Capítulo 6. Inflexión (parte 1)
Año 845. Hospital de Shiganshina.
Como si se estuviera ahogando, _ abrió los ojos incorporándose de golpe, tratando de obtener una bocanada de aire. Con la respiración agitada, trato de recuperar un poco el aliento, sintiendo un dolor intenso en la cabeza y en las piernas. Con la mano repleta de vendas, se cogió la frente, frotándose las sienes con un gemido de dolor, tratando de mitigar la molestia que sentía. Notando como bajo sus dedos había otra venda que envolvía su cabeza. Se encontraba desorientada y mareada, además.
Cuando pudo recuperarse un poco, alzó la mirada y recorrió con sus ojos el lugar. Miles de camas se extendían bajo su vista con pacientes que gemían con dolor o hasta gritaban y, entre los espacios que dejaban estas, las enfermeras y los médicos corrían de un lado a otro, con urgencia y estrés encima de tanto trabajo. Con el corazón comenzando a golpearle el pecho con fuerza, se preguntó que demonios hacía allí ¿Por qué había tantos soldados? ¿Dónde estaban Finn y Gillian?
-¿Cadete Morgan?- Una voz le hizo salir de su ensimismamiento, sobresaltándola. Al dirigir su vista hacia aquella voz, vio que le había hablado un hombre de pelo liso de color castaño y unos ojos verdes que se veían a través de sus gafas. Este le llegaba por los hombros y se encontraba echado sobre su espalda. El hombre llevaba la típica bata blanca. _ parpadeó varias veces, sin entender nada – Mi nombre es Grisha Jaeger, soy el doctor que la ha estado atendiendo.
-Disculpe…Perdone por ser tan maleducada, pero… Se puede saber que ha pasado… No me acuerdo de nada – Le preguntó con voz ronca. Sorprendida, se cogió la garganta intentando aclarársela, sintiendo dolor al intentarlo. Parecía que sus cuerdas vocales estuvieran desgastadas. Con ansiedad, lo miró con urgencia, necesitaba saber qué demonios había pasado- Se que estaba en una expedición, pero no más.
-Será mejor que se tranquilice y escuche con calma. Ha sufrido una conmoción muy grande y a lo mejor determinados sobresaltos podrían agravarlo– Le explicó con tranquilidad, el hombre, mientras comenzaba a examinar el gotero que se conectaba por una vía a la propia _.
Acto seguido, comenzó a examinar a la paciente. Cogió una lupa y una vela y con permiso, le empezó a examinar los reflejos de los ojos.
-Dígame de una vez que ha pasado, por favor- Le rogó mientras era cegada, cogiéndole de las ropas con la mano que no estaba conectada al gotero.
Grisha la miró por unos segundos, apartando la vela y la lupa, como si estuviera pensándose decirle o no la verdad.
- Tiene las dos piernas rotas y se ha golpeado la cabeza, además de que presenta leves quemaduras en las manos y rasguños por todo el cuerpo. Pero no se preocupe, por suerte, no han sido muy grave, por lo que podrá continuar con su labor con total normalidad.
_ negó con la cabeza repetidas veces.
-Eso me da igual. Lo que necesito saber es que ha pasado con mi tropa y con mis amigos
El doctor se quedó unos segundos en silencio causando que _ comenzara a entrar en pánico por ello ¿A qué venía tanto secretismo? Y para cuando _ estaba al borde de la histeria, abrió la boca y le relató lo que había pasado.
Año 845. A las afueras de las murallas. Unos días antes.
-Al parecer al capitán le ha ordenado el comandante Keith Shadis que exploremos el bando izquierdo e informemos de la situación- Comentó Gillian, volviendo a cabalgar junto a Finn y _, tras haberse marchado para preguntarle las ordenes a su superior- Y ¿adivináis lo mejor de todo? Iremos solos.
A su alrededor, el resto de los cadetes que cabalgaban con las capuchas puestas en sus cabezas escuchaban en silencio las noticias de la pelirroja, con el corazón encogido.
-¿Enserio?-Le preguntó _ sin podérselo creer - ¿En qué demonios está pensando nuestro Comandante al mandar a una tropa de cadetes solos?
