Disclaimer: MARVEL & Disney no me pertenecen. Esta historia si.
Notas de la autora: Un saludo a aquellas personas que vuelven a re leer mis fanfics. De verdad me emociona bastante.
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Steve se despertó agitado. Y esta vez no fue una pesadilla. Eran recuerdos que iban y venían a su mente. Y es que le era imposible no recordar a Natasha...
Él tenía la corazonada de que estaba con vida en alguna parte... No sólo ella, sino toda la gente que desapareció con el chasquido.
Estaba de manos atadas. Lo único que podía hacer ahora era esperar.
Se sentía nervioso, además, por el viaje de sus amigos al espacio. Tenía la esperanza de que encontraría a Tony con vida. Pero las probabilidades eran 50/50. Y pensar en la otra posibilidad... no. No quería pensar en negativo. No ahora. Estaba confiado, pero tenía miedo de que esa confianza lo desplomara por completo al conocer la realidad.
—«Desearía poder retroceder el tiempo...»
¿Y si pudiese hacerlo...?
Se levantó de la cama, viendo la hora en su smartphone, el cual marcaba las 01:45 de la madrugada. Ya no podía seguir durmiendo.
Se dirigió hacia el laboratorio, donde aún estaba Bruce trabajando todavía.
—Pensé que estabas descansando. —Banner volteó a ver al dueño de aquella voz.
—Sí... De hecho, estaba programando un algoritmo y me iba a la cama... —Steve se sentó frente a él. Lo miraba preocupado—. Lo sé, me veo horrible.
—Bruce... muchas gracias por todo el esfuerzo que estás haciendo... —dijo—. Sé que no has dormido bien, tampoco te has alimentado de manera correcta y...
—Tranquilo, Steve... Pronto tendremos novedades... —suspiró—. Sólo debemos tener fe... Bueno, en estos casos, donde la esperanza es lo único que se pierde, sólo nos queda aferrarnos a eso.
—Es verdad... pero igualmente quería agradecerte.
—No tienes que... Es lo que debo hacer.
—¿Crees que... se pueda revertir todo esto? —Banner lo miró de reojo—. Sé sincero.
—No lo sé... Hoy no sé nada... Todo es una nebulosa que no puedo predecir. Sólo nos queda confiar en Thor y en aquel artefacto misterioso... Intentar investigarlo y entender cómo funciona.
—Desearía que se pudiese revertir esto en un abrir y cerrar de ojos, pero sé que es imposible.
—Lo único que nos queda es esperar, Steve. —El científico golpeó su hombro.
—Lo sé, pero estoy cansado de esperar... —Steve se estaba ofuscando, pasando su mano por su cabello—. Y sé que debo relajarme, pero es imposible...
—Tranquilo... —le sirvió algo de jugo en un vaso—. ¿Quieres que probemos las comunicaciones con los chicos?
—Gracias, Banner —aceptó el vaso—. Sí, claro... veamos qué tal. —Al escuchar el "ok" de Steve, el científico se puso a trabajar en ello. El rubio se preguntaba cosas mientras lo veía manipular ciertos botones—. ¿Bruce?
—Sí, dime. Te escucho...
—¿Cómo lo haces para mantenerte en calma? —El científico volteó a verle—. Porque estás sereno... preocupado, pero sereno.
—¿Yoga? —rió—. No, no lo sé. Simplemente dejé que dejaran de preocuparme las cosas. Es decir, sin quitarle importancia al asunto... pero es la única manera que encontré de estar tranquilo.
—Natasha ayudó en eso, ¿no es verdad? —El rubio permanecía de brazos cruzados. Sabía que era una pregunta incómoda, pero quería hacerla de todos modos. Lo aprendió de ella misma además.
—Steve... —suspiró profundo. Realmente era un tema difícil hablar de Natasha y no quería hablar de eso, menos ahora. Pero tenía que hacerlo. El ex Capitán había sacado el tema y no tenía donde arrancar—. Nosotros no tuvimos nada serio, si es lo que quieres saber...
—¿Te enamoraste de ella alguna vez? —disparó, y Bruce recibió la bala sin dolor al parecer.
