Lucius Malfoy se encontraba leyendo un libro en los jardínes de la mansión Malfoy, mientras que Narcissa estaba llevando sol recostada en una de las sillas... El rubio estaba haciendo todo lo que podía para mantenerse concentrado en lo que estaba leyendo, pero se le hacía difícil mientras escuchara las voces de su hijo y su novia al otro lado.

Por más que intentaba encontrar una razón sustentable para poder entender aquella relación, se le hacía difícil. Hermione ya llevaba allí tres días y Draco no parecía tener ojos para nadie más, se la llevaba a todos lados, la metía en todas las conversaciones... Ya casi ni hablaba con el o con Narcissa, ahora todo era ella. Siempre se imaginó a Draco con Pansy o Astoria, inclusive se lo llegó a imaginar con Daphne aunque no era el tipo de su hijo. Pero Granger... Parecía locura, sonaba a locura y era una locura.

-Vas a terminar con una migraña -Dijo su esposa mientras soltaba un suspiro.

-¿Acaso me leíste la mente? -Preguntó con el ceño fruncido.

La pelinegra se encogió de hombros.

-Draco y tú lo hacen todo el tiempo.

El rubio se sobó el puente de la nariz.

-¿De verdad te sientes cómoda con esto?.

-Lucius ya hemos hablado de esto, Hemione está con Draco... No es nuestro asunto -Dijo bajándose un poco los lentes de sol para verlo mejor.

-Sí, sí ya sé -Dijo mientras se tapaba la cara con el libro.

Narcissa lo observó y sólo pudo reír ante el gesto tan infantil de su esposo.

...

-¡DRACOOO, SABES QUE ESO NO ME GUSTA! -Reclamó la castaña mientras se limpiaba el rostro intentando quitarse la saliva de su novio.

-Pero si es divertido, eres la cosa más dulce del mundo -Dijo el rubio riendo.

-Muy gracioso -Dijo la castaña mirándolo mal.

-Te ves tan sexy cuando te enojas -Dijo abrazándola por la cintura.

La chica en respuesta se sonrojó.

-Callate -Dijo tratando de mantenerse seria.

-Eres la más hermosa de todo el mundo -Dijo apretándole una mejilla.

-Draco, estás loco -Dijo sin poder contener la risa.

-Loco por ti, mi pecosa -Dijo dándole un beso en la punta de la nariz.

-Oye, ¿Cuánto crees que tarde en ganarme la confianza de tu padre?.

El rubio sonrió.

-Mi padre es un poco exigente, pero estoy seguro de que le agradas sólo que no lo quiere admitir, tiene una reputación de orgulloso que mantener -Dijo el chico observando a su chica.

-Ummm, bueno. Te prometo que por mi parte haré lo que pueda para mejorar eso -Dijo sonriendo.

El rubio soltó una carcajada.

-Amor mío, no tienes que mejorar nada, mi padre sólo quiere llamar la atención. Tú ya has hecho mucho soportandolo.

La chica soltó otra carcajada.

-Draco, me gustaría que te llevaras bien con Harry -Dijo ya un poco más seria.

-Muy graciosa -Dijo con sarcasmo.

La chica lo miró seria.

-¿Lo dices en serio? Pero si Potter y yo somos cómo la sal y el azúcar -Dijo con burla.

-Pero eso puede cambiar, sí tan sólo quedaran en paz... Harry es mi mejor amigo casi mi hermano y tú eres mi novio, para mí es importante, Harry y Ginny también estuvieron conmigo cuando perdí a mis padres, ellos me brindaron su apoyo incondicional -Dijo casi suplicando.

-Lo sé, y eso me alegra de verdad. Saber qué al menos Potter no es como Weasley un completo idiota -Dijo acariciándole la mejilla.

-Solo quiero que mis dos mejores amigos en todo el mundo se lleven bien -Dijo haciendo un puchero.

El rubio rodó los ojos.

-Vale, vale pero no me hago responsable de comentarios idiotas y narices rotas -Dijo divertido.

-Sé que no le harías, porque me enojaría mucho contigo -Dijo sonriendo con ternura.

El chico la besó en los labios.

-Tengo algo para ti -Dijo metiendo la mano en su bolsillo.

Sacó una pequeña cajita y se la entregó a su novia.

La castaña la recibió con sorpresa y al abrirla vió una cadena de oro acompañada por una rosa roja.