-Según lo que me ha contado el capi, la situación en el bando central y el derecho está muy mal. Bueno, eso es decirlo muy suavemente. Además del inconveniente de la lluvia y niebla, han aparecido bastantes titanes anormales y están teniendo dificultades para acabar con ellos, por lo que nos mandan a nosotros para saber si la situación en nuestro lado es mejor y poder tener una vía de escape en caso de retirada. Al parecer están teniendo muchas bajas.
-Genial, lo que nos faltaba – Mustió _ negando con la cabeza- Espero que sepan lo que están haciendo. Porque entrar ahí dentro más que una ventaja es una jodida locura. Un suicidio vamos.
-¡AVANZAD HACIA EL BANDO IZQUIERDO, CADETES!- El grito de guerra de su capitán les calló, haciendo que giraran sus rostros en su dirección. El superior de aquel escuadrón, el cual lideraba la macha, tiró de su caballo hacia la izquierda y se internó en el bosque de árboles gigantes sobre aquel territorio rocoso que habían estado tratando de evitar durante horas.
La columna le siguió sin miramientos, nerviosos por la situación. A pesar de que la existencia de los arboles le daba una ventaja a la hora de utilizar el EMT, la lluvia, la niebla, el terreno y los propios árboles eran una clara desventaja ya que los titanes podían ocultarse tras ellos y atacar cuanto menos se lo esperara uno. Pero nadie se atrevió a recriminar aquellas ordenes, muchas veces su capitán les había demostrado que era buena idea poner sus vidas en su liderazgo, ya que habían salido de una infinidad de situaciones en las cuales parecía que todo estaba perdido. Asique aquella tropa tenía fe en sobrevivir un día más.
Llevaban un rato recorriendo aquellos bosques cuando de repente un temblor hizo que los caballos relincharan, nerviosos. _ alzó el rostro, sintiendo como la lluvia que caía en la cara, y delante de todo el escuadrón apareció entre los árboles un macabro rostro, con una sonrisa de oreja a oreja. Un titan.
Había peleado y eliminado a unos pocos. Pero _ todavía seguía sin acostumbrarse al verlos. Su corazón latía desbocado y una sensación de miedo recorría su cuerpo, pero por suerte no la paralizaba de obrar.
-¡TITAN DE 5 METROS A LAS 2 EN PUNTO! ¡PROCEDEMOS A LA ELIMINACIÓN! -Se escuchó por delante y se vio como comenzaron a girar hacia la izquierda, sorteando los árboles, evitando tener contacto con aquel ser.
Varios soldados que se encontraban en la delantera se pusieron de pie sobre sus caballos y saltaron, impulsándose con el EMT para elevarse sobre el titan. Aquel al ver varios acercarse a él intento atraparlos con sus enormes manos, pero por suerte fueron más rápidos y lo esquivaron a tiempo. Uno de ellos se separó del resto y rodeó al titan hasta alcanzar su espalda y, mientras los demás lo distraían, cortó de un tajo la nuca del titan. Antes de caer, aquel grupo volvió a sus respectivas monturas y continuó cabalgando. Al ver la compenetración de sus compañeros, _ sonrió asombrada por la rapidez con la que habían acabado con el titan. A pesar de que aquel escuadrón estaba compuesto mayoritariamente por cadetes, había mucho talento.
La tropa continuó avanzando con éxito, eliminando poco a poco los pequeños titanes que se escondían entre los árboles y tras las rocas.
Sin embargo, una mano apareció con rapidez en la dirección hacia la que iba cabalgando, cogiendo a varios de los reclutas que estaban delante de los tres. Varios gritos se escucharon y cuando _ pasó por el lado, pudo ver como el enorme titan de 10 metros cerraba la boca, masticando con satisfacción lo que quedaban de sus compañeros, manchándose los labios de sangre y vísceras. Una arcada subió por su garganta y por su cuerpo, apareció otra emoción: ira.
-¡HA APARECIDO UNA OLEADA DE TITANES A LA IZQUIERDA! ¡AVANZAD RECTO A TRAVÉS DE ESE ESTRECHO INCLINADO! - Ordenó el capitán, manteniendo la calma a pesar de que ya estaban empezando a haber bajas, señalando una grieta que se veía entre una enorme elevación, esta ascendía hasta arriba - ¡ALLI ACABAREMOS CON-!
