Esta historia se desarrolla al mismo tiempo que la incursión de He-Ro y compañia a las Cavernas de Rakash para salvar a los suyos, y se ubica en las Montañas Místicas, ancestral hogar de los Avionianos y Andreenides que estaba siendo asediada por un ejercito de monstruosos Ilkorts, monstruos humanoides amarillos y peludos con grandes ojos, colmillos prominentes y cuernos rectos, además de gente Avispa, subgrupo Andreenide con características de avispa en vez de abeja, provocando una alianza entre los dos pueblos que habitan las Montañas para poder defender sus hogares.
Al mando de sus respectivos ejercitos estaban Hawke y Buzz-Off, liderando desde el frente contra el embate enemigo, y frente al ejercito invasor estaba Waspus, antiguo rival de Buzz-Off quien lideraba la coalición enemiga.
— ¡No dejen a nadie vivo, reduzcan Avion y la colmena de Tzzzzt zzz zzTTTzz a cenizas! —Ordeno Waspus a sus ejércitos.
— ¡¿Sabes?! ¡Esto sería más fácil sin las armas antiaéreas que portan los Ilkorts! —Expresaba Hawke al ver cómo las tropas de ambos estaban siendo derribados hacia su muerte por misiles rastreadores de calor disparados por unos cañones montados en la ladera.
— ¡Descuida, tengo un plan que ya está en marcha! —Revelo Buzz-Off mientras hacia un sonido específico con sus alas.
De pronto unos enormes gusanos con masivos dientes de motosierra por toda la boca que se dividía en cuatro apéndices salieron de la tierra y se comieron los cañones y a los Ilkorts que los manejaban, luego empezaron a atacar a las fuerzas terrestres de Waspus. Hawke quedó sorprendida por lo que acababa de ver.
— ¿¡Pero que eran esas cosas!? —Quiso saber Hawke.
— Harrakis, los usamos en nuestras colmenas para cavar más túneles y expandirlas conforme nuestras poblaciones crecen, también son muy útiles a la hora de la guerra como acabas de ver —Explico Buzz-Off.
— ¿Y porque no los llamastes durante la invasión de monstruos del año pasado? —Quería saber Hawke.
— Porque era su época de invernación —Respondió Buzz-Off.
— Ah, okay, entiendo, en tal caso mejor aprovechamos que están activos para ir por Waspus sin preocuparnos de ser derribados —Dijo Hawke.
— Me has leído la mente —Dijo Buzz-Off.
Unas horas más tarde las fuerzas de Waspus fueran derrotadas y a este mismo le arrancaron las alas como castigo por su invasión y lo arrojaron del barranco más grande que pudieron encontrar. Con la amenaza neutralizada, todos los soldados volvieron a sus respectivas ciudades a celebrar la victoria del día de hoy.
— Felicidades por su victoria el día de hoy, nobles guerreros de la colmena —Les felicitó la Reina Andreenide.
La Reina Andreenide era enorme, ocupando una cuarta parte de la sala del trono, y como toda reina insectoide, en continuo estado de parto, por suerte esa zona en cuestión estaba cubierta y fuera de la vista por una cortina de hierro.
— Tan solo cumplía con mi deber, su majestad —Dijo Buzz-Off arrodillándose frente a su reina junto a todo su ejército—, aunque he de reconocer la ayuda que prestaron los Avionianos.
— Es verdad, está victoria es tanto nuestra como suya, espero que ellos también estén celebrando como se debe —Dijo la Reina Andreenide.
En Avion, los guerreros en cuestión fueron recibidos con un desfile de bienvenida para sus victoriosos guerreros. Tras estar un rato celebrando con la multitud, Hawke entro en el palacio para hablar con quién más quiere estar en este momento, su sobrino, Stratos Ventus VIII.
— Es bueno tenerte de vuelta, Tía Delora —Decía el joven príncipe recibiendola en persona en la entrada del palacio.
— Es bueno volver —Dijo Hawke.
— Es una alegría que hayas vuelto sana y salva, Delora, oí que varios Avionianos fueron muertos en combate —Dijo una mujer Humana que era la madre de Stratos.
— No te preocupes, Delora, no hay forma en que muera a manos de algo tan bajo como Ilkorts —Respondió Hawke.
El hecho de que tanto la hermana como la esposa del anterior Stratos tuvieran el mismo nombre fue algo bastante incómodo cuando las tres partes involucradas se enteraron de ese hecho, claro, ahora tras varios años de convivencia eso ya no era un problema, pero si causo mucha confusión durante los primeros años.
— Bueno, serán mejor que entren, que mandamos a hacer un banquete en su honor y no quisiera que se enfriará la comida —Revelo Stratos—, de paso nos podrías contar todo lo sucedido en la batalla, Tía Delora.
— Con gusto, Stratos —Respondió Hawke entrando junto a sus guerreros en el palacio.
En cambio en el fondo de las Montañas Místicas, un deshonrado y mutilado Waspus volvía a su colmena solo para ser visto con asco por su fallo.
— ¿Cómo es que aún tienes el descaro de volver tras tu derrota? mírate, ya ni siquiera tienes alas, eres una vergüenza para nuestra colmena —Le dijo su reina.
— ¡Su majestad, yo…
— ¡Silencio! —Grito la reina—. ¡A partir de ahora quedas expulsado de nuestra colmena bajo pena de muerte si te atreves a volver, ahora saquenlo de mi vista!
Y por su orden dos guerreros avispas agarraron a Waspus y lo arrastraron fueran contra su voluntad mientras el hijo de Waspus, un Andreenide Avispa de color verde con cuatro patas rojas y alas retractiles, miraba con horror como era tratado su padre. Una vez tirado afuera de la colmena, Waspus empezó a maldecir su vida y a los que habitan en la cima de las Montañas Místicas por su desgracia, en eso alguien salió para estar con el, era su hijo.
— ¿Que haces aquí? vuelve a la colmena, si alguien te ve conmigo también serás deshonrado —Le advertía Waspus.
— ¡Eso me da igual, no podía seguir viviendo ahí después de ver cómo mamá ordenó tu destierro! si la vida del paria es lo que tengo que vivir con tal de no abandonarte, que así sea —Dijo su hijo.
— Mira que eres un idiota, pero gracias por ser el único en no abandonarme —Agradecío Waspus.
— Además, no es necesario que seamos parias, hay un lugar a donde podemos ir, los Guerreros Malvados de Skele-Gar —Explico su hijo—, ellos constantemente están buscando nuevos aliados, por lo que nos abrirían las puertas sin dudarlo.
— ¿Y acaso sabes en dónde hallarlos? —Quiso saber Waspus.
— No, pero se de un sitio que tienden a frecuentar varios de ellos, por lo que podríamos reunirnos con ellos ahí y pedir unirnos a su organización —Revelo su hijo—. ¿Que dices, padre?
— Viendo que no tengo otras alternativas iré —Contesto Waspus—, ¡Con suerte esto nos ayudará a vengarnos de todos los que me pisotearon!
— ¡Está decidido, vayamonos de este agujero de mierda! —Exclamo su hijo tomando a Waspus por la espalda para sacarlo de ahí por el aire.
Entonces padre e hijo emprendieron la búsqueda de los Guerreros Malvados con la esperanza de obtener así su tan ansiada venganza contra los que hundieron la vida de Waspus, y obtendrían esa venganza cueste lo que cueste.
