Estás en Harvard. No cualquiera entra a una de las universidades más cotizadas.
El silencio llegó a los integrantes Hyugas.
-¿Tienes algún plan para esta noche, Neji?
Pregunto Tokuma que trataba de hacer mas ameno la conversación, desde el otro extremo del cuarto Neji suspiró y volteó los ojos al techo.
-Pensaba pedir de cenar y dormir.
-Ugh Neji, hay una fiesta de bienvenida en una de las casas esta noche -dijo Tokuma levantando una ceja-deberias de ir.
-No me interesa-contestó Neji.
-Tokuma tiene razón, Neji. Deberías ir. Conocer gente nueva.
-Todo lo que voy a hacer durante los próximos años es conocer gente nueva.
-Neji…-advirtió Hinata.
Tokuma puso los ojos en blanco.
-Esto es la universidad, el objetivo de la universidad es conocer gente nueva.
Vuelve a insistir Hoheto que estaba encendiendo su primer cigarro desde que llegó al campus. Hinata estaba sentada a los pies de la cama, tratando de asimilar que no tendría a Neji cerca de ella. Estaba feliz por él. Sería solo un par de años y estaba segura que era lo correcto para ambos. Se lo repetiría mil veces si es necesario hasta que lo entendiera.
-No necesito gente nueva- dijo Neji que seguía sacando sus cosas de las cajas.
-Neji, no hiciste ni un amigo desde que llegaste a pisar la casa. Todo mundo necesita amigos y necesitas conocer gente nueva-le dice Hoheto pasando su mano por su corto cabello.
-Espero no le des la misma platica que nos diste a Ko y a mi- empezó decir Tokuma.
-¡Nada de sexo sin proteccion Neji!-dijo Hoheto desde su lugar- Recuerda sexo mientras sea consensuado y con proteccion. Y nada de drogas de ningún tipo, jovencito.
-Eres el peor para dar las pláticas-murmuró Tokuma con su mano cubriendo su cara.
Hoheto volteo a ver a Hinata y con la mirada fría solo le dijo.
-Hinata, tu tienes prohibido todo. Nada de alcohol, drogas o sexo. ¿Tu me entiendes? Te mataré personalmente si escucho algo diferente. Luego mataré al que te toque.
Hinata solo voltea sus ojos al techo, era cómico ver a Hoheto por primera vez en el papel de un padre responsable. Entonces Hinata encuentra la mirada gris, igual a la de ella, pidiendo ayuda ante la situación. Se levanta de su lugar para acercarse donde se encontraba Neji. Este levanta la mirada, sus mejillas tenían un ligero sonrojo que inclusive llegaban hasta sus orejas. Hinata apretó las manos de Neji con fuerza. Era un acto tan inocente al mismo tiempo íntimo por parte de ambos.
Neji sonrió, su estado de ánimo era impredecible. Se levantó de su lugar y la abrazó. Apoyo la cabeza en su hombro y aspiró el reconfortante aroma de su champú, una última vez. Pasaron unos segundos para que se separaran y este le revolvió el cabello con un gesto familiar, su forma sutil de decirle que se relajara.
-Yo también te voy a extrañar, Hinata. Estarás bien.
Lo dice enfáticamente, su voz llena de un entusiasmo falso.
La fiesta era una de las casas cercanas a la universidad. Alguna casa de los de fraternidad. La casa era grande y tenían un bar con una pequeña pista de baile cuadrada donde Hinata suponía que era donde debía existir la sala. Quienquiera que haya arreglado el lugar supo aprovechar los espacios.
-Será mejor que disfrutes la noche y no arruines esto- dijo Tokuma
Tokuma había convencido a Neji de ir a la fiesta y la condición que había puesto era que solo estarían un par de horas.
Solo hacer acto de presencia, las palabras de Neji.
Les habían explicado que la fiesta era gente de nuevo ingreso y algunos de grados superiores. Los jóvenes saltaban al ritmo de la música, riendo y otros se encontraban en las orillas bebiendo y hablando. Hinata en cambio se encontraba en un ambiente nuevo e incómodo por ser una menor de edad en una fiesta donde no era requerida. Se le erizaron los pelos de los brazos al ver todo el bullicio y el entusiasmo.
-Vamos. Necesitas un trago.
Tokuma los condujo a través de la abarrotada cocina donde se servían y mezclaban bebidas. De alguna forma mágica habían conseguido tres cervezas. Tentativamente, Hinata tomó la bebida aun asustada por la cantidad de gente que podía entrar en una cocina. Había gente que se estaban besando en cada esquina y mucha gente se encontraba hablando con otras personas.
