CAPÍTULO 7
UNOS MESES MÁS TARDE
ANA
Estábamos a punto de terminar el curso, había conseguido matrícula en casi todas las asignaturas ¡Me encantaba el cuerpo humano! Si tuviera tiempo de hacerlo, estudiaría medicina. Sería una forma maravillosa de desarrollar mis habilidades. Todo parecía ir sobre ruedas y eso me asustaba, había establecido lazos increíbles con todos mis amigos, en mis ratos libres ayudaba en el refugio de animales junto a Kate y mi relación con Christian y Jack iba cada día mejor.
Por las tardes debía ir con Brad a practicar mi lado demoníaco, pero no resultaba ¿Sería porque me sentía una humana más? En cuanto a SunBeach, se había acomodado bastante bien para ser un perro del infierno, aunque a veces sentía que echaba de menos al resto…
-Hola preciosa…- Jack se sentó a mi lado y sonreí, a pesar de nuestra unión cada vez más estrecha mi relación, no habíamos hablado sobre qué éramos en realidad, algo que prefería posponer puesto que eso implicaba explicarles quién era.
-Hola…- lo besé en la mejilla- ¿Cómo llevas tu día?
-Echándote de menos…- sonreí más.
- ¿Aparte de eso?
-Si quitamos esa parte, bien…- reímos, entonces tomó asiento Christian a mi otro lado.
-Te adelantaste de nuevo…- Jack le rodó los ojos.
-Eres muy lento…- besó mi otra mejilla.
-Tenía algo que hablar con Brad…- eso llamó mi atención.
- ¿Sobre qué? - alzó los hombros.
-Nada importante…- mentía, traté de indagar sin éxito.
-Parece que se llevan mejor…- dijo Jack divertido y Christian le rodó los ojos.
-Es lógico cuando vivimos en la misma casa…- resopló.
-Apenas lo vemos, se pasa todo el día…
- ¿Hablaban de mí? - preguntó por detrás nuestra y tomó asiento en frente- Ana.
-Hola…- mordí mi labio algo nerviosa- ¿Las chicas no vienen?
-Seremos solo nosotros…- dijo Jack- Su examen lleva algo de retraso.
-Entiendo…- cuando miré a Brad supe que algo importante iba a pasar.
-Ana y yo debemos irnos después de comer…- asentí sin mucho ánimo, Christian le entrecerró los ojos, cada vez que salíamos solos leía sus sospechas.
- ¿No podemos acompañarlos? – negó sin más, tras unos segundos de silencio insistió- ¿Por qué?
-Porque no…- contestó de mal humor, se miraron entre ellos de forma bastante amenazante, puse mi mano sobre su pierna para que me prestara atención.
-No tardaremos.
-No es eso, es solo que…- Jack lo interrumpió antes que terminara.
-Luego lo hablamos tío…- lo miró mal- Ya oíste que tiene que irse…- tras mirarse entre ellos asintió.
-Bien…- percibía que algo iba a pasar, pero no sabía con exactitud que podía ser. Terminamos de comer conversando sobre otras cosas hasta que Brad se levantó.
-Vamos Ana…- me levanté.
-Nos vemos después…- les di otro beso en la mejilla antes de irnos.
-Adiós preciosa.
-Nos vemos Ana…- cuando nos alejamos un poco lo miré más seria- ¿Qué ocurre?
-Padre quiere vernos, es importante…- suspiré, esto no era bueno, desde que lo vi en el laboratorio he recibido varias visitas para averiguar mis progresos, nada que le gustara, cuando se enteró que había liberado a los seres del mar se puso como loco, tuvimos que hacer una reunión con Anya para firmar un acuerdo y quedara conforme, yo en cambio me fiaba de su palabra.
- ¿Seguro que debo ir? - resopló.
- ¡Eres la más interesada! – sentía una extraña sensación en mi pecho.
-De acuerdo…- abrió un portal en la parte de atrás de la universidad, cuando cruzamos vi a las tías y mamá, enseguida fui a abrazarlas.
