Holis~ He vuelto~ Ahorita que estaba subiendo esto al doc manager me di cuenta de que a los primeros cuatro capítulos de este fic les quedan cuatro días de vigencia(?) para poder editarlos (los subí el mismo día) y pues... vaya, o sea que hace casi un año que empecé con este fic O.O y apenas este es el capítulo nueve y aun no entro de lleno a la playlist, es increíble mi procrastinación y lo rápido que pasa el tiempo XDU Y eso que estoy tratando de ser más disciplinada, sino quizá esto seguiría en el capítulo cinco XDu

En fin, por ahora no tengo mucho más que comentar excepto que cada vez se me dificulta más elegir los nombres de los capítulos y que Kimetsu no yaiba y sus personajes pertenecen a la genial pero malvada mente de Gotouge-sensei.

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Dame tan solo un motivo

— Kochou, esto es ilegal. – señaló Giyuu, considerando que su nueva posición como amigo le permitía hacer al menos una advertencia.

— No es ilegal, esta es la compañía de mis padres. – respondió Shinobu sin alterarse y sin que sus manos dejaran de trabajar.

— Pero es el despacho de tu tío. – insistió el guardaespaldas.

— Sí, pero es mi futuro el que está en juego ¿cómo puedo ayudar si no tengo idea de cómo va todo? – refutó ella, logrando callarlo con semejante razonamiento – Tú sigue vigilando.

Mientras adoptaba una posición casual que le permitía ocultar con su cuerpo a la estudiante que trabajaba en forzar la cerradura del despacho, Giyuu pensó que estaba escalando posiciones muy rápido. Ya que al realizar esa simple acción, había pasado de ser un nuevo amigo a convertirse en cómplice.

En realidad, no era como su no estuviese familiarizado con esa posición. En su pueblo natal había participado en cierto número de travesuras, si bien la mayoría habían sido iniciadas por su mejor amigo, Sabito, él mismo también había incitado algunas. Pero se suponía que eso había terminado al cumplir catorce años y la chica que lo estaba haciendo "volver a los malos pasos" contaba dieciocho.

— ¡Listo! – celebró Shinobu tras escuchar un clic – ¿Tomioka-san, es seguro ahora?

— No se acerca nadie. – informó tras mirar hacia el pasillo desierto, había sido un acierto ir a la hora de comer.

— Bien, entremos rápido. – antes de que pudiese poner alguna otra objeción, la menor tiró de su muñeca para hacerlo entrar al despacho. Giyuu concluyó que su política era la misma que la de su amigo "nos hundiremos juntos hasta el fondo", lo cual le trajo un cierto sentimiento de nostalgia.

El guardaespaldas decidió no sorprenderse cuando vio a su protegida adivinar la clave de la computadora de su tío al segundo intento. Simplemente soltó un suspiro y se posicionó cerca de la ventana para vigilar si el señor volvía de su almuerzo.

Por lo que entendía, lo que Kochou estaba haciendo era instalar un programa espía en la computadora de su tío para monitorear cómo avanzaba la recuperación financiera de la compañía. La chica esperaba hacerse una idea de la situación y eventualmente encontrar la forma de ayudar a que el proceso se agilizara. Porque en cuanto la farmacéutica y el futuro de sus hermanas estuviesen fuera de peligro, ella pensaba salirse del compromiso con Douma.

En realidad, su impaciencia era comprensible.

La primera semana que le siguió a la cita, Shinobu la había pasado muy mal, teniendo pesadillas todas las noches. Giyuu lo sabía porque al ser el último en acostarse la había escuchado dar vueltas en la cama y como también era el primero en despertar, había percibido lo que estaba seguro era un grito ahogado cuando ella salía de la pesadilla. Durante ese tiempo había tenido la tentación de ir a despertarla para ayudarla a salir de esos malos sueños, pero no estaba seguro si eso sería estirar demasiado la cuerda amistosa que los unía, hasta que recordó qué es lo que un amigo que no dormía en la misma casa haría y le pidió que le contara más a detalle sobre sus pesadillas. Pero Kochou se negó, confesando que sí había intentado hablarle de eso la primera vez, pero que a ese punto prefería pensar en ello lo menos posible.