-Es preciosa Draco -Dijo admirando la hermosa cadena.

-Igual que tú -Dijo tomándola para colocarsela.

La castaña tocó la cadena ya estando en su cuello y sonrió.

-Gracias -Dijo con los ojos brillantes.

Ambos se tomaron de la mano y caminaron hasta donde estaban los dos adultos sentados hablando.

-¿Interrumpimos? -Preguntó el rubio.

-No, hijo sólo hablábamos -Dijo Narcissa observando a Lucius con cautela.

-Sí, por favor sientense ambos -Dijo Lucius serio.

-¿Que ocurre? -Preguntó Hermione.

-Pues que Lucius y yo hemos estado hablando y hemos llegado a la conclusión de que... -Comenzó a decir Narcissa.

-Ya que la relación entre ustedes va muy en serio, deberían iniciar la tradición Malfoy -Dijo Lucius.

Draco en respuesta abrió los ojos de par en par sorprendido.

-¿Bromeas? Pero si hace 3 días estabas en contra de esta relación -Dijo Draco frunciendo el ceño.

Lucius asintió- Sí, pero he visto la tenacidad de Hermione y la manera en que la defiendes que me he dado cuenta que en realidad van en serio -Dijo el patriarca sonriendo.

Pero aquella sonrisa no era nada cálida, era una sonrisa retadora, Hermione se sorprendió.

-Me niego, Hermione no vino a eso -Dijo el rubio menor cruzándose de brazos.

-Draco, ¿No le has hablado a Hermione de la tradición Malfoy? -Preguntó Narcissa.

El rubio negó.

-Con razón está contigo -Dijo Lucius aguantando la risa.

El rubio lo fulminó con la mirada.

-Basta, ¿De qué tradición hablan? -Preguntó Hermione confundida.

-Oh querida, son una serie de cosas que todas las mujeres que hemos querido estar con un Malfoy debemos hacer para demostrar que somos dignas de portar el apellido -Dijo su suegra sonriendo.

-Ridículas cosas, la ley más vieja y absurda que pudo haber inventado Brutus Malfoy -Dijo Draco de mal humor.

-Draco, no insultes a nuestros ante pasados, es una tradición que nunca se ha roto. Estoy seguro de que si Hermione de verdad quiere estar contigo lo afrontará y respetará años de historia Malfoy -Dijo el rubio usando las palabras adecuadas para engatusar a la joven.

-Por supuesto, estoy dispuesta a hacer lo que sea -Dijo la castaña como toda una leona.

-Hermione no lo hagas, es una locura -Dijo Draco tomando la mano de su chica.

-No puede ser tan malo ¿O sí? -Dijo la chica a su novio y este hizo una mueca.

-Hermione, la tradición Malfoy es para... Para contraer matrimonio en un futuro, pasas por una clase de pruebas y juramentos y luego la tradición se cierra con un pacto nupcial -Dijo Draco un poco avergonzado.

La castaña se sonrojó y sintió bastante avergonzada.

-¡Oh! -Exclamó- No lo sabía.

-Es una locura -Dijo negando lo cual hizo sentir un poco mal a Hermione.

-Sí, es cierto no deberían ofrecerle algo así a alguien sin estar seguros de que su hijo quiera pasar su vida con esa persona -Dijo la castaña mordiéndose el labio.

-Ese no es el problema, Hermione yo quiero estar contigo, te amo y sé que podemos hacer que esto funcione de verdad. No soy yo, eres tú la que me preocupa -Dijo el chico con sorpresa.

-Pensé que no estabas seguro de eso...

-Lo estoy, pero jamás te pondría en una situación así sólo pensando en mí -Dijo su novio.

Eso la hizo sentir mucho mejor.

-Bueno en ese caso, sí quiero... Acepto hacer la tradición -Dijo con la cabeza en alto.

El rubio la observó con sorpresa y a la ves con admiración.

-¿Sabes lo que haces? -Le preguntó el rubio mayor.

-Sinceramente no tengo ni idea, pero creo que tal vez Draco lo haría por mí -Dijo mirándolo con timidez.

El rubio sonrió.

-Definitivamente.

La castaña le devolvió la sonrisa.

-Pues que comience -Dijo el rubio mayor con un trasfondo en sus palabras.

¡Que gane el mejor!.