-Hija.
-Madre, no esperaba verte...- besó mi frente.
-No podía faltar…- miré a padre y su cara era un enigma, nunca sabía qué pasaba por su cabeza.
-Nos alegramos mucho de verte…- susurraron las tías antes de soltar su abrazo, luego volví la atención a padre.
- Padre…- hice una reverencia y se puso en pie con los brazos cruzados a su espalda.
-Quería darte tiempo de hacerlo por ti misma, pero tras lo acontecido hoy, no tenemos tiempo que perder…- miró a Brad, no parecía muy conforme.
- ¿Qué ocurre?
-Tendremos que ayudarte a recordar.
- ¿Recordar qué? - comenzó a dar vueltas a mi alrededor y seguí sus pasos con mi mirada.
- Percibo como ha crecido tu poder, sé que podrás controlarlo…
- ¿Controlarlo? - seguía sin saber a qué se refería, pero parecía muy insistente.
-Así es, si no lo logras tendremos que…
- ¡Ni sé que ocurra acabar esa frase! - lo amenazó madre, nunca la había visto comportarse así, mucho menos con padre.
-No es cosa nuestra…- se miraron en silencio, traté de ver algo, pero por alguna razón, no podía leerlos.
-Padre, como sabes vamos progresando poco a poco, pero no ha vuelto a salir desde…
-Sabes tan bien como yo lo que ha pasado…- me miró a los ojos- Te necesitamos en esto…
- ¿Has logrado averiguar quién fue? - preguntó Brad y negó sin apartar su mirada de mí.
- Pero ¿Cómo? - preguntó madre algo alterada- Pensaba que estaba vigilado.
-Así es, por eso tengo mis sospechas…
- ¿De qué demonios hablan? – grité para que me prestaran atención y padre me miró muy serio.
-Vamos a hacerte recordar, así lo entenderás todo. Victoria, Leila ¡Denle la poción!
-Pero…
- ¡Nada de peros! No hay tiempo.
-Padre, no creo que sea buena idea…- intervino Brad.
-Hijo, ha llegado el momento…- volvió a mirarme- Cuando lo recuerdes, canaliza tu energía, no te dejes dominar por la ira o te descontrolarás…- cada vez estaba más confundida.
- Yo no…- SunBeach gruñó en contra, le gustaba esto tanto como a mí.
-Cuando bebas recordarás todo a través de tu hermano…- tía Vick me dio un vaso, había algo oscuro que olía a manzana.
- ¿Estás seguro de esto? - volvió a preguntar Brad y asintió sin apartar sus ojos de mí.
-Es la única capaz de acabar con él, si no lo hace pronto habrá fatales consecuencias…- tuve un mal presentimiento.
- Si crees que no hay otra opción…- me miró a mí- ¿Preparada?
-Tengo miedo.
-Yo estaré contigo…- SunBeach gruñó y les sonreí a ambos.
-Nosotras también…- dijeron a coro madre y las tías, eso me dio el valor que necesitaba, cuando alcé el vaso escuché a tía Leila.
-Recuerda quién eres, no dejes que el poder te domine…- asentí sin saber muy bien a que se refería, lo bebí de un trago, pronto el dolor de cabeza se hizo insoportable, SunBeach no paraba de gruñir, Brad me abrazó y alzó mi barbilla, en cuanto nuestros ojos estuvieron conectados volví a ese día…
Acababa de terminar una historia maravillosa, 2 enamorados besándose en la playa al atardecer, ese sería el comienzo de su historia de amor, suspiré, nunca encontraría eso para mí, por lo menos no aquí…
- ¿Qué te pasa? - preguntó Brad, le gustaba aparecer de la nada, aunque ya estaba acostumbrada.
-Estoy aburrida, quisiera poder salir, aunque sea unas horas.
-Yo voy a divertirme…- me guiñó- Si quieres acompañarme…- no me agradaba ir con él, sabía que solo se divertía de una manera y no era lo que quería.
