Levi se sienta en el borde de su lecho para posteriormente, remover los brazos que ocupaban su cuello. Al hacerlo, la joven se dejó caer pesadamente de espaldas sobre el colchón, rebotando un poco. Suspira al escucharla murmurar palabras inentendibles.
Se levanta para tomarla delicadamente de las piernas y acomodarla mejor, quitando sus zapatos y ubicando su cabeza encima de la almohada. Percibió que su vestido se había subido un poco al ella acostarse abruptamente. Pensó en bajárselo, mas se detuvo por el hecho de que: uno, si ella no se encontraba en sus cinco sentidos para recordar donde quedaba su apartamento, menos tendría la capacidad de concederle un permiso. Y segundo, si omitiera eso e hiciera el acto de buena fe, conociendo su suerte, la joven podría despertar y malinterpretar su acción.
Cuando pretendía cubrirla con las sabanas, notó el pequeño círculo verde del moretón de su muslo. De repente su cerebro hizo click.
"Misa... Misa Mika"
—Podría ser que...
Posa las sabanas sobre el cuerpo de Mikasa y saca su celular del bolsillo delantero de su pantalón. Ingresa a sus chats con Erwin y selecciona las fotos que se envió el día anterior. Al hacerlo, acerca una donde la supuesta Misa Mika se encontraba con las piernas cruzadas, logrando ver un muy ligero golpe. La edición no ayudaba mucho, pero se lograba visualizar con zoom.
Apoya su espalda en la pared, el tamaño y el color eran los mismos.
—Su nombre de igual forma...
Menea su cabeza, se dirige al clóset y saca su pijama junto a un par de mantas. Luego, se dirige al baño para cambiar sus ropas.
Ya más cómodo, se acuesta en el amplio sofá de su sala de estar, manteniendo su vista clavada en el techo, pensando.
Desde que se suscribió a esa página y descubrió a "Misa" siempre se cuestionó cómo sería su rostro. Pero ahora que lo conocía, se hallaba estupefacto.
No era lo que imagino, si no, mucho mejor.
Mikasa se sentía en las nubes, se movía de un lado a otro, con una pequeña sonrisa en sus labios.
"Que suave es esto, podría quedarme aquí todo el día. ¿Desde cuándo mis almohadas son tan cálidas y la cama tan amplia? Y este olor a pomelo mezclado con perfume de hombre es tan..." Un minuto.
Ella no tiene novio, hace años que no come pomelo y su nuevo juego de cuarto aún no llegaba.
Al caer en cuenta de ello, abre sus ojos asustada, encontrándose en una amplia habitación blanca muy diferente a la suya; sin pósters, ni aros de luz.
Rápidamente, se levanta de la cama, ganándose una fuerte punzada en su cabeza que la hizo gruñir.
—Te despertaste —escucha una voz desde la puerta.
—¡J–Jefe!
Levi se encuentra apoyado en el umbral de la puerta, con brazos cruzados junto a su mirada indiferente de siempre. Vestía unos pantalones de chándal y un suéter negro, su cabello estaba un poco desordenado y sus pies descalzos.
Mikasa intenta levantarse, pero el fuerte dolor de cabeza que posee se lo impide, ocasionando que cayera sentada de vuelta a las sabanas.
—Tienes una jodida resaca, no te muevas tan brusco —regaña él, antes de señalar con su dedo anular la mesita que se encontraba al lado de ella—. Tómate eso y ven a la sala.
La joven lo sigue con la vista hasta que desaparece, luego, agarra el vaso lleno de agua y la pastilla que lo acompaña.
Mientras bebe, mil interrogantes se apoderan de su pobre y adolorido cerebro.
Unos de sus mayores defectos, era que se emocionaba demasiado al tomar alcohol, una gota y querría más hasta caer dormida. Sumándole a dicho problema, su boca se controlaba sola. Suelta palabras a diestra y siniestra sin estar completamente consciente. Puede decir desde algo bochornoso hasta algo muy íntimo.
—¡Mierda! —exclama asustada, llevando una de sus manos a su frente.
Ignorando que sintiera martillazos en el cráneo, se para de la cama y camina en círculos, desesperada, por toda la habitación.
"Qué voy a hacer" "Qué voy a hacer" "Qué voy a hacer" piensa una y otra vez sin detener el paso.
—Bien, Mikasa, cálmate. Tú eres una persona inteligente.
Inhala y exhala antes de volver a sentarse nuevamente en el cómodo colchón que sobre el cual durmió toda la noche.