Tras todo un día de meditación y análisis del carácter de la chica, Giyuu concluyó que la ansiedad era lo que realmente la atormentaba y le recomendó encontrar la forma de hacer algo respecto a su situación. Ella le dio la razón, afirmando que tomaría un papel más activo en la recuperación de su libertad, lo cual surtió efecto esa misma noche, ya que la escuchó removerse menos y no percibió ese grito ahogado de nuevo.

Pero él pensó que hablaría con sus tíos al respecto, no que se haría una copia ilegal de todos los archivos de la compañía.

— Recuérdame porqué no puedes hablar con tus tíos de manera normal. – le pidió por cuarta vez desde que le contara su plan.

— Mi tío asume que no puedo entender la parte financiera, así que solo me dice que la compañía se va recuperando poco a poco. Y la ayuda de mi tía es aconsejarme que piense en pájaros. – respondió Shinobu distraídamente mientras tecleaba.

Giyuu hizo una mueca. Ella no le había comentado sobre la "ayuda" de su tía en las ocasiones anteriores y esperaba que el consejo no fuese en el mismo contexto al que alguna vez se refirió su difunta abuela al decirle a su hermana Tsutako que se casase con el mejor partido del pueblo, que era un tipo de lo más desagradable.

Recordar eso hizo que Giyuu reconsiderara sus objeciones: en realidad lo mejor para Shinobu era que ella misma monitoreara la situación de la compañía, ya que era el verdadero sacrificio. Ella parecía confiar plenamente en que sus tíos estaban haciendo lo posible, pero ¿y si ellos se relajaban? Con semejantes consejos era evidente que querían preparar a su sobrina para estar mucho tiempo a merced de Douma. Sería Shinobu quien tendría que acceder a cualquier pedido por mucho que le disgustara, no ellos. La mediana de las Kochou no era alguien dada a quejarse, así que, ¿qué sucedería si ellos olvidaban lo que estaba en juego y se lo tomaban con demasiada calma?

— ¡Listo! – celebró la estudiante por segunda vez, sacándolo de sus lúgubres cavilaciones – Ahora podemos volar de aquí, Tomioka-san. – le sonrió como una niña contenta por salirse con la suya.

Él se limitó a asentir y seguirla, ignorando el fugaz pensamiento de que le gustaba esa sonrisa.


Shinobu decidió comprar mitarashi dango y compartirlos con él en un parque antes de regresar a casa.

— Entonces… mientras ese amigo de mi amiga analiza toda la información y me hace un informe… yo debo aprender todo lo que pueda para comprenderlo y eventualmente leer sin su ayuda la situación financiera de la compañía… – la chica le estaba explicando cual sería el siguiente paso en su plan entre bocados de dangos.

— Y así es como planeas poder intervenir en el manejo de todo. – completó Giyuu antes de comerse uno de sus dangos. Shinobu asintió.

— Sé que la compañía era rentable cuando mi padre aún vivía, así que pienso que quizá… a mi tío le falta un poco de habilidad para administrarla. – explicó. El guardaespaldas no pasó por alto que su mirada se oscureció momentáneamente al mencionar a su progenitor – Tal vez solo necesita que alguien le dé más ideas. – agregó antes de engullir dos dangos de una vez.

— Tal vez… – asintió Giyuu, mirando hacia el cielo para distraerse de malos pensamientos – ¿A ti te gusta la compañía? – preguntó, ya que pensaba que cualquier otra chica estaría al menos un poco abrumada al pensar en todo lo que tenía que aprender, pese a tener una motivación tan fuerte.

Ante su pregunta, Kochou se tragó los dangos y esbozó una sonrisa que no le había visto hasta ese momento, ni siquiera con sus hermanas: era suave y con un aire nostálgico, pero al mismo tiempo expresaba determinación y satisfacción.