-Quiero visitar la playa, pasear por la arena, el agua…
-Aburrido…- se sentó junto a mi- ¿Por qué no mejor de fiesta? Tal vez conozcas a alguien.
-No me apetece.
-Entonces playa y sol…- miró a SunBeach con una sonrisa, éste le gruñó- Si me prometes que me acompañarás después a una fiesta te llevaré.
- ¿Lo dices en serio? - me guiñó de nuevo.
-Sabes que nunca miento.
- ¡Bien! ¡Voy a cambiarme! – estaba tan entusiasmada que me vestí en tiempo récord, SunBeach no quería venir, pero cambió de opinión a última hora. Cuando llegamos aspiré su olor, corrí por la arena, incluso me caí unas cuantas veces, pero no importaba ¡Por fin estaba aquí! Cuando metí los pies en el agua escuché algo…
-Ayúdenos, señora… - ¿de dónde venía esa voz? Traté de ignorarla, pero seguía sonando, entonces un nauseabundo olor captó toda mi atención, mi pecho ardía como nunca antes, busqué con la mirada al causante y lo que vi me hizo perder el control, pude ver y percibir los cambios a cámara lenta, no parecía yo, mis ojos, mi esencia, todo había cambiado.
-Ana ¿Qué haces? – preguntó Brad, al mirarlo se estremeció- ¿Ana? - sin contestar me agaché a tocar el agua.
-Sois libres…- susurré al viento.
-Ana, deberíamos volver…- insistió Brad, pero mi objetivo estaba fijado.
-Tengo algo que hacer…- conforme me acercaba, su olor era peor, podía percibir miles de cosas desagradables, no iba a permitir que matara a nadie más, cuando estuve lo bastante cerca lo agarré del cuello- Suéltalo…- lo hizo sin chistar y corrió fuera de mi vista.
- ¿Qué cojones? - lo puse de frente a mí, miré lo más profundo de su alma sin hacer caso a sus gritos de súplica, fueron pasando una a una, cada vida que fue acabada en sus manos, el enojo iba creciendo y con él todo se descontroló… El agua, el cielo, el viento… A pesar que lo estaba viendo me costaba creer que tuviera semejante poder oculto en mi interior. Brad trataba de controlarlo todo, pronto aparecieron Devon Y Cast a ayudarlo, las pocas personas presentes en la playa corrían despavoridas. Cuando padre apareció con Hate, todo fue a peor… Cuando condené el alma del humano desalmado, percibí las intenciones de Hate… Quería gobernar el inframundo a costa de cualquier cosa, incluidos nosotros… Con solo mi mirada lo condené al fuego eterno, la única manera de matar a un demonio de alto nivel, mi cuerpo se debilitó un breve instante que padre, ajeno a sus intenciones, aprovechó para salvarlo, luego me tomó en brazos y me llevó de vuelta al inframundo, dejando a mis hermanos al cargo de acabar con todo…
¡No lo podía creer! Todo había sido por mi culpa… Era… Era…
- ¿Ana? ¿Ana? – preguntó Brad preocupado y me separé de él- ¿Estás bien? - se acercó de nuevo.
- ¡No me toques! - sentía como ese poder se fusionaba conmigo, se estaba equilibrando tal como decía padre, ya no podía pretender ser una chica normal.
- Ana…
- ¿Qué soy? - padre contestó.
-Eres el demonio más fuerte…- tal vez tuviera razón, conforme respiraba todo iba volviendo a su lugar, sentí a madre acariciando mi pelo, SunBeach gruñía a mi lado… Entonces lo vi, no iba a permitir que hiciera daño a mis amigos, esta vez lo acabaría para siempre…
BRAD
Ana parecía estar llevándolo mejor que la última vez, pero entonces desapareció ante nuestras narices, sin dejar un solo rastro.
- ¡Demonios! - me pasé la mano por el cabello- Debemos encontrarla antes que cause algún daño.
-No será necesario…- dijo padre muy tranquilo y lo miramos extrañados.
- ¿Estás realmente seguro? – preguntó madre incrédula- ¿No te preocupa? - ahora parecía dolida.