—Steve, ¿es necesaria esta conversación? De verdad... —Banner estaba perdiendo aquella paciencia de la que tanto predicaba.
—Si no es ahora ¿cuándo lo será? —Su voz era serena. No estaba enfadado ni nada por el estilo—. Sé que te incomoda... pero te lo pregunto porque, desde esa vez que te marchaste, Natasha estaba destruida y no sabía bien qué hacer con su vida... —Bruce parpadeó rápidamente ante esta confesión—. Quizás ella sí estaba enamorada de tí y tú sólo la alejaste por miedo...
El científico quitó sus lentes mientras intentaba digerir lo que Steve le contaba. Pasó sus manos por su rostro, ya que además de nervioso, estaba un poco estresado con todo lo que acontecía, para que para más remate Steve viniese a hablar de Natasha.
—Si quieres que te responda, si amé a Natasha... la respuesta es no —confesó—, yo la quiero mucho... Bueno, todos la queremos mucho... y jamás dejaré de hacerlo... Además —hizo una pausa antes de seguir—, ella necesitaba a otra persona a su lado, que la complementase del todo, y ese no era yo...
—Quizás sí lo eras... y fuiste muy cobarde como para querer avanzar... —Steve quizás tenía algo de razón en ello; Bruce sintió un leve dolor estomacal ante eso. ¿Qué pretendía Rogers? ¿Comenzar una discusión?
—Tal vez... —respondió, mirándole a los ojos—. Pero tú sabes bien que cuando Natasha no sabe qué hacer en estas situaciones, actúa de esa forma... para intentar sacarse esas ideas que la atormentan... y una de esas tantas ideas eras tú, Steve...
El aludido no sabía qué responder ante esto. Le calló la boca. Y quería seguir preguntando, pero el deber de monitorear lo que pasaba en el espacio estaba primero; Steve se sintió un poco idiota al comenzar con el interrogatorio, y era comprensible... la extrañaba demasiado.
—No te preocupes... —Steve volvió a mirarle—. Sé que estás así por Nat, mal que mal, iban a tener un hijo ustedes dos... —Banner volteó al tablero de comunicaciones para seguir en lo que había comenzado—. No pasa nada.
—Lo siento... me dejé llevar por mis emociones. No debí haberte preguntado tantas cosas de golpe. —El ex Capitán América se sentía avergonzado. Bruce por su parte asintió, diciéndole de nuevo que todo estaba en orden.
—Bien... —se escuchó un pequeño pitido—. La conexión se estableció de manera normal... ¿Empezamos?
—Claro... —El científico le pasó los comunicadores a Steve.
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—Thor —el mencionado se detiene para escuchar a la rubia—, detecté una señal de auxilio pero el remitente es desconocido. —Ambos cruzaron miradas... ¿Acaso podría ser...?
—¿Stark?
—No lo sé... pero la señal indica que es en este sector. —Se detuvieron ambos, flotando en la inmensidad del espacio.
—Entonces quedémonos en este lugar... —Thor miró alrededor—. No sé si habrá vida en algún planeta cercano...
—¿Nos quedamos acá a investigar de todas maneras? —preguntó Carol, arqueando una ceja ante esto.
—Sería lo mejor, para comenzar bien la búsqueda. Así que sigamos tu señal.
Llevaban aproximadamente tres horas de vuelo. Era lo que, al menos, marcaba aquel aparato que les dio Bruce, el cual servía de rastreador y comunicador con la Tierra.
Carol y Thor ya habían comenzado su viaje en el espacio en búsqueda de Tony Stark y quien estuviese vivo de los Guardianes de la Galaxia. Nadie los conocía en la Tierra, pero Odinson estaba muy preocupado por todos ellos, ya que los consideraba como amigos y los conocía de mucho antes.
Danvers no conocía a ese tal Stark. Lo único que sabía era que era aliado de la Tierra y amigo de Fury. Así que su deber era ayudar cueste lo que cueste en esta emergencia catatónica. Al menos iba con Thor, quien sí lo conocía.