Para terror de todos los soldados, la cabeza del capitán de su escuadrón quedó atrapada entre las fauces de un titan cuadrúpedo, que había saltado hacia delante mientras estaba escondido, consiguiendo alcanzar al hombre. Con fuerza, arrancó de cuajo esta, causando que la sangre que había dentro saliera como si fuera una fuente, manchando a los de su alrededor; y se vio como el restante cuerpo del capitán continuaba sobre el caballo, balanceándose como si se tratara de un muñeco. El animal al oler la sangre entró en pánico y comenzó a dar coces, tratando de quitarse de encima aquello, alcanzando con sus cascos a otro de los superiores de aquella tropa, el cual cayó sobre el suelo, siendo pisoteado por sus otros soldados.
En un segundo, aquella tropa se había quedado sin superiores al mando, pero para cuando llegaron a esa conclusión, comenzaban a ascender aquella grieta llena de piedras, causada por un desprendimiento. El pánico comenzó a correr por la tropa, los cuales empezaron a gritar y alarmarse, mientras sus caballos trataban de no resbalarse por el terreno, nerviosos por el estado anímico de sus jinetes. Los rostros de los soldados, incluidos los de _, Gillian y Finn, se desencajaron ante tan horrible situación. Pero aquello solo había hecho más que comenzar.
Cuando estuvieron arriba y salieron de aquel lugar, vieron donde habían acabado. Con terror, se dieron cuenta de que era sin duda una trampa natural. El cementerio donde iban a morir. Se encontraban en una especie de valle sin salida donde la única manera de escapar era por donde habían entrado, en cuyo único acceso los titanes batallaban por ascender y devorar aquella tropa.
Todos detuvieron sus monturas y miraron con puro terror las paredes que los encerraban.
-¡ESTAMOS ATRAPADOS!-Grito alguien entrando en pleno ataque de pánico causando que el resto se pusiera más nerviosos todavía-¡VAMOS A MORIR!
-¡Mantened la calma!-Trato de calmarlos, Gillian, pero no le hicieron ningún caso.
-¿¡CÓMO QUIERES QUE MANTENGAMOS LA CALMA SI ESTAMOS ATRAPADOS Y SIN CAPITAN!?-Le contestó esta persona, con los ojos inyectados en sangre.- ¡NO HAY ESPERANZA PARA NOSOTROS!
A su lado, _ miraba con nervios y miedo aquellas paredes, ignorando el alboroto de su alrededor, viendo como estaban atrapados y buscando una solución rápida, pues si no se ponían en acción a la de ya, las tropas estarían perdidas del todo, ya que sucumbirían al terror. No era una opción salir de allí con el EMT, pues al final acabarían sin gas y sin oportunidad de combatir contra los titanes. Y tampoco podían desplazarse a caballo, pues evidentemente no podían escalar aquellas paredes. No tenían otra opción, tenían que salir por donde habían entrado. Pero la cuestión era ¿cómo?
Tirando de la rienda de Spirit, hizo que su caballo diera la vuelta para encararla hacia la entrada mientras tanto Finn y Gillian trataban de que el resto mantuviera el orden a pesar de que ellos estaban igual de aterrorizados. Al llegar al borde de aquel valle, el lugar donde se iniciaba la salida, _ observó las paredes. Aquel terreno parecía haber sido separado, pues las grietas de ambos lados parecían encajar a la perfección, además la prueba de ello se encontraba en el ascenso de rocas que habían subido. Parecía haber sido causado por un desprendimiento.
El lugar estaba demasiado estrecho e inclinado para que los titanes pudieran pasar, por lo que les daba la pequeña ventaja de quedar a salvo por un rato. Con alivio, suspiro, un poco más tranquila, sabiendo que tenía un poco de tiempo para pensar. Sin embargo, un estruendo hizo que parara sus pensamientos y mirara con terror hacia abajo. Por la fuerza que estaban ejerciendo los titanes y la lluvia, el terreno se estaba volviendo muy débil, desprendiéndose y haciéndose la entrada cada vez más grande, causando que los más pequeños pudieran avanzar un poco.
-Santa mierda – Maldijo _ viendo aquel panorama, dando gracias que el resto estaban demasiado asustados como para darse cuenta- Eso no tiene buena pinta…
Una roca enorme que al parecer se encontraba sobre aquellas paredes de repente cayó sobre un grupo de titanes de unos 5 metros, aplastándolos, dejando a su alrededor un charco de sangre y extremidades. Desde su posición, la morena puso cara de asco. Sin embargo, al ver aquello, su cerebro comenzó a generar electricidad a una velocidad increíble, trabajando a millones de revoluciones por segundo. Con una idea formándose en su mente, se giró hacia el resto de gente y cabalgó hasta el centro del lugar, con una enorme sonrisa en su rostro.