—Lo primero fue... —observa las paredes como si estas fueran a darles la respuestas. Por más que tratara escarbar en el rincón de los recuerdos, no obtenía nada— ¡Maldición, no me acuerdo de nada! —chilla, enterrando su rostro en una de las almohadas.
Serenándose nuevamente, busca otras opciones. Se observó a sí misma; el vestido que usó ayer seguía en su cuerpo, por ende, no cometió ningún acto "Horny" con su jefe. Eso la alivió bastante. Empero, si bien no hizo nada con su cuerpo donde se arrepentiría después, ¿habrá sido lo mismo con sus palabras?
Suspiró. La única forma, era preguntándole a su superior.
El apartamento de Levi era enorme, unas 4 veces más grande que el suyo. Y que conste que el de su propiedad no era pequeño. La decoración no era abundante, los colores que predominaban eran tonos oscuros y ni que decir de lo pulcro que se encontraba.
Tímida, Mikasa se acercó lentamente al comedor que se ubicaba en el living. Su jefe terminaba de poner una jarra de lo que parecía ser jugo de naranja.
Con una seña, le indicó que tomara asiento. Ella, avergonzada, obedeció. El desayuno consistía en tostadas cubiertas de queso crema, cereal, jugo y té caliente.
Levi estaba frente suyo, degustando los alimentos tranquilamente mientras que ella sufría de un debate interno. No sabía si decir algo o no.
"¡Di algo! Pídele disculpas luego de que te comente que locura hiciste ayer" aconsejaba su ángel del bien imaginario desde su hombro derecho.
"¡No seas tonta! Suficientes problemas le has causado. Sólo come y vete" comentó su diablillo travieso en su hombro izquierdo.
"¿Cómo es que se te ocurren cosas tan burdas?"
"¡Bah! Mejor eso a que la despidan"
"¡Si hace lo que dices sí que la despedirán en serio!"
"¡Si hace lo que dices tú, la regañará y le cobrará todo lo que hizo para salvarle el pescuezo!"
"¡Tiene que disculparse y agradecer!"
"¡Tiene que huir de ahí!"
"¡Agradece!"
"¡Huye!"
—¡Ya basta! —vocifera, ganándose una mirada confundida de su jefe— Lo siento...
—¿Todavía estás borracha? —inquiere él, levantando una de sus cejas.
—N-No —mueve sus manos exageradamente, eliminando esa idea—. Es sólo que... Me siento apenada con todo esto—Levi la observaba a la expectativa—. Discúlpeme, por las molestias y cualquier falta de respeto que haya ocasionado.
"¡Ja! Te gané" se burla el angelito de su contrincante.
—Si por alguna razón dije o hice algo indecoroso, dígamelo honestamente.
Levi deja la mitad de su tostada en el plato y apoya sus codos sobre la mesa. Tenía dos opciones, decirle la verdad o decirle la verdad junto a mentira piadosa.
Sí ella era "Misa Mika" esta era su oportunidad para confirmarlo en un 100 porciento, y si no lo era, continuaría con su vida, con la incertidumbre de conocerla algún día.
La reacción de Mikasa se convertiría en la respuesta definitiva.
—Bueno, te emborracharte hasta el tuétano, te tropezaste con un montón de gente, hiciste que te cargara en mi espalda —enumeraba cada acontecimiento con sus dedos—, me llenaste el oído de saliva por tus estúpidas incoherencias, me dijiste tu raro apodo, te tuve que traer a mis aposentos porque ni siquiera recordabas donde vivías, me hiciste dormir en el..
El cerebro de la joven se detuvo en cuanto dijo "Raro apodo"
—Aguarde, ¿cuál raro apodo?
Levi ladeó su cabeza al notar su asustada expresión. Bingo.
—Misa Mika —respondió directo, paralizándola al instante.
"Hora de hacerle caso al mal"
Automáticamente, Mikasa, con las mejillas rojas de la vergüenza, se levanta de la silla Como si sus pies volaran, se dirigió con toda velocidad hacia la puerta.
—¡Gracias por todo, jefe! —profiere, abriéndola.
—Oye, espera... —el fuerte portazo lo interrumpió— Yo te iba a llevar, ni siquiera sabes en qué vecindario estás —musitó.
Holis~~
confirmado, Levi ya sabe que Mikasa es Misa o.o
¿Qué creen que sucederá con estos dos?
Espero que les haya gustado y lo hayan disfrutado de igual manera. sí es así, pueden dejar un review si gustan.
Las quiere.
Val.