-Sabemos cuál es su objetivo.
-No te entiendo…- sus lágrimas resbalaban sin control- Cuando pienso que te importa, aunque sea lo más mínimo, haces algo como esto que me demuestra que no es así.
-Si no me preocupo es porque todo va como debería…- lo miró enojada.
-Haz lo que quieras, yo voy por ella.
-Nosotras también…- la apoyaron las tías, padre le dio su mirada más furiosa.
-No puedo permitir que se inmiscuyan en esto, pueden salir heridas…
- ¡No me importa! – gritó tía Victoria fuera de control, padre se dio la vuelta y se cruzó de brazos.
-Todo terminará pronto…- lo dejamos solo en su trono y cruzamos el portal de regreso, con solo mirar al cielo supimos dónde se encontraba y una sensación que no había tenido nunca me embargó ¡Maldita sea! ¡Tenía que llegar a Andrea cuanto antes!
CHRISTIAN
Los observé irse con recelo ¿Por qué siempre desaparecían así? No explicaban nada ni nos dejaban acompañarlos, había algo en todo esto que me mosqueaba. Desde la visita de ese hombre tenía unos sueños horribles, al principio era un día como cualquier otro, nos reuníamos todos en casa, llegué algo tarde de la universidad y cuando entro me encuentro el horror…
- ¿Otra vez perdido en tu mundo? - preguntó Jack y asentí.
-Últimamente no duermo bien…- sonrió dándome un codazo en el costado.
-Ana es demasiado exigente…- negué.
-No es eso…- no quería contar algo tan horrible- Es solo que no hallo el sueño.
-Entiendo…- suspiró- A veces me pasa lo mismo tratando de averiguar el modo de retenerla con nosotros...- no es que no deseara lo mismo, pero lo veía imposible.
-Jack, a menos que quiera quedarse, no podemos hacer nada…- hizo una mueca.
-No quiero que se vaya, he intentado que me diga cuanto tiempo piensa quedarse, pero siempre cambia de tema.
-Tal vez se sienta como nosotros.
- ¿Tú crees?
-Si…- los flashes de esos sueños me torturaban hasta despierto.
- Deberíamos hacer algo diferente esta tarde.
- ¿A qué te refieres? - me guiñó.
-Ya lo verás…- se levantó y se alejó, me quedé pensando hasta que llegó la hora de volver a clases.
-Grey…- ¡mierda! Jason se había vuelto muy molesto desde que se enteró que vivíamos con Ana, no perdía oportunidad de hacerse mi amigo para que lo invitara a casa, cosa que no iba a suceder.
-Jason…- lo saludé y seguí mi camino.
- ¡Espera! Necesito pedirte un favor.
- ¿Qué quieres?
-Tengo que hacer un trabajo sobre ciencias, sé que tú eres un experto en ello y me preguntaba si querrías hacerlo conmigo.
-No sé, tengo demasiado que estudiar.
- ¡Venga tío! ¡Hemos terminado casi todos los exámenes! Si no me ayudas suspenderé, sabes que es muy importante para mí…- ya sabía el sermón de memoria, si no sacaba buenas notas se acabó su estancia en el equipo de fútbol, pero ¿acaso me importaba? No había que ser muy listos para saber que lo único que quería era acercarse a Ana y de paso meterse en sus bragas.
-Lo pensaré…- sonrió.
-Espero tu respuesta…- se fue más contento de lo que debería, nunca le había dicho que sí, pero al menos me había dejado en paz. Cuando seguí mi camino tropecé con alguien, su roce envió miles de escalofríos por todo mi cuerpo.
-Disculpe…- su mirada era fría, como si no tuviera alma.
-Deberías mirar por dónde vas…- dijo con voz dura, seguí mi camino sin decir nada, no me gustaba ese tipo. Antes de entrar en clase me llegó un mensaje de Jack, se tomaría libre el resto de la tarde para preparar una reunión de amigos, sonreí, sabía lo que significaba.