Hinata ignoró al joven que tenía a su lado que le guiño. Eso eran las fiesta de universitarios que Tokuma estaba lidiando. Pasaron un par de minutos cuando dos mujeres se acercaron a Neji y a él. Ambas con un escote grande y con demasiado maquillaje en sus caras, aburrida la pelinegra miró hacia el otro lado observando a una pequeña multitud de estudiantes.
-¿Cuánto tengo que drogar para poderme meter con el?
La pregunta causó conmoción en la de ojos grises, vio por el rabillo de sus ojos como era que otras dos mujeres estaban hablando demasiado entretenidas sin darse cuenta que había una tercera persona escuchando. Su boca se abrió, sus ojos se agrandaron, incapaz de creer lo que acababa de escuchar. Tomó su cerveza y le dio un trago largo.
-Dale un molly y veras que podras violarlo. Asegurate de que esté bien diluido en la bebida para que puedas tener tu noche con él.
Hinata mordió los labios nerviosa, pensó en retirarse del lugar pero la conversación estaba cada vez más interesante. Jamás hubiera pensado que los roles de género cambiarían donde la mujer pusiera alguna droga en algún hombre. No podía ver los rostros de las mujeres, pero podía ver su vestimenta.
-Me da un poco de lastima que te quieras aprovechar de su situación. Apenas regresó a la universidad.
-Los Uchihas tienen mucho dinero. Le haré un favor, ese hombre no voltea a ver a ninguna mujer y hay rumores circulando que puede ser gay.
-¿Un Uchiha gay?
Las risas se empezaron a escuchar del par de jóvenes. Por un momento la pelinegra pensó que todo esa conversación había sido una broma hasta que vio como era que se pasaban una bolsa transparente, con cuidado se acercó a ellas para pedirles un encendedor. Vio la cara de las dos jóvenes la cual le negaron que tuvieran uno con ellas.
-¿Eres estudiante?-preguntó mirándola de abajo hacia arriba con desprecio.
-De primer año-mintió Hinata. Lo único que necesitaba ver era el rostro de las horribles personas que estaban armando un plan.
Se alejó de ellas para volver a donde estaban Neji y Tokuma, ambas mujeres observaron con curiosidad a la pelinegra. Hinata decide pasar un brazo por la cintura de Neji y este solo le sonríe.
Hinata miró alrededor de la habitación, apartando la mirada de donde estaba Tokuma.
Una de las rubias estaba a horcajadas sobre Tokuma. Su corta falda de mezclilla se le había subido hasta los muslos. Estaba de espaldas de la pelinegra, debió decirle algo interesante al oído el Hyuga, porque ella se rió de nuevo. Subió al tercer piso con una cerveza en la mano y donde había menos gente, miró su celular y solo quedaba menos de una hora para irse del lugar.
Necesitaba un cigarro.
Saco la cajetilla de su bolsa y busco entre sus cosas su encendedor.
Fuck!
Lo tenía Neji.
Sin prestar atención hacia donde iba, caminó directamente hacia alguien. La pelinegra dio un salto hacia atrás, pero ya era demasiado tarde. Su cerveza había salpicado por toda la parte delantera del tipo con el que se había estrellado.
-Lo siento mucho.
Hinata hizo una mueca al ver el daño provocado. La cerveza había hecho que su camisa gris pálida se arruinara. No eran solo unas pocas gotas, era todo y estaba en todas partes.
-Fuck.
La pelinegra se congeló e inmediatamente miró en la dirección de la voz desconocida. Se encontraba mirando los ojos oscuros grandes de un joven de piel pálida. Su cabello oscuro y desgreñado caía hacia adelante, sombreando parcialmente sus ojos. Unas cuantas heridas aun en su rostro.
Era él. Estaba casi segura.
-Esta área es solo para los de tercer año- dijo enojado.
Ahora era el turno del de ojos oscuros mirar a la de ojos grises. Todo en ese momento se sintió diferente. Su mirada era desafiante y amenazadora. Su ceño se marcó más. Escucho como es que seguía maldiciendo en voz baja.
-Lo siento mucho. He arruinado totalmente tu camisa. Déjame reemplazarlo, pagar la limpieza en seco, hacer algo - balbuceó, extendiendo la servilleta en la mano y cepillando la mancha.
Lo cual fue un completo y total error ya que él tenía un pecho sólido como una roca debajo de esa camisa salpicada de cerveza y de repente ella fue muy consciente del hecho. Hizo una pausa con la mano sobre él y sintió que se sonrojaba.
Todo esto estaba mal. Hinata dejó caer la mano e hizo una mueca.