—¿Ves ese planeta? —apuntó Thor. Carol asintió—. Podríamos echar un vistazo.
—Déjame adivinar... Venden la mejor cerveza ahí, ¿no? —dijo la rubia, esbozando una leve sonrisa.
—No lo sé, pero si es así, encantado de ir. —le dedicó una sonrisa ante esto.
—"Ch-chicos, ¿me escu-chan?" —La voz de Steve Rogers se hacía presente en el comunicador, algo achicharrada por la distancia.
—Fuerte y claro, Capitán Rogers —respondió ella.
—"Excelente. Queríamos probar si los sistemas estaban funcionan-do".
—Pues hasta el momento han funcionado muy bien. Estamos a tres mil años luz de distancia. Según el rastreador del Dr. Banner, equivalen a tres horas de viaje aproximadamente.
—"Bueno eso es porque el tiempo y el espacio son relativos..." —La voz de Banner se escuchaba ahora—. "Me quedo tranquilo con saber que no les hemos perdido el rastro..."
—Tu cerebro es el mejor de toda la Tierra, Banner —el asgardiano lo elogió—, confiamos en ti ciegamente.
—"Muchachos..." —habló ahora Rogers—. "Estaremos atentos a su trayectoria. Cualquier cosa que sepan o averiguen nos lo hacen llegar... esta misión es muy importante..."
—Sí Cap, no te preocupes. Los encontraremos —afirmó Danvers. Su convicción y esperanza de encontrarlos con vida, seguía firme en su interior.
—Una pregunta, Bruce —habló el asgardiano—, ¿en qué galaxia nos encontramos?
—"No lo sé con exactitud, Thor. Son galaxias que jamás habíamos tenido registradas" —respondió él.
—Tengo un mapa virtual, Bruce, no te preocupes —Carol apretó un par de botones que se encontraban en su muñeca; de pronto, una proyección salió de ahí, dejando a un Thor boquiabierto—. Según esto, el planeta que tenemos al frente es Xandar.
—Ah, ahí viven los Nova Corps —dijo feliz—, vayamos a ese lugar.
—Les avisaremos sobre cualquier cosa que suceda. Estaremos atentos a sus órdenes desde allá. Cambio y fuera, chicos. —dijo la rubia, y entonces cortó la comunicación con la Tierra.
—Menos mal no les dijiste sobre ir a tomar algo.
—Así es. Pero no te acostumbres. Iremos a Xandar y volveremos a retomar el rumbo —dijo, seria.
—Yo invito esta vez. —El asgardiano respondió feliz. Ambos ahora se dirigían a Xandar a investigar.
Al cruzar la atmósfera, ambos muchachos notaron que algo andaba mal con el planeta. Se podía percibir en el ambiente; al atravesar lo que quedaba de atmósfera, pudieron ver claramente.
El planeta estaba casi devastado. Realizaron una vuelta rápida para verificar sobrevivientes, pero había ocurrido lo mismo que en la Tierra: sólo la mitad había sobrevivido, entre habitantes, flora y fauna de Xandar.
—No quiero imaginar cómo estarán los demás planetas. Realmente, esto ocasionó un desequilibrio total en todos los rincones del espacio... —Carol no quería creerlo. Pero esto no era nada más que la punta del iceberg.
—Creo que dejaremos aquel trago para otra ocasión. —mencionó, impactado.
—Sigamos la señal de auxilio, Thor —recomendó Danvers—, no sé si sea Tony, pero la catástrofe fue inmensa.
—Tienes razón. Debemos avisar a nuestros amigos en la Tierra.
—Me comunicaré ahora... —Carol intentó probar la conexión—. Algo no anda bien...
—¿Pasa algo? —preguntó Thor, preocupado.
—Perdimos la comunicación con la Tierra —Carol suspiró, cansada—. Debe ser por la energía de este lugar —concluía—, afecta la radiofrecuencia...
—Sigamos explorando... apenas el aparato capte señal, nos comunicamos nuevamente.
Ambos asintieron y siguieron aquella señal de auxilio.
