"Sou da kimi wo ano eki de hita sou
Sousureba mou kusari wa shinai ne
Tsuntoshita ano dokutoku no nioii
Sore wa sara ni boku wo koufunsase"
Continuó con paso lento hasta llegar a la casa alrededor de la media noche, abrió la puerta principal y algo le pareció extraño, tenía un vago presentimiento, pero decidió ignorarlo y continuó su camino; subió las escaleras, dió vuelta a la derecha y continuó por el pasillo hasta llegar al final, tomó el pomo de la puerta del fondo y respiró hondo, entonces encontró el problema; abrió la puerta y observo el lugar, todo estaba completamente igual, se acercó al aparador y observó al chico dentro, estaba igual a como lo había dejado ahí, abrió el candado, deslizó la puerta hacia fuera y empezó a olfatear algo alrededor suyo, sabía por experiencia que los cuerpos se descomponen y decidió hacer algo para evitar ello.
—Veamos que puedo hacer por ti mi lindo niño —dijo y acomodó el aparador hacia abajo, dejando boca arriba al chico.
Abrió los grilletes y acomodo al chico acostado boca arriba, fue hacia el otro lado del cuarto y comenzó a llevar las botellas con aquel líquido transparente, cuando acarreo todas comenzo a abrir una por una, olfateó el olor que destilaba la botella y le agrado, comenzó a regarla desde la parte baja de la caja pasándolo por encima del chico, observando cómo el líquido hacia que sus ropas se pegaran a su cuerpo, esto le hizo estremecer y continuó vertiendo el formol dentro del aparador, dejando que el cuerpo se hundiera poco a poco, cuando observó que el contenedor estaba casi al límite le agrado ver el cuerpo flotar un poco dentro suyo, el color de la sangre se combinaba con el líquido transparente tomando las tonalidades claras, llegó a la última botella y después de derramar todo su contenido dentro lo observó, paso su mano por el cuerpo dentro de la caja y la deslizó por las ropas del chico, intentando tocar más de su piel que aún estaba intacta, observó toda la ropa que traía puesta y le desagrado, lo levanto un poco y le quito los accesorios que llevaba así como la gabardina que por alguna razón nunca se quitaba, después de dejarle solo con el pantalón y la playera le volvió a sumergir, le abrazo por un instante y lo olfateó de nuevo, el olor del formol le llegó con más intensidad haciendo que sus nervios comenzaran a responder, tomó la cabeza del chico y se acercó a ella, le acarició la mejilla y le beso, poco a poco el beso fue aumentando de intensidad llegando a introducir su lengua dentro de la boca del exorcista joven; sus ganas aumentaron mientras pasaba sus manos por el pecho del chico, mientras más lo besaba más le gustaba, haciendo que sus ganas de poseerlo se hicieran más evidentes pero tuvo que detenerse, sabía que aún no era hora de tomar ese cuerpo, que actualmente se encontraba aún más frío que cuando estaba en la cama, decidió dormir un poco así que le dejó en el suelo; lo único que hizo fue ponerle de nuevo los grilletes y cerrar la puerta con candado, deseandole el mejor y más placentero sueño que pudiera tener.