Esperaba verla antes de volver, Ana no apareció el resto de la tarde, antes de ir a casa compré algunas cosas, sabía del amor de Ana por los chocolates y quería llevarle unos pocos. Cuando entré a nuestro portal una sensación extraña me inundó, conforme el ascensor llegaba a nuestro piso se hacía más pesada, cuando alcancé la puerta entreabierta el pánico me inundó, traté de calmar mi respiración, se parecía tanto a mi sueño...
Me armé de valor para entrar, nada más hacerlo vi a Elliot en el suelo sobre un charco de sangre.
- ¡Dios mío! ¡Ell! - me agaché a su lado solo para corroborar lo que sabía, estaba muerto.
-Has tardado mucho…- esa voz, era el mismo tipo de la universidad.
- ¿Tú has hecho esto? - alzó un cuchillo en sus manos, estaba todo lleno de sangre.
-Todavía no he terminado…- sabía a qué se refería, era el siguiente.
- ¿Por qué? - sus ojos me miraron con dureza.
-Venganza.
-Nosotros no te hemos hecho nada…- rió.
-Vosotros no, pero esa zorra…- comenzó a golpear la pared, mientras estaba distraído marqué a urgencias, con algo de suerte llegarían antes que escapara- ¡Por su culpa he vivido un infierno!- comenzó a reír como desquiciado- Ahora voy a darle dónde más le duele…- se acercó a mí, traté de zafarme pero era demasiado fuerte, agarró mi cabello con fuerza y puso el cuchillo en mi garganta, era el fin, cerré los ojos esperando el cruel desenlace cuando un viento frío azotó en la estancia y las luces comenzaron a parpadear, cuando abrí los ojos la vi, pero no se parecía a la Ana que amaba- Has tardado.
-Esta vez lo haré mejor…- su sonrisa helada me dejó estático, ni siquiera me había mirado a los ojos, estaba demasiado concentrada en el tipo loco, en un parpadeo lo tenía en sus manos y lo separó de mí, lo sostenía por el cuello con fuerza, sus ojos fulguraban entre rojos, negros, amarillos y azules…- Esta vez no quedará nada de ti…- un enorme agujero se abrió a nuestro lado ¿Eso era el infierno? Unos perros más horribles y salvajes que SunBeach gruñían sin control.
- ¡No! ¡No puedes! – gritó en pánico, ella extrajo algo incorpóreo de su cuerpo y lo lanzó a la jauría del agujero, lo devoraron en cuestión de segundos, cuando se cerró abrió otro al mar, podía ver monstruos de los que solo había leído ¡No podían ser reales! ¿Verdad? Aquí lanzó su cuerpo.
-Destrócenlo…- se cerró antes de poder ver nada, me quedé agazapado en el suelo tratando de asimilar todo, ella entró al salón y las habitaciones antes de volver a la entrada, cuando la miraba no veía a mi Ana, había visto cosas que me daban escalofríos. Cuando se agachó junto a Elliot me miró, pero no pude mantenerle la mirada.
-Christian…- por más que lo deseaba no pude hacerlo- Adiós…- cuando alcé la mirada había desaparecido, me quedé donde estaba hasta que Jack y Elliot me llamaron.
- Christian ¿Qué ha pasado? - ¡Los había salvado!
-Están vivos…-ambos se tocaron el cuello.
-Cuando le abrí la puerta a un tipo bastante raro…- negó y guardó silencio.
- ¿Estaban solos?
-Andrea debe estar en su habitación…- corrí a asegurarme que estaba bien, seguía dormida.
- ¿Dónde está Ana? ¿Andrea? - gritó Brad desde la puerta, con él venían 3 mujeres, una de ellas era la viva imagen de Ana, pero no era ella, debía ser su madre.
-Andrea está dormida…- la señaló en la cama y suspiró aliviado- Ana no ha llegado…- dijo Jack, su mirada reparó en mí.
-Acaba de irse.
- ¿La has visto? - asentí- Hablaremos luego…- salieron tan rápido como llegaron.