-¡TROPA DE CADETES!-Grito con todas sus fuerzas, poniéndose de pie en los estribos de Spirit, que con una señal de _, continuo al trote. Sin embargo, nadie pudo escucharla, pues se encontraban encerrados en su propia espiral de desesperación. Con ansiedad, volvió a gritar un par de veces, tratando de llamar su atención, pero nada servía. Necesitaba algo que parara por completo sus pensamientos. De repente, se acordó de que cada soldado portaba una granada sonora que servía como llamada emergencia extrema para atraer la atención de sus compañeros, y como daño colateral, otros titanes. Cogió con una mano las riendas de Spirit para frenarlo y con la otra cogió la herramienta. Alzando la granada sonora al cielo, disparó al aire. Un potente sonido rodeó aquel lugar y por suerte, al estar rodeados de paredes, el resto de los titanes de los alrededores no pudieron escucharlo. La tropa calló en seco y se giraron para observar a la morena sobre el caballo de color crema que se alzaba sobre sus patas traseras, relinchando con miedo, pues le había asustado el sonido. Gillian y Finn miraron sorprendidos a su amiga, pues no se habían dado cuenta de que se había ido de su lado- ¡TROPA DE CADETES! ¡SOMOS SOLDADOS DEL CUERPO DE EXPLORACIÓN!¡HEMOS ENTREGADO NUESTROS CORAZONES Y ALMAS POR LA CAUSA!¡PORTAMOS SOBRE NUESTROS HOMBROS LA ESPERANZA DEL RESTO DE LA HUMANIDAD!¡NOSOTROS SOMOS LAS ALAS DE LA LIBERTAD!¡AHORA ES EL MOMENTO DE DEMOSTRAR DE QUE PASTA ESTAMOS HECHOS!¡VAMOS A ACABAR CON ESOS CABRONES Y DEVOLVER A LA HUMANIDAD LA LIBERTAD QUE MERECE! -Gritó tirando la granada ya usada y sacando la cuchilla, alzándola al cielo lluviosos- ¿¡QUIÉN ESTÁ CONMIGO!?
-¡NOSOTROS, PEQUEÑA GIGANTE!-Para sorpresa de _, la tropa se unió a su grito, ya más calmados, con la moral más arriba pero no con menos miedo.
…
El plan era el siguiente: unos pocos subirían y esperarían justo sobre el lugar donde los titanes se aglomeraban mientras tanto el resto de la tropa se quedaría a la entrada de la grieta de arriba, atrayendo la atención de aquellos seres. Con una señal, los de arriba, con mucho cuidado pues el terreno era inestable, desprenderían las rocas sueltas sobre los titanes. Con un poco de suerte podrían acabar con la mayoría y les facilitaría la tarea de eliminar a los que quedaran. Los otros soldados bajarían a caballo una vez que se hubiera estabilizado el terreno para darles el golpe de gracia.
Sus compañeros, ya bajados de sus caballos, escuchaban el plan mientras _ lo relataba, con mucha seriedad y prisa, en el centro de aquel circulo para que todos pudieran verla y escucharla con claridad. La chica sentía demasiada presión. Debido a la adrenalina del momento, había tenido un impulso muy fuerte y había actuado de aquella manera. Admitía que se había sentido genial contar con el apoyo de todos, pero ahora se empezaba a dar cuenta del enorme peso que se había colocado ella sola sobre sus propios hombros. Sentía que todos confiaban y dependían de ella para que los liderara bien, si no, estarían todos perdidos. Y aquello no hacía más que ponerla todavía más nerviosa.
-Necesito unos pocos voluntarios para desprender las rocas- Les pidió mirando a cada uno, un poco tensa pues se acababa el tiempo. Sabía que iba a ser muy difícil que alguien se arriesgara a realizar esa tarea, pero era vital si querían sobrevivir– Tienen que ser ligeros y hábiles con el EMT, ya que existe una probabilidad muy elevada de caer con las rocas- Ante la falta de respuesta de su tropa, respiro con pesadez. No era nada que no hubiera esperado- Yo seré una de las que se encarguen de eso, pero necesito a más gente.