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Base Avengers, NY
James se dirigió hacia las habitaciones para descansar, tal y como Pepper y FRIDAY le habían recomendado primero. Pero antes, quiso hacer una parada hacia la habitación de Wanda. Se sintió como un estúpido; a veces no se daba cuenta de aquellas acciones, sino hasta mucho después de haber escupido todo.
Ladeaba su cabeza de un lado a otro, sin dejar de sentir culpa. Sabía que debía cambiar esa actitud con la gente; quizás sí necesitaba aquel tacto del que tanto le hablaba Steve cuando eran más jóvenes.
Decidió tocar la puerta, para ver si recibía alguna respuesta.
Primera...
Segunda...
Tercera... Tal vez debía darle tiempo a la muchacha.
Se giró en sus talones, retirándose de ahí, hasta que sintió un "clic" de aquella puerta que había golpeado tres veces. Se volteó para verla.
—¿Necesitas algo? —Ella había estado llorando, ya que sus ojos estaban un poco hinchados, y aunque se notaba que se había lavado el rostro con agua, los vestigios quedaron ahí.
—Vengo a decirte soy un idiota y no quiero que estemos peleados. Tienes razón, hay que hacer algo mientras estemos aquí —lanzó de una vez el ex soldado soviético.
—Al menos eres sincero... —soltó un suspiro largo—. Está bien, Barnes. Lo importante siempre es admitir el error y continuar adelante. —Luego de eso ella levantó su mirada, dedicándole una semi sonrisa tímida. James se relajó al notar aquel signo de reconciliación.
—Podemos... seguir investigando más tarde... ¿Crees que podamos saber más de que se trate?
—Quizás... Pero tal como dijo Thor, es un artefacto un tanto arcaico. Y no sé si podamos encontrar esa información en los bancos de datos de Stark... Tu punto tiene algo de verdad en eso.
—Sé que lo dije de mala manera... —volvió a disculparse.
—Tranquilo, todo está bien, Barnes.
—Entonces... ¿Será mejor volver a Wakanda? Tal vez Shuri pueda apoyarnos un poco en esto.
—Sí... Aunque creo que esta investigación tendrá que ser un poco más manual. Leer libros y esas cosas. —dijo la Sokoviana, tomando asiento en una silla de escritorio. Encima de la mesita se encontraba una pequeña laptop, donde James se percató que ella había estado buscando información.
—Por mi no hay problema —dijo sentándose frente suyo, en la orilla de la cama—, me gusta leer.
—Claro que no será problema para ti... Vienes de la época de los fósiles —giró en su silla de manera divertida.
—Qué graciosa...
—Nat siempre molestaba a Steve de esa manera... —Ambos guardaron un momento de silencio ante esto. Luego de eso, la Bruja Escarlata volvió a hablar—. La extraño mucho, James...
Barnes no sabía exactamente qué decir. Porque si era sincero, él también la extrañaba y no quería que Wanda malinterpretara aquella información... Pero qué más daba, ella sabía parte del pasado de ambos.
—Todos la extrañamos. Pero la traeremos de vuelta y a todos los que desaparecieron...
—Eso deseo... que todo vuelva a la normalidad... Sé que Vis no volverá...
Wanda sabía que Visión tenía un cuerpo sintético. Y a pesar de las circunstancias, ellos se amaron de igual forma. Visión estaría en sus recuerdos para siempre. Era un hecho.
—Sé que es complicado... —James se levantó de su puesto—. Pero podría haber esperanza... si Stark está con vida, quizá-
—No... no lo digas. —Wanda sabía que Barnes se refería a que si Stark volviese con vida, él tal vez podría crear nuevamente a Visión—. Creo que así está bien, James. Debemos enfocarnos en recuperar a nuestros amigos y a toda la gente que desapareció. Esa es nuestra misión a partir de ahora.
—Lamento lo que dije —se disculpó ante esto. Wanda movió su cabeza, indicando que todo estaba bien—. Tienes razón... enfoquémonos en esto primero. —Luego de esto, hizo una pequeña pausa antes de preguntar—. Entonces... ¿crees que debamos volver a Wakanda?