- ¿Qué pasa entre ustedes? - negué.
- ¿Eso son chocolates? - preguntó Jack, se los di antes de levantarme, necesitaba salir de allí o me volvería loco.
- ¡Eh! ¿Dónde vas? – preguntó Elliot extrañado, no contesté, salí con la esperanza que el aire de la calle me ayudara a asimilar todo esto.
ANA
Había hecho lo que debía, ese indeseable se había atrevido a matar a mis amigos, por suerte había podido salvarlos, todo a un alto precio. Christian había visto como era en realidad y me temía, ni siquiera quiso mirarme, el pánico apagaba cualquier rastro de otro sentimiento, padre tenía razón, mi lugar estaba abajo… Estos meses habían sido una ilusión, nunca sería posible.
Antes de volver tenía que encargarme del causante de todo esto, no tardé en encontrarlo, esta vez SunBeach seguía mis pasos, cuando lo vi sonrió.
-Hola Ana…- lo cogí del cuello inmovilizándolo.
-Tú ¡Maldito! – rió, aumentando mi enojo.
-Ahora sé dónde fue ese desagradecido.
-Esta vez me encargaré que nadie te salve, pagarás muy cara tu ambición…- hice lo mismo de la otra vez, pronto el fuego consumió casi todo su cuerpo, SunBeach gruñó y sonreí- Que te aproveche amigo…- dejé caer el cuerpo calcinado y lo devoró, cuando aparecieron otros demonios de bajo rango le susurré- Todos tuyos…- sin perder tiempo los fue devorando, hasta que no quedó ni rastro de ellos. Ya había terminado todo… Me acerqué a un espejo, por fuera solo habían cambiado mis ojos, pero por dentro ya no era la misma, debía volver al que sería mi hogar toda la eternidad. Mi estancia aquí se acabó, pero antes quería ver la playa por última vez, fui a la misma dónde todo empezó y me senté a admirar las vistas, pronto se pondría el sol- Echaré de menos esto…- gruñó- Lo sé…- lo acaricié mientras observaba el sol ponerse, lo sentí antes de acercarse.
-Lo has conseguido…- asentí en silencio y suspiró- No puedes cambiar quién eres.
-Ya no importa.
-Ahora comienza tu verdadero entrenamiento, eres mi hija, el demonio más poderoso del inframundo y pronto todos lo sabrán…- reí sin ganas.
- Toda mi vida he pensado que era una inútil y ahora…
-Tus ansias de ser humana bloqueaban tu poder, ahora que has aceptado ambas partes todo será más fácil.
-Ahora mi sitio está abajo…- no dijo nada, guardó silencio, no había nada que decir.
-Vamos a nuestro hogar, tu madre está preocupada…- me levanté, padre abrió el portal, antes de cruzarlo miré una última vez atrás... Esta hermosa vista permanecería en mi memoria por siempre.
BRAD
Nos separamos para cubrir más terreno, seguí su rastro hacia otra casa, pero ya no estaba, el olor a muerte inundaba el aire, no de cualquier ser, eran demonios y por la diversidad de olores debían haber sido muchos, necesitaba encontrarla y asegurarme que estaba bien. Devon apareció a mi lado.
-Debemos volver.
- ¿Qué haces aquí?
-Padre me ha mandado, Ana ha vuelto a nuestro hogar, ya no es necesario que te quedes aquí…- le entrecerré los ojos.
- ¿Ella ha vuelto? ¿Por propia voluntad? - bajó la mirada.
-Así es.
-Debo hablar con ella…- abrí el portal y fui en su busca, la encontré dónde siempre, solo había cambiado su esencia, ahora podía percibir el gran poder emanando de ella, su tristeza era bastante evidente.
-Brad…- me detuvo Devon- No seas muy duro.
-Lo intentaré…- antes de acercarme tenía a todos los malditos perros pendientes de cada uno de mis movimientos, ella miró atrás y volvieron a lo suyo ¿Podía controlarlos?