Nada más decir aquello, Gillian le cogió de los hombros y la encaró hacia ella, girándola sobre sus botas. Cuando ambas estuvieron una enfrente de la otra, _ pudo ver su rostro tenso y con una pizca de miedo a través de la capucha.
-¿Estás loca? No puedes hacerlo, es más no debes arriesgarte ¡Podrías morir! Ya has hecho suficiente con proponer el plan, no deberías ser tu la que se juegue más el cuello- Intentó convencerla, dejándose llevar por sus emociones. Tan poco Gillian por su parte.
-Gillian…- Entonces, _ suspiró pesadamente - No hay tiempo para discusiones. Si no actuamos ya, vendrán hacia aquí y perderemos la ventaja. Y al final, todos moriríamos, solo que más tarde - Le cogió de las manos y las quito de sus hombros suavemente, sonriéndole un poco tensa- Sabes tan bien como yo que soy una de las más ligeras de la tropa. Tengo que ser yo la que lleve a cabo el plan, es mi responabilidad. No me queda otra alternativa si queremos que la tropa sobreviva.
-¡No, no puedes ser tú!¡Déjame ir a mi en tu lugar!
-¡Sí, tengo que ser yo!-Alzó la voz, callando a la pelirroja que la miraba con las pupilas muy encogidas, muerta de miedo ya que veía que no podía quitarle la idea de la cabeza. No estaba entendiendo nada- Alguien tiene que hacerlo, y no puedes ser tú, no eres tan ligera. Tú necesitas quedarte aquí con Finn.
-Ah, no. De eso ni hablar, si vas tú, yo voy contigo. No pienso dejarte sola-
-¡GILLIAN HAZ EL FAVOR DE CALLARTE!-Le gritó _ perdiendo ya los nervios. Entre la presión de ser la responsable de tantas vidas y la crisis de Gillian le iba a dar un ataque de ansiedad. Para ella tampoco era fácil, existía una probabilidad de que muriera y no pudiera encontrar la verdad, pero si no se arriesgaba, estaba casi asegurado que morirían todos en aquel agujero. Una vez más suspiró tratando de mantener la calma aprovechando que su amiga se encontraba paralizada y le cogió de las manos, notando como a esta le empezaban a temblar- Finn y tu habéis estado muy calmados en una situación muy desesperada asique sois las personas perfectas para valorar y dirigir el grupo que este abajo. No solo os necesitan aquí, yo también lo necesito. Si se que sois vosotros, puedo confiar ciegamente que nos daréis la señal en el momento idóneo.
-Pero, _, tengo miedo de que te ocurra algo mientras no estamos…-Para sorpresa de _, de los preciosos ojos de Gillian comenzaron a caer lágrimas. Finn avanzó entre los otros soldados y le cogió por los hombros, dándole su apoyo, dirigiendo su mirada firme a _, como diciendo que él hablaría con ella más tarde.
_ sonrió y se cruzó de brazos, fingiendo tener el suficiente valor como para hacerlo, dada la situación.
-No seas gafe. Soy la Pequeña Gigante ¿recuerdas? sobreviviré.
Una granada sonora resonó en aquel lugar, sobresaltando a _, que estaba en completa tensión mirando desde arriba como los titanes golpeaban una y otra vez las paredes, sin préstales atención. Aquello les indicó que aquellos seres estaban lo suficiente distraídos para no correr más riesgos y que era el momento de ejecutar con el plan. _ miró y asintió a los otros 5 soldados que habían sido tan valientes de llevar a cabo la parte más arriesgada del plan. Había distribuido 3 a un lado de la grieta y 3 al otro, todos sobre esta y con los ganchos anclados a la pared enfrente suya, la cual se encontraba debajo de sus otros compañeros. Debían ser rápidos y tener unos buenos reflejos, sino aquello significaría su muerte.
Con el corazón en un puño y los nervios a flor de piel, accionó el EMT para que la cuerda se tensara y ,haciendo fuerza con las piernas contra dos rocas que había utilizado como límite, intentó mantenerse lo más estática posible para evitar ser tirada contra la pared al otro lado de la grieta. Al cabo de unos segundos, sus muslos y rodillas comenzaron a doler de la presión que estaba ejerciendo.
-¡MANTENER LAS PIERNAS FUERTES Y AGUANTAD!-Les gritó con una notoria tensión en la voz debido al esfuerzo.
