Capítulo 9.
La madrugada había llegado y Zeke dormía cómo un bebé sobre ese sillón. Mientras tanto, Eren introducía la clave del Wifi previamente indicada al momento de prepararle café a su hermano mayor. Haciendo lo necesario para recargar el dinero necesario para comunicarse vía internet con Paraíso, el sociólogo trataba de no jalar demasiado el celular para no separar el aparato del cargador.
-El control del internet en esta nación es algo serio -, decía para sí al percatarse cómo era difícil poder comunicarse con alguien de Paraíso libremente como él lo hacía en su nación -. Aquí dice que, si deseo hablar con el extranjero debo de comprar un permiso… -, continuaba hablando en voz alta para sí, tratando de seguir los pasos indicados en la página de internet en la que se encontraba.
Haciendo las llamadas necesarias, y pagando lo que se pedía. Finalmente, Eren obtenía el permiso de cuatro llamadas al extranjero, con un máximo de treinta minutos cada una. Números los cuales quedaban registrados en los datos de Marley.
-Rayos… -, gruñía al sentirse fastidiado tras marcar el número del celular de Mikasa. Esperando unos cuantos segundos, la llamada para su sorpresa era contestada -. Disculpa la hora, mas no podía esperar para hablar -, decía rápidamente al creer que era contestada la llamada.
-Eren… -, respondía con una voz ronca la chica al haber sido despertada -. Son las cuatro de la madrugada, ¿pasa algo?
-El señor Levi dijo que la prueba había dado negativa. Creí necesario hablar -, decía en un tono nervioso, jugando con su cabello para calmar sus nervios. Mirando la pared para tomar un punto específico en el cual enfocarse, Eren trataba de disculparse por todos los problemas causados -. Mikasa…Yo… -, susurraba al encoger sus hombros -. Lamento todo lo pasado…
-No hay problema, Eren -, decía una chica en un tono bajo e inseguro -. Yo…
-Sé que lo que diré es muy duro -, interrumpía al poder tomar valor para esa mala noticia que iba a anunciar -, mas me gustaría saber si podemos quedar como amigos. Nos hemos criado como hermanos y, yo aún no he podido olvidar a Annie. Lo lamento mucho.
Mikasa no respondía.
-No quise aprovecharme de tus sentimientos, por ello quiero decir que lo siento mucho -, insistía al sentirse como basura por sus actos -. Por el momento, estaré en Marley, por ello no podremos vernos, mas deseo decirte esto frente a frente cuando vuelva.
- ¿Volverás? -, preguntaba en un tono triste -. Levi dice que no será así. Dice que te enamorarás de Marley, y que te olvidarás de que eras un erdiano nacido en Paraíso.
-Hice el papeleo en la universidad y, me he tomado un año, Mikasa. Por el momento, un año es el tiempo que permaneceré en Marley. Pero deseo conocer más allá. El mundo es más allá de Paraíso.
-Debiste haberme llevado -, reclamaba -. Pero no quisiste. Historia dijo que trataría de hablar contigo cuando viaje a Marley.
- ¿¡La princesa está en Marley!? -, preguntaba sorprendido, poniéndose en pie de golpe, haciendo que el cargador y su celular se separaran -. Ah, rayos… -, se quejaba al notar la separación. Sintiendo el sonido de la entrada de una nueva llamada, Eren le anuncia la situación a su amiga -. Te llamaré después, alguien llama. Mikasa, dile a Historia que venga a visitarme a casa de Zeke. Estoy seguro que las personas le ayudarán y le darán la dirección.
Sin escuchar por la respuesta de Mikasa, Eren colgaba para darle paso a la segunda llamada.
- ¿Sí? -, preguntaba curioso al no conocer ese número ni mucho menos a la persona a quién llamaba.
-Despierta a Zeke -, decía una voz modificada al otro lado -. Es urgente.
- ¿¡Cómo sabes que duerme!? -, preguntaba ofuscado al conectar el cargador al enchufe para cargar el aparato y así no perder la comunicación.
- ¿Acaso crees que ese rubio es el único hacker? Es sencillo ver qué hace. El idiota ni siquiera hace el esfuerzo para ocultarse. Fue vergonzoso verlo masturbarse con esos videos. Ustedes son una vergüenza para su padre… -, insistía la voz modificada al confesarle los actos de su hermano.
-Dudo que alguien me llame para confesarme lo que ya sé acerca de Zeke.
-Sí, no llamo para decirte acerca de los fetiches asquerosos de ese rubio. Por eso te dije, despiértalo, mocoso o tendré que activar la alarma de incendios del edificio ¿Acaso deseas que las demás personas se asusten sólo porque no sabes cómo sacar de su adorado sueño al idiota ese?
-No, no es necesario tanto drama, señor. Lo que haré es colgar y lo iré a despertar. Usted puede llamarme dentro de unos minutos si desea.
- Tienes cinco minutos para decirle a Zeke que encienda su celular y que espere una llamada -, demandaba. Colgando después de sus palabras, Eren obedecía.
Caminando en dirección a la oficina de su hermano, Eren temía por lo peor. Sabía que, cuando esos contactos llamaban a Zeke, no era debido a una situación normal.
"Pero, ¿qué será ahora?", se preguntaba al dirigirse hacia esa oficina. "Debe ser algo del gobierno, o quizá algo referente a un problema de hackeo hacia la seguridad de Marley como sucedió hace un par de años. Después de todo, Zeke es el uno de los mejores programadores de video juegos del país, y el mejor hackeador de todos", insistía en pensamientos al quedarse en pie frente a esa puerta.