-¿Te mando Suigetsu? Me dijo que me iba a mandar una rubia, pero seré sincero. No quiero tener sexo contigo. Te recomiendo que bajes a disfrutar la fiesta.
Su tono de voz sonaba enojado, el joven se estaba apoyado casualmente contra la pared pero su mirada intensa decía que no deseaba su presencia.
-Tampoco quiero tener sexo contigo, parece que eres tú el que menos esta disfrutando la fiesta.
El de ojos oscuros la estudió y por primera vez no apartó la mirada. Lo vio mirarla y de repente quiso saber si la podía distinguir. Dio un par de pasos e Hinata pudo admirar sus ojos que parecían incluso más oscuros de cerca. El joven sacó de su bolsa del pantalón un encendedor y lo prendió. Hinata tomó de su cajetilla el cigarro y lo puso en sus labios.
-Mira, nadie estará más emocionado que yo cuando termine esta noche y todos salgan de la casa, pero es sábado por la noche y por alguna extraña razón a Suigetsu se le hizo una buena idea.
Esa fue la respuesta que le dio el joven.
-No sé quién eres ni quién es Suigetsu. Lamento arruinarte la camiseta.
El joven alzó una ceja, Hinata le ofreció un cigarro a lo cual tomó. Mientras encendía el cigarro miro alrededor y vio a las dos mujeres que anteriormente las había escuchado hablar. Una de ellas se mordía el labio con una expresión de preocupación en su rostro. La otra los observaba detalladamente antes de acercarse a uno de los jóvenes para decirle algo al oído.
-¿Eres de nuevo ingreso?-preguntó el joven.
-Si.
Volvió a mentir mientras daba otra calada al cigarro. Observó como el de ojos oscuros veía su cuello con detalle. Había olvidado la marca que le había dejado, así que acomodo su cabello para cubrirlo.
-Te me haces familiar, ¿nos conocemos?
-No creo. Primera vez que te veo.
Otra mentira más. Hinata vio sobre el hombro del joven como es que una de las mujeres le entrega la bebida a su amigo y este se dirigía hacia ellos. Sabía que no debía entrometerse pero por un momento pensó que podría ser Neji. Le dio una calada más a su cigarro y espero que se acercara el joven.
-Uchiha Sasuke, espero te gusten los martinis. Te lo manda una de mis amigas.
Si era un Uchiha.
El hombre tenía una sonrisa de maníaco, a lo lejos pudo detectar por una fracción de segundos la cara de las jóvenes cuando extendió su mano hacia la bebida y la pelinegra lo tiró cayendo unas cuantas gotas sobre su camisa. Una vez más lo miro a los ojos mientras gruñía.
-Lo siento soy muy torpe.
-¡Eso fue aproposito! No sabes con quien te estas metiendo-dijo enojado el joven.
Inmediatamente se dio cuenta de que cometió un error, el joven desconocido puso una de sus manos en su brazo y apretó muy fuerte. Estaba apunto de pelear cuando Sasuke lo mueve bruscamente.
-No quiero ninguna bebida- dijo en un tono contundente.
La Hyuga contuvo la respiración, esperando la respuesta del joven que había interrumpido su conversación. El joven tenía una mirada de terror antes las palabras del Uchiha. Continuó esperando su respuesta, a lo cual solo este se alejó del lugar. Los ojos de la Hyuga se abrieron de golpe ante lo que estaba observando.
-Me retiraré, lamento arruinarte tu camiseta.
-Sinceramente, me hiciste un favor. No tenía un buen motivo para irme de aquí, pero viendo que mi cuarto está ocupado es la excusa perfecta para irme a la casa de mi hermano.
La voz era diferente a como le había contestado al otro joven, su boca se curvó en una pequeña sonrisa. Hinata vio de reojo como es que las mujeres la miraban con recelo y por una parte se sintió tranquila. Esperaba que se alejara de ese lugar para evitar una violacion.
-Hinata.
Escucho la voz de Neji, este tenía el ceño fruncido al verla parada enfrente del joven. Hinata se acerca a él y caminan en dirección a la salida.
-¿Qué diablos fue eso?-Pregunto, ignorando su ligereza.
-No fue nada. No te preocupes- dijo Hinata lentamente, como si el recuerdo acabara de caer en la cuenta.
-Alejate de ellos.
No tenía que decírselo dos veces.
Era la primera vez que tomaba tanto, estaba con la cara presionada contra una almohada con náuseas. Se levantó rápidamente para llegar al baño. No necesitaba vomitar, pero esperaba que si fingía que lo hacía, su cuerpo se haría la idea y evacuaría todo el alcohol que habían tomado. Se arrodillo frente al inodoro y la arcada llegó.
Abrió la boca y vomitó.