Tras unos segundos, pensó con horror que el plan había fallado pues parecía que solo estaban gastando energías y que aquellas rocas permanecerían ancladas por siempre; sin embargo, un crujido bajo sus botas indicó que se equivocaba. Aquello estaba funcionando y tenían que estar preparados para saltar.
-¡VAMOS, LO ESTAMOS CONSIGUIENDO!- Les animó con el corazón latiéndole contra el pecho a toda velocidad. Una gota de sudor recorrió su mejilla.
Y como si sus palabras fueran deseos, la tierra bajo sus pies comenzó a separarse y a precipitarse hacia el vacío donde abajo se encontraban los titanes que habían avanzado casi la mitad del camino de la grieta. Con una sádica satisfacción, durante una milésima de segundo pudo observar cómo esas criaturas eran aplastadas por la avalancha de rocas, piedras y barro.
Con rapidez, _ alzó la vista y vio como sus compañeros se tambaleaban sobre el terreno, tratando de mantener el equilibrio.
-¡AHORA, SOLTAD LOS GANCHOS Y SALTAD!-Les gritó soltando sus agarres, siendo impulsada hacia delante por la tensión de las cuerdas y con sus piernas. Pero antes de caerse al vacío, saltó contra las dos rocas.
Con los ojos muy abiertos, vio como se elevaba lo suficiente y en ese momento, cuando alcanzó la suficiente altura, accionó el gas y trató de elevarse todavía más. Una sonrisa se formó en sus labios, parecía que habían completado con satisfacción su parte del plan. Sin embargo, la alegría le duro poco pues lo que no contaba es que, a su lado, uno de sus compañeros no le hubiera dado tiempo de saltar y que al tratar de hacerlo hubiera tropezado en su dirección, accionando por instinto la emisión de gas. Aquello hizo que se dirigiera a gran velocidad hacia ella, chocaran en el aire y que, debido al golpe, los mandara por la inercia hacia el otro lado de la grieta, estampándose contra la pared. Por suerte, _ fue rápida y soltando los mandos del EMT, que se quedaron colgando a ambos lados de su cuerpo, se agarró con ambas manos a un saliente. De reojo, miró hacia su lado y ,para su horror, vio como su compañero se estrellaba contra las rocas ensangrentadas de abajo. Alguien había muerto siguiendo su plan. Aquella muerte era responsabilidad suya.
Con lágrimas en los ojos, apretó su agarre, sintiendo rabia, dolor y culpa por aquello. No pasó ni siquiera un segundo lamentándose, cuando, de repente, los cerró y trató de regular su respiración y pensamientos, intentando serenarse. No era un buen momento para lamentarse, su vida corría peligro y necesitaba idear una manera de escapar de aquella situación, ya después se arrepentiría y se culparía. No obstante, no tuvo mucho tiempo de calmarse, pues como estaba lloviendo, esta empezaba a arrastrar el terreno suelto causando que _ sintiera como sus manos comenzaban a resbalarse del saliente. Con pánico se dio cuenta de que se iba a caer. Y eso hizo.
A cámara lenta vio como sus manos se soltaban de su agarre cuando una oleada de barro la inundó causando que se precipitaba al vacío, sintiendo como la lluvia caía lentamente sobre su rostro. El tiempo pasó muy lentamente. Sus latidos y su respiración se escucharon en sus oídos, insonorizándolo todo. Iba a morir. Estaba claro. Y, sin embargo, a pesar de tener esa idea en la mente, una fuerza sobrenatural la impulsó a coger los mandos del EMT que revoloteaban sobre su cabeza y emitir gas para agarrarse de cualquiera manera a la resbaladiza pared que había enfrente de ella, en un intento desesperado de frenar la caída y que esta no fuera mortal para ella. El golpe contra esta la dejó sin aliento por la violencia con la que se había estampado, pero eso no significó que se quedara paralizada, por lo que con una fuerza espartana se enganchó como una lagartija y haciendo fuerza con las manos y los pies, se deslizó a toda velocidad por ella.
En el momento en el que sus botas tocaron el suelo, sintió como en alguna parte de su cuerpo algo se rompió, dejándole la mente completamente en blanco, causando que perdiera la conciencia casi al instante. El mundo que observaba con sus ojos grises se apagó como una vela.