Tocando la puerta un par de veces, Eren giraba la manija de la puerta al no recibir respuesta por parte de su hermano. Observando la baba sobre el almohadón y la mejilla de su hermano, una parte dentro de él, no deseaba tener que darle una mala noticia en ese instante.
-Zeke… -, decía en voz baja al acercarse -. Oye, Zeke, despierta -, insistía entre susurros para no despertarlo de golpe. Posando su mano sobre el hombre del rubio, Eren meneaba un poco el cuerpo de su hermano mayor -. Zeke, despierta de una vez… -, meneándolo un poco más fuerte -. Zeke, creo que el país está en peligro… -, insistía al acercar su boca hacia el oído del rubio -. Zeke, creo que Frida está en peligro.
Haciendo un poco de ruido al haber escuchado un nombre conocido, lentamente los ojos del rubio se abrían lentamente. Observando el rostro de su hermano alejarse, Zeke parpadeaba un par de veces antes de moverse. Estirándose cómo lo haría un gato, el rubio bostezaba.
-Frieda, ¿está aquí? -, preguntaba aún confundido al tratar de sentarse. Limpiando con sus manos las babas de su mejilla, el hermano mayor bostezaba un par de veces antes de volver a hablar. Rascando su cabellera con una mano, y su entrepierna con otra, Zeke buscaba sus anteojos dentro de esa oficina -. Mis anteojos… -, decía en voz baja.
-Toma -, le respondía Eren al verlo más despierto, entregándole sus anteojos -. Escucha, escucha. No te asustes, mas debes saber que he recibido una llamada extraña de un sujeto desconocido.
- ¿Sujeto? ¿Llamada? -. Preguntaba -. No entiendo nada de lo que dices…
-Estaba comunicándome con Mikasa cuando recibí una llamada de alguien. Dijo que teníamos poco tiempo, y que llamaría porque te necesitan. Sin embargo, no dijo que deseaba.
-Es natural, sabe que me espían y no va a ser tan idiota para hablar tanto y arriesgar la misión en la que se encuentre -, respondía al buscar debajo de su almohadón su celular. Encendiéndolo en espera de la llamada, Zeke se quedaba sentado sobre ese sillón -. Tengo hambre.
-No hay tiempo.
-Si no como, me pondré de mal humor. Soy un Leo, y si no comemos, nos ponemos de mal humor.
- ¿Desde cuándo crees en que las estrellas controlan tu personalidad? -, preguntaba confundido Eren al ver a su hermano sentado con sus piernas abiertas al mismo tiempo que una mano sacaba un moco y la otra rascaba su entrepierna -. Zeke, ¿Frieda conoce este lado tuyo?
-Naturalmente… -, respondía entre bostezos.
-Vaya lo que es el a…
-Que no… ¿Acaso me crees idiota? -, interrumpía -. No soy tan estúpido como tú como para decir lo que se me pasa por la mente, o para actuar de esta manera frente a la que me la pone dura. Soy un caballero frente a ella y eso es lo que importa -, decía orgulloso de sí, sonriendo de oreja a oreja al recordar las veces en las que tuvo que soportar expulsar un pedo en sus citas para no quedar mal -. Soy un caballero…
-Claro… -, susurraba Eren al no saber qué decir ante tal confesión.
-Me hago viejo, hermanito ¿No crees que serías más productivo cocinando? No seas perezoso -, expresaba al volver a bostezar -. La pereza es un pecado capital.
-Haré huevos y tocino para ti. Ya veré qué hay para mí… -, respondía en un tono cansado al no saber qué hacer con su hermano y su personalidad -. Toma, te dejaré mi celular para que esperes la llamada. Cárgalo -, indicaba al ponerlo sobre la mesa más cercana a su hermano.
Saliendo de la habitación, dejando la puerta abierta; Eren se marchaba para la cocina.
-Con que una llamada -, decía al tomar el objeto entre sus dedos. Sosteniendo con una mano su celular y con otra el aparato de su hermano, Zeke continuaba hablando en voz alta -. Oye, quién quiera que seas, llama que necesito cagar. Si deseas verme nuevamente defecar, no le encuentro problema, mas…
Siendo interrumpido por el vibrato y sonido del celular de su hermano, Zeke sonreía al mirar el número al abrir la careta del celular de Eren.
-Aló, ¿mamá eres tú? -, preguntaba en un tono mimado y súper meloso como si tuviese cinco años de edad -. Michi, ¿¡eres tú!? -, volvía a preguntar en ese tono infantil.
-Sí, hijo, soy yo y tengo mucha hambre, y no me has alimentado -, respondía una voz femenina en la otra línea.
- Vaya, ¡qué mal hijo soy! -, respondía entre gritos al alzar la voz en ese tono ridículo al mismo tiempo que comenzaba a balancearse hacia adelante y hacia atrás como un mocoso cuando trata de ser lindo ante sus padres -. Mamita, ¡supongo que debemos vernos!
-Claro. Me siento sola, hijo -, decía esa voz en un tono seco y poco amigable -. Hijo, haz algo bueno por mí y tráeme mi platillo favorito.
- ¡Claro que sí, mamita! -, indicaba antes de colgar. Cambiando ese rostro sonriente por uno más serio y cerrando la tapa de ese celular antiguo, Zeke se ponía en pie -. Bueno, supongo que es hora de visitar a mamá -, decía en un tono serio y con esa voz gruesa que lo caracterizaba.
Continuará…
Dime en los comentarios: ¿Quién crees es "mamá"?