— Me encanta. – respondió rotundamente – Siempre soñé con el día en que mi padre me permitiría entrar a ella, trabajaríamos juntos para investigar las mejores medicinas y asegurarnos de que pudiesen llegar a las personas que las necesitan. – pese a todo, su sonrisa y su mirada decayeron un poco – Por supuesto, como no se suponía que mi padre muriera, tampoco se suponía que terminara en esta situación. Siempre di por sentado que él estaría ahí y yo solo tendría que preocuparme por la investigación y producción de las medicinas… Por eso no me había preocupado de la parte financiera hasta ahora. – al final le dedicó una especie de sonrisa apenada, como si se disculpara por su momento de nostalgia. Pero antes de que el guardaespaldas pudiese decir algo, agregó – Por cierto, ya había notado que eres un poco moralista, Tomioka-san, pero no esperé que fuera al punto de decirme que es ilegal asaltar mi propia compañía ¿acaso tú no hiciste alguna travesura en tu infancia?

— Asaltar sigue siendo asaltar, no está al nivel de una travesura. – respondió antes de comer otro dango, permitiéndole cambiar de tema, ya que sabía lo difícil e incluso vergonzoso que era a veces confiarle a otra persona un sueño.

— Por favor, Tomioka-san, ¿en verdad vas a decirme que has sido así desde siempre? ¿Acaso no has tenido ni siquiera un amigo que te orillara a hacer aunque sea una travesura pequeñita? – preguntó Shinobu con un evidente tono de burla mientras picoteaba su brazo con el palillo -ya vacío- de los dango.

Giyuu resistió el picoteo mientras debatía internamente si debía hablarle de sus amigos, o hasta qué punto hacerlo. La observó de reojo mientras seguía picoteándolo con una sonrisa ligeramente maliciosa y le instaba a confesar algún pequeño crimen, distaba mucho de la estridencia de Sabito y tampoco era posible confundirla con la presencia casi etérea de Makomo. Por un segundo se preguntó que opinarían ellos si la conocieran.

No obstante, el palillo empezaba a doler, así que debía tomar una decisión.

— Sí, tengo dos amigos en mi pueblo natal, uno de ellos era el encargado de idear las travesuras. – confesó al fin, ya que ella había compartido su sueño con él, suponía que debía corresponderle de alguna forma.

— Oh, entonces sí has tenido amigos. – Kochou fingió un tono de sorpresa, Giyuu le dirigió una mirada falsamente indignada – ¿Qué tipo de personas son?

— Sabito es ruidoso, impulsivo e hiperactivo, pero es la persona más amable que conozco. Siempre se puede contar con él, incluso demasiado. Por ejemplo, si supiera que tengo algún problema, es capaz de venir inmediatamente hasta aquí sin importarle nada. – recordó con una sonrisa nostálgica – Aunque creo que en los últimos años ha ido calmando un poco su temperamento. Se ha vuelto un poco más sensato. – agregó. Shinobu asintió, observándolo con toda atención – Makomo es todo lo contrario. Se toma su tiempo para reflexionar las cosas, rara vez la ves apresurada o alterada y por lo general es quien da los mejores consejos. Aunque es mejor no abusar de su paciencia, porque cuando se enoja es implacable. – relató con una risa corta.

— Mmmm… parecen un par muy equilibrado… – reflexionó Shinobu – ¿Qué papel juegas tú en el grupo, Tomioka-san?

— ¿Papel?

— Sí. Por lo que entiendo, tienes al amigo revoltoso en Sabito-san y la amiga serena en Makomo-san ¿entonces tú que tipo de amigo eres?

Giyuu lo pensó por un momento.

— El amigo que siempre les está dando problemas.

Shinobu rio ante su respuesta.

— Tiene sentido para mí, con lo propenso que pareces a los malos entendidos, necesitas encontrar a personas muy amables que quieran ayudarte. – de algún modo, el comentario de la chica no le agradó tanto. La primera vez que dijo eso lo dejó pasar dada su "convalecencia", pero en realidad no le gustaba escucharlo de alguien que no fuese él mismo.

— ¿Qué hay de ti? Tampoco es que te vea rodeada de amigos. – preguntó con cierta aspereza.

— ¿Yo? – Shinobu dejó de reír solo para esbozar otra sonrisa maliciosa – Prefiero a los mayores. – el guardaespaldas arqueó una ceja, no muy seguro de estar entendiendo, por lo que ella volvió a reír – La mayoría de los que considero amigos son mayores que yo. – explicó – De hecho, ahora mismo no recuerdo a ninguno de mi edad. – añadió pensativa.