-Oh dios, estas mal.
Tokuma se acercó a ella y recogió su cabello con su mano mientras Hinata devolvía todo a la taza del inodoro. Las arcadas estaban seguidas.
-Un poco mas Hina, ya vas a terminar.
No sabía cuanto tiempo había pasado pero Tokuma seguía a su lado. Las lágrimas empezaron a brotar por desesperación.
-No puedo parar, Tokuma.
Este con una liga le hizo una coleta y por un momento se quedó sola en el baño. Tenía su frente descansando en la taza cuando escucho los pasos de alguien acercándose a ella. Las arcadas habían terminado y al levantar el rostro miró a los ojos grises de Ko.
-Hinata…
-Lo siento, Ko.
Aparentemente seguía ebria y no había sabido lidiar con sus sentimientos.
El terror la despertó bruscamente.
No sabía como había llegado a su cama, suponía que Ko la había cargado desde el baño hasta su cama. La lluvia estaba azotando las ventanas de su cuarto, antes de que Hinata recordara donde se contraba, se sentó muy erguida. Le faltaba el aire al recordar todo lo que había sucedido algunas noches, su estómago dio un vuelco y vomitó en su regazo.
Estaba sentada temblando empapada de sudor y sábanas húmedas. La siguiente arcada llegó y el ruido levantó a Hanabi, rápidamente le quito las sabanas.
-Tuve una pesadilla.
La mirada gris preocupada de su hermana menor era demasiado notorio en su rostro. Hanabi asintió con la cabeza y antes de salir del cuarto con las sábanas le informo.
-Las metere a lavar.
La realidad se inclinó sobre su eje y todo en el mundo ahora era de un color diferente. Antes de volver a los brazos de morfeo, se paró para irse a enjuagar la boca.
La mañana siguiente despertó con resaca, a lado de su cama había un gatorade y un ketorolaco sublingual. Le dolía todo, después de durar unos minutos en cama decidió darse una ducha, de pie en la regadera duró mucho tiempo al mismo tiempo que lloraba. Al salir recibió un mensaje de texto de Neji.
Se dio cuenta de que no importaba cuán lejos de Neji, no importaba dónde estuviera o lo que hicieran, nunca estaría sola.
Eran compañeros supervivientes, respondiendo al pasado de su infancia y a su adolescencia. Los dos temían estar solos. Necesitaba ser fuerte y aceptar que no estarían juntos por siempre.
Los días pasaban y los demás integrantes de la familia empezaban a notar su cambio de actitud. Se esforzaba por platicar más y por tratar de estar cerca de sus amigos pero le era difícil.
-¿Sabes qué necesitas?-dijo Natsu mientras preparaba la cena-Necesitas salir más y ser más social. Tener más amigos. Tal vez incluso un novio.
-¿Un novio?-preguntó Hinata mientras cortaba los vegetales.
-Si para que te mantengas ocupada y sin esa cara triste. Neji no nos ha visitado pero lo hará próximamente. Debería de presentarte algunos de sus compañeros-Natsu hablaba rápido, con entusiasmo.
No hay nada que le guste más a Natsu que hacer citas.
-No creo que sea buena idea-murmuro Hinata.
-Esto pasará rápido y entonces el próximo año, tú también te irás a la universidad.
Hinata sabía la realidad. No podría lograr el puntaje de Neji y no irían a la misma Universidad. Le causaba escalofríos saber que estarían lejos más tiempo y el problema era que siempre había necesitado a Neji mucho más de lo que él la había necesitado.
-Odio ser social. Y no quiero novio.
-Suenas como Neji.
-Natsu, la mayoría se sienten intimidados por mí y muy apenas puedo soportar tener una conversación con ellos.
-Algún día conocerás a alguien Hinata. Espero con ansias ese día.
Notas de autor:
La mera verdad, disfruté tanto escribir esta capítulo. Solo falta el epílogo. Recordé varias salidas cuando estaba en la universidad LOOOL. El epílogo lo subiré en estos días, ya esta echo solo me da flojera entrar poner mi cuenta y así.
Guess: Si, ¿como ves? La historia era Forbibben Fruit, ya no esta en ffnet LOL. Me senti triste al saber que era plagio ( el libro es Everything Forbidden). Estoy de acuerdo que escribas una escena similiar de otro libro, porque digamos yo quería escribir una escena que reflejara como el LOVELY BONES cuando la hermana entra a la casa del que asesinó su Susie . Y termino siendo la escena donde entra Hinata con sus amigos a investigar. Gracias por tu review.
Notariana: Pues, si lo golpeo muy bien pero aqui esta una ligera escena Sasuhina. Gracias por tu review.