—Thor mencionó antes de irse al espacio con Carol, que quería ir al santuario del Doctor Strange. Ya que la mayor información debe tenerla él, es decir, sus libros. Podríamos empezar buscando ahí...
—Lo único que sabemos es que abre portales a otras dimensiones... ¿Será posible hacer eso? —Para James era algo insólito que algo así existiese. Pero ya todo era posible después de lo ocurrido.
—Y si es que lográramos encontrar a Thanos, ¿qué pasará después? —ella se preguntaba, y era verdad. Lo que sucediera después era un misterio.
—Que Thor le dé en la cabeza, finalmente... —Wanda miró a James y viceversa. La muchacha no pudo contener su risa y él la siguió también.
—Veo que hicieron las paces... —Pepper entró tranquilamente a la habitación—. Escuché sus risas..
— Lo lamento, Peps. —Wanda se disculpó.
—Tranquila. Les traje bocadillos. Si quieren empezar a investigar, deben comer muy bien —la pelirroja dejó un pequeño plato con galletas de avena y un par de vasos con jugo de naranja.
—Muchas gracias. —dijo Barnes.
—¿Entonces? —Ambos, James y Pepper quedaron mirando a Wanda—. ¿Iremos al santuario de Strange?
—Debemos avisar a Steve en Wakanda —mencionó Bucky.
—Pero podemos hacerlo desde el Quinjet. Es más rápido. Vámonos ahora. —Wanda se levantó pero Pepper la detuvo.
—Wanda... Pienso que es mejor esperar hasta mañana. Es decir, ya es tarde y creo que es mejor que duerman bien antes de partir.
James percibió el temor de Pepper de quedarse sola en la base. En el Quinjet no demorarían nada en llegar al santuario de Strange.
—Salgamos mañana temprano entonces —recomendó James—, y le avisaremos a Steve que iremos a ese lugar a investigar.
—Sí, tienes razón. Nos quedaremos esta noche acá, Pepper, no te preocupes.
—Gracias muchachos... —la pelirroja suspiró con alivio—. Bueno, los dejo descansar. Les prepararé el desayuno mañana. Buenas noches.
Pepper se despidió, saliendo de la habitación de la mutante. Wanda se quedó pensando un poco más, ya que no había dicho nada después de eso.
James, en cambio, sacó un par de cobijas que se encontraban en el armario con una almohada extra para dormir en uno de los sofá cama que había en la habitación.
La Bruja Escarlata miró divertida aquella escena de James, soltando una pequeña risa, donde el castaño se volteó a mirarla.
—¿Pasa algo? —preguntó, desentendido.
—No es nada... Pero creo que la costumbre de que me acompañes a dormir se te ha hecho más normal...
—Ah, lo lamento... Iré a mi habitación —El castaño sintió sus mejillas algo tibias.
—No pasa nada, James. Quédate...
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En alguna parte de la galaxia, lugar desconocido.
—¿Crees que haya funcionado? —Tony estaba algo inseguro. Y no era para menos, estaba en un planeta desconocido a un millón de años luz del suyo—. No hemos recibido respuesta desde hace varios días y las provisiones se están acabando...
—No lo sabemos. Pero la señal fue enviada. Alguien debió recibirla. Sólo queda esperar, Stark —le respondió Nébula.
Habían logrado despegar del planeta Titán, ya que se avecinaba una tormenta más o menos poderosa y la nave no resistiría tal golpe. Decidieron, entonces, esperar en órbita el esperado rescate arriba del Benatar.
Tony ya había perdido la cuenta del tiempo que había estado pasando en el espacio exterior. Tal vez un par de meses, aproximadamente. Era bastante tiempo, pero en el universo el tiempo era relativo.
Ya no quedaban muchas provisiones, al menos para dos o tres días más. Stark estaba preocupado. Si alguien no acudía al mensaje de emergencia, sería el fin definitivo para él.
La androide miraba desde lejos al filántropo, que al parecer estaba susurrando algo, pero no lograba escuchar con exactitud; los pensamientos de Tony fueron interceptados por la voz de ella.