Ciertamente, Tomioka también era mayor.

— ¿Porqué? – la pregunta completa era si había una razón específica para eso. Por fortuna, al parecer ella logró captarlo.

— No es que haya una razón específica… solo ha sucedido así. – respondió Kochou aun en tono reflexivo – Si tuviera que nombrar una causa… supongo que sería por nee-san. – asintió para sí misma – Siempre he sido muy apegada a ella, así que terminé juntándome más con sus amigos que haciendo alguno propio… por ejemplo, mi mejor amiga es una kouhai de nee-san.

— ¿Tu mejor amiga? – Giyuu empezaba a armar una especie de mapa mental en su cabeza.

— Sí. – asintió Shinobu – Mi mejor amiga es un año mayor que yo, así que ya está en la universidad, por eso no la conoces. – explicó – En realidad fue ella quien me contactó con la persona que hará el análisis de la compañía.

— ¿Y ella sabe todo? – Kochou negó con la cabeza.

— No podría guardarme el secreto, estaría demasiado preocupada para no contárselo a nee-san. – respondió con un deje de tristeza apenas perceptible en su voz. Y como si adivinara los pensamientos de su guardaespaldas añadió – Pero confía en mi para ayudarme sin preguntar mucho, sabe que no planeo hacerle daño a nadie.

— Parece alguien que confía en las personas fácilmente – comentó Giyuu volviendo a mirar al cielo. Por lo general le agradaban ese tipo de personas, aunque fuesen un peligro para sí mismas.

— Sí, ella es así. – Shinobu también se dispuso a contemplar el cielo despejado – Es un poco ingenua, risueña, leal e igual de romántica y amable que nee-san… tal vez por eso me agrada. – rio ligeramente – Pero en verdad pienso que es una persona adorable. Es una lástima que parece solo atraer a dos tipos de personas: las que quieren aprovecharse o burlarse de ella y las que sienten el impulso de protegerla. Cuando se fue a la universidad realmente me preocupaba como le iría, pero parece estar bien.

Giyuu sonrió, ahora observándola de reojo. No era necesario preguntar en que grupo encajaba Kochou.

— Bueno, vamos a casa, tú puede que te aburras estando encerrado, pero yo tengo mucho que hacer. – Shinobu se puso en pie de repente tras unos segundos, Giyuu notó que tenía las mejillas ruborizadas, tal vez tampoco pretendía contarle tanto de su entorno.

— No soy un perro al que sacas a pasear. – comentó para distraerla.

— ¿No? – la chica le dedicó otra sonrisa burlona, ganándose un ceño fruncido un poco falso.


En realidad, Giyuu no se aburría cuando Kochou se quedaba en casa. Había descubierto que Kanae siempre tenía algún pequeño trabajo de remodelación que encargarle. Y aunque no era un experto en bricolaje, la hermana mayor tampoco era demasiado exigente, ya que ella se encargaba de pulir y dar el toque decorativo.

Tomioka suponía que se debía a la rumoreada situación de la compañía. Era probable que Kanae, al no estar al tanto del trato que habían hecho sus tíos y su hermana, estuviese asumiendo que ellos hacían un sobreesfuerzo por mantenerlas junto a sus colegiaturas y con el agregado de un guardaespaldas, por lo que trataba de minimizar los gastos de la casa todo lo posible.

Aunque, viendo que ese día le había encargado hacerle algunas modificaciones a la mesa de estudio de Kanao para que pudiese acomodar mejor sus útiles, también cabía la posibilidad de que fuese una forma de animar a sus hermanas. Después de todo, tras la cita con Douma, el ambiente entre las dos mayores se había enrarecido un poco, lo que a la larga afectaba a la menor.

Precisamente, fue Kanao quien se sentó a su lado y comenzó a pasarle tornillos en silencio. Giyuu pensó en decirle que no era necesario que le ayudara, pero se le ocurrió que quizá deseaba hablarle de algo, por lo que decidió aceptar su muda ayuda y esperar.

— Shinobu-nee-san... – finalmente la menor de las Kochou comenzó a hablar – se ve de mejor ánimo. – Giyuu asintió – ¿Ya no tiene problemas para dormir?