-Volviste…
- ¿Por qué lo hiciste tú? - suspiró sin mirarme.
-Este es mi lugar.
-Yo creo que podrías vivir en ambos ¿Por qué si no posees ciertas habilidades relacionadas con vivos?
-Ya no tengo razón para volver…- entonces lo entendí todo.
- ¿Es por Christian?
-Si hubieras visto como me miraba, el pánico que sentía…- suspiró- No puedo volver a pasar por eso nunca más.
- ¿Y Jack? ¿Los demás? ¿Ni siquiera vas a despedirte?
-No puedo hacerlo, duele demasiado… Es mejor así, con el tiempo se olvidarán de mi…- negué.
-No es tan fácil, estás unida a ellos.
-Madre se encargará.
-Así que vas a renunciar a todo sin más…- asintió sin mirarme a los ojos- ¡Eres una cobarde! – cuando me di la vuelta para volver gritó enojada.
- ¡No lo soy! ¡No has sido tú el que ha tenido que ver el horror en sus ojos cuando hice lo que debía! No pienso volver a pasar por eso ¡Se acabó!
-Como quieras…- yo en cambio no podía dejarlo así, hablaría con todos para explicarles, pero primero busqué a Christian, lo encontré sentado en un banco del parque, cuando me vio dio un respingo.
- ¿Qué haces aquí?
-Quería hablar de Ana…- me interrumpió.
-No es un buen momento…- reí.
- ¿Y cuándo lo será? - su silencio me dio la respuesta, ella tenía razón.
-Me mudaré mañana…
-No es necesario, podéis quedaros hasta que la necesitéis.
-La casa es vuestra…- alcé los hombros.
-No la necesitaremos más.
- ¿Se van?
-Ya no hay nada que nos retenga aquí.
-Ella ¿está bien?
-A partir de ahora ocúpate de ti mismo, que te vaya bien…- no esperé que contestara, me fui directo al que había sido nuestro hogar estos meses, allí expliqué a todos lo ocurrido y me despedí para siempre. No puedo decir que lo tomaran muy bien, sobre todo Jack y Andrea, pero debían entender que nuestros mundos no tenían nada que ver. En unos años ni se acordarían de nosotros…
CHRISTIAN
ALGUNOS AÑOS MÁS TARDE
El primer mes tras su marcha fue muy duro, nada volvió a ser como era. Tenía una lucha interna entre lo que sentía por ella y el miedo a lo que era y podía hacer, Brad nos explicó que eran demonios, nunca me los había imaginado así ¡Joder! ¡Ni siquiera creía en su existencia! Pero me había enamorado de una…
Para entonces ya era tarde, ambos se fueron y nunca volverían. A todos nos costó seguir adelante, el tiempo pasó rápido… Terminamos la universidad, la especialidad y conseguimos buenos trabajos en nuestros campos. Jack y Elliot trabajaban en el mismo hospital que yo, uno en cirugía y otro en reumatología, yo era neumólogo. José y Sawyer consiguieron trabajo en unos de los mejores Bufetes de abogados, Gia, Kate y Lauren, trabajaban en otro hospital, Gia de pediatra y las otras de enfermeras. Andrea se fue al extranjero poco después de su marcha, nunca superó lo de Brad, en el fondo Jack y yo la entendíamos, nos sentíamos igual respecto a Ana.
-Buenos días…- saludó Jack en cuanto me senté con él, siempre desayunábamos juntos antes de empezar nuestro turno.
-Hola… ¿Elliot?
-No ha llegado, pero es mejor que estemos solos…- le alcé una ceja.
- ¿Por qué?
-Creo que he encontrado la manera.
- ¿La manera de qué?
-De traerla de vuelta…- mi corazón dio un vuelco, ya no era temor, la amaba demasiado y estos años sin ella me di cuenta que nunca podría amar a nadie más. El sexo sin compromiso ya no era suficiente. Ahora mi miedo era que no quisiera verme o ya tuviera su propia vida…
URSU.
Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado.
Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.
Muchos saludos y besos para todos.