—¿Cómo es la Tierra? —preguntó—. Nunca he ido allá.
—Pues... es un planeta bastante hermoso... —respondió. Su voz estaba agotada—. Tenemos grandes océanos, paisajes maravillosos...
—¿Por qué se llama Tierra? —Tony parpadeó con aquella pregunta—. Según la información que revisé, los océanos abarcan un 96,5% de agua.
—No lo sé... —Nébula abrió un poco sus ojos ante esta respuesta—. No tengo acceso a Wikipedia para responderte eso, lo siento.
La lufomoide claramente no tenía la más mínima idea de qué se trataba Wikipedia. Pero no quiso seguir preguntando. Se notaba demasiado que las energías de Tony estaban por agotarse. Decidió dejarlo solo unos momentos, retirándose hacia otra parte de la nave.
Tony estaba tirado sobre la mesa que poseía la nave, que era un tipo de comedor, por así decirlo. Sus ojos se cerraban de un momento a otro. Él sabía que su hora estaba por llegar; se sentía muy débil.
En sus pensamientos, ahora, estaba presente una sóla persona: Pepper Potts. La única mujer de su vida y, tal vez, la que más lo ha aguantado todos estos años. Lo peor era que la extrañaba demasiado. Realmente la amaba. Y le dolía estar ahí, en medio de la nada, sin poder hacer mucho para regresar a casa, sin ver su rostro nuevamente, sin poder abrazarla, besarla hasta el cansancio, sin poder decirle una vez más que es la mujer más importante de su vida. Que, sin ella, él sería un desastre.
Le aterraba la idea de morir solo. Eso jamás lo había pensado. Ni siquiera en sus peores pesadillas.
Pero era una realidad: moriría solo en medio de la galaxia.
Una lágrima empezó a rodar por sobre su mejilla. Jamás pensó un final así, ni en un millón de años.
—«Perdóname Peps... soy el peor hombre que existe...»
De repente sintió un ruido sobre la mesa, saliendo completamente de sus pensamientos y se incorporó un poco asustado. Era Nébula, que había vuelto con un jarrón que tenía un líquido humeante.
—Preparé esto para ti, Stark —Tony observó su semblante serio, pero se notaba que tenía buenas intenciones—. Sé que lo necesitas.
Se trataba de una de las raciones de comida que aún quedaban. Era una sopa, al parecer; Tony tomó el jarro, sintiendo el olor de aquella bebida que era una sopa de pollo. Necesaria para contrarrestar la pérdida de minerales.
—Tú... ¿no comerás nada?
—No. Mi metabolismo resiste más que el de los Terranos —habló—, lo necesitas más que yo ahora.
—Gracias, Nébula —susurró, y ella asintió, sentándose frente a él; Tony probó la sopa y estaba deliciosa. No era la mejor comida del universo, pero debía agradecer por permanecer un día más con vida—. ¿Cuántas de éstas quedan en la nave?
—Dos —respondió—, te alcanza para dos días más.
—Espero que en esos dos días que nos quedan, reciban la señal que enviamos —le dio un sorbo a la sopa—. No me queda mucho tiempo...
Nébula no supo qué decir frente a esto. Pero era una realidad: a Tony le quedaban pocas horas de sobrevivencia; se quedaría sola. Sus compañeros también desaparecieron. Aunque no tenía idea si Rocket y Thor habían sobrevivido al chasquido.
Pero lo que más le dolía era Gamora. Ella no regresó con él, después de que su padre volviera con la Gema del Alma. No quería pensar lo peor, pero era un hecho: Gamora estaba muerta y Thanos la había asesinado sin piedad.
—De todas maneras —habló Tony de nuevo, sacando de sus pensamientos a Nébula—, ingresé un curso hacia la Tierra, si es que a esta cosa le da por funcionar sin combustible.
—Sólo queda esperar, la señal fue enviada. Alguien tuvo que recibirla. No te preocupes —A pesar de que Nébula era fría, este último tiempo había aprendido a estimar a Tony. Después de todo, era su única compañía en el frío espacio exterior.
[Continuará...]
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