El guardaespaldas mantuvo su rostro inexpresivo, pero había dado un salto por dentro. Y no es que le extrañara que Kanao observara que su hermana no la estaba pasando bien, pero le hacía preguntarse qué tanto había notado.

— Creo que lo ha superado bastante estos días. – respondió con sinceridad. Esta vez fue Kanao quien asintió.

— Creo que se asustó el día que estuvo sin ti. – comentó. Esta vez Tomioka tuvo que hacer un pequeño esfuerzo por no mostrar su sorpresa – Después de ese día se ve más tranquila cuando tú estás cerca.

— ¿Eso crees? – por supuesto, él no compartía su teoría, Kochou simplemente se estaba recuperando del miedo que había pasado ese día. Su presencia no era relevante, excepto porque era la única persona a la que podía confiarle sus preocupaciones… Aunque, si lo pensaba bien, Shinobu evitaba hablarle abiertamente de lo que la preocupaba.

— Sí. – asintió la menor, luego se quedó en silencio durante un rato – Espero que con esto Kanae-nee-san también se anime.

— ¿Las extrañas? – se imaginaba la respuesta, pero a veces ayudaba verbalizar algunas cosas.

— Solo un poco. – respondió Kanao pasándole el último tornillo – Pero no importa, mientras las dos estén bien, pueden hacer las paces en cualquier momento.

Giyuu casi sonrió al pensar que era digna hermana de Kochou: No admitía por completo que la situación también bajaba su ánimo. No obstante, mientras martillaba, pensó que la muerte de los padres de las chicas había afectado a Kanao más de lo que el hecho de ser adoptada invitaba a imaginar a la primera. Lo cierto era que había perdido a las personas que iban a darle estabilidad a su vida, ahora esta dependía de sus hermanas, que no contaban con demasiados recursos en ese momento. No obstante, las palabras de la chica no hablaban de temor a volver a la vida que tenía antes -cualquiera que haya sido-, sino de un aprecio sincero a Kanae y Shinobu y un miedo a perderlas para siempre.

Pensó que lo mejor era comentarle el asunto a Kochou. Después de todo, ella se estaba sacrificando para que sus hermanas viviesen con tranquilidad, estaba seguro de que no le gustaría saber que les estaba haciendo pasar un mal rato. Quizá ahora que había formulado y puesto en marcha su plan tuviese cabeza para ocuparse de ello.

— Por cierto – Kanao lo sacó de sus cavilaciones al levantarse – me alegra que te lleves mejor con Shinobu-nee-san.

El guardaespaldas la observó por unos momentos, pensando que quizá por eso relacionaba la mejora en su hermana con su presencia. Al final asintió.

— Te encargo mucho a Shinobu-nee-san. – dijo Kanao a modo de despedida.

Giyuu se limitó a volver a asentir, pero en su mente, sin siquiera percatarse, respondió que haría lo que estuviese en su mano.

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Es posible que Shinobu me haya quedado oc :'v y las únicas excusas que puedo ofrecer son que a Giyuu también se le hace un poco raro y que ella posiblemente está siendo libre :'v

Ok, confieso que tengo una idea general de como va a seguir el fic, pero para este capítulo no había pensado en nada. No tenía idea de como seguirlo. Así que se me ocurrió profundizar un poco en como se relacionan en esta etapa, no se, ¿cultivar su relación? Y de paso recordé que no son los únicos personajes que existen (aparte del hdp) y que pues, a la familia de Shinobu también le afecta la situación... además que me gusta hacer que Giyuu y Kanao se relacionen como padre e hija o hermano mayor y hermana menor XD y pues, excusas para tratar de darle sustancia a lo que viene y llenar el espacio en blanco XD

Como me estoy cayendo un poco de sueño, no intentaré recordar las demás notas que quería poner. Así que espero volver en un futuro cercano y perdón por no contestar reviews (por si alguien que me lee alguien que me haya dejado alguno en mis otros fics :'v) juro que tengo el propósito, pero la vida de una u otra forma me quita la energía :'v pero lo haré eventualmente, en serio Q.Q

Espero nos leamos :'v